Inicio Blog Página 46

¿Por qué el apóstol Pablo tuvo que hacer muchos exorcismos en Éfeso?

En Éfeso (Turquía) se promocionaban los cultos mistéricos y la magia. La evangelización de san Pablo en aquella ciudad fue con palabras y también con hechos, en particular muchos exorcismos.

El mundo pagano vivía bajo el influjo del demonio, como ahora vive nuestra sociedad bajo el influjo de la oscuridad y el mal.

¡Cuidado!, advierte el padre Valentín Aparicio, peligro absoluto con las técnicas seudoterapéuticas como el reiki o algunos tipos de yoga y otras muchas alternativas a las que tanta gente recurre.

El oscurantismo es la vida bajo la magia y los demonios. Y la conversión real al Cristianismo supone la renuncia total a todo lo que no viene de Dios. La verdadera conversión cristiana consiste en darle la espalda a los ídolos.

Sólo así se puede hacer vigorosa la Palabra de Dios en nuestras vidas. De lo contrario seguimos siendo esclavos.

Recuerda siempre que Jesucristo te quiere sacar del reino de las tinieblas para llevarte al Reino de la Luz.

Seguimos, con el padre Valentín, profundizando en la lectura bíblica de Hechos de los Apóstoles.

No te pierdas ningún vídeo de la serie en nuestras listas de reproducción Formación católica y Escenas de los Apóstoles.
El padre Valentín Aparicio Lara, conductor de esta serie en @MaterMundiTV es experto biblista, vicerrector y formador del Seminario Mayor de Toledo y evangeliza en YouTube y en Instagram con el nombre de @curadetoledo.

ACN despide al Papa Francisco, luchador incansable por la libertad religiosa y los cristianos perseguidos

0
La presidenta ejecutiva de Ayuda a la Iglesia Necesitada Internacional, Regina Lynch, recuerda todo el trabajo del Pontífice por la Iglesia que sufre en el mundo

ACN.- «El Papa Francisco ha sido el pontífice de las periferias y un luchador incansable por la libertad religiosa y los cristianos oprimidos. Así le recordamos, y confiamos en que ahora tengamos otro defensor en el cielo para nuestro trabajo.» Así se ha pronunciado la presidenta ejecutiva de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Regina Lynch, sobre el fallecimiento del Papa Francisco, este 21 de abril a los 88 años.

«Me reuní con el Papa Francisco muchas veces, y una y otra vez mostró su buena voluntad hacia nuestro trabajo», dijo Lynch, que recuerda en particular un viaje a Irak en marzo de 2021, cuando acudió a la Reunión de Agencias de Ayuda para las Iglesias Orientales (ROACO), como parte de la delegación del Papa. Durante su estancia, visitó las llanuras de Nínive, donde ACN ha reconstruido muchos hogares, iglesias y monasterios cristianos. «En el avión tuve la oportunidad de hablar con el Papa Francisco. Agradeció mucho a ACN y a los benefactores todo lo que hacemos por los cristianos de Oriente Medio y de todo el mundo. Ha expresado el mismo sentimiento en otras ocasiones», subrayó la presidenta ejecutiva de la organización benéfica.

En 2016, un regalo personal del Papa Francisco financió la asistencia médica a los cristianos desplazados de la llanura de Nínive, que habían encontrado refugio en la región autónoma del Kurdistán. También en 2016, el Papa Francisco recibió a una delegación de ACN y envió un espontáneo saludo en vídeo a los benefactores con motivo del Año Santo de la Misericordia, en el que decía: «Os invito a todos, con ACN, en todo el mundo, a hacer obras de misericordia, obras de misericordia duraderas».

Gestos de humor y calidez del Papa Francisco

En 2017, el Papa Francisco firmó un Lamborghini donado y lo cedió para que se subastara. Un tercio de lo recaudado se destinó a ACN, con la petición de apoyar proyectos para los cristianos en Irak. «Acciones como esta subrayan el humor sutil del Papa, por el que tanta gente lo amaba», dijo Lynch.

Durante un Ángelus dominical en 2018, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco encendió una vela que había sido elaborada por los socios del proyecto de ACN en Siria, mostrando así su apoyo a la campaña de Adviento de la fundación: “Velas por la paz en Siria”. «Que estas llamas de esperanza ahuyenten las tinieblas de la guerra», dijo entonces el Papa. «Recemos, y ayudemos a los cristianos a seguir siendo testigos de misericordia, perdón y reconciliación en Oriente Medio».

El Papa firma un Lamborghini que fue subastado para apoyar a los cristianos en Irak en 2017(ACN).

El Papa firma un Lamborghini que fue subastado para apoyar a los cristianos en Irak en 2017(ACN).

La cercanía espiritual del Papa Francisco con los cristianos oprimidos

En agosto y septiembre de 2019, el Papa Francisco recibió algunas delegaciones de ACN. Bendijo 6.000 rosarios y un icono -parte de una iniciativa pastoral de ACN junto con iglesias locales de Siria para llevar consuelo a los afligidos familiares de las víctimas de la guerra. Tras bendecir los rosarios el 15 de agosto, el Papa Francisco invitó al entonces presidente ejecutivo de ACN, Thomas Heine-Geldern, a unirse a él en la ventana del palacio apostólico para el Ángelus y volvió a pedir que se rezara por Siria.

El pontífice recibió en dos ocasiones a mujeres de Nigeria que habían sido secuestradas y maltratadas por el grupo terrorista Boko Haram. ACN había apoyado su recuperación del trauma y las había invitado a Europa para que dieran testimonio de lo que les había ocurrido.

«En innumerables discursos, el Papa Francisco se ha posicionado a favor de los cristianos perseguidos, de los derechos humanos y de la libertad religiosa. Cada una de estas declaraciones, cada oración, cada gesto atento reconfortó a nuestros socios del proyecto y les devolvió su dignidad. Por ello estamos eternamente agradecidos», dijo Lynch.

El Papa Francisco también ha hablado sin tapujos de una discriminación «educada» y oculta hacia los cristianos, que se extiende cada vez más en Occidente, ha dicho el presidente ejecutivo de ACN. «Agradecemos al Santo Padre este valiente análisis. Debería incitarnos a proteger los valores comunes que son sagrados para los creyentes de todas las religiones.»

El Papa del diálogo

Tampoco hay que olvidar los muchos esfuerzos del Papa Francisco en el diálogo ecuménico e interreligioso. Una expresión de ello es, por ejemplo, el Documento de Abu Dhabi sobre la Fraternidad Humana elaborado con líderes religiosos musulmanes. «Para nuestros socios de proyecto en Oriente Medio y África, este diálogo expresa el deseo ardiente y la necesidad de permanecer unidos contra la intolerancia y el fundamentalismo, y de lograr la libertad religiosa para todas las personas. El Papa Francisco ha marcado la pauta en este sentido», ha afirmado Lynch.

Lo mismo puede decirse del encuentro del Papa Francisco con el líder chií Ayatolá Ali al-Sistani, durante su viaje de 2021 a Irak. «Este valiente gesto ha llamado más la atención sobre la minoría cristiana en Irak y fue un paso importante hacia la igualdad de derechos, aunque este objetivo aún está lejos de alcanzarse.»

En 2017, el encuentro en Cuba entre el Papa Francisco y el Patriarca ortodoxo ruso Kirill y su declaración común atrajeron la atención internacional. «Aunque este diálogo ha experimentado graves reveses como consecuencia de la guerra en Ucrania, la puerta debe permanecer abierta», afirma el presidente de ACN. «Muchos cristianos murieron por la fe bajo el comunismo. Tras los últimos acontecimientos, la reconciliación es sin duda un largo camino, pero es una tarea que Jesús nos encomendó.»

Peregrinación del Papa Francisco al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, mayo de 2017(ACN)

Papa Francisco: evangelización y oración

Ha habido muchos puntos de contacto entre ACN y el Papa fallecido, no sólo en su compromiso con la libertad religiosa y los cristianos perseguidos, sino también en su compromiso con la evangelización y la oración. Por ejemplo, el Papa Francisco expresó en varias ocasiones su apoyo a la campaña internacional «Un millón de niños rezan el Rosario», que ACN coordina cada año. Por ejemplo, en octubre de 2021, en la Plaza de San Pedro, dijo: «El 18 de octubre, la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada organizó la campaña «Un millón de niños rezan el Rosario» por la unidad y la paz. Animo a la gente a unirse a este hermoso evento, en el que participan niños de todo el mundo.»

Ya en 2018, escribió el prólogo de “YOUCAT for kids”, un libro para ayudar a los niños a entender la Fe. Recientemente también escribió el prólogo de la próxima publicación de YOUCAT, «Amor para siempre», que trata sobre el amor y el matrimonio. En él, el Papa Francisco habla del tango, el baile tradicional de su país, Argentina, y recuerda el significado de Amoris Laetitia. «Anima a los jóvenes a creer en la aventura de un amor eterno y habla de una danza de esperanza. Esperamos que ahora esté disfrutando de la plenitud de este amor en el que creía tan firmemente», dijo Lynch.

«ACN llora a un mensajero del diálogo, del encuentro y de la misericordia. Que Dios le recompense por su fiel servicio. Continuaremos la misión del Papa Francisco, que en sus viajes suele poner en el centro a la «gente de las periferias de la sociedad», y como fundación pontificia nos ponemos a disposición del futuro Santo Padre, como hemos hecho desde el inicio de nuestra labor.»

La entrada ACN despide al Papa Francisco, luchador incansable por la libertad religiosa y los cristianos perseguidos se publicó primero en Ayuda a la Iglesia Necesitada.

+Francisco ya en la Casa del Padre

«Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre.

Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados.

Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino».  (Cardenal Kevin Farrell, Camarlengo de la Iglesia Católica).

Toda su vida, Jorge Mario Bergoglio, fue un hombre sencillo, estudioso y de profunda oración, así se le recuerda desde los tiempos de su ingreso al Seminario de Villa Devoto como novicio de la Compañía de Jesús, así también le recuerdan sus compañeros de Seminario en Chile, pues allí concluyó parte de su formación religiosa.

El Cardenal Bergoglio en Buenos Aires  siempre tuvo un estilo de vida austero. Vivía en un apartamento pequeño en vez de la residencia episcopal, renunció a su limosina y a su chofer, se movilizaba en transporte público, preparaba su comida. Disfrutaba de la ópera, el tango y el fútbol, cuya pasión lo llevó a ser socio activo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Visitaba las Villas miseria de la periferia de la ciudad capital y clamaba para que el clero y religiosas estuvieran con los más pobres e indigentes. Esa era su praxis pastoral cotidiana antes de llegar a Roma.

Para los que siguen con atención los acontecimientos de la curia romana, el nombre del cardenal Bergoglio no era desconocido. Ya en el Cónclave de 2005, su nombre fue propuesto por un pequeño grupo de cardenales sin importarles algunos puntos en contra, como por ejemplo, su salud poco robusta y que venía del otro extremo del mundo, de los confines del sur. Además de ser jesuita…Cómo siempre sentenciaban no pocos cardenales italianos.

Todos los estudiosos del ministerio petrino y vaticanistas bien informados, coinciden en señalar que ya ungido como Francisco Papa y, sale al balcón central de la Basílica de San Pedro a saludar a la muchedumbre, se produce el acontecimiento que marcará su labor de pastor universal de la Iglesia Católica: ‘Cómo quisiera una Iglesia pobre para los pobres’. En ese momento histórico, quedaría abierta la ruta que marcará todo el devenir de este hombre providencial que le habló al pueblo no como Papa, sino como Obispo de Roma. Todos en S. Pedro y en el mundo percibieron, al escuchar esas novedosas palabras, que algo nuevo había comenzado… Y, más cuando señaló: ‘Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, cuidarnos a nosotros mismos…’.

Hemos de reconocer que Francisco, cumplió algunos aspectos de los conversatorios del Cónclave anterior a su elección como nuevo Papa. Con sus gestos y palabras retomó lo mejor de la tradición de la Iglesia, lo sustantivo y postergado del Concilio Vaticano II. También el mundo le reconoce sus palabras de denuncia sobre la mundanidad y privilegios de cierto clero que prefiere el poder a la belleza y resplandor del Evangelio que proclamó -desde la pobreza- Jesús.

Es alentador percibir que Francisco interpeló a toda persona creyente o no, su palabra libre y a veces provocadora no deja indiferente, al contrario, invita a tomar una posición frente a los grandes problemas del mundo y a lo que nos indica con claridad el Evangelio. Prueba de este momento que vive la Iglesia, son sus homilías en las misas celebradas en la Capilla de Santa Marta, donde vivió, descansó y oró sencilla e intensamente. Y, por cierto allí escribió sus magníficos escritos plasmados en Evangelii gaudium y Laudato Si’.

Finalmente, una infidencia: Conocí y dialogué, sin prisa, con este hombre providencial que cautivaba por su sencillez, acogida y alegría. Siempre saludaba como si fuéramos grandes amigos, escuchaba con atención los argumentos y animaba a seguir construyendo desde la base, a hablar sin temor y a mirar el mundo con mucha esperanza. De esos diálogos fraternos y luminosos con un hombre bueno, cercano, consecuente y, por sobre todo fiel en su plan de reformas a una Iglesia que por mucho tiempo se resistió a las sorpresas de Dios y a los necesarios cambios que expuso, con la ayuda del Espíritu y el Concilio Vaticano II.

Gracias Papa Francisco por tanta humanidad, comprensión, valentía y  por tu revolución del amor teñida por la belleza interpelante del Evangelio.

Breve reseña histórica de Jorge Mario Bergolio Sívori

Jorge Mario Bergoglio nació en el seno de una familia católica el 17 de diciembre de 1936, en el barrio porteño de Flores, siendo el mayor de los cinco hijos del matrimonio formado por Mario José Bergoglio y Regina María Sívori, inmigrantes italianos.

Fue bautizado el día de Navidad de 1936 en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos del barrio de Almagro en Buenos Aires. Durante su infancia fue alumno del Colegio Salesiano Wilfrid Barón de los Santos Ángeles y estudió en la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 27 Hipólito Yrigoyen en la que se graduó como técnico químico. Luego trabajó en el laboratorio Hickethier-Bachmann.

Durante su juventud, sufrió una enfermedad a los pulmones por lo que fue sometido a una operación quirúrgica en la que le fue extirpada una porción de pulmón, lo que no le impidió desarrollar sus actividades con normalidad.

El 11 de marzo de 1958 ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en el Seminario de Villa Devoto. Como novicio de la Compañía de Jesús terminó sus estudios en el Seminario Jesuita de Santiago de Chile.

Entre 1967 y 1070 cursó estudios de teología en la Facultad de Teología del Colegio Máximo de San José. Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, casi a los 33 años de edad.

Continuó sus estudios de 1970 a 1971 en la Universidad de Alcalá Henares (España) y el 22 de abril de 1973 realizó su profesión de jesuita. De regreso a Argentina fue maestro de novicios en la Villa Barilari; profesor en la Facultad de Teología de San Miguel; consultor provincial de la Compañía de Jesús, cargo que ocupó hasta 1979; y rector del Colegio Máximo de la Facultad.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Buenos Aires por el Papa Juan Pablo II el 20 de mayo de 1992. Cuando la salud del entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Antonio Quarracino, empezó a debilitarse, Mons. Bergoglio fue designado Arzobispo Coadjutor el 3 de junio de 1997. Al fallecer el Cardenal Quarracino lo sucedió en el cargo de Arzobispo de Buenos Aires el 28 de febrero de 1998.

Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el Papa Juan Pablo II lo creó Cardenal. Como Purpurado formó parte de la Comisión para América Latina; la Congregación para el Clero; el Pontificio Consejo para la Familia; la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos y la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Fue Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en dos períodos consecutivos desde noviembre de 2005 hasta noviembre de 2011. Integró también el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

El Cardenal Bergoglio siempre tuvo un estilo de vida sencillo y austero. Vivía en un apartamento pequeño en vez de la residencia episcopal, renunció a su limosina y a su chofer, se movilizaba en transporte público y preparaba su comida.

El Cardenal Bergoglio disfrutaba de la ópera, el tango y el fútbol, cuya pasión aún disfruta al ser socio activo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro.

Al cumplir los 75 años, de acuerdo al derecho canónico el Cardenal presentó su renuncia ante el entonces Papa Benedicto XVI. Tenía previsto retirarse a un hogar para sacerdotes mayores o enfermos para después llevar una vida de oración y de dirección espiritual, alejada del gobierno eclesiástico.

El 13 de marzo de 2013, el cardenal Bergoglio fue elegido sucesor al papado tras la renuncia de Benedicto XVI. Concretamente, fue a las 19.06 horas cuando salió la fumata blanca de la Capilla Sixtina, después de cinco rondas de votaciones, en el segundo día d cónclave.

Según medios italianos, el Papa Francisco consiguió un total de 90 votos, lo que supuso llegar a los dos tercios de los 115 religiosos que, en ese momento, tenían derecho a elegir al nuevo papa por condiciones de voto y edad.

Así, fue el cardenal protodiacono Jean-Louis Tauran el encargado de anunciar desde el balcón central de la Basílica de San Pedro la elección de Francisco, con las tradicionales palabras ‘Habemus Papam’.

El Papa Francisco fue nombrado el 266º Papa de la Iglesia católica, asumiendo el cargo también como jefe de Estado y el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano en el mes de marzo de 2013 en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave. De este modo, desde ese 13 de marzo y hasta su fallecimiento este 21 de abril de 2025, el Papa ostentó su cargo durante 12 años y 39 días.

Jaime Escobar Martínez / Director de revista Reflexión y Liberación.

Roma – Santiago – Madrid

    El Papa de la misericordia

    0

    «La misericordia de Dios es nuestra liberación y nuestra felicidad. Vivimos de la misericordia y no podemos permitirnos estar sin misericordia: es el aire que respiramos. Somos demasiado pobres para poner condiciones, necesitamos perdonar, porque necesitamos ser perdonados».

    Si hay un mensaje que más que ningún otro caracterizó el pontificado del Papa Francisco y está destinado a permanecer, es el de la misericordia. El Papa nos ha dejado repentinamente esta mañana, después de haber dado su última bendición Urbi et Orbi el día de Pascua desde la el balcón central de la Basílica de San Pedro, y tras haber dado su última vuelta entre la multitud, para bendecir y despedirse.

    Son tantos los temas abordados por el primer pontífice argentino de la historia de la Iglesia, en particular la preocupación por los pobres, la fraternidad, el cuidado de la Casa Común, el “no” firme e incondicional a la guerra. Pero el corazón de su mensaje, el que sin duda causó más impresión, fue la llamada evangélica a la misericordia. A esa cercanía y ternura de Dios hacia los necesitados de su ayuda. La misericordia como «el aire que hay que respirar», eso es lo que más necesitamos, sin la cual sería imposible vivir.

    Todo el pontificado de Jorge Mario Bergoglio se vivió bajo el signo de este mensaje, que es el corazón del cristianismo. Desde el primer Ángelus, rezado el 17 de marzo de 2013 desde la ventana del apartamento pontificio que nunca habitará, Francisco habló de la centralidad de la misericordia, recordando las palabras que le dirigió una anciana que fue a confesarse con él cuando era desde hace poco obispo auxiliar de Buenos Aires: «El Señor lo perdona todo… Si el Señor no lo perdonara todo, el mundo no existiría».

    El Papa que vino «del fin del mundo» no modificó las enseñanzas de la tradición cristiana bimilenaria, pero al volver a poner la misericordia de un modo renovado en el centro de su magisterio, cambió la percepción que tantos tenían de la Iglesia. Dio testimonio del rostro materno de una Iglesia que se inclina hacia los heridos y, en particular, hacia los heridos por el pecado. Una Iglesia que da el primer paso hacia el pecador, como hizo Jesús en Jericó, invitándose a sí mismo a la casa del impresentable y odiado Zaqueo, sin pedirle nada, sin condiciones previas. Y fue porque se sintió mirado y amado así por primera vez que Zaqueo se reconoció pecador, encontrando en aquella mirada del Nazareno el impulso para convertirse.

    Tantas personas, hace dos mil años, se escandalizaron cuando vieron al Maestro entrar en la misma casa del publicano de Jericó. Tanta gente se escandalizó en los últimos años por los gestos de acogida y cercanía del Pontífice argentino hacia todas las categorías de personas, especialmente los «impresentables» y los pecadores. En su primera homilía en una misa con el pueblo, en la iglesia de Santa Ana en el Vaticano, Francisco dijo: «¡Cuántos de nosotros merecemos tal vez la condena! Y también sería justo. Pero Él perdona. ¿Cómo? Con la misericordia, que no borra el pecado: solo el perdón de Dios lo borra, mientras que la misericordia va más allá. Es como el cielo: miramos al cielo, tantas estrellas, pero cuando sale el sol por la mañana, con tanta luz, no se ven las estrellas. Así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura, porque Dios perdona no con un decreto, sino con una caricia».

    A lo largo de los años de su pontificado, el 266º sucesor de Pedro mostró el rostro de una Iglesia cercana, capaz de dar testimonio de ternura y compasión, acogiendo y abrazando a todos, aun a costa de asumir riesgos y sin preocuparse por las reacciones de los puritanos. «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle», había escrito Francisco en Evangelii gaudium, la hoja de ruta de su pontificado, «antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades». Una Iglesia que no confía en las habilidades humanas, en el protagonismo de influencers autorreferenciales, y en las estrategias del marketing religioso, sino que se hace transparente para dar a conocer el rostro misericordioso de Aquel que la fundó y la ha hecho vivir, a pesar de todo, durante dos mil años.

    Es ese rostro y ese abrazo lo que tantos han reconocido en el viejo Obispo de Roma venido desde Argentina, que comenzó su pontificado yendo a rezar por los migrantes muertos en el mar de Lampedusa, y lo terminó inmovilizado en una silla de ruedas, dedicando hasta el último momento a testimoniar al mundo el abrazo misericordioso de un Dios cercano y fiel en el amor a todas sus criaturas.

    Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

      Más de una Década de Servicio, Reformas y Esperanza

      Desde su elección el 13 de marzo de 2013, el pontificado del Papa Francisco ha estado marcado por un estilo pastoral cercano, un enfoque en la misericordia y un compromiso con la reforma de la Iglesia. A lo largo de estos años, sus acciones, viajes y enseñanzas han dejado una huella profunda en la vida de la Iglesia y del mundo. A continuación, presentamos algunos de los números más destacados de su pontificado, basados en fuentes católicas fiables como Vatican Newsvatican.va y Exaudi.

      1. Viajes Apostólicos: Llevando el Evangelio a los Confines del Mundo

      El Papa Francisco ha sido un pontífice incansable en su misión de llevar el mensaje del Evangelio a todas las naciones. Hasta octubre de 2023, ha realizado 44 viajes apostólicos internacionales, visitando más de 60 países en los cinco continentes. Entre los destinos más destacados se encuentran Tierra Santa (2014), Estados Unidos (2015), México (2016), Egipto (2017), Japón (2019) e Irak (2021), este último siendo el primer viaje de un Papa a ese país.

      Además, ha realizado numerosos viajes dentro de Italia, incluyendo visitas a comunidades afectadas por desastres naturales, como L’Aquila y Amatrice, mostrando su cercanía con los más sufrientes.

      2. Audiencias Generales y Encuentros: Cercanía con el Pueblo de Dios

      El Papa Francisco ha mantenido un ritmo constante de encuentros con fieles y peregrinos. Desde el inicio de su pontificado, ha celebrado más de 400 audiencias generales los miércoles en la Plaza de San Pedro, reuniendo a millones de personas de todo el mundo. Además, ha realizado numerosas audiencias especiales con grupos, como jóvenes, enfermos, familias y representantes de diversas profesiones.

      3. Documentos Magisteriales: Enseñanzas para la Iglesia y el Mundo

      El pontificado de Francisco ha estado marcado por la publicación de documentos magisteriales que han guiado a la Iglesia en temas cruciales. Entre ellos destacan:

      • 3 encíclicasLumen Fidei (2013), Laudato Si’ (2015) sobre el cuidado de la creación, y Fratelli Tutti (2020) sobre la fraternidad humana.
      • 4 exhortaciones apostólicas: Entre ellas, Evangelii Gaudium (2013), que define el programa de su pontificado, y Amoris Laetitia (2016), sobre el amor en la familia.

      Estos documentos han sido pilares para la reflexión teológica y pastoral en la Iglesia contemporánea.

      4. Reformas Institucionales: Renovando las Estructuras de la Iglesia

      El Papa Francisco ha impulsado una serie de reformas para modernizar y hacer más transparente la Curia Romana. En 2022, promulgó la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, que reorganiza los dicasterios y organismos vaticanos, colocando la evangelización en el centro de la misión de la Iglesia.

      Además, ha creado comisiones y grupos de trabajo para abordar temas como la protección de menores, la transparencia financiera y la lucha contra los abusos. La Comisión para la Protección de Menores, establecida en 2014, es un ejemplo de su compromiso con este tema crucial.

      5. Canonizaciones y Beatificaciones: Modelos de Santidad para Hoy

      Durante su pontificado, el Papa Francisco ha proclamado a 912 nuevos santos y 1.400 beatos, reconociendo la santidad de hombres y mujeres que han vivido el Evangelio de manera heroica. Entre los santos más destacados se encuentran Juan Pablo II y Juan XXIII (2014), Teresa de Calcuta (2016) y los mártires de la Guerra Civil Española (2017).

      6. Compromiso con los Pobres y los Marginados

      El Papa Francisco ha sido un defensor incansable de los pobres y los marginados. A través de iniciativas como el Día Mundial de los Pobres, establecido en 2017, ha llamado a la Iglesia y al mundo a no olvidar a quienes sufren. Además, ha realizado numerosos gestos concretos, como lavar los pies a refugiados y presos durante la Misa del Jueves Santo.

      7. Diálogo Interreligioso y Ecuménico: Construyendo Puentes

      El pontificado de Francisco ha estado marcado por un fuerte compromiso con el diálogo interreligioso y ecuménico. Ha mantenido encuentros históricos con líderes de otras religiones, como el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad al-Tayyib, con quien firmó el Documento sobre la Fraternidad Humana en 2019. Además, ha promovido el diálogo con las Iglesias ortodoxas, incluyendo un encuentro histórico con el Patriarca Bartolomé I en 2014.

      8. Medios de Comunicación y Redes Sociales: Un Papa Conectado

      El Papa Francisco ha sabido utilizar los medios de comunicación y las redes sociales para llegar a millones de personas. Su cuenta de Twitter (@Pontifex) tiene más de 50 millones de seguidores en nueve idiomas. Además, ha participado en programas de televisión, entrevistas y documentales, mostrando una apertura innovadora hacia el mundo digital.

      Un Pontificado de Misericordia y Reforma

      Los números del pontificado del Papa Francisco reflejan un liderazgo dinámico, comprometido con la renovación de la Iglesia y la construcción de un mundo más justo y fraterno. Su estilo sencillo y su enfoque en la misericordia han inspirado a millones de personas en todo el mundo. Como él mismo ha dicho: «La Iglesia es un hospital de campaña», y su misión es sanar heridas y acoger a todos con amor.

      En esta década de servicio, el Papa Francisco ha demostrado que la fe no es solo una doctrina, sino un camino de encuentro, diálogo y esperanza. Su legado continuará inspirando a generaciones futuras a vivir el Evangelio con alegría y compromiso.

      La entrada Más de una Década de Servicio, Reformas y Esperanza se publicó primero en Exaudi.

      El Pontificado del Papa Francisco: Un Liderazgo de Compasión y Renovación para la Iglesia

      El Papa Francisco, cuyo nombre secular es Jorge Mario Bergoglio, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes y transformadoras de la Iglesia Católica en el siglo XXI. Elegido el 13 de marzo de 2013 como el sucesor de San Pedro, su pontificado ha estado marcado por un profundo compromiso con los pobres, la justicia social, la misericordia y la renovación pastoral. Desde sus primeros gestos hasta sus encíclicas y exhortaciones apostólicas, el Papa Francisco ha dejado una huella indeleble en la vida de la Iglesia y en el mundo entero.

      Un Pontificado Centrado en la Misericordia

      Uno de los pilares del pontificado del Papa Francisco ha sido su insistencia en la misericordia divina como corazón del Evangelio. En 2015, proclamó un Jubileo Extraordinario de la Misericordia, subrayando que «la misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Misericordiae Vultus, 2). Este enfoque ha inspirado a millones de fieles a redescubrir la compasión de Dios y a vivirla en sus comunidades.

      Su encíclica Evangelii Gaudium (2013) también marcó un hito, invitando a la Iglesia a ser una «Iglesia en salida», que lleve el mensaje de Cristo a las periferias existenciales. Francisco ha insistido en que la Iglesia no puede encerrarse en sí misma, sino que debe ser un refugio para los marginados, los pobres y los que sufren.

      Un Líder Comprometido con los Pobres y la Justicia Social

      El Papa Francisco ha sido un defensor incansable de los más vulnerables. Su opción preferencial por los pobres se ha manifestado en sus palabras y acciones. En su exhortación apostólica Amoris Laetitia (2016), abordó temas cruciales como la familia y el amor, siempre con un enfoque pastoral que busca acompañar a las personas en sus realidades concretas.

      Además, su encíclica Laudato Si’ (2015) ha sido un llamado urgente a cuidar la «casa común», destacando la conexión entre la crisis ambiental y la injusticia social. Francisco ha denunciado el consumismo desenfrenado y ha pedido una conversión ecológica que respete la creación y promueva el bienestar de todos, especialmente de los más pobres.

      Reforma y Renovación en la Iglesia

      El pontificado de Francisco también ha estado marcado por esfuerzos significativos para reformar las estructuras de la Iglesia. Ha promovido una mayor transparencia en las finanzas vaticanas y ha trabajado para combatir los abusos de poder y los escándalos de abuso sexual. En 2019, convocó un encuentro histórico con los líderes de las conferencias episcopales de todo el mundo para abordar este flagelo, subrayando la necesidad de justicia, prevención y sanación para las víctimas.

      Además, ha impulsado una mayor sinodalidad, es decir, un estilo de Iglesia que camina junta, escuchando a todos los bautizados. El Sínodo sobre la Sinodalidad, iniciado en 2021, es un ejemplo claro de su deseo de que la Iglesia sea más inclusiva y participativa.

      Un Mensaje de Esperanza para el Mundo

      El Papa Francisco ha sido una voz profética en un mundo marcado por conflictos, desigualdades y divisiones. Ha abogado por la paz en zonas de guerra, ha denunciado la indiferencia hacia los migrantes y refugiados, y ha promovido el diálogo interreligioso como camino para construir la fraternidad humana. Su encíclica Fratelli Tutti (2020) es un llamado a superar las barreras culturales, políticas y religiosas para trabajar juntos por un mundo más justo y solidario.

      Su estilo cercano y humilde ha resonado profundamente en personas de todas las creencias. Desde su elección, ha optado por vivir en la Casa Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico, simbolizando su deseo de una Iglesia más sencilla y cercana a la gente.

      Un Pontificado que Inspira

      El Papa Francisco ha demostrado que el liderazgo en la Iglesia no se trata de poder, sino de servicio. Su pontificado ha sido un testimonio vivo del Evangelio, recordándonos que el amor de Dios es para todos, especialmente para los más necesitados. En un mundo que a menudo parece dividido y desesperanzado, su mensaje de misericordia, justicia y fraternidad sigue siendo un faro de luz.

      Como él mismo ha dicho: «El amor de Dios no conoce fronteras y la Iglesia debe ser siempre la casa abierta del Padre» (Evangelii Gaudium, 47). El Papa Francisco nos invita a todos a ser parte de esta misión, llevando el amor de Cristo a cada rincón del mundo.

      La entrada El Pontificado del Papa Francisco: Un Liderazgo de Compasión y Renovación para la Iglesia se publicó primero en Exaudi.

      El Papa Francisco ha regresado a la casa del Padre

      La mañana del lunes de Pascua, 21 de abril de 2025, a las 7:35 a.m., el mundo recibió la triste noticia del fallecimiento del Papa Francisco en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano. A los 88 años de edad, el Santo Padre ha partido a la Casa del Padre, dejando un legado imborrable en la historia reciente de la Iglesia y de la humanidad.

      Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires (Argentina) el 17 de diciembre de 1936, fue elegido Papa el 13 de marzo de 2013, convirtiéndose en el primer pontífice jesuita, el primero procedente del continente americano y el primero no europeo en más de mil años. Su elección fue, para muchos, un soplo del Espíritu en tiempos complejos. Con el nombre de Francisco, quiso rendir homenaje al poverello de Asís, marcando ya desde su nombre un pontificado orientado a la humildad, la paz y la cercanía con los más necesitados.

      Durante sus más de 12 años de pontificado, el Papa Francisco impulsó una auténtica «Iglesia en salida», tal como expresó en su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Su estilo pastoral, sencillo y directo, conquistó a millones de fieles e incluso tocó el corazón de no creyentes. Con encíclicas como Laudato si’ y Fratelli tutti, el Papa supo tender puentes, llamar a la conversión ecológica y recordar la fraternidad universal como clave para la paz.

      Francisco reformó las estructuras de la Curia, promovió la sinodalidad como forma de caminar juntos en la Iglesia, y acompañó con ternura a los descartados y heridos del mundo. Su defensa de la vida, de la familia, de los migrantes, de los pobres, fue constante y profética. Abogó por la justicia social, tendió la mano a las periferias existenciales y trabajó incansablemente por la reconciliación y el diálogo, incluso en medio de graves crisis internas y externas.

      A lo largo de su vida, sufrió varias dolencias, entre ellas la pérdida de parte de un pulmón en su juventud y varias intervenciones quirúrgicas, incluida una operación de colon en 2021. Sin embargo, jamás perdió el ánimo ni la dedicación al rebaño que se le había confiado. Mantuvo una ética de trabajo admirable y una profunda espiritualidad.

      El Papa Francisco será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, fuera del Vaticano, cumpliendo así su deseo personal. Este gesto, profundamente simbólico, refleja una vez más su humildad y su cercanía con el pueblo de Dios.

      Hoy, los católicos del mundo entero elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso del Santo Padre, agradeciendo su entrega generosa al servicio de Cristo y de la Iglesia. Como él mismo dijo en tantas ocasiones: “Recen por mí”.

      Gracias, Francisco. Por tu sonrisa, por tu valentía, por tu fe. Que intercedas desde el cielo por la Iglesia que tanto amaste.

      El cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, anunció con tristeza el fallecimiento del Papa Francisco, con estas palabras:

      «Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre.

      Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados.

      Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino».

      La entrada El Papa Francisco ha regresado a la casa del Padre se publicó primero en Exaudi.

      Pascua para la vida en esperanza

      Hoy abundan, en todos los medios, las terapias para el éxito, para la felicidad, para la introspección, etc. Proliferan todo tipo de “coaching”, entrenamientos, acompañamientos, conferencias motivacionales, libros y programas inspiracionales, clínicas, expertos y metodologías para mejorar la vida del ser humano. Y, al mismo tiempo, crece el número de problemas relacionados con la salud mental, con la angustia y el sin-sentido.

      Estos negocios y problemas aumentan porque el ser humano experimenta una permanente necesidad de perfeccionamiento, de superación, de una vida mejor y, porque – además – parece difícil encontrar motivos para esperar un futuro mejor.

      La vocación primordial de todo ser humano es la necesidad de humanizarse cada día, de ser mejor, viviendo valores inscritos en el corazón de todo hombre, tales como el anhelo de vida, de libertad, de justicia, de verdad, de solidaridad, de paz…

      También en la dimensión y convivencia social, todos experimentamos la necesidad de crecimiento, mejorando las relaciones interpersonales, las estructuras sociales, las organizaciones.

      Precisamente, la familia, la escuela y todas las instancias e instituciones sociales, especialmente las religiones, están para impregnar de valores la vida en sociedad, para ayudar a que en cada ser humano afloren y se practiquen los mejores valores humanos o para reprender, si es el caso, a quien y cuando se atente contra ellos.

      Esta necesidad de humanización y de perfeccionamiento es, precisamente, el mensaje fundamental que, por estos días, nos transmite la celebración litúrgica de la pascua cristiana.

      “Pascua” es una palabra de origen hebreo que significa “paso”. La pascua cristiana conmemora – de manera remota – el “paso” del pueblo del Antiguo Testamento de la esclavitud egipcia a la libertad. Pero, de manera próxima, confesamos y celebramos el “paso” del Crucificado de la muerte a la vida, el “paso” del aparente fracaso del proyecto de vida y del evangelio de Jesús en la cruz a la victoria sobre el mal, al triunfo sobre toda forma de esclavitud y de muerte.

      Después de la muerte de Jesús, la primera experiencia que vivieron y compartieron los primeros discípulos del Maestro de Nazaret fue la de una transformación de sus mentes (Rm 12,2), para vivir según la lógica y sabiduría de Dios (1 Cor 1,18-25). Transformación que consistió en una vida nueva (2 Cor 5,17) por la que ahora pueden llamar a Dios “Padre” (Gál 4,6) y pueden, por ello, vivir amando y sirviendo a todos como hermanos.

      Esta experiencia de cambio, de transformación, de vidas nuevas de unos primeros cristianos es el fundamento histórico de la resurrección. Vida nueva por la que confiesan al muerto como vivo, al Crucificado como Viviente, como Resucitado, como presente en medio de ellos.

      Desde entonces, el mejor testimonio y presencia del Resucitado en el mundo es la vida nueva de un hombre, de una mujer, que – por ello mismo – confiesa al encuentro con el Crucificado-Resucitado como el causante de dicha vida nueva, hasta gritar como Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20)

      Esta vida nueva, alegre, sin temores, constructora de paz mediante el perdón y mediante el pan partido y compartido, vida abundante y de esperanza por el mandamiento fraterno del amor son los frutos descritos en los relatos de las apariciones de los evangelios.

      El mensaje fundamental de la pascua cristiana que celebra la resurrección del Crucificado es, entonces, una exhortación y una invitación a toda la humanidad para que “pasemos” de formas de muerte a formas de vida, de cultura violenta y fratricida a una civilización del amor, a una cultura de la esperanza solidaria.

      Pascua, entonces, no es una conmemoración, una celebración exclusiva de cristianos. Es, muy al contrario, una palabra definitiva y última de Dios sobre la vida y la muerte del hombre y de toda la humanidad. Por la resurrección de Cristo podemos vivir en alegre esperanza, con la certeza de que estamos convocados a la salvación y no al fracaso ni al triunfo del mal.

      La resurrección canta y proclama la posibilidad de la vida plena que anhelamos todos, no sólo los discípulos de Cristo. Porque “Dios quiere que todos los hombres se salven…” (1 Tim 2,4). Por la resurrección creemos y confesamos que la vida plena, feliz, eterna que todos esperamos es una posibilidad, mejor, una certeza en el Dios de Jesucristo.

      Así, la celebración de la Pascua, sinónimo de la celebración de la vida abundante que anhelamos es una inmejorable contribución de la fe cristiana a la esperanza de toda la humanidad y “representa un noble esfuerzo por seguir afirmando la vida incluso allí donde ésta sucumbe derrotada por la muerte”. (Manuel Fraijó – Citado en: Pagola, José Antonio, El camino abierto por Jesús, Mateo 1, Pág. 301).

      Que celebremos la Pascua dando “pasos” hacia una vida e historia personal, familiar y social mejor. Que todos los días vivamos pascua dando “pasos” hacia mejores relaciones e instituciones. Que, en medio del mal cotidiano, nos superemos y lo superemos construyendo y “pasando” hacia espacios de vida y de esperanza.

      ¡Felices Pascuas!

      La entrada Pascua para la vida en esperanza se publicó primero en Exaudi.

      Recuerdo de la fuerza de sus gestos y su cercanía a los últimos

      De la CEI hasta la COMECE, desde el Policlínico Gemelli hasta el hospital «Bambino Gesù», los testimonios de instituciones y organizaciones religiosas tras el regreso del Papa Francisco a la Casa del Padre dan cuenta de un pontificado vivido «hasta el final», guiado por la atención a la pobreza, la paz y el amor a la Creación

      Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

      Un mar de gratitud envuelve el recuerdo de un pontificado que ha caminado hacia las «periferias existenciales», ligero y decidido por las sendas trazadas por Francisco de Asís: la pobreza acogida como hermana, la paz invocada como aliento del mundo, la Creación custodiada como jardín sagrado. Sin olvidar el «silencio» de los gestos «en las paradojas» del mundo, la «autoridad moral» de los niños que sufren, la mano tendida a los pobres, el corazón abierto al diálogo entre los credos.

      Así surgieron los primeros testimonios de la Iglesia en Italia el día del regreso del Papa Francisco a la Casa del Padre, a las 7.35 horas del 21 de abril.

      Nos ayudó a ir a las «periferias existenciales»

      «Este es un momento doloroso y de gran sufrimiento para toda la Iglesia. Confiamos a nuestro amado Papa Francisco al abrazo del Señor, con la certeza, como él mismo nos enseñó, de que ‘todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre’».

      Así se expresaba el cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, en un comunicado publicado en la página web de la CEI.

      «Ahora es tiempo de silencio y oración», añadió el arzobispo en un segundo mensaje, «y damos gracias a Dios por el don del Papa Francisco, por su incansable servicio durante estos años y por su testimonio, hasta el final, de fe y esperanza».

      “Con sus gestos y su palabra nos ayudó a caminar, a salir, a ir a las periferias, incluso a las existenciales, a encontrarnos con todas las personas recordando que somos ‘Fratelli tutti’. El mundo llora, ahora es tiempo de silencio y oración, de acción de gracias por su servicio, por esa imagen que nos acompañará mientras lloramos de alegría en la Resurrección y luego en su entrega hasta el final”

      De ello se hizo eco monseñor Mariano Crociata, presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), quien calificó de «extraordinaria» ante los medios vaticanos la labor de «renovación» de la Iglesia y de «anuncio» evangélico llevada a cabo por Francisco. Una labor de «diálogo con todos – añadió Crociata – de promoción y de búsqueda de la paz».

      Su cercanía a los niños y a los pobres

      El mensaje de pésame de la «familia» de la Universidad Católica del Sagrado Corazón y del hospital Policlínico A. Gemelli recuerda el encuentro del pasado 16 de abril, en el que Francisco quiso despedirse del personal médico que lo había asistido durante 38 días. El comunicado menciona la «cercanía» demostrada constantemente por el Pontífice hacia la universidad y el hospital «como signo concreto y generador de la presencia de los católicos italianos en el seno de la sociedad».

      «No podremos olvidar la afabilidad y la alegría que mostró al estar rodeado de niños, su capacidad de permanecer cerca del dolor de las familias, las palabras con las que exhortó a toda la comunidad del Bambino Gesù a dedicarse con un compromiso cada vez mayor a la acogida y al cuidado de los pacientes, instándonos a tener como brújula la ‘autoridad moral’ de los niños que sufren», escribió el presidente del hospital «del Papa», Tiziano Onesti, en el comunicado de prensa emitido tras el regreso del Pontífice a la Casa del Padre.

      Don de amor

      Gratitud «al Señor», por el don de un pastor «que llevó el Evangelio hasta los confines de la Iglesia, entregándose para manifestar la cercanía y el amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y abandonados en el cuerpo y en el espíritu», expresaron en cambio los responsables del Camino Neocatecumenal, que añadieron que el testimonio de Francisco de «donación total para testimoniar el amor de Dios a toda criatura» permanecerá intacto.

      Pastor «cercano y amoroso»

      Un «don de amor»: así describió Margaret Karram, teóloga palestina y presidenta del Movimiento de los Focolares, todo el pontificado de Francisco. «Un pastor cercano y amoroso». El Papa ha exhortado constantemente a los miembros del movimiento a un testimonio vivo, valiente y fiel hasta los huesos. Karram relató también su gratitud personal por su atención a Tierra Santa y por haberla llamado a participar en el Sínodo de la Sinodalidad.

      «Tristeza» y «luto», pero también «confianza»

      Es un «gracias» que huele a emoción, el pronunciado por el cardenal Augusto Paolo Lojudice, arzobispo de Siena-Colle di Val d’Elsa-Montalcino: un gracias, recogido por los medios vaticanos, para un Papa que se desgastó hasta la última luz, «hasta el final». Inolvidable, cuenta, la bendición impartida el día de Pascua, al mundo entero.

      «Sentado en su silla de ruedas, con voz débil pero alma ardiente, quiso decir a la Iglesia, al mundo, a la humanidad: Los acompaño, los bendigo y seguiré haciéndolo. Y lo hará, estamos seguros, también desde el cielo». Junto a la «tristeza» y el «dolor», sin embargo, vibra la «confianza»: el Espíritu Santo seguirá soplando, señalando el camino, iluminando a quienes deberán escucharlo para reconocer el rostro del Papa «que Él desea».

      Francisco, un nombre que era a la vez mensaje y programa

      Fray Massimo Fusarelli, ministro general de la Orden de Hermanos Menores, recuerda el asombro y la frescura que contenía la elección de ese nombre – Francisco – que era inmediatamente a la vez mensaje y programa. Un nombre que hablaba de «pobreza», de «paz», de amor a la tierra. Tres estrellas luminosas que guiaron todo el camino del Papa, junto a un Evangelio vivido sine glossa, «sin comentarios», como quería el Santo de Asís.

      «El Papa Francisco ha sabido tocar el corazón del Evangelio con su sensibilidad ignaciana», dice Fusarelli, destacando las raíces franciscanas de un pontificado que ha caminado con la esencialidad de los pequeños. De Laudato si’ a Fratelli tutti, pasando por Evangelii gaudium, todo es una invitación a «salir», a anunciar y a abrazar.

      Y luego los gestos – «que a menudo han hablado en el silencio de las paradojas» – como los dirigidos a los enfermos – «a menudo desfigurados por su enfermedad» – a los emigrantes – en los viajes a Lampedusa y Lesbos – a los últimos. Un lenguaje «inmediato, concreto, a menudo coloquial». Una espiritualidad vivida en el encuentro, donde cada rostro se convierte en Evangelio.

      «No nos olvidemos de los pobres»

      En el corazón del pontificado, la predilección por los últimos, subrayada por el sacerdote Marco Pagniello, director de Cáritas Italiana. «No olvidemos a los pobres», una advertencia que se ha convertido en un eco permanente, una llamada profética a construir «comunidades» abiertas, acogedoras, capaces de palabras de paz y gestos de justicia. Un camino compartido hacia una «nueva humanidad», fundada en la fraternidad: el único camino hacia la paz, el único abrazo posible para incluir a todos.

      Un «túnel» de diálogo y amistad

      Y al hablar de un solo abrazo, no se puede dejar de recurrir al énfasis de Francisco en el diálogo interreligioso. Una cercanía, la del Papa a otras confesiones religiosas, atestiguada por las condolencias expresadas por la comunidad musulmana al obispo de Estambul, monseñor Massimiliano Palinuro, a las que también se sumó el secretario particular del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan. «Ahora es el momento de recoger el legado del Papa y custodiarlo», declaró Palinuro a los medios de comunicación vaticanos.

      El padre Sebastiano D’Ambra, fundador del movimiento islámico-cristiano Silsilah, también habló sobre el diálogo interreligioso. A él, actualmente en Filipinas, la tarea de recordar el Documento sobre la Hermandad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado en Abu Dabi en 2019 con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyib.

      Un texto que ha abierto puentes, curado heridas, que ha hecho abrir «túneles» de amistad, como el que visitó el Papa en Yakarta, Indonesia, durante su Viaje Apostólico en septiembre del 2024, conectando la mezquita con la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Un poderoso símbolo de lo que el Papa Francisco ha construido: vínculos, no muros. Un legado vivo de un pastor que eligió el camino, el acompañamiento, la escucha. Hasta el final.

      Colombo: Francisco nos enseñó a vivir con fe y realismo

      El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina destacó el legado de cercanía, misericordia y compromiso con los más pobres del Papa Francisco. “Fue un pastor profundamente humano y por eso enteramente cristiano”, afirmó.

      Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano – Vatican News

      En una mañana teñida por la tristeza y la conmoción, la Iglesia Católica recibió la dolorosa noticia del fallecimiento del Papa Francisco. A las 7:35 a.m., hora local de Roma, el primer Pontífice latinoamericano y argentino partió a la Casa del Padre, tras una convalecencia que, aunque visible en sus últimos actos públicos, no anticipaba un desenlace tan inmediato.

      En este contexto de duelo y esperanza, Radio Vaticana y Vatican News conversaron en exclusiva con Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien ofreció una sentida reflexión sobre la vida, el legado y la figura entrañable del Santo Padre.

      Sorpresa y esperanza en una mañana de Pascua

      “Nos ha aturdido su partida, nos ha llenado de sorpresa”, confesó el prelado, aún conmovido. Recordó cómo, apenas ayer, Francisco se asomó a la logia central de la Basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición Urbi et Orbi.

      “Veíamos el esfuerzo que representaba para él estar allí, y al mismo tiempo, su determinación de estar cerca del pueblo de Dios hasta el final”, comentó. En medio de la sorpresa por su muerte, el prelado reconoció que pronto esa conmoción se vio acompañada de una esperanza firme: la misma que el Papa supo sembrar en la vida de la Iglesia y en cada corazón que tocó con su palabra, su mirada y sus gestos.

      Un Papa de la misericordia y el compromiso con los pobres

      Al hablar del legado de Francisco, Mons. Colombo no dudó en señalarlo como un testigo incansable del amor de Dios, particularmente hacia los más pobres y excluidos. “Nos enseñó a vivir con los pies bien puestos en la tierra, con un corazón generoso y una fe profundamente comprometida con la realidad”, afirmó.

      Subrayó además que el mensaje de misericordia del Papa no era una idea abstracta, sino una práctica cotidiana, encarnada en gestos concretos de ternura, cercanía y servicio. Francisco impulsó una Iglesia samaritana, una “Iglesia hospital de campaña”, que no teme ensuciarse las manos para sanar las heridas del mundo.

      Una Iglesia sinodal, abierta y participativa

      Consultado sobre el significado de haber tenido a un Papa argentino, Monseñor Colombo evocó con emoción el momento histórico de su elección en 2013. “Nos hizo volver a nuestras raíces de Iglesia misionera, una Iglesia latinoamericana que sale al encuentro, que pone en el centro la vida del discípulo misionero”, dijo. Destacó también su rol clave en llevar las conclusiones de la conferencia de Aparecida al corazón de la Iglesia Universal y su impulso a procesos inéditos como la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. Para Colombo, el Papa Francisco supo traducir el dinamismo pastoral del continente en una propuesta eclesial concreta y universal.

      Una de las grandes huellas del pontificado, a juicio del arzobispo, fue el camino de la sinodalidad. “Francisco nos confirmó en el deseo de construir una Iglesia fraterna, participativa, donde todos tengan voz”, afirmó, haciendo referencia a la reciente experiencia del Sínodo sobre la Sinodalidad. También valoró profundamente su apertura a las mujeres, su ternura con los ancianos, su cercanía con los jóvenes y su firme opción por las periferias, esas realidades humanas a menudo invisibilizadas, pero que para Francisco fueron siempre el centro del Evangelio.

      Un llamado a continuar su legado

      En un plano más personal, Monseñor Colombo recordó con cariño el acompañamiento de Francisco desde que fue ordenado obispo en 2009. “Me encomendaron a la Virgen de Luján, y él estuvo allí, cercano, como era su estilo: sencillo, humano, siempre preguntando por todos”. Esa humanidad, explicó, fue precisamente el rasgo más cristiano del Papa: “Nos mostró con su vida que ser profundamente humano es el mejor camino para vivir el Evangelio”.

      Al concluir la entrevista, el presidente de los obispos argentinos hizo un llamado a los fieles de América Latina y del mundo: “Honremos su memoria viviendo como él nos enseñó: siendo una Iglesia samaritana, servidora, misericordiosa, que escuche el clamor del pueblo y lo transforme en caminos de esperanza”. Y añadió con convicción: “Dios nos ha concedido en Francisco un pastor según su corazón, un corazón traspasado por el amor de Cristo. Que ese sea también nuestro norte, nuestra brújula”.

      En medio del luto, las palabras de Monseñor Colombo resuenan como un eco del propio Francisco: humildes, firmes, esperanzadas. Palabras que no sólo despiden a un Papa, sino que recuerdan la fuerza de su legado, y el compromiso de seguir construyendo una Iglesia más fraterna, más justa y más humana.