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Se realizó en el Vaticano la primera Congregación General de los Cardenales

Con la participación de unos sesenta Cardenales se llevó a cabo esta mañana la primera Congregación General del Colegio Cardenalicio. Los Purpurados presentes juraron observar la Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis” sobre la vacante de la Sede Apostólica y la elección del Pontífice. En la Congregación también se decidió las fechas del traslado y del funeral del Papa. La segunda Congregación General tendrá lugar mañana por la tarde a las 17.00 horas.

Vatican News

La mañana de este martes, 22 de abril, tras la muerte del Papa Francisco se llevó a cabo la primera Congregación General del Colegio Cardenalicio que, inició a las 9.00 horas y duró hasta las 10.30 aproximadamente. Estuvieron presentes en el Aula Nueva del Sínodo unos sesenta Cardenales que comenzaron con un momento de oración por el difunto Papa Francisco.

Los Cardenales juraron observar fielmente las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis respecto a la vacante de la Sede Apostólica y a la elección del Romano Pontífice, luego cantaron el Adsumus. Se leyeron los párrafos 12 y 13 de la Constitución Apostólica y el cardenal Kevin Joseph Farrell leyó a los Purpurados el Testamento espiritual de Francisco que se dio a conocer ayer por la tarde.

La segunda Congregación General este 23 de abril

En esta primera Congregación también se han decidido las fechas del traslado y del funeral, según ya anunció la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Además, se indicó que, la segunda Congregación General tendrá lugar mañana por la tarde a las 17.00 horas, ya que por la mañana los Cardenales participarán en el traslado del féretro de la Casa Santa Marta a la Basílica de San Pedro.

La Misa del domingo 27 de abril en la Plaza de San Pedro estará presidida por el cardenal Pietro Parolin y será la segunda de los Novendiali: se trata de una Misa de exequias. Las Misas de los Novendiali se celebrarán todos los días a las 17.00 horas.

Elegidos los Cardenales que asisten al Camarlengo

También esta mañana se eligieron por sorteo a los tres Cardenales de la Comisión que asiste al Camarlengo en las decisiones ordinarias: se trata de los cardenales Pietro Parolin, Stanislaw Rylko y Fabio Baggio, uno por cada orden que compone el Colegio Cardenalicio, la de obispos, presbíteros y diáconos. Los Purpurados de esta Comisión son sorteados cada tres días.

Además, para esta noche, a las 19.30, ha sido anunciada en la cuenta de X de la Secretaria de Estado el rezo del Santo Rosario por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

Ucrania, Nuncio Kulbokas: «La noticia de la muerte del Papa conmocionó al país

En Kiev, nada más conocerse la noticia del fallecimiento de Francisco, no sólo los católicos, sino también las comunidades ortodoxas elevaron una plegaria por su alma. El arzobispo: «El Papa habló al mundo, arrojando luz sobre el conflicto».

Svitlana Dukhovych y Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Al hablar de Ucrania, uno recuerda inmediatamente el adjetivo «atormentada», que el Papa Francisco ha utilizado tantas veces en su petición de oración por el país de Europa del Este. Su amor por este pueblo le ha llevado a prestar una atención especial a las personas que atraviesan grandes dificultades a causa de la guerra. Ha enviado camisetas térmicas, ambulancias, medicinas, generadores de energía. La última misión fue hace unas semanas, cuando el cardenal limosnero Konrad Krajewski llevó cuatro vehículos equipados con todos los instrumentos médicos para salvar vidas.

Ucrania conmovida

«Aquí en Ucrania», dice a los medios vaticanos el nuncio Visvaldas Kulbokas, “muchas personas ya me han llamado para expresarme sus condolencias, viendo su fallecimiento en estos días de Pascua como un signo”. El prelado recuerda la importancia del pontificado de Francisco en el asunto ucraniano, enseguida estuvo atento a las necesidades de la gente, «no solo espiritualmente sino en iniciativas humanitarias que no solo concernían a los católicos sino también a otras comunidades de fe y no solo de fe, para abrazar a toda la población que sufría». «No hay Ángelus, no hay llamamientos en los que falte el pensamiento de Ucrania, que siempre ha estado en su corazón, en su oración, tanto más estoy seguro de que seguirá estando ahora, mientras él está en los brazos del Padre».

Una voz que hablaba al mundo

No sólo rezaron por el alma del Papa los católicos, recuerda Kulbokas, sino también algunas comunidades ortodoxas. Mientras, en Kiev, se han organizado varias celebraciones en las distintas iglesias porque «esta noticia ha conmocionado a toda Ucrania». «El Papa Francisco -subraya el nuncio- ha sido una voz que ha hablado a todo el mundo, llamando la atención sobre el país e invitando a todos a no olvidar Ucrania, sino a moverse con creatividad, sin ceder al fatalismo según el cual las cosas son como son y no se pueden cambiar».

Un Papa joven con un alma que olía a frescura

Monseñor Kulbokas también deja espacio para sus recuerdos personales, pensando en su trabajo con el Papa en la Secretaría de Estado como traductor y en el servicio diplomático. «Personalmente, no puedo pasar por alto un aspecto de importancia primordial, que es el de haber tenido en el Papa Francisco a un Papa joven. Él me decía que le gustaba que la gente brillara por su frescura. Y esa era su alma. Por eso le encantaba encontrarse con personas creativas, valientes. Era un Papa lleno de frescura, de juventud y quería ver a la Iglesia volcada hacia los pobres, siempre renovada. Por eso, ¡muchas gracias, Papa Francisco!».

Sus últimas horas: sereno y agradecido por volver a la Plaza

Entre las últimas palabras del Pontífice estaba su agradecimiento a su asistente personal de salud, Massimiliano Strappetti, por animarlo a dar el último paseo en el Papamóvil el domingo después del «Urbi et Orbi». El descanso por la tarde, la cena tranquila, luego al amanecer, la enfermedad, el coma, el fallecimiento, al día siguiente de haber saludado al mundo después de tanto tiempo

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano – Vatican News

“Gracias por devolverme a la Plaza”

Entre las últimas palabras del Papa Francisco estaba su agradecimiento a quienes, durante este tiempo de enfermedad, pero mucho antes, habían velado incansablemente por él: Massimiliano Strappetti, el enfermero que – como él mismo dijo una vez – le salvó la vida al sugerirle la operación de colon y a quien el Pontífice nombró después su asistente sanitario personal en el 2022.

A su lado durante los 38 días de hospitalización en el Policlínico Gemelli y las 24 horas del día durante su convalecencia en la Casa Santa Marta, Strappetti estuvo con el Papa el Domingo de Pascua, durante el «Urbi et Orbi». La víspera habían acudido a la Basílica de San Pedro para repasar el «recorrido» que iba a hacer al día siguiente y asomarse a la Logia de las Bendiciones.

El abrazo con la multitud

Y después de aquel momento, el domingo por la mañana, en el balcón del corazón de la fachada de la Basílica vaticana, cuando los fieles de las treinta y cinco mil iniciales se habían convertido ya en cincuenta mil, el Papa quiso dar una última y significativa sorpresa yendo a la Plaza de San Pedro para dar una vuelta en el papamóvil. No sin cierto temor inicial: «¿Crees que podré hacerlo?», le había preguntado a Strappetti, quien lo tranquilizó. De ahí el abrazo a la multitud y en particular a los niños: el primer paseo tras su salida del hospital Gemelli, el último de su vida.

Cansado pero feliz, el Papa agradeció a su asistente personal de salud: «Gracias por traerme de vuelta a la Plaza». Palabras que revelan la necesidad del Pontífice argentino – que hizo del contacto humano directo la característica de su pontificado – de volver a estar al medio de la gente.

Sus últimas horas

Francesco descansó por la tarde y cenó tranquilamente. Hacia las 5.30 de la mañana aparecieron los primeros síntomas del malestar, con la pronta intervención de quienes velaban por él. Más de una hora después, tras saludar a Strappetti, tumbado en la cama de su piso en la segunda planta de la Casa Santa Marta, el Pontífice entró en coma. No sufrió, todo sucedió rápidamente, dicen quienes estuvieron a su lado en esos últimos momentos.

Una muerte discreta, casi repentina, sin largas esperas ni demasiado clamor para un Papa que siempre había mantenido su salud en gran secreto. Una muerte que se produjo al día siguiente de la Pascua, al día siguiente de haber bendecido a la ciudad y al mundo, al día siguiente de haber abrazado de nuevo, después de mucho tiempo, al pueblo. Aquel al que, desde los primeros momentos de su elección, el 13 de marzo del 2013, había prometido un camino «juntos».

“Juntos por la eternidad”, el equipo de San Lorenzo rinde homenaje a Francisco

Del perfil X, el equipo del barrio porteño de Boedo, elegido por el Papa como su equipo favorito desde la infancia, colgó un vídeo y una foto para recordar la pasión deportiva del Pontífice, que nunca ocultó su amor por los colores del club

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Una gran bandera con su imagen, Francisco en el Papamóvil saludando feliz al espectáculo que tiene ante sí. Es la foto elegida en la X por San Lorenzo, el equipo al que siempre ha animado. Un homenaje sencillo pero lleno de cariño para el Papa, que nunca ha ocultado su fe en Dios, ante todo, y su fe futbolística en el club argentino. Tal vez al ver esa bandera habrá pensado en todas las patadas que se dieron a la «pelota de trapo», una pelota hecha de trapos, porque la de cuero costaba demasiado. Y tal vez en su corazón habrá soñado con ser campeón jugando en un estadio lleno de banderas con su propia imagen.

Siempre ‘cuervo

‘El Cuervo’ es como se apoda a San Lorenzo de Almagro en honor a su fundador, el padre Lorenzo Massa, que vestía una túnica negra. Y Corvo es como llaman al Papa en un vídeo, en un segundo post. Acompañan al vídeo imágenes de Francisco, que incluso como Papa mantiene el amor por su equipo.

Amor por ‘El Ciclón

«Nunca fue uno más sino uno de los nuestros», se lee, »Corvo de niño y de adulto….Corvo como sacerdote y cardenal…Corvo también como Papa».«Siempre transmitió su pasión por el Ciclón», el nombre con el que se identifican los ruidosos pero también festivos hinchas de San Lorenzo.«Desde Jorge Mario Bergoglio hasta Francisco, hay algo que nunca cambió: el amor por el Ciclón. Envueltos en un profundo dolor, desde San Lorenzo hoy le decimos a Francisco: ¡Adiós, gracias y hasta siempre! Estaremos juntos por la eternidad!». Mientras tanto, en Argentina se habla de bautizar el futuro estadio de la Avenida de la Plata con el nombre del Papa Francisco; una hipótesis que le planteó el presidente del club, Marcelo Moretti, y que él aceptó el año pasado.

Homenaje de la Italia futbolística

En Italia, el fútbol se ha parado por la muerte del Papa. La Lega Serie A y la FIGC anunciaron inmediatamente el aplazamiento de todas las competiciones programadas, desde la Serie A hasta la Amateurs. La selección italiana recordó las palabras del pontífice argentino refiriéndose a su infancia en un «barrio» de Buenos Aires: «Hasta con una pelota de trapo se pueden hacer milagros, Papa Francisco. Descanse en paz».

 

Francisco: La muerte no es el fin de todo sino un nuevo comienzo

Publicamos el prefacio que el Papa Francisco escribió el 7 de febrero para el libro del cardenal Angelo Scola, arzobispo emérito de Milán, titulado “En espera de un nuevo comienzo. Reflexiones sobre la vejez”. El volumen, de Libreria Editrice Vaticana, estará en las librerías a partir del jueves 24 de abril.

Francisco

Leo con emoción estas páginas nacidas del pensamiento y del afecto de Angelo Scola, querido hermano en el episcopado y persona que ha desempeñado delicados servicios en la Iglesia, por ejemplo habiendo sido rector de la Pontificia Universidad Lateranense, después patriarca de Venecia y arzobispo de Milán. En primer lugar, quiero expresar mi agradecimiento por esta reflexión que combina experiencia personal y sensibilidad cultural como pocas veces he leído. Una, la experiencia, ilumina a la otra, la cultura; el segundo corrobora al primero. En este feliz entrelazamiento, la vida y la cultura florecen con belleza.

No se dejen engañar por la brevedad de este libro: son páginas muy densas, para leer y releer. Tomo de las reflexiones de Angelo Scola algunas ideas que están particularmente en línea con lo que mi experiencia me ha hecho comprender.

Angelo Scola nos habla de la vejez, de su vejez, que –escribe con un toque de confianza que desarma– «me sobrevino con una aceleración repentina y en muchos aspectos inesperada».

Ya en la elección de la palabra con la que se define, “viejo”, encuentro una consonancia con el autor. Sí, no hay que tener miedo a la vejez, no hay que tener miedo de abrazar el envejecimiento, porque la vida es vida y edulcorar la realidad significa traicionar la verdad de las cosas. Devolverle el orgullo a un término que a menudo se considera insano es un gesto por el que debemos estar agradecidos al cardenal Scola. Porque decir “viejo” no significa “tirar a la basura”, como a veces lleva a pensar una cultura degradada del usar y tirar. Decir viejo, en cambio, significa decir experiencia, sabiduría, conocimiento, discernimiento, reflexión, escucha, lentitud… ¡Valores que necesitamos desesperadamente!

Es cierto que envejecemos, pero ese no es el problema: el problema es cómo envejecemos. Si vives este tiempo de la vida como una gracia, y no con resentimiento; Si acogemos con sentido de gratitud y de reconocimiento el período (incluso largo) en el que experimentamos la disminución de las fuerzas, el cansancio creciente del cuerpo, los reflejos ya no son los mismos que los de la juventud, y bien, también la vejez se convierte en una edad de vida, como nos enseñó Romano Guardini, verdaderamente fecunda y capaz de irradiar el bien.

Angelo Scola destaca el valor humano y social de los abuelos. He subrayado repetidamente que el papel de los abuelos es de importancia fundamental para el desarrollo equilibrado de los jóvenes y, en última instancia, para una sociedad más pacífica, porque su ejemplo, sus palabras, su sabiduría pueden inculcar en los más jóvenes una visión de largo plazo, la memoria del pasado y el anclaje en valores que perduren. En el frenesí de nuestras sociedades, a menudo entregadas a lo efímero y al gusto malsano por las apariencias, la sabiduría de los abuelos se convierte en un faro que brilla, ilumina la incertidumbre y da dirección a los nietos que pueden sacar de su experiencia un “más” respecto a su vida cotidiana.

Las palabras que Angelo Scola dedica al tema del sufrimiento, que a menudo aparece cuando envejecemos y, en consecuencia, cuando morimos, son joyas preciosas de fe y de esperanza. En los argumentos de este hermano obispo escucho ecos de la teología de Hans Urs von Balthasar y de Joseph Ratzinger, una teología “hecha de rodillas”, impregnada de oración y de diálogo con el Señor. Por eso, decía más arriba, que estas son páginas que nacen del «pensamiento y del afecto» del cardenal Scola: no sólo del pensamiento, sino también de la dimensión afectiva, que es a lo que se refiere la fe cristiana, siendo el cristianismo no tanto una acción intelectual o una elección moral, sino más bien el afecto a una Persona, ese Cristo que vino a nuestro encuentro y decidió llamarnos amigos.

La misma conclusión de estas páginas de Angelo Scola, que son una confesión sincera de cómo se prepara para el encuentro final con Jesús, nos da una certeza reconfortante: la muerte no es el fin de todo, sino el comienzo de algo. Es un nuevo comienzo, como sabiamente lo destaca el título, porque la vida eterna, que los que aman ya experimentan en la tierra dentro de las ocupaciones de cada día, es el inicio de algo que no tendrá fin. Y es precisamente por eso que es un “nuevo” comienzo, porque experimentaremos algo que nunca hemos experimentado plenamente: la eternidad.

Con estas páginas en mis manos, quisiera idealmente volver a realizar el mismo gesto que hice apenas revestí el hábito blanco del Papa, en la Capilla Sixtina: abrazar con gran estima y afecto a mi hermano Angelo, ahora, ambos, mayores que aquel día de marzo de 2013. Pero siempre unidos por la gratitud hacia este Dios amoroso que nos ofrece vida y esperanza a cualquier edad de nuestra vida.

Ciudad del Vaticano, 7 de febrero de 2025

¿De qué murió el Papa? Vaticano da a conocer causas de la muerte

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- Pasadas las 8 de la noche, hora de Roma, el Director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, profesor Andrea Arcangeli, ha dado a conocer las causas de la muerte del Papa Francisco.

El acta de defunción dice que:

“Por la presente certifico que Su Santidad Francisco (Jorge Mario Bergoglio) nacido en Buenos Aires (Argentina) el 17 de diciembre de 1936, residente en la Ciudad del Vaticano, ciudadano vaticano, falleció a las 7.35 horas del 21/04/2025 en su apartamento de la Domus Santa Marta (Ciudad del Vaticano) de:

– APOPLEJÍA CEREBRAL

– COMA

– COLAPSO CARDIOVASCULAR IRREVERSIBLE”

Se agrega que el Papa estaba aquejado de:

– Un episodio previo de insuficiencia respiratoria aguda en neumonía multimicrobiana bilateral,

– Bronquiectasias múltiples,

– Hipertensión arterial y

– Diabetes tipo II

El acta finaliza evidenciando que “La constatación de la muerte se realizó mediante registro electrocardioanatómico” y precisando que “.según mi leal saber y entender, las causas de la muerte son las arriba indicadas”.

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Reina: Nuestro obispo nos fue dado como signo luminoso del Evangelio

Misa celebrada en sufragio por el Papa Francisco en la Basílica de San Juan de Letrán. El Cardenal Vicario de la Diócesis de Roma: «Su amor a la Iglesia, su atención a los últimos, su valentía profética quedan grabados en el corazón del pueblo cristiano»

Beatriz Guarrera – Ciudad del Vaticano – Vatican News

En esta Santa Eucaristía, en la que celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte, recordamos con emoción y gratitud a nuestro obispo, el Papa Francisco. Damos gracias a Dios por habernos lo dado como signo luminoso del Evangelio. Con estas palabras, el cardenal Baldassare Reina, vicario del Papa para la diócesis de Roma, abrió la celebración eucarística en sufragio por Francisco, presidida esta tarde, 21 de abril, en la Basílica de San Juan de Letrán, en presencia de sacerdotes, diáconos y numerosos fieles. «Su amor por la Iglesia, su atención a los últimos, su valentía profética y su incansable proclamación de la ternura de Dios —dijo Reina con voz emotiva— siguen grabados en el corazón del pueblo cristiano. Encomendamos su alma a la misericordia del Padre para que lo acoja en la paz y la alegría del Reino eterno».

Unidos en oración

En la basílica repleta de fieles y religiosos, se elevó fuerte y potente la oración por el alma del Obispo de Roma. Una oración hecha de rostros, manos y voces de romanos de nacimiento y de adopción, de sacerdotes y religiosas venidos de todo el mundo por motivos de estudio en las diversas universidades pontificias o por servicio en las parroquias o en las numerosas instituciones caritativas del territorio. También estuvieron presentes autoridades civiles, entre ellas el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri.

Las lágrimas de María Magdalena

“Nuestra Diócesis derrama esta tarde las lágrimas de María Magdalena”, dijo el Cardenal Vicario Reina en su homilía. El amigo de Jesús que salió cuando aún estaba oscuro para ir a la tumba de Jesús, buscando allí, en ese último contacto con su cadáver, el consuelo de la pérdida. Tanto amor, lágrimas y oscuridad. Y sí, la fe pascual es así: entra en la oscuridad, mientras aún está oscura, recoge las lágrimas, comprende amando. Del mismo modo, la pregunta dirigida a la mujer se dirige a la diócesis de Roma: ¿Por qué lloráis? «Lloramos a nuestro obispo», continuó Reina, «el testigo del Evangelio, el apóstol de la misericordia, el profeta de la paz, el amigo de los pobres. Nos sentimos suspendidos, como ovejas sin pastor». El dolor es tan grande que uno se siente como María Magdalena: “Estamos perdidos sin su cuerpo, su voz, sus gestos. Éramos su pueblo, su diócesis”.

La misión se realiza mezclando corazón y Evangelio.

En este tiempo de sufrimiento, sin embargo, debemos tener presente el mensaje dejado por el Pontífice y su llamado a seguir al Señor en fidelidad al Evangelio. “Nos dio ejemplo al cambiar su lenguaje y su estilo”, explicó el cardenal vicario. El Papa Francisco también fue un modelo en su petición de cercanía a los que están lejos: «Nos pidió salir, no esperar a la gente, sino ir a buscarla —dijo Reina—, especialmente a quienes no esperan ser considerados, deseados, buscados, y salir a las periferias geográficas y existenciales. Nos hizo comprender que la Palabra pide nuestra carne, y que la misión se realiza uniendo corazón y Evangelio». Su petición fue “transformar la Iglesia en un hospital de campaña”. “Llevo en mi corazón”, dijo el cardenal, “la fuerza de su insistencia en repetir “siempre, siempre, siempre”… para indicar que el perdón es un don que trasciende fronteras”.

El Rosario por el Papa en Santa Maria Maggiore, Ryłko: sequemos nuestras lágrimas

La Salus Populi Romani, a la que Francisco confió las «esperanzas y preocupaciones», «alegrías y tristezas», «sueños y expectativas» del mundo, vela la oración recitada en el parvis de la basílica liberiana. Una fila silenciosa, compuesta por diferentes generaciones, se formó ya por la tarde para dejar una dedicatoria personal junto a la Puerta Santa del Jubileo.

Edoardo Giribaldi – Roma – Vatican News

Ciento veintiséis veces. Tantas han sido las ocasiones en las que el Papa Francisco se ha encontrado con la mirada de la Salus Populi Romani, el icono de la Virgen que desde hace siglos vela por Roma desde el corazón de Santa María la Mayor. Por allí han pasado todos los viajes apostólicos, todas las «esperanzas y preocupaciones», las «alegrías y tristezas», los «sueños y expectativas» compartidos por el pueblo de Dios y por el «mundo entero». Desde su mirada. Desde el vientre de su madre. La última visita hace apenas unos días, en el umbral de la Semana Santa. Pero esta noche, 21 de abril, en el día de su regreso a la Casa del Padre, algo cambia: la distancia se anula. El Papa ya no está a los pies de la Virgen. Su icono está junto a ella. Un paso más cerca del cielo. Sin embargo, ni un milímetro más lejos de su pueblo. La ocasión es el rezo del Santo Rosario, los Misterios Gozosos, dirigido por el cardenal Stanisław Ryłko, arcipreste de la basílica liberiana y presidente emérito del Consejo Pontificio para los Laicos.

Confianza en el Dios de la vida

A las 21.00 horas comienza el rezo del Rosario. Las luces de neón urbanas se mezclan con las cálidas luces de las velas colocadas a los pies de la sonriente fotografía de Francisco. Se bajan las voces, las bocinas de los coches parecen apagadas. Roma, por un momento, contiene la respiración. «Estamos aquí reunidos a los pies de la Virgen María, para rezar por nuestro amado Santo Padre, Francisco. Ayer mismo, le vimos en la bendición Urbi et Orbi, e inmediatamente después en la plaza de San Pedro, para saludar a los fieles presentes», comenzó el cardenal, flanqueado por el cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste coadjutor de la basílica papal. «Todos nosotros estamos tristes y apenados por su fallecimiento, pero estamos igualmente seguros de que el Dios de la vida le abrirá de par en par las puertas de la bendita eternidad», prosiguió el cardenal Ryłko, concluyendo la introducción a la oración con una invocación: «»Oh María, conforta nuestro llanto, seca nuestras lágrimas, consuela nuestro dolor. Acompáñanos, te rogamos, en nuestro camino hacia el Señor Resucitado». El parvis de la basílica liberiana no basta para contener el afecto de los que acudieron. La plaza, e incluso las calles vecinas, se llenan de fieles que estrechan entre sus dedos las coronillas del Rosario mientras se suceden los diversos Misterios que contemplan la vida terrena de Jesús. Las lágrimas corren por algunos rostros, pero también las sonrisas florecen junto a ellos: son rostros que, en el dolor, encuentran la confianza. Como en las palabras del cardenal Ryłko, palabras de fe que saben mantener unidas la nostalgia y la esperanza.

Las dedicaciones de los fieles

Desde las siete de la tarde, los fieles hacen cola. Junto a la Puerta Santa, un libro abierto recoge las palabras íntimas de quienes han acudido a presentar sus respetos. «Querido Papa Francisco, ayúdame a cumplir mis sueños», escribe Alejandra, española de 25 años. En Roma, durante las vacaciones de Semana Santa con su familia, se encuentra abrazada a su madre, que llora en silencio, demasiado agotada para escribir. Y en ese gesto, el de una hija que sostiene a su madre, parecen resonar las palabras que el Papa ha dirigido a los jóvenes en tantas ocasiones: «Por favor, no pierdan la capacidad de soñar. Cuando un joven pierde esta capacidad, no digo que se haga viejo, no, porque los viejos sueñan». Sí, los viejos sueñan. Con los ojos abiertos, mientras confían al libro un recuerdo, un pensamiento, un deseo. «Mi primo siempre dijo que era ateo. Siempre. Pero cuando te veía… se iluminaba. Quédate cerca de él, querido Papa. Lo necesita» son confidencias susurradas y luego escritas, pero que encienden lazos invisibles. El afecto y la gratitud hacia Francisco, esta tarde, anulan cualquier distancia. Sobre todo en la encomienda a la Salus que concluye el momento de oración, invocando «esa paz» que «sólo» Jesús «puede conceder». Incesantemente esperada, esperada, por Francisco.

Gambetti: El Papa Francisco, peregrino de esperanza que no defrauda

En la Plaza de San Pedro, el Rosario vespertino en memoria del Pontífice, fallecido esta mañana. Al dirigir la oración mariana, el arcipreste de la Basílica Vaticana y vicario general para la Ciudad del Vaticano: “La muerte no es una puerta que se cierra”. Gran emoción y recogimiento entre los fieles.

Isabella Piro – Ciudad del Vaticano – Vatican News

«Creo que todos tenemos todavía en el corazón las palabras que tantas veces nos ha dirigido el Papa Francisco, su invitación: “No os olvidéis de rezar por mí”. «Queremos hacerlo con claridad esta tarde para acompañarlo en su Pascua». Con estas palabras el cardenal Mauro Gambetti introdujo esta tarde, 21 de abril, Lunes de Pascua, en la Plaza de San Pedro, el Rosario en sufragio por el Papa Francisco, que regresó a los brazos del Padre a las 19.35 de esta mañana, en su apartamento de la Casa Santa Marta.

El ministerio apostólico de Francisco: un don del Señor

«En la fe en Cristo resucitado, a quien celebramos en este santo día de Pascua», subrayó el cardenal, «sabemos que la muerte no es una puerta que se cierra, sino la entrada a la Jerusalén celestial, donde el luto se transforma en danza y el cilicio en manto de alegría». De ahí la invitación del Cardenal Vicario a “dar gracias al Señor por los dones que ha donado a toda la Iglesia con el ministerio apostólico del Papa Francisco, peregrino de esperanza que no defrauda”.

La emoción de los doce mil fieles presentes

Como sucedió entre febrero y marzo, durante la larga hospitalización del Papa en el Policlínico “Gemelli” de Roma a causa de una neumonía bilateral, esta tarde también muchos fieles se reunieron en oración en el espacio abrazado por la columnata de Bernini. Doce mil personas estuvieron presentes, pero muchas otras se conectaron a través de los medios de comunicación: «Hermanos y hermanas dispersos por todo el mundo», destacó el cardenal, quienes no dejaron de ofrecer sus oraciones, formando «todo el rebaño de Cristo, el Buen Pastor, que reza por el Papa Francisco, contemplando los gloriosos misterios de nuestro Salvador». A continuación, el arcipreste de la Basílica Vaticana encomendó al difunto Pontífice «al Padre Misericordioso, en comunión con María, Madre de la Iglesia, Reina del Cielo, y por intercesión del Apóstol Pedro».

La imagen de María Mater Ecclesiae
Ante la imagen de María Mater Ecclesiae colocada en la plaza exterior de la Basílica de San Pedro y adornada con un ramo de flores blancas y rosas, el cardenal Gambetti dirigió la oración mariana para encomendar al difunto 266º Sucesor de Pedro a la intercesión de la Virgen. Gran emoción hubo en la plaza, después de una intensa jornada que vio a fieles de diversas partes del mundo peregrinar a la Basílica Vaticana y quedar atónitos, consternados por la noticia de la muerte del obispo de Roma. La brisa de la tarde mecía suavemente las cuentas del rosario y las llamas de las antorchas que portaban los fieles. Entre los lectores que se turnaron al micrófono estaban sor Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y sor Alessandra Smerilli, secretaria del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Después de meditar los Misterios Gloriosos, el celebrante invocó a Dios “grande en el amor”, dándole gracias “por los dones concedidos a la Iglesia a través del ministerio apostólico del Papa Francisco”; y al mismo Pontífice difunto, testigo del Señor y de su «ternura por los pequeños y los pobres, misericordia por los pecadores y benevolencia hacia todos». Finalmente, cuando el cielo de Roma se oscurecía poco a poco con el crepúsculo, la asamblea entonó la  Salve Regina  y fue despedida por el cardenal Gambetti con una bendición, seguida de un aplauso sereno.

Sellan apartamentos del Papa Francisco en el Palacio Apostólico y Santa Marta

Esta tarde se efectuó el rito de la constatación de la muerte y la deposición en el féretro en la capilla de la Domus vaticana.

Vatican News

El rito de la constatación de la muerte y la colocación en el féretro del cuerpo del Papa Francisco, fallecido hoy, 21 de abril de 2025, ha tenido lugar esta tarde a las 20 horas en la capilla de la planta baja de la Casa Santa Marta. Se leyó la constatación del fallecimiento. El acto fue validado por el cardenal Kevin Farrell, camarlengo de la Santa Iglesia Romana. La ceremonia duró algo menos de una hora.

El apartamento papal de la tercera planta del Palacio Apostólico ha sido precintado hoy y, esta tarde, también el apartamento de la segunda planta de la Casa Santa Marta, donde residía el Pontífice. Desde esta tarde, los colaboradores han tenido acceso para despedirse del Papa.

Mañana por la mañana tendrá lugar la primera congregación general de los cardenales, durante la cual podría decidirse una posible fecha para el funeral.