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jueves, febrero 5, 2026
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El flagelo de la indiferencia

Desde Freud en adelante, diversos psicólogos han explicado que lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia, como ausencia de cualquier forma de empatía. Es una forma de frialdad e insensibilidad que puede hacer más daño que la aversión abierta y declarada. Mostrarse indiferente es hacer el vacío a la existencia de otro, y en ese sentido, la indiferencia mata.

El diccionario define la indiferencia como un “estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado”; es decir, es algo que me da lo mismo que sea blanco o negro, frío o caliente, feo o bonito, etc. Es algo que no me importa, no me interesa y por eso “no estoy no ahí”.

Es una total anestesia afectiva y social que llega al ninguneo extremo, a castigar a otro con el látigo de la indiferencia, negando todo valor a la existencia de otro.

Es cierto que la indiferencia puede tener algún aspecto positivo al ayudar a liberarse de relaciones tóxicas y abrir a nuevas experiencias y relaciones. También es cierto que en muchos aspectos de la vida y ante muchas cosas podemos ser indiferentes, y eso ocurre en lo que tiene que ver con nuestros gustos y preferencias acerca de lo que es optativo: me pueden gustar o no las manzanas verdes, me puede dar lo mismo usar zapatos negros o café, me puede no importar si es un día soleado o nublado, me puede no interesar la música rap, me puede dar lo mismo leer o mirar televisión, etc. Y así es como vamos ordenando las preferencias en nuestra vida.

Pero, por otro lado, hay cosas en la vida en las que no se puede ser indiferente, y la indiferencia ante ellas es sólo una de las más refinadas manifestaciones del egoísmo individualista y, por tanto, una pérdida de humanidad. Eso ocurre en todo lo que pone en juego la dignidad y los derechos de las personas, así como en todo lo relativo a asuntos de bien común. Así, en un ejemplo extremo, los delincuentes de todos los pelajes y colores, con corbatas o sin ellas, son indiferentes a la dignidad y derechos de los demás, y les da lo mismo el sufrimiento que causan sus acciones.

La indiferencia puede tener diversos matices, pero es un flagelo social -el látigo de la indiferencia- cuando se instala como actitud dominante ante pérdida de dignidad de otros, o ante la vulneración de derechos fundamentales, o ante la injusta distribución de los bienes, o ante el dolor de las víctimas. Ahí es cuando el flagelo de la indiferencia muestra su rostro de la total pérdida de la responsabilidad social. Cuando eso ocurre, como -a veces- pareciera que está ocurriendo en nuestra sociedad, es la señal del fracaso de los procesos educacionales y de transmisión valórica, volviéndose el egoísmo en el criterio que maneja las decisiones personales y la interacción social.

Sólo una fuerte toma de conciencia personal de la responsabilidad social, y de procesos educativos y políticas sociales intencionadas en esa dirección puede librarnos del flagelo de la indiferencia ante los problemas que nos afectan a todos e impedir el “silencio de los buenos”, como decía Martin Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

Una buena llamada de atención ante el flagelo de la indiferencia son las palabras del pastor luterano Martin Niemöller, pronunciadas en 1946, y que en algunas versiones son erróneamente atribuidas al poeta y dramaturgo Bertold Brecht: “Cuando vinieron a buscar a los comunistas, yo no dije nada porque no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar”.

Para vencer la indiferencia y conquistar la paz que es fruto de la justicia, es necesaria una conversión personal y social a la misericordia. Sólo la misericordia puede despertarnos del sueño de la cruel inhumanidad de la indiferencia social, cambiando el corazón de piedra en un corazón de carne. Según el Papa Francisco, la misericordia es la que nos conduce hacia una cultura de la solidaridad, del diálogo y cooperación, una sociedad y cultura que atienda el clamor de todos los tipos de víctimas que deja la indiferencia. Frente a la cultura de la indiferencia, siempre tenemos la poderosa y humanizadora arma de la misericordia, la cual es el otro nombre de Dios.

Marcos Buvinic – Punta Arenas

La Prensa Austral – Reflexión y Liberación

    Amigo de la mujer / Pagola

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    Sorprende ver a Jesús rodeado de tantas mujeres: amigas entrañables como María Magdalena o las hermanas Marta y María de Betania. Seguidoras fieles como Salomé, madre de una familia de pescadores. Mujeres enfermas, prostitutas de aldea… De ningún profeta se dice algo parecido.

    ¿Qué encontraban en él las mujeres?, ¿por qué las atraía tanto? La respuesta que ofrecen los relatos evangélicos es clara. Jesús las mira con ojos diferentes. Las trata con una ternura desconocida, defiende su dignidad, las acoge como discípulas. Nadie las había tratado así.

    La gente las veía como fuente de impureza ritual. Rompiendo tabúes y prejuicios, Jesús se acerca a ellas sin temor alguno, las acepta en su mesa y hasta se deja acariciar por una prostituta agradecida.

    La sociedad las consideraba como ocasión y fuente de pecado; desde niños se les advertía a los varones para no caer en sus artes de seducción. Jesús, sin embargo, pone el acento en la responsabilidad de los varones: «Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón».

    Se entiende su reacción cuando le presentan a una mujer sorprendida en adulterio, con intención de lapidarla. Nadie habla del varón. Es lo que ocurría siempre en aquella sociedad machista. Se condena a la mujer porque ha deshonrado a la familia y se disculpa con facilidad al varón.

    Jesús no soporta esta hipocresía social construida por el dominio de los varones. Con sencillez y valentía admirables, pone verdad, justicia y compasión: «El que esté sin pecado, que arroje la primera piedra». Los acusadores se retiran avergonzados. Saben que ellos son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquella sociedad.

    Jesús se dirige a aquella mujer humillada con ternura y respeto: «Tampoco yo te condeno». Vete, sigue caminando en tu vida y, «en adelante, no peques más». Jesús confía en ella, le desea lo mejor y le anima a no pecar. Pero de sus labios no saldrá condena alguna.

    ¿Quién nos enseñará a mirar hoy a la mujer con los ojos de Jesús?, ¿quién introducirá en la Iglesia y en la sociedad la verdad, la justicia y la defensa de la mujer al estilo de Jesús?

    José Antonio Pagola

    Grupos de Jesús  –  Bizkaia

      Por qué María es llamada “Madre de Misericordia”, la respuesta de san Juan Pablo II

      Aunque muchos católicos saben que San Juan Pablo II murió la víspera de la fiesta del Domingo de la Divina Misericordia, un hecho poco conocido es que inmediatamente después del Domingo de la Divina Misericordia de 2005 tuvo lugar la fiesta de la Anunciación.

      A menudo, cuando el 25 de marzo cae en Semana Santa, su celebración se pospone hasta después de la Octava de Pascua. Por eso, en 2005, la celebración litúrgica de la Anunciación se trasladó al 4 de abril, la siguiente fecha disponible.

      El arzobispo Leonardo Sandri leyó la reflexión preparada por el Papa para el Domingo de la Divina Misericordia, que incluía un breve párrafo que relacionaba la fiesta del Domingo de la Divina Misericordia con la fiesta de la Anunciación.

      Ver la Divina Misericordia con los ojos de María

      San Juan Pablo II vio una profunda conexión entre estas dos fiestas:

      “La solemnidad litúrgica de la Anunciación, que celebraremos mañana, nos impulsa a contemplar con los ojos de María el inmenso misterio de este amor misericordioso que brota del Corazón de Cristo. Con su ayuda, podremos comprender el verdadero sentido de la alegría pascual, que se basa en esta certeza: Aquel a quien la Virgen llevó en su seno, que sufrió y murió por nosotros, ha resucitado verdaderamente”.

      Para Juan Pablo II, María puede ayudarnos a ver el amor que brota del costado traspasado de su Hijo. Ella lo llevó en su propio vientre durante nueve meses y atesoró este tiempo “en su corazón”.

      María, Madre de Misericordia

      San Juan Pablo II escribió mucho sobre María y su conexión con la Divina Misericordia en su encíclica Dives in Misericordia. Allí, escribe sobre cómo ella fue consciente de la misericordia de Dios en el momento de la Anunciación:

      “Estas palabras de la Iglesia en Pascua se hacen eco en la plenitud de su contenido profético de las palabras que María pronunció durante su visita a Isabel, la esposa de Zacarías: ‘Su misericordia es… de generación en generación’. En el momento mismo de la Encarnación, estas palabras abren una nueva perspectiva de la historia de la salvación”.

      Además, explica por qué María es llamada “Madre de Misericordia”:

      “María es, pues, la que conoce más profundamente el misterio de la misericordia de Dios. Ella conoce su precio, sabe cuán grande es. En este sentido, la llamamos Madre de la misericordia: Señora nuestra de la misericordia, o Madre de la misericordia divina; en cada uno de estos títulos hay un profundo significado teológico, pues expresan la especial preparación de su alma, de toda su personalidad, para poder percibir, a través de los complejos acontecimientos, primero de Israel, después de cada individuo y de toda la humanidad, aquella misericordia de la que ‘de generación en generación’ los hombres se hacen partícipes según el designio eterno de la Santísima Trinidad”.

      Las últimas palabras de despedida de san Juan Pablo II a todos nosotros fueron que miráramos a Jesús y a su Divina Misericordia, con María a nuestro lado. Ella es la Madre de Misericordia, que conoce la misericordia de su Hijo en un nivel muy íntimo y puede proporcionarnos una lente adecuada para ver la generosidad de su Misericordia.

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      El Episcopado argentino saluda al Consejo Superior de Educación Católica en su 100º aniversario

      Con una carta enviada por el arzobispo de Mendoza y titular de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, los obispos argentinos saludaron al Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC) por la tarea que han desarrollado en estos 100 años en el ámbito educativo.

      En ocasión de este aniversario, el presidente de la CEA destacó que la entidad es una “referencia insoslayable para fieles y pastores en la Argentina”, lo que significa una gran consideración y gratitud de los obispos en todo el país.

      Compromiso con la formación

      Seguidamente, el arzobispo afirmó que CONSUDEC ha sido una herramienta eficaz para promover y acompañar la educación católica en todas sus expresiones, motivo por el cual agradecen a Dios y hacen memoria agradecida por cuantos participaron y participan de la vida y la misión institucional. Y agregó: “Sus vidas y su entrega expresan el compromiso de la Iglesia con la formación de sus hijos y con la sociedad en la que éstos están llamados a actuar para transformarlo todo según Dios”.

      Colombo recordó las palabras del papa Francisco en el anuncio del Pacto Educativo Global (octubre de 2020), en el que señala que la educación es una de las formas más efectivas para humanizar la historia y el mundo porque es, ante todo, una cuestión de amor y responsabilidad que se transmite de generación en generación.

      Reconoció que en este cambio de época, las necesidades y desafíos interpelan a la Iglesia, y justamente la educación tiene una gran oportunidad para discernir la voluntad de Dios y trasmitirla con fidelidad y creatividad. Por eso, el papa Francisco convocó al nuevo pacto global en materia educativa, una realidad urgente frente al desafío de la Inteligencia Artificial.

      Poner el alma

      “Con ese espíritu, como protagonistas de este tiempo, nos toca poner alma, corazón y manos a la obra para contribuir a que hoy la educación católica en Argentina“, para que sea una herramienta al servicio de la síntesis entre fe y vida, ligada estrechamente al corazón de Cristo y de los más vulnerables.

      El presidente de la CEA confirmó que, para abordar la misión evangelizadora recibida por el Señor, están convocados a animar la conversión pastoral de las relaciones, los vínculos y las estructuras, motivo por el cual, en el marco del camino sinodal, quieren contar con el CONSUDEC.

      Este es un artículo original de vidanuevadigital.com

      La fe en el matrimonio de Marichu

      El testimonio de Marichu Suárez destaca cómo la fe y el matrimonio son pilares esenciales para superar dificultades, fortalecer la familia y brindar un hogar estable lleno de amor verdadero.

      Testimonio de la mano de El Rosario de las 11 pm 

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      Entrevista de Sebastián Soso, periodista del grupo Boing, a Mons. Eduardo Martín.

      El día 2 de abril Sebastián Soso, periodista del grupo Boing, realizó una entrevista a Mons. Eduardo Martín, Arzobispo de Rosario, donde se tocaron varios temas de la vida de la iglesia.

      Transcripción

      Los responsables diocesanos de discapacidad se reúnen para «regalar esperanza» 

      Este sábado por la tarde ha finalizado en Madrid la tercera edición del encuentro nacional de responsables diocesanos para las personas con discapacidad organizado por la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado. Una preocupación, la de integrar la discapacidad en la Iglesia, que desde hace unos años se quiere hacer patente con la designación de un responsable diocesano, elegido por el obispo de cada zona, que aborde estos temas en los diferentes lugares y parroquias de esa diócesis.  

      Alrededor de 50 personas de varias diócesis, muchas de ellas por primera vez, han acudido a este encuentro con el objetivo de conocerse entre los responsables de discapacidad, sus formas de trabajar y poner en común experiencias que enriquezcan este trabajo pastoral. Este año, el lema ha sido Todos juntos regalamos esperanza, en consonancia con el jubileo que estamos viviendo.  

      «Hoy en día no se quiere vivir el sufrimiento y el dolor, y todo el mundo busca lo perfecto», relata Mariano Fresnillo, periodista y miembro del equipo del área de discapacidad en conversación con Alfa y Omega. La discapacidad «te descubre este tipo de cosas que no se venden hoy día y no están de moda, pero con la que puedes ver la vida de otra manera».  

      El encuentro ha comenzado con el saludo del obispo de Vic y responsable del área de pastoral de las personas con discapacidad, Román Casanova, y después ha tenido lugar la ponencia principal a cargo de Miguel Ángel Valero, delegado para la accesibilidad y responsabilidad social en la ETSIS Telecomunicación, que ha hablado sobre cómo esta accesibilidad puede ser fraterna, católica y transversal.  

      Testimonios de esperanza 

      El momento más emocionante ha sido con los testimonios de personas con discapacidad que han relatado cómo, a través de la acción social, transmiten esperanza a su alrededor. Un ejemplo es Elena Peralta, una mujer ciega que ha recorrido algunas cárceles de España haciendo talleres de poesía y relatando su experiencia con la que ha infundido esperanza a los reclusos.  

      En este intercambio de testimonios, también se ha hecho hincapié en la importancia de la familia y «cómo se aborda la esperanza cuando la incapacidad vapulea con fuerza», señala Fresnillo, que ha moderado la mesa redonda de la tarde. Con él se ha sentado, por ejemplo, un matrimonio joven, ella embarazada de ocho meses, con una hija de 9 años y otro de 6 con Síndrome de Down. Con emoción han contado la experiencia de tener a ese hijo y «lo maravilloso que es tenerle».  

      O también Paloma Zafrilla, de 24 años, que tiene un hermano de 27 con una discapacidad del 98 %. Sin diagnóstico, pero con problemas de todo tipo. Fresnillo ha subrayado su experiencia vital sobre «cómo lo ven todo de manera distinta para discernir la vida, a otro ritmo» y que su hermano, más que un problema, ha sido una riqueza. El cuadro de testimonios lo han cerrado Carlos y Monse, un matrimonio de personas ciegas, con una hija, también ciega, de 29 años. Monse era vendedora de cupones de la ONCE y, debido a su trabajo con el juego, sufrió graves problemas de ludopatía. Gracias a la ayuda de mucha gente, de su marido que la acompañó, esperó y cuidó, y de su fe, salió adelante. Ahora, se dedican a ayudar a personas con alguna adicción al juego.  

      Con estos testimonios, «reivindicamos que la discapacidad puede ser activa, que hasta ahora siempre se había considerado como un elemento pasivo. Eso es cierto en algunos, pero en otros puede ser al revés; parte activa que ayuda, colabora y comparte sus posibilidades viendo las capacidades diferentes y no las discapacidades», señala Fresnillo. «Descubrir la perfección dentro de mi imperfección».   

      La entrada Los responsables diocesanos de discapacidad se reúnen para «regalar esperanza»  se publicó primero en Alfa y Omega.

      El Papa: En la convalecencia, siento el «dedo de Dios» y experimento su cariñosa caricia

      Al concluir la Santa Misa con ocasión del Jubileo de los Enfermos y del Mundo de la Salud, publicamos a continuación el texto preparado por el Santo Padre Francisco para el Ángelus de este V Domingo de Cuaresma:

      ***

      Texto preparado por el Santo Padre

      Queridos hermanos y hermanas,

      El Evangelio de este quinto domingo de Cuaresma nos presenta el episodio de la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8,1-11). Mientras los escribas y fariseos quieren lapidarla, Jesús devuelve a esta mujer la belleza perdida: ella ha caído en el polvo; Jesús pasa su dedo sobre ese polvo y escribe para ella una nueva historia: es el «dedo de Dios», que salva a sus hijos (cf. Éx 8,15) y los libera del mal (cf. Lc 11,20).

      Queridísimos, como durante la hospitalización, también ahora en la convalecencia siento el «dedo de Dios» y experimento su cariñosa caricia. En el día del Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad, le pido al Señor que este toque de su amor llegue a los que sufren y anime a los que cuidan de ellos. Y rezo por los médicos, enfermeros y trabajadores sanitarios, que no siempre tienen las condiciones adecuadas para trabajar y, a veces, incluso son víctimas de agresiones. Su misión no es fácil y debe ser apoyada y respetada. Espero que se inviertan los recursos necesarios para la atención y la investigación, para que los sistemas sanitarios sean inclusivos y atiendan a los más frágiles y pobres.

      Agradezco a las reclusas de la cárcel de mujeres de Rebibbia la tarjeta que me enviaron. Rezo por ellas y por sus familias.

      En el Día Mundial del Deporte para la Paz y el Desarrollo, deseo que el deporte sea un signo de esperanza para tantas personas que necesitan paz e inclusión social, y doy las gracias a las asociaciones deportivas que educan concretamente en la fraternidad.

      Sigamos rezando por la paz: en la martirizada Ucrania, golpeada por ataques que provocan muchas víctimas civiles, entre éstas muchos niños. Y lo mismo ocurre en Gaza, donde la gente se ve obligada a vivir en condiciones inimaginables, sin techo, sin comida, sin agua potable. Que callen las armas y se reanude el diálogo; que se libere a todos los rehenes y se socorra a la población. Recemos por la paz en todo Oriente Medio; en Sudán y Sudán del Sur; en la República Democrática del Congo; en Myanmar, duramente probado también por el terremoto; y en Haití, donde arrecia la violencia, que hace unos días mató a dos religiosas.

      Que la Virgen María nos cuide e interceda por nosotros.


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      Al Papa Francisco le gustaría que «mirásemos menos las pantallas y nos mirásemos más a los ojos»

      En el vídeo que difunde la intención de oración del Papa para el mes de abril, Francisco nos pide rezar «para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo».

      «La tecnología es fruto de la inteligencia que Dios nos ha dado. Pero hay que usarla bien. No puede beneficiar solo a unos pocos mientras que otros quedan excluidos», dice el mensaje del pontífice.

      «Si pasamos más tiempo con el móvil que con la gente, algo no funciona. La pantalla nos hace olvidar que detrás hay personas reales que respiran, ríen y lloran». Por eso el Papa nos transmite este deseo: ¡Cuánto me gustaría que mirásemos menos las pantallas y nos mirásemos más a los ojos!

      El Papa Francisco aboga por poner la tecnología al servicio de todas las personas, especialmente de las más débiles. Nos pide «usar la tecnología para unir, no para dividir». Para ayudar a los pobres. Para mejorar la vida de los enfermos y de las personas que tienen capacidades diferentes.

      «Usar la tecnología para cuidar de nuestra casa común. Para encontrarnos como hermanos. Porque cuando nos miramos a los ojos, descubrimos lo que realmente importa: que somos hermanos, hermanas, hijos del mismo Padre», dice Francisco.

      «Oremos para que el uso de las nuevas tecnologías no reemplace las relaciones humanas, respete la dignidad de las personas, y ayude a afrontar las crisis de nuestro tiempo».

      Asamblea Sinodal de la Conferencia Episcopal Italiana aplaza Documento Final para lograr “un texto más maduro”

      La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) ha decidido posponer la aprobación del Documento Final de su Asamblea Sinodal hasta el 25 de octubre, buscando alcanzar “un texto más maduro y profundo”, según informó Vatican News. De acuerdo al artículo, los 1.008 participantes –incluyendo 168 obispos, 530 laicos y diversos representantes eclesiales– propusieron numerosas enmiendas durante las sesiones celebradas del 31 de marzo al 3 de abril en el Aula Pablo VI.

      El cardenal Matteo Zuppi, presidente de la CEI, destacó que este aplazamiento permitirá “tomar decisiones más proféticas” tras un necesario tiempo de maduración.

      Un proceso sinodal que prioriza la calidad sobre los plazos

      Los participantes describieron el proceso como “un campo de entrenamiento para la sinodalidad”, enviando un mensaje al Papa Francisco donde resaltan el estilo fraterno del diálogo. “La Iglesia no es un Parlamento, sino una comunidad de hermanos reunidos en la única fe”, citaron los delegados, reflejando el espíritu del Pontífice.

      Monseñor Erio Castellucci, presidente del Comité Sinodal, explicó que aunque los grupos trabajaron “intensamente y de forma creativa”, el texto actual aún requiere “un replanteamiento global”.

      Temas sensibles y desafíos pendientes

      Entre los puntos que demandan mayor discernimiento destacan dos cuestiones particularmente sensibles: el acompañamiento a personas con diversas orientaciones sexuales o identidades de género, y el rol de las mujeres en la Iglesia.

      Estos temas, junto a otros como transparencia económica, migraciones y ecología, generaron amplios debates durante las 150 intervenciones registradas. El cardenal Zuppi remarcó que no hay divisiones, sino “solicitudes de mayor estudio”, especialmente para que “todos se sientan parte de esta casa”.

      El artículo de Vatican News revela que inicialmente el 95% de las intervenciones críticas rechazaban partes sustanciales del documento. Sin embargo, el clima evolucionó hacia un diálogo constructivo en los grupos de trabajo. Castellucci destacó la “actitud transversal” de los obispos para hacer la Iglesia “más dinámica”, mientras se buscaba mejorar las 50 Proposiciones surgidas de las diócesis italianas durante los últimos cuatro años.

      Hacia una síntesis sinodal más inclusiva

      El aplazamiento hasta octubre refleja la complejidad de articular una síntesis que integre perspectivas diversas sin perder el horizonte misionero. Zuppi reconoció que aunque “el texto perfecto no existe”, es necesario traducir el “espíritu de participación” en decisiones concretas. Los participantes coincidieron en mantener la “alegría” del proceso, incluso al abordar temas delicados.

      Este episodio marca un hito en el camino sinodal italiano, mostrando cómo la CEI está aplicando en la práctica el llamado del Papa Francisco a privilegiar “el tiempo sobre el espacio”.

      El Documento Final, ahora en refinamiento, buscará equilibrar la riqueza discursiva con orientaciones claras para la Iglesia italiana, siempre desde el paradigma de “comunión y corresponsabilidad” que caracteriza este proceso.

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