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El Pontificado del Papa Francisco: Un Liderazgo de Compasión y Renovación para la Iglesia

El Papa Francisco, cuyo nombre secular es Jorge Mario Bergoglio, se ha consolidado como una de las figuras más influyentes y transformadoras de la Iglesia Católica en el siglo XXI. Elegido el 13 de marzo de 2013 como el sucesor de San Pedro, su pontificado ha estado marcado por un profundo compromiso con los pobres, la justicia social, la misericordia y la renovación pastoral. Desde sus primeros gestos hasta sus encíclicas y exhortaciones apostólicas, el Papa Francisco ha dejado una huella indeleble en la vida de la Iglesia y en el mundo entero.

Un Pontificado Centrado en la Misericordia

Uno de los pilares del pontificado del Papa Francisco ha sido su insistencia en la misericordia divina como corazón del Evangelio. En 2015, proclamó un Jubileo Extraordinario de la Misericordia, subrayando que «la misericordia es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro» (Misericordiae Vultus, 2). Este enfoque ha inspirado a millones de fieles a redescubrir la compasión de Dios y a vivirla en sus comunidades.

Su encíclica Evangelii Gaudium (2013) también marcó un hito, invitando a la Iglesia a ser una «Iglesia en salida», que lleve el mensaje de Cristo a las periferias existenciales. Francisco ha insistido en que la Iglesia no puede encerrarse en sí misma, sino que debe ser un refugio para los marginados, los pobres y los que sufren.

Un Líder Comprometido con los Pobres y la Justicia Social

El Papa Francisco ha sido un defensor incansable de los más vulnerables. Su opción preferencial por los pobres se ha manifestado en sus palabras y acciones. En su exhortación apostólica Amoris Laetitia (2016), abordó temas cruciales como la familia y el amor, siempre con un enfoque pastoral que busca acompañar a las personas en sus realidades concretas.

Además, su encíclica Laudato Si’ (2015) ha sido un llamado urgente a cuidar la «casa común», destacando la conexión entre la crisis ambiental y la injusticia social. Francisco ha denunciado el consumismo desenfrenado y ha pedido una conversión ecológica que respete la creación y promueva el bienestar de todos, especialmente de los más pobres.

Reforma y Renovación en la Iglesia

El pontificado de Francisco también ha estado marcado por esfuerzos significativos para reformar las estructuras de la Iglesia. Ha promovido una mayor transparencia en las finanzas vaticanas y ha trabajado para combatir los abusos de poder y los escándalos de abuso sexual. En 2019, convocó un encuentro histórico con los líderes de las conferencias episcopales de todo el mundo para abordar este flagelo, subrayando la necesidad de justicia, prevención y sanación para las víctimas.

Además, ha impulsado una mayor sinodalidad, es decir, un estilo de Iglesia que camina junta, escuchando a todos los bautizados. El Sínodo sobre la Sinodalidad, iniciado en 2021, es un ejemplo claro de su deseo de que la Iglesia sea más inclusiva y participativa.

Un Mensaje de Esperanza para el Mundo

El Papa Francisco ha sido una voz profética en un mundo marcado por conflictos, desigualdades y divisiones. Ha abogado por la paz en zonas de guerra, ha denunciado la indiferencia hacia los migrantes y refugiados, y ha promovido el diálogo interreligioso como camino para construir la fraternidad humana. Su encíclica Fratelli Tutti (2020) es un llamado a superar las barreras culturales, políticas y religiosas para trabajar juntos por un mundo más justo y solidario.

Su estilo cercano y humilde ha resonado profundamente en personas de todas las creencias. Desde su elección, ha optado por vivir en la Casa Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico, simbolizando su deseo de una Iglesia más sencilla y cercana a la gente.

Un Pontificado que Inspira

El Papa Francisco ha demostrado que el liderazgo en la Iglesia no se trata de poder, sino de servicio. Su pontificado ha sido un testimonio vivo del Evangelio, recordándonos que el amor de Dios es para todos, especialmente para los más necesitados. En un mundo que a menudo parece dividido y desesperanzado, su mensaje de misericordia, justicia y fraternidad sigue siendo un faro de luz.

Como él mismo ha dicho: «El amor de Dios no conoce fronteras y la Iglesia debe ser siempre la casa abierta del Padre» (Evangelii Gaudium, 47). El Papa Francisco nos invita a todos a ser parte de esta misión, llevando el amor de Cristo a cada rincón del mundo.

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El Papa Francisco ha regresado a la casa del Padre

La mañana del lunes de Pascua, 21 de abril de 2025, a las 7:35 a.m., el mundo recibió la triste noticia del fallecimiento del Papa Francisco en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano. A los 88 años de edad, el Santo Padre ha partido a la Casa del Padre, dejando un legado imborrable en la historia reciente de la Iglesia y de la humanidad.

Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires (Argentina) el 17 de diciembre de 1936, fue elegido Papa el 13 de marzo de 2013, convirtiéndose en el primer pontífice jesuita, el primero procedente del continente americano y el primero no europeo en más de mil años. Su elección fue, para muchos, un soplo del Espíritu en tiempos complejos. Con el nombre de Francisco, quiso rendir homenaje al poverello de Asís, marcando ya desde su nombre un pontificado orientado a la humildad, la paz y la cercanía con los más necesitados.

Durante sus más de 12 años de pontificado, el Papa Francisco impulsó una auténtica «Iglesia en salida», tal como expresó en su primera exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Su estilo pastoral, sencillo y directo, conquistó a millones de fieles e incluso tocó el corazón de no creyentes. Con encíclicas como Laudato si’ y Fratelli tutti, el Papa supo tender puentes, llamar a la conversión ecológica y recordar la fraternidad universal como clave para la paz.

Francisco reformó las estructuras de la Curia, promovió la sinodalidad como forma de caminar juntos en la Iglesia, y acompañó con ternura a los descartados y heridos del mundo. Su defensa de la vida, de la familia, de los migrantes, de los pobres, fue constante y profética. Abogó por la justicia social, tendió la mano a las periferias existenciales y trabajó incansablemente por la reconciliación y el diálogo, incluso en medio de graves crisis internas y externas.

A lo largo de su vida, sufrió varias dolencias, entre ellas la pérdida de parte de un pulmón en su juventud y varias intervenciones quirúrgicas, incluida una operación de colon en 2021. Sin embargo, jamás perdió el ánimo ni la dedicación al rebaño que se le había confiado. Mantuvo una ética de trabajo admirable y una profunda espiritualidad.

El Papa Francisco será sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, fuera del Vaticano, cumpliendo así su deseo personal. Este gesto, profundamente simbólico, refleja una vez más su humildad y su cercanía con el pueblo de Dios.

Hoy, los católicos del mundo entero elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso del Santo Padre, agradeciendo su entrega generosa al servicio de Cristo y de la Iglesia. Como él mismo dijo en tantas ocasiones: “Recen por mí”.

Gracias, Francisco. Por tu sonrisa, por tu valentía, por tu fe. Que intercedas desde el cielo por la Iglesia que tanto amaste.

El cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, anunció con tristeza el fallecimiento del Papa Francisco, con estas palabras:

«Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre.

Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados.

Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino».

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Pascua para la vida en esperanza

Hoy abundan, en todos los medios, las terapias para el éxito, para la felicidad, para la introspección, etc. Proliferan todo tipo de “coaching”, entrenamientos, acompañamientos, conferencias motivacionales, libros y programas inspiracionales, clínicas, expertos y metodologías para mejorar la vida del ser humano. Y, al mismo tiempo, crece el número de problemas relacionados con la salud mental, con la angustia y el sin-sentido.

Estos negocios y problemas aumentan porque el ser humano experimenta una permanente necesidad de perfeccionamiento, de superación, de una vida mejor y, porque – además – parece difícil encontrar motivos para esperar un futuro mejor.

La vocación primordial de todo ser humano es la necesidad de humanizarse cada día, de ser mejor, viviendo valores inscritos en el corazón de todo hombre, tales como el anhelo de vida, de libertad, de justicia, de verdad, de solidaridad, de paz…

También en la dimensión y convivencia social, todos experimentamos la necesidad de crecimiento, mejorando las relaciones interpersonales, las estructuras sociales, las organizaciones.

Precisamente, la familia, la escuela y todas las instancias e instituciones sociales, especialmente las religiones, están para impregnar de valores la vida en sociedad, para ayudar a que en cada ser humano afloren y se practiquen los mejores valores humanos o para reprender, si es el caso, a quien y cuando se atente contra ellos.

Esta necesidad de humanización y de perfeccionamiento es, precisamente, el mensaje fundamental que, por estos días, nos transmite la celebración litúrgica de la pascua cristiana.

“Pascua” es una palabra de origen hebreo que significa “paso”. La pascua cristiana conmemora – de manera remota – el “paso” del pueblo del Antiguo Testamento de la esclavitud egipcia a la libertad. Pero, de manera próxima, confesamos y celebramos el “paso” del Crucificado de la muerte a la vida, el “paso” del aparente fracaso del proyecto de vida y del evangelio de Jesús en la cruz a la victoria sobre el mal, al triunfo sobre toda forma de esclavitud y de muerte.

Después de la muerte de Jesús, la primera experiencia que vivieron y compartieron los primeros discípulos del Maestro de Nazaret fue la de una transformación de sus mentes (Rm 12,2), para vivir según la lógica y sabiduría de Dios (1 Cor 1,18-25). Transformación que consistió en una vida nueva (2 Cor 5,17) por la que ahora pueden llamar a Dios “Padre” (Gál 4,6) y pueden, por ello, vivir amando y sirviendo a todos como hermanos.

Esta experiencia de cambio, de transformación, de vidas nuevas de unos primeros cristianos es el fundamento histórico de la resurrección. Vida nueva por la que confiesan al muerto como vivo, al Crucificado como Viviente, como Resucitado, como presente en medio de ellos.

Desde entonces, el mejor testimonio y presencia del Resucitado en el mundo es la vida nueva de un hombre, de una mujer, que – por ello mismo – confiesa al encuentro con el Crucificado-Resucitado como el causante de dicha vida nueva, hasta gritar como Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20)

Esta vida nueva, alegre, sin temores, constructora de paz mediante el perdón y mediante el pan partido y compartido, vida abundante y de esperanza por el mandamiento fraterno del amor son los frutos descritos en los relatos de las apariciones de los evangelios.

El mensaje fundamental de la pascua cristiana que celebra la resurrección del Crucificado es, entonces, una exhortación y una invitación a toda la humanidad para que “pasemos” de formas de muerte a formas de vida, de cultura violenta y fratricida a una civilización del amor, a una cultura de la esperanza solidaria.

Pascua, entonces, no es una conmemoración, una celebración exclusiva de cristianos. Es, muy al contrario, una palabra definitiva y última de Dios sobre la vida y la muerte del hombre y de toda la humanidad. Por la resurrección de Cristo podemos vivir en alegre esperanza, con la certeza de que estamos convocados a la salvación y no al fracaso ni al triunfo del mal.

La resurrección canta y proclama la posibilidad de la vida plena que anhelamos todos, no sólo los discípulos de Cristo. Porque “Dios quiere que todos los hombres se salven…” (1 Tim 2,4). Por la resurrección creemos y confesamos que la vida plena, feliz, eterna que todos esperamos es una posibilidad, mejor, una certeza en el Dios de Jesucristo.

Así, la celebración de la Pascua, sinónimo de la celebración de la vida abundante que anhelamos es una inmejorable contribución de la fe cristiana a la esperanza de toda la humanidad y “representa un noble esfuerzo por seguir afirmando la vida incluso allí donde ésta sucumbe derrotada por la muerte”. (Manuel Fraijó – Citado en: Pagola, José Antonio, El camino abierto por Jesús, Mateo 1, Pág. 301).

Que celebremos la Pascua dando “pasos” hacia una vida e historia personal, familiar y social mejor. Que todos los días vivamos pascua dando “pasos” hacia mejores relaciones e instituciones. Que, en medio del mal cotidiano, nos superemos y lo superemos construyendo y “pasando” hacia espacios de vida y de esperanza.

¡Felices Pascuas!

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Recuerdo de la fuerza de sus gestos y su cercanía a los últimos

De la CEI hasta la COMECE, desde el Policlínico Gemelli hasta el hospital «Bambino Gesù», los testimonios de instituciones y organizaciones religiosas tras el regreso del Papa Francisco a la Casa del Padre dan cuenta de un pontificado vivido «hasta el final», guiado por la atención a la pobreza, la paz y el amor a la Creación

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Un mar de gratitud envuelve el recuerdo de un pontificado que ha caminado hacia las «periferias existenciales», ligero y decidido por las sendas trazadas por Francisco de Asís: la pobreza acogida como hermana, la paz invocada como aliento del mundo, la Creación custodiada como jardín sagrado. Sin olvidar el «silencio» de los gestos «en las paradojas» del mundo, la «autoridad moral» de los niños que sufren, la mano tendida a los pobres, el corazón abierto al diálogo entre los credos.

Así surgieron los primeros testimonios de la Iglesia en Italia el día del regreso del Papa Francisco a la Casa del Padre, a las 7.35 horas del 21 de abril.

Nos ayudó a ir a las «periferias existenciales»

«Este es un momento doloroso y de gran sufrimiento para toda la Iglesia. Confiamos a nuestro amado Papa Francisco al abrazo del Señor, con la certeza, como él mismo nos enseñó, de que ‘todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre’».

Así se expresaba el cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, en un comunicado publicado en la página web de la CEI.

«Ahora es tiempo de silencio y oración», añadió el arzobispo en un segundo mensaje, «y damos gracias a Dios por el don del Papa Francisco, por su incansable servicio durante estos años y por su testimonio, hasta el final, de fe y esperanza».

“Con sus gestos y su palabra nos ayudó a caminar, a salir, a ir a las periferias, incluso a las existenciales, a encontrarnos con todas las personas recordando que somos ‘Fratelli tutti’. El mundo llora, ahora es tiempo de silencio y oración, de acción de gracias por su servicio, por esa imagen que nos acompañará mientras lloramos de alegría en la Resurrección y luego en su entrega hasta el final”

De ello se hizo eco monseñor Mariano Crociata, presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE), quien calificó de «extraordinaria» ante los medios vaticanos la labor de «renovación» de la Iglesia y de «anuncio» evangélico llevada a cabo por Francisco. Una labor de «diálogo con todos – añadió Crociata – de promoción y de búsqueda de la paz».

Su cercanía a los niños y a los pobres

El mensaje de pésame de la «familia» de la Universidad Católica del Sagrado Corazón y del hospital Policlínico A. Gemelli recuerda el encuentro del pasado 16 de abril, en el que Francisco quiso despedirse del personal médico que lo había asistido durante 38 días. El comunicado menciona la «cercanía» demostrada constantemente por el Pontífice hacia la universidad y el hospital «como signo concreto y generador de la presencia de los católicos italianos en el seno de la sociedad».

«No podremos olvidar la afabilidad y la alegría que mostró al estar rodeado de niños, su capacidad de permanecer cerca del dolor de las familias, las palabras con las que exhortó a toda la comunidad del Bambino Gesù a dedicarse con un compromiso cada vez mayor a la acogida y al cuidado de los pacientes, instándonos a tener como brújula la ‘autoridad moral’ de los niños que sufren», escribió el presidente del hospital «del Papa», Tiziano Onesti, en el comunicado de prensa emitido tras el regreso del Pontífice a la Casa del Padre.

Don de amor

Gratitud «al Señor», por el don de un pastor «que llevó el Evangelio hasta los confines de la Iglesia, entregándose para manifestar la cercanía y el amor de Dios a todos, especialmente a los más pobres y abandonados en el cuerpo y en el espíritu», expresaron en cambio los responsables del Camino Neocatecumenal, que añadieron que el testimonio de Francisco de «donación total para testimoniar el amor de Dios a toda criatura» permanecerá intacto.

Pastor «cercano y amoroso»

Un «don de amor»: así describió Margaret Karram, teóloga palestina y presidenta del Movimiento de los Focolares, todo el pontificado de Francisco. «Un pastor cercano y amoroso». El Papa ha exhortado constantemente a los miembros del movimiento a un testimonio vivo, valiente y fiel hasta los huesos. Karram relató también su gratitud personal por su atención a Tierra Santa y por haberla llamado a participar en el Sínodo de la Sinodalidad.

«Tristeza» y «luto», pero también «confianza»

Es un «gracias» que huele a emoción, el pronunciado por el cardenal Augusto Paolo Lojudice, arzobispo de Siena-Colle di Val d’Elsa-Montalcino: un gracias, recogido por los medios vaticanos, para un Papa que se desgastó hasta la última luz, «hasta el final». Inolvidable, cuenta, la bendición impartida el día de Pascua, al mundo entero.

«Sentado en su silla de ruedas, con voz débil pero alma ardiente, quiso decir a la Iglesia, al mundo, a la humanidad: Los acompaño, los bendigo y seguiré haciéndolo. Y lo hará, estamos seguros, también desde el cielo». Junto a la «tristeza» y el «dolor», sin embargo, vibra la «confianza»: el Espíritu Santo seguirá soplando, señalando el camino, iluminando a quienes deberán escucharlo para reconocer el rostro del Papa «que Él desea».

Francisco, un nombre que era a la vez mensaje y programa

Fray Massimo Fusarelli, ministro general de la Orden de Hermanos Menores, recuerda el asombro y la frescura que contenía la elección de ese nombre – Francisco – que era inmediatamente a la vez mensaje y programa. Un nombre que hablaba de «pobreza», de «paz», de amor a la tierra. Tres estrellas luminosas que guiaron todo el camino del Papa, junto a un Evangelio vivido sine glossa, «sin comentarios», como quería el Santo de Asís.

«El Papa Francisco ha sabido tocar el corazón del Evangelio con su sensibilidad ignaciana», dice Fusarelli, destacando las raíces franciscanas de un pontificado que ha caminado con la esencialidad de los pequeños. De Laudato si’ a Fratelli tutti, pasando por Evangelii gaudium, todo es una invitación a «salir», a anunciar y a abrazar.

Y luego los gestos – «que a menudo han hablado en el silencio de las paradojas» – como los dirigidos a los enfermos – «a menudo desfigurados por su enfermedad» – a los emigrantes – en los viajes a Lampedusa y Lesbos – a los últimos. Un lenguaje «inmediato, concreto, a menudo coloquial». Una espiritualidad vivida en el encuentro, donde cada rostro se convierte en Evangelio.

«No nos olvidemos de los pobres»

En el corazón del pontificado, la predilección por los últimos, subrayada por el sacerdote Marco Pagniello, director de Cáritas Italiana. «No olvidemos a los pobres», una advertencia que se ha convertido en un eco permanente, una llamada profética a construir «comunidades» abiertas, acogedoras, capaces de palabras de paz y gestos de justicia. Un camino compartido hacia una «nueva humanidad», fundada en la fraternidad: el único camino hacia la paz, el único abrazo posible para incluir a todos.

Un «túnel» de diálogo y amistad

Y al hablar de un solo abrazo, no se puede dejar de recurrir al énfasis de Francisco en el diálogo interreligioso. Una cercanía, la del Papa a otras confesiones religiosas, atestiguada por las condolencias expresadas por la comunidad musulmana al obispo de Estambul, monseñor Massimiliano Palinuro, a las que también se sumó el secretario particular del presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan. «Ahora es el momento de recoger el legado del Papa y custodiarlo», declaró Palinuro a los medios de comunicación vaticanos.

El padre Sebastiano D’Ambra, fundador del movimiento islámico-cristiano Silsilah, también habló sobre el diálogo interreligioso. A él, actualmente en Filipinas, la tarea de recordar el Documento sobre la Hermandad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado en Abu Dabi en 2019 con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyib.

Un texto que ha abierto puentes, curado heridas, que ha hecho abrir «túneles» de amistad, como el que visitó el Papa en Yakarta, Indonesia, durante su Viaje Apostólico en septiembre del 2024, conectando la mezquita con la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Un poderoso símbolo de lo que el Papa Francisco ha construido: vínculos, no muros. Un legado vivo de un pastor que eligió el camino, el acompañamiento, la escucha. Hasta el final.

Colombo: Francisco nos enseñó a vivir con fe y realismo

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina destacó el legado de cercanía, misericordia y compromiso con los más pobres del Papa Francisco. “Fue un pastor profundamente humano y por eso enteramente cristiano”, afirmó.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano – Vatican News

En una mañana teñida por la tristeza y la conmoción, la Iglesia Católica recibió la dolorosa noticia del fallecimiento del Papa Francisco. A las 7:35 a.m., hora local de Roma, el primer Pontífice latinoamericano y argentino partió a la Casa del Padre, tras una convalecencia que, aunque visible en sus últimos actos públicos, no anticipaba un desenlace tan inmediato.

En este contexto de duelo y esperanza, Radio Vaticana y Vatican News conversaron en exclusiva con Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien ofreció una sentida reflexión sobre la vida, el legado y la figura entrañable del Santo Padre.

Sorpresa y esperanza en una mañana de Pascua

“Nos ha aturdido su partida, nos ha llenado de sorpresa”, confesó el prelado, aún conmovido. Recordó cómo, apenas ayer, Francisco se asomó a la logia central de la Basílica de San Pedro para impartir la tradicional bendición Urbi et Orbi.

“Veíamos el esfuerzo que representaba para él estar allí, y al mismo tiempo, su determinación de estar cerca del pueblo de Dios hasta el final”, comentó. En medio de la sorpresa por su muerte, el prelado reconoció que pronto esa conmoción se vio acompañada de una esperanza firme: la misma que el Papa supo sembrar en la vida de la Iglesia y en cada corazón que tocó con su palabra, su mirada y sus gestos.

Un Papa de la misericordia y el compromiso con los pobres

Al hablar del legado de Francisco, Mons. Colombo no dudó en señalarlo como un testigo incansable del amor de Dios, particularmente hacia los más pobres y excluidos. “Nos enseñó a vivir con los pies bien puestos en la tierra, con un corazón generoso y una fe profundamente comprometida con la realidad”, afirmó.

Subrayó además que el mensaje de misericordia del Papa no era una idea abstracta, sino una práctica cotidiana, encarnada en gestos concretos de ternura, cercanía y servicio. Francisco impulsó una Iglesia samaritana, una “Iglesia hospital de campaña”, que no teme ensuciarse las manos para sanar las heridas del mundo.

Una Iglesia sinodal, abierta y participativa

Consultado sobre el significado de haber tenido a un Papa argentino, Monseñor Colombo evocó con emoción el momento histórico de su elección en 2013. “Nos hizo volver a nuestras raíces de Iglesia misionera, una Iglesia latinoamericana que sale al encuentro, que pone en el centro la vida del discípulo misionero”, dijo. Destacó también su rol clave en llevar las conclusiones de la conferencia de Aparecida al corazón de la Iglesia Universal y su impulso a procesos inéditos como la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe. Para Colombo, el Papa Francisco supo traducir el dinamismo pastoral del continente en una propuesta eclesial concreta y universal.

Una de las grandes huellas del pontificado, a juicio del arzobispo, fue el camino de la sinodalidad. “Francisco nos confirmó en el deseo de construir una Iglesia fraterna, participativa, donde todos tengan voz”, afirmó, haciendo referencia a la reciente experiencia del Sínodo sobre la Sinodalidad. También valoró profundamente su apertura a las mujeres, su ternura con los ancianos, su cercanía con los jóvenes y su firme opción por las periferias, esas realidades humanas a menudo invisibilizadas, pero que para Francisco fueron siempre el centro del Evangelio.

Un llamado a continuar su legado

En un plano más personal, Monseñor Colombo recordó con cariño el acompañamiento de Francisco desde que fue ordenado obispo en 2009. “Me encomendaron a la Virgen de Luján, y él estuvo allí, cercano, como era su estilo: sencillo, humano, siempre preguntando por todos”. Esa humanidad, explicó, fue precisamente el rasgo más cristiano del Papa: “Nos mostró con su vida que ser profundamente humano es el mejor camino para vivir el Evangelio”.

Al concluir la entrevista, el presidente de los obispos argentinos hizo un llamado a los fieles de América Latina y del mundo: “Honremos su memoria viviendo como él nos enseñó: siendo una Iglesia samaritana, servidora, misericordiosa, que escuche el clamor del pueblo y lo transforme en caminos de esperanza”. Y añadió con convicción: “Dios nos ha concedido en Francisco un pastor según su corazón, un corazón traspasado por el amor de Cristo. Que ese sea también nuestro norte, nuestra brújula”.

En medio del luto, las palabras de Monseñor Colombo resuenan como un eco del propio Francisco: humildes, firmes, esperanzadas. Palabras que no sólo despiden a un Papa, sino que recuerdan la fuerza de su legado, y el compromiso de seguir construyendo una Iglesia más fraterna, más justa y más humana.

Condolencias desde Gaza: la voz de paz del Papa Francisco no debe apagarse

El padre Gabriel Romanelli, párroco de la Iglesia de la Sagrada Familia, recuerda la última llamada telefónica del Pontífice el pasado sábado: «Recemos para que los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo acojan sus continuas y apremiantes peticiones de paz».

Roberto Cetera y Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Un padre que siguió a sus hijos en dificultad durante 19 meses. Así se puede pensar en la cercanía del Papa Francisco a la Iglesia de la Sagrada Familia en Gaza, consolada casi cada noche por su voz, que no le faltó ni siquiera durante la larga hospitalización en el Hospital Gemelli, interesándose por cómo estaban, cuánto habían comido, llevando en el corazón a los niños, víctimas inocentes del conflicto entre Israel y Hamás. Llamadas telefónicas que siempre terminaban con una invitación a la oración, el lugar de aterrizaje más seguro en un clima de guerra.

Para el Papa una oración de unidad

Tras el anuncio del fallecimiento del Papa, los medios de comunicación vaticanos recogieron la voz del padre Gabriel Romanelli, párroco de los latinos en Gaza. «Nosotros, de la parroquia de la Sagrada Familia, estábamos visitando la iglesia griega ortodoxa de San Porfirio para saludar al obispo griego Alexios y al párroco, ya que este año hemos celebrado juntos la Santa Pascua. Inmediatamente nos reunimos allí en oración’. Una oración común que se eleva desde los cielos de Gaza, quizá el regalo más bienvenido para el Papa Francisco.

Sus llamamientos no caen en saco roto

«En el recinto de nuestra parroquia -añade el padre Romanelli- seguimos rezando por el Papa Francisco y alabando a Dios por el gran don que nos ha hecho de su persona.El Papa Francisco es un pastor que ama, sigue, como todos sabemos, a esta pequeña comunidad nuestra, rezando y trabajando por la paz.Esperemos que los llamamientos que ha hecho, y también el último que ha tenido la fuerza de hacer hace pocas horas, sean atendidos: que cesen las bombas, que termine esta guerra, que sean liberados los rehenes y prisioneros, y que la ayuda humanitaria a la población pueda reanudarse y llegar de manera coherente».

La última llamada

«El Papa nos llamó por última vez el sábado por la noche, justo antes de empezar la Vigilia Pascual, mientras rezábamos el Rosario. Nos dijo que rezaba por nosotros, nos bendijo y nos agradeció nuestras oraciones en su favor. Pidamos al Señor -concluye el padre Romanelli- que le conceda el descanso eterno, y recemos para que los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo acojan sus continuas y apremiantes peticiones de paz en Gaza y en el mundo».

Líderes del mundo lamentan la muerte del Papa

La muerte de Francisco ha dejado un «grave vacío», escribe el Presidente italiano Sergio Mattarella. Este sentimiento fue compartido por los líderes mundiales: desde los últimos con los que se reunió, los monarcas británicos Carlos y Camilla y el vicepresidente estadounidense JD Vance, hasta los jefes de facciones en conflicto, incluidos los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky, y los presidentes de Israel, Isaac Herzog, y la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

Isabella H. de Carvalho y Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Mensajes de condolencia surgen de todos los rincones del planeta, como oraciones llevadas por el viento, dando testimonio de un amor que trasciende fronteras y credos. La comunidad política internacional se apiña en torno a la figura del Papa Francisco, que ha regresado a la Casa del Padre a las 7:35 horas de hoy, 21 de abril.

Condolencias de las instituciones italianas

«He conocido con gran dolor personal la noticia de la muerte del Papa Francisco, sintiendo el grave vacío creado por el fallecimiento de un punto de referencia que siempre representó para mí», ha escrito el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, en un comunicado publicado en la web Quirinale. «La muerte del Papa Francisco -añadió- suscita dolor y emoción entre los italianos y en todo el mundo. Su magisterio recordaba el mensaje evangélico, la solidaridad entre los hombres, el deber de la cercanía a los más débiles, la cooperación internacional y la paz en la humanidad. La gratitud hacia él debe traducirse en la responsabilidad de trabajar, como él hizo constantemente, por estos objetivos». «Tuve el privilegio de gozar de su amistad, de sus consejos y de sus enseñanzas, que nunca faltaron ni siquiera en los momentos de prueba y sufrimiento», escribió la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni. «En las meditaciones del Vía Crucis nos recordaba el poder del don, que hace florecer todo de nuevo y es capaz de reconciliar lo que a los ojos del hombre es irreconciliable. Y pidió al mundo, una vez más, el coraje de un cambio de rumbo, para seguir un camino que no destruye, sino que cultiva, repara, custodia».

Solidaridad desde Inglaterra

El arzobispo de York, Stephen Cottrell, que actualmente dirige la Iglesia de Inglaterra de forma interina, ha emitido un comunicado en el que recuerda las palabras que Francisco le dirigió durante un encuentro en 2023: ‘Caminemos juntos, trabajemos juntos, recemos juntos’.Una frase que, según el arzobispo, resume el pontificado del Papa Francisco, ‘consciente de las divisiones presentes en el seno de la Iglesia’, pero al mismo tiempo dispuesto a escuchar y a establecer ‘un proceso de sinodalidad’, que representa ‘un legado permanente para la Iglesia católica romana y para todos nosotros’.El Rey Carlos III rindió homenaje al Papa Francisco, recordando su «compasión» y compromiso ecuménico en un mensaje difundido por el Palacio de Buckingham en nombre también de la Reina Camilla.El soberano británico recordó la «convicción» del Pontífice de que «el cuidado de la Creación es una expresión existencial de la fe», capaz de encontrar «eco en tantas personas de todo el mundo».Hace quince días, la pareja real se había reunido con él en una visita privada al Vaticano, al margen de su viaje a Roma.

La política europea rinde homenaje a Francisco

También llegaron numerosos mensajes de las instituciones políticas europeas.Que los fieles «encuentren consuelo en la idea de que el legado del Papa Francisco seguirá guiándonos a todos hacia un mundo más justo, pacífico y compasivo», escribió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en X.«De Buenos Aires a Roma, el Papa Francisco ha querido que la Iglesia lleve alegría y esperanza a los más pobres entre los pobres.Para unir a las personas entre sí y con la naturaleza.Que esta esperanza se eleve sin cesar más allá de él», el mensaje en las redes sociales del presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron.

«Francisco será recordado por su incansable compromiso con los más débiles de la sociedad, la justicia y la reconciliación. La humildad y la fe en la misericordia de Dios fueron sus principios rectores», escribió el Canciller alemán, Friedrich Merz.«Sabía dar esperanza, aliviar el sufrimiento mediante la oración y promover la unidad.Rezó por la paz en Ucrania y por los ucranianos.Lloramos junto con los católicos y todos los cristianos que han buscado apoyo espiritual en el Papa Francisco», el mensaje del Presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky.  Una «persona excepcional», un «gran defensor de la justicia y la humanidad» que «promovió el diálogo entre la Iglesia católica de Roma y la Iglesia ortodoxa rusa».Así lo recordaba el presidente ruso, Vladimir Putin, en un telegrama enviado al Vaticano y publicado en la página web del Kremlin.  El Pontífice gozaba de gran autoridad internacional como «fiel servidor de la enseñanza cristiana, sabio clérigo y estadista, consecuente defensor de los altos valores del humanismo y la justicia», subrayó Putin, recordando que «durante su pontificado promovió activamente la interacción constructiva entre Rusia y la Santa Sede».

El Papa recordado desde el extranjero

Las condolencias por la muerte del Papa Francisco también llegan desde fuera del continente europeo. «Descansa en paz, Papa Francisco», rezaba el post conmemorativo publicado en el perfil X de la Casa Blanca, junto a fotografías del pontífice con el presidente y el vicepresidente estadounidenses, Donald Trump, y JD Vance. «Que Dios le bendiga a él y a todos los que le querían», añadió el presidente estadounidense, en otro post. Vance, que se había reunido con Francisco en la misma mañana de Pascua, también expresó su cercanía personal a la comunidad cristiana, y recordó la homilía pronunciada por Francisco en el momento extraordinario de oración en el parvis de la Basílica de San Pedro celebrado el 27 de marzo de 2020. «Fue realmente muy hermoso», escribió Vance. El presidente de Argentina, y compatriota suyo, Javier Milei, escribió en las redes sociales cómo «a pesar de las diferencias que hoy parecen mínimas», poder encontrarse con el Papa «en su amabilidad y sabiduría» fue «un verdadero honor».El Presidente de la India, Narendra Modi, recordó en las redes sociales sus encuentros con el Papa y su «compromiso con el desarrollo inclusivo y global.Su afecto por el pueblo indio permanecerá siempre vivo».

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, dijo en un discurso televisado a todo el país que todas las banderas ondearán a media asta en los edificios gubernamentales el martes en señal de respeto por el fallecido pontífice. «Para los católicos australianos fue un campeón devoto y un padre cariñoso», dijo Albanese.«El Papa Francisco vivió su fe y su vocación de palabra y obra.Ha sido verdaderamente una inspiración».

Mensajes desde Oriente Medio

Desde Tierra Santa, el presidente de Israel, Isaac Herzog, envió sus condolencias al mundo cristiano y, en particular, a las comunidades cristianas de Tierra Santa.«Hombre de fe profunda y pasión sin límites», escribió Herzog en su perfil X, Francisco “dedicó su vida a consolar a los pobres y a pedir la paz en un mundo atormentado”.El presidente israelí espera que las oraciones del Papa por el fin de los conflictos en Oriente Próximo «y por el regreso de los rehenes sean pronto escuchadas».Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina, envió sus condolencias al Vaticano tras la muerte del Papa Francisco, a quien calificó de «símbolo de tolerancia, amor y fraternidad» y «verdadero amigo de la paz y la justicia».

El recuerdo de cardenales y obispos

El cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, arzobispo de Guayaquil (Ecuador), deseó que las palabras «cálidas y serenas» del Papa «nos sigan acompañando a la casa del Padre como peregrinos de la esperanza». Cabrera Herrera, que fue creado cardenal por Francisco en el Consistorio del 7 de diciembre de 2024, escribió cómo, con motivo de la Pascua, «el paso de la muerte a la vida, del dolor a la alegría», Francisco se unió a la «resurrección» de Jesús.«Que el Señor le acoja en su compañía eterna, junto al Padre.Gracias, Papa Francisco.Más que nunca, rece por nosotros», es el mensaje de monseñor Éric de Moulins-Beaufort, presidente de la Conferencia Episcopal Francesa.

El Papa peregrino entre las periferias del mundo

Las imágenes más significativas de las 47 peregrinaciones internacionales de Francisco, con el primer viaje fuera de Roma, a Lampedusa en julio de 2013. Desde la más hermosa y deseada, hasta Irak en marzo de 2021, devastada por la guerra civil, al igual que Bangui, capital de la República Centroafricana, a finales de 2015, donde abrió la primera Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia. Y luego el viaje más largo del pontificado, en 2024: Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental.

El Papa que siempre pidió servir a los «crucificados» del mundo

El superior general de los jesuitas en una carta de pésame por la muerte del Pontífice escribe: con nuestros hermanos «insistía siempre en la importancia de reservar en nuestra vida de misión un espacio suficiente para la oración y la atención a la experiencia espiritual». Una atención constante y discreta a la Compañía, invitada a dejarse «conmover por el Señor clavado en la cruz»

Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano – Vatican News

La Compañía de Jesús comparte el dolor por el final de la vida terrena del Papa Francisco. Y lo hace con profundo sentimiento y con la serenidad que da la firme esperanza en la resurrección por la que el Señor Jesús ha abierto la puerta a la plena participación en la vida de Dios. Así se expresa el padre Arturo Sosa, Superior General de los Jesuitas, en una carta enviada hoy a todos los hermanos del mundo y publicada en la página web de la Curia general.

Dirigió la Iglesia según el Vaticano II

“Su partida nos inquieta, pero un profundo sentimiento de gratitud brota espontáneamente de nuestros corazones”

«El Papa Francisco ha sabido conducir a la Iglesia durante su pontificado, en comunión y continuidad con sus predecesores en el esfuerzo por poner en práctica el espíritu y las orientaciones del Concilio Ecuménico Vaticano II –subraya, al tiempo que recuerda la atención con la que el Papa supo mirar los hechos del mundo – para ofrecer una palabra de esperanza a todos».

Sus encíclicas Laudato si’ y Fratelli tutti se consideran extraordinarias porque «no sólo revelan un lúcido análisis del estado de la humanidad, sino que, a la luz del Evangelio, ofrecen caminos para eliminar las causas de tanta injusticia y promover la reconciliación».

El padre Sosa destaca el diálogo «entre unos y otros, entre rivales políticos o entre religiones y culturas» que con Francisco fue «el camino para seguir proponiendo la paz y la estabilidad social, para crear ambientes de comprensión mutua, de cuidado recíproco y de apoyo solidario».

También se expresa admiración por su incansable actividad, «ya que proponía iniciativas o se sumaba a las de otros, siempre convencido del valor de la palabra y del encuentro».

Ante todo, atesora su «constante preocupación por la paz frente a la intolerancia y las guerras que amenazan la convivencia internacional y que generan indecibles sufrimientos entre los más indefensos, la empatía de su corazón con el inmenso flujo de personas desplazadas en todo el mundo, especialmente las que se ven obligadas a arriesgar su vida al atravesar el Mediterráneo».

Caminando juntos, obispo y pueblo, en fraternidad

Caminar juntos, obispo y pueblo, en un camino de fraternidad, amor, confianza y esperanza, y la centralidad de la oración, son para el padre general jesuita las coordenadas esenciales del Magisterio de Francisco. Su preocupación por la sinodalidad como dimensión constitutiva del ser Iglesia es un ejemplo de ello. Sosa subraya esa invitación recurrente e incansable: «No se olviden de rezar por mí».

A continuación, un recuerdo más personal: «Cuando se dirigía a nosotros, sus hermanos jesuitas, siempre insistía en la importancia de reservar un espacio suficiente en nuestra vida de misión para la oración y la atención a la experiencia espiritual», relata Sosa en su carta de hoy, recordando que sin esta actitud de oración, las demás preferencias apostólicas de la Compañía «no darán fruto», tal como les recomendaba el Pontífice.

«De este modo, reiteró la exhortación que hizo en el encuentro con los miembros de la Congregación General 36 (del 24 de octubre del 2016), cuando insistió con fuerza en la necesidad de pedir constantemente consuelo, dejándonos conmover por el Señor clavado en la cruz, que nos mueve al servicio de tantos crucificados en el mundo de hoy. En aquella ocasión, señaló algo que podemos considerar un elemento esencial de nuestra identidad».

Atención discreta y constante a la Compañía

El recuerdo de la alegría que proviene del Crucificado-Resucitado y de su Evangelio, a través del cual se proclama esta consoladora noticia, fue una constante en el pontificado del Papa Francisco, reitera finalmente el general de los jesuitas.

«No es casualidad que muchos de sus documentos magisteriales, empezando por la exhortación apostólica Evangelii Gaudium que marcó el tono de su pontificado, tengan incluso en su título esta referencia a la alegría profunda, que para él era algo irrenunciable». La atención del Papa Francisco a la Compañía de Jesús ha sido «discreta y constante».

Las palabras del padre Sosa concluyen con una invitación a acompañar al Papa Francisco en su encuentro definitivo «con el Dios del amor incondicional y de la misericordia infinita», confiados en que el Señor acoge a su Siervo fiel en el banquete del cielo y, movidos por su ejemplo, renovemos nuestro deseo y compromiso de seguir a Jesús pobre y humilde y servir a su Iglesia».

Un vídeo que narra la historia de Francisco desde su infancia hasta la elección papal

Fotos de él cuando era niño y joven, el día de su ordenación episcopal y su ministerio en Buenos Aires, la intensidad de sus gestos y palabras: en dos minutos y medio, entre fotos y vídeos, la historia de Jorge Mario Bergoglio desde su infancia hasta el 13 de abril de 2013, cuando se presentó ante la multitud en la Plaza de San Pedro como el Papa “llegado del fin del mundo”.