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viernes, febrero 6, 2026
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“El cristianismo, un potente motor de transformación social”

La Esfera de los Libros acaba de publicar el ensayo titulado El sentido del cristianismo, escrito por Rafael Domingo Oslé, catedrático de derecho y titular de la Cátedra Álvaro d’Ors en la Universidad de Navarra. En esta obra, el autor explora la relevancia del cristianismo en el contexto actual, e invita a los lectores a reconsiderar su papel y a fomentar un diálogo que conecte la tradición cultural con las transformaciones del mundo moderno.

Rafael Domingo Oslé revela cómo un cristianismo vivido con plenitud puede sanar la sociedad y abrir caminos de diálogo, perdón y trascendencia.

¿Cuál es la tesis central que defiende en su libro?

La tesis central de mi libro sostiene que el cristianismo, cuando se vive en su plenitud, tiene mucho que aportar en nuestra era secular. Bien anclado socialmente, el cristianismo ilumina nuestra comunidad política, enriquece nuestra identidad y promueve valores esenciales como el respeto, la tolerancia, el perdón, la solidaridad y la misericordia. En un contexto de creciente polarización, el cristianismo ofrece un modelo de diálogo y reconciliación, así como una visión holística que integra diversas dimensiones de la realidad, desde la política hasta la espiritualidad.

¿Por qué considera esencial abrirse a la trascendencia?

Abrirse a la trascendencia permite a las personas encontrar un significado más profundo en sus vidas, y descubrir que no hay un yo sin un nosotros ni un nosotros sin un yo. Ni un ser humano sin un Dios creador. Este enfoque es fundamental para la construcción de comunidades políticas cohesionadas y solidarias, que no endiosan y absolutizan el poder del Estado secular.

En su libro, menciona la noción de «Dios-Amor». ¿Qué significa esto en el contexto del cristianismo?

La noción de «Dios-Amor» es central en el cristianismo. Nos recuerda que Dios no es solo un ser supremo, distante y omnipotente, sino que es Amor en esencia, la fuente de amor incondicional que nutre nuestras vidas. Esta comprensión implica que nuestra relación con Dios no se basa en el miedo o la obligación, sino en una relación filial, amorosa y transformadora, hasta el punto de que nos diviniza. Cuando una sociedad se abre a esta visión de Dios, se transforma en un lugar sagrado, más digno y habitable.

¿Por qué denomina al cristianismo la religión del perdón?

Porque lo es, ciertamente. Si bien todas las grandes religiones hablan del perdón, ninguna lo hace con la radicalidad que lo hace Jesucristo, quien nos invita a amar (perdonar) incluso a nuestros enemigos, y a hacerlo incondicionalmente y siempre. En un mundo donde el resentimiento y la venganza a menudo prevalecen, el cristianismo ofrece un modelo de perdón radical que puede romper este ciclo destructivo.

¿Podría profundizar en lo que el cristianismo ofrece en la actualidad?

Por supuesto. El cristianismo aporta valores y principios que pueden guiar a la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, el respeto y la dignidad humana son pilares del cristianismo que pueden ayudar a contrarrestar la deshumanización que a menudo se observa en el discurso público. Además, el cristianismo proporciona un marco ético sólido para abordar problemas sociales como la pobreza, la injusticia y la desigualdad. La enseñanza de Jesucristo sobre el amor al prójimo nos impulsa a actuar en favor de los que sufren. Esto no solo constituye una invitación a la acción individual, sino también a la responsabilidad colectiva de crear sistemas que promuevan la justicia y el bien común.

¿Cuál es la importancia de la contemplación en la vida moderna y cómo puede transformar nuestra relación con el mundo?

En un mundo que prioriza la rapidez y la eficacia, la contemplación se revela como una necesidad vital. Esta práctica nos permite sumergirnos en la realidad sin las limitaciones propias del análisis mental, y nos ofrece una comprensión más profunda y espiritual de nuestro entorno. A través de la contemplación, descubrimos la belleza inherente en lo cotidiano y desarrollamos una conexión con lo trascendente. En este sentido, la contemplación actúa como un antídoto contra la superficialidad impuesta por el subproducto woke.

¿A qué se refiere en su libro con la expresión «cristianismo consciente»?

Me refiero a un cristianismo atractivo y renovado, capaz de transformar la sociedad tal como lo hicieron los primeros cristianos. Este enfoque se centra en la necesidad de fomentar un diálogo enriquecedor entre creyentes y no creyentes, así como en promover una sociedad que abrace la trascendencia y el amor divino. En un mundo marcado por la fragmentación y la polarización, esta forma de vivir el cristianismo se convierte en un poderoso vínculo de integración social, con potencial suficiente para restaurar la armonía perdida.

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Piero Coda: “La teología es sinodal”

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El teólogo italiano y secretario de la Comisión Teológica Internacional desde 2021, Piero Coda, participó recientemente en un encuentro organizado por el Grupo de Antropología Trinitaria y el centro de formación Cebitepal del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam). Durante su visita, compartió reflexiones sobre el rol de la teología en el mundo actual, en diálogo con otros pensadores de la región.

Según explicó para ADN Celam, la teología debe ofrecer una luz capaz de orientar a la humanidad en medio de desafíos complejos: “Analizamos temas de la Iglesia hoy a la luz de la revelación de Dios, que es Trinidad, amor, acogida, sobreabundancia de amor para todos y todas”, dijo al referirse a las jornadas de trabajo.

Durante el encuentro se delineó un plan de trabajo a tres años y se llevó a cabo un conversatorio bajo el título “Sinodalidad y reciprocidad: caminos de encuentro y comunión”, en el que Coda profundizó en la propuesta de una Iglesia sinodal, tal como ha sido impulsada por el Papa Francisco.

Teología, crisis globales y diálogo transdisciplinario

Coda fue claro al señalar que la teología tiene un rol valioso en el debate público contemporáneo, especialmente en cuestiones de ética, justicia y derechos humanos: “Es necesaria una luz que ponga de relieve el significado y el destino de la existencia humana”, afirmó. Para ello, insistió en la importancia del diálogo entre teología, filosofía y ciencias, en una clave transdisciplinaria que promueva lo humano.

Sobre las crisis globales como el cambio climático, las migraciones o el desarrollo de la inteligencia artificial, el teólogo remarcó la necesidad de una mirada renovada: “Es fundamental que la humanidad se enfrente a un gran cambio, las migraciones se dice que es el sexto continente en movimiento, la inteligencia artificial es una perspectiva tecnológica que hoy en día es muy importante. … hace falta pensar de manera nueva, de ver las cosas de manera distinta. Hace falta una colaboración diferente y en este sentido la luz cristiana, la revelación cristiana, es fundamental”.

Coda habló sobre “desmasculinizar la teología y la Iglesia”, una expresión que el propio Papa Francisco dirigió a la Comisión Teológica Internacional. Coda afirmó que América Latina y el Caribe ya muestran avances significativos en este campo, con una creciente participación femenina en la reflexión teológica.

Sinodalidad y reforma eclesial

Respecto a la sinodalidad, la considera una forma misma de hacer teología hoy: “La teología es sinodal, tiene dos aspectos fundamentales. El primero es que la teología tiene que ser hecha de forma sinodal, tiene que poner distintas perspectivas, experiencias contextuales, hay que hacerla de forma dialógica. Por otro lado, la teología tiene que abordar los temas, los nudos de una reforma, una conversión de la vida para que la comunidad cristiana se vuelva el punto de partida de una nueva misión de la Iglesia en nuestro tiempo”.

En su visión, la sinodalidad no entra en conflicto con el orden sagrado, sino que lo enriquece mediante la participación activa de todo el Pueblo de Dios: “Si bien la sinodalidad es un concepto muy grande, contemporáneo, reciente; lo cierto es un concepto que viene de los comienzos de la Iglesia, donde la Iglesia, la primera comunidad, encontró a Jerusalén, como dice el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles. Se dice que el Espíritu Santo y nosotros hemos decidido quién expresa ‘este nosotros’, escuchamos la voz del Espíritu, que se va expresando en aquello que tiene el ministerio de la guía, el ministerio ordenado, los obispos, pero en la escucha y en el discernimiento por toda la comunidad cristiana”.

La Iglesia del tercer milenio

En su mensaje a los nuevos teólogos, Coda invitó a vivir la teología “de rodillas”, alimentada por la oración, pero también con los pies bien puestos en las realidades del mundo: “No tener miedo de ir a las periferias, ahí donde están los sufrimientos más profundos. Ahí el Evangelio tiene que hablar”, expresó.

Dijo que el aporte más grande es el de empezar el camino sinodal, que es una actualización del Concilio Vaticano II: “Esta etapa va a marcar el camino de la Iglesia en el tercer milenio. No es algo que termina en poco tiempo. Luego, el Papa Francisco promovió la reforma de la teología”.

Mencionó también la constitución apostólica Veritatis gaudium, como un texto que propone una reforma global de la teología, orientada a dialogar con los saberes contemporáneos. Para Coda, la teología del siglo XXI deberá ser abierta, dialogante y cristocéntrica: Una teología que escucha muchas voces, pero que escucha como única voz a Cristo”.

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La Arquidiócesis de Lima presenta una hoja de ruta para vivir la sinodalidad en cada parroquia

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Con una metodología renovada y el espíritu de escucha como eje, la Arquidiócesis de Lima presenta una guía clara y esperanzadora para preparar las Asambleas Sinodales Parroquiales del 2025, como antesala de la gran Asamblea del 2026.

Una Iglesia que escucha y camina junta

La Arquidiócesis de Lima ha publicado una detallada Guía de lectura para las Asambleas Sinodales Parroquiales, aprobada por el Consejo Pastoral Arquidiocesano, que marca una hoja de ruta clara para la realización de las asambleas en cada comunidad parroquial entre mayo y agosto de 2025. Inspirada en las conclusiones del Sínodo de la Sinodalidad, esta guía se convierte en un instrumento muy útil para renovar la vida eclesial desde abajo, con una actitud de escucha, corresponsabilidad y misión compartida.

El documento parte de una concepción viva de la sinodalidad como un proceso espiritual y pastoral que busca hacer de la Iglesia un espacio verdaderamente participativo.

La Asamblea Sinodal se presenta como una instancia privilegiada para el discernimiento comunitario, donde todos los miembros del Pueblo de Dios, desde los más comprometidos hasta los más alejados, son llamados a ofrecer su voz. La meta: que cada parroquia pueda evaluar su caminar, identificar desafíos y renovar su compromiso evangelizador.

Metodología sinodal y misión compartida

La guía estructura un proceso dividido en fases: preparación, formación, reflexión y realización. Se trata de una experiencia meticulosamente preparada, con metodología y roles definidos. La propuesta metodológica estrella es la “Conversación en el Espíritu”, una dinámica que combina oración, silencio, escucha activa y construcción de consensos para permitir que el Espíritu Santo oriente los pasos de la comunidad.

Uno de los aportes del documento es precisamente la explicación detallada de la metodología de la “Conversación en el Espíritu», que transforma el diálogo en un acto litúrgico y espiritual. Esta práctica se estructura en tres momentos: el “Yo” (reflexión personal), el paso “del Yo al Tú” (escucha de los demás) y el “Nosotros” (construcción comunitaria). Así, el discernimiento no parte de opiniones aisladas, sino de una apertura espiritual al sentir común que brota del encuentro fraterno.

El Manual del Facilitador/a, incluido en la guía, refuerza el carácter espiritual y técnico de este proceso. Lejos de ser un simple moderador, el facilitador es una figura clave que asegura el respeto de los tiempos, la equidad en la participación y el ambiente de oración. El manual ofrece criterios claros para su selección —como la capacidad de escucha, liderazgo y serenidad— y subraya que su rol no es dirigir contenidos, sino sostener el proceso. Además, propone un decálogo espiritual inspirado en el Papa Francisco, que define al facilitador como un servidor del discernimiento comunitario, atento al soplo del Espíritu en medio del pueblo.

El camino hacia una Iglesia más misionera, profética y comprometida

La sinodalidad, según este documento, no es un fin en sí mismo, sino el camino hacia una Iglesia más misionera, profética y comprometida con los desafíos de la sociedad limeña. La guía invita a incluir a las periferias, a no dejar fuera a los indiferentes, a escuchar incluso a quienes han estado alejados de la vida eclesial.

De este modo, las Asambleas Sinodales Parroquiales se convierten en un laboratorio de conversión pastoral, donde se da cuerpo al sueño de una Iglesia cercana, sencilla y al servicio del Evangelio.

La propuesta arquidiocesana no parte de cero. Retoma los frutos de la I Asamblea Sinodal del 2020 y la fase de escucha del Sínodo universal 2021-2024. Así, el itinerario hacia la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana en enero de 2026 se construye sobre una rica base de experiencia, aprendizajes y expectativas compartidas.

Parroquia sinodal

La guía recoge las preguntas clave que animarán el diálogo en cada parroquia, orientadas a identificar avances, obstáculos y caminos para una parroquia más sinodal y misionera.

El cronograma general incluye desde la publicación de subsidios y talleres para facilitadores, hasta las sesiones parroquiales y la sistematización decanal, culminando en la redacción del Instrumentum laboris para la Asamblea del 2026. Este horizonte común otorga sentido a cada paso local: lo que se vive en cada comunidad no queda aislado, sino que se integra en un proceso eclesial mayor, de alcance arquidiocesano.

En palabras del Papa Francisco, citadas en la guía, “el propósito del Sínodo no es producir documentos, sino plantar sueños, suscitar profecías y visiones… aprender unos de otros y crear un ingenio brillante que ilumine las mentes y caliente los corazones”.

Esta guía se ofrece como una invitación concreta a encarnar esa visión, para que en cada rincón de Lima florezca una Iglesia más sinodal, más misionera, más viva.

Descarga la guía aquí

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La Iglesia de América Latina y el Caribe avanza en la recepción del Sínodo con visión a largo plazo

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El proceso sinodal en América Latina y el Caribe continúa tomando forma. Este 3 de abril de 2025, el Equipo Continental de Animación para la Recepción del Sínodo se reunió de manera virtual para evaluar los avances y proyectar los próximos pasos hacia una Iglesia más sinodal, participativa y misionera.

Según informó ADN Celam, durante el encuentro se señaló el valor de la carta enviada recientemente por la Secretaría General del Sínodo a las conferencias episcopales de todo el mundo, la cual propone un itinerario claro para la implementación y evaluación del Documento Final. Esta guía se convierte en un elemento para dar continuidad al camino sinodal a nivel global.

Uno de los anuncios más celebrados por el equipo fue la convocatoria a una Asamblea Eclesial Mundial en 2028, concebida como un importante acontecimiento que marcará el cierre de la primera etapa de recepción e implementación del proceso. En esa línea, los participantes concluyeron que la sinodalidad es un proceso continuo que se proyecta hacia los grandes jubileos de la Iglesia: el de Guadalupe en 2031 y el de la redención en 2033.

Trabajo en comunión

El Equipo Continental informó que se prevén reuniones preparatorias a nivel diocesano, nacional y continental para el año 2027: “De esta manera se aporta una perspectiva de trabajo común similar a la experiencia realizada y proyectada por América Latina y el Caribe”, detalló padre Pedro Brassesco, secretario adjunto del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

También mencionó que ya se ha generado un informe continental que sistematiza el modo en que cada episcopado ha acogido el Documento Final, fruto de los cuatro encuentros regionales del Celam realizados en febrero y marzo.

Según ese informe, la mayoría de los países ha tratado el documento en las asambleas plenarias de los obispos y ha delegado su seguimiento a comisiones sinodales ya existentes, demostrando un compromiso real con el proceso.

Formación, espiritualidad y visibilidad sinodal

Entre las acciones próximas, el equipo comunicó que se trabaja en una versión pedagógica y accesible del Documento Final, que se publicará en los siguientes días. Además, el Cebitepal (Centro de formación del Celam) lanzará un número especial de la Revista Medellín, dedicado exclusivamente al tema de la recepción sinodal.

El Equipo de Reflexión Teológico Pastoral del Celam también elabora un material centrado en la “sinodalización de las estructuras eclesiales”, apuntando a revisar y transformar aquellas instancias que aún dificultan la participación, la comunión y la misión compartida. En paralelo, se insistió en la necesidad de profundizar en la espiritualidad sinodal, como base que sustente el proceso de conversión personal y comunitaria.

Del mismo modo, se anunció el desarrollo de una plataforma digital que servirá como repositorio de experiencias pastorales significativas, a modo de “huellas de sinodalidad”. Este sitio web incluirá recursos de formación, materiales de divulgación, videos y testimonios que inspiren y motiven a otras comunidades eclesiales.

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El Consejo Ordinario del Sínodo avanza en la fase de implementación del proceso sinodal

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En la tarde de este lunes, 7 de abril, se celebró la tercera reunión del XVI Consejo Ordinario del Sínodo, centrada en el proceso de acompañamiento y evaluación de la fase de implementación sinodal.

Esta etapa responde al “plan de trabajo” que el Consejo presentó al Papa Francisco el pasado 10 de febrero y que fue aprobado por el Pontífice a mediados de marzo.

La sesión inició con un momento de oración guiado por el padre Matteo Ferrari, OSB Cam, en el que también se elevó una plegaria por la salud del Santo Padre. Posteriormente, los miembros del Consejo comenzaron una reflexión conjunta sobre el Documento de Apoyo, cuyo lanzamiento está previsto para finales de mayo de este año.

Jubileo de los Equipos del Sínodo

Durante la reunión, también se abordaron temas relacionados con las actividades del “Jubileo de los Equipos sinodales y de los Órganos de participación”, programadas para los días 24 al 26 de octubre de 2025, como parte del Jubileo de la Esperanza que vive la Iglesia.

La jornada estuvo presidida por el cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo, y contó con un gesto fraterno de los participantes, quienes felicitaron al cardenal Jean-Marc Aveline por su reciente designación como Presidente de la Conferencia de Obispos de Francia.

Se prevé que la próxima reunión del Consejo Ordinario se lleve a cabo en la segunda mitad de mayo, para continuar con el análisis y debate del borrador del documento de apoyo que acompañará a las Iglesias particulares en la etapa de implementación del Sínodo.

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El Instituto del Verbo Encarnado, en la mira del Vaticano: advertencia de intervención y posible disolución

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El Instituto del Verbo Encarnado (IVE), una congregación religiosa argentina con fuerte presencia internacional, se encuentra bajo una severa advertencia del Vaticano, que podría culminar en su disolución si no reconoce las fallas internas y se somete a un proceso de reforma profunda.

Así lo expresó el obispo José Satué, delegado pontificio designado por la Santa Sede, en una carta fechada el 25 de marzo, día de la Anunciación y aniversario fundacional del instituto.

Néstor Ojeda

Una crisis que se arrastra por décadas

Desde hace años, el IVE ha estado bajo observación por parte del Vaticano, principalmente a raíz de las conductas de su fundador, el padre Carlos Miguel Buela, y por una cultura interna denunciada por abusos de poder, deficiencias en la formación y mecanismos de control institucional opacos.

Satué, obispo de Teruel y Albarracín (España), señaló en su misiva la “resistencia a reconocer el daño causado” y la “negativa a colaborar con el proceso de reforma”, actitud que, de persistir, pondría en riesgo la continuidad del instituto.

El diagnóstico no es nuevo. En 2010, la entonces Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ya había ordenado el apartamiento de Buela del gobierno del IVE, enviándolo a vivir a una abadía francesa bajo estricta supervisión. Las razones fueron “comportamientos inapropiados” con seminaristas adultos, pero los antecedentes eran más graves.

En 2021, una comisión especial concluyó que Buela incurrió en actos violentos contra miembros del IVE, violando el Sexto Mandamiento. La apelación de Buela no prosperó: murió en 2023 sin que se emitiera una decisión final.

A pesar de las restricciones impuestas, los delegados del Vaticano han denunciado en varias ocasiones que Buela continuaba influyendo en las decisiones internas del instituto, sosteniendo un “gobierno en la sombra” con el aval implícito de los superiores locales.

¿Quién fue Carlos Miguel Buela?

Carlos Buela nació en Buenos Aires en 1941. Fue ordenado sacerdote en 1971 y rápidamente se convirtió en un predicador carismático, especialmente entre jóvenes y universitarios. Su propuesta de espiritualidad rígida, fuerte devoción mariana y defensa de la ortodoxia doctrinal atrajo seguidores rápidamente. En 1984 fundó el Instituto del Verbo Encarnado en San Rafael (Mendoza), seguido por la rama femenina “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”.

Buela supo construir una red de vocaciones nacionales e internacionales, logrando presencia en más de 30 países, especialmente en zonas de misión. Sin embargo, su estilo de liderazgo autoritario y las denuncias por abusos de poder y manipulación afectiva encendieron las alarmas en Roma hace más de una década.

Tras su separación, vivió los últimos años entre Argentina y el extranjero, manteniendo contacto con miembros del IVE a pesar de las restricciones vaticanas.

El IVE y los antecedentes de Paraná

Antes de la llegada de Estanislao Esteban Karlic como arzobispo de Paraná en 1983, el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo estaba bajo la dirección de figuras prominentes del conservadurismo católico argentino, como el arzobispo Adolfo Servando Tortolo y el sacerdote Alberto Ezcurra Uriburu. Ezcurra, conocido por su vinculación con el movimiento nacionalista Tacuara, ocupó el cargo de vicerrector del seminario y fue una figura influyente en su orientación ideológica. ​

Con la designación de Karlic, se implementaron reformas destinadas a modernizar el seminario y alinearlo con las directrices del Concilio Vaticano II. Estas reformas provocaron la salida de varios seminaristas y formadores que se oponían a los cambios propuestos.

Algunos de estos disidentes, incluyendo a Ezcurra y al sacerdote Carlos Miguel Buela, se trasladaron a la diócesis de San Rafael, Mendoza, donde encontraron apoyo en el obispo León Kruk. En este contexto, Buela fundó en 1984 el Instituto del Verbo Encarnado (IVE), una congregación de orientación tradicionalista que atrajo a varios exseminaristas de Paraná. ​

Es importante destacar que el IVE no estuvo formalmente a cargo del Seminario de Paraná en ningún momento. Más bien, su origen está vinculado a la migración de clérigos y seminaristas que, en desacuerdo con las reformas implementadas por Karlic en Paraná, buscaron establecer una nueva comunidad religiosa en San Rafael. Esta comunidad reflejaba las tradiciones y enfoques que habían prevalecido anteriormente en el Seminario de Paraná bajo la dirección de Tortolo y Ezcurra

¿Un camino sin retorno?

El caso del IVE no es aislado. En los últimos meses, el Vaticano ha procedido a la disolución de otras dos congregaciones latinoamericanas fundadas por sacerdotes también señalados por abusos: el Sodalitium Christianae Vitae (Perú) y Miles Christi (Argentina).

En ambos casos, las estructuras internas se mostraron impermeables a la corrección eclesial, priorizando la protección institucional por encima de la verdad y la justicia.

El Vaticano parece estar endureciendo su política hacia las nuevas comunidades religiosas que no logran reformarse desde dentro. En su carta, Satué no dudó en advertir: “Sería una lástima que la resistencia a reconocer los errores arruinara el gran bien que se ha logrado”.

Un bien que, incluso el mismo Papa Francisco, ha reconocido en más de una ocasión. El Pontífice ha valorado públicamente la presencia misionera del IVE en lugares extremos, como en Gaza (Palestina) o Papúa Nueva Guinea, donde ha visitado a sacerdotes del instituto.

Pero ni el aprecio personal ni el prestigio misionero parecen ya suficientes. La lógica de encubrimiento, la cultura del silencio y la negativa a asumir los errores podrían ponerle fin a una de las obras religiosas más significativas —y controvertidas— nacidas en Argentina durante las últimas décadas.

©Catolic.ar