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Trabajo infantil, uno de cada diez niños explotados en el mundo

Foco sobre un flagelo que aún persiste en muchas sociedades, especialmente en aquellas zonas del mundo donde, según el economista Luigino Bruni, responsable científico de The Economy of Francesco, la información es demasiado silenciosa sobre este fenómeno que, según Unicef, involucra a más de 160 millones de niños. El tema, entre otros, ha sido planteado en varias ocasiones por el Papa Francisco y sigue siendo central en el debate de los expertos sobre el tema

Francesco De Remigis – Ciudad del Vaticano – Vatican News

A nivel mundial, según Save The Children, hay 160 millones de menores de entre 5 y 17 años en las redes de la explotación laboral, de los cuales casi la mitad, 79 millones, se ven obligados a realizar trabajos duros y peligrosos, que pueden dañar su salud y su desarrollo psicofísico. Son datos confirmados por Unicef. Luigino Bruni, profesor de Economía Política en la Universidad Lumsa de Roma, reflexiona sobre el legado dejado por el Pontífice, que ha advertido repetidamente a los gobiernos sobre un silencio que corre el riesgo de ser «cómplice» de un fenómeno que explota a los menores con fines lucrativos.

Los datos de Unicef

Como parte de la Agenda 2030, la comunidad internacional aprobó el objetivo de acabar con el trabajo infantil en todas sus formas para 2025. A pesar de los avances logrados en las últimas dos décadas, según Unicef los últimos datos muestran que a nivel mundial no se ha producido ningún progreso desde 2016. Los conflictos, las crisis y la pandemia de coronavirus han sumido a muchas familias en la pobreza y han aumentado el riesgo de pobreza infantil. En 2020, el trabajo infantil afectaba a unos 63 millones de niñas y 97 millones de niños. Otros nueve millones de niños se sumaron debido a las repercusiones de Covid-19, de modo que ahora casi uno de cada diez niños en todo el mundo se ve obligado a trabajar. Algo más de la mitad tienen menos de doce años. La situación es dramática sobre todo en África, pero Asia tampoco se queda atrás. Los niños están más afectados que las niñas. Estas últimas también se ven obligadas más a menudo a realizar tareas domésticas que no siempre aparecen en las estadísticas.

El flagelo del trabajo infantil también en el acuerdo UE-Mercosur

El tema también está presente en las discusiones entre Mercosur, el llamado Mercado Común del Sur al que pertenecen Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y la Unión Europea y que dieron como resultado un acuerdo firmado el 6 de diciembre de 2024. Los países europeos se han posicionado de forma diferente. A mediados de 2025, la Comisión Europea tendrá que definir la base legislativa del tratado y cómo se ratificará, pero el proceso puede encontrar resistencia sobre todo en Francia y Polonia. Entre otras cuestiones, ha frenado el visto bueno la incertidumbre sobre la protección de los trabajadores infantiles empleados en algunos cultivos alimentarios procedentes de terceros países donde se explota a niños y adolescentes. Un tema «candente» que va de la mano del debate sobre el uso de pesticidas y otros productos nocivos para la salud de todos, especialmente de los trabajadores.

Los focos encendidos por el Papa Francisco

Según Luigino Bruni, «el centro de nuestro tiempo es ahora el consumo, no el trabajo». Central se vuelve, por tanto, la necesidad de recuperar algunos de los recordatorios que el Papa Francisco ha implementado a lo largo de su pontificado. Por ejemplo, en noviembre de 2021, en un discurso a la Conferencia Internacional sobre «Erradicar el trabajo infantil, construir un futuro mejor», el Papa Francisco reflexionó sobre la emergencia de los niños explotados de la siguiente manera: «El hecho de que en las economías contemporáneas (…) persista el empleo de niños en actividades laborales en todas las partes del globo deja a uno atónito y turbado». El Pontífice volvió sobre ello en la audiencia general del 8 de enero, invitando a todos a no permanecer indiferentes ante esta plaga, apelando también a las instituciones, el 15 de enero, a no ser cómplices de la explotación infantil.

Francisco ha vuelto a poner a la persona en el centro

“Si nos fijamos en lo que el Papa Francisco dijo también en 2022 a los jóvenes de The Economy of Francisco, en Asís, pidiéndoles que no olviden que el trabajo es un medio de inclusión para todos, especialmente para los que él llama “los descartados” -explica Bruni – podemos decir que se interesó más por los trabajadores que por el trabajo en sentido abstracto, se fijó en las personas, pero también en el trabajo para los desempleados; en Génova se dirigió tanto a los sindicalistas como a los portuarios, recordando los principios de la doctrina social de la Iglesia, transmitió una idea del trabajo ligada a la persona, incluso con su crítica a la meritocracia, que se ha convertido en la legitimación ética de la desigualdad; el Papa Francisco -continúa Bruni- desenmascara estas ideologías y devuelve al trabajo su dimensión de centro del pacto social, de gramática de la cooperación para el bien común».

Niños y adolescentes sacados de la escuela

En este contexto, el Santo Padre no olvidó nunca pedir a las conciencias que se cuestionen el abuso que un determinado sistema hace de los menores, obligados a trabajar. «Sobre este tema, el Papa Francisco ha sido siempre muy claro -recuerda Bruni-, sobre todo cuando ha hablado en regiones del mundo donde el trabajo infantil no es sólo una plaga o una excepción, sino una parte normal del sistema económico en el que niños y adolescentes son sacados de la escuela y metidos dentro de fábricas. Y el Papa Francisco ha puesto gran atención en ellos».

Estos son los tres camarlengos en la historia de la Iglesia que se convirtieron en papas

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Si en alguien están puestas las miradas durante la Sede Vacante, es en la figura del camarlengo. Nombrado personalmente por el papa, su tarea es esencial: administrar Santa Sede mientras no se haya elegido a un nuevo pontífice.

Desde 2019, el cargo está en manos del cardenal estadounidense Kevin Farrell, quien desde ahora tiene que hacer frente al gobierno provisional de la Iglesia.

Sucedió a Jean-Louis Tauran, que murió en 2018 después de luchar contra el Parkinson. Muchos lo recordarán por este momento. Fue el cardenal protodiácono en 2013, es decir, el que anunció el Habemus Papam de Francisco.

¿Pero sería posible que el camarlengo se convirtiese en papa? De hecho, ha sucedido en hasta tres ocasiones.

La primera vez fue en 1404, cuando salió elegido el cardenal Cosimo Gentile Migliorati, quien estuvo al mando de la Iglesia bajo el nombre de Inocencio VII.

Ya más cercano a la actualidad, el primer papa del siglo XX: León XIII. Fue en 1878 cuando sucedió a Pio “nonno” tras el periodo de Sede Vacante.

Y el caso más reciente, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Fue en 1939 cuando los cardenales eligieron al cardenal Pacelli, que pasó a ser Pio XII.

CA

Bomberos instalan la chimenea que anunciará el nuevo papa

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Si hay un símbolo que acapara todas las miradas durante un cónclave, es sin duda la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina. Desde este conducto saldrá el humo blanco o negro que informará si los cardenales han alcanzado un consenso sobre quién será el próximo papa.

Por este inminente acontecimiento, los bomberos del Vaticano ya han llevado a cabo la instalación de la emblemática chimenea. La estructura ha sido fijada sobre las tejas y quedará visible desde la plaza de San Pedro.

Lo que pocos saben es que esta chimenea, es en realidad una estructura portátil que solo se coloca en el tejado de la Capilla Sixtina en los días previos a un cónclave.

El 7 de mayo, 133 cardenales electores, todos menores de 80 años y en su mayoría designados por el propio Francisco, votarán hasta elegir al nuevo papa, el número 267.

Vaticano Confidencial. El Cónclave, o la elección donde candidatos piden que no les voten

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Desde fuera de Roma, quienes no conocen la dinámica del Cónclave y su preparación, hablan en términos electorales. Plantean todo desde una perspectiva política, de izquierda y derecha, y con la mentalidad de campaña, como si la mayoría de los cardenales tuvieran interés por salir vestidos de blanco.

Incluso hay quienes estos días se empeñan por manifestar las virtudes de uno u otro candidato en redes sociales, como si sus compañeros cardenales fueran a elegir uno u otro por el número de likes que consiguen sus fans.

La realidad es que estamos ante el proceso de una institución religiosa donde los últimos elegidos habían pedido, algunos públicamente, que por favor no les votaran.

El biógrafo de Benedicto XVI, Peter Seewald, revela una entrevista al pontífice alemán, donde recuerda que llegó al Cónclave del 2005 con 78 años. Y decía que “si los obispos se retiran a los 75 años, no se puede sentar a uno de 78 años en la Sede de Pedro”.

El entonces cardenal Ratzinger había ya presentado su dimisión al Papa Juan Pablo II en dos ocasiones, al no sentirse con fuerzas como prefecto de la Congregación para Doctrina de la Fe. Por eso, cuando sus compañeros cardenales comienzan a votarle en el Cónclave, les pide que no lo hagan. Al ver que no seguían sus indicaciones sintió como que “le estaba cayendo una guillotina” sobre la cabeza. Así de expresivo se mostró Benedicto XVI, quien aseguró que solo esperaba un poco de paz, tras muchos años intensos en el Vaticano.

En el caso de Jorge Mario Bergoglio, el cardenal argentino tenía todo preparado para volver a Argentina cuando se celebró el Cónclave de 2013. En las reuniones previas, denominadas Congregaciones Generales, tuvo una intervención brillante, de cuatro o cinco minutos, en la que planteaba algunos retos de la Iglesia. Muchos cardenales reconocieron después que ese fue un momento determinante. Y la realidad, como hemos visto en muchos eventos del fallecido Papa, es que se trató de una intervención improvisada. No llevaba un texto escrito, como ha confesado después, ni tenía un programa propio.

Ni en el Cónclave, ni en las Congregaciones Generales que lo preceden hay algo parecido a una campaña electoral. Durante estos días se analiza la situación de la Santa Sede y los desafíos de futuro. Esta misma semana hemos sabido que el cardenal Reinhard Marx, coordinador del Consejo para la Economía ha presentado las cuentas de la institución. Por cierto, que estimaba el déficit del último año en unos 70 millones de euros. Esta rendición de cuentas es algo previsto en el Derecho Canónico, porque quienes van a elegir al nuevo pontífice necesitan tener toda la información posible sobre la realidad de la Santa Sede. También el cardenal Schonborn, presidente de la Comisión de Cardenales para el Instituto de las Obras de Religión, el llamado IOR, ha aportado información actualizada sobre esta institución que respalda proyectos de la Iglesia en todo el mundo.

Los cardenales necesitan dialogar y conocerse. Y por ello está previsto que todos los días de Sede Vacante, hasta el inicio del Concilio, se reúnan en estas Congregaciones Generales. Además de la situación financiera, entre los temas que se han debatido estos días está la polarización en la Iglesia. Es un hecho presente en toda la sociedad, pero que afecta también a las instituciones religiosas.

También se ha hablado en las Congregaciones sobre la Evangelización. Es la clave de la Iglesia, en una sociedad amenazada por la secularización y el hedonismo. En concreto, se plantea la cuestión de las vocaciones sacerdotales y la necesidad de una renovación espiritual de la Iglesia.

Son cuestiones profundamente religiosas, pero que apenas leeremos o escucharemos estos días en medios informativos, que no entienden la realidad de la Iglesia y la fe. Analizan todo desde un punto de vista político, y por eso presentan una imagen deformada de la Iglesia. No es necesario ser Católico practicante para informar sobre un Cónclave, pero sí entender que esto no tiene nada que ver con una lucha de poder política entre facciones, aunque algunos quieran presentarlo así.

Desde Roma, para Rome Reports y la plataforma SAINT, Antonio Olivié

¿Qué retos tendrá el nuevo papa? (II/II): el desafío político

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El nuevo papa tendrá varios desafíos que afrontar. Uno de ellos es a nivel político: deberá prestar atención a los movimientos de la diplomacia vaticana, sobre todo en Oriente Medio y Ucrania. Allí actualmente está tratando de culminar una misión de paz para que Rusia devuelva a niños deportados.

En los últimos años el Vaticano dio muestras de ser un actor político muy bien considerado a nivel moral. En 2014 líderes israelíes y palestinos respondieron al llamado del papa para mantener una reunión por la paz en el Vaticano.

La Santa Sede también consiguió el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante la era Obama.

Este año el Congreso debería comenzar la tarea de poner fin al embargo. Como Su Santidad el Papa Francisco ha dicho, la diplomacia es un trabajo de “pequeños pasos”. Estos pequeños pasos han resultado en una nueva esperanza para el futuro de Cuba.

Y eso por no hablar de la mesa de negociación que hubo entre régimen y oposición de Venezuela con la mediación de la Santa Sede.

En el ámbito diplomático también está la cuestión de la lucha contra el fundamentalismo. En los últimos años el papa consiguió estrechar las relaciones con algunos de los líderes musulmanes más importantes para unir fuerzas contra quienes promueven un Islam violento y sanguinario. Se le vio con el sunnita imán de Al-Azhar, con el imán de Indonesia, el país con más musulmanes del mundo y también con Al Sistani, el líder chiíta de Irak durante el viaje que realizó en 2021.

A nivel ecuménico el primer gesto de Francisco fue clave: apareció en el balcón llamándose obispo de Roma. Un mensaje que gustó a los ortodoxos que ponen el acento en una Iglesia más sinodal donde en la que el sucesor de Pedro no está tan por encima del resto.

El nuevo papa deberá decidir si decide continuar con esa línea y qué guiños lanza tanto a políticos como a líderes religiosos.

JRB

¿Qué retos tendrá el nuevo papa? (I/II)

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El nuevo papa tendrá muchos desafíos por delante pero uno particularmente difícil será qué hacer con la herencia de su predecesor.

A nivel social Francisco fue muy activo. Sus llamamientos por la acogida e integración de refugiados fueron constantes.

FRANCISCO
Cada gobierno debe decir claramente: ‘Yo puedo recibir esto. Porque los gobernantes saben cuánto pueden recibir, es su derecho. Esto es cierto. Pero los emigrantes van acogidos, acompañados, promovidos e integrados

Aunque el punto que más polémica generó fue la pastoral propuesta por Francisco.

FRANCISCO
La Iglesia no tiene puertas para que todos puedan entrar… y aquí también podemos insistir en que todos puedan entrar porque esta es la casa de la Madre y una madre siempre tiene un corazón abierto para todos sus hijos. Todos, todos, todos, sin exclusión.

Su mensaje de puertas abiertas para recibir a todos y algunos de sus gestos; promovieron rechazo dentro de la propia Iglesia.

El ejemplo más claro de ellos fue el permitir la bendición de parejas del mismo sexo. Puesto que en 2021 la Doctrina de la Fe señaló que no era conveniente porque se podría equiparar a un matrimonio, dos años después Francisco propuso una bendición para estas parejas que evite cualquier alusión a una boda.

CARD. VÍCTOR MANUEL FERNÁNDEZ
Prefecto, Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Ha habido una innovación magistral. Una innovación en la manera de entender las bendiciones. El papa ha querido ampliar la comprensión de las bendiciones para desarrollar su riqueza pastoral. Es decir, ayuda a entender que hay bendiciones que no confirman, no sancionan, no consagran, no justifican nada. Son solo una oración del ministro para expresar la ayuda de Dios para seguir viviendo.

Francisco fue un papa de gestos elocuentes y decididos. El próximo papa tendrá que decidir hacer con el legado de su predecesor.

JRB

La batalla de Bartosz, un piloto de drift realmente excepcional

El piloto Bartosz Ostałowski es la prueba viviente de que la determinación puede desafiar todos los límites. Apasionado del automovilismo y la pintura desde muy joven, este polaco de 39 años vio sus sueños truncados a los 20, cuando un accidente de moto le hizo perder los dos brazos. Esta tragedia podría haberle frenado en seco, pero hizo todo lo contrario: se convirtió en el inicio de un extraordinario renacimiento.

Ese día, Bartosz circulaba en moto por una carretera comarcal cuando un coche apareció de repente por un carril lateral. La colisión parecía inevitable. Por reflejo, intentó una maniobra de emergencia y bajó la moto para evitar el impacto directo. Pero iba demasiado rápido y chocó violentamente contra las barreras de seguridad. El accidente fue increíblemente violento. Cuando despertó en el hospital, la realidad le golpeó con fuerza: le habían amputado los brazos. Su mundo se vino abajo. “Después del accidente, sentí un profundo malestar psicológico ante la idea de no poder seguir conduciendo. Me dije a mí mismo que todo había terminado. Lo que sentí después del accidente fue un verdadero calvario. Tuve que volver a aprenderlo todo, como un niño”, cuenta a Aleteia Polonia.

Sumido en la duda, Bartosz creyó durante un tiempo que todo estaba perdido. Cada movimiento se convertía en un reto. Pero un encuentro con Katarzyna Rogowiec, una atleta paralímpica que ha superado un destino similar, cambió su perspectiva. Se da cuenta de que su futuro no lo define su discapacidad, sino su determinación para superarla. “Ese fue el primer momento en que pensé que tal vez encontraría una forma de ser más independiente”, recuerda.

Competición de drift con pilotos sin discapacidad

Decidido a redescubrir sus pasiones, se propuso un doble reto: redescubrir su pasión por la pintura y volver a ponerse al volante. Se unió a una comunidad de artistas que pintan con la boca y los pies, perfeccionó su técnica y expuso sus obras por toda Europa. Pero su último sueño seguía siendo conducir un coche. Con ingenio y perseverancia, aprendió a conducir con el pie derecho. “Descubrí que había gente que conducía con los pies. Empecé a buscar en Internet. En cuanto vi un vídeo que demostraba que era posible, me compré inmediatamente un coche con cambio automático”, explica. El pie izquierdo en el volante, el derecho en el acelerador y el freno. Lo que parecía impensable se hizo realidad: Bartosz participa ahora en competiciones de drifting, un deporte extremo que requiere precisión y velocidad.

En la actualidad, Bartosz Ostałowski es el único piloto profesional del mundo que domina el drifting con un pie y compite junto a pilotos sin discapacidad, ganando medallas y récords, incluido el Guinness 2022 a la mayor velocidad de derrape sin manos, con 231,66 km/h. En 2024, Bartosz ocupó el tercer puesto en la clasificación general de la categoría semiprofesional y se proclamó subcampeón polaco de drifting en dos ocasiones.

Más allá de sus logros deportivos, Bartosz comparte su experiencia a través de charlas motivacionales, animando a todo el mundo a superar sus propios límites. “Hay que trabajar todos los días, y luego, como con mi pintura, te sorprenderás de lo que has conseguido sin ni siquiera sentir realmente el esfuerzo. Basta con entrenar media hora al día en lo que se quiere mejorar, y los resultados llegarán”. “Lo que cuenta es la constancia y la perseverancia”.

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Un cónclave en la era digital

“Hola a todos, soy el cardenal Timothy Dolan en Roma…”. Desde su llegada a la Ciudad Eterna para los funerales y el cónclave, el arzobispo de Nueva York se comunica regularmente en las redes sociales: videos, podcasts… “¡Os llevo conmigo, gracias por vuestras oraciones!”, dice el cardenal de voz grave, muy cómodo con los medios de comunicación y al que nunca le faltan buenas palabras. Invita a sus seguidores a participar en su peregrinación a las basílicas romanas, e incluso comparte con ellos su aventura ante la puerta del Aula Pablo VI, donde se celebran las Congregaciones Generales, pero sin revelar el contenido de los debates en curso, que deben permanecer en secreto.

La red social X incluye también a los muy activos cardenales estadounidenses Joseph Tobin -que publica en inglés y español- y Raymond Burke, así como al cardenal guineano Robert Sarah. Los tres altos prelados -o sus equipos- comparten regularmente sus meditaciones espirituales sin temer deslizar sus prioridades para el próximo cónclave. En Instagram, el cardenal francés François Bustillo pide a sus 200 mil seguidores que le apoyen en la oración en videos cortos.

Entrevistado poco antes de la muerte del Papa Francisco, el obispo de Ajaccio subrayó la importancia de invertir en estos nuevos medios: “Los jóvenes llegan hoy por su cuenta, a menudo tras ver vídeos en TikTok, por ejemplo, y esto les motiva para venir a asistir a Misa, vivir el tiempo de Cuaresma y prepararse para la Pascua”.

El cardenal Mykola Bychok, jefe de la comunidad greco-católica ucraniana en Australia, también ha acudido recientemente a Facebook. También se puede ver al miembro más joven del Colegio Cardenalicio -de 45 años- en un selfie tomado por el cardenal portugués Américo Aguilar (de 51 años) con el cardenal Giorgio Marengo, Prefecto Apostólico de Ulan-Bator (de 50 años), con ornamentos litúrgicos en la Basílica de San Pedro. Forman un pequeño grupo de cardenales “jóvenes” en el Colegio Cardenalicio.

Pero la estrella de Facebook es sin duda el cardenal Luis Antonio Tagle, con 600 mil seguidores. Los videos del filipino cantando karaoke -una actividad popular en su país natal- han sido muy compartidos en los últimos días.

AI y el cónclave

También está todo lo que les falta a los cardenales. Los adeptos de la Inteligencia Artificial (IA), que ya habían creado imágenes del Papa Francisco, están trabajando duro en este periodo previo al cónclave. Algunas de sus creaciones son muy ingeniosas, como un video de papabili que utiliza el mismo formato que la parrilla de la Fórmula 1 o los créditos iniciales de Friends.

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La revolución silenciosa de la Iglesia: sinodalidad y profecía

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El teólogo brasileño Francisco de Aquino Júnior propone en su más reciente artículo una visión audaz de la sinodalidad como misión, diaconía y profecía social. Desde esta perspectiva, la sinodalidad desborda los límites eclesiales y se convierte en un modelo transformador para la sociedad entera.

Sinodalidad y misión inseparables

Francisco de Aquino Júnior, doctor en teología por la Universidad de Münster y presbítero de la diócesis de Limoeiro do Norte, destaca que la sinodalidad no puede concebirse como un fin en sí mismo, ni limitarse a procedimientos internos de participación. En su artículo “La sinodalidad como profecía social”, publicado en la revista Medellín, sostiene que la sinodalidad está al servicio de la misión confiada por Cristo a la Iglesia, es decir, de “hacer presente el Reino de Dios en el mundo”.

El autor recupera la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia como “sacramento de salvación” y “pueblo de Dios”, afirmando que su organización no puede estar desconectada de su misión salvífica. No basta con proclamar la comunión: esta debe expresarse en estructuras que la reflejen y la hagan operativa. De lo contrario, existe el riesgo de negar con la práctica lo que se profesa con la fe.

Por ello, Aquino Júnior insiste en que toda sinodalidad auténtica debe vivirse como un ejercicio misionero. “La misión debe ser vivida sinodalmente y la sinodalidad debe ser vivida siempre en la misión y en función de la misión”. En este sentido, la sinodalidad se convierte no solo en camino pastoral, sino en expresión de la naturaleza misma de la Iglesia.

La estructura como signo del Reino

Una Iglesia que proclama la comunión no puede reproducir relaciones de dominio, sumisión o exclusión. Así lo afirma el autor al señalar que “no cualquier estructura visible es igualmente compatible con la naturaleza y misión de la Iglesia”. Las formas organizativas deben reflejar una Iglesia que es fermento del Reino, y no su negación. Por eso, la sinodalidad exige estructuras inclusivas, participativas y corresponsables.

Francisco de Aquino Júnior denuncia el clericalismo como una perversión que obstaculiza la comunión. Este dinamismo, según él, no solo está arraigado en la vida eclesial, sino que también refleja una lógica elitista presente en la sociedad. La superación del clericalismo es un camino largo y difícil, pero necesario para que la sinodalidad sea realidad y no solo discurso.

La propuesta sinodal, entonces, va más allá de una reforma organizativa: implica una conversión espiritual. El autor destaca que la estructura de la Iglesia puede ser “expresión y mediación o negación y obstáculo de su misión salvífica”. De ahí que el modo en que se ejerce el poder, se toman decisiones y se distribuyen responsabilidades deba encarnar la comunión trinitaria que sustenta a la Iglesia.

La sinodalidad como diaconía social

La sinodalidad también tiene un fuerte componente social: “Configura a la Iglesia como fermento de fraternidad y de comunión, como servicio a la humanidad que sufre”. Para Aquino Júnior, la Iglesia sinodal no se encierra en su institucionalidad, sino que se vuelca hacia el mundo, como servicio transformador. Esto la convierte en “diaconía social”, una forma concreta de vivir el Evangelio en la historia.

La Iglesia se convierte en fermento cuando vive una lógica de fraternidad, perdón, servicio y misericordia. Esta vivencia no solo transforma a la comunidad cristiana, sino que también influye en el ethos de la sociedad. El autor subraya que valores como los derechos humanos, la justicia social y la solidaridad están más enraizados en la tradición cristiana de lo que muchas veces se reconoce.

Asimismo, la sinodalidad se expresa en el compromiso con los pobres y marginados. A lo largo de la historia, la Iglesia ha ofrecido asistencia, consuelo, y también ha acompañado luchas sociales por los derechos fundamentales. En América Latina, esto ha tenido una fuerza especial, siendo un signo profético de opción por los excluidos y de compromiso con una sociedad más justa.

Diálogo, fraternidad y bien común

Otro aspecto esencial de la sinodalidad como diaconía social es su apertura al diálogo. La Iglesia sinodal promueve el encuentro con otras confesiones cristianas, religiones y sectores de la sociedad. En palabras del autor, se trata de “una red de relaciones” al servicio de la fraternidad, la justicia y la paz. Este dinamismo no solo es pastoral, sino profundamente político y cultural.

Francisco de Aquino Júnior destaca que la sinodalidad ofrece una alternativa a la crisis democrática que viven muchas sociedades. Frente a la concentración del poder y las formas autoritarias de gobernanza, la Iglesia sinodal apuesta por la escucha, la participación, el discernimiento comunitario y la transparencia. En este sentido, se convierte en un modelo de corresponsabilidad social.

No se trata, aclara el autor, de una Iglesia que se mimetiza con el mundo, sino de una que lo sirve proféticamente. Desde su vocación al Reino, propone formas nuevas de relación, de cuidado y de participación. Y esto es lo que hace de la sinodalidad una fuerza social transformadora: su capacidad de proponer caminos alternativos a las lógicas de exclusión, violencia y fragmentación.

La sinodalidad como profecía social

Aquino Júnior da un paso más y afirma que la sinodalidad es una auténtica profecía social, en tanto denuncia las injusticias y anuncia nuevas posibilidades. En un contexto de individualismo creciente, aislamiento y soledad, la sinodalidad se convierte en “profecía de la fraternidad y la unidad”. No es solo un método eclesial, sino una forma de vida que interpela a toda la cultura contemporánea.

Esta profecía también se expresa como “profecía del diálogo y del bien común”. En medio del desencanto con la política, el auge del autoritarismo y la tentación de resolver los conflictos por la fuerza, la sinodalidad promueve una cultura del diálogo, de la escucha, de la transparencia y de la participación. Estos valores, afirma el autor, son imprescindibles para reconstruir el tejido democrático.

Finalmente, la sinodalidad se manifiesta como “profecía de la justicia social y del cuidado de la casa común”. Su fuerza profética alcanza su punto culminante en la defensa de los pobres, los migrantes, las mujeres, las minorías y el medio ambiente. La escucha del “grito de los pobre y de la tierra” no es un añadido, sino el núcleo mismo de la misión sinodal. Desde ahí, la Iglesia puede colaborar con todos los que luchan por un mundo más justo y habitable.

Una Iglesia descentrada y comprometida

La conclusión del artículo es clara: “vivida en la misión y en función de la misión[…] la Sinodalidad descentra a la Iglesia de sí misma”. Esta afirmación sintetiza todo el planteamiento del autor. La sinodalidad no es una reforma interna, sino una manera de ser Iglesia en salida, comprometida con los clamores del mundo y estructurada para servir.

Francisco de Aquino advierte, sin embargo, que esta sinodalidad no puede construirse desde arriba ni desde el formalismo. Si los procesos de participación no surgen del pueblo, de sus luchas y sufrimientos, corren el riesgo de convertirse en mera burocracia o en disputas internas de poder. La clave está en la fidelidad al Evangelio vivido en la historia.

La sinodalidad, tal como la presenta este texto, es una propuesta desafiante y esperanzadora. Nos invita a repensar la Iglesia no como institución encerrada en sí misma, sino como red de relaciones al servicio del Reino. En tiempos de fragmentación, exclusión y crisis civilizatoria, esta visión ofrece una palabra profética y una praxis transformadora.

Invitamos a la comunidad a leer el texto completo AQUÍ.

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Ángel Fernández Artime: «Los cálculos humanos antes o después saltan por los aires»

Los días que ahora se presentan ante la Iglesia «serán muy importantes». Los cardenales que se preparan para el cónclave deben vivirlos «con un espíritu sereno y libre, en el que pidamos a Dios Padre que, en su Espíritu, inspire —con la mediación humana que es necesaria—, al pastor de la Iglesia que esta más necesite para el presente y el futuro próximo». 

Así lo expresa el cardenal Ángel Fernández Artime, ex rector mayor de los salesianos. En septiembre de 2023 se convirtió en el primer superior de una congregación religiosa en ser creado cardenal; aunque ya se sabía que Francisco le había pedido que preparara su salida en el verano del año siguiente para poder encargarle otro ministerio, que en ese momento aún no se dio a conocer. El 6 de enero pasado, lo nombró proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Por encima de él colocó a una prefecta, la religiosa Simona Brambilla.

Aunque el cardenal ha rechazado las entrevistas antes de la celebración del cónclave porque «mi posición personal en estos días precedentes y en la próxima semana es la de la discreción y el silencio», accedió a compartir con este semanario algunas reflexiones por escrito. En ellas subraya que solo desde una perspectiva creyente «tiene sentido todo esto. Los cálculos humanos y las estrategias, en mi opinión, antes o después saltan por los aires». Señala asimismo que «solo desde una gran honestidad personal y colegial, y desde la fe, el Señor nos ofrecerá al mejor Papa posible. Así lo creo, así lo espero. Oremos por ello».

Echando la vista atrás, Artime expresa cómo «la despedida que el pueblo de Dios le ha dado al Santo Padre supera con mucho lo que pudiéramos pensar y organizar muchos otros en nuestro servicio como presbíteros, obispos o incluso cardenales. Lo que hemos vivido en Roma, y sin duda se ha visto en tantísimas naciones del mundo, habla del sensus fidei; habla, en mi opinión, de cómo tantas mujeres y hombres en la Iglesia, y tantas personas que no tienen ningún vínculo con ella, han valorado el testimonio evangélico del Papa Francisco. Muchos, como pastor de la Iglesia universal; y otros, de otros credos o sin credo alguno, porque han visto en él un hombre honesto y coherente y un hombre bueno que ha sido hasta el final como creía que debía ser, en el nombre del Señor Jesús».

Dentro de los «miles y miles de páginas» y las «horas y horas de entrevistas y diálogos» sobre el pontificado de Francisco, «nada nuevo podría añadir yo, a excepción de poner el acento sobre cómo ha llegado al corazón de muchas mujeres y hombres de buena voluntad y de tantos creyentes». El Santo Padre, insiste, ha sido «un pastor que, ante todo, ha intentado que este mundo reconociera a Dios y el rostro humano de Dios en su Hijo revelado en la Encarnación. Y también, como fruto de ello, que la Iglesia y el mundo continuaran un camino de paz, de justicia, de fraternidad universal».

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