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viernes, febrero 6, 2026
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Mauricio López: “El Papa Francisco sembró semillas profundas que ahora nos toca cuidar”

En el contexto de la Pascua de Resurrección del Papa Francisco, Mauricio López, referente en los procesos eclesiales de sinodalidad y ecología integral, especialmente en la Amazonía, ofreció su testimonio y reflexión sobre el legado del Pontífice.

López, quien también es el director del Programa Universitario Amazónico (PUAM) y vicepresidente de la Conferencia Eclesial Amazónica (Ceama), contó desde su experiencia cercana y comprometida, el testimonio de sencillez, servicio y fidelidad evangélica que Francisco encarnó durante su pontificado, impulsando una Iglesia capaz de “abrazar las periferias como centro de su misión”.


La conversación fue facilitada en un espacio de diálogos de esperanza de la plataforma Sin Fronteras Media, conducida por el padre Alcides.

“La periferia es el centro”

Recordando un encuentro íntimo durante la preparación del Sínodo Amazónico, López compartió una de las frases más le impactó del Papa Francisco: “No olviden lo más importante, la periferia es el centro”.

Para Mauricio, esta afirmación resume el corazón del pontificado de Francisco: una Iglesia que integra las polaridades, que no busca destruir el centro para reemplazarlo, sino que permite que la periferia ilumine y transforme: “Las periferias como sujetos vivos, presencias de Cristo, iluminan al centro y ayudan en su conversión”.

“Las periferias como gestos simbólicos del Evangelio, como la expresión de lo que también permitió a Jesús mismo abrir perspectiva y abrir camino”. Esta mirada, añadió, se complementa con dos claves del pontificado: “La sinodalidad como modo de ser Iglesia y la ecología integral como categoría más importante, más profética y más significativa para la Iglesia y para el mundo”.

Cambios irreversibles

López recordó también un gesto del Papa Francisco durante el inicio del Sínodo Amazónico. Lejos de pronunciar un discurso formal, el Papa abrió el encuentro expresando tristeza y molestia al escuchar comentarios burlones sobre los representantes indígenas: “Me duele haber escuchado esos comentarios burlones” y se preguntaba: “¿Qué nos diferencia a nosotros, con nuestros ornamentos, de ellos que ofrecen sus símbolos con dignidad?”.

Este momento, según López, encarnó la sensibilidad del Papa reafirmaba que cada persona es sujeto de dignidad: “Cómo lograba dignificar, acoger, abrazar, pero siempre reafirmando el proyecto, tanto el proyecto de Jesús, como el proyecto de forma de Iglesia que tenía siempre en el corazón”. Francisco, denunció así las heridas del eurocentrismo que aún marcan a la Iglesia.

Mauricio López también destacó la humildad con que Francisco asumió su ministerio, reconociendo desde el inicio sus propias fragilidades. Recordó la primera entrevista del Papa a La Civiltà Cattolica, donde confesó: “Cuando fui provincial fui muy joven, cometí muchos errores. No escuché, no consulté”. Este rasgo de ser el primer pecador antes que el primer pontífice, aseguró López, permitió que su papado no girara en torno a su figura, sino al Evangelio: “Si hacemos del Papa el centro, habremos incomprendido al Papa”.

“En su fragilidad lo que él nos permitía es ver más allá… Era el proyecto del Concilio Vaticano II, era el proyecto del discernimiento sinodal, era el proyecto de sanar un mundo roto y, finalmente, era el proyecto de poner semillas que muchas no darán fruto, no dieron fruto y muchas que sí, pero que cosecharán otros mucho más adelante”, expresó Mauricio López, señalando que Papa Francisco quería que los cambios fueran irreversibles, no por su autoridad personal, sino porque surgieran del caminar del pueblo de Dios.

El Papa sembrador de fidelidad, desborde y esperanza

El proceso impulsado por Francisco no estuvo exento de resistencias internas. López mencionó dos “enfermedades estructurales” que enfrentó el Papa: una “esclerosis farisaica” (la defensa de la doctrina como fin) y una “misofobia” (el miedo a ser contaminado por la diversidad). Sin embargo, el Papa logró navegar y su respuesta fue la confianza en el “desborde del Espíritu”. El Espíritu Santo no opera con diagnósticos ni parches. “El Espíritu actúa por desborde”, no hay medias tintas para el Reino, recordó López del mensaje del Papa.

Recordando las experiencias en el Sínodo Amazónico, la Asamblea Eclesial de América Latina y el Sínodo de la Sinodalidad, López recordó que el Papa Francisco dejó instrumentos para que el pueblo de Dios siga caminando, independientemente de su figura.

Me parece que uno de sus regalos más hermosos y, no se le ha dado el peso suficiente, es la Asamblea Eclesial de 2028. Nos está dejando esta dimensión Kairótica presente de un Kairós que está ahí, nos está dejando el instrumento para garantizar esta consistencia y lo más bello de esto es ya no depende de él, si nos lo deja en nuestras manos y, de ese camino que hacemos con Jesús, o no hacemos, para seguir adelante”, señaló Mauricio.

Semillas que otros cosecharán

Para Mauricio López, el legado del Papa Francisco consiste en haber sembrado profundas semillas de Reino: “Un sembrador que confiaba, muchas semillas cayeron quizá en terreno duro, no dieron fruto, otras semillas fueron manipuladas, utilizadas, asesinadas, pero hay muchas semillas que cayeron en tierra buena, que él mismo ayudó a cuidar, a regar. Pero que, por otro lado, también ha dejado en nuestras manos, en la certeza de una persona que sabe que el proyecto no era sobre sí mismo, sino por el Reino, por el evangelio y la continuidad de este Kairós”.

Muchas de esas semillas no las veremos nosotros florecer, pero están destinadas a dar frutos para las siguientes generaciones”, asegura López en la conversación con padre Alcides.

Asimismo, López sostuvo que la verdadera esperanza no se basa en la coyuntura inmediata o en el próximo Papa, sino en el proyecto de Dios que trasciende toda figura individual: “La esperanza del que cree en el Reino es sembrar sin esperar cosechar para sí mismo”.

Nos devolvió la responsabilidad al pueblo de Dios

Ante las especulaciones en redes sociales y las tensiones previas al próximo cónclave, López expresó su confianza: “Si hacemos del futuro una lucha entre pro-Francisco y anti-Francisco, habremos errado. No se trata de personas, sino de continuidad con el Reino”.

Recordó que la mayoría de los cardenales electores fueron nombrados por Francisco, y que muchos de ellos comparten su sensibilidad a la realidad del mundo.

Mauricio López compartió una anécdota simbólica que ocurrió durante un encuentro en preparación del Sínodo Amazónico, pidió espontáneamente una oración y bendición al Papa. Francisco, en un gesto de confianza radical, le respondió: “Tú dirige la oración”. Para López, este acto sintetiza el verdadero legado: “Esto es lo que nos dejó el Papa Francisco, nos está empoderando, nos está devolviendo la responsabilidad, porque cree que la Iglesia no está centrada en el Papa, incluso en ese momento como informal, fraterno; la oración no le pertenece al jerarca, sino la devuelve al pueblo de Dios y el pueblo de Dios tiene la responsabilidad de asumirlo”.

Cuidar, regar y hacer crecer la semilla que Francisco plantó

Yo estoy lleno de razones para la esperanza porque hay semillas profundas, muchísimas que dejó el Papa Francisco, que no fueron acerca de sí mismo, sino que vienen del Concilio Vaticano II y que nos toca a nosotros ahora preguntarnos si somos capaces de cuidarlas, de regarlas, sabiendo que muchas de ellas en esta lógica de Kairós no las vamos a cosechar”, dijo Mauricio, con la convicción de que la construcción del Reino no depende de una figura, sino de la acción fiel del pueblo de Dios animado por el Espíritu.

El que siembra semillas que darán árboles y frutos, bajo cuya sombra y cuyos frutos nunca se sentará y nunca comerá, sino que estarán proyectados para las siguientes generaciones y para el futuro del proyecto de Dios, en eso está la esperanza”, remarcó López.

Ya hay fecha para el Cónclave: comienza el miércoles 7 de mayo

Decisión de los Cardenales reunidos en la V Congregación General de esta mañana. Además se eligió a tres nuevos Cardenales de la Comisión que asistirán al Cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia Romana para los próximos tres días

(InfoCatólica) Este lunes 28 de abril por la mañana, los Cardenales presentes en la V Congregación General han decidido que el Cónclave para elegir al 267º sucesor de Pedro será el 7 de mayo. El proceso será en la Capilla Sixtina que permanecerá cerrada al público.

Se eligió a tres nuevos Cardenales de la Comisión que asistirán al Cardenal Camarlengo de la Santa Iglesia Romana para los próximos tres días, los cardenales: Reinhard Marx, Luis Antonio Tagle y Dominique Mamberti, que como Cardenal protodiácono será el encargado de pronunciar el ‘Habemus papam’ en la Plaza de San Pedro cuando el cónclave haya finalizado.

Asimismo, se señala que durante esta V Congregación General se presentaron 20 intervenciones sobre la Iglesia, su relación con el mundo, los desafíos que se presentan y las cualidades que deberá tener el nuevo Papa para responder a tales retos.

La próxima Congregación General se desarrollará el martes, 29 de abril, a las 9.00 hora de Roma, en la cual se tendrá la meditación de don Donato Ogliari, Abad de la Basílica de San Pablo Extramuros. Además, las Congregaciones Generales se desarrollarán hasta el día 6 de mayo, a excepción del jueves 1 y domingo 4 de mayo.

Quedan 6 Congregaciones Generales hasta el día 4 de mayo.

Número de cardenales en la Capilla Sixtina

El portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, no ha podido detallar cuántos cardenales estarán definitivamente en la Capilla Sixtina. Sobre el papel son 134, pero algunos están pendientes de temas de salud.

Hasta la fecha únicamente el Cardenal Cañizares ha declinado, mientras que el Cardenal Puljić al final sí.

Del Cardenal Becciu todavía no hay decisión.

Proceso de elección del Papa

El momento del inicio del Cónclave está establecido por las normas de la constitución apostólica de Juan Pablo II, Universi Dominici Gregis, actualizada por Benedicto XVI con el Motu Proprio del 11 de junio de 2007, y con la más reciente del 22 de febrero de 2013.

Según la Constitución, el Cónclave – del latín cum clave, que significa cerrado – comienza entre el decimoquinto y el vigésimo día después de la muerte del Papa, después de los Novendiali, los nueve días de celebraciones en sufragio por el alma del Pontífice difunto. Más concretamente, desde el momento en que la Sede Apostólica queda legítimamente vacante, los cardenales electores presentes deben esperar quince días completos por los ausentes, hasta un máximo de veinte días, si hay razones graves. El Motu Proprio Normas nonnullas también deja al Colegio Cardenalicio la facultad de adelantar el inicio del Cónclave si es cierto que están presentes todos los electores.

En estos días todavía se espera en Roma a Cardenales procedentes de los lugares más lejanos del mundo. En la Ciudad Eterna encontrarán alojamiento en la Casa Santa Marta, la Domus Vaticana donde Francisco había decidido vivir, renunciando al apartamento papal.

La Misa de apertura y la procesión hacia la Capilla Sixtina

El miércoles 7 de mayo por la mañana, todos concelebrarán la solemne Misa “pro eligendo Pontifice”, celebración Eucarística presidida por el Decano del Colegio Cardenalicio, quien invitará a sus hermanos a dirigirse por la tarde a la Capilla Sixtina con estas palabras:

“Toda la Iglesia, unida a nosotros en la oración, invoca constantemente la gracia del Espíritu Santo, para que sea elegido por nosotros un digno Pastor de todo el rebaño de Cristo”.

Desde allí, la sugestiva procesión con traje coral se dirige a la Capilla Sixtina, en cuyo interior los cardenales cantarán el himno Veni, Creator Spiritus y prestarán juramento. La Capilla Sixtina estará acondicionada con bancos para el recuento de votos y un horno donde se quemarán las papeletas. Para elegir al Papa será necesaria una mayoría cualificada de dos tercios. Están previstas cuatro escrutinios por día, dos en la mañana y dos en la tarde, y después de la 33ª o 34ª votación, en todo caso, se hará una segunda vuelta directa y obligatoria entre los dos cardenales que hayan obtenido mayor número de votos en la última votación. Pero también en este caso siempre será necesaria una mayoría de dos tercios. Los dos cardenales que quedan en pugna no podrán participar activamente en la votación. Si los votos para un candidato alcanzan los dos tercios de los votantes, la elección del Pontífice es canónicamente válida.

Cuándo terminará

Juan XXIII fue elegido en 11 votaciones, Pablo VI en 6, Juan Pablo I en 4, Juan Pablo II en 8, Benedicto XVI en 4 y Francisco en 5.

Si se mantiene el volumen de votaciones en para el jueves o viernes habría nuevo Papa.

La elección del nuevo Papa

En este momento el último del orden de Cardenales Diáconos llama al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas y al Secretario del Colegio Cardenalicio. A los nuevos elegidos se les preguntará: ¿Acceptasne electionem de te canonice factam in Summum Pontificem?  (¿Acepta usted su elección canónica como Sumo Pontífice?) y ante una respuesta afirmativa añade: ¿Quo nomine vis vocari? (¿Cómo quieres que te llamen?), pregunta a la que responderá con su nombre pontificio. Tras la aceptación, se queman las papeletas, logrando que desde la Plaza de San Pedro se pueda ver el clásico humo blanco. Al final del Cónclave, el nuevo Pontífice se retira a la “Sala de las Lágrimas”, es decir, la sacristía de la Capilla Sixtina, donde revestirá por primera vez los ornamentos papales – preparados en tres tallas – con los que se presentará a la multitud de fieles atraídos a la Plaza de San Pedro por la fumata blanca.

Después de la oración por el nuevo Pontífice y del homenaje de los cardenales, se entona el Te Deum que marca el final del Cónclave. Luego el anuncio de la elección, el Habemus papam, la aparición del Papa, precedido de la cruz procesional, que impartirá la solemne bendición Urbi et Orbi.

El papa, sucesor de Pedro

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Los colores del Vaticano son el amarillo y el blanco, y el escudo dos llaves entrelazadas, una dorada y otra plateada, coronadas por una tiara papal. El color de las llaves hace referencia a un pasaje evangélico. En la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Simón Pedro dio la respuesta acertada: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa confesión de fe, que está a la base de la función primacial que Cristo le confía, no se debe a las cualidades de Pedro como ser humano, sino a la gracia y a la revelación de Dios: “Tú eres Pedro – le dice Jesús -, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará”. Y es justo en ese momento cuando Jesús le otorga el poder de las llaves: “Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. La plata, de ahí el color blanco, simboliza la llave que ata y desata en la tierra. El oro corresponde a la llave que ata y desata en los cielos, de ahí el color amarillo.

Pedro es un personaje fascinante; un poco excesivo en todo, en su arrojo, en su afán de seguir a Jesús, pero también en sus límites y deficiencias. Una prueba de la fidelidad de los evangelios a la historia es que estos no hayan silenciado los pasajes más comprometidos para el primero de los apóstoles. Cuando Jesús hace el anuncio de su muerte, Pedro se opone a este vaticinio y llega a increpar al Maestro. Jesús le llama Satanás y piedra de tropiezo, “porque tú piensas como los hombres, no como Dios”. En la noche en la que entregaron a Jesús, Pedro protesta su fidelidad al Señor – “aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré” – y, antes del canto del gallo, lo negó tres veces: “No conozco a ese hombre”. Jesús lo había previsto. Había orado por Pedro: “yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos”.

En comparación con Pedro, suele quedar mucho mejor parado Juan, el “discípulo amado”. No obstante, es justamente el evangelio según san Juan el que añade un epílogo (Jn 21,1-25) para resaltar el papel de Pedro en la Iglesia de los primeros tiempos, mostrando que el Señor Resucitado le confió a él la tarea de pastor universal. El texto recoge una triple confesión de amor de Pedro que hace recordar su triple negación: “Simón, hijo de Juan, me amas más que estos?”. “Apacienta mis corderos…”.

El “Catecismo de la Iglesia Católica” resume el papel de Pedro: “El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cf Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cf Jn 21, 15-17)”. El papa, Sucesor de Pedro, hereda la misión de “confirmar en la fe a los hermanos” y de ser “el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles”. En orden a cumplir esta tarea ha recibido “en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad”.

Pero el papa, como Pedro, no deja de ser un hombre. Por eso necesita que la Iglesia ore por él. En él se refleja la paradoja de la Iglesia y del papado, su fortaleza y su debilidad. Pues, como afirmó Benedicto XVI en su primera homilía como papa en la solemnidad de san Pedro y san Pablo: “La Iglesia no es santa por sí misma, pues está compuesta de pecadores, como sabemos y vemos todos. Más bien, siempre es santificada de nuevo por el Santo de Dios, por el amor purificador de Cristo”. Es a Cristo a quien el papa, Sucesor de Pedro, habrá de rendir cuentas. Y, frente a esta responsabilidad última, carecen de importancia los aplausos o los abucheos del mundo.

Guillermo Juan-Morado.

Se difunde un video inédito de Francisco invitando a los jóvenes a aprender a escuchar

Tras la muerte del Papa Francisco, cobra especial importancia un video en el que exhorta a los jóvenes a escuchar con atención y a valorar la sabiduría de los abuelos. Grabado en la Casa Santa Marta, su mensaje resalta la paz que nace de saber escuchar a los demás.

(Vatican.news/InfoCatólica) «Queridos chicos y chicas, una de las cosas muy importantes en la vida es escuchar, aprender a escuchar. Cuando una persona les habla, esperen a que termine para entenderla bien, y luego, si les apetece, digan algo. Pero lo importante es escuchar».

Esta es la invitación del Papa Francisco a los jóvenes en un vídeo grabado el 8 de enero en su smartphone por un huésped de la Casa Santa Marta. El mensaje -publicado en la página web del semanario Oggi- iba dirigido a los jóvenes que participan en los Talleres de la Escucha, una iniciativa concebida por Luca Drusian que involucra a jóvenes y adultos en diferentes temas, permitiendo a muchos experimentar la belleza de ser escuchados, de escucharse y de escuchar.

El Papa, que aparece en el video vestido de manera informal, reiteró este concepto: «Miren bien a la gente, la gente no escucha. Responden a mitad de una explicación y esto no ayuda a la paz. Escuchen, escuchen mucho», se oye en el vídeo. Junto con la infaltable exhortación a no olvidar a los abuelos: «Los abuelos nos enseñan mucho».

Varden invita a rechazar la especulación sobre papables y a confiar en la acción de la Providencia

Mons. Erik Varden, OCSO, obispo de Trondheim (Noruega), ha compartido con The Pillar su visión sobre la elección del próximo Papa, subrayando la necesidad de vivir este tiempo con oración, serenidad y un renovado compromiso espiritual.

(The Pillar/InfoCatólica) Mons. Varden, converso al catolicismo desde el luteranismo, es una de las figuras de más relevancia entre los obispos europeos y es invitado con frecuencia a dar charlas y conferencias en el Viejo Continente. De ahí que The Pillar haya querido entrevistarle sobre la actualidad de la Iglesia, en plena sede vacante y a la espera de la elección de un nuevo Papa.

Ante la cuestión de si los fieles son meros espectadores pasivos durante este proceso histórico, Varden afirma:

«En la Iglesia nunca somos espectadores pasivos. “Si un miembro sufre, todos sufren con él; si un miembro es honrado, todos se alegran con él” (1 Cor 12,26). Conocemos bien esta frase paulina. Su aplicación es universal.
Sin embargo, el Pontífice Romano, el sucesor de San Pedro, no es simplemente un miembro más. La doctrina católica se refiere a él como “la cabeza visible de toda la Iglesia” (Lumen gentium 18). Claro: teológicamente y en principio, Cristo es la Cabeza del Cuerpo Místico. Pero en la economía de la gracia, derivada de la lógica de la Encarnación de Cristo, las realidades invisibles se nos dan en formas visibles que comunican eficazmente la acción salvífica de Dios.
En este momento, nosotros, miembros concretos de la Iglesia, estamos en este sentido concreto, sin cabeza. Es una situación incómoda. Hay algo ominoso en un cuerpo que se mueve sin cabeza —piensa en la imagen de un pollo sin cabeza, y en lo que representa.
Este es un tiempo para consentir, con corazones dolidos, mentes claras y, en medio de todo, gratitud, a la realidad de lo que significa ser católico. Esa realidad toca todos los aspectos de nuestro ser.
Asumimos nuestro sentimiento de pérdida visceralmente, espiritualmente, intelectualmente, mientras anhelamos la restauración de la integridad del cuerpo, para que aparezca en toda su estatura, como una imagen digna y creíble de Cristo en la tierra, “comprometido sin cesar”, como dice el Concilio Vaticano II, “en alabar al Señor e interceder por la salvación del mundo entero” (Sacrosanctum Concilium, 83), cabeza y miembros unidos en perfecta armonía, de manera melodiosa.»

Sobre lo que supone el interregno papal y ante la tesis de si este tiempo puede compararse con la Cuaresma o el Adviento, el obispo explica:

«Es algo diferente. Seamos claros: la Cuaresma y el Adviento disponen a los fieles para manifestaciones especiales del misterio de la fe realizado en Cristo. Este misterio es inquebrantable, haya o no interregno.
El proceso de duelo tras la muerte de un papa y el desarrollo del cónclave son tiempos de espera para disposiciones particulares y significativas, sí; pero el Mesías ha venido, Cristo ha resucitado, nuestra esperanza cristiana es firme —así que no hay necesidad real de preocuparse. De hecho, diría que este es un buen momento para hacer exactamente lo contrario: practicar el silencio y la paz.
Un coro creciente de voces analiza el pontificado recién concluido y hace pronósticos sobre el próximo. De repente, todos son expertos. Esto es inevitable. En algunos aspectos puede ser útil. Pero cuidémonos de reducir este tiempo a chismes y punditocracia más o menos competente.
Creemos que el Espíritu Santo guía a la Iglesia. Los frutos del Espíritu son “amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio” (Gál 5,22-23). Fomentando estos frutos, nos abriremos a la inspiración del Espíritu.
Como la Iglesia es un cuerpo, todos tenemos un papel que desempeñar para cultivar ahora la atención pacífica que permite una obediencia inteligente y libre. Piénsalo: es difícil mantener la mente en las cosas espirituales si tienes inquietud corporal. Así que, donde sea que estemos como miembros, hagamos lo que podamos para traer paz al cuerpo.
Busquemos tiempos de silencio, adoración, intercesión y quietud. De ello se beneficiará todo el organismo. Y nos prepararemos, juntos, para recibir la bendición y la tarea que el Señor nos tiene reservadas.»

Preguntado sobre cómo los fieles pueden cooperar con el Espíritu Santo en esta etapa de transición, Varden indica:

«Ya hemos considerado algunas. Me gustaría mencionar otra que pienso con frecuencia. La constitución Lumen gentium del Vaticano II habla, como sabes, del llamado universal a la santidad. Eso suena muy alentador desde la distancia: podemos imaginarnos fácilmente como santos; tal vez tengamos una autohagiografía o un emblema personal listo para proponer.
El problema es que la santidad cristiana es, por su naturaleza, cruciforme, nacida de la unión con Cristo Jesús quien, “a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se despojó de sí mismo” (Flp 2,6-7). La liturgia del Viernes Santo nos permitió, hace apenas unos días, tocar la magnitud de ese despojo, que nos deja vulnerables.
Con esto en mente, considera lo que enseña la constitución: “todos los fieles de Cristo están llamados a esforzarse por la santidad y la perfección de su propio estado. En efecto, tienen la obligación de hacerlo. Que todos, por tanto, se esfuercen en orientar correctamente sus más profundos sentimientos del alma” (Lumen gentium 42). En latín, la última cláusula dice: “ut affectus suos recte dirigant”.
Hoy tendemos a dar por sentado que nuestros sentimientos son verdaderos y revelan quiénes somos: “siento, luego existo”. Reclamamos fácilmente el derecho a actuar según nuestros sentimientos —y nos molesta que otros no los respeten. Sin embargo, aquí la Iglesia nos recuerda que nuestros afectos, con frecuencia, están desordenados y que la dimensión afectiva debe ser orientada para que realmente nos ayude a alcanzar la meta.
Las emociones se agitan en un tiempo como este: unas exultantes, otras dolidas, algunas airadas. Todas desean ser validadas. Pero no se trata de eso.
Si podemos ayudarnos unos a otros, con palabras y ejemplos, a orientar correctamente nuestros sentimientos más profundos durante estos días, creo que haremos un trabajo importante como cooperadores del Espíritu.»

Finalmente, sobre si es adecuado rezar para que un candidato concreto sea elegido Papa, Varden responde:

«La cuestión es: aquí no se trata de que alguien gane. ¿Pensamos en el peso que se colocará sobre los hombros del futuro papa en el momento de su aceptación? ¿Consideramos la cuenta que deberá rendir algún día ante el Juez de todos?
Si lees a Dante, o consideras cualquiera de los numerosos cuadros medievales del Juicio Final, verás no pocos mitrados en las regiones infernales. Esto es algo que, como obispo, considero con temor. Las apuestas son enormes.
La fortaleza y la fe requeridas del Pontífice Romano desafían la imaginación: ese pobre hombre debe ser a la vez muy fuerte y muy dócil; debe estar intensamente presente en los asuntos de este mundo y vivir, al mismo tiempo, una vida absolutamente sobrenatural; debe practicar el desapego heroico, sin un momento de descanso; debe consentir, desde lo más profundo de su corazón, al llamado petrino: “cuando seas viejo, extenderás tus manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras ir” (Jn 21,18). ¿Quién puede estar a la altura de esto?
En lugar de considerar al Colegio de Cardenales como un establo de caballos y hacer apuestas, pienso que deberíamos pensar y orar en estos términos: ahora mismo la Providencia está preparando a un hombre de su elección para asumir una participación privilegiadísima en la oblación pascual de Cristo, para vivir este encargo íntimo hasta la muerte, bajo la mirada inquisitiva de un mundo voluble que, en un instante, pasará de gritar “¡Hosanna!” a “¡Crucifícalo!”.
El Papa tiene una misión maravillosa y gozosa: proclamar a Cristo al mundo. Pero la cabeza que esperamos será coronada de espinas de diversas maneras.
Sobriamente, entonces, podemos recitar la oración designada como colecta en las Misas “Por el Papa que ha de ser elegido” —y es maravilloso que oremos por él personalmente antes de saber quién es:
“Señor Dios, Pastor eterno, que gobiernas a tu rebaño con protección constante: concede a tu Iglesia, en tu inmensa bondad, aquel pastor que te sea grato por su santidad y nos sea beneficioso por su incansable solicitud.”
Es una buena oración.»

El legado de fe de Belén Domínguez durante su lucha contra el cáncer

Belén Domínguez, influencer sevillana que compartió su lucha contra el cáncer, falleció el 26 de abril de 2025 a los 31 años en Madrid.

Foto: Instagram Belen Domínguez

 Gaudium Press

El pasado sábado 26 de abril, falleció en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid la joven sevillana Belén Domínguez, de 31 años, a consecuencia de un agresivo cáncer en su médula que padecía desde 2023 y cuya evolución fue relatando a través de sus redes sociales. Su ejemplo de fe, alegría y amor por la vida en medio de su dolor silente conquistó a más de 200.000 seguidores en Instagram y se convirtió en un fenómeno de inspiración.

Belén compartía su día a día “sin culpas, sin buscar explicaciones imposibles”, transmitiendo una ferviente confianza en Dios y un carácter positivo que dejó rastro evidente en quienes la acompañaron virtualmente. Su lema, citando al cardenal Herrera Oria, era claro: “quien deja de esperar, deja de vivir”.

La joven, creadora de contenido y escritora, trasladó su experiencia de lucha contra su enfermedad a su libro la vida es bonita incluso ahora —Nube de Tinta, 2024—. Por su testimonio de esperanza cristiana, recibió el 20 de enero pasado el Premio CEU Ángel Herrera en la categoría Valores e Influencia en Redes entregado por la Fundación San Pablo CEU. Aunque no pudo asistir personalmente a la ceremonia, envió un emotivo videomensaje donde, al compartir premio con Carlota Valenzuela —peregrina a pie de Finisterre a Jerusalén—, expresó: “Yo también peregrino, pero desde la cama”.

Desde su ingreso al hospital, en diciembre de 2023, Belén siempre tuvo en su rostro una hermosa sonrisa, “alimentada por su firme esperanza cristiana” como relatan quienes la conocieron. Contó siempre con el apoyo incondicional de sus padres, Francisco y Charo, y de su novio Emilio. En el hospital, vivió anécdotas curiosas, como compartir habitación durante un tiempo con Mario Vaquerizo, quien se encontraba ingresado tras un accidente en un concierto.

Su testimonio tocó no solo a personas anónimas, sino también a figuras públicas. Entre quienes visitaron su habitación destacan el cantante Alejandro Sanz —con quien forjó una linda amistad—, la cantante y actriz Alaska, incluso, la influencer y piloto de avión Lucía Pombo. El propio Sanz escribió en su cuenta de Instagram tras una de sus visitas, “Hay un universo hecho de pequeñas cosas que vuelan sobre tu cabeza si las soplas”. Hoy, Alaska recordaba con lágrimas en su Instagram: “Muy tristes con la noticia de su fallecimiento. Ella y su familia fueron apoyo e inspiración en los días de hospitalización de Mario. Damos las gracias por haberos conocido. Belén siempre estará en nuestro corazón”.

Belen con su fe, fue reconocida desde lo más alto de la Iglesia. En enero de 2025 recibió una carta personal del Papa Francisco, que le escribió: “Querida Belén, me han informado sobre el sufrimiento que enfrentas debido a la enfermedad. Te aseguro mi afectuosa cercanía y mi recuerdo en la oración. Continúa encontrando consuelo y fortaleza en la fe. Que la gracia de Jesús, que es nuestra esperanza, te sostenga y fortalezca, no cedas al desánimo. Gracias por tu testimonio de fe y por el bien que haces con tu libro La vida es bonita incluso ahora. Te abrazo invocando la protección de la Virgen y San José de corazón, te bendigo a ti y a las personas que te son queridas. Fraternalmente, Francisco”.

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Foto: Instagram Belen Domínguez

Como reconoció su propia madre, el diagnóstico fue para Belén “un acicate de conversión hacia Dios por medio de una cruz muy dura”. Se sometió a un tratamiento experimental tras la ineficacia de la quimioterapia y la radioterapia, aunque le generó grandes sufrimientos, Belén los tomó con paciencia y serenidad, narrándolos para sostener a otros en sus propias batallas.

Belén Domínguez deja un legado luminoso de amor y convicción, testimoniando hasta el final que, incluso en medio del dolor más intenso, “la vida es bonita incluso ahora”.

Con información de Religión en Libertad y diario AS

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Milagros eucarísticos bajo la lupa científica de un cardiólogo italiano

El cardiólogo Franco Serafini estudia milagros eucarísticos y halla evidencias que desafían la ciencia

Foto: Screenshot YouTube

Gaudium Press El Dr. Franco Serafini, nacido, educado y residente en Bolonia, Italia, lleva una vida sencilla junto a su esposa y sus dos hijos. Cada día, si el clima lo permite, recorre en bicicleta el trayecto hasta el hospital rural donde trabaja como cardiólogo. Sin embargo, en 2015, su apacible rutina se vio alterada por un descubrimiento que cambiaría su vida.

Movido por un interés médico-científico, el Dr. Serafini comenzó a investigar una serie de milagros eucarísticos reconocidos por la Iglesia Católica. Al adentrarse en el tema, se preguntó: «¿Cómo puede ser esto? ¿Nuestro Señor reveló su presencia física en la Eucaristía y permitió que la medicina forense realizara investigaciones médicas en él mismo? ¿Los científicos de CSI realmente describieron su Carne y Sangre y nadie habló de ello?». Fascinado por esta posibilidad, decidió recopilar en su tiempo libre toda la evidencia clínica disponible, trabajo que culminó en su libro Un cardiólogo examina a Jesús (Un cardiólogo visita Gesù).

Investigación científica al servicio de la fe

Cinco casos de milagros eucarísticos, avalados por la Iglesia, han sido sometidos a estudios con métodos propios de la medicina forense y la policía científica. Estos análisis solo se llevan a cabo tras recibir la autorización del obispo local, permitiendo el sacrificio de una diminuta muestra del fenómeno para su estudio.

El doctor señala que estos fenómenos no sólo implican la aparición de carne y sangre de manera inexplicable, sino también su preservación milagrosa a lo largo del tiempo. En el caso de Lanciano, Italia —el primero que estudió—, destaca que una doble reliquia de carne y sangre permanece incorrupta desde hace más de trece siglos, sin la ayuda de ningún tratamiento químico.

Vida y muerte coexistiendo en los tejidos

Uno de los hallazgos más sorprendentes es que los tejidos extraídos muestran características que desafían la lógica médica. «Estos milagros eucarísticos son especiales… En los tejidos encontramos signos tanto de muerte como de vida. Esto no es normal en esta Tierra, donde las cosas o están muertas o están vivas», explica el Dr. Serafini. Destaca que, incluso años después, se han observado glóbulos blancos en perfecto estado de conservación, algo que la ciencia no puede explicar.

El corazón como mensaje simbólico

Otro dato revelador es que en todos los milagros analizados, el tejido encontrado pertenece al corazón. «El corazón se repite en los cinco casos que he estudiado. Este órgano tiene un valor simbólico muy importante. ¡El autor de estos milagros eucarísticos conoce a los hombres y quiere darles un mensaje!», afirma.

Marcas de electrocución y la resurrección

Los estudios también revelaron huellas de electrocución en los tejidos. Consultados expertos mundiales en este tipo de lesiones, el Dr. Serafini señala que «expertos mundiales en electrocución me señalaron que podían ver en las imágenes que se publicaron las mismas marcas que se encuentran en las personas que han sido electrocutadas». Esto añade una dimensión aún más profunda al misterio, ya que remite a las teorías sobre el fenómeno electromagnético que pudo haber originado la impresión de la Sábana Santa de Turín. Según Serafini, «habría sido necesaria la energía de todas las centrales nucleares de Francia concentrada en el cuerpo de este hombre, pero sólo durante un tiempo extremadamente corto para impedir que la tela ardiera», sugiriendo un fenómeno sobrenatural asociado a la resurrección.

La misteriosa coincidencia del grupo sanguíneo

Finalmente, uno de los descubrimientos más intrigantes es la coincidencia en el grupo sanguíneo hallado en todos los casos estudiados: el grupo AB. «Cuando lo buscamos, siempre encontramos el mismo grupo sanguíneo», afirma el cardiólogo, destacando que este mismo grupo se detecta también en la Sábana Santa y en la Túnica Santa de Argenteuil. Teniendo en cuenta que solo el 5% de la población mundial posee este tipo sanguíneo, la repetición constante de esta característica descarta la posibilidad de un fraude, especialmente si se considera que el conocimiento de los grupos sanguíneos recién surgió en 1900.

Para el Dr. Serafini, la ciencia forense moderna no hace más que confirmar un misterio que lleva siglos desafiando toda explicación humana.

Con información de infocatólica

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En Alemania: cristianos pierden más de un millón de fieles al año – Musulmanes crecen

Los datos son de la encuesta anual realizada por el grupo de investigación Weltanschauungen (Fowid).

Iglesia de los Teatinos, Munich

Gaudium Press Reporta Folha Gospel que por primera vez en la historia de Alemania, hay más personas que se identifican como “no religiosas” (47%) de aquellas que se afirman católicas o protestantes (45%).

Los datos son de la encuesta anual realizada por el grupo de investigación Weltanschauungen (Fowid).

Al final del 2024, los católicos eran alrededor del 24% de la población, los protestantes 21%, los musulmanes 3,9%, y de otras denominaciones religiosas 4,1%, entre quienes dicen seguir los postulados de una religión.

Mientras los protestantes de la EKD

Enquanto os protestantes da EKD [Iglesia Evangélica en Alemania] registraron el mayor declino en el número de miembros en los años anteriores a 202, en el 2023, así como en 2021 y 2022, fueron los católicos romanos los qu registraron el mayor declinio debido al mayor número de desistimientos”, afirma el grupo de investigación.

En el 2024, “ambas iglesia [evangélica y católica] están empatadas, con cerca de 580.000 pérdidas de miembros cada una. Esta es la cuarta vez, para ambas iglesias sumadas, que pierden más de un millón de miembros”.

En sentido contrario, los musulmanes aumentaron en 80.000 en el 2024.

Sobre práctica religiosa, la encuesta encontró que “el 6,6% de los católicos romanos asistieron a servicios religiosos al menos una vez al mes en 2024; en las iglesias regionales protestantes, la proporción de personas que asistieron a servicios religiosos fue del 2,3%” y “alrededor del 25% de los musulmanes asistieron a mezquitas (por ejemplo, para las oraciones del viernes)”.

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Un problema menos: El cardenal Becciu renuncia a entrar en el cónclave

El cardenal ha sido condenado en primera instancia por el Tribunal Vaticano por malversación, estafa agravada y abuso de poder en el marco de la compraventa de un palacio londinense

Becciu habría dado un paso atrás después de que el cardenal Parolin hubiera presentado la semana pasada dos cartas firmadas por el Papa Francisco en las que reafirmaba su intención de apartarle de la votación que tendrá lugar a partir del 7 de mayo en la Capilla Sixtina

Argüello: “Lo mejor sería que el cardenal Becciu renunciara a participar en el Cónclave”

El presidente de la CEE apuesta por “un Papa que sea fiel a Pedro y a Francisco” y que sea “testigo” de Jesucristo. “Yo quiero que el Papa sea, como Pedro, un testigo del Evangelio. Una persona dispuesta a anunciar el Evangelio”