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León XIII, un papado entre modernidad y tradición

¡Habemus Papam! Esta ha sido la gran noticia para la Iglesia Universal y para el mundo. El Cardenal Robert Prevost es ahora el Romano Pontífice. Ha elegido el nombre de León XIV. Inmediatamente nos hemos remontado a finales del siglo XIX y vuelve a nosotros la figura del Papa León XIII quien dio inicio formal a la doctrina social de la Iglesia, saliendo al frente de la llamada cuestión social de entonces del conflicto entre el trabajo y el capital. La respuesta del magisterio de la Iglesia fue la famosa Encíclica social Rerum novarum (1891), proponiendo principios morales, criterios de acciones y directrices prácticas para dar una respuesta teológica moral al problema social, polarizado ideológicamente por el liberalismo y el comunismo de la época.

El Papa León XIII marcó un hito en la historia de la Iglesia con esta encíclica, pero no fue lo único señero que hizo durante su pontificado. Hubo más. A continuación acudo a las fichas que tomé del libro de Santiago Casas León XIII, un papado entre modernidad y tradición (EUNSA, 2014) y que nos pueden dar algunas pistas para hacernos una idea del nuevo pontificado del Papa León XIV:

Una nueva realidad de la Iglesia

“León XIII recibía en 1878 la difícil heredad de una Iglesia recién salida de una áspera contienda, una Iglesia que había chocado con la nueva realidad de los Estados nacionales burgueses, que no le reconocían el antiguo papel en el seno de la sociedad civil, es más, que manifestaban su extrañeza sobre la fe profesada por los ciudadanos y en muchos casos una aversión y hostilidad respecto al fenómeno religioso y sus valores. El mismo pontífice en su primera encíclica, la Inscrutabili Dei consilio (21.IV.1878), describía esta nueva realidad que había trastornado los antiguos equilibrios sociales y políticos (p.62)”.

Crítica al paganismo moderno

“Si alguien había pensado en que llegaba al trono de Pedro un papa “liberal” esta primera encíclica suponía un jarro de agua fría. León XIII fue tan duro como Pío IX en la reprobación del paganismo moderno bajo cualquiera de sus formas. Condenará con igual fuerza el matrimonio civil, el divorcio y reivindicará el derecho de la Iglesia católica a la enseñanza (p.63)”.

Aeterni Patris

“Una de las encíclicas de más carga doctrinal fue la Aeterni Patris (4.VIII.1879). Las primeras palabras de la encíclica coincidían con las del inicio del Compendium Theologiae, obra inacabada de santo Tomás de Aquino (pp. 63-64)”. Esta encíclica dio origen al estudio a fondo de la obra de Tomas de Aquino. Nace en el siglo XX el neotomismo con grandes figuras en la teología y en la filosofía cristiana.

Democracia Cristiana

“El papa quería, al menos en Italia, a los católicos unidos y obedientes también en materias sociales y en su mismo comportamiento político. Contemporáneamente, esta unidad fue auspiciada en otras naciones como en España (Cum multa, 8.XII.1882), pero con similares resultados negativos. Así se llegó a la encíclica Graves de communi (18.I.1901) que, aunque tenía carácter universal, citaba expresamente a los católicos italianos, y donde se reafirmaba la guía de los obispos para la Opera dei Congressi y se bautizaba la expresión “democracia cristiana”, pero despojándola de todo sentido político o de rebelión a la autoridad eclesiástica o civil (p.75)”.

Cualquier forma de Gobierno

“Con la encíclica del 1 de noviembre de 1885, Immortale Dei, sobre la constitución cristiana de los Estados, León XIII retomaba algunas indicaciones contenidas en la Diuturnum, reafirmando la aceptación de parte de la Iglesia de cualquier forma de gobierno, mientras esté orientada hacia el bien común de los ciudadanos. Añadía el pontífice, “que el derecho de mandar no está por sí mismo ligado necesariamente a una forma de gobierno; sino que en toda forma de gobierno los gobernantes deben guardar respeto a Dios, jefe supremo del mundo (p.79)”

Encíclica Libertas, 1888

“La encíclica representaba una clara superación de las indicaciones de la Quanta cura y del Syllabus, que habían puesto en guardia a los católicos contra el surgir de las modernas libertades. León XIII subrayaba el valor de la libertad, y mostraba aprecio por todo lo que de bueno y verdadero había en las aspiraciones modernas. Distinguía, después, las varias formas de libertad. En particular, reconocía la libertad de expresión y de prensa, con los límites necesarios para impedir que se transformarse en una licencia (p.80)”.

Se acabó la alianza Trono-Altar

A pesar del resultado negativo, la experiencia francesa demostró que León XIII se había dado cuenta con mucha claridad de que habían pasado los tiempos de la alianza trono-altar, del sostenimiento mutuo entre la Iglesia y la monarquía absoluta que había sido el distintivo del Antiguo Régimen. De aquí su atención, más que en los pactos entre las cabezas visibles, a la necesidad de una presencia viva y participante del laicado católico en los vastos procesos de transformación de la sociedad civil y de la economía. (p.87)

La Mediación de las Islas Carolinas

“Es la más célebre y la más conocida de las mediaciones de la Sede Apostólica y León XIII se empeñó mucho en que se conservara su memoria. Desde la pérdida de los Estados Pontificios uno de los objetivos esenciales de la Santa Sede era su reconocimiento como persona moral de derecho internacional. Algunos autores sostenían que sin territorio no había Estado ni soberano. El hecho de las Carolinas fue utilizado para reivindicar la necesidad de una independencia pontificia y por parte del Estado unitario italiano como una muestra de que en realidad no era tan prisionero del Vaticano y que su independencia estaba garantizada aunque no tuviera soberanía. Para los defensores de la autoridad pontificia es una muestra de que gozaba de una soberanía real (p. 88)”.

Estas notas y fichas son sólo unas pinceladas al vuelo que nos dan una idea a pluma alzada del pontificado de León XIII. Ya nos enteraremos mejor, cuando sea el mismo papa León XIV, quien nos clarifique el sentido del nombre que ha tomado. Me uno a la alegría de los fieles católicos y me sumo a las oraciones que filialmente quieren acompañar a su pontificado.

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“La paz esté con vosotros”: el primer mensaje de León XIV

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El Papa León XIV apareció ante el mundo con una fuerza que brota del silencio, la oración y la tradición viva. Su primer discurso, pronunciado con humildad desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, fue más que una formalidad: fue una proclamación espiritual que ya marca el tono de un pontificado cargado de sentido escatológico y pastoral.

“La paz esté con todos vosotros. Queridísimos hermanos y hermanas.”

Con esas palabras, evocando el saludo del Cristo resucitado, el nuevo Papa dio comienzo a una alocución que atravesó las fronteras del protocolo para tocar las fibras más profundas del alma humana. Su mensaje giró en torno a la paz desarmada y desarmante, una paz que nace de Cristo y no de las estructuras del mundo.

“Dios nos quiere. Dios nos ama a todos. Y el mal no prevalecerá. Todos estamos en manos de Dios.”

Recordó con emoción al Papa Francisco, cuya voz –dijo– “aunque débil, fue siempre valiente”, y quiso continuar su bendición pascual, extendiéndola al mundo entero. En una época marcada por guerras y desesperanza, León XIV insistió: “Sin miedo. Mano a mano. Unidos. Avancemos hacia adelante.”

El nuevo Pontífice se definió como “un hijo de San Agustín”, evocando la célebre frase: “Con vosotros soy cristiano, para vosotros soy obispo”. Así, reafirmó su vocación de pastor con el pueblo y para el pueblo, y anticipó su deseo de construir “una Iglesia misionera, abierta al diálogo, con los brazos extendidos como esta plaza”.

Con gratitud recordó a su antigua diócesis en Chiclayo, Perú, reconociendo en ella un “pueblo fiel que ha acompañado a su obispo”. Su tono fue el de un servidor agradecido, el de un pastor que conoce el rebaño y lo ama.

Una Iglesia que camina con todos

“Cristo te precede. El mundo necesita su luz. La humanidad necesita de Él como el puente para ser alcanzada por Dios.”

Ese fue su llamado final. Un llamado a la misión, al diálogo, a la comunión real. León XIV no habló desde el poder, sino desde la fe. Su voz no fue la de un gobernante, sino la de un testigo. Y su primer acto no fue una orden, sino una oración: “Ayudadnos a construir puentes… y a caminar todos hacia la patria que Dios nos ha preparado.”

©Catolic.ar

León XIV: el pastor esperado en la hora más oscura del mundo

Roma tiene Papa. En un mundo desgarrado por guerras, inteligencia artificial sin alma, persecuciones religiosas, apostasía y colapso de sentido, la Iglesia ha pronunciado un nombre que resuena como un eco del Antiguo Testamento: León XIV. Su elección no es una concesión diplomtica ni una jugada política: es un acto profético.

Por Nëstor Ojeda

El nuevo Pontífice, cuya identidad permanecía casi oculta para la mayoría de los fieles hasta el cónclave, emerge como figura inesperada y, sin embargo, profundamente providencial. Su historia es la de un testigo silencioso, un hombre de oración, penitencia y lucidez, modelado en el crisol de las periferias existenciales y espirituales. No fue el favorito de los análisis geopolíticos ni el más mencionado por las casas de apuestas. Pero lo eligieron.

Un nombre con rugido

El nombre que ha tomado –León XIV– no es neutro. Remite a León XIII, el Papa de la Rerum Novarum, y a León I, el gran defensor de Roma frente a Atila. León es el símbolo del coraje, del Cristo Rey, del evangelizador que no negocia con la mentira. En este siglo XXI, el nuevo León hereda un campo de ruinas: una Iglesia dividida, un mundo herido, una humanidad que ha perdido el norte. Pero no llega como gestor de daños: llega como pastor.

Un signo para esta generación

La elección de León XIV es también una respuesta a la intercesión de los pequeños, los ocultos, los mártires del anonimato. No es el candidato del poder sino de la Gracia. Su rostro austero, su paso firme y su palabra escasa, pero llena de Espíritu, ya evocan los tiempos bíblicos donde Dios levantaba profetas inesperados para hablarle a los reyes.

No se espera de él una reforma administrativa ni un aggiornamento diplomático. Se espera algo más radical: la santidad. León XIV viene a confirmar en la fe, a sacudir conciencias adormecidas, a reprender a los lobos disfrazados de corderos y a sostener a los fieles perseguidos en tantos rincones del planeta.

La hora de la decisión

León XIV es elegido cuando la humanidad se debate entre la deshumanización tecnológica y el retorno del paganismo. Es la hora en que se relativiza todo: la vida, la familia, la verdad. Es la hora de Babilonia rediviva. Y sin embargo, es también la hora de Dios. En medio del estruendo, se escucha una voz suave pero firme: “Sígueme”.

Desde el balcón de San Pedro, no se alzó un político ni un diplomático. Se alzó un testigo. No habló para agradar al mundo, sino para recordarle que el cielo no está vacío, y que la Cruz no es un símbolo cultural, sino la llave de la salvación.

Una Iglesia que resiste y resplandece

Los próximos días serán de desconcierto para muchos. La prensa buscará su pasado, los poderes intentarán medirlo, los tibios lo cuestionarán. Pero en los monasterios, en los hospitales, en las cárceles, en las catacumbas modernas, ya se reza por él con esperanza. Porque los pobres de Dios reconocen al pastor.

Con León XIV, comienza un pontificado que no será cómodo ni diplomático, pero sí necesario. Un pontificado que puede ser breve o largo, pero que será intenso como el fuego.

Final profético

Cuando el mundo esperaba una estrategia, el Espíritu Santo regaló un hombre. Cuando muchos querían un salvador mediático, la Iglesia eligió un padre. Cuando todo parecía perdido, se abrió un cielo.

León XIV no viene a sostener estructuras. Viene a salvar almas.

Roma tiene Papa. El mundo tiene esperanza.

©Catolic.ar

¿Qué sucede en el Vaticano entre la fumata bianca y el Habemus Papam?

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Tras la votación de los 2/3 de los cardenales electores, el nuevo papa se enfrentará a decisiones que tiene mucho significado simbólico.

Algunos pasos son más protocolarios: en primer lugar el cardenal encargado de coordinar el cónclave le preguntará si acepta el cargo siguiendo el esquema de la constitución del 96.

Después llegará la primera decisión: qué nombre ponerse. Un nombre tras el cual se esconde todo un programa; un estilo, un mensaje que transmitir al mundo. El último pontífice, Francisco, tomó un nombre que hasta la fecha no se había elegido.

A continuación, el papa recién elegido se podrá ante el altar de la Capilla Sixtina, donde los 132 cardenales electores declararán su lealtad hacia él como Sumo Pontífice de la Iglesia.

A continuación, el papa se dirige a una capilla cercana, conocida como la «Sala de las Lágrimas», donde tres tallas de atuendos papales (pequeña, mediana y grande) ya están preparadas para ver cuál le encaja mejor. Durante la elección del Papa Juan XXIII, muchos no saben que su sotana tuvo que ser abierta por detrás, ya que no se había preparado una talla a su medida.

Aunque los fundamentos de la vestimenta papal son todos iguales, el pontífice tiene un precedente importante: ¿se presentará como Francisco, de modo sencillo, o no?

Por eso se pondrá mucha atención en una prenda particular: si el papa sale con la llamada mozzetta papal, la prenda de color rojo que va sobre los hombros, o no.

Así se vivió en la plaza de San Pedro la fumata blanca de 2013

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Estos fueron los momentos previos a la fumata blanca del 2013. A pesar de la lluvia, miles de fieles se congregaron en San Pedro. Fue en el segundo día del cónclave.

Las banderas inundaron la plaza: ¿de dónde vendría el próximo pontífice?

Emocionados y expectantes, miraban a la chimenea ubicada en el tejado de la Capilla Sixtina. La emoción se podía ver en los ojos de muchos, subidos incluso a las farolas.

Esperaban una señal, que vendría a las 19:05 de la tarde en forma de humo blanco. La Iglesia tenía ya al sucesor de Pedro, pero todavía no sabían quién era.

Esto pasó minutos después.

Y los aplausos comenzaron en la plaza…

Más emoción aún al conocer el nombre del nuevo papa…

Y así concluyó el 13 de marzo en el Vaticano. La Iglesia ya tenía a su nuevo pontífice: el papa Francisco.

CA

El Papa que Viene: Más Allá de la Especulación, Confiemos en los Cardenales y en el Espíritu Santo

En estos días previos a la elección del próximo Papa, las conversaciones en torno a los posibles candidatos se multiplican en los medios de comunicación y entre los fieles. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la especulación sobre quién será el sucesor de Pedro no es el camino que nos corresponde como cristianos. Si bien es natural que, como miembros de la Iglesia, nos interesemos por el futuro de nuestra comunidad, debemos recordar que la elección papal es un acto profundamente espiritual, guiado por el Espíritu Santo, y no una cuestión de opiniones o preferencias personales.

El Papa que se elegirá no depende de las tendencias políticas o ideológicas de los cardenales, sino de la guía del Espíritu Santo que asiste al Colegio Cardenalicio en este proceso tan importante. La Iglesia nos enseña a confiar en la providencia divina, que, en su infinita sabiduría, siempre provee lo que es mejor para el pueblo de Dios. No hay lugar para la especulación, ni para las divisiones internas que puedan surgir alrededor de la elección del nuevo Papa.

Es crucial que los fieles se abstengan de tomar una postura radical sobre cuál debe ser el perfil del Papa según su origen geográfico, su enfoque doctrinal o su postura frente a ciertos temas. La figura del Papa es universal, y el Vicario de Cristo no pertenece a ningún grupo ni a ninguna corriente ideológica. Él es el Pastor Supremo de la Iglesia, llamado a guiar a todos los cristianos sin distinciones, como un faro de unidad. Cualquier intento de reducir su papel a un ámbito específico sería una distorsión de su vocación.

Además, como católicos, es fundamental evitar caer en el papolatrismo. Si bien debemos reconocer al Papa como el sucesor de Pedro y ser fieles a su enseñanza, esto no debe llevarnos a venerarlo de manera desmesurada o a poner su figura por encima de Cristo mismo. Nuestro amor y devoción deben estar siempre dirigidos a Jesucristo, a quien el Papa representa de manera visible en la Tierra.

La fidelidad al Papa es, por lo tanto, un acto de obediencia al mandato de Cristo, quien estableció a Pedro como cabeza de su Iglesia. A través del Papa, la voz de Cristo sigue resonando, guiando a la Iglesia en tiempos de prueba y de gloria. No importa qué personalidad, estilo o enfoque tenga el nuevo Papa; lo que importa es que es el representante de Cristo en la Tierra, y como tales, debemos apoyarlo y seguirlo con confianza y devoción.

Al final, la elección del Papa es un misterio de fe. No está en nuestras manos predecir o influir en el proceso. En lugar de caer en la especulación o en la división, lo que debemos hacer es rezar, confiando en que el Espíritu Santo inspirará a los cardenales para elegir al Papa que más convenga a la Iglesia. El futuro de la Iglesia está en manos de Dios, y nosotros, como sus fieles, debemos estar dispuestos a seguirlo, sin importar la persona que Él elija, siempre con fidelidad y amor.

Que en este tiempo de espera, nuestra oración sea constante: “Ven, Espíritu Santo, ilumina el corazón de los cardenales para que elijan con sabiduría y fidelidad al Papa que Tú has destinado para guiar a tu Iglesia.”

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Los Cónclaves de la Historia: el Espíritu Santo guiando la barca de Pedro

Desde hace más de siete siglos, los cónclaves han sido una de las expresiones más elocuentes del vínculo entre la Providencia divina y la libertad humana en la vida de la Iglesia. A lo largo de la historia, estas reuniones solemnes de cardenales electores han servido para designar al Sucesor de Pedro, con todo el peso espiritual, pastoral e histórico que esa elección implica. Más allá del símbolo de la fumata blanca, cada cónclave ha respondido a desafíos concretos de su tiempo, manteniendo viva la promesa de Cristo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

¿Qué es un cónclave?

El término cónclave (del latín cum clave, “con llave”) se refiere al encierro estricto de los cardenales durante la elección de un nuevo Papa. Este aislamiento busca garantizar la libertad del voto, evitando interferencias externas. Aunque el sistema ha evolucionado, la esencia permanece: discernir, bajo la acción del Espíritu Santo, quién debe guiar a la Iglesia universal como Sucesor de Pedro.

El nacimiento del cónclave moderno: Viterbo, 1268–1271

La historia de los cónclaves, tal como los conocemos, comienza con una crisis. A la muerte del Papa Clemente IV en 1268, los cardenales se reunieron en Viterbo. Pero pasaron casi tres años sin alcanzar un consenso. La ciudad, indignada, decidió actuar: se cerraron las puertas, se retiró el techo del palacio episcopal y se redujo la comida a pan y agua.

Finalmente, en 1271 fue elegido Teobaldo Visconti, que ni siquiera era cardenal. Tomó el nombre de Gregorio X. Ya como Papa, convocó el II Concilio de Lyon (1274), donde instituyó oficialmente el procedimiento del cónclave en la constitución Ubi periculum. Desde entonces, el cónclave se convirtió en norma cada vez que se elegía un nuevo pontífice.

Cónclaves emblemáticos a lo largo de los siglos

A lo largo de más de 700 años, la Iglesia ha celebrado decenas de cónclaves. Algunos se desarrollaron en medio de fuertes tensiones políticas; otros, en tiempos de gran santidad; todos, sin excepción, bajo la mirada de Dios. Cada cónclave refleja su tiempo y, a la vez, habla del misterio de una Iglesia que es humana y divina, guiada siempre por la promesa de Cristo.

El Cónclave de 1378: el inicio del Gran Cisma de Occidente

La muerte del Papa Gregorio XI, el último pontífice que residía en Aviñón, abrió un periodo dramático para la Iglesia. Tras el traslado de la sede papal a Roma, el pueblo romano presionó para que el nuevo Papa fuera italiano. Ante la agitación popular, los cardenales, en su mayoría franceses, eligieron rápidamente a Bartolomeo Prignano, arzobispo de Bari, quien tomó el nombre de Urbano VI.

Sin embargo, su temperamento autoritario y las tensiones surgidas en los primeros meses de pontificado hicieron que varios cardenales abandonaran Roma y, alegando coacción, eligieran a otro Papa, Clemente VII, que fijó su sede en Aviñón. Así se produjo una escisión eclesial con dos (y después tres) papas simultáneos, respaldados por distintas potencias políticas europeas. El cisma duró casi 40 años y no fue un simple error humano, sino una profunda herida en la unidad de la Iglesia.

Este periodo demostró que incluso en la confusión y el pecado, el Espíritu Santo no abandona a la Iglesia. Fue finalmente el Concilio de Constanza (1414–1418) el que restableció la unidad eligiendo al Papa Martín V, cerrando así esta dolorosa etapa.

El Cónclave de 1492: poder, política y necesidad de reforma

El cardenal Rodrigo Borgia fue elegido Papa con el nombre de Alejandro VI. Su elección reflejó una época en la que los intereses políticos y familiares influían notablemente en el gobierno eclesial. Las críticas al nepotismo y a la corrupción fueron frecuentes. Este cónclave ha pasado a la historia como uno de los más “terrenales”, y su figura como símbolo de una Iglesia necesitada de conversión.

Sin embargo, es importante recordar que incluso los Papas con vida moral discutida no afectan la validez de su elección, ni destruyen la misión esencial de la Iglesia. En esos tiempos renacentistas, también florecieron grandes santos, místicos y reformadores, que prepararon el terreno para los cambios que vendrían. Así, Dios escribe recto incluso con líneas torcidas.

El Cónclave de 1846: hacia una Iglesia más espiritual

La elección del beato Pío IX marcó el comienzo de una nueva era. Fue un Papa joven, con una visión profunda de la fe, y su pontificado coincidió con un siglo convulso: revoluciones liberales, nacionalismos, y la progresiva pérdida del poder temporal del papado. En medio de esos cambios, Pío IX impulsó una renovada confianza en el papel espiritual del Papa: proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción y convocó el Concilio Vaticano I (1869–1870), que definió la infalibilidad pontificia en materia de fe y moral.

La larga duración de su pontificado (más de tres décadas) dio estabilidad y permitió a la Iglesia prepararse para un futuro donde ya no tendría poder político, pero sí una influencia moral más fuerte que nunca. El cónclave que lo eligió fue, en ese sentido, un umbral entre la Iglesia de la cristiandad y la Iglesia del mundo moderno.

El Cónclave de 1903: fin del “veto” de los emperadores

Este cónclave es recordado por la intervención del emperador austrohúngaro, quien quiso ejercer el derecho de jus exclusivae (derecho de veto) contra el cardenal Mariano Rampolla, secretario de Estado de León XIII. Aunque Rampolla obtuvo un número elevado de votos, el veto imperial pesó, y los cardenales eligieron al cardenal Giuseppe Sarto, que tomó el nombre de san Pío X.

Uno de sus primeros actos fue suprimir para siempre esa prerrogativa de los estados. Su elección marcó el inicio de una nueva etapa en la que la Iglesia se desvinculó definitivamente de las injerencias políticas en la elección del Papa. San Pío X fue un pontífice de profunda vida interior, promotor de la comunión frecuente, reformador de la liturgia y gran defensor de la doctrina frente a los errores del modernismo.

El Cónclave de 1958: el “Papa bueno”

Cuando murió Pío XII, el mundo esperaba un Papa que simplemente continuara su línea diplomática y doctrinal. Sin embargo, el Espíritu Santo sorprendió al elegir a Angelo Giuseppe Roncalli, un cardenal anciano, bonachón, y poco conocido fuera de Italia. Tomó el nombre de Juan XXIII.

Apenas tres meses después de su elección, convocó un nuevo concilio ecuménico: el Vaticano II. Su elección mostró que no hay “Papas de transición” para Dios. A veces, el Espíritu elige a los más inesperados para llevar a cabo las tareas más grandes. Con humildad, alegría y confianza, Juan XXIII abrió la Iglesia al diálogo con el mundo moderno, sin renunciar a su identidad.

El año de los dos Papas: 1978

Este año insólito fue testigo de dos cónclaves. En agosto, los cardenales eligieron al patriarca de Venecia, Albino Luciani, Juan Pablo I. Su sencillez, cercanía y sonrisa conquistaron al mundo, pero su pontificado solo duró 33 días. Falleció repentinamente, dejando una estela de ternura y santidad.

En octubre de ese mismo año, loa cardenales se reunieron de nuevo. Contra todo pronóstico, fue elegido el cardenal polaco Karol Wojtyła, San Juan Pablo II. Su elección fue histórica: el primer Papa no italiano en más de 450 años, un filósofo, deportista, actor y pastor incansable. Durante 26 años recorrió el mundo, enfrentó al comunismo, promovió la dignidad de la persona, impulsó las Jornadas Mundiales de la Juventud y dejó una huella imborrable en la historia contemporánea.

El Cónclave de 2013: una nueva etapa de misericordia

Cuando Benedicto XVI anunció su renuncia por motivos de salud y conciencia, la Iglesia vivió un momento de asombro y admiración. Su gesto abrió las puertas a un nuevo cónclave en el que fue elegido el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, primer Papa latinoamericano, primer jesuita y primer Francisco.

El pontificado de Francisco ha estado marcado por una llamada constante a la misericordia, la cercanía con los pobres, la reforma de estructuras eclesiales y el impulso a una “Iglesia en salida”. Con un lenguaje claro, gestos sencillos y una mirada al Evangelio puro, ha querido recordar que la Iglesia no es una élite espiritual, sino un hospital de campaña que acoge, sana y acompaña.

Su elección, como todas, fue fruto de un proceso humano y espiritual, en el que la oración, la escucha mutua y el discernimiento guiaron a los cardenales hacia una figura que supiera pastorear a la Iglesia en un tiempo global, fragmentado, pero necesitado de esperanza.

Una elección espiritual, no solo institucional

Aunque se trata de una elección concreta, el cónclave es ante todo un acto espiritual. Los cardenales celebran la Misa Pro eligendo Pontifice, escuchan una meditación sobre sus deberes, hacen un juramento de secreto, y entran en la Capilla Sixtina para las votaciones, en clima de recogimiento y oración.

El elegido acepta libremente, elige su nombre, y se presenta al mundo desde el balcón de San Pedro con el célebre Habemus Papam. En ese momento, millones de católicos rezan por su nuevo pastor, en comunión con toda la Iglesia.

¿Qué nos enseñan los cónclaves?

Los cónclaves nos recuerdan que la Iglesia, aunque habitada por hombres con sus limitaciones, no se gobierna solo por estrategias humanas. Cristo la sostiene y el Espíritu la guía. Así ha sido desde Pedro hasta hoy. La historia de los cónclaves es la historia de una fidelidad que atraviesa los siglos, adaptándose sin traicionarse, renovándose sin perder su alma.

Como decía Benedicto XVI, el Espíritu no dicta nombres, pero actúa en quienes se abren a Él. Por eso, más que esperar al “mejor”, la Iglesia se dispone a reconocer al que Dios ha querido para ese momento. Y esa confianza es el milagro silencioso que acompaña cada elección papal.

Alberto Ramírez, CEO de Exaudi

artículo publicado en La Razón, 08/05/2025

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El Verdadero Cónclave

Un misterio guiado por el Espíritu Santo

En momentos de un Cónclave, la pregunta que resuena en muchos corazones es inevitable: ¿Quién será el próximo Papa? A menudo, los sacerdotes reciben esta inquietud, como si ellos pudieran anticipar lo que solo el Espíritu Santo conoce. Sin embargo, esta elección se encuentra envuelta en un misterio que supera cualquier predicción o análisis político.

El padre Ángel Espinosa de los Monteros comparte una reflexión interesante sobre este tema, destacando que ni los expertos en temas vaticanos suelen acertar en sus pronósticos. La elección de un Papa no es cuestión de estadísticas, sino un proceso de discernimiento profundo, donde el Espíritu Santo actúa a través de los cardenales reunidos en oración y deliberación.

Una visión crítica sobre la representación del Cónclave en el cine

El padre Espinosa comenta sobre la película Cónclave, una producción que intenta retratar los momentos de elección papal. Sin embargo, él considera que la película falla en capturar la realidad del proceso, presentando situaciones inverosímiles y sensacionalistas que poco tienen que ver con la actualidad de la Iglesia. «No te recomiendo ni siquiera que la vayas a ver», afirma contundente, destacando que el filme distorsiona el ambiente de respeto y discernimiento que realmente se vive en un cónclave.

La película muestra escenas ficticias que buscan escandalizar, pero el padre Ángel subraya que, en la realidad, los cardenales pasan por rigurosos escrutinios antes de llegar a ocupar un puesto de tal magnitud. «Hoy estamos todos en la mira de las cámaras, las redes, investigaciones; se sabe todo», explica, señalando cómo la transparencia y la vigilancia son mucho mayores en la actualidad.

El verdadero discernimiento: más allá de las apariencias

Elegir al próximo Papa no es un proceso sencillo. En un mundo donde incluso en las pequeñas comunidades hay diferencias de opinión, imaginar el nivel de discusión en un cónclave es sobrecogedor. Sin embargo, el padre Espinosa insiste en que el Espíritu Santo actúa en ese proceso, guiando a los cardenales en su decisión, no hacia el candidato «perfecto», sino hacia el que mejor pueda guiar a la Iglesia en su momento histórico.

Además, señala que el auténtico discernimiento no se deja llevar por los nombres que los medios colocan como favoritos, ya que muchas veces aquellos que parecen más probables no son los elegidos. Ejemplos históricos como la elección de Karol Wojtyła, el Papa Juan Pablo II, demuestran que el Espíritu Santo puede sorprender al mundo.

La importancia de la oración

¿Qué podemos hacer los fieles en este proceso? El padre Espinosa responde con claridad: rezar. Rezar para que el Espíritu Santo ilumine a cada cardenal en su decisión, para que las ambiciones personales o los intereses particulares queden de lado, y la voluntad de Dios sea la que prevalezca. «No puedes pensar en ti, piensa en la Iglesia», recalca, subrayando la necesidad de un discernimiento puro y honesto.

El próximo Papa será el elegido por el Espíritu Santo, y nuestra misión como Iglesia es orar y confiar en que esa elección será para el bien de la Iglesia y del mundo entero.

Que el Espíritu Santo guíe siempre a nuestra Iglesia y a sus pastores. Hagamos todo el bien que podamos. Que Dios los bendiga.

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Indonesia: “La visita del Papa Francisco nos mostró el significado de la sencillez”

El Papa Francisco

Indonesia: “La visita del Papa Francisco nos mostró el significado de la sencillez”

Un sacerdote indonesio recuerda cómo la visita del Papa Francisco a su país -donde los cristianos son una pequeña pero muy viva minoría- ilustra su legado como Papa de la sencillez, cercano a las periferias de la Iglesia

ACN.- La visita del papa Francisco a Asia y Oceanía en septiembre de 2024 fue un símbolo de su preocupación por las periferias y por todas las comunidades cristianas, por pequeñas que fueran. En aquella ocasión, Francisco visitó Timor Oriental y Papúa Nueva Guinea, dos países de mayoría cristiana, pero también Indonesia, el país con la mayor población musulmana del mundo.

A las autoridades indonesias y a la sociedad civil les fascinó la visita del Papa y se sorprendieron por su sencillez, ha asegurado a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) el padre Jack Umbu Warata, provincial de los padres redentoristas en ese país.

“Muchos de mis compañeros redentoristas trabajan en parroquias muy sencillas, algunas muy difíciles, y su visita nos mostró el significado de la sencillez. En Indonesia, la gente hablaba de que el Papa llevaba un reloj de ocho dólares y de cómo daba ejemplo de vida sencilla”, indicó el sacerdote en su visita a la sede internacional de ACN en Alemania.

Los cristianos, minoría en un ambiente de tolerancia

En Indonesia, con una población de 280 millones, solo hay siete millones de cristianos, y aunque haya problemas en algunas regiones, el padre Jack afirma que el ambiente general es positivo: “En varios lugares, como en Aceh, la situación es muy difícil para los cristianos porque allí se rigen por la sharía. Pero, en general, más del 80% de los musulmanes son muy tolerantes, y por eso es tan importante el diálogo en Indonesia. La Iglesia católica intenta dialogar con nuestros hermanos musulmanes”.

Procesión de Acción de Gracias en Indonesia con trajes tradicionales

“También hubo diálogo en la visita del Papa. Un buen ejemplo es el túnel de la amistad que une la mezquita Istiqlal, la más grande del sudeste asiático, con la catedral católica situada al otro lado de la calle. Lo construyeron como muestra de lo importantes que son el diálogo y la armonía en Indonesia”, recuerda.

Además de centrarse en el diálogo interreligioso, la visita del Papa también dio fuerzas a la Iglesia indonesia para afrontar los retos que tiene ante sí, considera el padre Jack.

“Una de las prioridades es la pobreza. En muchos lugares hay pobreza y muchos católicos son muy pobres. Por eso, no solo intentamos predicar la Buena Nueva: como los sacerdotes y las religiosas tienen voz en nuestra sociedad y la gente los escucha, también intentan aconsejarla para que mejoren sus condiciones de vida. El segundo reto es la educación y el tercero, mejorar nuestra formación para ayudar a la gente a crecer en la fe”.

Isla de Lewoleba (Indonesia)

Indonesia, una Iglesia misionera

Indonesia es un archipiélago de más de 17.000 islas. Aunque la mayoría de la población sea musulmana, hay algunas islas con mayoría cristiana, sobre todo en el este. Así, Flores, evangelizada por los portugueses en el siglo XVI, cuenta con el seminario más grande del mundo, mientras que Sumba, por ejemplo, de donde procede el padre Jack, hasta mediados del siglo XX contaba solo con un pequeño número de católicos.

“Mi padre es católico y mi madre protestante, pero mis abuelos practicaban religiones tradicionales. Cuando era niño, en 1957, los redentoristas llegaron a nuestro pueblo para predicar la Buena Nueva. Por aquel entonces éramos 10.000 católicos, pero al cabo de 60 años ya somos 250.000 de una población total de 800.000 habitantes”.

El resultado, indica el padre Jack, es que Indonesia se ha convertido en una Iglesia misionera. “Entendemos el significado de las nuevas misiones. Hace mucho tiempo, los europeos vinieron a nosotros, pero ahora son los sacerdotes indonesios los que van a Europa. En mi congregación tenemos 45 redentoristas indonesios en nueve países diferentes. ¡La misión tiene un nuevo rostro! Durante 60 años nos habéis dado misioneros y ahora os devolvemos muchos sacerdotes para trabajar en las misiones”, afirma.

“Tenemos más de 80 estudiantes en nuestro seminario mayor de Java; 18 en el noviciado y 24 postulantes. ¡Y eso son solo los redentoristas! Así que no tememos la falta de vocaciones”, explica el provincial.

ACN se compromete con los cristianos indonesios

Aunque Indonesia sea rica en vocaciones, necesita la ayuda de amigos y benefactores como ACN para garantizar que los seminaristas reciban la mejor educación posible.

“ACN nos ayuda con la formación continua de nuestros seminaristas y sacerdotes. Sin ACN, hay muchas cosas que no podríamos hacer. Cuando el Papa Francisco nos visitó, diez de nuestros sacerdotes volaron a Yakarta, donde pudieron saludar al Papa. Algunos de ellos acababan de concluir su formación gracias a ACN”, explica el padre Jack.

ACN también ha ayudado a los redentoristas de Sumba a construir una casa de huéspedes para que puedan acoger con mayor comodidad a sus visitantes y también financia muchos otros proyectos en Indonesia.

Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Indonesia

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60 años al servicio de la Iglesia que sufre en todos los rincones del mundo

Tras la invasión del Estado Islámico, ACN puso en marcha una gran campaña de ayuda a los cristianos de Irak

60 años al servicio de la Iglesia que sufre en todos los rincones del mundo

En todos los continentes, la Iglesia que sufre ha recibido apoyo de ACN España durante estos 60 años de andadura, a través de su triple misión: la oración, la información y la caridad

ACN.- Ayuda a la Iglesia Necesitada cumple 60 años en España al servicio de la Iglesia más necesitada y perseguida en todos los rincones del mundo. Durante este tiempo, han sido muy numerosos los proyectos y las campañas que la fundación pontificia ha llevado adelante en nuestro país, gracias al apoyo fiel de los benefactores y amigos.

La triple misión de ACN siempre ha sido uno de los objetivos centrales en las campañas de ayuda que la organización ha llevado a cabo en su historia en España: ser canal de oración, instrumento de información y puente de caridad de las Iglesias que sufren alrededor del mundo. Entre los «hitos» más destacados en esta triple misión se encuentran algunas de las campañas de apoyo a la Iglesia local que la fundación ha llevado a cabo en los últimos años, repartidas por todos los continentes.

España se vuelca con Ucrania

En la historia de nuestra fundación, Ucrania siempre se ha situado entre los países más ayudados. En el momento en que estalló la guerra, el 24 de febrero de 2022, ACN España no dudó en ofrecer todo su apoyo a la Iglesia ucraniana que tanto estaba sufriendo por atender a su pueblo. La importancia y la cercanía de este conflicto han hecho que los benefactores de ACN respondan con una enorme generosidad, también en esta ocasión. Ahora, cuando se acaban de cumplir tres años después de la invasión de Rusia a Ucrania, iniciada, la fundación ha aprobado y financiado 977 proyectos, entre ellos 175 solicitudes de estipendios de Misa por casi 3,5 millones de euros.

En total, ACN ha destinado más de 25,2 millones de euros para apoyar a la Iglesia en todas las diócesis de Ucrania, tanto de rito latino como de rito greco-católico. El tipo de ayuda ha ido cambiando con el desarrollo del conflicto: al principio, la atención se centró en la ayuda a los desplazados internos, pero, en respuesta a las reacciones de los socios de proyectos de ACN sobre el terreno, el foco se trasladó al acompañamiento pastoral en Ucrania. Actualmente, las principales áreas de ayuda incluyen el sostenimiento de sacerdotes y religiosas, la formación de seminaristas, la curación de traumas y la financiación de medios de transporte.

Los perseguidos de Nigeria, protagonistas en los medios 

En 2017 ACN España lanzó una campaña de ayuda a los cristianos de Nigeria con la que se consiguió poner el foco mediático en la realidad de esta Iglesia perseguida. Nigeria es un país prioritario para ACN: uno de los lugares más peligrosos del mundo para los cristianos. La joven cristiana Rebeca fue cautiva de los terroristas de Boko Haram durante dos años. En ese tiempo vio cómo asesinaban a sus hijos, perdió el contacto con su marido y quedó embarazada de uno de sus secuestradores. A pesar de todo, ella consiguió perdonar. En septiembre del año 2017 ACN España la invitó a Madrid y esta joven cristiana ocupó los grandes titulares en los principales diarios españoles e incluso fue portada en “El País”. De esta forma, se ponía rostro a la Iglesia perseguida de Nigeria, una realidad desconocida para los grandes medios de nuestro país.

El apoyo e interés informativo de los benefactores y amigos de ACN fueron fundamentales para que la fundación pudiera poner en primer plano esta realidad olvidada, como tantas otras, de los cristianos que sufren a causa de su fe en el mundo.

La ayuda a los cristianos de Nigeria ha sido una constante en el servicio de ACN

Irak en el corazón de ACN España

La realidad de la Iglesia en Irak siempre ha estado en el epicentro del trabajo de ACN: ayudar a la minoría cristiana del país a permanecer en su tierra natal, uno de los lugares más importantes para la fe cristiana. Sin embargo, la llegada del terror con el Estado Islámico en 2014 provocó una cruenta persecución y unos 100.000 cristianos fueron obligados a huir por negarse a renunciar a su fe. ACN España se volcó con los cristianos de la región para que su presencia nunca llegase a desaparecer. En diciembre de ese mismo año lanzamos la campaña “Yo también soy cristiano de Irak” con la que se dió a conocer la terrible situación de sufrimiento y persecución a la que se enfrentaban los cristianos de Irak. La repercusión fue enorme: eventos de oración por todas las diócesis españolas, las redes sociales y los medios de comunicación de nuestro país se hicieron eco/empezaron a poner de relieve de esta realidad, hasta entonces desconocida para la mayoría, y de nuevo los benefactores y amigos de ACN hicieron posible el apoyo económico que la Iglesia irakí necesitaba para salir adelante.

En 2024, 10 años después de la invasión del Estado Islámico, los cristianos pudieron volver a la Llanura de Nínive. Gracias al apoyo de los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada, unas 9.000 familias han vuelto a Nínive. En Qaraqosh, la principal ciudad cristiana de Irak, han regresado unos 25.000 cristianos de los 50.000 que había antes de la invasión. El proyecto de Nínive ha sido el mayor programa de reconstrucción que se haya realizado en Irak.

En estos últimos 10 años, gracias a los benefactores, ACN ha destinado 56 millones de euros, para casi 500 proyectos. Irak sigue estando entre los 10 países más ayudados por la fundación pontificia y es uno de los países prioritarios de ayuda para que el cristianismo permanezca en Oriente Medio.

Un monumento en memoria de Akash frente a la iglesia católica de San Juan en Yohannabad fue atacada en 2015

Akash Bashir, testimonio de martirio en Pakistán

ACN acompaña a la minoría cristiana en Pakistán desde hace décadas. Akash Bashir es el baluarte de esta realidad: un joven cristiano que murió al impedir que un terrorista suicida entrara en la iglesia de su barrio y explotara una bomba durante la celebración de la Eucaristía. Se trata del primer cristiano pakistaní en proceso de beatificación. Gracias al testimonio de Akash y otros tantos cristianos nuestra fe se ha fortalecido durante estos 60 años de andadura en España.

Su ejemplo ha alimentado la fe de los cristianos de nuestro país en las parroquias, eventos de oración, encuentros y exposiciones que la fundación ha llevado a cabo en muchas diócesis españolas. Con el apoyo de los amigos y voluntarios de ACN las diócesis españolas han podido conocer esta realidad de los cristianos de Pakistán que dan su vida, incluso hasta la muerte, por seguir a Jesús.

Gracias al testimonio de Akash y otros tantos cristianos nuestra fe se ha fortalecido durante estos 60 años de andadura en España. Otro de los frutos, ha sido la exposición “La belleza del martirio” que, entre otros, cuenta con el testimonio de este mártir pakistaní de nuestro tiempo, así como del perdón de su familia. La muestra se inició en 2016 y desde entonces recorre las iglesias de las diócesis españolas dando a conocer esta desconocida realidad de los cristianos perseguidos.

Siempre con las Iglesias más necesitadas

En 2019, uno de los momentos más críticos para Venezuela, ACN España salió al encuentro de la Iglesia venezolana, necesitada y sufriente, con una gran campaña de Navidad, «Yo contigo, Venezuela», que tuvo una enorme repercusión mediática. En este país, sumido en una profunda crisis política, social y humanitaria, la Iglesia es el único faro de esperanza para el que sigue trabajando sin descanso para atender las necesidades físicas y espirituales de los venezolanos. Con el apoyo de los benefactores de ACN España, esta campaña pastoral en favor de la Iglesia en Venezuela consiguió sacar adelante numerosos proyectos de estipendios de Misas, subsistencia para religiosas y sacerdotes, material catequético, construcción de pozos, formación cristiana y vehículos para la misión.

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