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viernes, febrero 6, 2026
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Reflexiones del Padre Federico Lombardi sobre el Papa Francisco

Federico Lombardi, SJ

(ZENIT Noticias / Roma).- Por naturaleza, tiendo a ver más las continuidades que las rupturas, más los desarrollos que los cambios de dirección. Esto, por supuesto, no impide afirmar que hay novedades, pero significa vivirlas como parte del camino de un sujeto que es más grande que los individuos, incluso que los propios papas, que es el camino de la comunidad de la Iglesia del Señor.

Creo que una gran contribución del pontificado de Francisco es su compromiso con la “sinodalidad” de la Iglesia. Aunque es el primer papa reciente que no ha vivido directamente la experiencia del Concilio, ha asimilado claramente su espíritu y se ha comprometido desde el principio para que todos nos sintamos Iglesia en camino, llamados a participar en la misión, “en salida”, con la “alegría del Evangelio”, a la escucha del Espíritu, en “discernimiento”, sin miedo a mirar hacia adelante… Creo que este es un paso duradero, que proviene de su lectura de la Lumen Gentiumconciliar, madurada probablemente con la sensibilidad eclesial característica de América Latina. Quizás se pueda decir que es justo ver esta novedad de su aportación a la historia de la Iglesia como relacionada con el hecho de ser el primer papa latinoamericano y de vivir en la espiritualidad ignaciana: Iglesia en camino, buscar y encontrar la voluntad de Dios en todas las cosas, en la llamada a la misión para el anuncio del Evangelio hasta los confines del mundo.

Quizá señalaría algunos aspectos de su vida “espiritual” personal. Cuando le pregunté cómo se explicaba la nueva y extraordinaria energía – para mí inesperada – con la que afrontaba el servicio como papa, realizando viajes largos y fatigosos a pesar de no tener una salud robusta, viviendo sin ahorrar fuerzas un ritmo de compromisos diarios abrumador, respondiendo con original creatividad a las muchas nuevas exigencias de su ministerio… me respondió inmediatamente que era “la gracia del estado”, es decir, la gracia dada por Dios a quien ha recibido de Él una misión, un nuevo estado de vida. No tengo ninguna duda de que lo pensaba de verdad. Sobre todo en los primeros tiempos del pontificado, quienes lo veían en Santa Marta quedaban impresionados por el largo tiempo que dedicaba a la oración personal en silencio en la capilla.

Además, tenía el don poco común de dormir siempre bien y profundamente; se acostaba temprano y así podía rezar por la mañana temprano sin ser molestado. Algunos se quedaron casi asombrados por su maravillosa carta Gaudete et exultate sobre la llamada de todos a la santidad, incluso en la vida ordinaria, o por su última encíclica Dilexit nos, en la que se trasluce su profunda devoción al Corazón de Jesús. Pero fueron algunos de los frutos de su gran oración, de su relación personal con Dios, que, por otra parte, como atestiguó el Padre General, fue su primera recomendación a los jesuitas. Personalmente, también me llamó la atención su singular compromiso de no ver nunca la televisión, probablemente por una custodia radical de la mirada, de la mente y del corazón…

El estilo de gobierno de cada papa es diferente, depende y manifiesta su personalidad, su historia y su experiencia. Y es justo y bueno que sea así: la variedad siempre puede ser una vía para enriquecer la vida eclesial, la relación con las personas y con el pueblo, las formas de anunciar el Evangelio y la misión. El estilo del Papa Francisco ha sido muy personal, es decir, muy libre con respecto a las costumbres o usos habituales anteriores, tanto en su forma de comunicarse como en la de gobernar. Por otra parte, el compromiso de “reformar” le fue expresamente encomendado por los cardenales que lo eligieron papa. Francisco ha sido un papa valiente, que no se ha detenido por el simple miedo a equivocarse. Como ha dicho en varias ocasiones, ha puesto en marcha muchos “procesos”, sin saber prever con precisión el resultado detallado, pero sí la dirección, y confiando en el acompañamiento del Espíritu. Esto, evidentemente, ha causado no pocos problemas a varios de sus colaboradores y no siempre ha sido apreciado por todos. Sin embargo, en una valoración global, ha tenido sin duda muchos aspectos positivos, sobre todo al presentar un rostro nuevo de la Iglesia y del papado, libre de cargas y tradiciones que había que superar.

En la relación pastoral, el “carisma” de Francisco ha sido el de la “cercanía”. La gente lo ha sentido cercano, sin distancias ni barreras, por su lenguaje concreto, sencillo y directo, sin pretensiones de discursos siempre precisos y exhaustivos, pero deseoso de dialogar con todos, de llegar a todos, incluso participando en programas de televisión populares. En ciertos aspectos, diría que ha habido casi un “in crescendo”.

Al principio del pontificado, las entrevistas eran una verdadera rareza, al final eran casi una avalancha. Personalmente, he podido seguir de cerca varios de sus encuentros, incluso con personalidades políticas y eclesiásticas importantes. Francisco tenía un don extraordinario para el trato personal sencillo, sincero, directo y cordial, que me hizo comprender lo que quería decir con la expresión que tanto le gustaba, la “cultura del encuentro”. Esto le ha permitido abrir puertas a veces inesperadas y muy importantes, como en la relación con el mundo musulmán, en la que ha dado pasos adelante indiscutibles. Cuando nos encontramos, podemos caminar en la misma dirección y tratar de construir una sociedad más fraterna, acogedora y justa, una casa común digna, una esperanza de vida eterna.

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Coter: La Amazonía boliviana llora a Francisco, defensor de sus pueblos y el ambiente

El día del funeral del Papa, en una zona fronteriza con Brasil, la población local quiso plantar 13 árboles en memoria del Pontífice que, más que ningún otro líder, luchó por salvar la selva amazónica y sus habitantes. El Vicario Apostólico de Pando y Administrador Apostólico del Vicariato de Reyes: «Francisco ha dejado claro que la defensa de la Amazonía no es solo un problema de unos pocos ecologistas apasionados o de un pequeño grupo de ONG».

Federico Piana – Ciudad del Vaticano – Vatican News

En lo profundo de la Amazonía boliviana, el recuerdo del Papa Francisco vivirá por siempre en un ciclo biológico silencioso pero poderoso, multiplicador de vida y generador de esperanza: el de 13 árboles plantados en la tierra desnuda de una zona rural enclavada a orillas del río Mamoré, uno de los principales afluentes del río Amazonas, que marca la frontera con Brasil. “La comunidad local y yo plantamos el árbol el 26 de abril, día del funeral, junto con una delegación de Adveniat, una organización benéfica de católicos alemanes, para honrar la memoria de un Pontífice que se dedicó hasta el final a defender nuestro bosque y nuestra gente amenazada por la creciente destrucción”, dijo a los medios del Vaticano Monseñor Eugenio Coter , Vicario Apostólico de Pando y administrador apostólico del Vicariato de Reyes.

Profunda decepción

La repentina muerte de Francisco ha sumido a la Iglesia local y a la población en tal estado de postración que el prelado afirmó: «Ahora todos nos sentimos huérfanos de un hombre que supo mantener la mirada fija en este pedazo de nuestro mundo, esencial para el clima de toda la humanidad. Una mirada que, durante muchos años, nos acompañó, a partir de la encíclica Laudato si ‘ sobre el cuidado de la casa común. Hemos perdido a nuestro mentor». Toda esta atención de Francisco por la Amazonía tiene también su origen en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida en 2007 y cuyo documento final fue elaborado gracias a Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires. Una continuidad ininterrumpida de intenciones y acciones repartidas a lo largo del pontificado que ha generado una conciencia global sin precedentes. Y al respecto, Monseñor Coter no tiene dudas: «El Papa ha dejado claro que la defensa de la Amazonía no es solo un problema de unos pocos entusiastas, ecologistas o un pequeño grupo de ONG, sino que concierne a todo ser humano. En definitiva, ha universalizado la cuestión del cambio climático al otorgarle la dimensión de responsabilidad social».

La conciencia de los “pequeños”

Pero hay más. El Papa, explica el Vicario Apostólico de Pando, ha logrado que los cristianos se apropien de las cuestiones ambientales tomando como modelo a San Francisco de Asís y reiterando “que a las emergencias ecológicas se debe dar una respuesta que encuentre su fuerza en una experiencia mística que permita al cristiano reconocer el rostro de Dios en la creación”. Sin embargo, los poderosos locales, los administradores públicos y los políticos han hecho oídos sordos, sin modificar en absoluto sus modelos depredadores hacia la selva amazónica: «En la gente común, en los pequeños, en los pueblos indígenas, no ha sido así: entre ellos, la atención ha aumentado hasta el punto de que han surgido respuestas sencillas y efectivas desde abajo que intentan revertir la tendencia de explotación de los recursos. Han comprendido que no habrá futuro para nadie si la Amazonía sigue utilizándose para el acaparamiento indiscriminado de madera, la ganadería intensiva, los monocultivos y la extracción de oro que contamina los ríos con mercurio. Y, sin embargo, es la macropolítica nacional la que no ha cambiado: solo en Bolivia el año pasado se quemaron 14 millones de hectáreas de bosque».

Iglesia en primera línea

La Iglesia local, la misionera, la de las comunidades rurales, la de los sacerdotes que recorren incansablemente los ríos y los bosques para encontrar a sus fieles, no deja de compartir con la población el esfuerzo por una concientización cada vez más difundida, como enseñó el Papa Francisco. En nuestra realidad boliviana, asociaciones y movimientos, especialmente los de jóvenes, piden a la Iglesia, a la Cáritas local, ayuda y apoyo para implementar proyectos saludables de microeconomía sostenible, respetando el medio ambiente. Son signos elocuentes de la voluntad de lograr un mundo nuevo. Ahora que el Papa Francisco ya no está, necesitamos que la Iglesia universal, desde Roma, siga defendiendo la Amazonía.

Joven afgana se quita la vida al ser obligada a contraer matrimonio

La muerte de Abida, de 20 años, tras haber sido forzada a contraer matrimonio con un talibán, despertó una oleada de indignación a nivel mundial y puso en el ojo público el incremento de las víctimas de la violencia de género en Afganistán.

Ariana Pernía Paolini – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Para escapar de un matrimonio forzoso, la joven afgana Abida se quitó la vida al prenderse fuego, un hecho que consternó a diversas organizaciones y activistas a nivel mundial. Su muerte no ha sido confirmada por las autoridades de facto, no obstante, arrojó claridad sobre las condiciones que aquejan a las mujeres en el país asiático.

La activista Mina Rafiq, quien en repetidas ocasiones alzó su voz en contra de la vulneración de los derechos de las mujeres, condenó las condiciones que llevaron a Abida a inmolarse; “detengan este feminicidio. Las mujeres de Afganistán también son seres humanos. Necesitamos que todas y cada una seamos la voz de Abida”, expresó a EFE.

“Si nos suicidamos o nos matan después de la boda da igual.”

Del mismo modo, Rafiq hizo un llamado a “alzar la voz” en contra de los feminicidios, al asegurar que las mujeres afganas no “olvidan ni perdonan” y, por ende, el caso de Abida no será olvidado.

Incremento de la violencia de género

Por su parte, Richard Bennett, relator especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humano en Afganistán, exhortó a las autoridades afganas a mostrar su apoyo hacia las mujeres y exigió una investigación exhaustiva sobre los hechos; al mismo tiempo, expresó en su red social X —Twitter— que “la opresión sistemática de género también requiere más apoyo de salud mental”.

Esta no es la primera vez que Bennett se pronuncia en torno a la vulneración de los derechos humanos en el país islámico, dado que, para febrero de este año denunció frente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que “los afganos, especialmente mujeres, niñas y miembros de minorías y comunidades marginales, así como periodistas y activistas de derechos humanos, sufren represión a diario frente a un sistema diseñado para silenciar, controlar y castigar”.

A este respecto, el centro de información Afghan Witness registró, entre enero del 2022 y junio del 2024, 840 casos de violencia de género y 332 homicidios.

El cardenal Tucho Fernández, sobre Francisco: “Es un misterio y heroico cómo soportaba tanto trabajo”

“Pidámosle a San José que dé un fuerte abrazo a nuestro querido Papa Francisco en el cielo”. Con esta plegaria concluyó esta tarde su homilía el cardenal Víctor Manuel Fernández, que presidió la quinta misa de los novendiales en sufragio por el Pontífice en la basílica de San Pedro.

En la más emotiva de cuantas meditaciones se han compartido durante estos días en el templo, el prefecto para la Doctrina de la Fe ahondó en entrega de Jorge Mario Bergoglio justo cuando se celebra hoy el Día Internacional de los Trabajadores “que estaban tan cerca de su corazón”. Y lo hizo desde el conocimiento profundo y directo que tenía del Sucesor de Pedro como de la defensa que hizo durante su pontificado de la dignidad de los trabajadores.

Con los vulnerables

Desde el altar, Fernández no tuvo reparos en decir que “algunas personas deshonestas han dicho que el Papa Francisco defendió a los perezosos, a los zánganos, a los delincuentes, a los ociosos”. Frente a ello, recordó que para el Pontífice “el trabajo expresa y alimenta la dignidad del ser humano, le permite desarrollar sus capacidades, le ayuda a aumentar las relaciones, le permite sentirse colaborador de Dios para cuidar y mejorar este mundo, le hace sentirse útil a la sociedad y solidario con sus seres queridos”.

“Por eso el trabajo, más allá del cansancio y las dificultades, es un camino de maduración humana”, remarcó el cardenal argentino y teólogo de referencia del Papa fallecido. A lo largo de su alocución, fue diseminando algunas de las sentencias más relevantes del magisterio ‘bergogliano’ en este materia, como “no hay peor pobreza que la que priva al trabajo y a la dignidad del trabajo”.

Valor infinito

Por eso, no dudó en asegurar que “detrás de este amor por el trabajo hay una fuerte convicción del Papa Francisco: el valor infinito de todo ser humano, una inmensa dignidad que nunca se pierde, que en ningún caso puede ser ignorada u olvidada”.

En paralelo, se detuvo en una preocupación adosada que Francisco manifestaba: la meritocracia, que “nos lleva a pensar que solo tienen méritos quienes han tenido éxito en la vida”. “El Papa Francisco ha lanzado un grito profético contra esta falsa idea”, rubricó.

Con este punto de partida, Fernández deslizó una crítica directa a la llamada teología de la prosperidad. A modo de confesión pública, compartió: “En varias conversaciones me señaló: mira, nos llevan a pensar que la mayoría de los pobres son pobres porque no tienen ‘méritos’. Parece que el que ha heredado tantas posesiones es más digno que el que ha hecho trabajos pesados toda su vida sin poder ahorrar nada ni siquiera comprar una pequeña casa”.

Cómo sobrevivir

Al igual que acostumbraba Francisco, el cardenal se dirigió a los presentes con una batería a modo de examen de conciencia: “¿No tienen los débiles la misma dignidad que nosotros? ¿Los que nacen con menos posibilidades tienen que sobrevivir? ¿No existe la posibilidad de que tengan un trabajo que les permita crecer, desarrollarse, crear algo mejor para sus hijos?”. “El valor de nuestra sociedad depende de la respuesta que demos a estas preguntas”, aseveró.

Ante sus compañeros de cónclave, presentó al papa Francisco “como un trabajador”: “No solo habló del valor del trabajo, sino que toda su vida fue de alguien que vivió su misión con gran esfuerzo, pasión y compromiso”.

Sus últimos días

Desde ahí, aterrizó todavía más en su trato cotidiano con él: “Siempre ha sido un misterio para mí entender cómo podía soportar, incluso siendo un hombre grande con varias enfermedades, un ritmo de trabajo tan exigente”. “No solo trabajó por la mañana con diversas reuniones, audiencias, celebraciones y encuentros, sino también toda la tarde”, señaló justo después. Y añadió: “Me pareció verdaderamente heroico que con las pocas fuerzas que tal vez tenía en sus últimos días se hiciera fuerte para visitar una prisión”.

En este sentido, echó la vista atrás para recordar cómo en verano, en Buenos Aires, “si no encontrabas un sacerdote, seguro que lo encontrabas a él”.  “Nunca salía a cenar, al teatro, a pasear o a ver una película, nunca se tomaba un día completamente libre”, expone sobre su entrega. “Su trabajo era su misión, su trabajo diario era su respuesta al amor de Dios, era la expresión de su preocupación por el bien de los demás”, remató Tucho Fernández, no sin antes poner en valor la devoción de Francisco por San José obrero.

Este es un artículo original de vidanuevadigital.com

La Justicia no ve “vulnerabilidad” en las ex clarisas de Belorado

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción N.º 1 de Briviesca “ha notificado que no ha apreciado situación de vulnerabilidad”. Así lo sentencia el Arzobispado de Burgos en un comunicado en el que se aborda el proceso de desahucio abierto contra las ex clarisas del convento de Belorado.

Este dictamen es un revés para las ocho inquilinas cismáticas del monasterio que decidieron excomulgarse de la Iglesia católica, en tanto que allana el camino para que sean expulsadas del cenobio cuando está a punto de cumplirse un año del desafío que lanzaron a la Iglesia. Por ello desde el Arzobispado de Burgos consideran que esta valoración judicial sería de “especial relevancia”.

Servicios sociales

Lo cierto, es que un primer informe emitido a finales de enero de la trabajadora social del Centro de Acción Social de Briviesca, dependiente de la Diputación de Burgos, sí reconocía  “situación de vulnerabilidad social y/o económica” en las religiosas cismáticas.

Sin embargo, este estudio no es vinculante y la jueza habría valorado otros parámetros para concluir que no ve fragilidad en las consagradas cismáticas lideradas por la ex abadesa sor Isabel de la Trinidad.

Prejudicialidad

Otro elemento que también reforzaría un desahucio más o menos temprano es el hecho de que se considere que “la entidad religiosa Monasterio de Santa Clara de Belorado no ostenta la categoría de gran tenedor y ha desestimado la prejudicialidad y la vinculación de los procesos solicitadas por las exreligiosas”.

Con todo esto, en el comunicado. el equipo del arzobispo y comisario pontificio, Mario Iceta, reitera que el grupo de mujeres no son las propietarias del enclave burgalés por lo que deberían abandonarlo. Mientras tanto, el proceso avanza. El 13 de mayo es la fecha marcada para la vista previa de la demanda de desahucio, mientras que el 10 de junio tendría lugar la práctica del lanzamiento.

Falsedad de las acusaciones

En paralelo, el arzobispo Iceta comparecerá el próximo miércoles 7 de mayo ante el juzgado de Briviesca, en este caso para declarar por la denuncia presentada contra él por las ex clarisas que le acusaron de coacciones, revelación de secretos y administración desleal. Allí, según recoge el comunicado, ejercerá su derecho de defensa y expondrá “expondrá la falsedad de las acusaciones de que le atribuyen las exreligiosas”. Los argumentos que presentará sobre la mesa tendrán como base el hecho de que, como comisario pontificio está facultado tanto canónica como civilmente para ejercer como superior mayor, administrador y representante legal” de loes tres monasterios que pertenecen a la comunidad: Belorado, Derio y Orduña.

Entre los avales que presentará se encuentra el hecho de que haya podido ejercer como tal ante todas las administraciones públicas y las entidades bancarias en este año en el que ha tenido que responder a las deudas, multas y demás desembolsos de las ex monjas. Y no solo eso, Iceta también relatará las dificultades que ha encontrado para poder llevar a cabo esta función, puesto que las religiosas excomulgadas en ningún momento le han ofrecido una relación real de sus trabajadores, de sus ingresos y sus gastos.

A pesar del nuevo revés, las ex religiosas no reconsideran su postura. “Claramente ha merecido la pena. Hemos aguantado un año en contra de todas las elucubraciones y ha merecido la pena seguir adelante y luchar por la verdadera fe”, sostiene sor Israel  en el que defiende que van “a resistir hasta el final”.

Este es un artículo original de vidanuevadigital.com

Francisco y la esperanza frustrada

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La muerte del Papa revela no solo el fin de un pontificado, sino el fracaso de una promesa: que la Iglesia podía cambiar sin resistencias internas.

Por Néstor Ojeda


Cuando el cardenal argentino fue elegido en 2013, muchos creyeron que la historia se aceleraba. Francisco no solo trajo un nombre nuevo, sino una manera distinta de habitar el poder. Había gestos que hablaban más que mil encíclicas: pagar su hotel, usar zapatos viejos, renunciar al trono dorado. Pero lo que comenzó como primavera, terminó en un lento invierno.

Durante más de una década, el Papa habló de misericordia, sinodalidad, periferias. Pero mientras miles lo escuchaban con admiración, una parte de la Iglesia lo escuchaba con desconfianza. Otros, con desprecio. Algunos, directamente con odio.

El problema no fue el mundo: fue la Iglesia.
No fue el escándalo externo, sino la apatía interna.
Francisco quiso una reforma espiritual, pastoral y estructural. Pero el peso del pasado, el ritualismo, la clericalización, y el miedo, le opusieron una resistencia sorda.

¿El resultado? Una esperanza que muchos abrazaron… y que fue lentamente aplastada por la indiferencia.


Francisco intentó abrir las ventanas. Y le cerraron las puertas.
Quiso escuchar al pueblo. Y lo acusaron de populista.
Insistió en que el Evangelio se juega en la calle, no en los mármoles. Y lo llamaron peligroso.

Quienes más deberían haberlo apoyado, fueron muchas veces quienes más lo aislaron. No los enemigos de fuera, sino los guardianes de un orden inmóvil, que aún hoy sueñan con una Iglesia que no escuche, que no camine, que no arriesgue.


La muerte del Papa no es solo el final de un hombre, sino el momento de preguntarnos:
¿Qué hicimos con su voz?
¿Qué haremos con su legado?

Porque si ahora volvemos atrás, como si nada hubiera pasado, no solo lo habremos traicionado a él: habremos traicionado el Evangelio que quiso vivir con radicalidad.

El Espíritu no rehace siglos: los atraviesa.

Desde el Vaticano, el cardenal Baltazar Porras alienta a la oración por la Iglesia y el próximo Papa

En comunión con los cardenales del mundo reunidos en Roma, el cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Caracas, envió un saludo a los venezolanos desde el Vaticano, expresando el significado espiritual de estos días de discernimiento en la Iglesia Católica tras el fallecimiento del Papa Francisco.

El cardenal compartió sus palabras luego de participar en una de las congregaciones generales del Colegio Cardenalicio, preparatorias al próximo Cónclave. En su mensaje, señaló el clima fraterno y libre en el que se están desarrollando los encuentros entre los purpurados.

“Un saludo a todos los que viven en nuestra patria Venezuela. Salimos de la congregación general de esta mañana, que como siempre es muy rica, primero por ese clima sereno y de libertad con la que participan todos los que están ahí”, expresó.

Por un Papa que escuche el clamor de los pueblos

El cardenal Porras invitó a los creyentes a no dejarse llevar únicamente por la curiosidad mediática o el interés superficial que puede despertar el Cónclave, y a vivir este momento con recogimiento: “Lo más importante es ver cómo, desde el mundo entero, hay una expectativa que no es simple curiosidad, sino que para que nosotros, los creyentes, intensifiquemos nuestras oraciones en estos días”, señaló.

Recordando que la Iglesia atraviesa el novenario por la muerte del Papa Francisco, el purpurado pidió a los fieles rezar para que el próximo pontífice continúe el legado pastoral de cercanía y compromiso con los más débiles: “Pidamos porque el próximo Papa siga esa senda que marcó alguien nacido en nuestro propio continente… que en medio de las tribulaciones que viven nuestros pueblos, lo que se quiere es cercanía, apertura, y lucha constante por la paz, la justicia, la libertad, por el derecho de la vida, de los migrantes”, afirmó.

En su mensaje, el cardenal venezolano también resaltó la necesidad de que el nuevo sucesor de Pedro sea un pastor con la fortaleza espiritual para afrontar los grandes desafíos de la humanidad y de la Iglesia: “Que tenga esa fortaleza de acompañar sobre todo a los más débiles. Que sea una voz que clama en el desierto, orando por tantos males que existen ciertamente en el mundo”, dijo.

Una Iglesia guiada por el Espíritu Santo

El Cardenal Porras recordó que el Cónclave comenzará, si Dios lo permite, el próximo miércoles 7 de mayo en la Capilla Sixtina, con la participación de 130 cardenales electores. Invocó al Espíritu Santo para que ilumine a los purpurados en esta decisión trascendental.

“Oremos todos estos próximos días para que la luz del Espíritu Santo nos ilumine y nos dé el Papa que requiere no solo la Iglesia, sino el mundo de hoy. Que el Señor y la Virgen nos bendigan a todos”, concluyó.

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Conversatorio destaca legado migratorio del Papa Francisco: acogida, justicia y cultura del encuentro

Este 30 de abril se realizó el conversatorio «El legado del magisterio del Papa Francisco sobre migrantes y refugiados», espacio que ayudó profundizar en las enseñanzas del Papa en esta materia, subrayando su llamado a la acogida, la justicia y la construcción de una cultura del encuentro. La iniciativa se organizó a propósito del reciente fallecimiento del Papa Francisco y su incansable defensa de la dignidad humana de las personas migrantes y refugiadas.

Fue un momento de reflexión moderado por Francisco Campos e impulsado por la Comisión de Formación y Reflexión de la Red Clamor, el Centro de Gestión del Conocimiento del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y el Observatorio Socio-pastoral de Movilidad Humana de Mesoamérica (OSMECA). Durante las intervenciones, se hizo evidente cómo su magisterio ha dejado una huella profunda en la acción pastoral, en la formulación de políticas migratorias y en el compromiso social de la Iglesia.

Un llamado desde la cercanía eclesial

La apertura del conversatorio la hizo Elvy Monzant, secretario ejecutivo de la Red Clamor, quien expresó el dolor que se siente por la partida del Papa Francisco, definiéndolo como un padre cercano, defensor incansable de los migrantes y guía espiritual de quienes acompañan pastoralmente a los desplazados.

Destacó que los cuatro verbos legados por Francisco —acoger, proteger, promover e integrar— continuarán orientando el andar pastoral de la Iglesia en movilidad humana. Con esperanza, pidió que el próximo pontífice continúe en la línea de Francisco, impulsando una Iglesia solidaria, misionera y al servicio de los pobres.

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Cinco claves del pensamiento de Francisco sobre migración

Monseñor Moisés Atisha Contreras, obispo de la diócesis de San Marcos de Arica y referente de la Red Clamor en Chile, fue el primer panelista en intervenir. Su exposición estuvo guiada por cinco claves para comprender el magisterio del Papa Francisco sobre migración, observando que esta preocupación estuvo presente desde el inicio de su pontificado, con la emblemática visita a Lampedusa, donde “la barca de Pedro se orientó hacia los migrantes”.

El prelado señaló como primer punto la urgencia de reconocer la dignidad de las personas migrantes. “No son cifras ni amenazas”, resaltó, “sino hijos e hijas de Dios con la misma dignidad que todos”. Igualmente, recordó que el Papa insistió en que todos, de alguna manera, somos migrantes en camino hacia un destino común. En segundo lugar, habló de la fuerza pastoral y política de los cuatro verbos ya mencionados, los cuales permiten construir integración social, cultural y económica.

El tercer eje de su reflexión abordó la migración como fenómeno global, vinculado a modelos de desarrollo injustos que expulsan a las personas de sus lugares de origen. Recordó que no se trata solo de movimientos entre países vecinos, sino de flujos desde zonas muy lejanas, lo cual exige respuestas integrales. Como cuarto elemento, puso énfasis en la propuesta de la cultura del encuentro como antídoto al miedo y la exclusión. Finalmente, subrayó que, si bien todas las personas tienen derecho a migrar, es aún más urgente garantizar el derecho a no migrar, es decir, a desarrollarse dignamente en su propia tierra.

Foto: Internet

Francisco, el pastor que caminó con los migrantes

Luego, expuso la hermana Leticia Gutiérrez, directora ejecutiva del Ministerio de Hospitalidad para Migrantes (MHM) de El Paso, quien describió al Papa Francisco como “el peregrino de la esperanza”, un pastor cercano al pueblo migrante. Destacó que su magisterio no fue solo discurso, sino una vivencia profunda y personal de la realidad de quienes migran. Para la religiosa, Francisco actualizó el legado de Escalabrini y Cabrini, visibilizando la migración como un fenómeno mundial.

Subrayó lo que significó el viaje del Papa Francsco a Lampedusa, apenas tres meses después de iniciado su pontificado, como gesto profético frente a la indiferencia. Allí, agregó, el Papa denunció el abandono de los migrantes e invitó a recuperar la compasión y la fraternidad como respuesta cristiana. “Nos pidió el don del llanto”.

La religiosa resaltó que Francisco eligió las fronteras —Lampedusa, Ciudad Juárez, Lesbos, Marsella— entre otros lugares, como escenarios para hacer oír su mensaje: “los migrantes no son números, son personas con rostro, historia y dignidad”. Su legado, señala interpela no solo a los gobiernos, sino también a la Iglesia y la sociedad entera, a acoger, proteger y humanizar la migración.


Foto: Internet

Una Iglesia comprometida con la migración y la justicia social

Otro de los que intervino fue el padre Gerardo Meneses Castro, sacerdote costarricense y director de OSMECA, quien se refirió a la carta pastoral «Lo vio, se acercó y lo cuidó», elaborada por las conferencias episcopales de Canadá, Estados Unidos, México y República Dominicana, como una respuesta del magisterio del Papa Francisco a la realidad migratoria.

Explicó que el magisterio de Francisco está impregnado de una profunda acción social, que se manifiesta en su llamado a estar cerca de los marginados, excluidos y oprimidos, con un énfasis especial en los migrantes. Expuso que la carta pastoral, a través de una lectura teológica y ética, busca recuperar la identidad de bautizados y el compromiso con la justicia social.

El sacerdote también resaltó la estructura de la carta, que sigue el método ver, juzgar y actuar, con el objetivo de ofrecer una visión eclesiológica iluminada por la enseñanza del Papa Francisco. El primer capítulo reflexiona sobre los «signos de los tiempos», que interpelan a la Iglesia, y el segundo, «Dios camina con su pueblo», profundiza en la iluminación teológica que guía la pastoral migratoria. Este enfoque resalta la importancia de una iglesia en salida, hospital de campaña, abierta a los que sufren, y comprometida con la misericordia, como modelo que propone el Papa Francisco.

Antes de concluir, el padre Gerardo inspirado en las enseñanzas de Evangelium Gaudium y Fratelli Tutti, destacó que ser cristiano implica una fe activa que nunca es cómoda ni individualista. Por lo que hizo un llamado al compromiso ético de la Iglesia y de todos los cristianos para caminar junto a los migrantes y desplazados.


Foto: Internet

Misericordia y periferias: la enseñanza del Papa Francisco

Cerró este espacio de reflexión el académico y teólogo mexicano, Gerardo Cruz González, girando su diálogo en torno a dos ejes claves en la enseñanza del Papa Francisco: la misericordia y la atención a las periferias. Destacó cómo el Papa, al recordar su origen familiar migrante y su herencia jesuita, vivió un compromiso profundo con los migrantes. Según Cruz, Francisco no solo pide ayuda y servicio a los más vulnerables, sino también una mirada de perdón y comprensión, principios que definieron la misericordia en su magisterio.

El académico también subrayó cómo la misericordia del Papa se expresó en su incansable apoyo a los migrantes y refugiados, reconociéndolos como sujetos de la misericordia divina. El Papa, más allá de la caridad, invitó siempre a evitar la cosificación de los migrantes y a ver en ellos la imagen de Cristo sufriente.

Finalmente, Cruz destacó la importancia de las periferias en la teología de Francisco, quienes representan los márgenes donde se revela la verdadera esencia de Dios. Observó, cómo el papa Francisco al visitar campos de refugiados como Moria o Lampedusa, recordaba que las periferias no son solo lugares geográficos, sino existenciales, donde la Iglesia debe estar presente con gestos concretos de solidaridad y acogida.

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El Colegio Cardenalicio llama a la oración universal ante la proximidad de la elección del Nuevo Pontífice

Al aproximarse la fecha del cónclave, que se celebrará el 7 de mayo, para elegir al nuevo Pontífice, tras la sede vacante, el Colegio de Cardenales de la Santa Sede, reunidos en Roma en las Congregaciones generales emitió un mensaje en el que exhorta al pueblo de Dios a unirse en oración.

En un comunicado presentado por la Santa Sede se destaca la necesidad de vivir este acontecimiento como «un momento de gracia y de discernimiento espiritual», en comunión con la voluntad de Dios. En él, los cardenales reconocen la magnitud de la tarea que les corresponde y expresan su necesidad de ser sostenidos por la oración de los fieles, considerándola “la verdadera fuerza que mantiene unida a la Iglesia como un solo cuerpo en Cristo” (cf. 1 Co 12,12).

La urgencia de los tiempos actuales nos impulsa a ser instrumentos humildes de la sabiduría y providencia de Dios”, apunta el mensaje. Además, pone énfasis en la docilidad al Espíritu Santo, recordando que “es Él quien guía a la Iglesia y que debe ser escuchado atentamente” (cf. Ap 3,6).

Finalmente, los cardenales invocan la intercesión de la Virgen María para que acompañe este proceso, fortaleciendo la súplica común del Pueblo de Dios por una elección guiada por la fe y la comunión eclesial.

Comunicado-Santa-Sede-Conclave

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Conoce a los papables: Matteo Maria Zuppi

Representante del continuismo con respecto al pontificado anterior en casi todos sus aspectos, aunque con un cariz más conciliador. Su línea eclesial está marcada por la pertenencia a la Comunidad de San Egidio, un movimiento centrado en la asistencia a los pobres y las gestiones de intermediación política internacional.

(InfoCatólica) De entre los papables, es el único romano de nacimiento, una circunstancia que, en otros tiempos, le habría proporcionado una ventaja considerable en el cónclave. Aunque su numerosa familia era de religiosidad tradicional, la formación de Zuppi tomó un rumbo distinto, en gran parte por la profunda influencia que supuso su pertenencia a la Comunidad de San Egidio. Según sus propias palabras, la educación que había recibido le parecía «obsoleta y moralista», hasta que «por fortuna», encontró San Egidio y descubrió en este grupo «otro Evangelio y otra Iglesia, la Iglesia de mis amigos y no la de los sacerdotes, la Iglesia de la oración espontánea en lugar del rosario. Todas estas cosas eran mucho más atractivas que una fe, también muy profunda, como la de mis padres, algo que sólo comprendí más tarde».

Su carrera eclesiástica ha estado marcada desde el principio por su pertenencia a ambientes influyentes de la Iglesia. Su padre, periodista, trabajaba en L’Osservatore Romano y su madre era sobrina del conocido cardenal Confalonieri. Zuppi fue vicario parroquial bajo Vincenzo Paglia y participó en los buenos oficios de San Egidio que contribuyeron al acuerdo de paz de Monambique. Cuando nombraron obispo a Paglia, Zuppi lo sustituyó como párroco y, seis años después, fue nombrado Capellán de su Santidad por Benedicto XVI. Otros seis años más tarde, fue nombrado obispo auxiliar de Roma, también por Benedicto XVI, y, tres años después, arzobispo de Bolonia por el Papa Francisco. Allí sucedió al cardenal Carlo Caffarra (uno de los cardenales de los dubia), según la costumbre del último pontificado de sustituir a los obispos más ortodoxos y tradicionales por otros de carácter marcadamente progresista. En 2019, el papa Francisco lo nombró cardenal, a pesar de su preferencia por no nombrar cardenales a los ocupantes de sedes importantes (como sucedió, por ejemplo, con Mons. Moraglia, arzobispo de Venecia o Mons. Gómez, arzobispo de Los Ángeles, ninguno de los cuales puede considerarse progresista). En 2022, el cardenal Zuppi se convirtió en Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

De entre los principales candidatos, sería el que más adecuadamente podría considerarse un «Francisco II» y, con toda probabilidad, tendría un pontificado en una línea similar al anterior. En general, las preocupaciones del cardenal Zuppi son las que suelen asociarse a los ámbitos eclesiales más progresistas. Ante todo, la misericordia, que, según él, «representa la actitud de la Iglesia posconciliar» (olvidando quizá que probablemente no haya habido ninguna espiritualidad más característica de la Iglesia de los siglos XVII a principios del XX que la del Sagrado Corazón, es decir la de la misericordia de Dios por excelencia). En línea con la Comunidad San Egidio, el cardenal habla preferentemente sobre la solidaridad, el diálogo interreligioso, la fraternidad, los emigrantes, la justicia social, la igualdad o el pluralismo y, como tantos otros, se subió gustosamente al carro de la sinodalidad. También celebró públicamente una oración interreligiosa con el Presidente del Centro Islámico de Bolonia y ha fomentado otros actos interreligiosos. En política, sus amistades están marcadamente escoradas hacia la izquierda y, siguiendo el ejemplo del Papa Francisco, ha elogiado públicamente a varios políticos progresistas (y abortistas). Asimismo, es amigo del fundador del Gran Oriente Democrático, una obediencia masónica, y celebró su matrimonio.

Como Presidente de la Conferencia Episcopal regional de Emilia-Romaña, dirigió la formulación de las directrices episcopales para aplicar Amoris laetitia, repitiendo que los divorciados en una nueva unión no tenían por qué permanecer en castidad, ya que a veces «la ausencia de actos conyugales» podría poner en peligro la nueva unión y el bien de los hijos (sin explicar, por supuesto, cómo podía haber actos «conyugales» entre dos personas que, ante Dios, no estaban casadas, ni por qué esa nueva unión contraria a la ley de Dios era un bien a proteger).

Sus opiniones sobre la eutanasia, los anticonceptivos, el aborto y otros temas morales son, cuando menos, ambiguas. Probablemente el punto más preocupante sea su cercanía con las «causas LGTBI». En ese sentido, ha defendido ante todo la inclusividad y prologó un famoso libro del P. James Martin, SJ, conocido por su defensa de la bondad de las relaciones entre personas del mismo sexo. También defendió ardientemente el documento Fiducia supplicans, que autorizaba las bendiciones a parejas del mismo sexo y, de hecho, se puede decir que se adelantó a él, porque había permitido una de estas bendiciones públicas más de un año antes en una iglesia de su diócesis.

La Comunidad de San Egidio se dedica a cuidar de los necesitados y a mediar en conflictos internacionales. Como corresponde a un buen sanegidiano, el cardenal Zuppi parece haber tenido bastante que ver con la continuación de los acuerdos secretos entre China y el Vaticano (ya en 2012, el cardenal Zen acusó a San Egidio de plegarse al comunismo de China). También fue el enviado especial del Papa Francisco para Rusia y Ucrania y en 2017 viajó en jet privado a Bayona, esa vez sin el aval del Vaticano, para estar presente en la entrega de armas de la banda terrorista ETA, un gesto que Mons. Munilla calificó como«intento de utilización de la Iglesia».

Al igual que el movimiento al que pertenece, es un decidido oponente de la pena de muerte. Otra gran influencia de San Egidio puede percibirse en su deseo de que los laicos participen siempre en las actividades de la Iglesia. En efecto, la Comunidad de San Egidio le enseñó a vivir su «ministerio en unión con los hermanos y hermanas laicos» y de una forma que no fuera «demasiado clerical», recordando que el Papa Francisco había dicho que el clericalismo era «una enfermedad».

Quizá por tener un carácter diferente que el último Pontífice o para diferenciarse de él, el cardenal Zuppi ha intentado mostrarse conciliador también con los que no comparten sus ideas, incluidos los clérigos y fieles más tradicionales e incluso ha celebrado la liturgia antigua en algunas ocasiones. Asimismo, tanto amigos como enemigos reconocen su inteligencia, su habilidad para tratar con todo tipo de personas y su capacidad de nadar y guardar la ropa. Esto hace pensar a muchos que, para bien o para mal, el hipotético Francisco II sería bastante más eficaz en sus medidas y cambios que su predecesor, cuyas decisiones eran a menudo impulsivas, erráticas y, por consiguiente, poco duraderas.