La sotana prestada

Cómo Alpha Argentina construyó, en tres meses, una red de legitimación clerical para penetrar parroquias, colegios y universidades católicas

Por la redacción · catolic.ar

Entre febrero y abril de 2026, el equipo de Alpha Argentina ejecutó una campaña sistemática con un objetivo preciso: instalar a Nicky Gumbel —pastor anglicano de Holy Trinity Brompton, Londres— en la Universidad Católica Argentina, colocar al ex-director del Instituto Superior de Catequesis en sus entrenamientos escolares, y usar al sacerdote mediático más seguido del país para captar fieles mediante un webinar sobre “identidad y autoestima”. Esto no fue improvisación. Fue estrategia.

El principio de un rastro

Distintas fuentes de Catolic.ar, nos informan, que recibieron un correo del Equipo de Alpha Argentina. El asunto: “Llamados por nuestro nombre | Webinar con el P. Luis Zazano”. El contenido: una invitación a participar de un encuentro sobre “identidad, autenticidad y autoestima” a cargo del sacerdote tucumano Luis Zazano, uno de los comunicadores católicos con mayor alcance digital en habla hispana. Al pie del email, casi como inciso, una aclaración reveladora: durante el encuentro,

“vamos a presentar Alpha como una herramienta concreta que puede ayudar a acompañar estos procesos en nuestras comunidades.”

El esquema es conocido en la literatura del marketing: se convoca con un tema atractivo y emocionalmente resonante —identidad, pertenencia, autoestima—, y al final de la sesión aparece el producto. Lo inusual aquí es que el producto es un programa de evangelización de origen anglicano, y el convocante es un sacerdote católico con millones de seguidores.

Sin embargo, ese email era solo la punta visible. Un rastro de comunicaciones acumuladas durante los meses previos revela algo de mayor escala: una campaña de penetración institucional en el catolicismo argentino, ejecutada con precisión de marketing profesional, que tiene como protagonistas a figuras del clero y la catequesis nacional.

Febrero: el catequista en el entrenamiento

El 2 de febrero de 2026, Josefina Badariotti, del equipo de Alpha Argentina, envió una convocatoria titulada:

“Volver al primer amor: renovar la pastoral desde el anuncio del kerigma en el colegio”. El evento, programado para los días 10 y 12 de febrero por Zoom, estaba dirigido a directivos, docentes, catequistas y agentes de pastoral de instituciones educativas. Sus oradores: el P. Alejandro Puiggari (10 de febrero) y el P. Juampi Rosetti (12 de febrero).

El nombre de Puiggari no es menor. Fue Rector del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA) desde 2015 y es párroco de la comunidad Soledad de María Santísima en Villa Devoto, Buenos Aires. El ISCA es el organismo de mayor jerarquía en la formación de catequistas de Argentina, dependiente de la Conferencia Episcopal. Su ex rector no es una figura periférica: es, en términos institucionales, una de las referencias catequéticas más reconocidas del país.

El ex rector del organismo catequético más importante de Argentina prestó su nombre a un entrenamiento diseñado para introducir Alpha en colegios católicos, dirigido específicamente a catequistas y agentes de pastoral.

El título del evento merece detenimiento. La expresión “renovar la pastoral desde el anuncio del kerigma” es lenguaje inequívocamente católico, extraído del vocabulario de la Evangelii Gaudium y del Directorio Nacional de Catequesis. Su uso en un entrenamiento de Alpha no es casual: es la forma más efectiva de hacer que un catequista baje la guardia. El kerigma es exactamente lo que lo convoca. Alpha es lo que lo espera al llegar.

Una semana más tarde, el 4 de marzo, la Oficina Alpha Argentina envió un segundo correo: invitación a una Reunión Informativa sobre Alpha en el Colegio. El objetivo declarado: “No te pierdas la oportunidad de implementar Alpha en tu colegio.” El circuito se cierra: entrenamiento con referente católico primero, reunión de implementación después. Es un funnel de captación institucional aplicado al sistema educativo católico.

Marzo: el fundador anglicano en la Universidad Católica Argentina

El 13 de marzo de 2026, Alpha Argentina envió una invitación calificada de “especial”.

El convocante, esta vez, no era un sacerdote argentino sino el propio fundador de Alpha a escala global:

Nicky Gumbel, pastor anglicano de Holy Trinity Brompton (HTB), Londres, el hombre que tomó el embrión de un curso de iniciación cristiana en los años noventa y lo transformó en un fenómeno presente en más de ciento sesenta países.

El evento se titulaba “Conversación y visión con Nicky Gumbel: Evangelización en la cultura actual”. Estaba convocado para el sábado 21 de marzo a las 15:00 horas. El lugar: el Edificio San Alberto Magno de la Universidad Católica Argentina, Av. Alicia Moreau de Justo 1500, Ciudad de Buenos Aires. La participación era con confirmación previa, debido a la capacidad del auditorio.

La descripción del evento es elocuente: “un espacio exclusivo para sacerdotes, líderes y agentes de pastoral, pensado como un tiempo estratégico de conversación sobre el desafío de anunciar a Cristo en la cultura actual.”

El fundador de Alpha —pastor anglicano de la iglesia que creó la organización— convocó en marzo de 2026 a sacerdotes y agentes de pastoral argentinos en el Edificio San Alberto Magno de la Universidad Católica Argentina.

La pregunta que ningún comunicado de Alpha responde es: ¿quién dentro de la UCA autorizó el uso del espacio? ¿Hubo algún referente académico o institucional que avaló, promovió o simplemente no impidió que la principal universidad católica del país cediera sus instalaciones al fundador de un programa ecuménico de origen anglicano, para una reunión exclusiva con el clero?

Esa pregunta no es retórica. Es periodística. Y está abierta.

Abril: el sacerdote más seguido del país

El 6 de abril cierra el ciclo. Zazano no es cualquier sacerdote. Es co-fundador y director de Misioneros Digitales Católicos, graduado en Teología de la UCA y magister en Liturgia de la Sociedad Argentina de Liturgia. Sus audios matutinos del Evangelio se viralizan diariamente en millones de teléfonos de Argentina y toda América Latina. Es, en términos de alcance digital, el sacerdote católico argentino más influyente de la actualidad.

Su vínculo con Alpha no es nuevo. El calendario público de Misioneros Digitales Católicos registra su participación en un evento de Alpha en Buenos Aires en agosto de 2023, con información disponible en conferenciaalpha.org. Ese mismo año, el 2 de septiembre, Zazano fue orador en el Encuentro Nacional de Alpha Argentina, realizado en el Auditorio Príncipe de Paz. El programa de aquel encuentro —documentado por la propia web de Alpha Argentina— incluía, entre los participantes, a un productor musical identificado como “traductor de la música de Hillsong en español”. Hillsong es la megaiglesia evangélica australiana.

Zazano compartió escenario con el traductor oficial de Hillsong. En un evento de Alpha Argentina. Junto a líderes de distintas denominaciones cristianas. Y ese mismo evento fue cubierto por la agencia AICA —la agencia oficial de noticias del episcopado argentino— sin ningún señalamiento sobre la naturaleza ecuménica del encuentro.

El webinar de abril de 2026, titulado “Llamados por nuestro nombre”, replica la misma mecánica. El tema convocante —identidad, autenticidad, autoestima— es el lenguaje de la psicología positiva y el coaching, incorporado al registro pastoral. El fiel que llega lo hace porque confía en Zazano. No porque haya evaluado Alpha.

La arquitectura de la penetración

Vistos en conjunto, estos eventos no son coincidencias ni iniciativas aisladas de buena voluntad. Conforman una estrategia articulada con tres movimientos simultáneos:

Primero, capturar el sistema educativo católico. El binomio Puiggari-Alpha en el entrenamiento escolar de febrero apunta directamente a docentes, catequistas y directivos de colegios. Si Alpha se instala en las escuelas católicas a través del aval de quien fuera rector del ISCA, tiene acceso estructural a decenas de miles de jóvenes por año, en un contexto de autoridad institucional incuestionable.

Segundo, legitimar ante el clero. El evento de Gumbel en la UCA, reservado exclusivamente a “sacerdotes, líderes y agentes de pastoral”, no era para laicos curiosos. Era para quienes toman decisiones en parroquias, vicarías y diócesis. Si un sacerdote sale de ese encuentro convencido de que Alpha es una “herramienta” válida, lo implementa desde su autoridad ministerial.

Tercero, captar al laicado masivo. Zazano como convocante del webinar de abril opera en la escala más amplia: millones de seguidores que confían en él como guía espiritual. Para ellos, la recomendación implícita de Zazano equivale a un aval.

Los tres movimientos convergen en el mismo resultado: Alpha accede al ecosistema católico argentino —sus colegios, su clero, su laicado digital— sin necesidad de presentarse como lo que es. Se presenta como lo que sus avales dicen que es.

Lo que el fiel no sabe

El fiel que llega al webinar de Zazano no sabe —porque nadie se lo dice— que Alpha Argentina está actualmente conducida por Martín Mateo como Director Nacional y Diego Profita como Director de Marketing para Latinoamérica. Ambos formados en E625, un instituto de capacitación evangélica radicado en Miami, de orientación explícitamente no católica.

No sabe que Alpha fue creado en la década de 1990 por la iglesia anglicana Holy Trinity Brompton de Londres, y que su contenido teológico —especialmente en los retiros del Espíritu Santo— refleja una teología pentecostal-carismática de raíz protestante que no coincide punto a punto con la doctrina católica.

No sabe que Nicky Gumbel, el fundador, ha declarado públicamente que su propósito es la “unidad cristiana”, entendida como convergencia ecuménica. En una entrevista reciente con Anglican Ink, Gumbel vinculó su compromiso con el ecumenismo a una conferencia del Cardenal Raniero Cantalamessa en 1990, donde escuchó hablar de la oración de Jesús en Juan 17: que todos sean uno.

No sabe que la Conferencia Episcopal Española publicó en marzo de 2026 —precisamente en las semanas en que se desarrollaban estos eventos en Argentina— una nota doctrinal titulada ‘Cor ad cor loquitur’ que advierte: “existe el peligro de pretender suscitar algunos comportamientos mediante un bombardeo emocional que podría considerarse una forma de abuso espiritual”, incluyendo “la presión emocional del grupo, que hace que los individuos se vean obligados a sentir lo mismo que los demás para no automarginarse de la experiencia”. El medio Vida Nueva, referencia del periodismo católico en España, señaló al comentar el documento que fue redactado “ante el surgimiento de experiencias apostólicas como los retiros de Emaús, los grupos Alpha o Hakuna, aunque evita citarles literalmente”.

El problema no es que Alpha haga el bien o el mal. El problema es que el fiel no puede discernir libremente lo que no se le dice.

La pregunta que no tiene respuesta fácil

Resta la pregunta más incómoda, la que este artículo puede formular pero no resolver sin más evidencia: ¿puede un sacerdote con formación teológica —un licenciado en Teología de la UCA, un rector del ISCA— desconocer genuinamente el perfil de quienes conducen Alpha Argentina hoy?

Ni Zazano ni Puiggari son figuras marginales ni improvisadas. Son profesionales de la pastoral y la comunicación, con acceso a información, redes y referentes. La hipótesis del desconocimiento absoluto es cada vez más difícil de sostener a medida que crece la documentación disponible.

Lo que sí puede afirmarse, sin necesidad de atribuir intenciones, es el efecto objetivo de su participación: su aval transfiere al ecosistema de Alpha una credibilidad católica que Alpha no podría construir por sí mismo. Y ese efecto existe con independencia de que el aval sea consciente, calculado, o simplemente irreflexivo.

En cualquiera de los tres casos, el perjudicado es el mismo: el fiel que llega confiando en la sotana, y que nadie ha puesto en condiciones de juzgar por sí mismo.

Conclusión provisional

Entre febrero y abril de 2026, Alpha Argentina desarrolló una campaña de penetración institucional en el catolicismo argentino que incluyó al menos: un entrenamiento para catequistas y docentes encabezado por el rector del ISCA; una reunión exclusiva con el fundador de Alpha en el edificio de la UCA convocada solo para clero y agentes pastorales; y un webinar de captación masiva con el sacerdote digital más influyente del país.

Ninguno de estos eventos fue cubierto con espíritu crítico por los medios católicos argentinos. Ninguno fue precedido por una presentación honesta de quiénes dirigen Alpha Argentina hoy, ni de la naturaleza teológica del programa. Ninguno informó al fiel que el material que se iba a “presentar como herramienta” proviene de una organización anglicana cuya conducción nacional local está formada en institutos evangélicos.

Este artículo no afirma que Alpha es una organización maliciosa, ni que Zazano o Puiggari actúen de mala fe. Afirma algo más preciso y más verificable: que la ausencia de transparencia sobre lo que Alpha es, combinada con el uso sistemático de avales católicos de primer nivel, produce una situación objetivamente incompatible con el derecho del fiel a un discernimiento informado y libre.

La Iglesia tiene una tradición precisa para nombrar este tipo de situaciones. Se llama tutela fidei. La protección de la fe del pueblo no es un privilegio clerical. Es una responsabilidad pastoral. Y en este caso, esa responsabilidad no está siendo ejercida.

Addendum: lo que Alpha confirmó después de publicado

Publicado este artículo, Alpha Argentina envió a sus contactos un email de seguimiento titulado “Reiví la visita de Nicky Gumbel en Argentina”. Su contenido no sólo confirma los hechos documentados en estas páginas. Los amplia en aspectos que merecen ser registrados.

Primero: el evento en la UCA no fue íntimo. El email informa que la sesión matutina del sábado 21 de marzo —denominada “Masterclass de Evangelismo Contemporáneo”— reunió a más de 110 participantes en el auditorio de la UCA. Y los llama, con precisión, “pastores y líderes”. En el contexto cristiano argentino, el término “pastor” designa al ministro ordenado de las iglesias evangélicas y protestantes —no al sacerdote católico, que recibe ese título solo en sentido metafórico—. Alpha no aclara la composición confesional del grupo. Lo que sí aclara es que esa misma tarde, en el mismo edificio, convocó por separado a “sacerdotes, laicos y agentes de pastoral de distintas comunidades católicas”. La distinción horaria es la propia de Alpha: dos públicos, dos sesiones, un mismo edificio.

El edificio de la UCA, el mismo día, albergó sucesivamente a “pastores y líderes” por la mañana y a sacerdotes y agentes pastorales católicos por la tarde. El puente ecuménico que Alpha construye no es una metáfora: es el programa horario del día.

Segundo: Athenas cantó ante el clero católico en ese encuentro. El email confirma que la sesión vespertina del 21 de marzo —la dirigida a “sacerdotes, laicos y agentes de pastoral de distintas comunidades católicas”— incluyó “un momento de alabanza junto a Athenas y Tobías”. Athenas María Vénica es la cantante católica argentina más conocida del país, nominada al Grammy Latino en 2022, con más de 500 millones de reproducciones en YouTube. Su presencia en ese encuentro no es marginal: es el elemento emocional que consolida la experiencia. La música, en la metodología Alpha, cumple una función estructural en la apertura afectiva del participante. Que Athenas sea esa música, ante sacerdotes y agentes pastorales católicos, en el edificio de la UCA, con Gumbel en el estrado, es un dato de primer orden que no figuraba en la convocatoria original.

Tercero: el viernes anterior, un café en Palermo con el mundo empresarial. El viernes 20, un día antes de la UCA, Gumbel compartió en un café de Palermo “la visión de Alpha con personas del mundo empresarial”. Alpha no penetra sólo por el vector pastoral. Penetra también por el vector económico: ejecutivos y empresarios que luego pueden financiar, promocionar o instalar Alpha en sus empresas, colegios o comunidades. La lógica es la misma que en el mundo de los negocios: primero los donantes y patrocinadores, después el producto llega a escala.

Cuarto: el lunes, Alpha en el Penal Federal de Ezeiza. El lunes 23, Gumbel visitó el Penal Federal de Ezeiza, donde el P. José Luis Gergolet lleva Alpha desde 2024. La visita incluyó un desayuno con unos 35 internos que habían completado su curso Alpha. Esto cierra el arco: en cuatro días, Alpha se presentó ante empresarios en Palermo, ante “pastores y líderes” y sacerdotes católicos en la UCA, y ante presos en Ezeiza. La cobertura social es total. La estrategia, impecable.

Quinto: el cierre del email es un botón de conversión. Después de relatar la visita de Gumbel, el email termina con una llamada a la acción: “Si algo de lo que viste o viviste te movió, quizás es momento de dar el siguiente paso y llevar Alpha a tu comunidad.” El botón dice: “QUIERO IMPLEMENTAR ALPHA”. La visita de Gumbel fue, en términos de marketing, una campaña de generación de prospectos. La emoción vivida se convierte, inmediatamente, en intención de compra. El producto es Alpha. El precio es la pastoral de una comunidad católica.

En los primeros meses del año 2026, Alpha Argentina promovió una agenda que incluyó empresarios en Palermo, más de 110 “pastores y líderes” en la UCA, sacerdotes y agentes pastorales católicos con Athenas cantando alabanzas, y presos en Ezeiza con Gumbel de visita. Todo cerró con un botón: “QUIERO IMPLEMENTAR ALPHA”.

La misión no es anunciar el Evangelio. La misión es escalar el producto.

©Catolic.ar

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