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jueves, febrero 5, 2026
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Primer Regina Coeli del Papa León XIV: Un Mensaje de Esperanza y Paz

Este domingo, el Papa León XIV presidió su primer Regina Coeli desde el balcón de la Basílica de San Pedro, un acontecimiento histórico para la Iglesia Católica. En su intervención, el Pontífice expresó su gratitud por coincidir este primer domingo de su pontificado con el del Buen Pastor, el cuarto del tiempo de Pascua, una celebración especial para recordar a Cristo como el verdadero pastor que ama y entrega su vida por sus ovejas.

El Papa destacó la importancia de esta jornada, que desde hace 62 años se celebra como el Día Mundial de Oración por las Vocaciones. Subrayó que la Iglesia necesita de jóvenes que se sientan acogidos y motivados en su camino vocacional, invitando a las comunidades a ser lugares de estímulo y apoyo para quienes desean consagrar su vida a Dios.

Un llamado a la paz y la reconciliación mundial

León XIV aprovechó también este momento para recordar el final de la Segunda Guerra Mundial, hace exactamente 80 años, el 8 de mayo, pidiendo que, en un mundo marcado por conflictos y tensiones, no se repita el horror de la guerra. ‘Nunca más la guerra’, clamó el Pontífice, dirigiéndose a los líderes mundiales y pidiendo especialmente por el fin de la violencia en Ucrania, la Franja de Gaza y otros lugares de conflicto.

El Papa pidió la liberación de prisioneros, el regreso de los niños a sus familias y un alto al fuego inmediato en las zonas más afectadas, mientras celebraba con esperanza el anuncio de un cese al fuego entre India y Pakistán.

Un mensaje de amor para las madres

En el marco de esta celebración dominical, León XIV dedicó un emotivo saludo a todas las madres, recordando su entrega y amor incondicional. Extendió su oración a aquellas que ya han partido al cielo, deseando un feliz día de la madre a todas ellas.

Con la plaza colmada de peregrinos de distintos países, el Santo Padre concluyó su primer Regina Coeli con una sentida bendición apostólica, pidiendo la intercesión de la Virgen María, Reina de la Paz, para que los conflictos en el mundo encuentren un camino de reconciliación y esperanza.

El Papa León XIV inició su pontificado con un mensaje claro: Cristo es el Buen Pastor que guía a su rebaño y el camino hacia la paz es posible si se escucha su voz.

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Palabras del Papa antes del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz domingo!

Considero un don de Dios que el primer domingo de mi servicio como obispo de Roma sea el del Buen Pastor, cuarto domingo del tiempo pascual. En este domingo proclamamos siempre en la misa el Evangelio de Juan, capítulo diez, en el que Jesús se revela como el verdadero Pastor, que conoce y ama a sus ovejas y da la vida por ellas.

En este domingo se celebra desde hace sesenta y dos años la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Y también hoy Roma acoge el Jubileo de las Bandas y de los Espectáculos Populares. Saludo con afecto a todos estos peregrinos y les doy las gracias porque con su música y sus actuaciones alegran la fiesta, la fiesta de Cristo Buen Pastor: sí, es Él quien guía a la Iglesia con su Espíritu Santo.

Jesús afirma en el Evangelio que conoce a sus ovejas, y que ellas escuchan su voz y le siguen (cf. Jn 10, 27). En efecto, como enseña el Papa san Gregorio Magno, las personas «corresponden al amor de quienes las aman» (Homilía 14, 3-6).

Por tanto, hermanos y hermanas, hoy tengo la alegría de rezar con vosotros y con todo el pueblo de Dios por las vocaciones, especialmente por las sacerdotales y religiosas. La Iglesia tiene gran necesidad de ellas. Y es importante que los jóvenes encuentren, en nuestras comunidades, acogida, escucha, aliento en su camino vocacional, y que puedan contar con modelos creíbles de entrega generosa a Dios y a los hermanos.

Hagamos nuestra la invitación que el Papa Francisco nos deja en su Mensaje para la Jornada de hoy: la invitación a acoger y acompañar a los jóvenes. Y pidamos a nuestro Padre celestial ser los unos para los otros, cada uno según su condición, pastores «según su corazón» (cf. Jr 3,15), capaces de ayudarse mutuamente a caminar en el amor y en la verdad. Y a los jóvenes les digo: «¡No tengáis miedo! Aceptad la invitación de la Iglesia y de Cristo Señor».

Que la Virgen María, cuya vida entera fue una respuesta a la llamada del Señor, nos acompañe siempre en el seguimiento de Jesús.

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Después del Regina Coeli

Hermanos y hermanas

la inmensa tragedia de la Segunda Guerra Mundial terminó hace 80 años, el 8 de mayo, habiendo causado 60 millones de víctimas. En el dramático escenario actual de una tercera guerra mundial en pedazos, como ha afirmado repetidamente el Papa Francisco, también yo me dirijo a los grandes del mundo, repitiendo el llamamiento siempre actual: «¡Nunca más la guerra!».

Llevo en el corazón el sufrimiento del amado pueblo ucraniano. Que se haga todo lo posible para alcanzar cuanto antes una paz verdadera, justa y duradera. Que todos los prisioneros sean liberados y que los niños vuelvan con sus familias.

Me entristece profundamente lo que está ocurriendo en la Franja de Gaza. ¡Que cese inmediatamente el fuego! Que se proporcione ayuda humanitaria a la agotada población civil y que se libere a todos los rehenes.

Por otro lado, he acogido con satisfacción el anuncio del alto el fuego entre India y Pakistán, y espero que a través de las próximas negociaciones se pueda alcanzar pronto un acuerdo duradero.

Pero, ¡cuántos otros conflictos hay en el mundo! Confío esta sentida súplica a la Reina de la Paz, para que la presente al Señor Jesús y nos obtenga el milagro de la paz.

Y ahora os saludo con afecto a todos vosotros, romanos y peregrinos de diversos países. Saludo a los miembros de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, al grupo de médicos de Granada (España), a los fieles de Malta, Panamá, Dallas (Texas), Valladolid, Torrelodones (Madrid), Montesilvano y Cinisi (Palermo).

Saludo a los participantes en el acto «Optemos por la vida» y a los jóvenes de la Fraternidad de Santa María Inmaculada y San Francisco de Asís de Reggio Emilia.

Hoy se celebra en Italia y en otros países el Día de la Madre. Envío un afectuoso saludo a todas las madres, con una oración por ellas y por las que ya están en el Cielo.

¡Feliz Día de la Madre a todas las madres!

¡Gracias a todas! ¡Feliz domingo a todos!

 

La entrada Primer Regina Coeli del Papa León XIV: Un Mensaje de Esperanza y Paz se publicó primero en Exaudi.

Santos en pausa: cuando la santidad espera

“Hay santos que la Iglesia canoniza, y otros que canoniza el pueblo. Y a veces, la distancia entre uno y otro es un silencio incómodo.”

Cuando la santidad se interrumpe

En cada época, la Iglesia ha elevado a los altares figuras cuya vida manifiesta, con rasgos excepcionales, la presencia de Dios. Pero ¿qué pasa con esas otras vidas que también brillan por su entrega, su radicalidad evangélica o incluso su martirio, y sin embargo no llegan nunca a los altares?

Por Néstor Ojeda

Este fenómeno —tan poco visibilizado— atraviesa distintas realidades. Hay causas de canonización detenidas por motivos burocráticos o políticos, y otras que ni siquiera llegaron a iniciarse por falta de apoyo, recursos o impulso pastoral. En algunos casos, lo que está en juego no es la santidad de la persona, sino la dificultad para encajarla en los moldes institucionales.

Es lo que algunos comienzan a llamar —con cautela pero convicción— “santidades en pausa”.

¿Quién decide quién puede ser santo?

Para iniciar una causa de beatificación o canonización se requiere, entre otras cosas, el consentimiento del obispo diocesano (llamado “ordinario del lugar”), la existencia de una “fama de santidad” extendida y comprobable, y un postulador que asuma el proceso, el cual implica años de investigación, documentación y —no menor— costos económicos.

Aunque desde Juan Pablo II se han simplificado algunos procedimientos, el acceso sigue siendo limitado. Las familias religiosas con estructura y recursos suelen impulsar con más facilidad las causas de sus miembros. Pero ¿qué pasa con las figuras laicales, populares o incómodas? ¿Con los testigos que no pertenecen a un carisma específico, que no dejaron escritos ni fundaron congregaciones, pero que vivieron el Evangelio hasta las últimas consecuencias?

Tres casos que interpelan

En esta serie especial de catolic.ar, exploramos historias de santidad que parecen haber quedado en el umbral. La segunda entrega estará dedicada a Claudio “Pocho” Lepratti, asesinado en Rosario durante la represión de diciembre de 2001 mientras defendía a niños que estaban comiendo. Salesiano de corazón, educador de barrios humildes y laico célibe por opción, su vida inspiró una fuerte devoción popular. Un grupo de sacerdotes salesianos impulsó informalmente su causa, pero —según versiones no oficiales— el proceso fue detenido o desalentado, posiblemente por no verse claro si predominaba en él, el “militante social” o el “testigo cristiano”.

Junto a Lepratti, abordaremos también dos figuras emblemáticas del catolicismo argentino asesinadas por el extremismo armado en los años setenta:

  • Jordán Bruno Genta, filósofo católico, pensador nacionalista y laico combativo, acribillado por Montoneros en 1974. Su figura sigue generando adhesión y rechazo, y su martirio nunca fue considerado en clave eclesial.
  • Carlos Alberto Sacheri, intelectual católico, docente universitario, padre de familia numerosa y testigo del Evangelio en el ámbito académico. Fue asesinado por la organización terrorista ERP en 1974, cuando salía de misa con su familia. Su figura es recordada en círculos intelectuales, pero su causa no ha avanzado.

¿Quién falta en los altares?

Esta serie no busca imponer conclusiones. Más bien, quiere abrir preguntas:
¿Existe un modelo “aceptable” de santidad que excluye ciertas formas de testimonio cristiano?
¿Puede una vida coherente con el Evangelio quedar excluida por razones políticas, ideológicas o simplemente por falta de apoyo económico?
¿Quién se anima a proponer a los santos incómodos?

En tiempos del Papa Francisco habló en su exhortación apostólica “Gaudete et exsultate” de los “Santos de la puerta de al lado”, acaso también haga falta revisar los caminos institucionales que conducen a los altares. Porque hay vidas que el pueblo ya considera sagradas, aunque Roma nunca las haya canonizado. Y porque, en definitiva, la santidad no es un trámite, sino una respuesta total al Amor.

©Catolic.ar

El elegido de Francisco: ¿Fue León XIV preparado para este momento?

“No fue simplemente ungido por los cardenales, sino moldeado a fuego lento por la Providencia en los silencios de Francisco.”

La elección del Papa León XIV, antes conocido como Robert Francis Prevost, ha abierto un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica. Aunque el humo blanco se elevó con el misterio habitual del cónclave, muchos se preguntan si lo ocurrido fue solo una sorpresa del Espíritu o también el desenlace de un proceso cuidadoso, discernido, incluso estratégico, gestado bajo la mirada vigilante de Francisco, el Papa recientemente fallecido.

Por Néstor Ojeda

Quien tenga ojos para ver, que vea. Porque en los últimos años de su pontificado, Francisco no sólo hablaba con palabras, sino con gestos, con silencios, con nombramientos. Y Prevost fue uno de ellos.


Un agustino, no improvisado

León XIV es hijo espiritual de san Agustín, lo dijo en su primer saludo. Pero también es hijo de Francisco en un sentido más profundo: fue formado, promovido y perfilado por el pontificado anterior para ocupar un lugar central en la Iglesia universal.

Desde su experiencia misionera en Perú, donde vivió y acompañó la fe de los más pobres, hasta su rol como prefecto del Dicasterio para los Obispos —el cargo desde donde se moldea el rostro pastoral del episcopado mundial—, Prevost fue escalando posiciones no por ambición, sino por disponibilidad y obediencia, atributos muy apreciados por Bergoglio.

Francisco no lo hizo Papa. Pero lo puso en camino. Le confió silenciosamente la Iglesia que él había soñado: una Iglesia sinodal, abierta, misericordiosa, pero enraizada en la verdad de Cristo.


Un perfil inesperado para el momento justo

A diferencia de muchos papables, Prevost nunca pareció en campaña. Era firme, pero sin aristas. Sereno, pero no apagado. Reflexivo, pero no indeciso. Muchos lo consideraban un “hombre de transición”. Ahora parece que esa transición no será hacia el pasado, sino hacia una etapa más madura de la renovación eclesial.

Su elección fue, en este sentido, una respuesta al cansancio de las polarizaciones, a las guerras intestinas dentro de la Iglesia, a los sectores que quieren arrastrar el Evangelio a trincheras ideológicas. León XIV es, antes que todo, un pastor que quiere volver a Cristo como centro y medida de todo.


¿El heredero de Francisco?

Sí, Francisco lo perfiló. Pero no lo hizo títere de su legado, sino testigo de una etapa más honda, más silenciosa y quizá más fecunda. Lo acompañó, lo promovió, lo escuchó. Y sobre todo, lo puso en una posición desde la cual los cardenales pudieran ver en él una síntesis posible entre continuidad y novedad.

Francisco no buscaba una copia. Buscaba una fecundidad nueva, nacida de la fidelidad al Evangelio y no al propio estilo. Si Benedicto XVI fue la cabeza teológica de la transición postconciliar y Francisco fue el corazón pastoral, León XIV parece haber sido preparado para ser el alma de un nuevo ciclo, más contemplativo, más interior, más centrado en Cristo.


¿Qué desafíos lo esperan?

León XIV no tendrá un pontificado fácil. Heredará un mundo desgarrado por guerras visibles e invisibles: las bombas en Medio Oriente, sí, pero también el hambre espiritual, la fragmentación interior del alma humana, la banalización de lo sagrado y la colonización cultural del pensamiento.

En ese contexto, la Iglesia enfrenta tensiones internas y preguntas urgentes. Estos serán los grandes frentes que el nuevo Papa deberá encarar con sabiduría y coraje profético:

● El rol de la mujer en la Iglesia

Ya no se trata solo de acceso al diaconado o a puestos de decisión, sino de una reflexión más profunda sobre la dimensión femenina de la Iglesia, que no puede seguir siendo ornamental. León XIV deberá abrir espacios sin ceder a modelos ideológicos importados del mundo secular.

● La pastoral con personas del colectivo LGTB

El nuevo Papa no puede ignorar las heridas, los rechazos ni las presiones. Tendrá que sostener una pastoral de acogida real, sin caer en la confusión moral, ni negar la enseñanza perenne de la Iglesia. Será un equilibrio doloroso pero necesario.

● El relativismo ético en Occidente

Desde la eutanasia al aborto, desde la ideología de género hasta la disolución de los vínculos, la Iglesia está llamada a levantar su voz sin caer en una moralina vacía ni en un silencio cómplice. León XIV deberá hablar con claridad, pero sobre todo, formar conciencias libres y maduras.

● La masonería y sus influencias

Hay quienes consideran que ciertos sectores del poder mundial —económico, filosófico, ideológico— han infiltrado parte de la vida eclesial. León XIV tendrá que discernir hasta qué punto esto es real, simbólico o funcional a otras agendas, pero sobre todo devolver a la Iglesia su libertad espiritual ante cualquier poder humano.

● El debate sobre el celibato y los sacerdotes casados

No es el tema central, pero seguirá latiendo. León XIV podría retomar lo que Francisco dejó abierto: una discusión seria, profunda, sin rupturas, sobre el ministerio presbiteral, especialmente en regiones donde faltan vocaciones y abunda el aislamiento pastoral.

● El riesgo del nacionalismo católico extremo

Desde Europa del Este hasta América Latina, hay sectores que usan la fe para promover proyectos políticos autoritarios o xenófobos. El nuevo Papa deberá decir con claridad que el Reino de Dios no se identifica con ninguna bandera, y que el catolicismo nunca será refugio para fanatismos.

● La presión geopolítica sobre el Vaticano

En tiempos de multipolaridad agresiva, el Vaticano será objeto de tensiones crecientes entre Estados Unidos, China, Rusia y Europa. León XIV necesitará la astucia de un diplomático, pero el corazón de un profeta.


¿Qué estilo se puede esperar?

Todo indica que su estilo será de apertura con firmeza, de escucha sin ceder a la confusión, y de diálogo sin diluir la Verdad. Su primer discurso ya lo insinúa: una paz desarmada y desarmante, un puente tendido entre Cristo y la humanidad, una Iglesia que no se repliega, pero tampoco se disuelve.

León XIV no será mediático, pero será determinante. No será revolucionario, pero sí restaurador de lo esencial. Un Papa que no grita, pero no tiembla. Y eso, en estos tiempos, puede ser una revolución silenciosa.


Una conclusión desde el umbral

El elegido de Francisco, sí. Pero también, quizás, el elegido del Espíritu para un tiempo de purificación, de regreso a las fuentes, de claridad serena en medio del ruido.

En la hora más oscura del mundo, la Iglesia parece haber elegido un pastor que no se desvela por cambiar estructuras, sino por salvar almas. Y eso, en definitiva, siempre fue el secreto de todo gran Papa.

A pan y agua, o de techo arrancado, o el cónclave de tres años: no todos fueron como el de León XIV

Entre votos y oración, el mundo aguardó ayer al nuevo sucesor de Pedro. Pero cónclaves han habido más de 70. Y muchos, con interesantes curiosidades.

La Iglesia acaba de vivir un cónclave histórico que concluyó con la elección de León XIV como Papa, el nuevo sucesor de Pedro. La expectación fue máxima, y la ilusión que despierta este sistema único de elección se renovó, tal como ocurrió ya más de 70 veces. La agencia AP — Associated Press — ha recopilado algunos de los momentos más memorables de estos encuentros a lo largo de los siglos.

El cónclave que casi paralizó a la Iglesia, ¡casi tres años para elegir un Papa!

El cónclave  de hecho más largo de la historia se remonta al siglo XIII, cuando tras la muerte de Clemente IV, los cardenales tardaron casi tres años —1.006 días— en elegir a su sucesor. Fue en la ciudad italiana de Viterbo, donde la paciencia de los ciudadanos llegó a su límite: al final, tuvieron que encerrar bajo llave a los cardenales en la sala de deliberaciones, dando origen al término “cónclave”, que significa precisamente “bajo llave”.

La votación que culminó con la elección de Gregorio X, duró desde noviembre de 1268 hasta septiembre de 1271.

Pan, agua y ¡techo arrancado!

El pueblo de Viterbo no solo los encerró, sino que tomó medidas extremas para acelerar la elección. Arrancaron el techo del edificio donde estaban reunidos los cardenales y limitaron su alimentación a pan y agua. Gregorio X, al ser elegido, quiso evitar que la historia se repitiera. En 1274 decretó que, si un cónclave se extendía más de tres días, los cardenales recibirían solo una comida al día; y si pasaban ocho días, únicamente “pan, agua y vino”.

Cuando un Papa se elige en horas

Aunque antes de 1274 hubo ocasiones en que el nuevo Papa era elegido incluso el mismo día de la muerte de su antecesor, con el tiempo la Iglesia estableció al menos diez días antes de la primera votación, luego extendidos a quince para permitir la llegada de todos los cardenales a Roma.

Dentro de ese marco, el cónclave más veloz fue el de Julio II en 1503, decidido en apenas unas horas. En tiempos más recientes, el Papa Francisco fue elegido en 2013 en la quinta votación, Benedicto XVI en 2005 en la cuarta, y Pío XII en 1939 en la tercera.

Testigo silenciosa bajo los frescos de Miguel Ángel

El primer cónclave celebrado en la emblemática Capilla Sixtina fue en 1492. Desde 1878, este lugar se ha convertido en escenario oficial de los cónclaves. San Juan Pablo II, en su documento de 1996 Universi Dominici Gregis, escribió: “Todo contribuye [allí] a la conciencia de la presencia de Dios, ante cuya mirada cada persona será juzgada algún día”, aludiendo, el Papa polaco ciertamente, al fresco de Miguel Ángel sobre el juicio final.

Un cónclave itinerante

Aunque la mayoría de los cónclaves se han celebrado en Roma, algunos tuvieron lugar fuera del Vaticano. Hubo cuatro en la Capilla Paulina del Palacio del Quirinal y unos treinta en la Basílica de San Juan de Letrán, Santa María sopra Minerva u otras iglesias romanas.

En 15 ocasiones, sin embargo, la elección del Papa se decidió lejos de Roma, incluyendo ciudades como Viterbo, Perugia, Arezzo y Venecia en Italia, así como Constanza en Alemania y Lyon en Francia.

Cardenales, catres y enfermedades

Antes de la construcción de la residencia de Santa Marta en 1996, los cardenales electores dormían en catres, en habitaciones contiguas a la Capilla Sixtina. En los siglos XVI y XVII, los cónclaves eran motivo de preocupación por los brotes de enfermedades, especialmente en verano.

“El espacio cerrado y la falta de ventilación agravaron aún más estos problemas”, señala el historiador Miles Pattenden, quien subraya que muchos cardenales eran ancianos con dolencias avanzadas.

Un blindaje frente a las presiones políticas

Al principio, las elecciones papales no eran completamente secretas. Pero la experiencia del larguísimo cónclave de Viterbo marcó un antes y un después. A lo largo de los siglos, diversos pontífices han ajustado las normas para proteger la confidencialidad del proceso, reforzando la importancia del secreto.

Papas jóvenes, ancianos y fuera de los esquemas

El Papa más joven de la historia fue Juan XII, elegido con apenas 18 años en el año 955. En el otro extremo, Celestino III (1191) y Celestino V (1294) alcanzaron el trono de Pedro cerca de los 85 años. Benedicto XVI, elegido en 2005, tenía 78 años.

Aunque en siglos recientes todos los Papas han sido cardenales, no es un requisito. El último no cardenal en ser elegido fue Urbano VI en 1378, entonces arzobispo de Bari.

En cuanto a nacionalidades, aunque los italianos dominaron el papado durante siglos, no han sido los únicos. Por ejemplo, Alejandro VI fue español (1492), Gregorio III era sirio (731) y Adriano VI, holandés (1522). Más cerca de nuestra época, Juan Pablo II (1978) fue polaco, Benedicto XVI (2005) alemán, y Francisco (2013), argentino.

Con información de Religión en Libertad

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Foro de Laicos de España se pronuncia ante la elección de León XIV

Nos alegramos de la continuidad de la vida normal de la Iglesia, que ve como un nuevo sucesor de Pedro es elegido”, expresa.

Foto: José Alberto Rugeles

Redacción (09/05/2025, Gaudium Press) La Comisión Permanente del Foro de Laicos de España ha emitido comunicado, con ocasión de la elevación del Cardenal Prevost al Pontificado máximo. A continuación el texto en su integridad:

El Foro de Laicos ante la elección de León XIV

La Comisión Permanente del Foro de Laicos de España manifiesta en unión a todos los católicos del orbe, su felicidad por la elección del nuevo Papa, su Santidad León XIV.

Nos alegramos de la continuidad de la vida normal de la Iglesia, que ve como un nuevo sucesor de Pedro es elegido.

Nos congratulamos al constatar la cercanía del nuevo Papa para con el mundo obrero, con las periferias y con la Humanidad en general.

Apreciamos en León XIV sus ansias de Paz, su carácter misionero, su compromiso por continuar el camino sinodal de la Iglesia abierto por Francisco y su amor a la vida consagrada.

Valoramos mucho su talla intelectual, su cercanía al Pueblo Santo de Dios, su disposición a crear puentes y su humildad llena de dignidad.

Constatamos con esperanza, su mirada hacia el laicado y su deseo que todo cristiano anuncie el Evangelio y dé testimonio allí donde se encuentre.

Pedimos a la Madre del Buen Consejo -a quien profesa una tierna devoción- que lo auxilie siempre maternalmente durante su Pontificado y como laicado asociado en España nos ponemos desde ahora a su disposición y nos comprometemos a caminar a su lado y rezar por él.

Comisión Permanente del Foro de Laicos de España

Madrid, 9 de mayo de 2025.

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León XIV reza ante la tumba de Francisco

Prevost tenía una gran devoción por la Madre del Buen Consejo, por lo que ha decidido que esa sería su primera visita. Ha sido recibido por el obispo, el alcalde y la banda del pueblo

El Papa llegó en el asiento del copiloto de una furgoneta Volkswaggen negra, se quitó el cinturón, abrió la puerta y  saludó a los fieles que se agolpaban en la pequeña plaza. Abrazó a un hermano agustino y bendijo a varios niños

Las reliquias de San Agustín y su madre Mónica en la cruz pectoral de León XIV

Hay un verdadero programa de santidad episcopal escondido en las insignias que lució el Papa León XIV el día de su elección, el 8 de mayo. Los fragmentos óseos allí conservados pertenecen a testigos de santidad vinculados a la Orden Agustiniana que encarnan la fidelidad, la reforma, el servicio y el martirio

Fueron elegidos por el postulador general de la Orden Agustiniana, Josef Sciberras, para el regalo que la Curia General quiso hacer a su hermano Robert Prevost el día de su creación cardenal, el 30 de septiembre de 2023, y evocan figuras de santidad en la familia agustiniana que encarnan la fidelidad, la reforma, el servicio y el martirio

“Para ustedes soy obispo, entre ustedes soy cristiano”

¡Habemus Papam! El pasado 08 de mayo, el colegio de cardenales electores nos entregó esta buena noticia: ¡Tenemos un nuevo Papa! Robert Prevost.

Una elección y un acontecimiento que le asegura a la Iglesia católica la milenaria sucesión apostólica en el ministerio petrino. ¡Tenemos Papa! Una buena noticia que nos llena de alegría y de esperanza.

Sus principales datos biográficos y pastorales, su espiritualidad agustiniana, el nombre elegido para ejercer su papado, su mensaje inicial desde el balcón de la Basílica de san Pedro y los pocos rasgos del perfil y de la figura y personalidad del nuevo Papa que apenas empezamos a conocer, nos pueden dar indicios o luces de lo que podría ser el derrotero por donde transite el ejercicio de su ministerio pastoral como líder universal de la catolicidad y como líder espiritual en la humanidad.

ROBERT FRANCIS PREVOST MARTINEZ, nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago – Illinois, Estados Unidos, lo que lo convierte en el primer Papa estadounidense y en el 267 de la historia de la Iglesia Católica.

De sus padres Louis Marius Prevost y Mildred Martínez heredó un mestizaje racial y cultural italiano, francés, africano y español. Robert Prevost tiene estudios en Matemáticas, Teología y Derecho Canónico. Su vida y noviciado como miembro de la Orden de San Agustín inició en 1977, hasta convertirse – por dos periodos – en el prior general de los agustinos, lo que – además – lo convierte en el primer Papa de esta comunidad religiosa, con presencia en más de 50 países.
Como sacerdote agustiniano ejerció – por muchos años – su ministerio pastoral y misionero en Perú hasta ser nombrado obispo de la diócesis de Chiclayo y adquirir allí su ciudadanía peruana. Doble ciudadanía que lo convierte, también, en el primer papa peruano y el segundo latinoamericano. Finalmente, en la curia vaticana, ejerció como encargado del Dicasterio para los Obispos.

Su vida espiritual y religiosa está guiada y marcada por la impronta evangélica y cristiana de San Agustín de Hipona, caracterizada especialmente por una búsqueda incansable de Dios en y desde la interioridad misma del ser humano. Búsqueda que se realiza en la vida comunitaria, con el amor como centro de todo. Amor que es gracia de Dios para transformar, sostener y guiar al ser humano, en humildad, hasta la verdad plena: la de sabernos hijos de Dios, sirviendo a todos como hermanos.

En su primer mensaje el recién nombrado Papa habló de la paz como el primer saludo del Resucitado a los primeros discípulos y como la mayor urgencia del hombre y del mundo actual. Nos recordó que el amor incondicional Dios aleja todo miedo y nos asegura que el bien triunfa sobre el mal y que, Cristo, Luz del mundo, nos precede para tender puentes y construir la unidad por el vínculo del amor, “buscando siempre la paz, la justicia, buscando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros”, por una Iglesia “de diálogo, siempre abierta a recibir, como esta plaza, con los brazos abiertos a todos. Todos aquellos que necesitan caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor… Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cercanos, sobre todo a aquellos que sufren.”

Con este bagaje de talentos y experiencias, el nuevo Papa está capacitado para afrontar los grandes desafíos que el mundo de hoy le plantea al ser y quehacer de la Iglesia, a su misma identidad y a la tarea evangelizadora de la Iglesia, que somos todos los bautizados. Que todo este cúmulo de experiencias y dones nos inspire a todos los ciudadanos del mundo y a los que tenemos – por la fe y el bautismo en Cristo – el compromiso de ser y construir Iglesia.

Son muchos y muy graves los problemas que aquejan hoy la vida del ser humano, la convivencia social: los conflictos bélicos, el cambio climático, la injusta distribución de la riqueza y de la justicia, el empobrecimiento de grandes mayorías y la inequidad social, la inseguridad alimentaria, la violación de los derechos humanos, los grandes movimientos de migración humana, la instalación de regímenes dictatoriales, la pérdida de biodiversidad, la desigual distribución de oportunidades tecnológicas, etc.

Y al interior de la Iglesia: la secularización, las tendencias “culturales” de la postmodernidad, una “cultura de la muerte”, los crímenes sexuales por parte de clérigos, la polarización interna y tensiones entre bloques ideológicos, generacionales o ideológicos, la crisis de vocaciones sacerdotales y religiosas, etc., ponen en duda o dificultan la capacidad de la Iglesia para cumplir en el mundo, a cabalidad y con autenticidad evangélica, la tarea encomendada por Jesús.

Todos estos problemas se convierten hoy en clamores y desafíos a la misión de la Iglesia en el mundo, liderada por León XIV.

Un hombre, un religioso, un cristiano, un pastor, cuyo mestizaje racial y cultural, su conocimiento de varios idiomas, su formación académica, su espiritualidad agustiniana, su experiencia pastoral misionera en comunidades de los más pobres, su servicio como general de los agustinos y como encargado del Dicasterio para los Obispos del mundo entero, etc., lo capacitan como un Papa al que la humanidad entera le cabe en la cabeza y en el corazón, como pastor de la paz, capaz de conciliar y reconciliar los nortes con los sures de la tierra, capaz de guiar a la Iglesia como casa de puertas abiertas para todos, casa de compasión y de misericordia, como lo exige el Evangelio y nos ilusiona con la posible continuidad en el ministerio realizado por su antecesor Francisco, pero – especialmente – con la lógica misma del Evangelio.

Como Presidente de la Academia de Líderes Católicos, presente en veintidós países, me congratulo con todos los que conformamos esta institución al servicio y en apoyo a la evangelización de la Iglesia en la sociedad, por la elección del nombre del pontificado del nuevo Papa: LEÓN XIV. León XIII pasó a la historia como el padre de la Doctrina
Social de la Iglesia, especialmente con la publicación de su Encíclica
Rerum Novarum, en 1891.

Así, el nombre de León XIV significa un renovado interés porque la misión de la Iglesia en el mundo se empeñe en iluminar e intentar resolver los graves problemas sociales que hoy, lastiman a tantos, especialmente a los “descartados” de la tierra.

La Doctrina Social de la Iglesia es el fundamento de la visión y misión de la Academia que presido y León XIV nos anima, entonces, a continuar en la búsqueda de una Iglesia y un mundo mejor, según los criterios del Evangelio. Todo lo cual, en este Año Jubilar de la Esperanza, nos renueva en la espera de tiempos mejores para todos.

¡Buen viento y buena mar para la Barca de Pedro con León XIV como capitán y timonel! ¡Ad multos annos!

Mario J. Paredes – Presidente de la Academia Internacional de Líderes Católicos

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Papa León XIV: la reiteración de un llamado a la Paz y a la unidad

En un mundo contrario a los ideales de Paz, un nuevo Papa no duda en anunciarla fuerte y decididamente. Al igual que su antecesor, el Papa Francisco, León XIV es un hombre que cree en la construcción puentes para llegar a ella. Ambos están convencidos de que cualquier lugar y cualquier persona, son instrumentos de paz si ponen sus dones al servicio de los demás. No hay un camino para la paz, ésta es, en sí misma, el camino.

El papa Francisco solía decir que la verdad es como un poliedro en donde, cada quien, desde su ángulo de visión, observa un lado distinto y, entre todos, podemos complementar mejor la visión que en lo individual hemos tenido. Sucede entonces que cuando nos empeñamos en el camino de la construcción de puentes, el diálogo franco y respetuoso se convierte la columna vertebral; sin éste nos desarticulamos como un todo y nos volvemos sólo una parte y es cuando surgen intereses personales que no permiten ver y velar por el Bien Común.

Si el diálogo es la metodología, la verdad, la justicia y la defensa de la dignidad de todas las personas, son los instrumentos con los que se construye la paz. Lo ha anunciado así el nuevo Papa y lo cree firmemente. Un hombre sensible a su entorno y con una mirada penetrante de la realidad que la mira desde la ternura de Dios.

La configuración actual del mundo a menudo no permite que se den estas condiciones:  la pobreza extrema que lacera millones de hermanos y que ha dejado de ser un problema rural para convertirse en un drama urbano que a diario sucede ante nuestros ojos, el problema medioambiental que ha conducido a que muchas personas tengan que migrar de sus regiones de origen por grandes inundaciones, graves sequías, pérdida de cosechas, problemas de salud mental o riesgos a su salud física, etc. Los retos que la tecnología nos preseneta, incluyendo la Inteligencia Artificial que puede servir o bien de herramienta para abonar al cuidado de protección de la Creación o volverse trono para la dominación de pueblos mediante la generación de conocimiento que se convierte en poder. Economías y sistemas políticos que privilegian la acumulación por encima de la sobriedad, que excluyen a los que quedan fuera de la lógica utilitarista y mercantilista, ideologías y polarizaciones  de un extremo a otro del planeta y, sobre todo, una profunda crisis antropológica y social que ha descartado a la familia como núcleo de amor y solidaridad.

Estos y, muchos más no son sino obstáculos para la Paz y por ello, cada uno, por separado invita a una mirada integradora que hunda su profundidad hasta las verdaderas causas -causas ultimas- de estos problemas para que, a partir de ahí, pueda atenderlas y reconstruir  a la persona humana y a la Casa Común que nos alberga armónica y pacíficamente.

En el corazón del  mensaje inicial del Papa León XIV no se encuentran tibiezas, sólo una profunda humildad que sabe escuchar, una enorme misericordia que no se cansa de transmitir que Dios nos ama incondicionalmente más allá de nuestras limitaciones así como un hondo y sincero agradecimiento por el camino andado por el Papa Francisco en los temas mencionados.

Razones para esperar: muchas, razones para seguir caminando hacia delante, todas! Hoy no abrimos una nueva época, continuamos en el tiempo “eterno” del camino de la fe, con un Papa que nos recuerda que vamos juntos y que es en nuestras diferencias que somos profundamente amados.

Nos toca reafirmar y fortalecer nuestro compromiso como comunidad abierta que acoge y tiende puentes, que sale y se acerca a quienes necesitan la caridad y el cuidado y que sabe que está llamada a ser la “luz” de Cristo y de Su Resurrección.

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León XIV: Un Pontificado que Honra la Justicia Social

El Papa León XIV ha marcado un inicio de pontificado cargado de simbolismo, espiritualidad y un profundo compromiso con la justicia social y la tradición. En el día de hoy, el Pontífice presentó su escudo y lema, realizó su primera visita oficial al Santuario de la Virgen del Buen Consejo y rezó ante la tumba del Papa Francisco en un gesto de continuidad y homenaje.

Presentación del Escudo y Lema Pontificio

El escudo de armas del Papa León XIV fue presentado el 10 de mayo de 2025, un símbolo que refleja los pilares de su espiritualidad y su visión para el pontificado. El escudo está dividido diagonalmente en dos partes. En la parte superior, sobre un fondo azul, se encuentra un lirio blanco, símbolo de pureza y fidelidad a la Iglesia. En la parte inferior, sobre un fondo claro, aparece un libro cerrado con un corazón atravesado por una flecha, una clara referencia a la conversión de San Agustín y su célebre frase: «Vulnerasti cor meum verbo tuo» («Has traspasado mi corazón con tu Palabra»). Este detalle evidencia la profunda influencia agustiniana en la formación espiritual del Papa.

El lema elegido por León XIV es «In Illo uno unum», una frase tomada de un sermón de San Agustín que se traduce como «En Aquel uno, uno». Este lema manifiesta su intención de trabajar por la unidad en Cristo y reforzar los lazos de comunión en la Iglesia, al tiempo que subraya su apego a la doctrina social católica.

Inspiración en León XIII y Compromiso con la Justicia Social

En su primer encuentro con el Colegio Cardenalicio, León XIV explicó que su elección de nombre es un homenaje al Papa León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum, un texto fundamental para la doctrina social de la Iglesia que abordó los derechos de los trabajadores en el contexto de la primera revolución industrial. León XIV indicó su deseo de que la Iglesia siga respondiendo a los desafíos actuales, como la revolución tecnológica y el avance de la inteligencia artificial, siempre en defensa de la dignidad humana y el trabajo.

El Papa manifestó su intención de continuar con el legado de Francisco, especialmente en el cuidado de los más débiles, el diálogo interreligioso y la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo. Asimismo, reafirmó su compromiso con las reformas del Concilio Vaticano II, destacando la importancia de la misa en lenguas locales y el acercamiento a distintas confesiones cristianas.

Visita al Santuario de la Virgen del Buen Consejo

En su primera salida oficial del Vaticano, León XIV visitó el Santuario de la Madre del Buen Consejo en Genazzano, regentado por la Orden de San Agustín. Durante su visita, el Papa rezó ante el icono de la Virgen del Buen Consejo, pidiendo su intercesión para guiar su pontificado con sabiduría y fortaleza. En sus palabras, expresó su profundo deseo de encomendarnos a la protección materna de María, reflejando así su devoción mariana y la confianza en la intercesión de la Madre de Dios.

Oración ante la tumba de Francisco

Finalizando su jornada, León XIV se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor en Roma para orar ante la tumba del Papa Francisco, quien falleció el 21 de abril de 2025. El gesto del nuevo Pontífice, depositando una flor blanca y orando en silencio, simbolizó un acto de continuidad y respeto por el legado de su predecesor. León XIV destacó que Francisco fue un ejemplo de apertura y amor a los más necesitados, y se comprometió a seguir esa senda en su propio ministerio.

Con estos primeros gestos, el Papa León XIV ha delineado un pontificado que promete estar marcado por la justicia social, la espiritualidad  y un firme compromiso con los valores del Evangelio.

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