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miércoles, febrero 4, 2026
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En Gaza se cierran hornos y la población se queda sin pan

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) se ve obligado a cerrar panaderías en la Franja por falta de harina, mientras Oxfam denuncia el riesgo de hambruna para la población. Mientras tanto, Israel amplió sus operaciones militares y bombardeó una clínica de la UNRWA en Jabalia causando al menos 19 muertos

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

La cifra de muertos por el terremoto de Myanmar sigue aumentando, inexorable y dramáticamente, mientras la gente sigue excavando entre los escombros del seísmo de 7,7 grados que sacudió el país del sudeste asiático, junto con Tailandia, el pasado viernes. La junta militar, en el poder en Naypyidaw desde 2021 en un golpe de Estado, ha confirmado hasta ahora 3.085 muertos, 4.715 heridos y más de 300 desaparecidos, al tiempo que ha anunciado un alto el fuego temporal en la guerra que enfrenta desde hace años al ejército y a las milicias étnicas.

La tregua anunciada por la Junta

La pausa en las operaciones bélicas, hasta el 22 de abril, se respetará, según los militares, para acelerar las tareas de socorro y reconstrucción, a pesar de que en las últimas horas la junta dirigida por Min Aung Hlaing había rechazado el cese de los combates ofrecido por la Alianza de los Tres Hermanos, que agrupa a tres movimientos armados. Uno de ellos, el Ejército de Liberación Nacional Ta’ang (Tnla), había denunciado también ayer que los militares habían abierto fuego contra un convoy de ayuda humanitaria de la Cruz Roja china destinado a la ciudad de Mandalay, una de las más afectadas por el terremoto.

Una violencia que choca con la devastación sobre el terreno, ya que el propio Min Aung Hlaing partió hoy hacia Bangkok, Tailandia, en una misión sin precedentes en el extranjero con motivo de la cumbre de Bimstec, la Iniciativa Multisectorial de Cooperación Técnica y Económica del Golfo de Bengala.

El compromiso de una ONG vinculada al PIME

Aún no se ha delimitado el alcance total de la catástrofe: el terremoto ha arrasado edificios no sólo en Mandalay y Sagaing, sino en todo Myanmar. En medio de las dificultades de unas comunicaciones que funcionan a trompicones, Livio Maggi, director de la ONG «New Humanity International Foundation», que como expresión del compromiso social del Pime de Milán lleva años en Myanmar ocupándose principalmente de la inclusión, la lucha contra las adicciones, el acompañamiento de los discapacitados y el desarrollo agrícola. «Es una emergencia que afecta a todo el mundo, incluidos nosotros en Yangon, donde no tenemos electricidad más de ocho horas al día y utilizamos generadores y otros servicios que nos garantizan algo de energía. Pero es una situación ante la que no podemos quedarnos quietos: hace falta de todo», atestigua Maggi. Cuenta que esta mañana «ha llegado a Mandalay un equipo de una ONG, que partió ayer con un camión cargado de medicinas, material médico y alimentos para al menos 2.000 personas. También enviamos ‘nutrición básica’ para los niños, porque desgraciadamente en un contexto similar los primeros que salen perdiendo son los más pequeños’. La mitad de la ayuda se distribuyó a una parroquia de la diócesis local y la otra mitad a un hospital de Mandalay ‘que se ha derrumbado casi por completo’. En el centro, informa, «necesitaban medicinas, como calmantes, porque obviamente la gente con traumas óseos o algo similar sufre mucho dolor».

También persiste el riesgo de enfermedades como el cólera, «con una situación tan dramática de falta de agua e higiene, donde todo se ha derrumbado. En Mandalay, la gente duerme en la calle, está conmocionada, tiene miedo, todavía hay ondas del terremoto, réplicas. La gente tiene una gran capacidad de reacción, pero hace falta agua, comida, cobijo, incluso un simple toldo, porque el sol está pegando fuerte – hace casi 40º -, así como ventiladores que funcionen con energía solar. Luego, ya dentro de un mes probablemente, empezarán las lluvias monzónicas».

Coser relaciones

Ante la noticia de un alto el fuego proclamado en estas horas precisamente para facilitar las operaciones de rescate, la reflexión del director de «New Humanity International Foundation» recuerda la «importancia de la cooperación, de una colaboración entre todas las partes». Por otro lado, la experiencia de la ONG, desde hace más de 20 años, es precisamente la de «coser relaciones y relaciones también entre mundos diferentes».

«Intentamos tener un personal mixto”: por ejemplo, hay budistas, como el médico que trabaja en Mandalay, pero también católicos, baptistas, musulmanes e hindúes, porque “la religión no puede ni debe convertirse en una oportunidad para la división”. En resumen, es importante estar y quedarse, incluso y sobre todo ahora.

Parolin recibe al presidente de Estonia: centro en la paz para Ucrania

Alar Karis fue recibido esta mañana en la Secretaría de Estado por el Cardenal y el Arzobispo Gallagher. En las conversaciones se expresaron el aprecio por las buenas relaciones bilaterales y la satisfacción por la inminente beatificación del mártir jesuita Eduard Profittlich, primer beato del país de Europa del Este.

Vatican News

Las «perspectivas para el fin de la guerra en Ucrania» han centrado la conversación mantenida esta mañana, 3 de abril, por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, con el Presidente de la República de Estonia, Alar Karis. El Jefe de Estado fue recibido en la Secretaría de Estado por el Cardenal, acompañado por Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.

El coloquio en la Secretaría de Estado

“Durante la cordial conversación – informa un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede – se expresó satisfacción por las buenas relaciones bilaterales, destacando la contribución positiva de la comunidad católica local a la sociedad estonia. También se manifestó satisfacción por la inminente beatificación del arzobispo Eduard Profittlich, mártir jesuita, primer beato de Estonia”.

El Credo de Nicea, documento de identidad del cristiano

Publicado por la Comisión Teológica Internacional, el documento “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador – 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea (325-2025)” está dedicado a la asamblea que ha pasado a la historia por el Símbolo que proclama la fe en la salvación en Jesucristo y en el Dios Único, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cuatro capítulos bajo el lema de la promoción de la unidad de los cristianos y la sinodalidad en la Iglesia.

Vatican News

El próximo 20 de mayo, el mundo cristiano conmemorará el 1700 aniversario de la apertura del primer concilio ecuménico, el celebrado en Nicea en 325, que pasó a la historia principalmente por el Credo que recoge, define y proclama la fe en la salvación en Jesucristo y en el Dios Único, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Completado posteriormente por el Concilio de Constantinopla en 381, el Credo de Nicea se convirtió en la práctica en el documento de identidad de la fe profesada por la Iglesia. Por este motivo, la Comisión Teológica Internacional (CTI) decidió dedicar un documento de casi setenta páginas al Concilio convocado por el emperador Constantino en Asia Menor, con el doble objetivo de recordar su significado fundamental y poner de relieve los extraordinarios recursos del Credo, relanzándolos en la perspectiva de la nueva etapa de evangelización que la Iglesia está llamada a vivir en el actual cambio de época. Entre otras cosas, porque el aniversario se celebra durante el Jubileo de la Esperanza y coincide con la fecha de la Pascua para todos los cristianos, orientales y occidentales.

TEXTO COMPLETO DEL DOCUMENTO

Por estas razones, “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador – 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea (325-2025)”, éste es el título del documento publicado hoy, jueves 3 de abril, no es un simple texto de teología académica, sino que se propone como una síntesis que puede acompañar la profundización de la fe y su testimonio en la vida de la comunidad cristiana. Además, en Nicea se expresaron por primera vez la unidad y la misión de la Iglesia a nivel universal (de ahí el título de “ecuménica”) en la forma sinodal de ese camino, convirtiéndose así también en punto de referencia e inspiración en el proceso sinodal en el que está implicada hoy la Iglesia católica.

Dos teólogas también han trabajado en el documento

Compuesto por 124 puntos, el documento es el resultado de la decisión del CTI de profundizar en un estudio sobre la relevancia dogmática de Nicea durante su 10º quinquenio. Los trabajos fueron dirigidos por una Subcomisión presidida por el sacerdote francés Philippe Vallin e integrada por los obispos Antonio Luiz Catelan Ferreira y Etienne Vetö, los sacerdotes Mario Ángel Flores Ramos, Gaby Alfred Hachem y Karl-Heinz Menke, y los profesores Marianne Schlosser y Robin Darling Young. El texto fue votado y aprobado en forma concreta por unanimidad en 2024 y luego sometido a la aprobación del Cardenal presidente Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, del que depende la Comisión. Tras recibir el visto bueno del Papa Francisco, el cardenal argentino autorizó su publicación el 16 de diciembre.

Los cuatro capítulos en los que se desarrollan las reflexiones de los teólogos van precedidos de una introducción titulada “Doxología, teología y anuncio” y seguidos de la conclusión.

Una lectura doxológica del Símbolo

El primer capítulo “Un símbolo para la salvación: doxología y teología del dogma niceno” (nn. 7-47) es el más sustancial. Ofrece “una lectura doxológica del Símbolo, para poner de relieve sus recursos soteriológicos y, por tanto, cristológicos, trinitarios y antropológicos”, con la intención de dar “un nuevo impulso al camino hacia la unidad de los cristianos”. Señalando el significado ecuménico de la fe de Nicea, el texto expresa la esperanza de una fecha común para la celebración de la Pascua, que el propio Papa Bergoglio ha pedido en repetidas ocasiones. De hecho, el n. 43 subraya cómo este 2025 representa para todos los cristianos “una oportunidad inestimable para subrayar que lo que tenemos en común es mucho más fuerte, cuantitativa y cualitativamente, que lo que nos divide: todos creemos en el Dios Trinidad, en Cristo verdadero hombre y verdadero Dios, en la salvación en Jesucristo, según las Escrituras interpretadas en la Iglesia y bajo la moción del Espíritu Santo. Todos creemos en la Iglesia, el bautismo, la resurrección de los muertos y la vida eterna”. En consecuencia, advierte la CTI en el nº 45, “La divergencia de los cristianos respecto de la fiesta más importante de su calendario origina daños pastorales en las comunidades, hasta el punto de dividir a las familias, y suscita escándalo entre los no cristianos, afectando así el testimonio del Evangelio que se les transmite”.

“Creemos como bautizamos; y rezamos como creemos”

Pero acoger la riqueza de Nicea después de diecisiete siglos lleva también a percibir cómo aquel Concilio nutre y orienta la existencia cristiana cotidiana: por eso el segundo capítulo “El símbolo de Nicea en la vida de los creyentes” (nn. 48-69), de tenor patrístico, explora cómo la liturgia y la oración han sido fecundadas en la Iglesia desde aquel acontecimiento, que constituye un punto de inflexión en la historia del cristianismo. “Creemos como bautizamos; y rezamos como creemos”, recuerda el documento, exhortando a beber hoy y siempre de esa “fuente de agua viva”, cuyo rico contenido dogmático ha sido decisivo en el establecimiento de la doctrina cristiana. Y en este sentido, el documento profundiza en la recepción del Credo en la práctica litúrgica y sacramental, en la catequesis y la predicación, en la oración y los himnos del siglo IV.

Acontecimiento teológico y eclesial

A continuación, el tercer capítulo “Nicea como acontecimiento teológico y como acontecimiento eclesial” (nn. 70-102) profundiza en cómo el Símbolo y el Concilio “testimonian el mismo acontecimiento de Jesucristo, cuya irrupción en la historia ofrece un acceso inédito a Dios e introduce una transformación del pensamiento humano” y cómo representan también una novedad en la forma en que la Iglesia se estructura y cumple su misión. “Convocados por el Emperador para resolver una disputa local que se había extendido a todas las Iglesias del Imperio Romano de Oriente y a numerosas Iglesias de Occidente”, explica el documento, “por primera vez se reúnen en Sínodo obispos de todo el Oikouménè. Su profesión de fe y sus decisiones canónicas se promulgan como normativas para toda la Iglesia. La comunión y la unidad sin precedentes suscitadas en la Iglesia por el acontecimiento Jesucristo se hacen visibles y eficaces de un modo nuevo mediante una estructura de alcance universal, y el anuncio de la buena nueva de Cristo en toda su inmensidad recibe también un instrumento de autoridad sin precedentes” (Cf. n. 101).

Una fe accesible incluso a los sencillos

Por último, en el cuarto capítulo, “La salvaguardia de una fe accesible a todo el pueblo de Dios” (103-120), “se ponen de relieve las condiciones de credibilidad de la fe profesada en Nicea en una etapa de teología fundamental que arroja luz sobre la naturaleza y la identidad de la Iglesia, en cuanto auténtica intérprete de la verdad normativa de la fe a través del Magisterio y guardiana de los creyentes, especialmente de los más pequeños y vulnerables”. Según la CTI, la fe predicada por Jesús a los sencillos no es una fe simplista y el cristianismo nunca se ha considerado a sí mismo como una forma de esoterismo reservada a una élite de iniciados, al contrario Nicea aunque debido a la iniciativa de Constantino representa “un hito en el largo camino hacia la libertas Ecclesiae, que es en todas partes una garantía de protección de la fe de los más vulnerables frente al poder político”. En el 325, el bien común de la Revelación se pone verdaderamente “a disposición” de todos los fieles, como confirma la doctrina católica de la infalibilidad “in credendo” de los bautizados. Aunque los obispos tienen un papel específico en la definición de la fe, no pueden asumirlo sin estar en la comunión eclesial de todo el Pueblo Santo de Dios, tan querido por el Papa Francisco.

Perennidad del Primer Concilio Ecuménico

He aquí, pues, las conclusiones del documento con “una apremiante invitación” a “anunciar hoy a todos a Jesús, nuestra Salvación” a partir de la fe expresada en Nicea en una multiplicidad de significados. En primer lugar, la perenne actualidad de aquel Concilio y del Símbolo que de él brotó radica en seguir dejándonos “asombrar por la inmensidad de Cristo, para que todos se asombren” y “reavivar el fuego de nuestro amor por Él” porque “En Jesús, homoúsios con el Padre, Dios mismo viene a salvarnos, Dios mismo se ha unido a la humanidad para siempre”; en segundo lugar, significa no ignorar “la realidad” ni apartarse “de los sufrimientos y conmociones que atormentan al mundo y parecen comprometer toda esperanza”, también escuchando la cultura y las culturas; en tercer lugar, significa hacerse “particularmente atentos a los pequeños entre nuestros hermanos”, porque “estos crucificados de la historia son Cristo entre nosotros”, es decir, “los más necesitados de esperanza y de gracia”, pero al mismo tiempo, conociendo los sufrimientos del Crucificado, son a su vez “apóstoles, maestros y evangelizadores de los ricos y acomodados”; y, por último, significa anunciar “como Iglesia” o, mejor dicho, “con el testimonio de la fraternidad”, mostrando al mundo las maravillas por las que es “una, santa, católica y apostólica” y es “sacramento universal de salvación”, difundiendo al mismo tiempo el tesoro de las Escrituras que interpreta el Símbolo, la riqueza de la oración, de la liturgia y de los sacramentos que derivan del bautismo profesado en Nicea y de la luz del Magisterio; siempre con la mirada fija en el Resucitado, que triunfa sobre la muerte y el pecado, y no en los adversarios, pues no hay perdedores en el Misterio pascual, excepto el perdedor escatológico, Satanás, el divisor. No es casualidad que el pasado 28 de noviembre, recibiendo en audiencia a los miembros de la CTI, el Pontífice, elogiando su trabajo, hablara de la utilidad de un documento destinado a “ilustrar el sentido actual de la fe profesada en Nicea… para alimentar la fe de los creyentes y, partiendo de la figura de Jesús, ofrecer también pistas y reflexiones útiles para un nuevo paradigma cultural y social, inspirado precisamente en la humanidad de Cristo”.

Una jornada de estudio sobre Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador – 1700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea (325-2025), se celebrará precisamente el 20 de mayo, en la Pontificia Universidad Urbaniana, de 9.00 a 19.30 horas, con la participación de los teólogos que contribuyeron a la redacción del documento y otros expertos en la materia.

De regreso a Nicea, como hermanos

La relevancia del Primer Concilio Ecuménico en el documento de la Comisión Teológica Internacional.

Andrea Tornielli – Vatican News

Volver a Nicea 1700 años después, durante el Jubileo de 2025, significa en primer lugar reencontrarnos como hermanos con todos los cristianos del mundo: la confesión de fe surgida del primer concilio ecuménico es de hecho compartida no solo por las Iglesias orientales, las Iglesias ortodoxas y la Iglesia católica, sino que es también común a las comunidades eclesiales nacidas de la Reforma. Significa reunirse entre hermanos en torno a lo que es verdaderamente esencial, porque lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa: «Juntos, creemos en Dios Uno y Trino, en Cristo verdadero hombre y verdadero Dios, en la salvación en Jesucristo, según las Escrituras leídas en la Iglesia y bajo la moción del Espíritu Santo. Juntos, creemos en la Iglesia, el bautismo, la resurrección de los muertos y la vida eterna». Este es uno de los puntos centrales del documento «Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador», publicado por la Comisión Teológica Internacional para la conmemoración de Nicea.

Uno de los objetivos del primer concilio ecuménico fue determinar una fecha común para la celebración de la Pascua, una cuestión controvertida ya en la Iglesia de los primeros siglos: unos la celebraban junto con el Pésah judío, el 14 del mes de Nisán, y otros el domingo siguiente al Pésah judío. Nicea contribuyó a encontrar una fecha común al fijar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera como fecha para la celebración de la Pascua. La situación cambió en el siglo XVI con la reforma del calendario de Gregorio XIII: las Iglesias de Occidente calculan ahora la fecha según este calendario, mientras que las de Oriente siguen utilizando el calendario juliano utilizado en toda la Iglesia antes de la reforma gregoriana. Pero es significativo y profético que precisamente en el aniversario de Nicea este año todas las Iglesias cristianas celebren la Pascua el mismo día, el domingo 20 de abril. Es un signo y una esperanza para llegar cuanto antes a una fecha aceptada por todos.

Además del aspecto ecuménico, hay un segundo aspecto que hace tan actual este retorno a Nicea. Ya en la última década del siglo pasado, el entonces cardenal Joseph Ratzinger señalaba como un verdadero desafío para el cristianismo el de un «nuevo arrianismo», es decir, la creciente dificultad para reconocer la divinidad de Jesús tal como se profesa en la fe cristológica de la Iglesia: se le considera un gran hombre, un revolucionario, un maestro excepcional, pero no Dios. Existe, sin embargo, otro riesgo, que también se subraya en el nuevo documento, y es exactamente el espejo y el riesgo opuesto, a saber, el de dificultar la admisión de la plena humanidad de Cristo. Jesús puede experimentar fatiga, sentimientos de tristeza y abandono, así como ira. En efecto, el Hijo ha elegido vivir plenamente nuestra humanidad. En Él, en la humanidad expresada en cada momento, en su dejarse «herir» por la realidad, en su conmoverse ante el sufrimiento de los que encontraba, en su decir sí a las peticiones de los pobres que le pedían ayuda, vemos reflejado en potencia lo que significa ser humano y, al mismo tiempo, vemos reflejado el poder de una divinidad que eligió abajarse y vaciarse para hacernos compañía y salvarnos.

El 5 y 6 de abril peregrinos del mundo celebran el Jubileo de los enfermos

Pacientes, médicos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, personal sanitario y técnicos de 90 países participarán en los eventos que se celebrarán en Roma y en el Vaticano. El domingo por la mañana la misa en la Plaza de San Pedro con el arzobispo Fisichella que leerá la homilía preparada por el Papa Francisco.

Vatican News

Alrededor de 20.000 peregrinos, entre pacientes, médicos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, personal sanitario y técnicos, procedentes de más de 90 países de todo el mundo, llegarán a Roma el sábado 5 y el domingo 6 de abril con motivo del séptimo de los grandes acontecimientos jubilares: el Jubileo dedicado a los enfermos y al mundo sanitario. Miles de personas llegarán a Roma procedentes de Italia, también estarán presentes delegaciones de Estados Unidos, España, Colombia, Argentina y Brasil, así como de países como Francia, México, Alemania, Croacia, Filipinas, Perú, Congo, Australia, Chile, Congo, Etiopía, Canadá y Camerún. Entre las asociaciones italianas presentes se encuentran el grupo de donantes de sangre Fratres de las Misericordias de Italia, ANED – la Asociación Nacional de Hemodiálisis, la Asociación de Médicos Católicos Italianos, el Hospital Pediátrico Bambino Gesù, la Fundación Banco Farmacéutico, AVIS y FIDAS – la Federación Italiana de Asociaciones de Donantes de Sangre, y las Federaciones Nacionales de Asociaciones de Profesionales de la Salud.

Peregrinación a la Puerta Santa

El evento jubilar comenzará el sábado 5 de abril por la mañana, con la oportunidad para todos los participantes de vivir su propia peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro a partir de las 8 de la mañana. El sábado por la tarde volverán los Diálogos con la Ciudad, las manifestaciones culturales, espirituales y artísticas en las plazas del centro de Roma organizadas por asociaciones, organizaciones y movimientos. En la Plaza de España, a partir de las 16.00 horas, tendrá lugar un encuentro titulado El valor del don y la solidaridad, organizado por el Ministerio de Salud, con intervenciones de monseñor Rino Fisichella, Orazio Schillaci, ministro de la Salud, Roberto Gualtieri, alcalde de Roma Capitale, y Francesco Rocca, presidente de la Región Lacio. De las 15.00 a las 18.00 horas, en los locales de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, tendrá lugar en cambio la conferencia Hospice = Esperanza, organizada por la Universidad Campus Bio-medico de Roma, sobre el tema de los cuidados paliativos. En Piazza Risorgimento, la American Heart Association organizará, de las 15.00 a las 17.30 horas, un evento en el que se enseñarán maniobras de reanimación cardiopulmonar, en inglés, español, francés, polaco y alemán.

Sensibilización a la donación de sangre

La asociación Fratres, en colaboración con la Oficina Nacional de Pastoral de la Salud de la CEI, promoverá un evento de sensibilización sobre la donación de sangre en la Piazza San Giovanni, con una colecta extraordinaria de sangre de 7.30 a 13.00 horas. Al mismo tiempo, en la Piazza della Chiesa Nuova y en la Piazza San Salvatore in Lauro, varias federaciones sanitarias ofrecerán actividades de educación sanitaria de 8.00 a 16.00 horas. En la Piazza dell’Oro, la Oficina de Pastoral de la Salud del Vicariato de Roma ha organizado actividades de información y sensibilización sobre el tema de las adicciones, de 16.00 a 18.30 horas.

Otros eventos

En la iglesia de Santa Mónica, en Piazza Sant’Uffizio 8, de 16.00 a 17.30, tendrá lugar una conferencia para presentar a la beata Benedetta Bianchi Porro, estudiante de medicina fallecida a causa de una rara enfermedad, en diálogo con su hermana Emanuela y don Andrea Vena, biógrafo-postulador de la causa de canonización. También habrá momentos de oración por los enfermos, con adoración eucarística y catequesis a cargo de las congregaciones religiosas con carismas asistenciales, de 16.00 a 17.00. En particular, en la iglesia de San María del Sufragio habrá un momento de oración ‘Tras las huellas del beato Luigi Novarese. Encontrar la bendición cuando la vida está atravesada por la fragilidad’ y en la Iglesia de Santa María Magdalena tendrá lugar la iniciativa ‘Tras las huellas de San Camilo de Lellis. El corazón unifica una vida fragmentada’.

Por último, la Fundación Banco Farmacéutico propondrá, en la iglesia de San Gregorio VII, de 17.00 a 18.30 horas, un encuentro titulado Cuidar y ser cuidados: ¿dónde reside nuestra esperanza?, en el que participarán monseñor Andrea Manto, vicario episcopal para la Pastoral de la Salud de Roma, Sergio Daniotti, presidente del Banco Farmacéutico, y Giorgio Bordin, presidente de Medicina e Persona. Por último, el Aula Magna de la Pontificia Universidad Lateranense acogerá una conferencia promovida por la Oficina Nacional de Pastoral Sanitaria de la Conferencia Episcopal Italiana y la Alta Scuola di Economia e Management dei Sistemi Sanitari (ALTEMS) de la Università Cattolica del Sacro Cuore, sobre la contribución de las asociaciones de pacientes a la construcción de un Servicio Sanitario Nacional más humano, participativo y sostenible.

El Jubileo concluirá el domingo 6 de abril con la Santa Misa en la Plaza de San Pedro a las 10.30 horas, presidida por el Proprefecto Fisichella, que leerá la homilía escrita por el Papa Francisco para la ocasión.

La Pastoral Social se compromete a ser misionera de esperanza en espacios vulnerables

Delegados de las diferentes diócesis del país, junto a miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), se reunieron los días 29 y 30 de marzo en Buenos Aires, para reflexionar sobre la realidad actual y plantearse cuál es el aporte que la Iglesia puede hacer en vistas a la construcción de una sociedad más fraterna.

La última jornada del Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Social comenzó con la misa presidida por monseñor Carlos Tissera, obispo de Quilmes, quien en su homilía destacó al beato Eduardo Pironio, el “profeta de esperanza”, que en tiempos difíciles supo predicarla y vivirla poniendo luz en situaciones que parecían no tener salida. 

El prelado quilmeño animó también a ser, como Pastoral Social, misioneros de esperanza en los espacios vulnerados a los que ‘estamos llamados a llevar el Evangelio”.

A continuación, se presentó la Comisión Nacional Justicia y Paz, cuyos miembros expusieron los deseos de trabajar orgánicamente con la CEPAS.

Seguidamente, se formaron grupos para que, con el método de la conversación espiritual, ofrecieran ideas relacionadas con el objetivo, el título, el contenido y la metodología de la Semana Social, que se realizará en Mar del Plata el 8, 9 y 10 de agosto. Dos de los temas más sugeridos fue los diez años desde la publicación de la encíclica Laudato si’ y el cuidado de la Casa Común. Los aportes se seguirán madurando hasta llegar a un consenso final para esas jornadas.

A continuación, pueden verse las principales problemáticas sociales que surgieron de la conversación espiritual.

Cuestión Social y Pobreza

  • Falta de acceso a derechos básicos: alimentación, tierra y vivienda, salud y educación.
  • Falta de trabajo formal y precarización laboral. Desocupación y extractivismo.
  • Situación de calle y vulnerabilidad social.
  • Abandono de los jubilados y personas con discapacidad.
  • Falta de recursos en general para acompañar a los sectores más necesitados.

Violencia e Inseguridad

  • Violencia en todos sus niveles: intrafamiliar, de género e institucional.
  • Narcocultura y su impacto en la sociedad.
  • Prostitución infantil y trata de personas.
  • Inseguridad en los barrios vulnerables.

Sociedad adictiva y Problemáticas Asociadas

  • Drogas y narcotráfico.
  • Ludopatía y su impacto en las familias.
  • Adicciones tecnológicas y su influencia en la juventud y la sociedad.
  • Suicidio y problemáticas de salud mental.
  • Falta de acompañamiento adecuado desde la familia y la Iglesia.

Cuidado de la Casa Común

  • Falta de conciencia general en relación con el cuidado de la Casa Común
  • Expansión agrícola y enfermedades por uso de agrotóxicos.
  • Basurales y contaminación ambiental.
  • Mal uso del agua y acceso desigual al recurso.
  • Inundaciones y falta de políticas de prevención.
  • Hidrovía y su impacto ecológico.

Institucionalidad y Participación Social

  • Crisis de representación política y social.
  • Falta de diálogo y participación social.
  • Corrupción.
  • Desacuerdos dentro de las organizaciones sociales.

Educación y Cultura

  • Declive de la calidad educativa en general. Ausentismo escolar.
  • Falta de acceso a oportunidades educativas y laborales para los jóvenes.
  • La tecnología y su impacto en la educación y las relaciones interpersonales.
  • Bullying y violencia en el ámbito escolar.

Líneas de acción
Ante esas problemáticas, se propusieron las siguientes líneas de acción.

Pastoral Social como Espacio de Encuentro y Diálogo

  • Promover la Pastoral Social como un ámbito de diálogo y participación.
  • Generar mesas de diálogo con audacia evangélica para la transformación social.
  • Articular organizaciones y movimientos sociales con universidades.
  • Trabajar con el gobierno y otras instituciones en la búsqueda de soluciones.
  • Construir estructuras regionales y nacionales para abordar problemáticas comunes.

Formación y Educación en Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

  • Organizar foros, jornadas y cursos de formación en DSI.
  • Difundir la DSI a través de estrategias de comunicación creativa.
  • Integrar la enseñanza de problemáticas sociales en las escuelas.
  • Identificar y acompañar dirigentes que compartan los valores de la pastoral.

Acompañamiento y Trabajo Territorial

  • Acompañar procesos sociales y comunitarios, especialmente en sectores vulnerables.
  • Trabajar con Cáritas y organizaciones comunitarias, como los Hogares de Cristo.
  • Promover asambleas y mesas de tierra a nivel provincial y municipal.
  • Crear una Asociación Civil para la promoción del cuidado de la Casa Común.
  • Fortalecer la Pastoral de prevención del suicidio.

Sensibilización y visibilización de problemáticas

  • Visibilizar las problemáticas sociales y mostrar su impacto regional.
  • Organizar campañas de sensibilización sobre la situación de los más vulnerables.
  • Impulsar el Foro de Infancias Robadas.
  • Generar datos confiables para fundamentar propuestas de acción.

Espiritualidad y compromiso social

  • Animar la espiritualidad que motive al compromiso vinculado a la justicia social.
  • Alentar la creación y fortalecimiento de la Pastoral Social en distintas comunidades.
  • Mejorar la comunicación para fortalecer el trabajo pastoral.

Aportes de la CEPAS y perfil del agente

El sábado, se presentaron los aportes que la Pastoral Social, que preside monseñor Dante Braida (La Rioja), debe realizar a la sociedad y se trazó el perfil del agente de Pastoral Social:

1. Aportes

Puente de encuentro y diálogo
La Pastoral Social debe generar espacios de encuentro entre distintos actores sociales, promoviendo la escucha atenta, especialmente de los más vulnerables. Su rol es articular y enlazar acciones para construir comunidad con apertura y diálogo.

Acompañamiento y servicio con sentido comunitario
Es fundamental acompañar a las personas y situaciones concretas con un espíritu orante, promoviendo la participación y el compromiso.

Discernimiento y denuncia desde la fe
La Pastoral Social debe leer la realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia, anunciando la esperanza y denunciando las causas de las injusticias. Esto implica intervenir en el ámbito político y social con responsabilidad y claridad.

Formación y transformación
Es clave la formación integral de agentes pastorales para renovar mentalidades, estructuras y actitudes. La Doctrina Social de la Iglesia es una luz para la comunidad, promoviendo una pastoral en salida con vocación de servicio y testimonio.

Articulación de redes y acción organizada
La Pastoral Social debe tejer redes intersectoriales para dar respuestas concretas en los territorios. Actuar bajo el método “ver, juzgar y actuar”, gestionando el disenso y promoviendo la inclusión con signos visibles de alegría, esperanza y compromiso

2. Perfil del Agente de  Pastoral Social

Servidor con vocación de encuentro y unidad
Es un agente que busca re-unir, generar espacios de diálogo y gestionar el disenso con moderación. Actúa como puente entre diferentes sectores, promoviendo la unidad y la comunión en la diversidad.

Escucha atenta, empatía y cercanía
Cultiva una escucha sensible y propositiva, comprendiendo las realidades con empatía y valentía. Su cercanía genera confianza y vínculos sólidos, especialmente con los más vulnerables.

Compromiso con el territorio y formación constante
Está presente en el territorio, conoce sus dinámicas y necesidades. Su acción se fundamenta en una sólida formación en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, multiplicando lo aprendido y promoviendo procesos de transformación.

Testimonio creíble y humilde
Su vida es un reflejo de su misión, actuando con humildad y credibilidad. Su testimonio inspira y moviliza, siendo un canal de unidad, moderación y diálogo en la comunidad.

Espiritualidad y alegría en el servicio
Vive su vocación desde la trascendencia y la espiritualidad, irradiando alegría y esperanza. Es “fuego, pan y vino”, cuidando también a quienes cuidan, con una actitud de servicio generoso y orante.

Fuente: Agencia AICA

Se presentó en la UCA el libro ‘Rezar con los Papas’

El libro Rezar con los Papas,  de Marco Gallo, fue presentado el 25 de marzo en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde el autor, miembro de la Comunidad de San Egidio, dirige la Cátedra Pontificia.

La obra selecciona y presenta textos de oración de los papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, pero no agrupándolos por autores, sino por temas: oraciones a Jesús, al Padre y al Espíritu Santo; oraciones de alabanza, acción de gracias y bendición; oraciones por la paz; oraciones con María, etc.

“La oración es una palabra dirigida a Dios”, se dijo en la presentación, en la cual hablaron el vicerrector de Formación Integral de la UCA, presbítero Gustavo Boquin; la vicedecana de la Facultad de Teología de la UCA, doctora en Teología Marcela Mazzini, y fray Jorge Scampini OP, maestro en Sagrada Teología, ex presidente de la Sociedad Argentina de Teología.

Abrió el acto la directora del Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, licenciada Cecilia Cavanagh, y el director del Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral de la UCA, doctor Pablo Blanco, presentó a los disertantes.

El libro tiene 246 páginas y ha sido publicado por Editorial Guadalupe, sello por el cual se encontraban presentes el padre verbita Pedro Pitura SVD y otras personas.

“Estas páginas son un aporte para conocer mejor las oraciones de los Papas, pero también para hacer nuestra su oración -expresó Marco Gallo-, para dejarnos acompañar por ellos cuando sintamos que no sabemos rezar, para rezar con ellos, por la paz, para superar un problema ajeno, un problema propio. Simplemente para ser llenados por otro, por el Otro. Oración de los Papas y con los Papas”.

Y señaló que esas páginas “nos pueden ayudar a encontrar “el pensamiento de Cristo” en las palabras, el corazón y la fe de tres hombres de Dios, amigos de Jesús, expertos en humanidad”

Fuente: Agencia AICA

“Cristianos de Sacristía: ¿Discípulos de Paredes Adentro?”

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Hay un espécimen curioso dentro del ecosistema eclesial: el “cristiano de sacristía”. Es fácilmente identificable. Se mueve con soltura entre los bancos de la parroquia, conoce el horario de cada misa y, en ocasiones, hasta se apropia de “su” lugar en el templo, con el mismo derecho adquirido que una butaca en el estadio. Su hábitat natural se encuentra entre el altar y la casa parroquial, donde la importancia de los encuentros pastorales es más sacramental que la propia comunión. Suelen ser los primeros en llegar y los últimos en irse… del templo. Ahora, fuera de esos muros, la cosa cambia.

Estos fieles tienen una fe admirable, por supuesto. Su compromiso con la liturgia es irreprochable, y su conocimiento del calendario litúrgico haría sonrojar a más de un seminarista.

Pero, ¡ay!, cuando se trata de llevar el Evangelio a la vida cotidiana, a la calle, al trabajo, al colectivo lleno de gente impaciente, ahí es donde comienza la prueba real.

Jesús, un Errante Incómodo

Si Jesús hubiera sido un “cristiano de sacristía”, difícilmente hubiera pasado de Nazaret. Se habría quedado en la sinagoga, organizando los pergaminos, asegurándose de que la lectura del sábado estuviera bien preparada y que las lámparas de aceite estuvieran en su punto. Pero no, Jesús era un predicador itinerante, un “incómodo” que no tenía dónde reclinar la cabeza y que vivía la fe en medio del pueblo.

Si observamos los Evangelios, veremos que su ministerio fue mayormente “extramuros”. Predicó en la playa, en los montes, en la plaza del pueblo. Conversó con pescadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, enfermos y todo tipo de “elementos” poco dignos de la vida templaria.

¿Dónde estaban los fariseos y maestros de la ley? En las sinagogas, cuestionando cada paso de este Mesías poco convencional. Tal vez hoy, algunos de nuestros cristianos de sacristía lo mirarían con desconfianza: “¿Pero por qué Jesús no viene más seguido a misa? ¿Por qué se junta con esa gente?”.

La Fe No Se Guarda en la Sacristía

Es cómodo vivir la fe entre incienso y cánticos gregorianos, rodeados de quienes piensan igual y tienen la misma rutina dominical. Pero, ¿qué pasa cuando salimos a la calle y la fe se enfrenta al tráfico, a la fila del banco, a la impaciencia en el supermercado, al vecino que pone música a todo volumen? Allí es donde se pone a prueba nuestra santidad.

La fe no es un traje de domingo que se cuelga en el armario el resto de la semana. No es un amuleto que sacamos en Semana Santa ni una membresía exclusiva para ciertos ambientes eclesiales. La fe es un fuego que debe arder en cada rincón de nuestra vida, desde la parroquia hasta la oficina, desde la adoración hasta la conversación con un compañero de trabajo que nos cae mal. Porque si nuestra fe solo brilla bajo la luz de los vitrales, pero se apaga en la calle, tal vez no sea fe, sino simple costumbre.

Ejemplos Históricos de Cristianos en Salida

La historia de la Iglesia está llena de santos que entendieron que la fe no se limita a los muros de un templo. San Francisco de Asís, por ejemplo, dejó la comodidad de su casa y la seguridad de su entorno para abrazar a los leprosos y anunciar el Evangelio con su vida. Santa Teresa de Calcuta no se quedó en un convento rezando todo el día; salió a las calles de Calcuta a recoger a los moribundos. San Juan Bosco entendió que los jóvenes necesitaban educación y futuro, no solo sermones desde el púlpito. Y ni hablar de San Pablo, que recorrió miles de kilómetros en su misión evangelizadora, casi sin recursos, caminando o usando los medios de transporte de aquella época, superando obstáculos a diario y arriesgando su vida en cada paso que daba.

Testimonios Contemporáneos

En nuestros días, también hay cristianos que viven su Fe en salida. Pensemos en los misioneros que dejan todo para llevar el Evangelio a tierras lejanas. O en los voluntarios que, en lugar de encerrarse en un grupo de oración entre cuatro paredes, salen a las calles a dar de comer a los que no tienen nada. También están los laicos que, con su testimonio en la empresa, en la universidad o en la política, muestran que ser cristiano no es un título sino un estilo de vida.

Los grupos de oración son un gran espacio de crecimiento espiritual, pero su fruto real se ve cuando esa oración se traduce en acciones concretas en el mundo real. La Fe no puede quedarse en las reuniones entre amigos, sino que debe reflejarse en cada rincón de la vida cotidiana.

Referencias en Documentos de la Iglesia

El Papa Francisco lo ha dicho hasta el cansancio: necesitamos una Iglesia en salida. No una Iglesia encerrada en sus propias seguridades, en su cómoda rutina parroquial, sino una comunidad viva, que lleve el Evangelio a las periferias, no solo geográficas sino existenciales.

En Evangelii Gaudium nos dice claramente: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a sus propias seguridades” (EG, 49).

El Evangelio, en cambio, nos muestra que Jesús, después de haber enseñado en la sinagoga, sale para que la Palabra que ha predicado pueda alcanzar, tocar y sanar a las personas. De este modo nos revela que Dios no es un amo distante que nos habla desde lo alto; por el contrario, es un Padre lleno de amor que se hace cercano, que visita nuestras casas, que quiere salvar y liberar, sanar todo mal del cuerpo y del espíritu. Dios siempre está cerca de nosotros. La actitud de Dios se puede describir con tres palabras: cercanía, compasión y ternura. Dios se hace cercano para acompañarnos, con ternura, y para perdonarnos. No olviden esto: cercanía, compasión y ternura. Esta es la actitud de Dios.

Este incesante caminar de Jesús nos interpela. Podemos preguntarnos: ¿hemos descubierto el Rostro de Dios como Padre de la misericordia, o más bien anunciamos y creemos en un Dios frío, un Dios distante? ¿La fe nos mueve a ponernos en camino, o es para nosotros un consuelo intimista que nos deja tranquilos? ¿Rezamos solo para sentirnos en paz, o la Palabra que escuchamos y predicamos nos hace salir también a nosotros, como a Jesús, al encuentro de los demás para difundir el consuelo de Dios? Nos hará bien hacernos estas preguntas.

Miremos, entonces, el camino de Jesús, y recordemos que nuestro primer trabajo espiritual es éste: abandonar el Dios que creemos conocer y convertirnos cada día al Dios que Jesús nos presenta en el Evangelio, que es el Padre del amor y el Padre de la compasión. El Padre cercano, compasivo y tierno. Y cuando descubrimos el verdadero Rostro del Padre, nuestra fe madura: ya no nos quedamos como “cristianos de sacristía” o “de salón”, sino que nos sentimos llamados a ser portadores de la esperanza y la sanación de Dios.

Angelus del Papa – 04/02/2024 

Un Llamado a Salir

Ser cristiano no es asistir a misa y esperar a que el sacerdote nos dé la bendición para volver a nuestra vida como si nada. Es ensuciarnos los zapatos caminando con quienes están lejos, es compartir la fe en la mesa con los que nunca pisaron un templo, es ser testigos creíbles de Cristo en un mundo que, aunque no lo admita, lo sigue buscando.

Entonces, querido lector, si te reconoces como un “cristiano de sacristía”, no te ofendas. Al contrario, considéralo una oportunidad para revisar tu camino. ¿Dónde está Jesús? ¿Acaso se quedó entre las paredes del templo, esperando que lleguemos cada domingo? ¿O está afuera, en las calles, en los hospitales, en los comedores, en los trabajos, esperando que salgamos a llevarle al mundo?

Es hora de abrir las puertas y dejar de ser discípulos de paredes adentro. Porque la Buena Nueva no fue pensada para quedarse en un recinto, sino para transformar la realidad.

¿Te animás a dar el paso?


Si esta reflexión te hizo pensar, compartila con otro cristiano de sacristía (o con uno que ya esté en salida). ¡Nos vemos en la calle!

Néstor Ojeda

©Catolic.ar

Carta a los Fieles de la Arquidiócesis de Rosario

“CAMINANDO JUNTOS”

CARTA A LOS FIELES DE LA ARQUIDIOCESIS DE ROSARIO

Quiero dirigirme a todos ustedes, queridos fieles de la Arquidiócesis, con el deseo de llevar a la practica el camino sinodal, que no es una moda sino el camino a recorrer por la Iglesia en este tiempo y con perspectivas de mucho tiempo más.

Este camino, nos dice el Papa Francisco, debe ser “un retorno al Evangelio”, no una iniciativa a la moda.

La gran pregunta que con el Papa Francisco nos hacemos es “¿cómo llevar el Evangelio a una sociedad que ya no lo escucha o que se aleja de la fe? (Francisco a los belgas 28/9/24), ¿Cómo llevar la Buena Nueva a tantos hermanos que viven el flagelo de la pobreza y la esclavitud de las adicciones? ¿cómo llevar la Fe a tantos jóvenes que hoy buscan en otras fuentes una respuesta a sus anhelos de felicidad? ¿Cómo llevar la fe católica a tantos hermanos nuestros que hoy buscan a Jesús en otras expresiones cristianas, siendo que la Iglesia católica tiene la plenitud de los medios de salvación?

Queridos hermanos y hermanas: en nuestra Iglesia particular de Rosario, desde hace varios años hemos asumido como líneas directrices: la sinodalidad, la misión y la misericordia. Los invito a seguir ahondando este caminar.

El lema del Sínodo que ha concluido en Roma en octubre del año pasado, nos hablaba de Iglesia sinodal, comunión, participación para la misión. A fin de recepcionarlo activamente en nuestra Arquidiócesis, quiero convocarlos durante este año, a discernir a la luz de la Palabra de Dios, del documento final del Sínodo y de la Bula del Año Santo, todo ello en escucha del Espíritu Santo, pidiendo el don de entendimiento, para descubrir el designio de Dios sobre nosotros, lo que él dice a la Iglesia de Rosario en el tiempo que vivimos (cfr. Apoc 2,7, 17.29; 3,6,13). Les propongo también el uso del método de la conversación en el Espíritu como instrumento para discernir el designio de Dios sobre nuestra Iglesia que peregrina en Rosario.

En el orden civil hoy es muy frecuente hacer encuestas de opinión, que tienen, por supuesto, su valor. Pero aquí no se trata de una encuesta para saber qué opinamos, sino algo mucho más profundo, algo que involucra toda nuestra persona y nuestro modo de vivir la fe. Se trata de descubrir la voz del Señor que nos habla en su Palabra, en el Magisterio de la Iglesia, y en la voz de los hermanos. Estamos llamados a realizar un ejercicio de escucha y discernimiento para identificar la voluntad de Dios para nosotros, para nuestra Arquidiócesis, tal como nos dice San Pablo: “No tomen como modelo este mundo. Par el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12,2).

Que todos se sientan convocados a participar en comunión, pues todos somos co-responsables de la vida de la Iglesia, Todos, en el sentido que nos marca el Santo Padre Francisco para toda la Iglesia, de caminar juntos en comunión y participando de toda la vida de la Iglesia, teniendo como punto decisivo la misión, ya que la misma expresa la naturaleza más profunda de la Iglesia.

En este sentido los invito a identificar las necesidades que debemos considerar prioritarias en la acción pastoral. Deseo que todos participen: parroquias, asociaciones, movimientos, consagrados/as, institutos educativos, clero, las distintas áreas, pastorales, etc.

Probablemente, de los trabajos surjan muchas propuestas, acerca de cuáles son las necesidades más importantes para satisfacer. Para no perdernos en un mar de iniciativas y que se diluyan, les propongo que cada grupo de trabajo que se conforme lleguen a identificar tres prioridades pastorales, para los próximos tres años.

Seguiremos el método sinodal de “todos”, “algunos”, “uno”.

En este sentido las conclusiones de los trabajos se elevarán al Consejo Pastoral Arquidiocesano y al Consejo Presbiteral, quienes, siguiendo el mismo método de discernimiento espiritual, y en base al caudal de propuestas, deberán proponer al Arzobispo las tres prioridades pastorales para la Arquidiócesis. Las mismas, luego de aprobadas por el Pastor diocesano y con un orden de prioridades, se pondrán en práctica a partir del año 2026.

El Calendario será del siguiente modo:

1.- Desde la recepción de esta carta hasta el mes de julio realización de los trabajos de
todas las instancias eclesiales.

2.- De Julio a septiembre los trabajos del Consejo Pastoral y Presbiteral que entregarán las tres propuestas al Arzobispo.

3.- En el mes de octubre se establecerá el orden de prioridades y las necesidades
discernidas sinodalmente. En esta instancia se designarán tres equipos, conformados
por sacerdotes, consagrados/as y laicos que llevarán a cabo la implementación práctica de las propuestas.

4.- En el tiempo pascual del próximo año 2026 se realizará una Asamblea sinodal
Arquidiocesana para implementar la primera prioridad. La misma se trabajará durante todo el año hasta la Pascua de 2027. Las otras prioridades, siguiendo el mismo esquema, se trabajarán en los años subsiguientes 2027 y 2028.

Oportunamente se les enviará el material de trabajo para realizar el discernimiento y
establecer las tres prioridades pastorales.

La intención es, en primer lugar, ir aprendiendo juntos a vivir un estilo sinodal de
Iglesia en el ámbito pastoral.

En segundo lugar, vivir una experiencia más profunda de comunión y participación, y
una experiencia más rica de fraternidad.

En tercer lugar y como finalidad última y más decisiva, la intención es despertar,
acrecentar y llenar de pasión, alegría y entusiasmo la comunicación del Evangelio; que de cada asamblea podamos salir con la Esperanza renovada y el deseo ardiente de llevar a Jesús a todo el mundo.

Es mi deseo que de este trienio experimentemos una profunda conversión pastoral
basada en la conversión personal de los corazones. Que podamos ser realmente una
Iglesia en salida, en misión permanente, que sienta la urgencia del amor de Cristo que nos impulse a llevarlo a todos.

Que cada uno como discípulo/misionero, con la gracia del Espíritu Santo vivamos la
fe, “no en las sacristías, sino en cada familia, en el lugar de trabajo, en la sociedad, allí
donde viven los hombres y mujeres de nuestro tiempo, donde sufren, esperan y aman; caen y se levantan, buscando algo que pueda dar sentido y soporte a la fatiga de cada día, y dé cumplimiento a la vida entera” (Mons. Paolo Martinelli).

Providencialmente iniciamos este camino pastoral en el Contexto del Año Santo que
nos convoca a un renovado encuentro con el Señor y a renovar la Esperanza que no
defrauda.

Que María Santísima del Rosario, Madre de la esperanza y modelo de espíritu
misionero nos anime y sostenga con su poderosa intercesión.

Rosario, 17 de marzo de 2025. Al

+ Eduardo Eliseo Martín
Arzobispo de Rosario

Rosario: Mons. Martín delinea el camino sinodal arquidiocesano

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, dirigió una carta a la comunidad arquidiocesana titulada Caminando juntos, en la que expresa su compromiso con la sinodalidad, destacando que no es una moda pasajera, sino el camino que la Iglesia debe recorrer en este tiempo y en el futuro.

Citó al Papa Francisco al afirmar que este proceso es un “retorno al Evangelio” y planteó interrogantes clave sobre cómo transmitir la fe en una sociedad que se aleja de ella. “¿Cómo llevar la Buena Nueva a quienes sufren la pobreza y las adicciones? ¿Cómo acercar la fe a los jóvenes que buscan respuestas en otros ámbitos? ¿Cómo fortalecer la identidad católica en aquellos que exploran otras expresiones cristianas?”, reflexionó.

Recordó que la arquidiócesis de Rosario ha asumido como principios fundamentales la sinodalidad, la misión y la misericordia, e invitó a profundizar en este camino. Además, convocó a la comunidad a discernir, a la luz de la Palabra de Dios, el documento final del Sínodo y la bula del Año Santo, en escucha del Espíritu Santo, para comprender el llamado de Dios a la Iglesia local.

Como método de trabajo, propuso la conversación en el Espíritu, un instrumento para el discernimiento comunitario. En cuanto al calendario pastoral, estableció tres etapas:

  1. Desde la recepción de la carta hasta julio, se realizarán trabajos en todas las instancias eclesiales.
  2. De julio a septiembre, el Consejo Pastoral y Presbiteral elaborará tres propuestas para el arzobispo.
  3. En octubre, se establecerán prioridades y se formarán equipos de sacerdotes, consagrados y laicos para llevar adelante las iniciativas discernidas.

Además, monseñor Martín anunció que en el tiempo pascual de 2026 se llevará a cabo la Asamblea Sinodal Arquidiocesana para implementar la primera prioridad discernida. Esta se trabajará a lo largo del año hasta la Pascua de 2027, mientras que las siguientes prioridades seguirán el mismo esquema en 2027 y 2028.

Objetivo pastoral sinodal

El arzobispo explicó que este proceso busca, en primer lugar, aprender juntos a vivir un estilo sinodal en la pastoral. En segundo lugar, pretende profundizar la comunión, la participación y la fraternidad eclesial. Finalmente, su propósito esencial es renovar el entusiasmo por la evangelización, para que cada asamblea impulse a los fieles con una esperanza renovada y un ardiente deseo de llevar a Jesús a todos.

Expresó su anhelo de que este trienio conduzca a una conversión pastoral auténtica, fundamentada en la transformación personal de los corazones. “Que podamos ser realmente una Iglesia en salida, en misión permanente, sintiendo la urgencia del amor de Cristo que nos impulsa a anunciarlo a todos”, señaló.

Asimismo, exhortó a los fieles a vivir la fe más allá de los templos, llevándola a la vida cotidiana: “No en las sacristías, sino en cada familia, en el lugar de trabajo, en la sociedad, allí donde hombres y mujeres de nuestro tiempo sufren, esperan y aman; donde caen y se levantan buscando un sentido para sus vidas”, citando a monseñor Paolo Martinelli.

Finalmente, destacó que este camino pastoral se inicia en el contexto del Año Santo, una oportunidad providencial para un renovado encuentro con el Señor y para fortalecer la esperanza que no defrauda.

Agencia AICA