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El 5 y 6 de abril peregrinos del mundo celebran el Jubileo de los enfermos

Pacientes, médicos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, personal sanitario y técnicos de 90 países participarán en los eventos que se celebrarán en Roma y en el Vaticano. El domingo por la mañana la misa en la Plaza de San Pedro con el arzobispo Fisichella que leerá la homilía preparada por el Papa Francisco.

Vatican News

Alrededor de 20.000 peregrinos, entre pacientes, médicos, enfermeros, farmacéuticos, fisioterapeutas, personal sanitario y técnicos, procedentes de más de 90 países de todo el mundo, llegarán a Roma el sábado 5 y el domingo 6 de abril con motivo del séptimo de los grandes acontecimientos jubilares: el Jubileo dedicado a los enfermos y al mundo sanitario. Miles de personas llegarán a Roma procedentes de Italia, también estarán presentes delegaciones de Estados Unidos, España, Colombia, Argentina y Brasil, así como de países como Francia, México, Alemania, Croacia, Filipinas, Perú, Congo, Australia, Chile, Congo, Etiopía, Canadá y Camerún. Entre las asociaciones italianas presentes se encuentran el grupo de donantes de sangre Fratres de las Misericordias de Italia, ANED – la Asociación Nacional de Hemodiálisis, la Asociación de Médicos Católicos Italianos, el Hospital Pediátrico Bambino Gesù, la Fundación Banco Farmacéutico, AVIS y FIDAS – la Federación Italiana de Asociaciones de Donantes de Sangre, y las Federaciones Nacionales de Asociaciones de Profesionales de la Salud.

Peregrinación a la Puerta Santa

El evento jubilar comenzará el sábado 5 de abril por la mañana, con la oportunidad para todos los participantes de vivir su propia peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro a partir de las 8 de la mañana. El sábado por la tarde volverán los Diálogos con la Ciudad, las manifestaciones culturales, espirituales y artísticas en las plazas del centro de Roma organizadas por asociaciones, organizaciones y movimientos. En la Plaza de España, a partir de las 16.00 horas, tendrá lugar un encuentro titulado El valor del don y la solidaridad, organizado por el Ministerio de Salud, con intervenciones de monseñor Rino Fisichella, Orazio Schillaci, ministro de la Salud, Roberto Gualtieri, alcalde de Roma Capitale, y Francesco Rocca, presidente de la Región Lacio. De las 15.00 a las 18.00 horas, en los locales de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, tendrá lugar en cambio la conferencia Hospice = Esperanza, organizada por la Universidad Campus Bio-medico de Roma, sobre el tema de los cuidados paliativos. En Piazza Risorgimento, la American Heart Association organizará, de las 15.00 a las 17.30 horas, un evento en el que se enseñarán maniobras de reanimación cardiopulmonar, en inglés, español, francés, polaco y alemán.

Sensibilización a la donación de sangre

La asociación Fratres, en colaboración con la Oficina Nacional de Pastoral de la Salud de la CEI, promoverá un evento de sensibilización sobre la donación de sangre en la Piazza San Giovanni, con una colecta extraordinaria de sangre de 7.30 a 13.00 horas. Al mismo tiempo, en la Piazza della Chiesa Nuova y en la Piazza San Salvatore in Lauro, varias federaciones sanitarias ofrecerán actividades de educación sanitaria de 8.00 a 16.00 horas. En la Piazza dell’Oro, la Oficina de Pastoral de la Salud del Vicariato de Roma ha organizado actividades de información y sensibilización sobre el tema de las adicciones, de 16.00 a 18.30 horas.

Otros eventos

En la iglesia de Santa Mónica, en Piazza Sant’Uffizio 8, de 16.00 a 17.30, tendrá lugar una conferencia para presentar a la beata Benedetta Bianchi Porro, estudiante de medicina fallecida a causa de una rara enfermedad, en diálogo con su hermana Emanuela y don Andrea Vena, biógrafo-postulador de la causa de canonización. También habrá momentos de oración por los enfermos, con adoración eucarística y catequesis a cargo de las congregaciones religiosas con carismas asistenciales, de 16.00 a 17.00. En particular, en la iglesia de San María del Sufragio habrá un momento de oración ‘Tras las huellas del beato Luigi Novarese. Encontrar la bendición cuando la vida está atravesada por la fragilidad’ y en la Iglesia de Santa María Magdalena tendrá lugar la iniciativa ‘Tras las huellas de San Camilo de Lellis. El corazón unifica una vida fragmentada’.

Por último, la Fundación Banco Farmacéutico propondrá, en la iglesia de San Gregorio VII, de 17.00 a 18.30 horas, un encuentro titulado Cuidar y ser cuidados: ¿dónde reside nuestra esperanza?, en el que participarán monseñor Andrea Manto, vicario episcopal para la Pastoral de la Salud de Roma, Sergio Daniotti, presidente del Banco Farmacéutico, y Giorgio Bordin, presidente de Medicina e Persona. Por último, el Aula Magna de la Pontificia Universidad Lateranense acogerá una conferencia promovida por la Oficina Nacional de Pastoral Sanitaria de la Conferencia Episcopal Italiana y la Alta Scuola di Economia e Management dei Sistemi Sanitari (ALTEMS) de la Università Cattolica del Sacro Cuore, sobre la contribución de las asociaciones de pacientes a la construcción de un Servicio Sanitario Nacional más humano, participativo y sostenible.

El Jubileo concluirá el domingo 6 de abril con la Santa Misa en la Plaza de San Pedro a las 10.30 horas, presidida por el Proprefecto Fisichella, que leerá la homilía escrita por el Papa Francisco para la ocasión.

La Pastoral Social se compromete a ser misionera de esperanza en espacios vulnerables

Delegados de las diferentes diócesis del país, junto a miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), se reunieron los días 29 y 30 de marzo en Buenos Aires, para reflexionar sobre la realidad actual y plantearse cuál es el aporte que la Iglesia puede hacer en vistas a la construcción de una sociedad más fraterna.

La última jornada del Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Social comenzó con la misa presidida por monseñor Carlos Tissera, obispo de Quilmes, quien en su homilía destacó al beato Eduardo Pironio, el “profeta de esperanza”, que en tiempos difíciles supo predicarla y vivirla poniendo luz en situaciones que parecían no tener salida. 

El prelado quilmeño animó también a ser, como Pastoral Social, misioneros de esperanza en los espacios vulnerados a los que ‘estamos llamados a llevar el Evangelio”.

A continuación, se presentó la Comisión Nacional Justicia y Paz, cuyos miembros expusieron los deseos de trabajar orgánicamente con la CEPAS.

Seguidamente, se formaron grupos para que, con el método de la conversación espiritual, ofrecieran ideas relacionadas con el objetivo, el título, el contenido y la metodología de la Semana Social, que se realizará en Mar del Plata el 8, 9 y 10 de agosto. Dos de los temas más sugeridos fue los diez años desde la publicación de la encíclica Laudato si’ y el cuidado de la Casa Común. Los aportes se seguirán madurando hasta llegar a un consenso final para esas jornadas.

A continuación, pueden verse las principales problemáticas sociales que surgieron de la conversación espiritual.

Cuestión Social y Pobreza

  • Falta de acceso a derechos básicos: alimentación, tierra y vivienda, salud y educación.
  • Falta de trabajo formal y precarización laboral. Desocupación y extractivismo.
  • Situación de calle y vulnerabilidad social.
  • Abandono de los jubilados y personas con discapacidad.
  • Falta de recursos en general para acompañar a los sectores más necesitados.

Violencia e Inseguridad

  • Violencia en todos sus niveles: intrafamiliar, de género e institucional.
  • Narcocultura y su impacto en la sociedad.
  • Prostitución infantil y trata de personas.
  • Inseguridad en los barrios vulnerables.

Sociedad adictiva y Problemáticas Asociadas

  • Drogas y narcotráfico.
  • Ludopatía y su impacto en las familias.
  • Adicciones tecnológicas y su influencia en la juventud y la sociedad.
  • Suicidio y problemáticas de salud mental.
  • Falta de acompañamiento adecuado desde la familia y la Iglesia.

Cuidado de la Casa Común

  • Falta de conciencia general en relación con el cuidado de la Casa Común
  • Expansión agrícola y enfermedades por uso de agrotóxicos.
  • Basurales y contaminación ambiental.
  • Mal uso del agua y acceso desigual al recurso.
  • Inundaciones y falta de políticas de prevención.
  • Hidrovía y su impacto ecológico.

Institucionalidad y Participación Social

  • Crisis de representación política y social.
  • Falta de diálogo y participación social.
  • Corrupción.
  • Desacuerdos dentro de las organizaciones sociales.

Educación y Cultura

  • Declive de la calidad educativa en general. Ausentismo escolar.
  • Falta de acceso a oportunidades educativas y laborales para los jóvenes.
  • La tecnología y su impacto en la educación y las relaciones interpersonales.
  • Bullying y violencia en el ámbito escolar.

Líneas de acción
Ante esas problemáticas, se propusieron las siguientes líneas de acción.

Pastoral Social como Espacio de Encuentro y Diálogo

  • Promover la Pastoral Social como un ámbito de diálogo y participación.
  • Generar mesas de diálogo con audacia evangélica para la transformación social.
  • Articular organizaciones y movimientos sociales con universidades.
  • Trabajar con el gobierno y otras instituciones en la búsqueda de soluciones.
  • Construir estructuras regionales y nacionales para abordar problemáticas comunes.

Formación y Educación en Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

  • Organizar foros, jornadas y cursos de formación en DSI.
  • Difundir la DSI a través de estrategias de comunicación creativa.
  • Integrar la enseñanza de problemáticas sociales en las escuelas.
  • Identificar y acompañar dirigentes que compartan los valores de la pastoral.

Acompañamiento y Trabajo Territorial

  • Acompañar procesos sociales y comunitarios, especialmente en sectores vulnerables.
  • Trabajar con Cáritas y organizaciones comunitarias, como los Hogares de Cristo.
  • Promover asambleas y mesas de tierra a nivel provincial y municipal.
  • Crear una Asociación Civil para la promoción del cuidado de la Casa Común.
  • Fortalecer la Pastoral de prevención del suicidio.

Sensibilización y visibilización de problemáticas

  • Visibilizar las problemáticas sociales y mostrar su impacto regional.
  • Organizar campañas de sensibilización sobre la situación de los más vulnerables.
  • Impulsar el Foro de Infancias Robadas.
  • Generar datos confiables para fundamentar propuestas de acción.

Espiritualidad y compromiso social

  • Animar la espiritualidad que motive al compromiso vinculado a la justicia social.
  • Alentar la creación y fortalecimiento de la Pastoral Social en distintas comunidades.
  • Mejorar la comunicación para fortalecer el trabajo pastoral.

Aportes de la CEPAS y perfil del agente

El sábado, se presentaron los aportes que la Pastoral Social, que preside monseñor Dante Braida (La Rioja), debe realizar a la sociedad y se trazó el perfil del agente de Pastoral Social:

1. Aportes

Puente de encuentro y diálogo
La Pastoral Social debe generar espacios de encuentro entre distintos actores sociales, promoviendo la escucha atenta, especialmente de los más vulnerables. Su rol es articular y enlazar acciones para construir comunidad con apertura y diálogo.

Acompañamiento y servicio con sentido comunitario
Es fundamental acompañar a las personas y situaciones concretas con un espíritu orante, promoviendo la participación y el compromiso.

Discernimiento y denuncia desde la fe
La Pastoral Social debe leer la realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia, anunciando la esperanza y denunciando las causas de las injusticias. Esto implica intervenir en el ámbito político y social con responsabilidad y claridad.

Formación y transformación
Es clave la formación integral de agentes pastorales para renovar mentalidades, estructuras y actitudes. La Doctrina Social de la Iglesia es una luz para la comunidad, promoviendo una pastoral en salida con vocación de servicio y testimonio.

Articulación de redes y acción organizada
La Pastoral Social debe tejer redes intersectoriales para dar respuestas concretas en los territorios. Actuar bajo el método “ver, juzgar y actuar”, gestionando el disenso y promoviendo la inclusión con signos visibles de alegría, esperanza y compromiso

2. Perfil del Agente de  Pastoral Social

Servidor con vocación de encuentro y unidad
Es un agente que busca re-unir, generar espacios de diálogo y gestionar el disenso con moderación. Actúa como puente entre diferentes sectores, promoviendo la unidad y la comunión en la diversidad.

Escucha atenta, empatía y cercanía
Cultiva una escucha sensible y propositiva, comprendiendo las realidades con empatía y valentía. Su cercanía genera confianza y vínculos sólidos, especialmente con los más vulnerables.

Compromiso con el territorio y formación constante
Está presente en el territorio, conoce sus dinámicas y necesidades. Su acción se fundamenta en una sólida formación en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, multiplicando lo aprendido y promoviendo procesos de transformación.

Testimonio creíble y humilde
Su vida es un reflejo de su misión, actuando con humildad y credibilidad. Su testimonio inspira y moviliza, siendo un canal de unidad, moderación y diálogo en la comunidad.

Espiritualidad y alegría en el servicio
Vive su vocación desde la trascendencia y la espiritualidad, irradiando alegría y esperanza. Es “fuego, pan y vino”, cuidando también a quienes cuidan, con una actitud de servicio generoso y orante.

Fuente: Agencia AICA

Se presentó en la UCA el libro ‘Rezar con los Papas’

El libro Rezar con los Papas,  de Marco Gallo, fue presentado el 25 de marzo en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde el autor, miembro de la Comunidad de San Egidio, dirige la Cátedra Pontificia.

La obra selecciona y presenta textos de oración de los papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, pero no agrupándolos por autores, sino por temas: oraciones a Jesús, al Padre y al Espíritu Santo; oraciones de alabanza, acción de gracias y bendición; oraciones por la paz; oraciones con María, etc.

“La oración es una palabra dirigida a Dios”, se dijo en la presentación, en la cual hablaron el vicerrector de Formación Integral de la UCA, presbítero Gustavo Boquin; la vicedecana de la Facultad de Teología de la UCA, doctora en Teología Marcela Mazzini, y fray Jorge Scampini OP, maestro en Sagrada Teología, ex presidente de la Sociedad Argentina de Teología.

Abrió el acto la directora del Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, licenciada Cecilia Cavanagh, y el director del Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral de la UCA, doctor Pablo Blanco, presentó a los disertantes.

El libro tiene 246 páginas y ha sido publicado por Editorial Guadalupe, sello por el cual se encontraban presentes el padre verbita Pedro Pitura SVD y otras personas.

“Estas páginas son un aporte para conocer mejor las oraciones de los Papas, pero también para hacer nuestra su oración -expresó Marco Gallo-, para dejarnos acompañar por ellos cuando sintamos que no sabemos rezar, para rezar con ellos, por la paz, para superar un problema ajeno, un problema propio. Simplemente para ser llenados por otro, por el Otro. Oración de los Papas y con los Papas”.

Y señaló que esas páginas “nos pueden ayudar a encontrar “el pensamiento de Cristo” en las palabras, el corazón y la fe de tres hombres de Dios, amigos de Jesús, expertos en humanidad”

Fuente: Agencia AICA

“Cristianos de Sacristía: ¿Discípulos de Paredes Adentro?”

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Hay un espécimen curioso dentro del ecosistema eclesial: el “cristiano de sacristía”. Es fácilmente identificable. Se mueve con soltura entre los bancos de la parroquia, conoce el horario de cada misa y, en ocasiones, hasta se apropia de “su” lugar en el templo, con el mismo derecho adquirido que una butaca en el estadio. Su hábitat natural se encuentra entre el altar y la casa parroquial, donde la importancia de los encuentros pastorales es más sacramental que la propia comunión. Suelen ser los primeros en llegar y los últimos en irse… del templo. Ahora, fuera de esos muros, la cosa cambia.

Estos fieles tienen una fe admirable, por supuesto. Su compromiso con la liturgia es irreprochable, y su conocimiento del calendario litúrgico haría sonrojar a más de un seminarista.

Pero, ¡ay!, cuando se trata de llevar el Evangelio a la vida cotidiana, a la calle, al trabajo, al colectivo lleno de gente impaciente, ahí es donde comienza la prueba real.

Jesús, un Errante Incómodo

Si Jesús hubiera sido un “cristiano de sacristía”, difícilmente hubiera pasado de Nazaret. Se habría quedado en la sinagoga, organizando los pergaminos, asegurándose de que la lectura del sábado estuviera bien preparada y que las lámparas de aceite estuvieran en su punto. Pero no, Jesús era un predicador itinerante, un “incómodo” que no tenía dónde reclinar la cabeza y que vivía la fe en medio del pueblo.

Si observamos los Evangelios, veremos que su ministerio fue mayormente “extramuros”. Predicó en la playa, en los montes, en la plaza del pueblo. Conversó con pescadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, enfermos y todo tipo de “elementos” poco dignos de la vida templaria.

¿Dónde estaban los fariseos y maestros de la ley? En las sinagogas, cuestionando cada paso de este Mesías poco convencional. Tal vez hoy, algunos de nuestros cristianos de sacristía lo mirarían con desconfianza: “¿Pero por qué Jesús no viene más seguido a misa? ¿Por qué se junta con esa gente?”.

La Fe No Se Guarda en la Sacristía

Es cómodo vivir la fe entre incienso y cánticos gregorianos, rodeados de quienes piensan igual y tienen la misma rutina dominical. Pero, ¿qué pasa cuando salimos a la calle y la fe se enfrenta al tráfico, a la fila del banco, a la impaciencia en el supermercado, al vecino que pone música a todo volumen? Allí es donde se pone a prueba nuestra santidad.

La fe no es un traje de domingo que se cuelga en el armario el resto de la semana. No es un amuleto que sacamos en Semana Santa ni una membresía exclusiva para ciertos ambientes eclesiales. La fe es un fuego que debe arder en cada rincón de nuestra vida, desde la parroquia hasta la oficina, desde la adoración hasta la conversación con un compañero de trabajo que nos cae mal. Porque si nuestra fe solo brilla bajo la luz de los vitrales, pero se apaga en la calle, tal vez no sea fe, sino simple costumbre.

Ejemplos Históricos de Cristianos en Salida

La historia de la Iglesia está llena de santos que entendieron que la fe no se limita a los muros de un templo. San Francisco de Asís, por ejemplo, dejó la comodidad de su casa y la seguridad de su entorno para abrazar a los leprosos y anunciar el Evangelio con su vida. Santa Teresa de Calcuta no se quedó en un convento rezando todo el día; salió a las calles de Calcuta a recoger a los moribundos. San Juan Bosco entendió que los jóvenes necesitaban educación y futuro, no solo sermones desde el púlpito. Y ni hablar de San Pablo, que recorrió miles de kilómetros en su misión evangelizadora, casi sin recursos, caminando o usando los medios de transporte de aquella época, superando obstáculos a diario y arriesgando su vida en cada paso que daba.

Testimonios Contemporáneos

En nuestros días, también hay cristianos que viven su Fe en salida. Pensemos en los misioneros que dejan todo para llevar el Evangelio a tierras lejanas. O en los voluntarios que, en lugar de encerrarse en un grupo de oración entre cuatro paredes, salen a las calles a dar de comer a los que no tienen nada. También están los laicos que, con su testimonio en la empresa, en la universidad o en la política, muestran que ser cristiano no es un título sino un estilo de vida.

Los grupos de oración son un gran espacio de crecimiento espiritual, pero su fruto real se ve cuando esa oración se traduce en acciones concretas en el mundo real. La Fe no puede quedarse en las reuniones entre amigos, sino que debe reflejarse en cada rincón de la vida cotidiana.

Referencias en Documentos de la Iglesia

El Papa Francisco lo ha dicho hasta el cansancio: necesitamos una Iglesia en salida. No una Iglesia encerrada en sus propias seguridades, en su cómoda rutina parroquial, sino una comunidad viva, que lleve el Evangelio a las periferias, no solo geográficas sino existenciales.

En Evangelii Gaudium nos dice claramente: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a sus propias seguridades” (EG, 49).

El Evangelio, en cambio, nos muestra que Jesús, después de haber enseñado en la sinagoga, sale para que la Palabra que ha predicado pueda alcanzar, tocar y sanar a las personas. De este modo nos revela que Dios no es un amo distante que nos habla desde lo alto; por el contrario, es un Padre lleno de amor que se hace cercano, que visita nuestras casas, que quiere salvar y liberar, sanar todo mal del cuerpo y del espíritu. Dios siempre está cerca de nosotros. La actitud de Dios se puede describir con tres palabras: cercanía, compasión y ternura. Dios se hace cercano para acompañarnos, con ternura, y para perdonarnos. No olviden esto: cercanía, compasión y ternura. Esta es la actitud de Dios.

Este incesante caminar de Jesús nos interpela. Podemos preguntarnos: ¿hemos descubierto el Rostro de Dios como Padre de la misericordia, o más bien anunciamos y creemos en un Dios frío, un Dios distante? ¿La fe nos mueve a ponernos en camino, o es para nosotros un consuelo intimista que nos deja tranquilos? ¿Rezamos solo para sentirnos en paz, o la Palabra que escuchamos y predicamos nos hace salir también a nosotros, como a Jesús, al encuentro de los demás para difundir el consuelo de Dios? Nos hará bien hacernos estas preguntas.

Miremos, entonces, el camino de Jesús, y recordemos que nuestro primer trabajo espiritual es éste: abandonar el Dios que creemos conocer y convertirnos cada día al Dios que Jesús nos presenta en el Evangelio, que es el Padre del amor y el Padre de la compasión. El Padre cercano, compasivo y tierno. Y cuando descubrimos el verdadero Rostro del Padre, nuestra fe madura: ya no nos quedamos como “cristianos de sacristía” o “de salón”, sino que nos sentimos llamados a ser portadores de la esperanza y la sanación de Dios.

Angelus del Papa – 04/02/2024 

Un Llamado a Salir

Ser cristiano no es asistir a misa y esperar a que el sacerdote nos dé la bendición para volver a nuestra vida como si nada. Es ensuciarnos los zapatos caminando con quienes están lejos, es compartir la fe en la mesa con los que nunca pisaron un templo, es ser testigos creíbles de Cristo en un mundo que, aunque no lo admita, lo sigue buscando.

Entonces, querido lector, si te reconoces como un “cristiano de sacristía”, no te ofendas. Al contrario, considéralo una oportunidad para revisar tu camino. ¿Dónde está Jesús? ¿Acaso se quedó entre las paredes del templo, esperando que lleguemos cada domingo? ¿O está afuera, en las calles, en los hospitales, en los comedores, en los trabajos, esperando que salgamos a llevarle al mundo?

Es hora de abrir las puertas y dejar de ser discípulos de paredes adentro. Porque la Buena Nueva no fue pensada para quedarse en un recinto, sino para transformar la realidad.

¿Te animás a dar el paso?


Si esta reflexión te hizo pensar, compartila con otro cristiano de sacristía (o con uno que ya esté en salida). ¡Nos vemos en la calle!

Néstor Ojeda

©Catolic.ar

Carta a los Fieles de la Arquidiócesis de Rosario

“CAMINANDO JUNTOS”

CARTA A LOS FIELES DE LA ARQUIDIOCESIS DE ROSARIO

Quiero dirigirme a todos ustedes, queridos fieles de la Arquidiócesis, con el deseo de llevar a la practica el camino sinodal, que no es una moda sino el camino a recorrer por la Iglesia en este tiempo y con perspectivas de mucho tiempo más.

Este camino, nos dice el Papa Francisco, debe ser “un retorno al Evangelio”, no una iniciativa a la moda.

La gran pregunta que con el Papa Francisco nos hacemos es “¿cómo llevar el Evangelio a una sociedad que ya no lo escucha o que se aleja de la fe? (Francisco a los belgas 28/9/24), ¿Cómo llevar la Buena Nueva a tantos hermanos que viven el flagelo de la pobreza y la esclavitud de las adicciones? ¿cómo llevar la Fe a tantos jóvenes que hoy buscan en otras fuentes una respuesta a sus anhelos de felicidad? ¿Cómo llevar la fe católica a tantos hermanos nuestros que hoy buscan a Jesús en otras expresiones cristianas, siendo que la Iglesia católica tiene la plenitud de los medios de salvación?

Queridos hermanos y hermanas: en nuestra Iglesia particular de Rosario, desde hace varios años hemos asumido como líneas directrices: la sinodalidad, la misión y la misericordia. Los invito a seguir ahondando este caminar.

El lema del Sínodo que ha concluido en Roma en octubre del año pasado, nos hablaba de Iglesia sinodal, comunión, participación para la misión. A fin de recepcionarlo activamente en nuestra Arquidiócesis, quiero convocarlos durante este año, a discernir a la luz de la Palabra de Dios, del documento final del Sínodo y de la Bula del Año Santo, todo ello en escucha del Espíritu Santo, pidiendo el don de entendimiento, para descubrir el designio de Dios sobre nosotros, lo que él dice a la Iglesia de Rosario en el tiempo que vivimos (cfr. Apoc 2,7, 17.29; 3,6,13). Les propongo también el uso del método de la conversación en el Espíritu como instrumento para discernir el designio de Dios sobre nuestra Iglesia que peregrina en Rosario.

En el orden civil hoy es muy frecuente hacer encuestas de opinión, que tienen, por supuesto, su valor. Pero aquí no se trata de una encuesta para saber qué opinamos, sino algo mucho más profundo, algo que involucra toda nuestra persona y nuestro modo de vivir la fe. Se trata de descubrir la voz del Señor que nos habla en su Palabra, en el Magisterio de la Iglesia, y en la voz de los hermanos. Estamos llamados a realizar un ejercicio de escucha y discernimiento para identificar la voluntad de Dios para nosotros, para nuestra Arquidiócesis, tal como nos dice San Pablo: “No tomen como modelo este mundo. Par el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom 12,2).

Que todos se sientan convocados a participar en comunión, pues todos somos co-responsables de la vida de la Iglesia, Todos, en el sentido que nos marca el Santo Padre Francisco para toda la Iglesia, de caminar juntos en comunión y participando de toda la vida de la Iglesia, teniendo como punto decisivo la misión, ya que la misma expresa la naturaleza más profunda de la Iglesia.

En este sentido los invito a identificar las necesidades que debemos considerar prioritarias en la acción pastoral. Deseo que todos participen: parroquias, asociaciones, movimientos, consagrados/as, institutos educativos, clero, las distintas áreas, pastorales, etc.

Probablemente, de los trabajos surjan muchas propuestas, acerca de cuáles son las necesidades más importantes para satisfacer. Para no perdernos en un mar de iniciativas y que se diluyan, les propongo que cada grupo de trabajo que se conforme lleguen a identificar tres prioridades pastorales, para los próximos tres años.

Seguiremos el método sinodal de “todos”, “algunos”, “uno”.

En este sentido las conclusiones de los trabajos se elevarán al Consejo Pastoral Arquidiocesano y al Consejo Presbiteral, quienes, siguiendo el mismo método de discernimiento espiritual, y en base al caudal de propuestas, deberán proponer al Arzobispo las tres prioridades pastorales para la Arquidiócesis. Las mismas, luego de aprobadas por el Pastor diocesano y con un orden de prioridades, se pondrán en práctica a partir del año 2026.

El Calendario será del siguiente modo:

1.- Desde la recepción de esta carta hasta el mes de julio realización de los trabajos de
todas las instancias eclesiales.

2.- De Julio a septiembre los trabajos del Consejo Pastoral y Presbiteral que entregarán las tres propuestas al Arzobispo.

3.- En el mes de octubre se establecerá el orden de prioridades y las necesidades
discernidas sinodalmente. En esta instancia se designarán tres equipos, conformados
por sacerdotes, consagrados/as y laicos que llevarán a cabo la implementación práctica de las propuestas.

4.- En el tiempo pascual del próximo año 2026 se realizará una Asamblea sinodal
Arquidiocesana para implementar la primera prioridad. La misma se trabajará durante todo el año hasta la Pascua de 2027. Las otras prioridades, siguiendo el mismo esquema, se trabajarán en los años subsiguientes 2027 y 2028.

Oportunamente se les enviará el material de trabajo para realizar el discernimiento y
establecer las tres prioridades pastorales.

La intención es, en primer lugar, ir aprendiendo juntos a vivir un estilo sinodal de
Iglesia en el ámbito pastoral.

En segundo lugar, vivir una experiencia más profunda de comunión y participación, y
una experiencia más rica de fraternidad.

En tercer lugar y como finalidad última y más decisiva, la intención es despertar,
acrecentar y llenar de pasión, alegría y entusiasmo la comunicación del Evangelio; que de cada asamblea podamos salir con la Esperanza renovada y el deseo ardiente de llevar a Jesús a todo el mundo.

Es mi deseo que de este trienio experimentemos una profunda conversión pastoral
basada en la conversión personal de los corazones. Que podamos ser realmente una
Iglesia en salida, en misión permanente, que sienta la urgencia del amor de Cristo que nos impulse a llevarlo a todos.

Que cada uno como discípulo/misionero, con la gracia del Espíritu Santo vivamos la
fe, “no en las sacristías, sino en cada familia, en el lugar de trabajo, en la sociedad, allí
donde viven los hombres y mujeres de nuestro tiempo, donde sufren, esperan y aman; caen y se levantan, buscando algo que pueda dar sentido y soporte a la fatiga de cada día, y dé cumplimiento a la vida entera” (Mons. Paolo Martinelli).

Providencialmente iniciamos este camino pastoral en el Contexto del Año Santo que
nos convoca a un renovado encuentro con el Señor y a renovar la Esperanza que no
defrauda.

Que María Santísima del Rosario, Madre de la esperanza y modelo de espíritu
misionero nos anime y sostenga con su poderosa intercesión.

Rosario, 17 de marzo de 2025. Al

+ Eduardo Eliseo Martín
Arzobispo de Rosario

Rosario: Mons. Martín delinea el camino sinodal arquidiocesano

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, dirigió una carta a la comunidad arquidiocesana titulada Caminando juntos, en la que expresa su compromiso con la sinodalidad, destacando que no es una moda pasajera, sino el camino que la Iglesia debe recorrer en este tiempo y en el futuro.

Citó al Papa Francisco al afirmar que este proceso es un “retorno al Evangelio” y planteó interrogantes clave sobre cómo transmitir la fe en una sociedad que se aleja de ella. “¿Cómo llevar la Buena Nueva a quienes sufren la pobreza y las adicciones? ¿Cómo acercar la fe a los jóvenes que buscan respuestas en otros ámbitos? ¿Cómo fortalecer la identidad católica en aquellos que exploran otras expresiones cristianas?”, reflexionó.

Recordó que la arquidiócesis de Rosario ha asumido como principios fundamentales la sinodalidad, la misión y la misericordia, e invitó a profundizar en este camino. Además, convocó a la comunidad a discernir, a la luz de la Palabra de Dios, el documento final del Sínodo y la bula del Año Santo, en escucha del Espíritu Santo, para comprender el llamado de Dios a la Iglesia local.

Como método de trabajo, propuso la conversación en el Espíritu, un instrumento para el discernimiento comunitario. En cuanto al calendario pastoral, estableció tres etapas:

  1. Desde la recepción de la carta hasta julio, se realizarán trabajos en todas las instancias eclesiales.
  2. De julio a septiembre, el Consejo Pastoral y Presbiteral elaborará tres propuestas para el arzobispo.
  3. En octubre, se establecerán prioridades y se formarán equipos de sacerdotes, consagrados y laicos para llevar adelante las iniciativas discernidas.

Además, monseñor Martín anunció que en el tiempo pascual de 2026 se llevará a cabo la Asamblea Sinodal Arquidiocesana para implementar la primera prioridad discernida. Esta se trabajará a lo largo del año hasta la Pascua de 2027, mientras que las siguientes prioridades seguirán el mismo esquema en 2027 y 2028.

Objetivo pastoral sinodal

El arzobispo explicó que este proceso busca, en primer lugar, aprender juntos a vivir un estilo sinodal en la pastoral. En segundo lugar, pretende profundizar la comunión, la participación y la fraternidad eclesial. Finalmente, su propósito esencial es renovar el entusiasmo por la evangelización, para que cada asamblea impulse a los fieles con una esperanza renovada y un ardiente deseo de llevar a Jesús a todos.

Expresó su anhelo de que este trienio conduzca a una conversión pastoral auténtica, fundamentada en la transformación personal de los corazones. “Que podamos ser realmente una Iglesia en salida, en misión permanente, sintiendo la urgencia del amor de Cristo que nos impulsa a anunciarlo a todos”, señaló.

Asimismo, exhortó a los fieles a vivir la fe más allá de los templos, llevándola a la vida cotidiana: “No en las sacristías, sino en cada familia, en el lugar de trabajo, en la sociedad, allí donde hombres y mujeres de nuestro tiempo sufren, esperan y aman; donde caen y se levantan buscando un sentido para sus vidas”, citando a monseñor Paolo Martinelli.

Finalmente, destacó que este camino pastoral se inicia en el contexto del Año Santo, una oportunidad providencial para un renovado encuentro con el Señor y para fortalecer la esperanza que no defrauda.

Agencia AICA

Cristianismo de entrecasa, de templo y de la vida misma

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El Dios que me acompaña todos los días, Dios con nosotros

El cristianismo no es un museo de recuerdos ni un código de normas inertes; es una llama encendida, un río de gracia que fluye a través de los siglos y alcanza cada rincón de la existencia humana.

Néstor Ojeda

No es solo un credo que se recita en las liturgias, sino un latido profundo que resuena en el alma de los creyentes. Es el Dios que habita lo cotidiano, que se hace presente en los amaneceres de esperanza y en los atardeceres de prueba, en la brisa que susurra promesas y en la tormenta que nos abraza en su misterio. Es el Dios con nosotros, el Dios que camina, sufre, ríe y redime con su amor eterno.

Historia e Influencia del Cristianismo

Desde la humilde cueva de Belén hasta las grandes catedrales que apuntan al cielo, desde los primeros mártires en los coliseos hasta los misioneros que llevaron la Palabra a tierras desconocidas, el cristianismo ha tejido la historia con sus hilos de fe y sacrificio.

Ha sido cuna de sabiduría y fuente de consuelo, motor de la cultura y de la dignidad humana. Inspiró a Agustín en sus Confesiones, a Francisco en su pobreza jubilosa, a Teresa en su entrega silenciosa, a Juan Pablo II en su abrazo al mundo.

Pero, como toda obra humana que busca reflejar la perfección divina, también ha sido escenario de sombras: cruzadas, inquisiciones, abusos y olvidos del Evangelio. Y sin embargo, en cada herida, en cada extravío, la voz de Cristo sigue resonando: “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5).

Porque la Iglesia, aunque herida, es siempre llamada a la santidad, y su historia no se mide por sus caídas, sino por su capacidad de redención y transformación.

Iglesia Santa y Pecadora

La Iglesia es el hogar de la gracia, pero también el hospital de los pecadores. Es el banquete del Reino y la posada del hijo pródigo. Sus muros han resonado con la alabanza de los santos y con el lamento de los arrepentidos. Porque el cristianismo no es una élite de perfectos, sino la escuela del amor donde aprendemos a perdonar y a ser perdonados.

Jesús fundó su Iglesia sobre la roca de Pedro, el pescador impulsivo que lo negó tres veces, para mostrarnos que la gracia es más fuerte que la fragilidad. Nos dejó el sacramento de la Reconciliación porque sabía que caeríamos, pero también que seríamos levantados por su misericordia infinita. La santidad no es ausencia de pecado, sino la audacia de dejarse transformar por el amor divino.

Creer en Dios sin Verlo

“Dichosos los que creen sin haber visto” (Jn 20,29). Creer en Dios no es un salto al vacío ni una apuesta irracional; es el eco de una verdad que resuena en lo más profundo del ser. Es sentir su presencia en el silencio del alma, en la lágrima consolada, en el susurro de la oración respondida.

Muchos preguntan: “¿Cómo creer en lo invisible?” Y la respuesta brota de la vida misma: ¿Acaso vemos el viento y dudamos de su existencia? ¿Acaso tocamos el amor y negamos su poder? Dios no es un concepto ni una idea lejana; es el fuego que arde en el corazón de quien se deja amar por Él. Lo vemos en la belleza de un niño que ríe, en la bondad de quien se entrega, en la paz inexplicable de quien confía en medio de la tormenta.

Conversión y Testimonio

Convertirse no es solo cambiar de opinión, sino cambiar de dirección. No es un acontecimiento aislado, sino un éxodo permanente hacia la luz. Es abrir los ojos y descubrir que Dios siempre ha estado allí, esperando pacientemente nuestro regreso.

El testimonio no se grita; se vive. No se impone; se contagia. La Fe auténtica no es la de palabras altisonantes, sino la de vidas que irradian la presencia de Cristo. Se predica con el ejemplo, con la caridad silenciosa, con la alegría serena, con la coherencia inquebrantable. Porque el mundo no necesita discursos vacíos, sino testigos que hagan visible al Dios invisible.

El Dios de la Vida Cotidiana

Dios no es solo el Dios del domingo ni el que habita en los altares dorados; es el Dios del lunes temprano, del cansancio del obrero, de la madre que vela, del anciano que reza en soledad.

Es el Dios del mate compartido, del abrazo que reconcilia, de la lágrima que sana. Está en la mesa familiar y en el plato ofrecido al hambriento. En el obrero que trabaja con honestidad, en el estudiante que busca la verdad, en el médico que cura con ternura.

El cristianismo de entrecasa es el que se vive sin estridencias, en la fidelidad a lo simple, en la ternura de lo pequeño. Es rezar con los hijos antes de dormir, es comenzar el día con un “Señor, aquí estoy”, es mirar al prójimo con los ojos de Cristo. Es hacer del hogar un templo, y del templo un hogar.

Dios con nosotros

Es la promesa eterna, la certeza inquebrantable. No nos dejó huérfanos, no nos abandonó en la intemperie de la historia. Camina con nosotros, sufre con nosotros, vence con nosotros. Nos habla en el susurro de la brisa y en el estruendo de la tormenta, en el alba esperanzada y en la noche del abandono.

Es el Dios que habita lo cotidiano, que se hace presente en los amaneceres de esperanza y en los atardeceres de prueba, en la brisa que susurra promesas y en la tormenta que nos abraza en su misterio.

El reto del cristiano de hoy es encender la luz de la fe en un mundo que a menudo camina en penumbras. Es vivir con radicalidad el amor, la justicia, la esperanza.

Porque el cristianismo no es solo de los templos, ni de los libros, ni de los discursos. Es de la vida. Es aquí y ahora. Es el Dios que se sienta a nuestra mesa, que ríe y llora con nosotros, que nos toma de la mano y nos susurra: “No temas, yo estoy contigo” (Is 41,10).

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La sinodalidad: ¿realidad o ficción?

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La sinodalidad, promovida con vigor por el Papa Francisco, representa un modelo eclesial que busca transformar las estructuras tradicionales mediante la participación activa de todos los bautizados.

Néstor Ojeda

Este concepto, lejos de ser una abstracción, exige una implementación concreta en cada nivel de la Iglesia, desde las diócesis hasta las comunidades parroquiales. Sin embargo, su aplicación enfrenta resistencias, lo que plantea la pregunta: ¿tiene la sinodalidad un futuro real o es solo una ilusión?

Fundamentos teológicos y eclesiológicos

La sinodalidad no es una moda pasajera ni una estrategia administrativa, sino una dimensión constitutiva de la Iglesia. El documento La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia (2018) del Papa Francisco señala: “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. La Iglesia, como “Pueblo de Dios peregrino y misionero” (LG 9), encuentra en la sinodalidad su forma de ser y de actuar en el mundo.

El Papa también ha reiterado esta visión: “Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha… en la que cada uno tiene algo que aprender” (Discurso de apertura del Sínodo sobre la Sinodalidad, 2021). Esto implica que la comunión jerárquica no es un obstáculo para la participación de todos, sino su garantía.

Implementación en diócesis y parroquias

Estructuras participativas

  • Creación de consejos pastorales diocesanos con representación laical, sacerdotal y episcopal (cfr. Christus Dominus, 27).
  • Celebración de sínodos diocesanos periódicos con consultas amplias antes de la toma de decisiones (Instrumentum laboris 2024).

Formación continua

  • Programas de capacitación en discernimiento comunitario, evitando reducirlo a una mera votación democrática.
  • Elaboración de materiales formativos accesibles, como La sinodalidad. Qué es y cómo vivirla en comunidad.

Transparencia en la gestión

  • Publicación de informes financieros y pastorales, permitiendo a los fieles evaluar y proponer ajustes.
  • Fomento de la rendición de cuentas como práctica habitual en las comunidades eclesiales.

Vida sinodal en parroquias

Asambleas comunitarias

Espacios regulares para escuchar a marginados, jóvenes y quienes se han alejado de la Iglesia. Como señala el documento final del Sínodo 2024, esto implica “puertas abiertas” físicas y simbólicas.

Corresponsabilidad en decisiones

  • Elección de ministerios laicales (catequistas, agentes de caridad) mediante procesos participativos (Antiquum Ministerium, 2021).
  • Integración de mujeres en roles de liderazgo, respetando la doctrina pero superando exclusiones culturales.

Celebración litúrgica como acto sinodal

  • Uso de lenguajes y símbolos culturalmente relevantes para la comunidad local, sin perder la unidad católica (Sacrosanctum Concilium, 37-40).

Resistencias y desafíos

Clericalismo persistente

Algunos sectores interpretan la sinodalidad como una amenaza a la autoridad clerical. El Papa Francisco advierte: “El clericalismo es una perversión” (Evangelii Gaudium, 102) y que “una Iglesia autorreferencial enferma” (Discurso a la Cúria Romana, 2019).

Miedo al cambio estructural

Instrumentum laboris (2024) reconoce que ciertas diócesis ven la sinodalidad como “pérdida de identidad”, en lugar de entenderla como fidelidad dinámica al Evangelio.

Formación insuficiente

Muchos fieles y pastores desconocen los mecanismos de participación. Se requieren guías prácticas y procesos de concientización.

Documentos clave que impulsan el cambio

  • Carta del Papa a los párrocos (2024): “Si las parroquias no son sinodales, tampoco lo será la Iglesia”.
  • Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión (2024): Detalla el proceso de escucha en tres fases: diocesana, continental y universal.

Conclusión: ¿Realidad o ficción?

La sinodalidad es una realidad en construcción, con avances tangibles:

  • Encuentros internacionales de párrocos, como el de Sacrofano en 2024, que diseñan estrategias prácticas.
  • Reformas en estructuras diocesanas para incluir votaciones consultivas.

Sin embargo, persisten resistencias culturales y teológicas que requieren conversión pastoral. No es un modelo terminado, sino un camino que exige valentía para descentralizar el poder y confiar en la acción del Espíritu en todos los bautizados.

El Papa Francisco nos advierte: “Nunca llegaremos a ser Iglesia sinodal misionera si las comunidades parroquiales no hacen de la participación de todos el rasgo característico de sus vidas”.

El desafío es claro: ¡la sinodalidad solo será una realidad si cada bautizado asume su papel en la Iglesia! No basta con esperar cambios desde arriba; cada cristiano está llamado a ser fermento de renovación en su comunidad.

La sinodalidad no es un sueño, sino una invitación urgente a vivir el Evangelio en clave de comunión, participación y misión.

¿Serás parte del cambio o te quedarás esperando? La Iglesia sinodal comienza contigo.

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San Ignacio de Loyola y la experiencia mística a orillas del río Cardoner y en la cueva de Manresa

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En la historia de la Iglesia, hay figuras que trascienden los siglos con su legado de fe, discernimiento y compromiso con Dios.

Una de esas figuras es San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y autor de los Ejercicios Espirituales, una obra que ha guiado a incontables almas en su camino de conversión y encuentro con el Señor.

Néstor Ojeda

Su vida, marcada por una transformación radical, tiene dos momentos cumbres: su tiempo de penitencia y oración en la cueva de Manresa y la gran iluminación a orillas del río Cardoner. Ambos episodios definieron su espiritualidad y su misión en el mundo.

De soldado a peregrino de Dios

Iñigo López de Loyola nació en 1491 en el País Vasco, España, en el seno de una familia noble. Durante su juventud, su vida estuvo marcada por el deseo de gloria y el servicio militar. Sin embargo, su destino dio un giro inesperado en 1521, cuando una bala de cañón lo hirió gravemente en la batalla de Pamplona. Durante su larga convalecencia, sin acceso a sus libros de caballería favoritos, se vio obligado a leer vidas de santos y la vida de Cristo. Aquellas lecturas despertaron en él un ardiente deseo de seguir a Dios con la misma entrega con la que los santos habían dado sus vidas.

Tras su recuperación, Ignacio decidió renunciar a su antigua vida y emprendió un viaje de peregrinación que lo llevaría a Manresa, donde pasó meses en oración y penitencia, buscando descubrir la voluntad de Dios para su vida. Fue en este período de retiro y profunda contemplación cuando tuvo lugar su gran iluminación a orillas del río Cardoner.

La cueva de Manresa: el crisol de la conversión

Antes de recibir la gran luz del Cardoner, Ignacio vivió en una pequeña cueva en Manresa, sumergido en la oración y la penitencia. Su deseo de perfección espiritual lo llevó a duros ayunos y mortificaciones, pero también a noches de angustia y desolación. Se enfrentó a profundos combates interiores, a dudas y tentaciones que lo hicieron sentir la miseria de su pecado y la grandeza de la misericordia divina. En la soledad de la cueva, Ignacio fue purificado, y de sus lágrimas y tormentos nació una nueva manera de ver el mundo: Dios no es un juez implacable, sino un Padre amoroso que lo llamaba a la confianza absoluta.

La visión del Cardoner: un despertar espiritual

La experiencia mística de San Ignacio a orillas del río Cardoner es un episodio clave en su conversión. En un día cualquiera, mientras caminaba cerca del río, tuvo una visión que transformó su manera de ver el mundo y de comprender a Dios. En sus propias palabras, sintió que su entendimiento se abría de tal manera que comenzó a ver todas las cosas con una luz nueva y con una claridad que nunca antes había experimentado.

Ignacio no describe detalladamente qué fue lo que vio, pero lo que sí deja claro es que esta experiencia le otorgó una comprensión profunda de la presencia de Dios en todas las cosas. Muchos teólogos y estudiosos han interpretado esta iluminación como una visión especial sobre la Santísima Trinidad, ya que en sus escritos posteriores Ignacio manifestaría una devoción particular y una profunda comprensión del misterio trinitario. La Trinidad dejó de ser para él un concepto abstracto y pasó a ser una realidad viva, activa y presente en toda la creación.

El fruto de la experiencia: los Ejercicios Espirituales y la Compañía de Jesús

A partir de aquellos momentos en Manresa y el Cardoner, Ignacio comprendió que Dios podía ser encontrado en todas las cosas y que todo estaba impregnado de su amor y voluntad. Este discernimiento se convertiría en la base de su espiritualidad y quedaría plasmado en su obra maestra: los Ejercicios Espirituales, un camino de oración y meditación que ayuda a los creyentes a encontrar la voluntad de Dios en sus vidas.

A lo largo de los años, Ignacio reunió a un grupo de compañeros con quienes, en 1534, fundó la Compañía de Jesús, una orden dedicada a la evangelización, la educación y la formación espiritual. Con el lema “Ad maiorem Dei gloriam” (Para la mayor gloria de Dios), los jesuitas se convirtieron en una fuerza transformadora en la Iglesia y en el mundo.

Un legado que transforma corazones

San Ignacio de Loyola nos enseña que la vida está llena de momentos de gracia, de experiencias que pueden abrirnos los ojos y el corazón a una nueva comprensión de Dios. Su tiempo en la cueva de Manresa nos recuerda que la verdadera transformación nace del dolor y la búsqueda sincera. Su experiencia en el río Cardoner nos muestra que la sabiduría divina puede irrumpir en nuestra vida de manera inesperada y cambiarlo todo.

Hoy, su mensaje sigue vigente: Dios nos llama a encontrarnos con él en la oración, en el servicio y en la contemplación. Si alguna vez te has sentido perdido, si has luchado con la duda o la desesperanza, sigue el ejemplo de Ignacio. Retírate en el silencio, abre tu corazón y deja que Dios transforme tu vida.

Que la experiencia de San Ignacio nos anime también a buscar nuestra propia “visión del Cardoner”, ese momento en que Dios nos habla con claridad y nos invita a seguirlo con todo nuestro ser. No tengas miedo de dejarlo todo por Él. Dios tiene un plan para ti, como lo tuvo para Ignacio, y solo espera que le abras tu corazón para mostrártelo.

Cuando miramos la vida de San Ignacio, descubrimos que cada dolor, cada caída y cada momento de crisis fueron la puerta de entrada a un amor más grande, a una misión que trascendió su propia existencia. Su historia nos desafía a confiar en que Dios obra incluso en nuestras noches más oscuras y que, si nos abandonamos en sus manos, Él nos llevará a lugares que jamás imaginamos.

La conversión de Ignacio no fue un evento aislado, sino un proceso continuo de entrega y discernimiento. También nosotros estamos llamados a vivir en este espíritu, a buscar a Dios en todas las cosas y a responder con valentía a su llamado. Porque la mayor gloria de Dios es que cada uno de nosotros descubra su amor, se transforme en su luz y, como Ignacio, ilumine el mundo con su testimonio.

Hoy, más que nunca, el mundo necesita testigos de la fe, hombres y mujeres que, con el fuego del Espíritu, se lancen a transformar realidades, a sanar heridas y a anunciar con su vida que Dios es amor. ¿Estás dispuesto a dar ese paso? Ignacio lo dio y cambió la historia. Ahora, es tu turno.

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Ernestina Ramallo: Una Llama de Fe y Educación que Iluminó Japón

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En la historia de la Iglesia y la educación, hay figuras que, con su entrega y vocación, dejan huellas imborrables. Una de esas personas es Ernestina Ramallo Gradín, una mujer argentina cuya vida estuvo marcada por la fe, el servicio y la misión de transformar la sociedad a través de la educación.

Su legado trasciende el tiempo y las fronteras, encontrando su máxima expresión en la Universidad Seisen de Japón, institución que fundó y que sigue siendo un faro de conocimiento y valores.

Néstor Ojeda

Los Orígenes de una Misión

Nacida el 23 de octubre de 1902 en Buenos Aires, Ernestina creció en una familia que valoraba la educación y la vida espiritual. Su formación en la fe la llevó a descubrir su vocación religiosa, ingresando a la congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús en 1927, con tan solo 25 años. Desde el principio, mostró una inclinación especial hacia la enseñanza, entendiendo la educación como una herramienta poderosa para la transformación personal y social.

Su compromiso con la misión evangelizadora pronto la llevó más allá de las fronteras de su país natal. En 1934, recibió el desafío de viajar a Japón junto a tres hermanas de su congregación con el propósito de establecer una institución educativa para mujeres en un país cuya cultura y tradiciones eran radicalmente diferentes a las suyas.

El Desafío de un Nuevo Mundo

Llegar a Japón en la década de 1930 significó enfrentar una serie de obstáculos que pondrían a prueba su determinación y fe. No solo el idioma representaba una barrera, sino también las diferencias culturales y sociales. Japón, en ese entonces, se encontraba en un proceso de modernización que coexistía con profundas tradiciones arraigadas. El papel de la mujer en la sociedad aún estaba limitado, y la educación para ellas no era una prioridad en muchos sectores.

Además, la inestabilidad política y la creciente tensión que precedió a la Segunda Guerra Mundial dificultaban aún más la tarea. A pesar de ello, Ernestina y sus hermanas continuaron con su misión, convencidas de que la educación era clave para empoderar a las mujeres y construir un futuro mejor.

La Fundación de la Universidad Seisen

El arduo trabajo de Ernestina Ramallo dio sus frutos en 1950 con la fundación de la Universidad Seisen, cuyo nombre significa “fuente de pureza” en japonés. La institución nació con una visión clara: formar mujeres con excelencia académica y valores sólidos, capaces de influir positivamente en la sociedad.

Desde su inicio, la universidad se destacó por su enfoque humanista y su énfasis en la educación integral. Ernestina, quien fue su primera presidenta, dirigió la institución con una dedicación incansable.

En 1962, la universidad se trasladó a Tokio, consolidándose como un referente en la educación femenina en Japón. Continuó como rectora hasta 1966, dejando una estructura sólida y una comunidad académica comprometida con sus ideales.

Su visión de la educación trascendía lo académico; creía en la formación de personas con valores humanos y cristianos. El lema de la Universidad Seisen, “La verdadera alegría no se encuentra viviendo para uno mismo, sino viviendo para los demás”, refleja la esencia del pensamiento de su fundadora.

Un Legado Imperecedero

El impacto de Ernestina Ramallo en Japón no se limitó a la fundación de una universidad. Su trabajo ayudó a fortalecer los lazos entre Argentina y Japón, y su historia es un testimonio del poder transformador de la fe y la educación.

En 2019, la Universidad Seisen conmemoró el 120º aniversario de su nacimiento con una ceremonia en la que participaron representantes de la Embajada de Argentina en Japón. Este homenaje reafirmó la vigencia de su legado y la importancia de su obra en la educación y el empoderamiento de las mujeres.

Además, su vida y labor han sido plasmadas en el libro “Izumi wa karezu” (“El manantial nunca se seca”), que relata su historia y la de la Universidad Seisen. Este libro es un testimonio del compromiso, la resiliencia y la fe inquebrantable que marcaron su vida.

Ernestina Ramallo y la Santidad en la Vida Cotidiana

Si bien Ernestina Ramallo no ha sido reconocida oficialmente como santa, su vida refleja la esencia de la santidad vivida en lo cotidiano.

Su entrega desinteresada, su amor por los demás y su capacidad de superar adversidades con fe y esperanza la convierten en un ejemplo para todos aquellos que buscan vivir según los valores cristianos.

La santidad, más que un estado reservado para unos pocos, es un llamado a vivir cada día con amor y compromiso hacia los demás. Ernestina nos recuerda que la santidad se encuentra en el servicio, en la educación, en el trabajo arduo y en la fe inquebrantable en que el bien puede transformar el mundo.

Un Modelo a Seguir

La vida de Ernestina Ramallo es una invitación a todos los cristianos a vivir con propósito y dedicación. Su historia demuestra que una sola persona, con fe y determinación, puede generar un impacto inmenso en la vida de muchas generaciones. Su legado sigue vivo en la Universidad Seisen y en cada una de las mujeres que han pasado por sus aulas.

Hoy, en un mundo que necesita más que nunca ejemplos de compromiso y amor al prójimo, la figura de Ernestina Ramallo se alza como un faro de luz. Su historia nos inspira a preguntarnos: ¿cómo podemos, desde nuestra realidad, hacer de este mundo un lugar mejor?

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