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viernes, febrero 6, 2026
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La batalla de Bartosz, un piloto de drift realmente excepcional

El piloto Bartosz Ostałowski es la prueba viviente de que la determinación puede desafiar todos los límites. Apasionado del automovilismo y la pintura desde muy joven, este polaco de 39 años vio sus sueños truncados a los 20, cuando un accidente de moto le hizo perder los dos brazos. Esta tragedia podría haberle frenado en seco, pero hizo todo lo contrario: se convirtió en el inicio de un extraordinario renacimiento.

Ese día, Bartosz circulaba en moto por una carretera comarcal cuando un coche apareció de repente por un carril lateral. La colisión parecía inevitable. Por reflejo, intentó una maniobra de emergencia y bajó la moto para evitar el impacto directo. Pero iba demasiado rápido y chocó violentamente contra las barreras de seguridad. El accidente fue increíblemente violento. Cuando despertó en el hospital, la realidad le golpeó con fuerza: le habían amputado los brazos. Su mundo se vino abajo. “Después del accidente, sentí un profundo malestar psicológico ante la idea de no poder seguir conduciendo. Me dije a mí mismo que todo había terminado. Lo que sentí después del accidente fue un verdadero calvario. Tuve que volver a aprenderlo todo, como un niño”, cuenta a Aleteia Polonia.

Sumido en la duda, Bartosz creyó durante un tiempo que todo estaba perdido. Cada movimiento se convertía en un reto. Pero un encuentro con Katarzyna Rogowiec, una atleta paralímpica que ha superado un destino similar, cambió su perspectiva. Se da cuenta de que su futuro no lo define su discapacidad, sino su determinación para superarla. “Ese fue el primer momento en que pensé que tal vez encontraría una forma de ser más independiente”, recuerda.

Competición de drift con pilotos sin discapacidad

Decidido a redescubrir sus pasiones, se propuso un doble reto: redescubrir su pasión por la pintura y volver a ponerse al volante. Se unió a una comunidad de artistas que pintan con la boca y los pies, perfeccionó su técnica y expuso sus obras por toda Europa. Pero su último sueño seguía siendo conducir un coche. Con ingenio y perseverancia, aprendió a conducir con el pie derecho. “Descubrí que había gente que conducía con los pies. Empecé a buscar en Internet. En cuanto vi un vídeo que demostraba que era posible, me compré inmediatamente un coche con cambio automático”, explica. El pie izquierdo en el volante, el derecho en el acelerador y el freno. Lo que parecía impensable se hizo realidad: Bartosz participa ahora en competiciones de drifting, un deporte extremo que requiere precisión y velocidad.

En la actualidad, Bartosz Ostałowski es el único piloto profesional del mundo que domina el drifting con un pie y compite junto a pilotos sin discapacidad, ganando medallas y récords, incluido el Guinness 2022 a la mayor velocidad de derrape sin manos, con 231,66 km/h. En 2024, Bartosz ocupó el tercer puesto en la clasificación general de la categoría semiprofesional y se proclamó subcampeón polaco de drifting en dos ocasiones.

Más allá de sus logros deportivos, Bartosz comparte su experiencia a través de charlas motivacionales, animando a todo el mundo a superar sus propios límites. “Hay que trabajar todos los días, y luego, como con mi pintura, te sorprenderás de lo que has conseguido sin ni siquiera sentir realmente el esfuerzo. Basta con entrenar media hora al día en lo que se quiere mejorar, y los resultados llegarán”. “Lo que cuenta es la constancia y la perseverancia”.

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Un cónclave en la era digital

“Hola a todos, soy el cardenal Timothy Dolan en Roma…”. Desde su llegada a la Ciudad Eterna para los funerales y el cónclave, el arzobispo de Nueva York se comunica regularmente en las redes sociales: videos, podcasts… “¡Os llevo conmigo, gracias por vuestras oraciones!”, dice el cardenal de voz grave, muy cómodo con los medios de comunicación y al que nunca le faltan buenas palabras. Invita a sus seguidores a participar en su peregrinación a las basílicas romanas, e incluso comparte con ellos su aventura ante la puerta del Aula Pablo VI, donde se celebran las Congregaciones Generales, pero sin revelar el contenido de los debates en curso, que deben permanecer en secreto.

La red social X incluye también a los muy activos cardenales estadounidenses Joseph Tobin -que publica en inglés y español- y Raymond Burke, así como al cardenal guineano Robert Sarah. Los tres altos prelados -o sus equipos- comparten regularmente sus meditaciones espirituales sin temer deslizar sus prioridades para el próximo cónclave. En Instagram, el cardenal francés François Bustillo pide a sus 200 mil seguidores que le apoyen en la oración en videos cortos.

Entrevistado poco antes de la muerte del Papa Francisco, el obispo de Ajaccio subrayó la importancia de invertir en estos nuevos medios: “Los jóvenes llegan hoy por su cuenta, a menudo tras ver vídeos en TikTok, por ejemplo, y esto les motiva para venir a asistir a Misa, vivir el tiempo de Cuaresma y prepararse para la Pascua”.

El cardenal Mykola Bychok, jefe de la comunidad greco-católica ucraniana en Australia, también ha acudido recientemente a Facebook. También se puede ver al miembro más joven del Colegio Cardenalicio -de 45 años- en un selfie tomado por el cardenal portugués Américo Aguilar (de 51 años) con el cardenal Giorgio Marengo, Prefecto Apostólico de Ulan-Bator (de 50 años), con ornamentos litúrgicos en la Basílica de San Pedro. Forman un pequeño grupo de cardenales “jóvenes” en el Colegio Cardenalicio.

Pero la estrella de Facebook es sin duda el cardenal Luis Antonio Tagle, con 600 mil seguidores. Los videos del filipino cantando karaoke -una actividad popular en su país natal- han sido muy compartidos en los últimos días.

AI y el cónclave

También está todo lo que les falta a los cardenales. Los adeptos de la Inteligencia Artificial (IA), que ya habían creado imágenes del Papa Francisco, están trabajando duro en este periodo previo al cónclave. Algunas de sus creaciones son muy ingeniosas, como un video de papabili que utiliza el mismo formato que la parrilla de la Fórmula 1 o los créditos iniciales de Friends.

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La revolución silenciosa de la Iglesia: sinodalidad y profecía

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El teólogo brasileño Francisco de Aquino Júnior propone en su más reciente artículo una visión audaz de la sinodalidad como misión, diaconía y profecía social. Desde esta perspectiva, la sinodalidad desborda los límites eclesiales y se convierte en un modelo transformador para la sociedad entera.

Sinodalidad y misión inseparables

Francisco de Aquino Júnior, doctor en teología por la Universidad de Münster y presbítero de la diócesis de Limoeiro do Norte, destaca que la sinodalidad no puede concebirse como un fin en sí mismo, ni limitarse a procedimientos internos de participación. En su artículo “La sinodalidad como profecía social”, publicado en la revista Medellín, sostiene que la sinodalidad está al servicio de la misión confiada por Cristo a la Iglesia, es decir, de “hacer presente el Reino de Dios en el mundo”.

El autor recupera la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia como “sacramento de salvación” y “pueblo de Dios”, afirmando que su organización no puede estar desconectada de su misión salvífica. No basta con proclamar la comunión: esta debe expresarse en estructuras que la reflejen y la hagan operativa. De lo contrario, existe el riesgo de negar con la práctica lo que se profesa con la fe.

Por ello, Aquino Júnior insiste en que toda sinodalidad auténtica debe vivirse como un ejercicio misionero. “La misión debe ser vivida sinodalmente y la sinodalidad debe ser vivida siempre en la misión y en función de la misión”. En este sentido, la sinodalidad se convierte no solo en camino pastoral, sino en expresión de la naturaleza misma de la Iglesia.

La estructura como signo del Reino

Una Iglesia que proclama la comunión no puede reproducir relaciones de dominio, sumisión o exclusión. Así lo afirma el autor al señalar que “no cualquier estructura visible es igualmente compatible con la naturaleza y misión de la Iglesia”. Las formas organizativas deben reflejar una Iglesia que es fermento del Reino, y no su negación. Por eso, la sinodalidad exige estructuras inclusivas, participativas y corresponsables.

Francisco de Aquino Júnior denuncia el clericalismo como una perversión que obstaculiza la comunión. Este dinamismo, según él, no solo está arraigado en la vida eclesial, sino que también refleja una lógica elitista presente en la sociedad. La superación del clericalismo es un camino largo y difícil, pero necesario para que la sinodalidad sea realidad y no solo discurso.

La propuesta sinodal, entonces, va más allá de una reforma organizativa: implica una conversión espiritual. El autor destaca que la estructura de la Iglesia puede ser “expresión y mediación o negación y obstáculo de su misión salvífica”. De ahí que el modo en que se ejerce el poder, se toman decisiones y se distribuyen responsabilidades deba encarnar la comunión trinitaria que sustenta a la Iglesia.

La sinodalidad como diaconía social

La sinodalidad también tiene un fuerte componente social: “Configura a la Iglesia como fermento de fraternidad y de comunión, como servicio a la humanidad que sufre”. Para Aquino Júnior, la Iglesia sinodal no se encierra en su institucionalidad, sino que se vuelca hacia el mundo, como servicio transformador. Esto la convierte en “diaconía social”, una forma concreta de vivir el Evangelio en la historia.

La Iglesia se convierte en fermento cuando vive una lógica de fraternidad, perdón, servicio y misericordia. Esta vivencia no solo transforma a la comunidad cristiana, sino que también influye en el ethos de la sociedad. El autor subraya que valores como los derechos humanos, la justicia social y la solidaridad están más enraizados en la tradición cristiana de lo que muchas veces se reconoce.

Asimismo, la sinodalidad se expresa en el compromiso con los pobres y marginados. A lo largo de la historia, la Iglesia ha ofrecido asistencia, consuelo, y también ha acompañado luchas sociales por los derechos fundamentales. En América Latina, esto ha tenido una fuerza especial, siendo un signo profético de opción por los excluidos y de compromiso con una sociedad más justa.

Diálogo, fraternidad y bien común

Otro aspecto esencial de la sinodalidad como diaconía social es su apertura al diálogo. La Iglesia sinodal promueve el encuentro con otras confesiones cristianas, religiones y sectores de la sociedad. En palabras del autor, se trata de “una red de relaciones” al servicio de la fraternidad, la justicia y la paz. Este dinamismo no solo es pastoral, sino profundamente político y cultural.

Francisco de Aquino Júnior destaca que la sinodalidad ofrece una alternativa a la crisis democrática que viven muchas sociedades. Frente a la concentración del poder y las formas autoritarias de gobernanza, la Iglesia sinodal apuesta por la escucha, la participación, el discernimiento comunitario y la transparencia. En este sentido, se convierte en un modelo de corresponsabilidad social.

No se trata, aclara el autor, de una Iglesia que se mimetiza con el mundo, sino de una que lo sirve proféticamente. Desde su vocación al Reino, propone formas nuevas de relación, de cuidado y de participación. Y esto es lo que hace de la sinodalidad una fuerza social transformadora: su capacidad de proponer caminos alternativos a las lógicas de exclusión, violencia y fragmentación.

La sinodalidad como profecía social

Aquino Júnior da un paso más y afirma que la sinodalidad es una auténtica profecía social, en tanto denuncia las injusticias y anuncia nuevas posibilidades. En un contexto de individualismo creciente, aislamiento y soledad, la sinodalidad se convierte en “profecía de la fraternidad y la unidad”. No es solo un método eclesial, sino una forma de vida que interpela a toda la cultura contemporánea.

Esta profecía también se expresa como “profecía del diálogo y del bien común”. En medio del desencanto con la política, el auge del autoritarismo y la tentación de resolver los conflictos por la fuerza, la sinodalidad promueve una cultura del diálogo, de la escucha, de la transparencia y de la participación. Estos valores, afirma el autor, son imprescindibles para reconstruir el tejido democrático.

Finalmente, la sinodalidad se manifiesta como “profecía de la justicia social y del cuidado de la casa común”. Su fuerza profética alcanza su punto culminante en la defensa de los pobres, los migrantes, las mujeres, las minorías y el medio ambiente. La escucha del “grito de los pobre y de la tierra” no es un añadido, sino el núcleo mismo de la misión sinodal. Desde ahí, la Iglesia puede colaborar con todos los que luchan por un mundo más justo y habitable.

Una Iglesia descentrada y comprometida

La conclusión del artículo es clara: “vivida en la misión y en función de la misión[…] la Sinodalidad descentra a la Iglesia de sí misma”. Esta afirmación sintetiza todo el planteamiento del autor. La sinodalidad no es una reforma interna, sino una manera de ser Iglesia en salida, comprometida con los clamores del mundo y estructurada para servir.

Francisco de Aquino advierte, sin embargo, que esta sinodalidad no puede construirse desde arriba ni desde el formalismo. Si los procesos de participación no surgen del pueblo, de sus luchas y sufrimientos, corren el riesgo de convertirse en mera burocracia o en disputas internas de poder. La clave está en la fidelidad al Evangelio vivido en la historia.

La sinodalidad, tal como la presenta este texto, es una propuesta desafiante y esperanzadora. Nos invita a repensar la Iglesia no como institución encerrada en sí misma, sino como red de relaciones al servicio del Reino. En tiempos de fragmentación, exclusión y crisis civilizatoria, esta visión ofrece una palabra profética y una praxis transformadora.

Invitamos a la comunidad a leer el texto completo AQUÍ.

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Ángel Fernández Artime: «Los cálculos humanos antes o después saltan por los aires»

Los días que ahora se presentan ante la Iglesia «serán muy importantes». Los cardenales que se preparan para el cónclave deben vivirlos «con un espíritu sereno y libre, en el que pidamos a Dios Padre que, en su Espíritu, inspire —con la mediación humana que es necesaria—, al pastor de la Iglesia que esta más necesite para el presente y el futuro próximo». 

Así lo expresa el cardenal Ángel Fernández Artime, ex rector mayor de los salesianos. En septiembre de 2023 se convirtió en el primer superior de una congregación religiosa en ser creado cardenal; aunque ya se sabía que Francisco le había pedido que preparara su salida en el verano del año siguiente para poder encargarle otro ministerio, que en ese momento aún no se dio a conocer. El 6 de enero pasado, lo nombró proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Por encima de él colocó a una prefecta, la religiosa Simona Brambilla.

Aunque el cardenal ha rechazado las entrevistas antes de la celebración del cónclave porque «mi posición personal en estos días precedentes y en la próxima semana es la de la discreción y el silencio», accedió a compartir con este semanario algunas reflexiones por escrito. En ellas subraya que solo desde una perspectiva creyente «tiene sentido todo esto. Los cálculos humanos y las estrategias, en mi opinión, antes o después saltan por los aires». Señala asimismo que «solo desde una gran honestidad personal y colegial, y desde la fe, el Señor nos ofrecerá al mejor Papa posible. Así lo creo, así lo espero. Oremos por ello».

Echando la vista atrás, Artime expresa cómo «la despedida que el pueblo de Dios le ha dado al Santo Padre supera con mucho lo que pudiéramos pensar y organizar muchos otros en nuestro servicio como presbíteros, obispos o incluso cardenales. Lo que hemos vivido en Roma, y sin duda se ha visto en tantísimas naciones del mundo, habla del sensus fidei; habla, en mi opinión, de cómo tantas mujeres y hombres en la Iglesia, y tantas personas que no tienen ningún vínculo con ella, han valorado el testimonio evangélico del Papa Francisco. Muchos, como pastor de la Iglesia universal; y otros, de otros credos o sin credo alguno, porque han visto en él un hombre honesto y coherente y un hombre bueno que ha sido hasta el final como creía que debía ser, en el nombre del Señor Jesús».

Dentro de los «miles y miles de páginas» y las «horas y horas de entrevistas y diálogos» sobre el pontificado de Francisco, «nada nuevo podría añadir yo, a excepción de poner el acento sobre cómo ha llegado al corazón de muchas mujeres y hombres de buena voluntad y de tantos creyentes». El Santo Padre, insiste, ha sido «un pastor que, ante todo, ha intentado que este mundo reconociera a Dios y el rostro humano de Dios en su Hijo revelado en la Encarnación. Y también, como fruto de ello, que la Iglesia y el mundo continuaran un camino de paz, de justicia, de fraternidad universal».

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Gugerotti: Francisco nos enseñó «a amar la diversidad y la riqueza de la expresión de todo lo humano»

El Vaticano se acerca al final de los novendiales, los nueve días de luto oficial por el Papa Francisco, que en su séptima jornada fue presidida por el cardenal Claudio Gugerotti, que fuera prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales.

Durante su homilía, denunció «el grito de la vida violada», el de la tierra y el de «una humanidad abrumada por el odio» fruto de «una profunda desvalorización del valor de la vida». Para «recogerlo y presentarlo al Padre», pero también para «trabajar para aliviar concretamente el dolor que suscita este grito, en cualquier latitud y en las infinitas formas en que el mal nos debilita y destruye».

En la celebración participaron sacerdotes y fieles de las Iglesias católicas orientales «para testimoniar la riqueza de su experiencia de fe y el grito de su sufrimiento, ofrecido por el eterno descanso del difunto Pontífice». Seguro que Francisco, quien enseñó «a amar la diversidad y la riqueza de la expresión de todo lo humano» se alegra de «vernos juntos en oración por él».

Poco comprendidos

El exprefecto también señaló como en el curso de la historia los hermanos de la Iglesia oriental «fueron a veces poco comprendidos por nosotros, occidentales, que, en ciertos momentos, los juzgamos y decidimos lo que ellos, descendientes de apóstoles y mártires, creían que era o no fiel a la teología auténtica».

También supieron dar testimonio «a menudo con sangre o persecución, de su fe». En número ahora parcialmente reducido, precisamente por las guerras y la intolerancia, «estos hermanos y hermanas nuestros permanecen firmemente aferrados a un sentido de catolicidad que no excluye, sino que implica, el reconocimiento de su especificidad».

Por todo ello, el cardenal Gugerotti les dio las gracias «por haber aceptado enriquecer la catolicidad de la Iglesia con la variedad de sus experiencias, de sus culturas, pero sobre todo con su riquísima espiritualidad».

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Gregorio Rosa Chaves: «No pensamos en un Papa de transición, sino de continuidad»

Gregorio Rosa Chaves, de 82 años, es uno de los cardenales símbolo del Pontificado de Francisco. Era obispo auxiliar de San Salvador. Fue secretario del obispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado por la guerrilla en 1980. Durante años, además de ser sacerdote, trabajó como periodista y por eso durante esta Sede Vacante es una de las voces más disponibles del Colegio de cardenales.

¿Cómo están yendo las reuniones?
En las reuniones de cardenales todos pueden hablar. Lo que cada uno quería decir, lo dijo en un ambiente de mucha fraternidad, mucha paz.

¿Qué temas están abordando?
Hay mucho sentido de responsabilidad sobre las decisiones que serán tomadas, sabemos que la elección es muy importante. Queremos estar en sintonía con el Espíritu Santo, a quien invocamos para comenzar cada reunión. Queremos escuchar al Espíritu.

¿Están preparados para votar?
Ya nos han recordado que cuando se entra en la Sixtina y todo queda cerrado bajo llave, uno no puede llevar ni teléfono ni dispositivos digitales, pero ya se sabía.

¿Hay bandos divididos entre los cardenales?
Digamos que somos ciudadanos, no somos ángeles, todos tenemos simpatías y antipatías. Pero aquí hay algo muy superior que es qué quiere Dios para la Iglesia y qué quiere Dios para el mundo.

¿Cómo será el próximo Papa?
Hay una coincidencia en que el Papa que venga será continuidad de Francisco, solo que podrá tener su propio estilo, su propia experiencia de pastor. No pensamos en un Papa de ruptura sino de continuidad, eso es importante.

¿Están pensando en un Papa de transición o un Pontífice con un proyecto para la Iglesia?
No estamos pensando en un Papa de transición. Queremos un Papa de continuidad. Pero yo soy “no elector”, así que yo no tengo voto.

¿A usted cómo le gustaría que fuera el próximo Papa?
Yo quiero lo que Dios quiera.

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Francisco II. Retiro de oración

Nos encontramos a las puertas de un nuevo cónclave, un acontecimiento que podría marcar no solo el futuro inmediato de la Iglesia, sino también el rumbo de la humanidad. En este contexto de trascendencia espiritual e histórica, conviene detenerse a reflexionar sobre el verdadero protagonista de este proceso: el Espíritu Santo.

El cónclave: algo más que una votación

Aunque jurídicamente regulado por la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, el cónclave es, ante todo, un evento de oración. Los cardenales electores, menores de 80 años, se reúnen tras una serie de misas y congregaciones generales. En ellas comparten impresiones sobre el estado del mundo y de la Iglesia, y las cualidades que debería tener el nuevo Papa. Finalmente, se dirigen a la Capilla Sixtina, donde en aislamiento y bajo juramento de secreto, comienzan las votaciones.

Pero este proceso, a menudo malinterpretado por los medios, no es un simple ejercicio político ni un casting para elegir al mejor gestor. Las etiquetas como «progresista», «conservador» o «moderado» son insuficientes y equivocadas. El cónclave no responde a la lógica humana, sino a la lógica de Dios.

Las tres miradas equivocadas sobre el cónclave

Son frecuentes tres enfoques errados que dificultan entender lo que ocurre en un cónclave:

  1. La mirada de los intereses: ya sean económicos, ideológicos o de poder. Una narrativa propia de la industria del entretenimiento que convierte el proceso en una especie de novela de intrigas.

  2. La mirada ideológica: que presenta a los cardenales como señores que debaten sus visiones del mundo, ignorando su fe y su vocación de servicio.

  3. La mirada de las cualidades humanas: que valora a los candidatos según sus dotes intelectuales, idiomáticas o de liderazgo, como si se tratase de una elección empresarial.

Ninguna de estas miradas es justa ni acertada. El verdadero criterio es el amor a Cristo y la disposición a cargar con su cruz.

La lógica de la fe: el menos indicado puede ser el elegido

El cardenal Reginald Pole, citado por Benedicto XVI, decía que el más idóneo para ser Papa es aquel que parece el menos apto desde una perspectiva humana. El Papa no es elegido por saber idiomas ni por su prestigio, sino por su fe y su amor. Así lo quiso Jesús con Pedro, a quien eligió no por sus méritos, sino por su amor incondicional.

¿Cómo actúa el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo no elige con rayos y truenos. Actúa en la conciencia de los cardenales a través del aislamiento, la oración, la convivencia, y la transparencia espiritual de algunos de ellos. Puede hablar mediante el testimonio de santidad, la claridad de una propuesta pastoral, o incluso la progresiva convergencia de votos.

Es un proceso de discernimiento comunitario y espiritual. Los cardenales, lejos del ruido del mundo, se abren a las mociones del Espíritu. A los fieles nos corresponde orar para que el Espíritu sople con fuerza y claridad.

Un tiempo de gracia y oración

El Colegio Cardenalicio ha pedido explícitamente a todo el pueblo de Dios que viva este momento como un tiempo de gracia y discernimiento espiritual. El himno de Pentecostés resume bien esta súplica:

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo… Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos… Dale al esfuerzo su mérito, salva al que busca salvarse, y danos tu gozo eterno.

La elección del nuevo Papa no depende de cálculos humanos. Solo el Espíritu Santo sabe quién será el sucesor de Pedro. A nosotros nos toca rezar, confiar y esperar.

Himno de Pentecostés

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo.

Brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y en­ri­quécenos.

Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas.

Infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.

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El veneno disfrazado de luz: falsas visiones, escándalo digital y confusión en nombre de Dios

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Por Néstor Ojeda

Una nueva amenaza disfrazada de Fe

En la era digital, la confusión se propaga con velocidad de rayo. Canales de YouTube, páginas web y perfiles en redes sociales se multiplican anunciando supuestas revelaciones del cielo: mensajes de la Virgen, visiones de videntes desconocidos, advertencias sobre catástrofes inminentes, apariciones que supuestamente la Iglesia “quiere silenciar”.

Usan un lenguaje religioso, apelan a emociones profundas y se visten de piedad. Pero lo que ofrecen no es Fe auténtica, sino un producto adulterado, muchas veces manipulado, ideológico, y otras tantas, directamente herético. Y lo más grave: no proviene de Dios.

Falsos profetas y falsas luces

No todo lo que brilla viene del cielo. San Pablo lo advirtió con claridad: “El mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Cor 11,14). Muchos de estos mensajes no solo no pasan por el discernimiento eclesial, sino que directamente lo rechazan. Desconfían del Papa, critican al Concilio Vaticano II, llaman a una Iglesia paralela, desobedecen a sus pastores. Se presentan como “más católicos que el Papa” y terminan sembrando confusión, miedo y división.

Este contenido no busca la verdad, sino la viralidad. Su objetivo no es tu conversión, sino tu atención. No te conducen al silencio del corazón, sino al ruido del algoritmo. Son, en muchos casos, la versión religiosa del sensacionalismo barato.

¿Qué frutos producen?

Cristo nos dio una regla de oro: “Por sus frutos los conocerán” (Mt 7,16). ¿Cuáles son los frutos de estos mensajes? Un cristianismo deformado, apocalíptico, elitista, cargado de ansiedad espiritual. Personas que dejan los sacramentos para seguir revelaciones privadas. Católicos que abandonan sus parroquias porque un supuesto “vidente” les dijo que el Papa es el anticristo. Gente que confunde profecía con paranoia.

Cuando una revelación privada conduce a la división, la desobediencia, la obsesión o la desesperanza, no viene del Espíritu Santo.

La Iglesia, madre y maestra, nos enseña a discernir

La Iglesia Católica no es enemiga de las apariciones auténticas. Lourdes, Fátima, Guadalupe, son testimonios profundos de intervención divina. Pero cada una fue cuidadosamente discernida, con años de estudio, prudencia y obediencia. La Iglesia no se deja llevar por modas ni emociones. Por eso, todo fenómeno sobrenatural debe ser sometido al juicio de la Iglesia, y no a nuestro parecer personal.

Lo que no está aprobado, debe ser mirado con extrema cautela. Y lo que está rechazado, no debe ser difundido.

El Evangelio basta

¿Acaso Dios no nos ha hablado ya lo suficiente? Nos habló en la creación, en la historia de la salvación, en los profetas, y sobre todo, en su Hijo Jesucristo. Lo que debemos hacer ya está dicho: vivir el Evangelio, amar a Dios, servir al prójimo, recibir los sacramentos, orar en comunidad, trabajar por la justicia. Nada de esto requiere revelaciones espectaculares.

La Palabra de Dios es viva. No necesitamos mensajes extras para obedecer lo que ya sabemos. Las verdaderas apariciones siempre conducen a Cristo y a su Iglesia. Nunca las sustituyen.

Volver a la Fe, no al espectáculo

Este fenómeno de “espiritualidad YouTube” no es un signo de santidad, sino de enfermedad espiritual. Mezcla misticismo con superstición, desinformación con histeria, devoción con manipulación. Lo peor: convierte la fe en entretenimiento. Y cuando la Fe se convierte en show, el diablo aplaude.

Quienes promueven estos contenidos, consciente o inconscientemente, hacen un daño inmenso a las almas. Alimentan una espiritualidad enferma, sin raíces, sin sacramentos, sin comunidad. Una religión de fantasía, no de cruz.

Una decisión urgente

Es momento de cortar por lo sano. De dejar de mirar, compartir y dar crédito a estos contenidos. De volver al Evangelio, a la Eucaristía, a la oración verdadera. e pedir a nuestros pastores que enseñen con claridad y valentía. Y de advertir a los demás, como hermanos, que no todo lo que dice “Jesús” viene de Jesús.

La luz de Cristo no necesita luces artificiales. Su voz no grita: susurra en el corazón. Y su verdad no confunde: libera.

Ante Cónclave: 4 condiciones irrenunciables para el bien de la Iglesia (por cardenal Camilo Ruini)

(ZENIT Noticias / Roma).- Ofrecemos una traducción al castellano de una reflexión publicada por el cardenal Camilo Ruini, vicario emérito del Papa para la diócesis de Roma, y uno de los eclesiásticos más mesurados y apreciados por su espiritualidad y testimonio de vida personal. La reflexión la ofrece en el contexto de las Congregaciones Generales previas al inicio del Cónclave.

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Oración por la Iglesia en un futuro próximo

por Cardenal Camillo Ruini

El legado del Papa Francisco es una cuestión que interpela y sacude profundamente a la Iglesia. En estas líneas la abordaré desde una perspectiva confiada, porque está fundada en el poder misericordioso de Dios que guía nuestros pasos por el camino del bien.

Formularé cuatro deseos -que son también invocaciones- para la Iglesia de un futuro que espero muy cercano. Confío en una Iglesia buena y caritativa, doctrinalmente segura, gobernada según el imperio de la ley, internamente profundamente unida. Estas son mis intenciones de oración, que me gustaría que fueran ampliamente compartidas.

  1. En primer lugar, por tanto, una Iglesia buena y caritativa.El amor llevado a la eficacia de la vida es, en efecto, la ley suprema del testimonio cristiano y, por tanto, de la Iglesia. Y es de lo que la gente, también hoy, está más sedienta. Toda dureza innecesaria, mezquindad y sequedad de corazón deben, por tanto, ser eliminadas en nuestro estilo de gobierno.
  2. Como ha escrito Benedicto XVI, la fe es hoy una llama que amenaza con apagarse.Reavivar esta llama es, por tanto, otra gran prioridad para la Iglesia. Para ello necesitamos mucha oración, necesitamos la capacidad de responder cristianamente a los desafíos intelectuales de hoy, pero también necesitamos la certeza de la verdad y la seguridad de la doctrina. Llevamos demasiados años experimentando que si éstas se debilitan, todos, pastores y fieles, nos vemos gravemente penalizados.
  3. Luego está la cuestión del gobierno.El pontificado de Benedicto XVI se ha visto socavado por su falta de capacidad para gobernar, y ésta es una preocupación que se aplica a todos los tiempos, incluido el futuro próximo. De lo que se trata es de gobernar la realidad tan especial que es la Iglesia. Aquí, como he dicho, la ley fundamental es el amor: el estilo de gobierno y el recurso a la ley deben ajustarse lo más posible a esa ley, que para cualquiera es muy exigente.
  4. En los últimos años hemos percibido algunas amenazas -que no quisiera exagerar- para la unidad y la comunión de la Iglesia. Para superarlas, y para que salga a la luz lo que me gusta llamar la «forma católica» de la Iglesia, es decisiva, una vez más, la caridad mutua, pero también es importante despertar la conciencia de que la Iglesia, como todo cuerpo social, tiene sus propias reglas, que nadie puede ignorar impunemente.

A los 94 años, el silencio es más apropiado que las palabras. Sin embargo, espero que estas líneas mías sean un pequeño fruto del bien que deseo para la Iglesia.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

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¿Cuántos días durará el Cónclave (según las estadísticas, las casas de apuestas y declaraciones de cardenales)?

(ZENIT Noticias / Roma.- “Será un cónclave breve, de dos o tres días”, declaró a los periodistas el Cardenal de Bagdad, Louis Raphael Sako, antes de ingresar a una de las Congregaciones Generales. Y agregó: “Hay un ambiente muy fraternal y una

Espíritu de responsabilidad». Incluso se aventuró a reconocer que tenía una idea muy clara sobre a quién votaría, si bien añadió que no la puede decir.

Las casas de apuestas internacionales también han convertido al Cónclave en materia de trabajo. En promedio, estiman entre 5 y 8 humos hasta llegar al blanco (“fumata bianca”). Es poco probable que se necesiten menos de 5: se ofrecen 3 o 4 intentos a 4,50 veces la apuesta, mientras que 1 o 2 fumadas negras se dan a 21. Un Cónclave con más de 11 fumadas antes del decisivo se paga a 11.

Pero, ¿qué dicen las estadísticas? De 1850 a 2013, año en que fue elegido el Papa Francisco, el promedio de días para elegir a un Papa ha sido de 3 días. ¿La razón? Los procesos son más claros, están regulados y… los cardenales quieren regresar a sus países. En el último digo esta ha sido la duración de los Cónclaves:

  • 2 días: Cónclave de 1878 (elección de León XIII)
  • 4 días: Cónclave de 1903 (elección de Pío X)
  • 4 días: Cónclave de 1914 (elección de Benedicto XV)
  • 5 días: Cónclave de 1922 (elección de Pío XI)
  • 2 días: Cónclave de 1939 (elección de Pío XII)
  • 4 días: Cónclave de 1958 (elección de Juan XXIII)
  • 3 días: Cónclave de 1963 (elección de Pablo VI)
  • 2 días: Cónclave de 1978 (elección de Juan Pablo I)
  • 3 días: Cónclave de 1978 (elección de Juan Pablo II)
  • 2 días: Cónclave de 2005 (elección de Benedicto XVI)
  • 2 días: Cónclave de 2013 (elección de Francisco)

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