Inicio Blog Página 41

Francisco, el Papa de la sinodalidad

0

Durante sus 12 años de pontificado el Papa Francisco impulsó reformas estructurales y promovió una visión de Iglesia centrada en la sinodalidad, entendida como comunión, participación y misión. Esta mirada fue una expresión de su convicción de que la sinodalidad es “el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

Desde su elección en 2013, Jorge Mario Bergoglio adoptó un estilo de liderazgo caracterizado por la humildad y la cercanía. Optó por vivir en la residencia de Santa Marta en lugar del tradicional Palacio Apostólico y mostró determinación en la implementación de reformas significativas. Estas incluyeron medidas contra comunidades religiosas involucradas en abusos, la reestructuración de organismos vaticanos y la promoción de la transparencia financiera en el Vaticano.

Sin embargo, su legado más perdurable podría ser la revitalización del concepto de sinodalidad. Papa Francisco promovió este modelo de Iglesia y lo vivió activamente, convocando al Sínodo sobre la Sinodalidad en 2021, un proceso global de escucha y discernimiento que involucró a toda la Iglesia.

La sinodalidad como visión eclesial

Para Francisco, la sinodalidad no era una moda pasajera, sino una dimensión esencial de la Iglesia. En su discurso conmemorativo del 50 aniversario del Sínodo de los Obispos en 2015, afirmó que la sinodalidad ofrece “el marco interpretativo más adecuado para comprender el propio ministerio jerárquico”. Esta visión se reflejaba en su descripción de la Iglesia como una “pirámide invertida”, donde el Papa se sitúa en la base, sirviendo al Pueblo de Dios.

El Sínodo sobre la Sinodalidad, iniciado en 2021, fue un proceso de escucha y diálogo a nivel mundial. Francisco resaltó que este camino no se trata de aplicar directivas desde arriba, sino de un proceso de “recepción” adaptado a los contextos y culturas locales, armonizando su implementación en toda la Iglesia.

Esta mirada reflejaba su convicción de que la sinodalidad es una dimensión dinámica y esencial de la comunión eclesial, fundada en la comunión trinitaria y en el sensus fidei de todo el Pueblo de Dios. En esa clave, propició espacios de participación para todos los bautizados, sin exclusiones.

La escucha y el servicio

La biografía de Francisco revela una coherencia entre su vida y su visión sinodal. Como arzobispo de Buenos Aires, promovió una Iglesia cercana a los pobres y marginados, recorriendo personalmente las villas miseria y alentando una pastoral popular, inclusiva y dialogante. Su lema episcopal, Miserando atque eligendo, refleja su enfoque pastoral centrado en la misericordia y la elección divina.

Durante su pontificado, Francisco abogó por una Iglesia que escucha y aprende de todos, incluyendo a los laicos, mujeres, comunidades indígenas y personas en situación de pobreza o exclusión. Su exhortación apostólica Querida Amazonia (2020) es un ejemplo de su compromiso con la escucha, el respeto y el discernimiento conjunto de los desafíos sociales, pastorales y ambientales.

Además, su encíclica Laudato Si’ (2015) expuso su preocupación por el cuidado de la creación y su llamado a una conversión ecológica integral. Allí también se expresa la sinodalidad en la relación con la casa común, convocando a creyentes y no creyentes a un diálogo sincero y participativo para enfrentar la crisis ambiental.

El Sínodo sobre la Sinodalidad: “Una revolución interna”

El Sínodo sobre la Sinodalidad tiene un impacto significativo en la vida de la Iglesia. Promueve una mayor participación de los laicos, especialmente de las mujeres, en roles de liderazgo y toma de decisiones. También fomenta una cultura de diálogo y discernimiento comunitario, buscando una Iglesia más inclusiva, corresponsable y misionera.

Este proceso ha sido descrito por obispos, teólogos y laicos como una “revolución interna” que insta a los fieles a ser más auténticos, comprometidos y evangelizadores. La sinodalidad, en este contexto, es una forma de ser Iglesia que refleja la comunión y misión compartida de todos los bautizados.

Entre los frutos más visibles de este proceso están la reorganización de instancias de consulta y decisión eclesiales, la creación de nuevas formas de participación para las mujeres y los jóvenes, y el impulso a un discernimiento comunitario sobre temas pastorales, sociales y éticos complejos.

La sinodalidad más allá del pontificado de Francisco

El legado de Francisco en cuanto a la sinodalidad perdurará más allá de su pontificado. El Papa ha sentado las bases para una Iglesia que se define por la escucha, la participación y la corresponsabilidad. Su visión de una Iglesia sinodal es una exhortación a todos los fieles a caminar juntos, discerniendo la voluntad de Dios en comunidad, a partir de la pluralidad de voces y carismas.

En palabras del Papa Francisco: “La sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. Este camino, iniciado bajo su liderazgo, continuará guiando a la Iglesia hacia una mayor comunión, participación y misión, afrontando los desafíos contemporáneos desde una espiritualidad de la escucha y el diálogo.

El Papa Francisco deja a la Iglesia, esperanza y renovación. Su vida y su pontificado recordarán a la Iglesia que está llamada a ser una comunidad sinodal, en la que todos caminan juntos, guiados por el Espíritu Santo, construyendo una Iglesia más abierta, solidaria y fiel a su vocación de servicio.

The post Francisco, el Papa de la sinodalidad appeared first on Observatorio Latinoamericano de la Sinodalidad.

La reforma económica – y judicial – de Francisco

0

Las reuniones precónclave de 2013 terminaron con un propósito claro: para conectar con el mundo el nuevo papa debería traer frescura, cercanía. Y al mismo tiempo se necesitaba una persona decidida para reformar la curia.

De hecho la falta de transparencia favorecía prácticas ilegales que no hacían más que reforzar la idea del Vaticano como un lugar de corrupción escondido tras un mar de sotanas.

Francisco, de hecho, encargó a unas auditorías externas analizar los balances del Vaticano. Y el resultado parecía no ser satisfactorio.

GIANLUIGI NUZZI
Periodista

Los revisores indican al papa la situación que podemos resumir en esta frase: hay una casi total ausencia de transparencia en los balances de la Santa Sede.

ALESSANDRO CASSINIS RIGHINI
Revisor General del Vaticano

No olvidemos que el Vaticano es una realidad donde no estaban acostumbrados a someterse a controles financieros por lo que había una natural desconfianza y resistencia a nivel cultural.

Además a Francisco le bastó esperar unos meses para ver en los medios el arresto de un oficial de la curia supuestamente implicado en una operación de lavado de dinero.

FRANCISCO
Tenemos a este monseñor en la cárcel, creo que sigue en la cárcel; no ha ido a la cárcel por parecerse a la beata Imelda precisamente, no era un beato. Estos escándalos, éstos, hacen daño.

A lo largo de su pontificado Francisco consiguió culminar una reforma económica para reforzar los controles internos y prevenir las prácticas que llevaban a malgastar los recursos económicos.

Esto llevó a reforzar el sistema judicial, que fue puesto a prueba durante el proceso de Londres, el llamado Sloan Avenue. En esa calle la Secretaría de Estado de la Santa Sede hizo perder sumas millonarias en la compraventa de un inmueble. Los responsables de la mala gestión fueron juzgados, aunque la independencia del poder judicial quedó en entredicho porque el propio Jefe del Estado Ciudad del Vaticano, el papa castigó a uno de los imputados antes de que empezara el proceso. Además, durante el proceso salieron a la luz la falta de medios de la magistratura.

FAUSTO GASPARRONI
Agencia ANSA

Para una investigación de tales dimensiones se demostró que los medios eran bastante reducidos lo que hizo que el todo se volviera un poco pesado durante el proceso. Los tiempos se alargaron mucho con respecto a lo que podía durar de por sí.

Muchas de las reformas económicas ya habían sido iniciadas por Benedicto XVI gracias a la entrada del euro. La Unión Europea aceptó que Roma usase el euro si se sometía a los exámenes de transparencia al que son sometidas las entidades financieras de los países miembros. Esas medidas ayudaron a detectar prácticas sospechosas de lavado de dinero, entre otras.

JRB

Este es el testamento espiritual que ha dejado Francisco con las pautas para su sepulcro

0

Francisco dejó por escrito las pautas de cómo quería que fuese su sepulcro. Es lo que se ha desvelado en su testamento espiritual, que se hizo público tras su muerte. Él mismo lo firmó en Casa Santa Marta, el 29 de junio de 2022.

El pontífice quería que su tumba fuera lo más austera y sencilla posible. Pidió que sea en la tierra, sin decoración y que lleve una única inscripción que ponga ‘Franciscus’.

Como él mismo adelantó, no quería ser enterrado en las grutas vaticanas, sino en Santa María la Mayor. En concreto muy cerca de la Capilla Paulina.

El motivo es la gran devoción que le tiene a la Salus Populi Romani, la patrona de Roma. Ya iba a rezar cuando era cardenal y, como papa, siempre pasaba antes y después de cada una de sus salidas del Vaticano.

De hecho, en cuanto salió del hospital, fue a dejarle flores a la basílica. También, fue una de sus últimas salidas esporádicas mientras seguía la convalecencia que le pautaron los médicos.

CA

Sigilan los apartamentos papales

0

El cardenal camarleno – Kevin Farrell-, el cardenal secretario de Estado del Vaticano – Pietro Parolin – y el sustituto de la Secretaría de Estado, Edgar Peña Parra, presenciaron el sigilo de los apartamentos pontificios.

JRB

Reyes de España acuden a embajada de Vaticano en Madrid para dar pésame por muerte del Papa

  1. (ZENIT Noticias / Madrid).- Por la mañana del martes 22 de abril, los reyes de España y la reina emérita Sofía, acudieron a la Nunciatura de la Santa Sede en Madrid para dar el pésame por la muerte del Papa.

A su llegada, fueron recibidos por el Nuncio Apostólico de la Santa Sede en España, Bernardito Auza, quien les dio la bienvenida. Seguidamente, los Reyes y Doña Sofía firmaron el libro de condolencias abierto en memoria del Pontífice, dejando constancia de su profundo pesar y reconocimiento a su legado espiritual.

La visita refleja el estrecho vínculo entre la Corona española y la Santa Sede, así como el respeto y admiración hacia la figura del Papa Francisco.

The post [VIDEO] Reyes de España acuden a embajada de Vaticano en Madrid para dar pésame por muerte del Papa appeared first on ZENIT – Espanol.

Así murió el Papa y estas fueron sus últimas palabras, revelan quienes le acompañaron

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- El 21 de abril, el Papa Francisco partió silenciosamente de este mundo. Su partida no estuvo marcada por el espectáculo, sino por la misma humildad y cercanía humana que definieron su pontificado. A las 7:35 a. m., el Vaticano confirmó su fallecimiento, apenas horas después de que mostrara signos de malestar. Sin embargo, incluso en su último día, el Papa no descansaba a puerta cerrada. Estaba donde más deseaba estar: entre la gente.

La víspera de su muerte fue Domingo de Pascua, y aunque visiblemente debilitado por una enfermedad reciente, Francisco se paró una vez más en la logia de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi. Fue un acto de fe y perseverancia; su voz aún resonaba con convicción al dirigirse a la ciudad y al mundo. Pero no fue la última sorpresa del día.

En un gesto inesperado que ahora adquiere tono de despedida, Francisco pidió subirse por última vez al papamóvil. «¿Crees que puedo?», le preguntó a su enfermero personal, Massimiliano Strappetti. Strappetti lo animó. Momentos después, Francisco, frágil pero sonriente, daba vueltas por la Plaza de San Pedro.

De regreso a la Casa Santa Marta, el Papa descansó y compartió una cena sencilla. Nada en esas horas hacía presagiar lo cerca que estaba realmente el final. Pero al amanecer del día siguiente, alrededor de las 5:30 a. m., su estado empeoró. Rodeado de quienes lo habían acompañado durante su enfermedad —entre ellos, Strappetti—, hizo un último gesto de despedida, levantando ligeramente la mano de la cama. Luego, en paz y sin sufrimiento, entró en coma. Poco después, falleció.

Quienes lo acompañaron describen el momento no como dramático ni trágico, sino profundamente sereno. Un final tranquilo para un Papa que había elegido la sencillez desde el momento en que salió al balcón en 2013 y se presentó con un humilde «Buona sera».

«Gracias por traerme de vuelta a la Plaza», le dijo a Strappetti. Era más que gratitud por el regreso físico a un lugar. Fue un reconocimiento de algo más profundo: la esencia de la misión de Francisco: acompañar a la gente, tocar sus heridas y encontrarla donde esté. Su papado nunca fue de distancia ni protocolo, sino de proximidad.

Durante sus últimos meses, Strappetti se había convertido no solo en un cuidador, sino en un compañero de confianza, presente durante las cirugías, la recuperación y el cansancio. Fue él quien en una ocasión aconsejó al Papa que se sometiera a la cirugía de colon que le prolongó la vida. Más tarde, fue nombrado asistente personal de salud, una función que desempeñó con incansable devoción. Su presencia junto al lecho del Papa en las últimas horas no fue casualidad; fue el fruto de años de cuidado y compañía silenciosa.

La muerte de Francisco, justo un día después de Pascua, ha sido considerada por muchos como simbólicamente apropiada. La resurrección que había predicado apenas unas horas antes se convirtió ahora en la esperanza a la que confió su alma.

The post Así murió el Papa y estas fueron sus últimas palabras, revelan quienes le acompañaron appeared first on ZENIT – Espanol.

Texto inédito del Papa Francisco hablando sobre la vejez y la muerte

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- Ofrecemos a continuación la traducción al castellano del prefacio que el Papa Francisco escribió el 7 de febrero para el libro “En espera de un nuevo comienzo. Reflexiones sobre la vejez”, del arzobispo emérito de Milán, cardenal Angelo Scola. El texto fue dado a conocer recientemente por la Libreria Editrice Vaticana, en el contexto de la muerte del Papa.

***

Leo con emoción estas páginas nacidas del pensamiento y del afecto de Angelo Scola, querido hermano en el episcopado y persona que ha desempeñado delicados servicios en la Iglesia, por ejemplo habiendo sido rector de la Pontificia Universidad Lateranense, después patriarca de Venecia y arzobispo de Milán. En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento por esta reflexión que combina experiencia personal y sensibilidad cultural como pocas veces he leído. Una, la experiencia, ilumina a la otra, la cultura; el segundo corrobora al primero. En este feliz entrelazamiento, la vida y la cultura florecen con belleza.

No se dejen engañar por la brevedad de este libro: son páginas muy densas, para leer y releer. Tomo de las reflexiones de Angelo Scola algunas ideas que están particularmente en línea con lo que mi experiencia me ha hecho comprender.

Angelo Scola nos habla de la vejez, de su vejez, que –escribe con un toque de confianza que desarma– «me sobrevino con una aceleración repentina y en muchos aspectos inesperada».

Ya en la elección de la palabra con la que se define, “viejo”, encuentro una consonancia con el autor. Sí, no hay que tener miedo a la vejez, no hay que tener miedo de abrazar el envejecimiento, porque la vida es vida y edulcorar la realidad significa traicionar la verdad de las cosas. Devolverle el orgullo a un término que a menudo se considera insano es un gesto por el que debemos estar agradecidos al cardenal Scola. Porque decir “viejo” no significa “tirar a la basura”, como a veces lleva a pensar una cultura degradada del usar y tirar. Decir viejo, en cambio, significa decir experiencia, sabiduría, conocimiento, discernimiento, reflexión, escucha, lentitud… ¡Valores que necesitamos desesperadamente!

Es cierto que envejecemos, pero ese no es el problema: el problema es cómo envejecemos. Si vives este tiempo de la vida como una gracia, y no con resentimiento; Si acogemos con sentido de gratitud y de reconocimiento el período (incluso largo) en el que experimentamos la disminución de las fuerzas, el cansancio creciente del cuerpo, los reflejos ya no son los mismos que los de la juventud, y bien, también la vejez se convierte en una edad de vida, como nos enseñó Romano Guardini, verdaderamente fecunda y capaz de irradiar el bien.

Angelo Scola destaca el valor humano y social de los abuelos. He subrayado repetidamente que el papel de los abuelos es de importancia fundamental para el desarrollo equilibrado de los jóvenes y, en última instancia, para una sociedad más pacífica, porque su ejemplo, sus palabras, su sabiduría pueden inculcar en los más jóvenes una visión de largo plazo, la memoria del pasado y el anclaje en valores que perduren. En el frenesí de nuestras sociedades, a menudo entregadas a lo efímero y al gusto malsano por las apariencias, la sabiduría de los abuelos se convierte en un faro que brilla, ilumina la incertidumbre y da dirección a los nietos que pueden sacar de su experiencia un “más” respecto a su vida cotidiana.

Las palabras que Angelo Scola dedica al tema del sufrimiento, que a menudo aparece cuando envejecemos y, en consecuencia, cuando morimos, son joyas preciosas de fe y de esperanza. En los argumentos de este hermano obispo escucho ecos de la teología de Hans Urs von Balthasar y de Joseph Ratzinger, una teología “hecha de rodillas”, impregnada de oración y de diálogo con el Señor. Por eso, decía más arriba, que estas son páginas que nacen del «pensamiento y del afecto» del cardenal Scola: no sólo del pensamiento, sino también de la dimensión afectiva, que es a lo que se refiere la fe cristiana, siendo el cristianismo no tanto una acción intelectual o una elección moral, sino más bien el afecto a una Persona, ese Cristo que vino a nuestro encuentro y decidió llamarnos amigos.

La misma conclusión de estas páginas de Angelo Scola, que son una confesión sincera de cómo se prepara para el encuentro final con Jesús, nos da una certeza reconfortante: la muerte no es el fin de todo, sino el comienzo de algo. Es un nuevo comienzo, como sabiamente lo destaca el título, porque la vida eterna, que los que aman ya experimentan en la tierra dentro de las ocupaciones de cada día, es el inicio de algo que no tendrá fin. Y es precisamente por eso que es un “nuevo” comienzo, porque experimentaremos algo que nunca hemos experimentado plenamente: la eternidad.

Con estas páginas en mis manos, quisiera idealmente volver a realizar el mismo gesto que hice apenas revestí el hábito blanco del Papa, en la Capilla Sixtina: abrazar con gran estima y afecto a mi hermano Angelo, ahora, ambos, mayores que aquel día de marzo de 2013. Pero siempre unidos por la gratitud hacia este Dios amoroso que nos ofrece vida y esperanza a cualquier edad de nuestra vida.

Ciudad del Vaticano, 7 de febrero de 2025

The post Texto inédito del Papa Francisco hablando sobre la vejez y la muerte appeared first on ZENIT – Espanol.

Cardenal Re: Continuemos rezando por el Papa, como siempre nos pidió

Por segunda tarde consecutiva, el Santo Pueblo Fiel de Dios se reunió a orar, este martes 22 de abril de 2025, por el eterno descanso del Romano Pontífice en la Plaza de San Pedro a las 19:30. La plegaria fue presidida por el Cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio.

Vatican News

“Al resonar en nuestros corazones la invitación ‘No se olviden de rezar por mí’, tantas veces pronunciada por el Papa Francisco, queremos rezar por él tambi esta tarde”. Con estas palabras el Cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, ha introducido esta tarde, 22 de abril, martes de la Octava de Pascua, en la Plaza de San Pedro, el Rosario por el eterno descanso del Papa Francisco, que partió a la Casa del Padre ayer por la mañana, lunes de Pascua, en su piso de la Casa Santa Marta.

La muerte no es una puerta que se cierra

“En la fe en Cristo resucitado, a quien celebramos en este santo día de Pascua -subrayó el cardenal de 91 años, que presidirá la celebración de los funerales del Papa el sábado 26 de abril-, sabemos que la muerte no es una puerta que se cierra, sino la entrada en la Jerusalén celestial, donde el lamento se cambia en danza, y el cilicio en vestido de alegría, en la inmensidad del amor de Dios”. Por ello, el cardenal invitó a “dar gracias al Señor por los dones que ha concedido a toda la Iglesia a través del ministerio apostólico del Papa Francisco, peregrino de esperanza que no defrauda”.

Como ocurrió ayer, el día de la subida al Cielo del Pontífice, y antes entre febrero y marzo, durante su larga hospitalización en el Policlínico Gemelli de Roma a causa de una neumonía bilateral, muchos fieles se reunieron también esta tarde en oración en el espacio delimitado por la columnata de Bernini. Al final de una jornada más que primaveral, muchos de ellos portaban un ejemplar de la edición extraordinaria de “L’Osservatore Romano” del 21 de abril, dedicado al fallecimiento del Papa.

Unido a tantos “hermanos y hermanas esparcidos por el mundo”, aseguró´el cardenal, que no dejaron de ofrecer sus oraciones, formando “todo el rebaño de Cristo, el buen Pastor, que reza por el Papa Francisco contemplando los misterios gloriosos de nuestro Salvador”. A continuación, el cardenal mayor encomendó al difunto Pontífice “al Padre Misericordioso, en comunión con María, Madre de la Iglesia, Reina del Cielo, y por intercesión del apóstol Pedro”.

Ante la imagen de María Mater Ecclesiae colocada en el parvis de la Basílica de San Pedro y adornada con un ramo de flores blancas y rosas, el Cardenal Re dirigió la oración mariana para encomendar al difunto 266 Sucesor de Pedro a la intercesión de la Virgen María. Había una gran emoción en la plaza, después de una intensa jornada que había visto a creyentes de distintas partes del mundo peregrinar a la Basílica Vaticana y permanecer atónitos, consternados ante la noticia de la muerte del Obispo de Roma. La brisa del atardecer agitaba suavemente las cuentas del rosario y las llamas de las antorchas que portaban los fieles.

Tras meditar los Misterios Gloriosos, el celebrante invocó a Dios “grande en amor”, dándole gracias “por los dones concedidos a la Iglesia a través del ministerio apostólico del Papa Francisco” y al propio difunto Pontífice, testigo del Señor y de su «ternura para con los pequeños y los pobres, misericordia para con los pecadores y benevolencia para con todos”. Finalmente, mientras el cielo de Roma se oscurecía, la asamblea entonó la Salve Regina y saludó con aplausos la bendición del Cardenal Re.

La Red Mundial de Oración agradece al Papa Francisco

«Cada mes nos has pedido que recemos contigo por los desafíos de la humanidad y la misión de la Iglesia, enseñándonos a aprender del corazón de Cristo la compasión por los demás. Gracias, Francisco, por tu vida y tu testimonio. Tu Red Mundial de Oración»

 

«Francisco nos ha ayudado mucho y seguirá haciéndolo»

El misionero argentino, amigo fraterno del Papa Francisco, se enteró de la noticia tras un largo y fatigoso viaje a la selva para celebrar las liturgias pascuales y los bautismos. La alegría por la entrada de nuevos fieles en la pequeña Iglesia papú estaba impregnada de dolor por la pérdida de una figura paterna. «Siempre nos pedía que rezáramos por él, y eso es lo que hemos hecho, que su alma descanse. No dejará de estar cerca de nosotros»

Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Desde esa periferia a la que el Papa Francisco llegó como si fuera un explorador incansable, llega el breve pero intenso testimonio del padre Martín Prado, misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado, que desde hace más de diez años vive en la remota Vanimo, la aldea que acogió al Pontífice en su último y larguísimo viaje al extremo oriente el pasado septiembre.

La noticia llega a la floresta remota

«Lo siento mucho. Fui a rezar un rosario con mis feligreses, mis parroquianos de la floresta. Volví y el domingo por la mañana fui a celebrar misa en un pueblo muy, muy lejano. Dormí allí – cuenta el misionero – y luego celebré en otro lugar, cerca del río Sepik».

Fue al llegar al campamento base de su parroquia en la floresta cuando el padre Martín se enteró de la noticia de la muerte de su querido amigo Francisco: «Así que fuimos a rezar con los monaguillos, con la gente que estaba allí, toqué la campana y fuimos a rezar por el Santo Padre».

Hacer como Francisco, ir a las latitudes extremas

La gran alegría por el sacramento del Bautismo, que se había impartido en este pueblo, se mezclaba con la tristeza. «Había valido la pena llegar hasta allí – subraya el misionero – luchando contra un transporte muy difícil y unos traslados muy duros». El recuerdo de una «carretera monstruosa y el coche parado…».

Pero el propio Papa Francisco habría estado de acuerdo en que sí, merece la pena. Porque él mismo dejó a un lado el cansancio, las limitaciones físicas, la fragilidad, para no faltar a la cita con los más pobres, en las latitudes más lejanas.

Seguirá ayudándonos desde el cielo

«Era un gran amigo nuestro. Rezar por él, por su alma, porque al fin y al cabo también es un hombre como ustedes y como yo».

Palabras que llegan en un tono tenue, atravesado por el cansancio, pero convencido e incuestionable. De hecho, los habitantes de Papúa Nueva Guinea no dejaron de pensar con aprensión, durante todo el período de hospitalización y convalecencia, en aquel ejemplo de amor, ternura y fraternidad que el Papa, un padre para ellos, les había mostrado.

“Siempre nos pedía que rezáramos por él, y eso es lo que hacíamos. Que Dios lo tenga en su gloria. Y si nos ha ayudado tanto, si ha estado tan cerca de nuestra misión aquí en Papúa, en la tierra, desde el cielo creo que seguirá estando cerca de nosotros, para ayudarnos, para interceder por nosotros”

(con la colaboración de Sebastián Sansón Ferrari)