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Con el Papa todavía en San Pedro, comienzan las ‘intrigas’ previas al Cónclave

La presencia o no de Becciu en el Cónclave, primera piedra de toque para conocer la fuerza de los grupos que ya comienzan a gestarse entre los purpurados. El cardenal defenestrado por Francisco amenaza con impugnar la elección papal si no forma parte de ella

Tanto si Becciu continúa excluido como si se permite su entrada, el resultado es relevante y tiene consecuencias en esta especie de Juego de Tronos en el que, paso a paso, se está convirtiendo la elección del sucesor del Papa, con el cuerpo de Francisco aún presente en la basílica de San Pedro

“Todos los cardenales están invitados a participar de las congregaciones, pero de la participación en el cónclave se hablará en su debido momento”, ha señalado el portavoz

Jesús Bastante – Religión Digital

Por una acera empedrada del Vaticano, entre pinos y muros de ladrillos, dos cardenales caminaban para entrar a primera hora de este miércoles en la Casa de Santa Marta y participar de la procesión que ha llevado el cuerpo del Papa difunto a San Pedro. Sonreían a los paseantes, se paraban ante una de las pocas cámaras de televisión que no estaban ya en la plaza.

Por la tarde serían uno de los 103 cardenales presentes en una de las reuniones preparatorias del cónclave. Incluso puede que esta noche duerman en una de las habitaciones cercanas a las que Francisco ha vivido estos últimos 12 años de papado, y que fue sellada tras su muerte. La residencia de Santa Marta recupera ahora su función original: la de alojar a los participantes del cónclave para designar al próximo papa.

A esa reunión ha exigido entrar Angelo Becciu. Una amenaza política de primer orden para la reunión de cardenales porque Becciu fue defenestrado como purpurado por Francisco en 2020. Bergoglio le despojó de “los derechos asociados al cardenalato” tras conocerse su implicación en las irregularidades financieras del fondo para los pobres. Si acaba penetrando en la Capilla Sixtina, será un menoscabo al legado de Francisco y una primera victoria de los ultras, según cuentan en el Vaticano delegados que ya están en la ciudad.

El cardenal Becciu está ligado al escándalo de la compraventa del palacio londinense de Sloane Avenue, un caso por el que fue condenado e inhabilitado a perpetuidad por los tribunales vaticanos –aunque la sentencia está recurrida–. De hecho, su nombre no está en la lista de los 133 cardenales (tras la renuncia de Antonio Cañizares y el bosnio Vinko Pulji) menores de 80 años que se encerrarán en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Bergoglio.

Pero el purpurado sardo no se ha rendido y amenaza con impugnar el cónclave si él no está presente. “El Papa reconoció mis prerrogativas cardenalicias como intactas, ya que no hubo voluntad explícita de excluirme del cónclave ni petición de mi renuncia explícita por escrito”, ha reiterado el cardenal condenado al diario Unione Sarda.

De momento, Becciu ya ha participado este lunes en la primera reunión de encuentros preliminares, donde se determinó la fecha del funeral de Bergoglio, según fuentes vaticanas. El portavoz oficial no ha querido responder a la pregunta de los periodistas: “Informamos de cuántos cardenales participan, no de cuáles”. Pero ha aclarado que el hecho de participar en las reuniones previas no implica una participación automática en la votación para elegir al nuevo líder de la Iglesia católica: “Todos los cardenales están invitados a participar de las congregaciones, pero de la participación en el cónclave se hablará en su debido momento”, ha señalado el portavoz.

El caído en desgracia a los ojos del Papa fallecido sostiene que su exclusión del cónclave se comunicó exclusivamente a través de una nota de la Sala Stampa vaticana, y no mediante un acto formal y rubricado por el Papa. Con esas armas, el anterior encargado del óbolo de los pobres defiende que fue suspendido en sus derechos (entre ellos, el de percibir un sueldo), pero no de sus “deberes”. Y el más grave de un cardenal es el de participar en el cónclave.

A modo de prueba, Becciu afirma que en el último consistorio de cardenales de Francisco, celebrado el 8 de diciembre, fue invitado a participar. También se le vio en los rosarios nocturnos celebrados en San Pedro durante el ingreso de Francisco en el hospital Gemelli.

Las reuniones discretas

La decisión final recaerá en la congregación de cardenales, a no ser que aparezca una aclaración a título póstumo de Francisco que zanje la cuestión. Fuentes episcopales no descartan todavía esta posibilidad, ya que aún restan bastantes días hasta que el cónclave se reúna.

Tanto si Becciu continúa excluido como si se permite su entrada, el resultado es relevante y tiene consecuencias en esta especie de Juego de Tronos en el que, paso a paso, se está convirtiendo la elección del sucesor del Papa, con el cuerpo de Francisco aún presente en la basílica de San Pedro.

El conjunto de cardenales más cercanos a Bergoglio –todavía sin reponerse del fallecimiento del Papa, como confiesan algunos– están empezando a darse cuenta de cómo el sector más ultra, capitaneado por Raymond Burke, Robert Sarah, Gerhard Müller o Joseph Zen (el cardenal emérito de Hong Kong ha sido uno de los más duros opositores a Francisco, especialmente en su relación con China) están moviéndose como políticos más que como pastores de la Iglesia

Porque la presencia de Becciu significaría un golpe a la autoridad del pontificado anterior, así como la victoria del conjunto de cardenales que consideró “excesiva” la condena al purpurado, quien siempre se ha visto a sí mismo como objeto de una persecución por parte de los sectores progresistas.

Mientras, el conjunto de cardenales más cercanos a Bergoglio –todavía sin reponerse del fallecimiento del Papa, como confiesan algunos– están empezando a darse cuenta de cómo el sector más ultra, capitaneado por Raymond Burke, Robert Sarah, Gerhard Müller o Joseph Zen (el cardenal emérito de Hong Kong ha sido uno de los más duros opositores a Francisco, especialmente en su relación con China) están moviéndose como políticos más que como pastores de la Iglesia. Ellos y el propio Becciu ya han participado en reuniones discretas celebradas en Roma en las últimas horas, según cuentan delegados ya presentes en el Vaticano.

En este sentido, uno de los cardenales conservadores estadounidenses, Timothy Dolan, de Nueva York, se ha destapado con una afirmación que suena a declaración de intenciones: “Busco en el próximo Papa el corazón cálido de Francisco, pero con más claridad y tradición”.

Los periódicos italianos, siempre muy encima de los vericuetos papales, hablan del rearme del sector conservador, pero destacan las dificultades que pueden tener para aglutinar votos suficientes en una figura de consenso. De hecho, esos encuentros pueden estar intentando unificar posturas en torno a algún nombre.

Estrategia de largo recorrido

En realidad, estas maniobras dan continuidad al trabajo que desde hace meses se viene llevando a cabo mediante grupos vinculados al bloque MAGA en Estados Unidos –y sus terminales mediáticas afines– que ya enviaron a todos los cardenales electores un libro desmenuzando a todos y cada uno de los purpurados, en función a criterios de supuesta ortodoxia o heterodoxia doctrinal, en torno a temas como la bendición de parejas homosexuales, el cambio climático, las misas en latín o las relaciones ecuménicas.

Su tarea, por el momento, ha tenido cierto éxito: en un primer momento medios de todo el mundo lanzaron como buenas unas predicciones que colocaban a Burke o Sarah como papables o calificaban al cardenal filipino Luis Antonio Tagle como “peligroso heterodoxo”, es decir, poco deseable.

Al mismo tiempo, los especialistas y miembros de la Iglesia que se ponen a tiro tienen una entrevista asegurada ante la expectación desbordante que puede palparse en cualquier calle de Roma o alrededor de la plaza de San Pedro. Nadie quiere mojarse con lo que pueda pasar dentro de la Capilla Sixtina. Las incógnitas son muchas porque no hay un favorito claro y por la diversidad del cónclave. ¿Habrá un prime Papa negro? ¿Será asiático? ¿Volverá el papado a Italia? ¿Será continuista, reaccionario o de entreguerras? De momento en público todos prefieren hablar de su relación con Francisco y exaltar sus capacidades y valores. Al final de cada análisis se escucha casi siempre la misma frase: “El que entra en la Capilla Sixtina como Papa, sale como cardenal”.

Todo ello, mientras los fieles, ajenos a la incipiente lucha de poder, hacen colas kilométricas para despedir al papa Francisco, cuyo cuerpo reposa desde esta mañana en la basílica de San Pedro.

El legado sinodal de Francisco: una Iglesia viva y en camino

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A pocos días del fallecimiento del Papa Francisco, ocurrido el lunes de Pascua a los 88 años, la Iglesia universal continúa reflexionando sobre el legado pastoral que deja su pontificado. Una de las huellas más significativas de su ministerio ha sido, sin duda, el impulso decidido hacia una Iglesia sinodal, dialogante y en camino.

Así lo destacó recientemente el cardenal Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo y relator general del Sínodo sobre la Sinodalidad, al compartir sus recuerdos personales y espirituales sobre el Papa Francisco.

Para Hollerich, el pontífice fue un hombre evangélico, cercano a Jesús, con una apertura incondicional hacia los demás y una bondad que dejaba huella.

El Papa siempre apoyó los pasos que dimos en el Sínodo”, recordó el cardenal, quien junto con el cardenal Mario Grech, solía visitar regularmente al Santo Padre para coordinar el proceso sinodal.

Consolidar lo ya caminado y seguir avanzando

Incluso en los momentos de mayor fragilidad, como durante su hospitalización en el Policlínico Gemelli, Francisco continuó alentando la marcha del camino sinodal, aprobando la realización de una nueva fase que desembocará en una asamblea eclesial prevista para 2028.

Este gesto, explicó Hollerich, debe entenderse como un testamento espiritual del Papa: un llamado a consolidar lo ya caminado y a seguir avanzando. “Nos dice que continuemos, para que la Iglesia sea una Iglesia viva, una Iglesia misionera en este tiempo de cambio”, subrayó.

El modo de ser Iglesia

La imagen de Francisco en sus últimos días evoca una coherencia profunda entre su vida y su mensaje: “Su sufrimiento me hizo pensar en Jesús”, comentó el prelado, recordando una visita reciente al Papa. El mismo día de su fallecimiento, mientras celebraba la Eucaristía en una cárcel de Luxemburgo, el cardenal sintió con fuerza la presencia de la Pascua en medio del dolor, una resonancia que se intensificó al conocer la noticia de su muerte poco después.

Francisco propuso un nuevo modo de ser Iglesia, que él mismo encarnó con su estilo cercano, su discernimiento constante y su llamado a caminar juntos. Como pastor universal, deja a la Iglesia una herencia viva que ahora sus sucesores están llamados a custodiar, alimentar y seguir desarrollando con fidelidad al Evangelio y apertura al Espíritu.

Este testimonio ha sido recogido por los medios vaticanos, que han ofrecido una mirada íntima y esperanzadora sobre el legado espiritual y pastoral de un pontífice que transformó con gestos concretos el modo de ser Iglesia en el siglo XXI.

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Massimo Faggioli: “El legado más significativo de Francisco para la Iglesia es el redescubrimiento de la sinodalidad”

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En su reciente artículo publicado en el Instituto Humanitas Unisinos (IHU), el reconocido historiador y teólogo italiano Massimo Faggioli ofrece una lectura crítica del pontificado del Papa Francisco, remarcando entre sus muchas contribuciones el “redescubrimiento de la sinodalidad” como su legado más significativo para la Iglesia.

Titulado Igreja de São Francisco? Avaliando um papado e seu legado, el artículo invita a mirar más allá de los gestos y decisiones puntuales del Papa argentino, para comprender el alcance estructural y espiritual de su liderazgo. Faggioli sostiene que Francisco, más que implementar reformas aisladas, abrió una nueva etapa en la historia eclesial, centrada en el caminar conjunto del Pueblo de Dios.

Lo que Francisco ha dado a la Iglesia es una visión. No solo ideas ni un conjunto de políticas. Ha devuelto a la Iglesia la capacidad de avanzar como comunidad discerniente, con todos y todas”, señala el autor.

Desafíos a la apertura sinodal

El texto aborda también los desafíos que esta apertura sinodal ha implicado, incluyendo resistencias internas, tensiones institucionales y la complejidad de sostener procesos de transformación en una Iglesia global. No obstante, Faggioli afirma que el pontificado de Francisco ya ha dejado una marca indeleble, abriendo caminos que no tienen vuelta atrás.

Además del aspecto sinodal, el artículo analiza otros elementos fundamentales de este papado: el protagonismo de la periferia, la crítica a las lógicas de poder dentro de la Iglesia, la opción por los pobres, la atención al clamor de la tierra y el nuevo modo de ejercer el primado petrino.

Faggioli concluye reconociendo que la Iglesia que deja Francisco no es una institución sin heridas, pero sí una Iglesia más consciente de sí misma y de su misión profética en el mundo.

Es posible leer el artículo completo de Massimo Faggioli en el sitio del Instituto Humanitas Unisinos aquí: Igreja de São Francisco? Avaliando um papado e seu legado

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La Iglesia Africana recuerda al papa Francisco

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Tras la muerte del Papa Francisco, la Iglesia Africana rememora la profunda reflexión del papa sobre el papel que desempeñan en el conjunto del mundo católico.

El papa Francisco visitó Kenia en 2015, en lo que fue su primera visita de Estado y pastoral al país, así como su primera visita al continente africano. Anthony Muheria, el Arzobispo de Nyeri, Kenia, reflexionó sobre esa visita.

ANTHONY MUHERIA
Arzobispo de Nyeri, Kenia
El Santo Padre enfatizó particularmente que África necesita hacerse cargo de su futuro, tanto espiritual como en términos de asumir lo que hemos recibido de la evangelización, y dejar que se arraigue en nuestras raíces y culturas.

El arzobispo también destacó lo positiva y edificante que fue la visita del papa. En particular, recordó su preocupación por los pobres y los marginados de África.

Finalmente, el arzobispo compartió el mensaje de Francisco respecto al papel y la responsabilidad de África dentro de la Iglesia:

ANTHONY MUHERIA
Arzobispo de Nyeri, Kenia

También nos habló de nuestra responsabilidad como nación en África, que ha sido bendecida, y de la necesidad de pensar más allá de nosotros mismos, y de sentir que la Iglesia joven ahora necesita apoyar a la Iglesia más antigua, por así decirlo, la Iglesia en Europa y más allá de África.

Durante el pontificado del papa Francisco, África experimentó un gran crecimiento en el catolicismo, pasando de aproximadamente 185 millones a unos 230 millones de fieles.

Mientras el duelo continúa, muchos obispos alrededor del mundo recuerdan el llamado de Francisco a una Iglesia unificada, en la que se escuchen todas las voces del mundo.
GS
TD: BAM

¿Cómo se cierra el ataúd del papa? ¿Cambios en el funeral? ¿Procesión a la otra basílica?

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Lo que no muchos saben de la Sede Vacante es que cesan todos los altos cargos de la curia. Ni Parolin es ya el número dos de la Santa Sede, ni los antes prefectos ejercen ahora sus funciones de jefes de dicasterio.

Es por eso que el quién hace qué cosa está muy medido en el protocolo vaticano. Y casi todo cae en manos del camarlengo, Kevin Farrell, que, al tener dicho cargo, será el que presida el rito para cerrar el féretro del papa Francisco.

Pero antes, hay que seguir una serie de pasos, como están viendo que sucedió con Benedicto XVI. Se leerá un acta que recuerda la vida y obras del difunto que, tras ser firmada por algunos presentes, se introducirá en un tubo de metal que se depositará en el ataúd.

Se cubrirá el rostro del papa con un velo blanco de seda y, dentro del féretro, se pondrán en una bolsa de tela monedas acuñadas durante el pontificado, aunque no se eligen al azar.

Tienen que señalar su duración, es decir: una de oro por cada año, una de plata por cada mes extra; y otras de bronce por los días. Y será la última vez que se pueda ver a Francisco.

Y aunque el papa modificó lo relacionado con los funerales, lo que es la misa del sábado se mantiene igual que con sus predecesores.

P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgia

Es un funeral un poco especial, podríamos decir, porque forma parte de todo el complejo de las modificaciones que hizo el papa Francisco. Sin embargo, lo que es ya la misa exequial, la misa que ya ha sido programada para el día sábado en la mañana, sigue siendo la misa exequial de un obispo, en este caso, el obispo de Roma.

La novedad estará en la procesión fúnebre tras de la misa. La última fue con el papa Pío XII, que murió en 1958. Y se hizo, ni más ni menos, que en carroza.

P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgia

Fue una procesión en una carroza fúnebre, carroza con caballos, como en los tiempos antiguos, desde Castel Gandolfo, pasando por la Via Merulana, hasta llegar a la basílica de San Pedro, y ahora de nuevo veremos una procesión o un traslado de los restos mortales del papa, no solo para los ritos fúnebres en San Pedro, sino que va a salir de la Ciudad del Vaticano, va a atravesar la ciudad de Roma hasta llegar a la basílica de Santa María la Mayor.

Y en esta basílica, estará la tumba del papa. Él mismo dijo cómo la quería. Sencilla, sin decoración particular y con una única inscripción que ponga ‘Franciscus’.

CA

Esta es la monja que lloraba desconsolada entre cardenales al ver el féretro de Francisco

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Él era el papa de los últimos; ella, la monja que los acogía. Sencilla y discreta, Sor Geneviève, de 81 años, vive en una caravana de circo a unos 30 kilómetros del centro de Roma.

Desde 2022, cada miércoles iba a las audiencias generales. Llevaba a grupos de migrantes y personas transexuales a conocer al pontífice.

Una vez, Francisco le correspondió el gesto. El pasado verano fue a verla al lugar donde hace su pastoral. Ni más ni menos, que un parque de atracciones.

Nueve meses después, esta es la imagen. Cuando llevaron el cuerpo de Francisco a la basílica, colándose entre cardenales y guardias suizos, allí estaba ella.

Con el perfil bajo que la caracteriza, se puso en una esquina. Mochila al hombro y vestida con el hábito azul de su orden, no pudo evitar las lágrimas. Siete largos minutos rezando delante del féretro de Francisco.

Ella no solo rezaba ante el papa; Sor Geneviève estaba dando el último adiós a su gran amigo.

CA

El secretario general de ACN recuerda el compromiso del Papa Francisco con los cristianos perseguidos: “Nos ha acompañado como un padre”

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Philipp Ozores, secretario general de ACN Internacional

ACN.- El Secretario General de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Philipp Ozores, ha recordado la figura del Papa Francisco tras su fallecimiento. En este sentido, ha destacado que el Pontífice puso mucho énfasis en la libertad religiosa y la defensa de los cristianos perseguidos.

Ozores explicó que el Papa Francisco nunca se ha olvidado de que hay muchos cristianos que sufren por su fe y que, precisamente, este ha sido uno de los motivos por los que ha elegido ir a las periferias del mundo.

Durante la entrevista, realizada en el programa La Linterna de la Cadena COPE, el Secretario General de ACN ha explicado que el Papa tomó en gran medida el ejemplo de San Francisco de Asís, quien fomentó el diálogo interreligioso pero sin olvidar que la verdadera esperanza está en Cristo.

El Papa Francisco financió la ayuda para los cristianos perseguidos en la llanura del Nínive

En el año 2016, la actividad del Daesh provocó la masacre de miles de cristianos en Siria e Irak, forzando el desplazamiento de miles de personas. En aquel contexto, Ayuda a la Iglesia Necesitada lanzó una campaña de emergencia para ayudar a aquellas personas que se habían visto obligadas a dejar sus hogares y que se veían forzadas a emigrar sin ningún tipo de asistencia o garantía.

Philipp Ozores ha recordado cómo, en aquel momento, el Papa Francisco hizo su propia aportación económica para ayudar a estas personas. Gracias a este gesto del Santo Padre, muchas más personas se animaron a contribuir para que los cristianos desplazados pudieran recibir ayuda.

El Secretario General de Ayuda a la Iglesia Necesitada en España ha destacado que el ejemplo del Papa Francisco ha sido fundamental y que, gracias a él, “la cultura cristiana ha vuelto a un entorno tan hostil como es el norte de Irak”.

Papa Francisco en su visita a Mosul, Irak.(ACN)

El Papa, un padre para Ayuda a la Iglesia Necesitada

“Para nosotros, el Papa Francisco ha sido un padre”. Así ha definido Philipp Ozores al Obispo de Roma, recordando que “siempre nos ha tenido en cuenta” y ha apoyado varios proyectos impulsados por ACN, incluso aquellos que conocía antes de ser Papa.

También ha recordado otros gestos de Francisco, como la bendición de Rosarios que después se entregaron a cristianos de zonas de persecución y la recepción a mujeres que habían sido maltratadas por terroristas en la región del Sahel.

“Nos ha acompañado con su ejemplo y le echaremos muchísimo de menos”.

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¡Tan amado pero tan obstaculizado!

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Marco Politi-Roma.

Ahora,  vemos con qué cuidado había preparado Francisco su última carrera.

El Domingo de Ramos, antes de aparecer en la Plaza de San Pedro, se había confesado. El Viernes Santo había confiado sus meditaciones al Vía Crucis. El domingo de Pascua –después de la bendición urbi et orbi impartida con voz entrecortada– quiso que el recorrido en papamóvil por la plaza se prolongase también por un tramo de Via della Conciliazione, casi como para representar, para el cuerpo rígido en busca de aire, un último viaje hacia el mundo.

El testamento espiritual del pontificado de Francisco reside íntegramente en las palabras compuestas para el Vía Crucis. Atención a los últimos, a los “sin voz” y a los invisibles, a los descartados. La condena de una economía inhumana que se convierte en una obra infernal, impulsada por una lógica fría e intereses implacables. La apelación al sentido de responsabilidad del cristiano, que no se da la vuelta ni ignora a quienes han caído. Atención a cada hermana y hermano, que están “expuestos a juicios y prejuicios” . Una advertencia para no buscar excusas para evadir la responsabilidad hacia quienes sufren. La creencia de que la Iglesia está llamada a difundir el mensaje de Cristo, que salva a todos, a todos. La advertencia de que vivimos en un mundo donde la convivencia está herida, un “mundo en pedazos” que necesita lágrimas sinceras para recuperarse, porque –como dijo proféticamente Bergoglio mientras azotaba la plaga del Covid– o somos todos hermanos o todo se derrumba.

En su testamento del día del Calvario Jorge Mario Bergoglio no se olvidó de la Iglesia. Con clara conciencia reconoció que «la Iglesia hoy aparece como un vestido rasgado» , necesitada de reconstruir la fraternidad entre sus miembros. Porque los “discípulos están divididos”. De ahí el grito final del pontífice, que ya había afrontado dos veces la muerte en Gemelli: «Da a tu Iglesia la paz y la unidad».

Después de todo, ¿no significa Jesús, Jehoshua, en hebreo Dios salva? Un Dios que se dejó crucificar, cuyo madero de deshonra y de desesperación (como consideraban los romanos la cruz) interpela a creyentes y a no creyentes.

Pocos notaron, en la lenta procesión del viernes a la sombra del Coliseo, que Francisco, a través de un juego de citas de Francisco de Asís y del apóstol Pablo, devolvió a los fieles sus tres encíclicas: Fratelli tutti, Laudato si’, Dilexit nos (“Dios nos amó”). Karol Wojtyla, al acercarse su fin, citó –con sentido de la historia y una autoconciencia imperial– al poeta latino Horacio: “Non omnis moriar, no moriré del todo… una gran parte de mí escapará al olvido de la muerte”.

Jorge Mario Bergoglio, el Papa cercano al pueblo, como lo recordaron muchos fieles al borde de la plaza de San Pedro el día de su muerte, prefirió una metáfora más humilde y cotidiana: “Somos ancianos que todavía queremos soñar”.

El testamento geopolítico del pontífice argentino, su última mirada al escenario internacional, está en cambio contenido en el mensaje urbi et orbi que no pudo leer personalmente el Domingo de Pascua por falta de voz. Es necesario oponerse a la “voluntad de muerte” que está muy extendida en muchas partes del mundo. No debemos ceder a la lógica del miedo que nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos. Con una advertencia precisa, que va a contracorriente en la época actual en que resuena la retórica del rearme: “¡No es posible la paz sin un verdadero desarme! La necesidad que tiene cada pueblo de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general hacia el rearme”.

En las últimas horas ya ha comenzado el lamento de los dolientes. En la antigüedad eran las mujeres las que acompañaban el ataúd, arañándose la cara, rasgándose la ropa y profiriendo fuertes lamentos. En el clima de guerra civil que ha caracterizado los últimos diez años dentro de la comunidad eclesiástica, sacudida por la agresividad de los ultraconservadores armados con implacables redes sociales, los nuevos dolientes arañan la memoria de Bergoglio, encontrando contradicciones, errores, pecados, obras a medio terminar.

Está bien, ningún Papa es una estampa santa. Pero parece miserable intentar no entender que Bergoglio, durante sus años de reinado, tomó en serio la advertencia expresada por el cardenal Martini antes de morir, cuando denunció el polvo que se había acumulado en las estructuras clericales: “La Iglesia -dijo el gran cardenal de Milán- tiene 200 años de retraso “.

Francisco ha dado un empujón a una Iglesia paralizada por los vetos de un tradicionalismo obsesivo. Fue el primero en reconocer el derecho de ciudadanía en la Iglesia a las personas homosexuales, el primero en acoger en el Vaticano a una persona transgénero con su pareja y su obispo, el primero en autorizar la bendición de parejas homosexuales. El primero en permitir que se debatiera la cuestión del diaconado femenino, el primero en dar a las mujeres el derecho a votar en un sínodo mundial después de 1700 años de exclusión, el primero en nombrar mujeres para puestos superiores en la Curia romana. El primero en permitir que un sínodo de obispos amazónicos se exprese libremente a favor de un clero casado.

El primero en remover a dos cardenales del colegio cardenalicio por abusos y relaciones inapropiadas, el primero en tener a un arzobispo embajador del Vaticano y a un cardenal (Mc Carrick) juzgados y expulsados ​​del orden clerical. Destituyó a muchos obispos por encubrimiento y decretó que la documentación sobre abusos conservada en los archivos diocesanos podría ponerse a disposición de la justicia civil.

¿Cometió algún error? Sí. ¿Tomó decisiones individuales inexplicables? Sí. Los casos de Zanchedda y Rupnik (abusadores impunes) están ahí para demostrarlo. Es extraño, sin embargo, que quienes no dijeron una palabra cuando Benedicto XVI indultó a Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y abusador serial (incluso de su propio hijo), levanten el dedo, ahorrándole un juicio y dándole una “vida retirada”. ¿O cuántos permanecieron en silencio cuando Monseñor Marcinkus tomó cientos de millones de dólares del Vaticano (dinero procedente de donaciones caritativas) para apoyar al quebrado Roberto Calvi?

Francisco fue un rompehielos que abrió nuevos caminos para la Iglesia y la hizo más humana, más cercana a las angustias y a la necesidad de esperanza del ser humano. Reconociendo –el primer Papa de la historia– que las diferentes religiones también son parte del plan de Dios.

Muchos en círculos clericales, en la curia y en el mundo, han esperado durante años que Bergoglio muriera. El momento ha llegado. Tal vez Francisco será recordado como una estrella fugaz en la historia de la Iglesia. Pero durante doce años iluminó el mundo con un brillo irrepetible.

Marco Politi – Roma

Fuente: Reflexión y Liberación

Los cardenales intensifican su preparación espiritual y pastoral en la tercera Congregación General

La mañana del 24 de abril de 2025 fue escenario de la tercera Congregación General del Colegio de Cardenales, que tuvo lugar en el Vaticano con la presencia de 113 cardenales procedentes de distintos continentes. El encuentro se celebró en el Aula Nueva del Sínodo, comenzando puntualmente a las 9:00 y concluyendo a mediodía, tras una pausa de media hora.

El encuentro se abrió con una oración común, signo de unidad y disposición a la escucha del Espíritu Santo. En el transcurso de la jornada, varios cardenales que aún no lo habían hecho prestaron el juramento de fidelidad de acuerdo con lo establecido por la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, que regula el funcionamiento del Cónclave y las congregaciones previas.

Durante la sesión, se llevaron a cabo 34 intervenciones que pusieron de relieve las inquietudes, esperanzas y propuestas que vive hoy la Iglesia universal. Se abordaron asuntos relacionados con la misión evangelizadora, los desafíos culturales y sociales de nuestro tiempo, y la necesidad de un testimonio renovado de fe y caridad.

Uno de los acuerdos destacados de la jornada fue la elección del cardenal Víctor Manuel Fernández como encargado de presidir la celebración eucarística correspondiente al sexto día de los Novendiales, el ciclo litúrgico de misas que se celebran tras la muerte de un Papa.

Estas congregaciones generales no solo cumplen una función organizativa, sino que son un verdadero ejercicio de comunión eclesial. En ellas, los cardenales comparten sus visiones, se escuchan mutuamente y preparan el corazón ante el eventual inicio de un cónclave.

Este espacio de diálogo fraterno y discernimiento espiritual refleja el compromiso del Colegio Cardenalicio con el presente y el porvenir de la Iglesia, con la mirada siempre puesta en Cristo y en la guía del Espíritu Santo.

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Roma se une en oración: el mundo despide al Papa Francisco con amor y gratitud

Bajo el cielo luminoso de Roma, miles de fieles de todos los rincones del mundo se congregan en la Plaza de San Pedro para rendir homenaje al Papa Francisco, quien partió a la Casa del Padre el pasado 21 de abril. Las filas se extienden desde la Vía de la Conciliación hasta el corazón del Vaticano, donde el cuerpo del Pontífice yace en la Basílica, vestido con sencillez, tal como él deseó. El silencio respetuoso se entrelaza con oraciones y lágrimas, en un testimonio conmovedor de amor y gratitud.

«Tenía que venir a despedirme de un hombre que me enseñó a mirar a los demás con compasión», dice una joven peregrina, mientras sostiene un rosario entre sus manos. A su lado, un anciano murmura: «Siempre sonreía, incluso en la enfermedad. Su alegría era contagiosa».

Francisco, el Papa que eligió vivir en la Casa Santa Marta y calzar zapatos negros en lugar de los tradicionales rojos, será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, cumpliendo su deseo de humildad y cercanía al pueblo. Un benefactor anónimo, según su testamento, cubrirá los gastos del funeral, en un gesto que refleja la generosidad y el amor que inspiró durante su pontificado.

Desde el miércoles, la Basílica de San Pedro ha abierto sus puertas para que los fieles puedan despedirse del Santo Padre. El viernes 25 de abril, se cerrará el féretro, y el sábado 26 se celebrará la Misa Exequial en la explanada de la Basílica. A partir de entonces, comenzarán los «novendiales», nueve días de misas en sufragio por el alma del Papa Francisco, presididas por diferentes cardenales y abiertas a todos los que deseen participar.

El fallecimiento de Francisco ha provocado una oleada de peregrinaciones a Roma. Hoteles y vuelos han incrementado sus precios debido a la alta demanda, y las agencias de viajes organizan grupos para asistir tanto al funeral como al Año Jubilar que se celebra hasta enero de 2026.

En este momento de dolor, la Iglesia se muestra más unida que nunca. Las palabras y acciones de Francisco han dejado una huella imborrable en millones de corazones. Su legado de humildad, compasión y apertura continúa guiando a la comunidad católica hacia un futuro de esperanza y fraternidad.

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