(ZENIT Noticias / Berlín).- En una iniciativa que ha suscitado un profundo debate en el mundo católico, la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), en colaboración con el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), ha publicado un nuevo conjunto de directrices pastorales que permiten la bendición de parejas del mismo sexo, personas divorciadas y vueltas a casar, y otras uniones fuera de los límites de la doctrina tradicional de la Iglesia. Anunciadas el 23 de abril durante una conferencia conjunta, estas directrices se presentan como parte de un enfoque pastoral en evolución inspirado en el pontificado del Papa Francisco.
El documento, si bien no es legalmente vinculante, marca un cambio simbólico significativo. Ofrece lo que los obispos describen como «consejos prácticos» para el clero y los ministros laicos encargados de bendecir a las parejas que, por diversas razones, no pueden o no desean contraer matrimonio sacramental. Según las directrices, estas bendiciones deben caracterizarse por la flexibilidad y la sensibilidad, distanciándose deliberadamente de las formas litúrgicas tradicionales. No se han impuesto rituales ni oraciones estandarizadas, lo que fomenta la espontaneidad que refleja las historias y la fe únicas de las parejas involucradas.
Entre las características más notables se encuentra el permiso otorgado a laicos con autorización episcopal para realizar estas bendiciones. Esta medida subraya una apertura que se alinea con el «Camino Sinodal» alemán, un controvertido movimiento de reforma que desde hace tiempo busca cambios más radicales en la práctica y el gobierno de la Iglesia.
Las directrices enfatizan que las bendiciones tienen como objetivo afirmar el amor y la fe de quienes las buscan, con un fuerte enfoque en la dignidad personal más que en la conformidad con las estructuras canónicas. Sugieren que se puedan incluir lecturas de las Escrituras, himnos y expresiones de gratitud a Dios, pero evitan deliberadamente establecer un marco rígido.
Se aconseja a los pastores que ejerzan su conciencia personal al decidir si participan o no. Se anima a quienes consideren que no pueden, en conciencia, ofrecer bendiciones a que remitan a las parejas a representantes diocesanos en materia matrimonial, familiar o de pastoral queer.
El nuevo enfoque se basa en gran medida en el documento del Vaticano de 2023 «Fiducia Supplicans», emitido durante el papado de Francisco, que, de forma controvertida, abrió la puerta a las bendiciones no litúrgicas de uniones irregulares bajo ciertas condiciones. Citando extensamente la «Fiducia Supplicans», los obispos alemanes presentan sus directrices como una extensión natural del llamado del Papa a «integrar coherentemente los aspectos doctrinales y pastorales» en el ministerio con los fieles marginados.
Las críticas han sido rápidas e internacionales. A pesar de la reacción negativa, los obispos alemanes se muestran firmes. Consideran la «Fiducia Supplicans» como un poderoso respaldo a su visión pastoral, una visión que busca superar las profundas divisiones entre la doctrina de la Iglesia y las realidades vividas por muchos católicos hoy.
La Iglesia alemana, considerada durante mucho tiempo un laboratorio de reformas progresistas, se encuentra ahora de nuevo en el centro de un debate global sobre el futuro de la pastoral católica y la fidelidad a la tradición.
(ZENIT Noticias – Oasis Center / Milán).- En general, la prensa árabe acogió con satisfacción la noticia de la muerte del Papa Francisco destacando su papel como promotor del diálogo interreligioso y de los valores humanos universales. Como se esperaba, los medios de comunicación emiratíes celebraron el compromiso del Pontífice con el mundo islámico, recordando en particular sus viajes apostólicos a países de mayoría musulmana y la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana en Abu Dhabi en 2019, con el Gran Imán de la Mezquita-Universidad de al-Azhar, Ahmad al-Tayyib.
La reacción de la prensa qatarí o proqatarí, sin embargo, fue más discreta, con la excepción de Al Jazeera, que dedicó dos editoriales a la figura del Papa. Al-Quds al-‘Arabi dedicó un editorial conmemorativo al Papa el mismo día de su muerte, mientras que Al-‘Arabi al-Jadid se limitó a informar de la noticia.
Otros medios de comunicación se centraron en aspectos concretos de su pontificado: Al-Nahar y la plataforma de información Asasmedia, ambos libaneses, repasaron las principales reformas impulsadas por Francisco en el seno de la Iglesia, mientras que la revista saudí Al-Majallah explicó el funcionamiento de la estructura jerárquica de la Iglesia y del cónclave, de cara a la elección de su sucesor.
“Los Emiratos lamentan el fallecimiento de un ícono de la humanidad”, titula Al-‘Ayn al-Ikhbariyya. El periódico emiratí recuerda al Papa con las palabras con las que el Emir, Mohammad bin Zayed, lo describió: «Un símbolo global de tolerancia, amor, solidaridad humana y rechazo a las guerras», capaz de atraer a personas de todas las confesiones con su diplomacia religiosa en apoyo de causas humanitarias. Lo que ha unido a todos estos días, a pesar de las diferencias religiosas y culturales, «es el compartir las emociones ante esta gran pérdida humana», comenta el periodista Mohammed Khalfan Al-Sawafi.
Francisco “ha revivido el valor de la tolerancia cultural, en una época en la que todos matan a todos en nombre de la religión”, “ha llamado a poner fin a la guerra israelí contra el pueblo de Gaza, hasta el punto de provocar a la derecha israelí”, y no ha tenido miedo de visitar regiones inestables como Irak, “demostrando que su mensaje estaba dirigido al pueblo y no era un ejercicio de propaganda política o mediática”. El legado del Papa es la enseñanza de que «la fuerza humana no se construye matando a los diferentes, sino mediante la tolerancia y la convivencia, y la verdadera fuerza reside en la diversidad. La humanidad que se basa en la matanza y la destrucción está destinada a seguir buscando venganza», concluye el artículo.
En el diario emiratí Al-Ittihad, Mohammad Sammak (cosecretario general del Comité Libanés para el Diálogo Interreligioso) escribe que el Papa Francisco ha elevado su papado a un punto de referencia para toda la humanidad, encarnando en la práctica el principio de que «el hombre no está al servicio de la religión, sino que la religión está al servicio de la humanidad». Los valores humanos proclamados por el Papa y el Gran Imán de Al-Azhar en 2019 en Abu Dhabi “han elevado el concepto de religión y el papel de la religión en las relaciones humanas a alturas sin precedentes en la escala de los valores nobles y los más altos ideales espirituales”. Desde Abu Dhabi, continúa Sammak, Francisco «irradió esta cultura de fe abierta en todo el mundo». Con su muerte, «la Iglesia católica y toda la humanidad pierden a un gran pastor del amor y la tolerancia, y a un gran promotor y promotor de la fraternidad humana. Para él, la religión […] no era simplemente una oración en la iglesia, sino servicio y amor a la humanidad», concluye el artículo.
“Papa Francisco… el fallecimiento de un amigo de árabes y musulmanes”, titula el diario panárabe de propiedad saudí Al-Sharq al-Awsat, rindiendo homenaje al difunto pontífice y al papel fundamental que desempeñó en la promoción de la reconciliación y el diálogo entre cristianos y musulmanes.
El periodista egipcio Emile Amin celebra su memoria recordando el nombre elegido por Bergoglio en el momento de su elección: Francisco, en homenaje al santo de Asís, «el primero en establecer el diálogo islámico-cristiano hace ocho siglos», cuando en 1219 se encontró con el sultán Malik al-Kamil en Egipto.
El periodista recuerda las palabras pronunciadas por el Papa durante el primer encuentro con diplomáticos extranjeros en el Vaticano: «Es importante intensificar el encuentro con otras religiones para que no prevalezcan las diferencias que nos perjudican, sino que prevalezca el deseo de construir verdaderas amistades entre todos los pueblos, a pesar de las diferencias, sobre todo porque es imposible establecer verdaderas relaciones con el Altísimo si ignoramos a los demás». Los musulmanes, continúa el artículo, “amaban al Papa Francisco porque veían en su visión de la religión un discurso y un diálogo para una verdadera colaboración, no lemas vacíos”.
El periodista finalmente reporta algunas citas de los discursos de Bergoglio que fueron particularmente significativas para los musulmanes, entre ellas una en particular: «La religión es una necesidad del hombre para alcanzar su objetivo, es una brújula que lo orienta hacia el bien y lo aleja del mal. Al ayudar a los seres humanos a discernir el bien, las religiones deben guiarlos a practicarlo, a vivir la oración y el esfuerzo interior, a construir una civilización del encuentro y de la paz». El periodista concluye el artículo encomendando a Francisco a la misericordia de Dios.
“Muerte del Papa Francisco: la Iglesia pierde a su equilibrista en Oriente Medio”, titula el diario Al-Quds al-‘Arabi. «La Jerusalén árabe» recuerda el papel que desempeñó Francisco en Oriente Medio durante su pontificado: «La historia lo recordará como el Papa que, en 2015, reconoció el Estado de Palestina, en un gesto que enfureció a Israel. El año anterior, el Papa Francisco había preparado el escenario con su viaje a Tierra Santa, cuando se detuvo cerca del muro de separación en Belén, apoyando su frente contra él en un poderoso gesto simbólico, que fue descrito como una “oración contra la ocupación”.
El editorial recuerda también la oposición de Francisco a la decisión del presidente estadounidense Donald Trump, durante su primer mandato, de trasladar la embajada estadounidense a Jerusalén, y su exhortación para que esta última sea “una ciudad abierta a las tres religiones”. El artículo recuerda finalmente la posición del Papa sobre la «guerra de exterminio en curso en la Franja de Gaza y las incursiones israelíes, que calificó desde el principio de brutales, provocando la irritación del gobierno de Benyamin Netanyahu». Francisco es definido como «el Papa del diálogo y del acercamiento entre los seguidores de diferentes religiones», que ha abierto «una página luminosa en las relaciones con los árabes y los musulmanes». El artículo termina con una reflexión sobre el legado dejado por Bergoglio: en un mundo desgarrado por guerras y tensiones, se necesitan figuras como el Papa Francisco, «faros de paz, racionalidad, previsión y humildad».
El canal de satélite Al-Jazeera dedicó un amplio espacio a la memoria de Bergoglio. Hossam Shaker elogió las cualidades del Papa Francisco – el Papa de las posiciones valientes, de la cercanía humana y de la compasión por los marginados – pero al mismo tiempo no le escatimó críticas, acusándolo de no haber tomado una posición clara en diversas situaciones. En particular, señala el viaje papal a Myanmar en 2017, «cuando estaban en marcha campañas de limpieza étnica contra los rohingya» y, observa Shaker, Francisco eligió un lenguaje excesivamente diplomático y cauteloso, evitando denunciar explícitamente la violencia e incluso pronunciar la palabra «rohingya». Según el periodista, este silencio refleja las tensiones entre el papel ético de la Iglesia y su naturaleza de Estado, con intereses políticos y relaciones estratégicas.
En el mismo periódico, el periodista egipcio Ammar Ali Hassan eligió el título de un libro de Bergoglio – “El nombre de Dios es Misericordia” – para resumir la relación que unía a éste con los musulmanes, porque “la misericordia es el valor central o el fin esencial del Islam, mientras que el amor es el valor central del cristianismo”. Cuando el Papa Francisco ascendió al trono papal, «el diálogo de civilizaciones entre Oriente y Occidente sufría numerosas distorsiones: se confundían los planos de las cuestiones doctrinales e intelectuales, había polarizaciones políticas y disputas religiosas y confesionales, se cedía a estereotipos erróneos sobre el “otro”, enraizados y transmitidos a lo largo del tiempo en los meandros de la historia social y cultural. Esto provocó un enfrentamiento entre los poderes políticos que predominan en diferentes civilizaciones, bajo el pretexto de un «conflicto de civilizaciones», aunque las civilizaciones, por su naturaleza, son resultado de la acumulación y la contaminación mutua. Pero Francisco ha acelerado la apertura de la Iglesia hacia el islam, impulsándola a buscar la fraternidad con los fieles de otras religiones, y en particular con los musulmanes.
Traducción del original en lengua italiana bajo responsabilidad del director editorial de ZENIT.
El camino hacia el 267º Pontífice pasa por esta institución creada para evitar la prolongación de la Sede vacante. Para la elección del Pontífice se requiere una mayoría cualificada de dos tercios de los votos.
Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano – Vatican News
Durante unos días, la Capilla Sixtina se abre a la mirada de la historia y se cierra a los ojos del mundo. A partir del próximo 7 de mayo, los cardenales electores están llamados a elegir al Pontífice. El Cónclave, ya inminente, es el 76º de la historia de la Iglesia; el 26º celebrado bajo los auspicios del Juicio Final de Miguel Ángel.
Cum-clave
El término Cónclave, que deriva del latín ‘cum-clave’, designa un espacio reservado en la casa, precisamente ‘cerrado’. En el lenguaje de la Iglesia se utiliza para indicar tanto el lugar cerrado donde tiene lugar la elección del Pontífice como el Colegio de Cardenales llamado a elegir al nuevo Papa.
La elección del Papa
Lo que está a punto de abrirse es el septuagésimo sexto Cónclave estructurado en la forma que hoy conocemos, a partir de lo establecido por Gregorio X en 1274. En el período anterior a esta fecha, se hablaba simplemente de la elección del Pontífice. Durante los primeros 1.200 años aproximadamente de la historia de la Iglesia, el sucesor de Pedro, como Obispo de Roma, era elegido de hecho con la participación de la comunidad local. El clero examinaba a los candidatos propuestos por los fieles y el Papa era elegido por los obispos. Del siglo IV al XI, la elección también estuvo marcada por la cuestión de las influencias externas: emperadores romanos, carolingios y otros intentaron de diversas maneras controlar el proceso de designación del Papa.
Las raíces del Cónclave
A lo largo de los siglos, se han producido cambios que han configurado el entramado del Cónclave hasta nuestros días. El primero en intervenir en este sentido fue el Papa Nicolás II en 1059 con la bula In nomine Domini. Este documento establecía, en particular, que sólo los cardenales podían elegir al Romano Pontífice. Esto fue ratificado definitivamente por la Constitución Licet de vitanda promulgada por Alejandro III en 1179. Introdujo la necesidad de una mayoría de dos tercios de los votos, un elemento importante en la elección del Papa que ha llegado hasta nuestros días.
El reportero mexicano, amenazado por sus investigaciones sobre política, delincuencia y corrupción, desde su exilio en España, sigue denunciando lo que ocurre en su país. Los medios vaticanos se encontraron con él en la presentación del Informe de Amnistía.
Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano – Vatican News
Alberto Amaro Jordán es un periodista mexicano de Atexcatzingo, en el estado de Tlaxcala, al este de la Ciudad de México. No llega a los cuarenta años y, sin embargo, desde que fundó la web “La Prensa de Tlaxcala” en 2018, ha empezado a recibir amenazas por sus investigaciones sobre política, crimen y corrupción en una tierra que también es zona de trata de personas y esclavitud sexual, en un entramado de actividades ilícitas y delictivas. Nos encontramos con él en la presentación en Roma del Informe 2024-2025 de Amnistía Internacional, que señala que el año pasado defensores de derechos humanos, periodistas y manifestantes en México estuvieron «expuestos a formas de criminalización, uso excesivo de la fuerza, violencia y muerte»: al menos cuatro reporteros, según datos citados por la organización, fueron asesinados «con una posible conexión con su trabajo».
El programa de protección
Alberto vive en España desde el pasado mes de octubre y, gracias a la sección local de Amnistía Internacional, disfruta de un «programa de protección de un año», explica a los medios vaticanos. «México es, por desgracia, uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Y no es un país en guerra -señala- recordando que «desde 2000 ha habido 170 periodistas asesinados y 32 víctimas de desapariciones forzadas». «El mío -explica- siempre ha sido un periódico independiente, que informaba sobre la corrupción y el narcotráfico. Con el tiempo, sin embargo, me di cuenta de que ponía en peligro a la gente que más quería, mi familia: mis hijos dejaron de salir, tenían problemas, mi hijo ya no jugaba al fútbol».
Luchando por la libertad de expresión
Hoy, el periodista sigue escribiendo desde España, con la ayuda de otros compañeros en México, porque, dice, «la libertad de expresión es fundamental en cualquier parte del mundo: si un pueblo no está bien informado, no puede tomar decisiones correctas». Cuando llegó a España, Amnistía Internacional «le permitió elegir entre el anonimato por razones de seguridad o la vida pública. Decidí hablar en público, ir a las escuelas, porque es mi deber dar voz a los periodistas que han sido asesinados» en México y en todo el mundo.
El fallecimiento del Santo Padre marca el comienzo de una serie de eventos que dirigen al eventual inicio del cónclave y la elección del nuevo Sucesor de Pedro. A continuación, detallamos los eventos que conducen a la elección del nuevo Pontífice.
Lisa Zengarini – Ciudad del Vaticano – Vatican News
La muerte de un Papa establece una cadena de acontecimientos y tradiciones que marcan los principales momentos desde su fallecimientos y funeral hasta el inicio del cónclave y la elección de su sucesor.
¿Pero qué ocurre realmente dentro del Vaticano durante este periodo de Sede Vacante?
Principales cambios introducidos en 1996 por la Universi Dominici Gregis.
Promulgada por el Papa San Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996, durante la celebración de la Cátedra de San Pedro, la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis revisó y acutalizó las normas vigentes en relación a la sucesión apostólica en la Sede de San Pedro, las cuales habían sido reguladas por la Constitución Romano Pontifici Eligendo (1975)del Papa Pablo VI.
El documento se halla dividido en dos partes:
En primera instancia regula la Sede Vacante, es decir, el periodo comprendido entre el cese del gobierno del Papa en la Iglesia y la elección del sucesor.
Seguidamente, describe los procedimientos que conducen a la preparación y elección del Romano Pontífice.
Como se detalla en la introducción, la revisión de estas normas estuvo motivada por la “la conciencia de la nueva situación que está viviendo hoy la Iglesia y la necesidad, además, de tener presente la revisión general de la ley canónica […], inspirada en el Concilio Ecuménico Vaticano II […]. En la formulación de la nueva disciplina, aun teniendo en cuenta las exigencias de nuestro tiempo, me he preocupado de no cambiar sustancialmente la línea de la sabia y venerable tradición hasta ahora seguida”. (párr. 3-4, UDG).
La Constitución confirma parcialmente las regulaciones preexistentes relacionadas a la elección del nuevo Pontífice.
Puntos clave
El Colegio Cardenalicio continúa siendo el responsable de elegir al Papa, de acuerdo a una tradición milenaria consagrada en normas canónicas precisas:
«Siendo verdad que es doctrina de fe que la potestad del Sumo Pontífice deriva directamente de Cristo, de quien es Vicario en la tierra, está también fuera de toda duda que este poder supremo en la Iglesia le viene atribuido, “mediante la elección legítima por él aceptada juntamente con la consagración episcopal”». (párr. 5, UDG).
A partir del 21 de abril del 2025, el Colegio Cardenalicio incluía 135 Cardenales Electores, -Universi Dominici Gregis estableció un límite de 120-, de quienes 108 fueron nombrados por el Papa Francisco y 117 no electores.
Quienes ya hayan cumplido los 80 años el día en que inicia la Sede Vacante, quedan excluidos; sin embargo, los cardenales mayores de esta edad podrán participar en las reuniones preparatorias -Congregaciones Generales que preceden a la elección-.
El Colegio de Electores se encuentra compuesto exclusivamente por cardenales en quienes:
“Se expresan, como en una síntesis admirable, los dos aspectos que caracterizan la figura y la misión del Romano Pontífice. Romano, porque se identifica con la persona del Obispo de la Iglesia que está en Roma y, por tanto, en estrecha relación con el Clero de esta ciudad, representado por los Cardenales de los títulos presbiterales y diaconales de Roma, y con los Cardenales Obispos de las Sedes suburbicarias; Pontífice de la Iglesia universal, porque está llamado a hacer visiblemente las veces del invisible Pastor que guía todo el rebaño a los prados de la vida eterna. La universalidad de la Iglesia está, por lo demás, bien reflejada en la composición misma del Colegio Cardenalicio, formado por Purpurados de todos los continentes”. (párr. 6, UDG).
El Cónclave, como «antigua institución», se ratifica como el escenario de la elección del nuevo Papa. En tal sentido, Juan Pablo II reafirmó su estructura esencial y ordenó que todos los procedimientos que conllevan a la elección tengan lugar exclusivamente en la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico:
“Una atenta investigación histórica confirma no sólo la oportunidad contingente de esta institución, por las circunstancias en las que surgió y fue poco a poco definida normativamente, sino también su constante utilidad para el desarrollo ordenado, solícito y regular de las operaciones de la elección misma, particularmente en momentos de tensión y perturbación. Precisamente por esto, aun consciente de la valoración de teólogos y canonistas de todos los tiempos, los cuales de forma concorde consideran esta institución como no necesaria por su naturaleza para la elección válida del Romano Pontífice, confirmo con esta Constitución su vigencia en su estructura esencial”. (párr. 8-9, UDG).
“Considerado el carácter sagrado del acto y, por tanto, la conveniencia de que se desarrolle en un lugar apropiado, en el cual, por una parte, las celebraciones litúrgicas se puedan unir con las formalidades jurídicas y, por otra, se facilite a los electores la preparación de los ánimos para acoger las mociones interiores del Espíritu Santo, dispongo que la elección se continúe desarrollando en la Capilla Sixtina, donde todo contribuye a hacer más viva la presencia de Dios, ante el cual cada uno deberá presentarse un día para ser juzgado” (párr. 10, UDG).
Al igual que en el pasado, se reconoce la necesidad de salvaguardar la elección del Romano Pontífice de influencias externas y de confiarla a un cuerpo electoral cualificado y predeterminado.
Además, los procedimientos del Cónclave pretenden no sólo asegurar la libertad, sino también garantizar la independencia de juicio de cada Cardenal Elector, protegiéndolo de curiosidades indebidas y presiones inapropiadas.
Tres cambios esenciales fueron introducidos por la Constitución Universi Dominici Gregis:
Durante toda la duración de la elección, las residencias de los cardenales electores y de los encargados de velar por el buen desarrollo de la elección se encuentran en la Casa Santa Marta de la Ciudad del Vaticano (p.42 UDG). Anteriormente, los cardenales no podían abandonar la Capilla Sixtina durante todo el proceso de votación.
Los cardenales electores sólo pueden emitir su voto para la elección del Papa mediante votación secreta (párr. 9 UDG). De este modo se suprimen las opciones que ofrecían los reglamentos anteriores para una elección por aclamación o inspiración (quasi ex inspiratione), que ya no se consideraban adecuadas para reflejar el pensamiento de un cuerpo electoral tan amplio y diverso. También se suprimió la elección por compromiso (per compromissum), ya que era difícil de aplicar y podía dar lugar a cierto grado de irresponsabilidad entre los electores, que, en este caso, no estarían obligados a emitir un voto personal (párr. 10 UDG). Según este método de elección, si varias vueltas de votación no daban como resultado un candidato con la mayoría requerida, los electores cardenales podían acordar por unanimidad un compromiso, adoptando un criterio de mayoría diferente.
Con respecto a los votos necesarios para la elección válida del nuevo Papa, el párrafo 75 de la Universi Dominici Gregis establecía inicialmente que después de la 33ª o 34ª votación, si no se alcanzaba el consenso, se podía proceder a la votación, siendo suficiente la mayoría absoluta. Sin embargo, esta disposición fue modificada por el Papa Benedicto XVI mediante el Motu Proprio Aliquibus mutationibus in normis de electione Romani Pontificis, firmado el 11 de junio de 2007 y promulgado el 26 de junio del mismo año. De este modo se restableció la norma tradicional según la cual, para la elección válida del nuevo Papa, se requiere siempre una mayoría cualificada de dos tercios de los votos de los cardenales electores presentes.
La Sede Vacante
El término “Sede Vacante” se refiere al período que transcurre entre el final del gobierno de un Pontífice y la elección de su sucesor en la Iglesia.
Este periodo se encuentra regulado por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por San Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996.
¿Quién “administra” la Sede Vacante?
De acuerdo a sus disposiciones, durante la vacante de la Sede Apostólica, el gobierno de la Iglesia se confía al Colegio Cardenalicio. Sin embargo, su autoridad se limita a tratar únicamente los asuntos ordinarios o urgentes y a preparar la elección del nuevo Papa.
El Colegio de Cardenales también asume todos los poderes civiles del Sumo Pontífice en lo que respecta al Gobierno de la Ciudad del Vaticano; sin embargo, no tienen jurisdicción sobre los asuntos que eran prerrogativa exclusiva del Santo Padre en vida.
¿Qué sucede con los Jefes de la Curia Romana durante este período?
Con la muerte del Pontífice todos los jefes de Dicasterio de la Curia Romana dimiten, con algunas excepciones destinadas a mantener el funcionamiento regular del Vaticano.
A este respecto, mantienen sus funciones el Cardenal Camarlengo (Cardenal Kevin Farrell), que tiene la tarea de supervisar y administrar los bienes y derechos temporales de la Sede Apostólica durante el tiempo de su vacante; el Penitenciario Mayor (Cardenal Angelo De Donatis); el Cardenal Vicario General para la Diócesis de Roma (Cardenal Baldassare Reina); el Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana y Vicario General para la Ciudad del Vaticano (Cardenal Mauro Gambetti); el Almirante de Su Santidad (Cardenal Konrad Krajewski); el Sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado (Arzobispo Edgar Peña Parra); el Secretario para las Relaciones con los Estados (Arzobispo Paul Richard Gallagher); y, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias (Arzobispo Diego Giovanni Ravelli).
Asimismo, los Secretarios de los Dicasterios permanecen en sus puestos.
¿Qué hace el Colegio Cardenalicio durante la Sede Vacante?
En el transcurso de este periodo, los cardenales se congregan en Roma, salvo en caso de impedimentos relacionados a la salud, para participar en dos clases de Congregaciones Cardenalicias:
Congregaciones Generales: En ellas participan todo el Colegio Cardenalicio, incluidos los purpurados que superan el límite de edad para participar en la elección del nuevo Papa. Estas Congregaciones Generales se celebran en el Palacio Apostólico y están presididas por el Decano del Colegio (Cardenal Giovanni Battista Re). Si el Decano y el Subdecano no pueden presidir, lo hace el Cardenal elector más antiguo.
Congregaciones Particulares: Se hallan constituidas de la siguiente forma:
El Cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia Romana y tres Cardenales, uno de cada Orden (Obispos, Presbíteros y Diáconos), elegidos por sorteo entre los Cardenales electores;
Estos tres Cardenales asistentes ejercen sus funciones durante tres días, tras los cuales son sustituidos mediante una nueva selección aleatoria. Este proceso continúa incluso durante la elección;
La Congregación Particular se ocupa de los asuntos ordinarios cotidianos, mientras que los asuntos más graves deben remitirse a la Congregación General.
¿Cuáles son las decisiones más urgentes de las Congregaciones Generales?
Las Congregaciones Generales, que se desarrollan antes del proceso electoral, deben deliberar con prontitud sobre las siguientes decisiones claves –excluidos los procedimientos relacionados al fallecimiento del Pontífice-:
Preparar el alojamiento de los Cardenales en la Domus Sanctae Marthae y acondicionar la Capilla Sixtina para los procedimientos de elección;
Asignar a dos eclesiásticos distinguidos y con autoridad moral la tarea de entregar a los Cardenales dos reflexiones sobre los desafíos actuales de la Iglesia y la elección iluminada del nuevo Papa, y fijar la fecha para estas reflexiones;
Destruir el Anillo del Pescador y el Sello de Plomo, que se utilizaban para autentificar las Cartas Apostólicas;
Establecer la fecha y hora para el inicio del proceso de votación.
¿Qué ocurre inmediatamente antes del comienzo de la elección?
La elección es precedida por una solemne celebración eucarística con la misa votiva Pro Eligendo Papa, a la que asisten los cardenales electores, quienes, por la tarde, se dirigen en procesión solemne a la Capilla Sixtina, donde comienza el Cónclave para elegir al nuevo Papa.
Al culminar la procesión, una vez dentro de la Capilla Sixtina, cada cardenal elector presta el juramento prescrito en el en el párrafo 53 de Universi Dominici Gregis, a través del cual se comprometen, si son elegidos, a cumplir fielmente el Munus Petrinum como Pastor de la Iglesia Universal. También se comprometen a guardar absoluto secreto sobre todo lo relacionado con la elección del Romano Pontífice y a abstenerse de apoyar cualquier intento de injerencia externa en la elección.
Es así, que el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias proclama extra omnes, lo que significa que todas las personas que no forman parte del Cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. Sólo quedan el Maestro y el eclesiástico designado para pronunciar la segunda meditación, la cual se centra en la grave responsabilidad que recae sobre los electores y la necesidad de actuar con intenciones puras por el bien de la Iglesia Universal, teniendo sólo a Dios ante los ojos (párr. 52).
Una vez pronunciada la meditación, tanto el eclesiástico como el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias se retiran. A continuación, los electores recitan las oraciones según el Ordo Sacrorum Rituum Conclavis y escuchan al Cardenal Decano, que les pregunta si están preparados para proceder a la votación o si es necesaria alguna aclaración sobre las normas y procedimientos indicados en Universi Dominici Gregis.
Medidas para garantizar la confidencialidad y prevenir interferencias externas
Todos los procedimientos de elección tienen lugar exclusivamente en la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano, que permanece completamente sellada hasta que concluye la elección.
La Constitución Apostólica del Papa San Juan Pablo II hace hincapié en la necesidad de garantizar el secreto absoluto sobre todo lo que ocurra durante el Cónclave y todo lo que esté directa o indirectamente relacionado con la elección del Papa. El documento detalla todas las precauciones para garantizar la confidencialidad y evitar interferencias externas (párr. 51-61).
Durante todo el proceso electoral, los Cardenales electores deben abstenerse de enviar cartas o entablar conversaciones, incluidas las telefónicas, salvo en casos de extrema urgencia. No pueden enviar ni recibir mensajes de ningún tipo, recibir periódicos o revistas de cualquier naturaleza, ni seguir emisiones de radio o televisión.
Número de votos requeridos y la mayoría necesaria para la elección
Para elegir válidamente a un nuevo Papa se requiere una mayoría de dos tercios de los electores presentes. Si el número total de electores no es divisible por tres, es necesaria una votación adicional (párr. 62 UDG).
Si la votación comienza la tarde del primer día, sólo habrá una votación; sin embargo, en los días siguientes, se realizarán dos votaciones por la mañana y dos por la tarde.
Los procedimientos de votación se detallan en Universi Dominici Gregis, incluyendo disposiciones para los electores que se encuentren indispuestos y necesiten votar desde sus habitaciones en la Domus Sanctae Marthae.
“Tras el recuento de votos, se queman todas las papeletas.”
¿Qué pasa si no se alcanza la mayoría necesaria?
En caso de que los electores no lleguen a un acuerdo sobre un candidato tras tres días de votaciones no concluyentes, se permite una pausa de hasta un día para la oración, la libre discusión entre los votantes y una breve exhortación espiritual del Cardenal Protodiácono (Cardenal Dominique Mamberti).
Posteriormente, se reanuda la votación y, si no se produce ninguna elección tras siete votaciones adicionales, se hace otra pausa. Este proceso se repetirá tras otras siete votaciones fallidas; en este punto, el cardenal Camarlengo consultará a los cardenales sobre cómo proceder.
Es importante señalar que el artículo 75 de la Universi Dominici Gregis fue modificado por el Motu Proprio emitido por el Papa Benedicto XVI el 26 de junio de 2007, que restableció la regla tradicional que requería una mayoría de dos tercios de los electores presentes para una elección válida del nuevo Pontífice. Esta regla también fue confirmada en el Motu Proprio emitido por el Papa Benedicto XVI el 25 de febrero de 2013, que especificó que los votos deben calcularse sobre la base de los electores presentes y votantes.
¿Qué ocurre tras la elección de un nuevo Pontífice?
Una vez realizada la elección, el último de los Cardenales Diáconos llama a la Capilla Sixtina al Secretario del Colegio Cardenalicio y al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.
El Decano del Colegio, en nombre de todos los electores, pide el consentimiento del candidato elegido con las siguientes palabras: «¿Acepta su elección canónica como Sumo Pontífice?».
Una vez recibido el consentimiento, pregunta: «¿Qué desea que le sea dado?»
Las funciones de notario, con dos Oficiales de Ceremonias como testigos, son desempeñadas por el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, que redacta el documento de aceptación y registra el nombre elegido.
A partir de este momento, el candidato elegido adquiere la plena y suprema autoridad sobre la Iglesia Universal.
“El Cónclave termina inmediatamente en este momento.”
Posteriormente, los cardenales electores rinden homenaje y juran obediencia al nuevo Pontífice y dan gracias a Dios. Así, el Cardenal Protodiácono anuncia a los fieles la elección y el nombre del nuevo Obispo de Roma con la famosa frase: «Annuntio vobis gaudium magnum; Habemus Papam».
Inmediatamente después, el Santo Padre pronuncia la Bendición Apostólica Urbi et Orbi desde la Logia de la Basílica de San Pedro. (párr. 87-91, UDG)
El último paso requerido es que, después de la solemne ceremonia de inauguración del Pontificado y dentro de un tiempo adecuado, el nuevo Papa tome posesión formalmente de la Archibasílica Patriarcal de San Juan de Letrán, según el rito prescrito.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, recuerda la misericordia y el ejemplo del Papa en la misa de la Iglesia argentina en Roma, en el Segundo Domingo de Pascua.
Sor Elaine Matheuz – Ciudad del Vaticano – Vatican News
En la Iglesia argentina en Roma, el domingo 27 de abril de 2025, en el Segundo Domingo de Pascua, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, en su homilía, resaltó cómo el Papa Francisco nos mostró las llagas del Resucitado, invitando a la comunidad a reconocer en las heridas de Cristo la fuente de esperanza y misericordia.
Un acto de gratitud por el Papa y su legado
La misa fue concelebrada por el arzobispo de Córdoba y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Ángel Cardenal Rossi SJ; y el arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Cardenal Bokalic. También participaron otros obispos, sacerdotes y un numeroso grupo de fieles argentinos que residen en Roma, quienes llenaron de fervor y oración la Iglesia argentina de la Ciudad Eterna.
Desde la misma comunidad de la Iglesia argentina en Roma, Mons. Colombo expresó su agradecimiento por el don de la vida y el servicio de Francisco, cuyo ejemplo de entrega pastoral y visión de una Iglesia en salida fortalece a quienes, en medio del dolor, luchan por un mundo más justo. La homilía fue un acto de memoria y esperanza, destacando que, a través de las heridas del Señor, el Papa nos invita a seguir su camino de misericordia.
En la homilía publicada por la Conferencia Episcopal de Argentina, Colombo recordó cómo la alegría de la Pascua transforma la tristeza en esperanza, animando a la comunidad a reconocer las heridas de Jesús como signo de su amor y misericordia. En la primera lectura, los discípulos, asistidos por el Espíritu Santo, renacen en la misión, impulsados por signos de vida nueva que nos recuerdan que estamos en manos del Dios que es vida. La confesión de Tomás, aquella que reconoce a Jesús en sus heridas, se convierte en un símbolo de nuestra propia espiritualidad: tocar las heridas de Cristo en nuestras obras de misericordia diarias.
Tocar las heridas de Jesús hoy
El obispo subrayó que, en la actualidad, las llagas de Jesús se manifiestan en actos concretos de misericordia: cuidar de los pobres, migrantes, enfermos, refugiados y todos los que sufren. “Debemos tocar, acariciar y sanar esas heridas”, afirmó, invitando a la comunidad a no limitarse a gestos filantrópicos superficiales, sino a vivir una fe activa, que se refleja en obras concretas de amor y servicio.
Mons. Colombo alertó que las verdaderas heridas humanas también comprenden problemas sociales globales: guerras, pobreza extrema, sufrimiento de migrantes, déficit en la atención sanitaria y la deshumanización. A ejemplo de Francisco, quien impulsa un pacto por la vida y la esperanza, los fieles argentinos están llamados a ser la presencia sanadora de Cristo en medio de estas heridas universales, promoviendo una cultura del encuentro y del cuidado.
Un llamado a vivir la Pascua con esperanza activa
Finalmente, el prelado exhortó a la comunidad a no caer en la resignación ante el sufrimiento, sino a seguir el ejemplo del Papa Francisco, tocando las heridas del mundo con ternura y compromiso. “Que nuestra oración, fortalecida por la Madre de Luján, nos ayude a hacer de nuestra vida una ofrenda que sane y reconstruya”, concluyó, dejando a todos con un renovado compromiso de servicio y esperanza en la Resurrección.
A partir del 7 de mayo se reunirán en Cónclave 53 cardenales europeos, 37 americanos (16 norteamericanos, 4 centroamericanos y 17 sudamericanos), 23 asiáticos, 18 africanos y 4 oceánicos. El más joven es el australiano Mikola Bychok, de 45 años, y el más anciano el español Carlos Osoro Sierra, de 79. Por primera vez, 12 naciones con electores nativos están representadas en la Capilla Sixtina: Haití, Cabo Verde, Papúa Nueva Guinea, Suecia, Luxemburgo y Sudán del Sur
Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano – Vatican News
Los 135 cardenales electores que entrarán en el Cónclave para elegir al 267º Pontífice proceden de 71 países de los cinco continentes. Hay dos purpurados que no participarán, por lo tanto enrarán en el Cónclave 133. Están representadas 17 naciones de África, 15 de América, 17 de Asia, 18 de Europa y 4 de Oceanía.
Por primera vez, 12 Estados, de un lado al otro del planeta, cuentan con cardenales electores autóctonos: de Haití, el cardenal Chibly Langlois; de Cabo Verde, Arlindo Furtado Gomes; de la República Centroafricana, Dieudonné Nzapalainga; de Papúa Nueva Guinea, John Ribat; de Malasia, Sebastian Francis; de Suecia, Anders Arborelius; de Luxemburgo, Jean-Claude Hollerich; de Timor Oriental, Virgilio do Carmo da Silva; de Singapur, William Seng Chye Goh; de Paraguay, Adalberto Martínez Flores; de Sudán del Sur, Stephen Ameyu Martin Mulla y de Serbia, Ladislav Nemet.
En total, se reunirán en la Capilla Sixtina 53 cardenales europeos, 37 americanos (16 norteamericanos, 4 centroamericanos y 17 sudamericanos), 23 asiáticos, 18 africanos y 4 oceánicos.
Los electores creados por los tres últimos Pontífices
El cardenal elector más joven es el australiano de adopción Mikola Bychok, de 45 años, originario de Ucrania, obispo de la eparquía de los Santos Pedro y Pablo de Melbourne de los ucranianos y el más anciano es el español Carlos Osoro Sierra, de 79 años.
Los más numerosos son los nacidos en 1947, hay 13 entre los que emitirán su voto, con 78 años cumplidos o por cumplir. Sólo el cardenal Baldassare Reina es de 1970, con lo cual cumplirá 55 años el 26 de noviembre. Mientras los cardenales Leo Frank, de 1971, y Rolandas Makrickas, de 1972 no tienen coetáneos.
Veteranos del Cónclave son los cinco cardenales creados por san Juan Pablo II: el francés Philippe Barbarin, el croata Josip Bozanić, el húngaro Péter Erdő, el bosnio Vinco Pulić y el ghanés Peter Turkson.
Hay, en cambio, 22 electores que recibieron el birrete cardenalicio de manos de Benedicto XVI y 108 que lo llevan por haberlos elegido Francisco.
Cardenales religiosos
Entre los electores hay 33 cardenales de 18 familias religiosas; hay más salesianos, 5 (Charles Maung Bo, Virgilio Do Carmo da Silva, Ángel Fernández Artime, Cristóbal López Romero y Daniel Sturla Berhouet); hay 4 consagrados de la Orden de los Frailes Menores (Luis Cabrera Herrera, Pierbattista Pizzaballa, Jaime Spengler y Leonardo Steiner) y jesuitas también 4, (Stephen Chow Sau-yan, Micheal Czerny, Jean-Claude Höllerich y Ángel Rossi); mientras hay 3 franciscanos conventuales (François-Xavier Bustillo, Mauro Gambetti y Dominique Mathieu).
En la Capilla Sixtina votarán también 2 dominicos (Timothy Peter Joseph Radcliffe y Jean-Paul Vesco); 2 lazaristas (Vicente Bokalic Iglic y Berhaneyesus Demerew Souraphiel); 2 redentoristas (Mykola Bychok y Joseph Tobin) y 2 verbitas (Tarcisio Kikuchu y Ladislav Nemet), así como el agustino Robert Prevost; el capuchino Fridolin Ambongo Besungu, el carmelita descalzo Anders Arborelius, el cisterciense Orani João Tempesta, Gérald Lacroix, del Instituto Secular Pío X, el misionero de la Consolata Giorgio Marengo, el misionero del Sagrado Corazón de Jesús John Ribat, el escalabriniano Fabio Baggio y el espiritano Dieudonné Nzapalainga.
Lo que establece el Código de Derecho Canónico
El canon 349 del Código de Derecho Canónico especifica que los cardenales «constituyen un Colegio especial al que corresponde proveer a la elección del Romano Pontífice» y añade que los cardenales «asisten» al Papa «bien actuando colegialmente cuando son convocados juntos para tratar asuntos de mayor importancia, bien como individuos, es decir, en los diversos oficios que desempeñan, prestando su ayuda en el cuidado especialmente cotidiano de la Iglesia universal».
Es, pues, la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis la que establece que eligen al Sucesor de Pedro los cardenales que, antes del día de la muerte del Papa «o del día en que quede vacante la Sede Apostólica», no hayan alcanzado la edad de 80 años, distinguiendo así entre cardenales electores y no electores. Hasta la fecha, el Colegio Cardenalicio está formado por un total de 252 cardenales, de los cuales 135 son electores y 117 no electores.
El próximo 7 de mayo comenzará un nuevo cónclave, tras el fallecimiento del Papa Francisco. Será un momento crucial no solo para la historia de la Iglesia, sino también para el alma del mundo. Cada cónclave es, en el fondo, una batalla silenciosa: entre el cálculo humano y el soplo del Espíritu Santo.
Esta vez, los escenarios son particularmente complejos, y la elección del nuevo Sucesor de Pedro pondrá a prueba tanto las estrategias visibles como las invisibles.
El mapa de fuerzas dentro del Colegio Cardenalicio
Hoy, el Colegio está compuesto en su mayoría por cardenales creados por Francisco. Sin embargo, lejos de formar un bloque uniforme, estos electores se dividen en diversos matices: reformistas, institucionalistas, diplomáticos y teológicamente moderados.
Además, hay otros factores claves:
Cardenales de Estados Unidos: muy activos, pragmáticos, con fuerte peso interno. Buscarán evitar un perfil “progresista extremo”.
Curia Vaticana: cardenales que viven y trabajan en Roma, algunos muy cercanos a la lógica del poder interno, otros deseosos de una purificación espiritual.
Cardenales africanos y asiáticos: cada vez más relevantes. Quieren una Iglesia menos europea, más evangelizadora.
Minorías influyentes: pequeños grupos que pueden inclinar la balanza con alianzas momentáneas.
Todo indica que el nuevo Papa surgirá no de una imposición, sino de un equilibrio delicado de sensibilidades.
Los principales perfiles papables
Basándonos en modelos de neuroeconomía, inteligencia artificial y simulación de escenarios, podemos identificar a varios cardenales que aparecen con fuerza:
Pietro Parolin (Italia): actual Secretario de Estado. Fuerte experiencia diplomática, moderado, aceptable para diversas corrientes. Ventaja: continuidad con apertura. Desventaja: visto como “hombre del aparato”.
Luis Antonio Tagle (Filipinas): evangelizador apasionado, cercano a Francisco, popular en Asia. Ventaja: impulso misionero global. Desventaja: podría ser resistido por bloques tradicionales.
Matteo Zuppi (Italia): presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, con imagen pastoral fuerte y visión social moderna. Ventaja: conexión con la base. Desventaja: resistencias conservadoras.
Christophe Pierre (Francia/EEUU): nuncio en Washington. Articulador hábil, podría atraer votos americanos y francófonos.
Jean-Claude Hollerich (Luxemburgo): jesuita, relator general del Sínodo. Apertura a cambios doctrinales limitados. Ventaja: visión sinodal. Desventaja: señalado como excesivamente progresista por algunos.
Peter Turkson (Ghana): figura africana respetada, experiencia en Justicia y Paz. Ventaja: representaría a la Iglesia del Sur Global. Desventaja: algunas dudas sobre su capacidad de gestión.
Robert Prevost (EEUU/Perú): actual Prefecto para los Obispos. Hombre de espiritualidad sólida y sentido práctico.
Tapados posibles:
Un cardenal latinoamericano no tan expuesto podría emerger si hay bloqueo entre grandes candidatos.
Un africano o asiático podría ser el “gesto profético” inesperado.
¿Y Víctor Manuel Fernández?
Aunque su nombre circula en algunos ambientes cercanos a Francisco, las probabilidades de su elección son muy bajas:
El hecho de ser argentino (como Francisco) juega en contra.
Se le asocia directamente a las tensiones recientes en temas doctrinales.
Será más bien un termómetro simbólico: si obtiene apoyos en votaciones iniciales, significará que el ala más progresista aún tiene peso. Pero difícilmente llegue a una elección final.
Simulación de escenarios
A partir de 10.000 simulaciones basadas en comportamientos históricos de cónclaves, tensiones visibles actuales y análisis de probabilidades emocionales (neuroeconomía aplicada), las tendencias indicarían:
Candidato
Probabilidad estimada
Pietro Parolin
22%
Matteo Zuppi
18%
Luis Antonio Tagle
16%
Christophe Pierre
10%
Jean-Claude Hollerich
8%
Peter Turkson
7%
Robert Prevost
5%
Otros tapados
14%
(Actualizado al 28 de abril de 2025)
Nota: en cónclaves anteriores, el “tapado” ha ganado entre el 20-25% de las veces.
Más allá de las estadísticas
Sin embargo, hay algo que ninguna inteligencia artificial puede predecir: la acción libre del Espíritu Santo y el misterio de la libertad humana.
Cada cardenal entrará a la Capilla Sixtina llevando no solo estrategias, sino su propia conciencia, su propio dolor, su propia esperanza. Allí, entre la astucia de los hombres y el susurro de Dios, se elegirá el nuevo rostro de Pedro.
Tal vez será un nombre conocido. Tal vez uno olvidado. Tal vez uno que ni siquiera hoy imaginamos.
Lo importante es orar, confiar y estar atentos: la barca de la Iglesia no navega sola. Sopla sobre ella el Espíritu de Dios.
Este lunes 28 de abril, en la capital colombiana se llevó a cabo el acto inaugural de la Licenciatura Canónica en Teología Pastoral, promovida a través del Centro de Formación Bíblica, Teológica y Pastoral (CEBITEPAL), que busca consolidar una pastoral de rostro humano y corazón compasivo.
Esta jornada marcó el inicio de un programa de formación que se desarrollará en la modalidad híbrida entre el 29 de abril hasta el 20 de junio de 2025. Treinta estudiantes, provenientes de diferentes latitudes, vivirán una experiencia académica que estará acompañada de destacados docentes.
Palabras de bienvenida y envío
El encargado de dar la bienvenida fue monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Celam, quien manifestó su alegría por recibir a los participantes. Valoró los esfuerzos de cada uno de ellos y de sus comunidades de origen para hacer posible su presencia en esta etapa formativa.
«Quiso la Providencia Divina que inicien este proceso en tiempo pascual, en un contexto especialísimo para la Iglesia», señaló, aludiendo a la reciente partida del Papa Francisco, quien dejó como herencia a la Iglesia la vocación de una fraternidad incluyente y sanadora.
El también obispo auxiliar de Cusco subrayó que, esta licenciatura no solo responde a una necesidad académica, sino que encarna un llamado pastoral: formar líderes que, a imagen de Jesucristo, se inclinen ante las heridas del pueblo, anunciando la buena nueva a los pobres y acompañando los dolores del mundo. «Queremos perfilar el modelo de pastor que el Evangelio y la vida contemporánea reclaman», afirmó, en consonancia con el espíritu sinodal promovido insistentemente por el Santo Padre.
La misión de una Iglesia en salida
Durante su saludo, monseñor Estrada resaltó también la importancia de caminar en comunión y de manera articulada, como pidió el Papa Francisco al Celam durante su proceso de renovación. Invitó a los estudiantes a asumir su formación como un compromiso con una Iglesia «comunidad de comunidades», abierta y sensible a las periferias humanas, en permanente salida misionera y discernimiento sinodal.
«El Celam cumple 70 años de vida institucional, y su historia está sembrada de encuentros con la voz y los clamores de nuestros pueblos», observó. Así es como este programa de licenciatura se ofrece como una respuesta concreta a la necesidad de formar pastores y agentes de pastoral que promuevan una fraternidad compasiva, transformadora y fiel al Evangelio.
Formar para servir
El programa académico, tiene como objetivo principal preparar agentes de pastoral, presbíteros, religiosos y religiosas, y laicos con sólida formación teológica para enfrentar los retos contemporáneos. A través del estudio de la Escritura, la Cristología, la Eclesiología y la Teología Pastoral, los participantes desarrollarán habilidades para el acompañamiento espiritual, la evangelización, y la gestión comunitaria, siempre en diálogo con la realidad de hoy.
La licenciatura apuesta por una teología que dialogue con la vida concreta de las comunidades. Fomenta el desarrollo de iniciativas críticas y propositivas en el seno de la Iglesia, animadas por la cultura del encuentro, la escucha activa y el discernimiento comunitario, tan necesarios en tiempos de profundas transformaciones sociales y eclesiales.
El acto inaugural concluyó con un llamado a confiar en la acción del Espíritu Santo y en la intercesión de la Virgen de Guadalupe y del Papa Francisco, «quien ahora nos acompaña desde el Cielo».
“Ha sido el Papa de los pueblos, de los débiles, de los vulnerables, de los inocentes que sufren, de los alejados, de los heridos de la historia, de los crucificados. Para los haitianos, ha sido un Papa que ha comprendido nuestro sufrimiento”, así lo expresó monseñor Pierre-André Dumas, obispo de Anse-à-Veau y Miragoâne, quien en diálogo con los medios de comunicación vaticanos manifestó el sentimiento de pérdida que atraviesa no solo la Iglesia universal, sino particularmente el pueblo haitiano.
“He perdido verdaderamente un padre, un padre espiritual, un punto de referencia fuerte”, confesó Mons. Dumas en una entrevista concedida a Vatican News. Recordó emocionado cómo cada encuentro con Francisco era una oportunidad para experimentar su “rara y hermosa humanidad”, capaz de acoger a todos y de hacer sentir a cada persona como un ser querido.
El prelado haitiano subrayó que la herencia espiritual y pastoral de Francisco debe ser cuidadosamente preservada y compartida: “Nos hubiera gustado que pudiera seguir viviendo, pero la divina Providencia decidió que fuera de otra manera, siempre se hace la voluntad de Dios”. “Creo que la herencia que nos dejó debe ser bien guardada y bien compartida; mi consuelo es éste: se fue el día después de Pascua. Celebró, como decimos, su Pascua”, afirmó. Y recordó que Francisco trabajó incansablemente para hacer resucitar la dignidad de los pobres, migrantes, refugiados y de todos los heridos por las injusticias de la historia.
Compasión y paz
Mons. Dumas vinculó el legado de Francisco con el Jubileo que la Iglesia celebra este año, resaltando la urgencia de recuperar una mirada de misericordia: Debemos aprender a mirar con el ojo misericordioso de Dios, debemos relacionarnos unos con otros con compasión y ternura. Hoy -continúa- el mundo necesita esta misericordia, si no volvemos a esta compasión no tendremos paz”.
“El Papa Francisco fue un hombre de paz, trabajó por la paz, besó los pies de algunos hombres de guerra, para decirles que hicieran la paz”, recordó el obispo, fue un hombre de gestos concretos, fue a Lampedusa para abrazar a los migrantes, y envió delegaciones a zonas de conflicto como Ucrania y Rusia: “Este hombre nos hizo comprender que debemos arriesgar con el Evangelio, debemos arriesgar con el amor, debemos arriesgar la esperanza”.
La relación de Francisco con Haití fue particularmente estrecha. “El Santo Padre ha marcado mucho el corazón de los haitianos, porque siempre ha estado cerca de nosotros. Ha sido el Papa del pueblo, de los débiles, de los vulnerables, de los inocentes que sufren, de los alejados, de los heridos de la historia, de los crucificados”, dijo Mons. Dumas. A tiempo de recordar con gratitud que Francisco creó al primer cardenal en la historia de Haití, Chibly Langlois, quien participará por primera vez en un Cónclave.
Francisco ha resucitado en nosotros la esperanza
Desde su actual lugar de tratamiento médico, tras sufrir un atentado incendiario contra su residencia en 2024, el obispo reflexionó sobre el valor del Evangelio: “El Evangelio nos invita a arriesgar, como Francisco arriesgó tantas veces”.
“El Papa no ha juzgado a quienes se encuentran en situaciones difíciles, ha tratado de entender a los divorciados, ha evitado juzgar las elecciones sexuales, ha tratado de incluir e integrar a las mujeres también en las estructuras de la Iglesia a nivel más alto. Y no olvidemos la atención y el cuidado de la Creación con la encíclica Laudato sì’, en la cual el Papa nos recomienda cuidar de la tierra, porque el pecado contra la creación”, resaltó la autoridad eclesial, al referirse a la sensibilidad del Papa hacia quienes viven situaciones difíciles.
El prelado cerró su testimonio afirmando que Francisco “Pienso que el Santo Padre ha resucitado en nosotros la esperanza, esa esperanza que nos dice que para cualquier persona, para cualquier dificultad de la vida, el propósito de Dios nunca será la muerte, sino la resurrección”.