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viernes, febrero 6, 2026
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Sede vacante: la Iglesia en la encrucijada

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Mientras el mundo espera al nuevo Papa, el silencio en Roma no es vacío: es elección. Es combate espiritual. Es oportunidad.

Néstor Ojeda


En el centro del cristianismo, hay una silla vacía.
No es cualquier silla: es la Cátedra del Obispo de Roma.
Y cuando queda sin nombre, el mundo entero la mira con una mezcla de ansiedad, esperanza y sospecha.

Este tiempo sin Papa no es solo una pausa litúrgica. Es un signo. Una grieta por donde se cuela el Espíritu.
¿Qué Iglesia nacerá del próximo cónclave?
¿Una Iglesia que camina, o una que retrocede?
¿Una Iglesia de puertas abiertas, o una Iglesia de guardianes?


Francisco ha muerto, pero la disputa por su legado recién comienza.
Los sectores más conservadores lo acusan de haber debilitado la doctrina.
Los sectores reformistas creen que no fue lo suficientemente lejos.
Y el Pueblo de Dios, muchas veces ausente de los pasillos del poder, sólo quiere un pastor que huela a Evangelio.


La Sede Vacante es más que una formalidad.
Es el momento más teológico y político del catolicismo contemporáneo.
Es la hora en que los Cardenales —hombres con historia, estrategia y convicciones— deciden no sólo un nombre, sino un rumbo.


Cada elección papal es una mezcla de oración y geopolítica.
Y este cónclave no será distinto:

  • Las iglesias del Sur Global claman por una voz profética.
  • Europa teme perder el control simbólico.
  • Estados Unidos juega su ficha con lógica de poder.

El Espíritu sopla donde quiere.
Pero no siempre sopla donde conviene.


El mundo observa. La Iglesia espera.
Y millones de creyentes rezan, no para que gane su candidato, sino para que el Reino de Dios no pierda terreno.

Porque no necesitamos un Papa perfecto.
Necesitamos un Papa que no tenga miedo.

©Catolic.ar

Cómo funciona el Cónclave: 15 explicaciones sencillas del sacerdote y periodista Jordi Piquer

(ZENIT Noticias / Barcelona).- Replicamos un artículo a modo de pregunta y respuesta que Catalunya Cristiana ofreció a sus lectores a propósito del Cónclave:

***

  1. ¿Cuáles son los preparativos?

Se puede definir el Cónclave como aquel trabajo de discernimiento que hacen los cardenales que no han cumplido aún los 80 años para elegir a la persona que debe ser el Obispo de Roma y el Sucesor de san Pedro. Los últimos Santos Padres han sentido la responsabilidad de dar unas normas para el buen desarrollo del Cónclave.Pablo VI publicó la constitución apostólica Romani Pontifici eligendo (1-10-1975) y Juan Pablo II otra constitución apostólica sobre el mismo tema titulada Universi Dominici gregis (22-02-1996). Benedicto XVI, con un documento del 11 de junio de 2007 —titulado Constitutione apostolica— determinó que para elegir al nuevo Papa siempre se requiere que el candidato obtenga dos tercios de los votos de los cardenales electores. Se busca siempre un Papa elegido por un amplio consenso, expresado mediante una «mayoría cualificada» de los sufragios.

Antes de comenzar, los cardenales —también los mayores de 80 años— se reúnen en encuentros previos llamados “congregaciones generales”, que son como un análisis del estado de la Iglesia en todo el mundo para discernir qué persona puede ser más adecuada para asumir la función de Sucesor de san Pedro.

  1. ¿Cómo se inaugura?

Con una misa en la mañana del primer día del Cónclave, concelebrada por los cardenales en la basílica de San Pedro. Es la misa pro eligendo Pontifice.
Por la tarde, desde la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, se dirigen en procesión a la Capilla Sixtina entonando el Veni Creator para invocar la asistencia del Espíritu Santo.
Al llegar a la Sixtina, el maestro de ceremonias pontificio pronuncia la orden Extra omnes. Entonces salen las personas ajenas al Cónclave y solo permanecen los cardenales, encerrados con llave (de ahí viene la palabra “cónclave”) y aislados del mundo para garantizar el secreto de las votaciones.

Durante las elecciones, los cardenales electores no pueden recibir prensa, ni escuchar radio o televisión, ni usar dispositivos para grabar o reproducir escritos, imágenes o sonido. El personal auxiliar, si rompe el secreto, incurre en pena de excomunión reservada a la Sede Apostólica.

  1. ¿Qué pasa en un Cónclave?

Lo que debe pasar es que los cardenales, en libertad y responsabilidad, elijan un Papa.Hay pena de excomunión para los cardenales si aceptan, por ejemplo, llevar al Cónclave un veto contra un candidato.Un caso emblemático fue el del cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, a quien Austria vetó en el Cónclave de 1903, a pesar de que parecía ser el elegido. Esto es un ejemplo de lo que no debe ocurrir en un Cónclave.

En el momento de la elección, dentro de la Capilla Sixtina, hay hombres que creen en Dios y han consagrado su vida a Cristo y a la Iglesia. Sin idealizarlos, quiero pensar que quieren hacer un buen discernimiento.El Espíritu —así lo creemos— es capaz de guiar a la Iglesia incluso mediante mediaciones humanas. Para el creyente, el Cónclave es hora de oración confiada. Los últimos conclaves nos han dado grandes Papas, y debemos agradecerlo a Dios.

  1. ¿Cuánto tiempo puede durar?

En la historia ha habido cónclaves muy largos, porque las distintas tendencias entre los cardenales no se ponían de acuerdo, a veces por influencias políticas. Hoy la Iglesia goza de libertad y no está sometida a esas presiones. Actualmente, los cónclaves suelen durar dos o tres días.

  1. ¿Por qué no es público?

Por discreción y para garantizar la plena libertad de los electores. El elegido debe ser pastor de toda la Iglesia.

El secreto sobre los detalles de la elección ayuda a que pueda ser acogido como servidor de los servidores de Dios (servus servorum Dei), uno de los títulos más hermosos del Papa.

El secreto está al servicio de la libertad del Cónclave, que es lo que se debe preservar.

  1. ¿Cuál fue el Cónclave más largo?

Se dice que el que eligió a Gregorio X (Teobaldo Visconti) duró dos años. Se celebró en Viterbo y los ciudadanos, indignados, quitaron el techo del edificio donde estaban reunidos los cardenales y les dieron solo pan y agua… Fue un caso extremo. Hoy eso no es previsible, gracias a Dios.

  1. ¿Por qué se celebra en la Capilla Sixtina?

Porque —como escribe Juan Pablo II— “todo contribuye a hacer más viva la presencia de Dios, ante quien todos compareceremos un día para ser juzgados”.

Las pinturas de Miguel Ángel —especialmente el Juicio Final— recuerdan a los electores la trascendencia de sus decisiones.

  1. ¿Quién propone a los candidatos?

En realidad, no hay candidatos “propuestos”. Ninguno se presenta a sí mismo.En la práctica, todos los cardenales pueden ser elegidos (aunque puede ser elegido alguien que no sea cardenal, eso ya no ocurre).

Las primeras votaciones van indicando quiénes son los preferidos, según las reflexiones y conversaciones previas entre los cardenales.
No se puede entrar con pactos o vetos de ningún tipo.

  1. ¿Quién tiene derecho a elegir al Papa?

Los cardenales que no hayan cumplido los 80 años en el momento de iniciarse el Cónclave, como representantes del clero y del pueblo cristiano de la diócesis de Roma, aunque hoy el Colegio Cardenalicio representa a los cinco continentes.

En 1978, a quien preguntaba por los “papables”, en la Oficina de Prensa del Vaticano le daban la biografía de todos los cardenales…

  1. ¿Cómo es la votación?

Normalmente se hacen cuatro votaciones al día: dos por la mañana y dos por la tarde.

El voto de cada cardenal es secreto.

Según las disposiciones de Juan Pablo II, quedan abolidas las formas de elección por aclamación, inspiración o compromiso. Solo es válida la elección por escrutinio.

Cada cardenal elector, al depositar su voto, pronuncia en voz alta:

“Pongo por testigo a Cristo Señor que me juzgará que yo elijo a quien, ante Dios, creo que debe ser elegido.”

  1. ¿Qué formas hay de elección?

La habitual es por sucesivas votaciones.

Benedicto XVI introdujo un cambio en 2007 mediante un motu proprio: para que la elección sea válida, el Papa debe obtener dos tercios de los votos.

Si no se alcanza esa mayoría en pocos días, se prevé un día de oración y reflexión, y luego solo pueden ser votados los dos más votados del escrutinio anterior, pero aun así, se necesita la mayoría cualificada.

  1. ¿Hay requisitos para ser elegido Papa?

¡Tantos que no sabría enumerarlos!

La del Papa es quizás la mayor responsabilidad moral que puede recaer sobre un hombre.

Humanamente, da vértigo; pero desde la fe, quien acepta esta pesada cruz, confía plenamente en la ayuda de Dios.

El Papa, como obispo de toda la Iglesia, debe ser ante todo un pastor, un Buen Pastor, a imagen de Cristo, el “Gran Pastor de las ovejas”.

  1. ¿Con qué fórmula acepta el cardenal elegido ser Pontífice?

El cardenal decano o el primero por orden de antigüedad le pregunta:

“¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?”

Y una vez acepta, le pregunta:

“¿Con qué nombre quieres ser llamado?”


Desde ese momento, el elegido es inmediatamente obispo de la Iglesia romana, verdadero Papa y jefe del Colegio Episcopal, y —según la constitución de Juan Pablo II— “por ese mismo hecho adquiere la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal y puede ejercerla”.

  1. ¿Cómo se sabe que hay nuevo Papa?

En esta sociedad tan tecnológica, la noticia se comunica con el sistema primitivo de señales de humo.

Junto a la Capilla Sixtina hay una estufa donde se queman las papeletas.

Si sale humo negro: no hay Papa.

Si sale blanco —la famosa “fumata blanca”—: ya se ha elegido.

Se añade un producto químico para que el humo sea claramente negro o blanco.

Y si repican las campanas de la basílica, es seguro.

  1. ¿Cómo se anuncia públicamente al nuevo Papa?

Hay dos momentos.

Primero, el cardenal protodiácono sale al balcón central de la basílica de San Pedro y anuncia:

“Anuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam”, y el nombre del elegido.

Después, el Papa aparece en el balcón y da su primera bendición Urbi et Orbi.

Recientemente, los Papas han aprovechado este momento para dirigirse brevemente al pueblo, lo que ha sido uno de los gestos más vivos y recordados del inicio del pontificado.

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Libertad llena de respeto. Encuentros con el Papa Francisco

De esta manera experimenté la paternidad del Vicario de Cristo, el Arzobispo Andrés Gabriel Ferrada Moreira, Secretario del Dicasterio para el Clero en una conversación con los medios de comunicación del Vaticano, recordó los diálogos personales con Francisco.

Marek Weresa – Ciudad del Vaticano

“Tuve la gracia de encontrarme personalmente con el Papa por última vez tras su regreso a la Casa Santa Marta. Fue una alegría verle más en forma y oírle decir: «Andrés, tienes mucho trabajo». Yo le respondí: ‘Santo Padre, no tanto como usted’. Me abrió sus ojos vivaces y enseguida pasó a algunas preguntas sobre mi ministerio en el Dicasterio que le interesaban vivamente. Me dejó dándome las gracias por rezar y añadiendo, como siempre: «No dejes de rezar»”, recordó Mons. Ferrada.

Unas palabras y una sonrisa

Conoció por primera vez al Papa Francisco durante un consistorio en 2001, cuando el futuro Papa, entonces arzobispo de Buenos Aires, recibió la dignidad de cardenal. El padre Ferrada estudiaba entonces en Roma. Recordó que lo que le llamó la atención de la figura del Card. Bergoglio, era el hecho de que, en comparación con otros cardenales que recibían largas colas de invitados para las visitas de cortesía, él iba acompañado de muy poca gente. En aquel momento, Argentina atravesaba una crisis económica y social muy grave. “Recuerdo su discreta amabilidad: unas palabras y una sonrisa”, añadió el arzobispo Ferrada, que le saludó brevemente.

Aperecida

Gracias a uno de los sacerdotes que colaboraron con el Card. Bergoglio en la redacción del Documento de Aparecida (documento cumbre de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aperecida, Brasil) en 2007, había comenzado a admirar su labor episcopal, especialmente por su capacidad de síntesis entre tradición eclesial y apertura a lo nuevo; entre praxis e ideas; la unión entre piedad popular y promoción humana. “Creo que en el Documento de Aparecida se pueden encontrar, sin duda, algunas huellas de la idea y de la práctica eclesial que él promovió en su ministerio episcopal en Buenos Aires”, subrayó el arzobispo Ferrada.

La paz que dura hasta hoy

En febrero de 2018, el padre Ferrada comenzó a trabajar en el Dicasterio para el Clero. Este trabajo le permitió contactar directamente con el Papa Francisco, pero de forma muy discreta. La gran sorpresa llegó el 4 de agosto de 2021, cuando durante una visita al piso pontificio (la primera, por cierto) recibió la propuesta de asumir la secretaría del Dicasterio. A ello se unió la ordenación episcopal. “Fue una conversación entre padre e hijo. Pude contarle mis preocupaciones, que me salían del corazón. Pude contarle mi vida, sus luces y sus sombras durante unas dos horas”, recuerda el prelado, que añade: “Al final me miró y me dijo: «Todo esto no te impide ser obispo». Inmediatamente después, le dije que aceptaba con un espíritu de paz que continúa hasta hoy”.

Paternidad del Vicario de Cristo

El sacerdote chileno confesó que recordaba sobre todo los largos encuentros posteriores y las conversaciones de dos horas con el Papa, durante las cuales el tema principal no era el trabajo, sino la orientación de su vida y de su ministerio. Monseñor Ferrada recordó: “estos tres encuentros marcaron mi vida con la paternidad de un pastor personificada por el Papa Francisco. Creo que su tono y actitud de escucha profunda, así como su acogida, que en mi caso fue cordial, me permitieron abrirme a él con confianza y libertad. Así experimenté la paternidad del Vicario de Cristo. Además, por supuesto, hubo muchas conversaciones breves sobre «temas profesionales» o el intercambio de breves notas y mensajes.

El Papa Francisco y la guerra, hasta el final su no al rearme

Los doce años de pontificado de Bergoglio están densos de intervenciones de las que se desprende un claro rechazo a los conflictos y a la carrera armamentística. Fuerte y muy actual es también su magisterio sobre el rearme atómico

Andrea Tornielli – Vatican News

Fue su legado, su último grito al mundo. Él, profeta desoído y casi sin voz por la enfermedad, quiso gritar al mundo su mensaje de paz. Su mensaje contra la loca carrera armamentística que sustrae recursos para el bien de los pueblos y los invierte en instrumentos de muerte y destrucción. «¡No hay paz posible sin un verdadero desarme!», dijo el Papa Francisco en el Urbi et Orbi del Domingo de Pascua de 2025 «La necesidad que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede convertirse en una carrera armamentística general […]. Hago un llamamiento a todos los que en el mundo tienen responsabilidades políticas para que no cedan a la lógica del miedo que cierra, sino que utilicen los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que favorezcan el desarrollo. Éstas son las “armas” de la paz: ¡las que construyen el futuro, en lugar de sembrar la muerte!».

Que el principio de humanidad no falle nunca

«Que nunca falle el principio de humanidad como piedra angular de nuestras acciones cotidianas», añadió. «Ante la crueldad de los conflictos que afectan a civiles indefensos, atacan escuelas y hospitales y a trabajadores humanitarios, no podemos permitirnos olvidar que no se ataca a objetivos, sino a personas con alma y dignidad». Francisco ha sido un profeta desoído porque ya en 2014 denunció lo que llamó la «tercera guerra mundial a pedazos», cuyos pedazos se han ido juntando poco a poco. En un mundo que parece resignado a la lógica del todos contra todos, y que ve aumentar sin cesar los capitales utilizados para llenar arsenales ya atiborrados de armas capaces de destruir varias veces a toda la humanidad, el Sucesor de Pedro no ha dejado de llamar a la paz, a la negociación, a la honestidad, a la tregua. Incluso desde la cama del hospital, durante su larga hospitalización, la paz mundial ocupaba el primer lugar en su pensamiento y en sus oraciones. En su carta enviada el 14 de marzo de 2025 al director del «Corriere della Sera», el Papa decía: «Debemos desarmar las palabras, para desarmar las mentes y desarmar la Tierra. Hay una gran necesidad de reflexión, de calma, de sentido de la complejidad. Mientras la guerra sólo devasta comunidades y el medio ambiente, sin ofrecer soluciones a los conflictos, la diplomacia y las organizaciones internacionales necesitan nueva linfa y credibilidad».

El no a la guerra

Sus doce años de pontificado están repletos de intervenciones de las que se desprende un claro rechazo a la guerra y a la carrera armamentística. En octubre de 2014, en un encuentro con movimientos populares, Francisco dijo: «Hay sistemas económicos que tienen que hacer la guerra para sobrevivir. Entonces se fabrican y se venden armas, y así se sanean obviamente los presupuestos de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero. Y no se piensa en los niños hambrientos de los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en los hogares destruidos, ni siquiera se piensa en las muchas vidas rotas». En 2020, en la reunión de obispos mediterráneos en Bari, Francisco lamentó el «grave pecado de hipocresía» cuando «en las conferencias internacionales, en las reuniones, tantos países hablan de paz y luego venden armas a países que están en guerra». Dirigiéndose a las autoridades de Malta en 2022, dijo: «Nos hemos acostumbrado a pensar con la lógica de la guerra. A partir de aquí empieza a soplar el viento helado de la guerra, que se ha ido alimentando a lo largo de los años. Sí, la guerra se ha preparado durante mucho tiempo con grandes inversiones y acuerdos armamentísticos».

Contra el rearme

En 2023, con motivo del 60 aniversario de la encíclica Pacem in Terris, Francisco dijo: «El aumento de los recursos económicos para armamentos se ha convertido de nuevo en un instrumento de relación entre los Estados, mostrando que la paz es posible y alcanzable sólo si se basa en el equilibrio de su posesión. Todo esto genera miedo y terror y corre el riesgo de desbordar la seguridad porque olvida cómo un acontecimiento imprevisible e incontrolable puede hacer saltar la chispa que pone en marcha el aparato de la guerra». El magisterio del Papa Francisco sobre el rearme atómico también es contundente y tan actual como siempre. En noviembre de 2019, desde Hiroshima, había reiterado «que el uso de la energía atómica con fines bélicos es, hoy más que nunca, un crimen, no sólo contra el hombre y su dignidad, sino contra cualquier posibilidad de futuro en nuestra casa común. El uso de la energía atómica con fines bélicos es inmoral, como inmoral es la posesión de armas atómicas, como dije hace dos años. Seremos juzgados por ello».

Trabajo infantil, uno de cada diez niños explotados en el mundo

Foco sobre un flagelo que aún persiste en muchas sociedades, especialmente en aquellas zonas del mundo donde, según el economista Luigino Bruni, responsable científico de The Economy of Francesco, la información es demasiado silenciosa sobre este fenómeno que, según Unicef, involucra a más de 160 millones de niños. El tema, entre otros, ha sido planteado en varias ocasiones por el Papa Francisco y sigue siendo central en el debate de los expertos sobre el tema

Francesco De Remigis – Ciudad del Vaticano – Vatican News

A nivel mundial, según Save The Children, hay 160 millones de menores de entre 5 y 17 años en las redes de la explotación laboral, de los cuales casi la mitad, 79 millones, se ven obligados a realizar trabajos duros y peligrosos, que pueden dañar su salud y su desarrollo psicofísico. Son datos confirmados por Unicef. Luigino Bruni, profesor de Economía Política en la Universidad Lumsa de Roma, reflexiona sobre el legado dejado por el Pontífice, que ha advertido repetidamente a los gobiernos sobre un silencio que corre el riesgo de ser «cómplice» de un fenómeno que explota a los menores con fines lucrativos.

Los datos de Unicef

Como parte de la Agenda 2030, la comunidad internacional aprobó el objetivo de acabar con el trabajo infantil en todas sus formas para 2025. A pesar de los avances logrados en las últimas dos décadas, según Unicef los últimos datos muestran que a nivel mundial no se ha producido ningún progreso desde 2016. Los conflictos, las crisis y la pandemia de coronavirus han sumido a muchas familias en la pobreza y han aumentado el riesgo de pobreza infantil. En 2020, el trabajo infantil afectaba a unos 63 millones de niñas y 97 millones de niños. Otros nueve millones de niños se sumaron debido a las repercusiones de Covid-19, de modo que ahora casi uno de cada diez niños en todo el mundo se ve obligado a trabajar. Algo más de la mitad tienen menos de doce años. La situación es dramática sobre todo en África, pero Asia tampoco se queda atrás. Los niños están más afectados que las niñas. Estas últimas también se ven obligadas más a menudo a realizar tareas domésticas que no siempre aparecen en las estadísticas.

El flagelo del trabajo infantil también en el acuerdo UE-Mercosur

El tema también está presente en las discusiones entre Mercosur, el llamado Mercado Común del Sur al que pertenecen Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y la Unión Europea y que dieron como resultado un acuerdo firmado el 6 de diciembre de 2024. Los países europeos se han posicionado de forma diferente. A mediados de 2025, la Comisión Europea tendrá que definir la base legislativa del tratado y cómo se ratificará, pero el proceso puede encontrar resistencia sobre todo en Francia y Polonia. Entre otras cuestiones, ha frenado el visto bueno la incertidumbre sobre la protección de los trabajadores infantiles empleados en algunos cultivos alimentarios procedentes de terceros países donde se explota a niños y adolescentes. Un tema «candente» que va de la mano del debate sobre el uso de pesticidas y otros productos nocivos para la salud de todos, especialmente de los trabajadores.

Los focos encendidos por el Papa Francisco

Según Luigino Bruni, «el centro de nuestro tiempo es ahora el consumo, no el trabajo». Central se vuelve, por tanto, la necesidad de recuperar algunos de los recordatorios que el Papa Francisco ha implementado a lo largo de su pontificado. Por ejemplo, en noviembre de 2021, en un discurso a la Conferencia Internacional sobre «Erradicar el trabajo infantil, construir un futuro mejor», el Papa Francisco reflexionó sobre la emergencia de los niños explotados de la siguiente manera: «El hecho de que en las economías contemporáneas (…) persista el empleo de niños en actividades laborales en todas las partes del globo deja a uno atónito y turbado». El Pontífice volvió sobre ello en la audiencia general del 8 de enero, invitando a todos a no permanecer indiferentes ante esta plaga, apelando también a las instituciones, el 15 de enero, a no ser cómplices de la explotación infantil.

Francisco ha vuelto a poner a la persona en el centro

“Si nos fijamos en lo que el Papa Francisco dijo también en 2022 a los jóvenes de The Economy of Francisco, en Asís, pidiéndoles que no olviden que el trabajo es un medio de inclusión para todos, especialmente para los que él llama “los descartados” -explica Bruni – podemos decir que se interesó más por los trabajadores que por el trabajo en sentido abstracto, se fijó en las personas, pero también en el trabajo para los desempleados; en Génova se dirigió tanto a los sindicalistas como a los portuarios, recordando los principios de la doctrina social de la Iglesia, transmitió una idea del trabajo ligada a la persona, incluso con su crítica a la meritocracia, que se ha convertido en la legitimación ética de la desigualdad; el Papa Francisco -continúa Bruni- desenmascara estas ideologías y devuelve al trabajo su dimensión de centro del pacto social, de gramática de la cooperación para el bien común».

Niños y adolescentes sacados de la escuela

En este contexto, el Santo Padre no olvidó nunca pedir a las conciencias que se cuestionen el abuso que un determinado sistema hace de los menores, obligados a trabajar. «Sobre este tema, el Papa Francisco ha sido siempre muy claro -recuerda Bruni-, sobre todo cuando ha hablado en regiones del mundo donde el trabajo infantil no es sólo una plaga o una excepción, sino una parte normal del sistema económico en el que niños y adolescentes son sacados de la escuela y metidos dentro de fábricas. Y el Papa Francisco ha puesto gran atención en ellos».

Estos son los tres camarlengos en la historia de la Iglesia que se convirtieron en papas

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Si en alguien están puestas las miradas durante la Sede Vacante, es en la figura del camarlengo. Nombrado personalmente por el papa, su tarea es esencial: administrar Santa Sede mientras no se haya elegido a un nuevo pontífice.

Desde 2019, el cargo está en manos del cardenal estadounidense Kevin Farrell, quien desde ahora tiene que hacer frente al gobierno provisional de la Iglesia.

Sucedió a Jean-Louis Tauran, que murió en 2018 después de luchar contra el Parkinson. Muchos lo recordarán por este momento. Fue el cardenal protodiácono en 2013, es decir, el que anunció el Habemus Papam de Francisco.

¿Pero sería posible que el camarlengo se convirtiese en papa? De hecho, ha sucedido en hasta tres ocasiones.

La primera vez fue en 1404, cuando salió elegido el cardenal Cosimo Gentile Migliorati, quien estuvo al mando de la Iglesia bajo el nombre de Inocencio VII.

Ya más cercano a la actualidad, el primer papa del siglo XX: León XIII. Fue en 1878 cuando sucedió a Pio “nonno” tras el periodo de Sede Vacante.

Y el caso más reciente, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Fue en 1939 cuando los cardenales eligieron al cardenal Pacelli, que pasó a ser Pio XII.

CA

Bomberos instalan la chimenea que anunciará el nuevo papa

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Si hay un símbolo que acapara todas las miradas durante un cónclave, es sin duda la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina. Desde este conducto saldrá el humo blanco o negro que informará si los cardenales han alcanzado un consenso sobre quién será el próximo papa.

Por este inminente acontecimiento, los bomberos del Vaticano ya han llevado a cabo la instalación de la emblemática chimenea. La estructura ha sido fijada sobre las tejas y quedará visible desde la plaza de San Pedro.

Lo que pocos saben es que esta chimenea, es en realidad una estructura portátil que solo se coloca en el tejado de la Capilla Sixtina en los días previos a un cónclave.

El 7 de mayo, 133 cardenales electores, todos menores de 80 años y en su mayoría designados por el propio Francisco, votarán hasta elegir al nuevo papa, el número 267.

Vaticano Confidencial. El Cónclave, o la elección donde candidatos piden que no les voten

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Desde fuera de Roma, quienes no conocen la dinámica del Cónclave y su preparación, hablan en términos electorales. Plantean todo desde una perspectiva política, de izquierda y derecha, y con la mentalidad de campaña, como si la mayoría de los cardenales tuvieran interés por salir vestidos de blanco.

Incluso hay quienes estos días se empeñan por manifestar las virtudes de uno u otro candidato en redes sociales, como si sus compañeros cardenales fueran a elegir uno u otro por el número de likes que consiguen sus fans.

La realidad es que estamos ante el proceso de una institución religiosa donde los últimos elegidos habían pedido, algunos públicamente, que por favor no les votaran.

El biógrafo de Benedicto XVI, Peter Seewald, revela una entrevista al pontífice alemán, donde recuerda que llegó al Cónclave del 2005 con 78 años. Y decía que “si los obispos se retiran a los 75 años, no se puede sentar a uno de 78 años en la Sede de Pedro”.

El entonces cardenal Ratzinger había ya presentado su dimisión al Papa Juan Pablo II en dos ocasiones, al no sentirse con fuerzas como prefecto de la Congregación para Doctrina de la Fe. Por eso, cuando sus compañeros cardenales comienzan a votarle en el Cónclave, les pide que no lo hagan. Al ver que no seguían sus indicaciones sintió como que “le estaba cayendo una guillotina” sobre la cabeza. Así de expresivo se mostró Benedicto XVI, quien aseguró que solo esperaba un poco de paz, tras muchos años intensos en el Vaticano.

En el caso de Jorge Mario Bergoglio, el cardenal argentino tenía todo preparado para volver a Argentina cuando se celebró el Cónclave de 2013. En las reuniones previas, denominadas Congregaciones Generales, tuvo una intervención brillante, de cuatro o cinco minutos, en la que planteaba algunos retos de la Iglesia. Muchos cardenales reconocieron después que ese fue un momento determinante. Y la realidad, como hemos visto en muchos eventos del fallecido Papa, es que se trató de una intervención improvisada. No llevaba un texto escrito, como ha confesado después, ni tenía un programa propio.

Ni en el Cónclave, ni en las Congregaciones Generales que lo preceden hay algo parecido a una campaña electoral. Durante estos días se analiza la situación de la Santa Sede y los desafíos de futuro. Esta misma semana hemos sabido que el cardenal Reinhard Marx, coordinador del Consejo para la Economía ha presentado las cuentas de la institución. Por cierto, que estimaba el déficit del último año en unos 70 millones de euros. Esta rendición de cuentas es algo previsto en el Derecho Canónico, porque quienes van a elegir al nuevo pontífice necesitan tener toda la información posible sobre la realidad de la Santa Sede. También el cardenal Schonborn, presidente de la Comisión de Cardenales para el Instituto de las Obras de Religión, el llamado IOR, ha aportado información actualizada sobre esta institución que respalda proyectos de la Iglesia en todo el mundo.

Los cardenales necesitan dialogar y conocerse. Y por ello está previsto que todos los días de Sede Vacante, hasta el inicio del Concilio, se reúnan en estas Congregaciones Generales. Además de la situación financiera, entre los temas que se han debatido estos días está la polarización en la Iglesia. Es un hecho presente en toda la sociedad, pero que afecta también a las instituciones religiosas.

También se ha hablado en las Congregaciones sobre la Evangelización. Es la clave de la Iglesia, en una sociedad amenazada por la secularización y el hedonismo. En concreto, se plantea la cuestión de las vocaciones sacerdotales y la necesidad de una renovación espiritual de la Iglesia.

Son cuestiones profundamente religiosas, pero que apenas leeremos o escucharemos estos días en medios informativos, que no entienden la realidad de la Iglesia y la fe. Analizan todo desde un punto de vista político, y por eso presentan una imagen deformada de la Iglesia. No es necesario ser Católico practicante para informar sobre un Cónclave, pero sí entender que esto no tiene nada que ver con una lucha de poder política entre facciones, aunque algunos quieran presentarlo así.

Desde Roma, para Rome Reports y la plataforma SAINT, Antonio Olivié

¿Qué retos tendrá el nuevo papa? (II/II): el desafío político

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El nuevo papa tendrá varios desafíos que afrontar. Uno de ellos es a nivel político: deberá prestar atención a los movimientos de la diplomacia vaticana, sobre todo en Oriente Medio y Ucrania. Allí actualmente está tratando de culminar una misión de paz para que Rusia devuelva a niños deportados.

En los últimos años el Vaticano dio muestras de ser un actor político muy bien considerado a nivel moral. En 2014 líderes israelíes y palestinos respondieron al llamado del papa para mantener una reunión por la paz en el Vaticano.

La Santa Sede también consiguió el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante la era Obama.

Este año el Congreso debería comenzar la tarea de poner fin al embargo. Como Su Santidad el Papa Francisco ha dicho, la diplomacia es un trabajo de “pequeños pasos”. Estos pequeños pasos han resultado en una nueva esperanza para el futuro de Cuba.

Y eso por no hablar de la mesa de negociación que hubo entre régimen y oposición de Venezuela con la mediación de la Santa Sede.

En el ámbito diplomático también está la cuestión de la lucha contra el fundamentalismo. En los últimos años el papa consiguió estrechar las relaciones con algunos de los líderes musulmanes más importantes para unir fuerzas contra quienes promueven un Islam violento y sanguinario. Se le vio con el sunnita imán de Al-Azhar, con el imán de Indonesia, el país con más musulmanes del mundo y también con Al Sistani, el líder chiíta de Irak durante el viaje que realizó en 2021.

A nivel ecuménico el primer gesto de Francisco fue clave: apareció en el balcón llamándose obispo de Roma. Un mensaje que gustó a los ortodoxos que ponen el acento en una Iglesia más sinodal donde en la que el sucesor de Pedro no está tan por encima del resto.

El nuevo papa deberá decidir si decide continuar con esa línea y qué guiños lanza tanto a políticos como a líderes religiosos.

JRB

¿Qué retos tendrá el nuevo papa? (I/II)

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El nuevo papa tendrá muchos desafíos por delante pero uno particularmente difícil será qué hacer con la herencia de su predecesor.

A nivel social Francisco fue muy activo. Sus llamamientos por la acogida e integración de refugiados fueron constantes.

FRANCISCO
Cada gobierno debe decir claramente: ‘Yo puedo recibir esto. Porque los gobernantes saben cuánto pueden recibir, es su derecho. Esto es cierto. Pero los emigrantes van acogidos, acompañados, promovidos e integrados

Aunque el punto que más polémica generó fue la pastoral propuesta por Francisco.

FRANCISCO
La Iglesia no tiene puertas para que todos puedan entrar… y aquí también podemos insistir en que todos puedan entrar porque esta es la casa de la Madre y una madre siempre tiene un corazón abierto para todos sus hijos. Todos, todos, todos, sin exclusión.

Su mensaje de puertas abiertas para recibir a todos y algunos de sus gestos; promovieron rechazo dentro de la propia Iglesia.

El ejemplo más claro de ellos fue el permitir la bendición de parejas del mismo sexo. Puesto que en 2021 la Doctrina de la Fe señaló que no era conveniente porque se podría equiparar a un matrimonio, dos años después Francisco propuso una bendición para estas parejas que evite cualquier alusión a una boda.

CARD. VÍCTOR MANUEL FERNÁNDEZ
Prefecto, Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Ha habido una innovación magistral. Una innovación en la manera de entender las bendiciones. El papa ha querido ampliar la comprensión de las bendiciones para desarrollar su riqueza pastoral. Es decir, ayuda a entender que hay bendiciones que no confirman, no sancionan, no consagran, no justifican nada. Son solo una oración del ministro para expresar la ayuda de Dios para seguir viviendo.

Francisco fue un papa de gestos elocuentes y decididos. El próximo papa tendrá que decidir hacer con el legado de su predecesor.

JRB