spot_img
26.7 C
Concepción del Uruguay
viernes, febrero 6, 2026
Inicio Blog Página 61

Misas e intenciones, un nuevo decreto para más transparencia y equidad

Con un Decreto aprobado este 13 de abril, el Dicasterio para el Clero ha actualizado la normativa sobre las intenciones de la Misa y las ofrendas correspondientes, introduciendo normas más claras para garantizar la transparencia, la equidad y el respeto de la voluntad de los fieles.

Vatican News

El Dicasterio para el Clero actualiza la disciplina relativa a las intenciones de la Misa y las ofrendas relacionadas, introduciendo reglas más claras para garantizar la transparencia, la rectitud y el respeto de la voluntad de los fieles. El Decreto aprobado por el Papa Francisco de forma específica hoy, 13 de abril, entrará en vigor el próximo 20 de abril, Domingo de Pascua.

Una costumbre que hay que proteger

La cuestión se refiere a una de las formas más concretas de participación de los fieles en la vida de la Iglesia: pedir que se celebre una misa por los vivos o por los difuntos. Se trata de una costumbre muy antigua, fundada en profundas motivaciones pastorales y espirituales, y hasta ahora regida por condiciones que, por una parte, mantenían la palabra dada a los oferentes y, por otra, prevenían del peligro de «comercio» con las cosas sagradas. En virtud de esta práctica, los fieles mediante la ofrenda, reza el texto, «desean unirse más estrechamente al Sacrificio eucarístico, añadiéndole un sacrificio propio y colaborando en las necesidades de la Iglesia y, en particular, contribuyendo al mantenimiento de sus ministros sagrados». De este modo, los fieles «se unen más íntimamente a Cristo que se ofrece y, en cierto sentido, se insertan aún más profundamente en la comunión con Él», según una costumbre que «no sólo es aprobada por la Iglesia, sino que también es promovida por ella».

El documento -que integra y precisa las normas ya contenidas en el decreto Mos iugiter de 1991- nace para afrontar algunas cuestiones críticas que han surgido en la práctica y especialmente en relación con las misas con intenciones «colectivas», es decir, celebraciones con varias intenciones en el mismo rito.

El consentimiento de los oferentes debe ser explícito

En particular, el Dicasterio presidido por el cardenal Lazarus You Heung-sik establece que, si lo ordena el consejo provincial o la reunión de los obispos de la provincia, «los sacerdotes pueden aceptar varias ofrendas de distintos oferentes, acumulándolas con otras y satisfaciéndolas con una sola Misa, celebrada según una única intención “colectiva”, si -y sólo si- todos los oferentes han sido informados y han consentido libremente». A este respecto, se explicita que, en ausencia de «consentimiento explícito», la voluntad de los oferentes «nunca puede presumirse», es más, «en su ausencia, siempre se presume que no se ha dado».

Si en primer lugar se recomienda que «cada comunidad cristiana se preocupe de ofrecer la posibilidad de celebrar misas diarias con una sola intención», el Decreto afirma que el sacerdote «puede celebrar misas diferentes también según intenciones “colectivas”, entendiéndose que le es lícito retener, diariamente, una sola ofrenda por una sola intención entre las aceptadas».

Garantizar los sacramentos a los más pobres y apoyar las misiones

De nuevo, el decreto renueva las disposiciones ya vigentes, según las cuales «el ministro, además de las ofrendas determinadas por la autoridad competente, para la administración de los sacramentos no pedirá nada, evitando siempre que los más necesitados se vean privados de la ayuda de los sacramentos a causa de la pobreza». Además, se aclara que cada obispo diocesano puede, en consideración a las circunstancias específicas de la Iglesia particular y de su clero, disponer el destino de las ofrendas «a las parroquias necesitadas de la propia diócesis o de otras, especialmente en los países de misión».

Vigilancia y prevención de delitos

Se pide a los obispos y a los párrocos que vigilen, asegurándose de que cada intención y ofrenda se inscriba en registros especiales, y que velen para que quede clara para todos «la distinción entre la solicitud de una intención específica de la Misa, (aunque sea “colectiva”) y el simple recuerdo durante una celebración de la Palabra o en determinados momentos de la celebración eucarística». A este respecto, se precisa que «solicitar» o incluso simplemente «aceptar ofrendas» en relación con los dos últimos casos es «gravemente ilícito» y prevé el recurso a «medidas disciplinarias y/o penales».

Una auditoría dentro de diez años

Por último, el Dicasterio para el Clero anuncia que, diez años después de la entrada en vigor de estas normas, promoverá un estudio de la práctica, así como de la legislación vigente en la materia, con vistas a una «verificación» de su aplicación y a una posible «actualización».

Visita sorpresa del Papa en la Plaza: «Feliz Domingo de Ramos y Feliz Semana Santa»

El Papa Francisco aparece de sorpresa en la Plaza de San Pedro al final de la celebración presidida por el cardenal Leonardo Sandri del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor. Tras el saludo de la parvis, Francisco permaneció unos diez minutos saludando a los fieles presentes

Lorena Leonardi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

«¡Feliz Domingo de Ramos y feliz Semana Santa!». Estas han sido las palabras que el Papa Francisco ha pronunciado hoy, 13 de abril, desde la parvis de la Plaza de San Pedro al final de la Misa del Domingo de Ramos. El Papa habló desde la parvis y luego permaneció en la plaza durante unos diez minutos, saludando a los fieles. Una sorpresa más del Pontífice convaleciente, acogido por la multitud que lo aclamaba y un rayo de sol, después de su presencia el domingo pasado en el Jubileo de los enfermos y del mundo de la salud y sus salidas no programadas del 10 de abril para ir a la Basílica Vaticana y la visita de ayer a Santa María la Mayor para rezar ante el icono de la Salus Populi Romani.

Poco antes, entre los 40.000 fieles presentes en la plaza resonaba la invitación a llevar la cruz «no al cuello, sino en el corazón», y «no solo la nuestra», sino también «la de quien sufre a nuestro lado», tal vez un desconocido encontrado por casualidad: la «pasión» de Jesús se convierte en «compasión» cuando «tendemos la mano a quien ya no puede soportarla», «levantamos a quien ha caído», «abrazamos a quien está desanimado». Es la llamada a prepararse para la Pascua «haciéndose cireneos los unos para los otros» que el Papa Francisco, con ocasión del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, confió a la voz del cardenal Leonardo Sandri. El vicedecano del Colegio Cardenalicio presidió de hecho en la parvis de la basílica vaticana, como delegado del Pontífice aún convaleciente tras haber sido hospitalizado, la misa que abre los ritos de la Semana Santa, corazón del año litúrgico que culmina con la Pascua.

Bendición de palmas y ramos de olivo

Más de 40.000 personas, a pesar del tiempo sombrío, estuvieron presentes en la plaza de San Pedro adornada con flores multicolores y plantas de viveros italianos y holandeses. Cerca de las estatuas de los santos Pedro y Pablo, a los pies de la parvis y del obelisco, se han colocado grandes olivos. Ciento cincuenta palmas y 200.000 ramitas de olivo se distribuyeron junto con la «palme fenix» y las tradicionales palmas tejidas. La procesión parte del brazo de Constantino hasta el obelisco, donde tiene lugar la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén con la bendición de las palmas y ramas de olivo que sostienen los fieles y la proclamación del Evangelio.

“Tender la mano al que ya no puede más” pide el Papa en el Domingo de Ramos

La Misa del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro fue presidida por el cardenal Leonardo Sandri, quien también leyó la homilía del Papa Francisco, ausente por motivos de salud. En su homilía, el Pontífice invitó a los fieles a vivir una Semana Santa llevando no solo su propia cruz, sino también la de quienes sufren alrededor: “La pasión de Jesús se vuelve compasión cuando tendemos la mano al que ya no puede más”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano – Vatican News

La Semana Santa comenzó en el Vaticano con una invitación clara del Papa Francisco: convertirse en cireneos de los demás, cargando no solo con nuestras propias cruces, sino también con las de quienes sufren cerca o incluso cargando con la de aquella persona desconocida que “una casualidad” hizo que encontráramos. Su homilía durante la Santa Misa en la Plaza de San Pedro fue leída por el cardenal Leonardo Sandri, prefecto emérito del Dicasterio para las Iglesias Orientales, quien presidió la Eucaristía.

No dijo nada, pero lo hizo todo: el ejemplo de Simón

Son tres los ejes clave del mensaje del Papa para iniciar esta Semana Santa. En primer lugar, el Papa destaca la figura de Simón de Cirene —un personaje que aparece de manera inesperada en el camino hacia el Calvario— que, a diferencia de Pedro, que prometió seguir a Jesús pero lo negó, Simón de Cirene toma la cruz de Cristo y la lleva: “Simón de Galilea (Pedro) dice, pero no hace. Simón de Cirene hace, pero no dice; entre él y Jesús no hay ningún diálogo, no se pronuncia ninguna palabra. Entre él y Jesús sólo está el madero de la cruz” explica el Papa.

 La cruz como encuentro con Cristo

En segundo lugar, el Papa nos recuerda que la cruz, cuando llega como imposición o sufrimiento no deseado, puede transformarse en un lugar de encuentro con Cristo si se asume con amor, como le pasó a Simón de Cirene: “El Cireneo es forzado a llevar la cruz; no ayuda a Jesús por convicción sino por obligación” explica el Papa, pero este acto forzado pronto se convierte en encuentro con Jesús y participación en su pasión: “se encuentra en primera persona participando en la pasión del Señor. La cruz de Jesús se convierte en la cruz de Simón. La cruz de madera, que el Cireneo sostiene, es la de Cristo, que carga con el pecado de todos los hombres. La lleva por amor a nosotros, en obediencia al Padre sufriendo con nosotros y por nosotros”.

Ser apoyo para el otro: el llamado central del Domingo de Ramos

El tercer punto clave del mensaje del Papa para el Domingo de Ramos es la invitación a llevar no solo nuestra cruz, sino también la del prójimo y convertirnos en cireneos los unos de los otros: “Sigamos ahora los pasos de Simón, porque nos enseña que Jesús sale al encuentro de todos, en cualquier situación. […] La pasión de Jesús se vuelve compasión cuando tendemos la mano al que ya no puede más, cuando levantamos al que está caído, cuando abrazamos al que está desconsolado”.

Vaticano concluye obras de iluminación, restauración y seguridad en basílica y necrópolis

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- La Basílica de San Pedro, una maravilla de arte, fe y arquitectura en el corazón del Vaticano, abre una nueva etapa: una en la que la majestuosidad de la antigüedad se fusiona con la innovación moderna. La basílica presenta una serie de meticulosas restauraciones y mejoras vanguardistas que reafirman su papel no solo como espacio sagrado, sino también como monumento vivo y en constante evolución.

Durante más de 14 meses, bajo la dirección de la Fabbrica di San Pietro, se ha producido una silenciosa transformación dentro de los muros de la basílica. Ya finalizado, el proyecto ha restaurado algunas de sus obras maestras barrocas más icónicas, entre las que destacan las tumbas monumentales de los papas Pablo III y Urbano VIII, que se yerguen en solemne silencio a ambos lados del Altar de la Cátedra de San Pedro. Estos majestuosos sepulcros, esculpidos por Guglielmo della Porta y Gian Lorenzo Bernini respectivamente, han recuperado todo su esplendor gracias al minucioso trabajo de un equipo altamente cualificado de conservadores, ingenieros e historiadores.

Sin embargo, este renacimiento no se limita a lo visible. Bajo las imponentes bóvedas, en lo profundo de la Necrópolis Vaticana, se ha llevado a cabo una restauración diferente: la restauración de la luz. Utilizando la tecnología de iluminación más avanzada de la firma austriaca Zumtobel, en colaboración con la arquitecta Alessandra Reggiani, la necrópolis, las galerías arqueológicas y las Grutas Vaticanas ahora brillan con una iluminación suave y deliberada, diseñada para evocar los caminos iluminados por las llamas de los primeros fieles cristianos. La iluminación es más que estética: es ambiental, emocional y espiritual, calibrada con precisión para respetar el microclima de la tumba sagrada de San Pedro, a la vez que guía a los visitantes con delicadeza hacia la contemplación.

“La luz es el único elemento ambiental que puede evocar emociones de forma tan directa”, afirma el ingeniero Alberto Capitanucci, quien supervisó los aspectos técnicos de las renovaciones. “No se trata solo de visibilidad, sino de devoción. De guiar a los peregrinos, paso a paso, hacia un encuentro con lo sagrado”.

La experiencia comienza mucho antes de llegar al altar. Una escalera descendente —una línea de tiempo literal y metafórica— transporta a los visitantes a través de los siglos, desde el Vaticano actual hasta el año 64 d. ​​C., cuando el apóstol Pedro fue martirizado bajo el reinado de Nerón. A lo largo del recorrido, paneles tenuemente retroiluminados narran la historia de las basílicas, tanto la antigua como la nueva. En la base se encuentra el corazón de la tradición cristiana: la tumba de Pedro, bajo el colosal baldaquino de bronce de Bernini, y no lejos de las tumbas restauradas de dos papas cuyos legados contribuyeron a forjar la identidad misma de esta ciudadela espiritual.

Si bien gran parte del trabajo se centró en la belleza y la memoria, la Fabbrica di San Pietro también abordó la creciente urgencia de la seguridad. Con hasta 12 millones de visitantes anuales —y se espera que la cifra aumente durante el Jubileo—, el Vaticano ha implementado un plan de evacuación avanzado, desarrollado en colaboración con el departamento nacional de bomberos de Italia. Este plan, fruto de escaneos 3D de precisión y un software de simulación de vanguardia, mapea el comportamiento de las multitudes en tiempo real, identificando puntos críticos y permitiendo salidas más rápidas y seguras durante picos de afluencia o emergencias.

El ingeniero Stefano Marsella, quien dirigió el modelado de seguridad, describe la iniciativa como «un modelo para los lugares de culto de todo el mundo». Al reproducir la disposición de la basílica con precisión milimétrica, su equipo pudo simular escenarios de evacuación con miles de personas, ajustando la infraestructura y los protocolos para preservar no solo el espacio sagrado, sino también el bienestar de todos los que lo transitan.

El cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica y presidente de la Fabbrica di San Pietro, considera el proyecto un gesto de gratitud, un regalo a cambio de la fe inquebrantable de peregrinos y donantes. «Mejorar, innovar, no detenerse nunca», afirma, «es nuestra forma de agradecer al Pueblo de Dios. La Fabbrica nunca duerme».

Este espíritu de continuidad y apertura impregna toda la iniciativa. Desde el resplandor de las tumbas recién iluminadas hasta el zumbido apenas perceptible de los sistemas de seguridad de vanguardia, la basílica ofrece hoy una mezcla de asombro e intimidad. No es solo un monumento. Es una experiencia viva de la historia sagrada, que se despliega de nuevo.

En un lugar donde siglos de oración han dejado su huella en la piedra y el silencio, el último capítulo no grita, sino que brilla. Y para quienes recorren sus pasillos, el encuentro no es solo con el arte o la arquitectura, sino con una tradición vibrantemente presente, lista para recibir el futuro.

The post Vaticano concluye obras de iluminación, restauración y seguridad en basílica y necrópolis appeared first on ZENIT – Espanol.

Rupnik y el mosaico del poder

(ZENIT Noticias – Caffe Storia / Roma).- Comenzamos con los mosaicos de dos puertas laterales de la Basílica del Rosario de Lourdes. Después, las dos puertas centrales. El santuario es un lugar jubilar, y sus puertas deben revestirse de santidad, aunque sea mediante paneles de aluminio. A la vista de las posiciones críticas ya expresadas en el pasado, la decisión del obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, de ocultar los mosaicos creados por el antiguo jesuita Marko Ivan Rupnik no es sorprendente, pero tampoco se puede evitar que cree revuelo.

Por otra parte, otra medida era obligada, después de que el presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, el cardenal Sean O’Malley, hubiera expresado hace un año el riesgo de que el uso continuado de las obras de arte de Rupnik pudiera sugerir una cierta «indiferencia ante el dolor y el sufrimiento» de las víctimas, cuando no una actitud de «absolución o sutil defensa» del ex jesuita. Para monseñor Micas, se trata de un segundo paso simbólico pero sustancial, después del que había oscurecido -literalmente- los mosaicos de Rupnik en julio de 2024, negando la iluminación a las obras instaladas en los muros exteriores del santuario durante las procesiones nocturnas de los peregrinos.

En torno al caso Rupnik, una de las heridas más dolorosas infligidas a la Iglesia en las últimas décadas, se libra desde hace tiempo una batalla tan silenciosa como furiosa en la que participan diversos círculos eclesiales. En el debate público hay quien habla de censura, de interés superior del arte, y quien evoca la tolerancia mostrada hacia las vidas «malditas» de artistas del pasado, empezando por Caravaggio.

Ninguna de estas yuxtaposiciones encaja.

He aquí el verdadero “quid” de la cuestión: encubrir (y sería mejor en el futuro borrar del todo, en caso de que se confirmen las acusaciones) la obra de Marko Ivan Rupnik no es una forma de alejar de los ojos y del corazón una página dramática de la humanidad y de la Iglesia. Tampoco es una represalia. Sería más bien una opción para desmantelar lo que está grabado en piedra de un sistema de poder con el todavía presbítero mosaiquista en su centro.

Por otra parte, no cabe duda de que el asunto Rupnik constituye, para algunos, una oportunidad de ajustar cuentas, dentro y fuera de la Compañía de Jesús, así como para otros una forma de arrojar más descrédito sobre toda la Iglesia y alimentar el hambre morbosa de detalles escabrosos que a menudo asalta al público de los grandes medios de comunicación.

Esperemos que un juicio arroje luz definitiva sobre el asunto. Mientras tanto, las últimas noticias sobre la marcha del proceso canónico contra Rupnik hablan de la finalización de la fase de recogida de información por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, mientras se sigue buscando a las personas adecuadas para formar un tribunal independiente. También cabe mencionar que ya se tomaron algunas medidas contra Rupnik en el pasado: su expulsión de la Compañía de Jesús, aunque tardía, y su excomunión (posteriormente remitida) al final del primer proceso canónico, por la grave acusación de «absolución del cómplice».

Si, en el marco de un juicio, se juzgaran formalmente creíbles los testimonios de las decenas de mujeres que afirman haber sido abusadas por Rupnik, muchas de ellas consagradas en el momento de los hechos, se confirmaría un sistema de poder desviado con pocos precedentes en la historia de la Iglesia.

Sería una demostración de lo que muchos ya sospechan y temen: que son esos mosaicos, que durante años se han autodenominado arte «sagrado», los que han alimentado la fama que ahora escuda a Rupnik. Esos mismos mosaicos que han contribuido sustancialmente a tejer la red de contactos y amistades internacionales que hoy protegen poderosa y abrumadoramente a Rupnik. Los mismos mosaicos que garantizaron el enorme flujo de dinero, con muchos ceros, que hizo menos intolerable todo el sistema, salvo para las víctimas.

También sería la prueba de que esos mosaicos, realizados movilizando a decenas de artistas del «taller de Rupnik», son los lugares donde se produjeron los abusos sexuales, de poder y de conciencia del artista esloveno. Lugares de violencia en muchos sentidos.

Lugares físicos de acoso, porque serían las obras de construcción de instalaciones y retiros espirituales, entre el vértigo de los andamios y el de las oraciones, las que habrían inspirado a Rupnik -según los testimonios- la violencia odiosa, en una mezcla de perversión y blasfemia. Que también abusa de lo que es querido en la fe -de la Trinidad a la Eucaristía- para facilitar y justificar la depredación sexual repetida.

Pero los mosaicos son también «lugares» de abuso en un sentido más amplio, porque es en esa mezcla de arte y misticismo donde se dice que Rupnik conquistó su papel de maestro y gurú, artista y teólogo, maestro y padre espiritual. Un ambiente que se delinea como tóxico y de clericalismo imperante, humus para una praxis abusiva y un misticismo erótico repugnante.

Todo lo cual demuestra también la distancia entre la conducta, por reprobable que sea, de Caravaggio, Rembrandt, Cellini y decenas de otros artistas inquietos -repetidamente evocada en los últimos meses y, de nuevo, en los últimos días- y la que podría atribuirse a Rupnik. Protegido por su arte, ciertamente, pero que nunca se ha convertido en instrumento de un sistema criminal. Porque si matar a un rival o utilizar a una prostituta como modelo para retratar a la Virgen, como le ocurrió a Caravaggio, es ciertamente detestable, ¿cómo juzgar -cuatro siglos después- el acoso en serie a decenas de mujeres mientras se crean obras de arte que luego se pretende llamar «sagradas»?

En cuanto al interés superior del arte, el tema de la llamada «cultura cancel», movimiento de iconoclastia inculta en salsa de woke, ya ha sido abordado en estas páginas. Por las mismas razones, sus formas de censura y ostracismo anacrónico no se aplican al caso de Marko Ivan Rupnik. No se trata, aquí, de revisar -ni de revisar- la historia siglos después, sino de luchar contra un crimen -si es que se reconoce como tal- que mancilla cientos de lugares religiosos en todo el mundo.

Retirarse en oración ante estas obras podría significar situarse en lugares donde la carne de las víctimas, de la Iglesia y de Cristo ha sido herida de nuevo. Pero no basta con reconocerlo. Hay que curar las heridas. Es la hora de una palabra valiente, que sepa abrirse paso a través de mistificaciones y mitos, más allá de cualquier aura de inmunidad. Tal es el punto alcanzado y la gravedad de las acusaciones que no se admite término medio: o se trata de una mitomanía de masas o de un delito muy grave. Ya no es tolerable ningún «arte» que difumine la crudeza de los hechos.

Traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.

The post Rupnik y el mosaico del poder appeared first on ZENIT – Espanol.

La psicología y su influencia en la religión

Stephen Sammut, PhD,

(ZENIT Noticias – Crisis Magazine / Steubenville).- La parábola del hijo pródigo es sin duda una de las más conmovedoras sobre la misericordia, el amor y el perdón de Dios. Es una parábola de esperanza  si  estamos dispuestos a admitir nuestras deficiencias y a reconciliarnos con Dios. Sin embargo, hay un aspecto inquietante en las homilías que a menudo se escuchan sobre esta parábola; un aspecto que, en mi humilde opinión, refleja un énfasis excesivo en conceptos psicológicos por encima de la realidad espiritual y la responsabilidad personal.

Cuando esta parábola aparece en el calendario litúrgico, no es raro escuchar homilías que, explícita o implícitamente, se centran significativamente en nuestras relaciones personales con nuestros padres y cómo esto influye en la relación con Dios Padre. A menudo parece como si la relación terrenal se usara como excusa para cualquier problema que podamos estar experimentando en nuestra relación con Dios Padre. ¿No hay aquí una afirmación implícita subyacente que potencialmente enseña a la persona a desviar cualquier problema personal en la relación con Dios Padre hacia otra persona? Analicemos esto con más profundidad.

Este artículo no pretende en absoluto restarle importancia a nuestra relación terrenal con nuestro padre (y madre) ni su potencial para influir, entre otras cosas, en nuestra relación con Dios. Desestimar esta realidad sería insensato, especialmente dada la  evidencia sustancial, incluso en la  literatura científica, que indica la importancia de los padres en el desarrollo y las  consecuencias negativas de la ausencia de ellos. Sin embargo, también es un error sobreestimarla. Decir que nuestra relación terrenal contribuye a nuestra relación con Dios no implica que la determine.

En sintonía con lo que ocurre a nuestro alrededor en el diluvio de información que experimentamos, las verdades o las medias verdades se mezclan con las mentiras, a menudo de forma muy sutil. Esto genera gran confusión, sobre todo cuando se las presenta públicamente como «verdades definitivas», que es todo lo que no son. El comportamiento humano es complejo y multifacético, además de que la mayoría de los comportamientos muestran una relación bidireccional.

Mi propia investigación, entre otras, ha demostrado que, si bien los estilos de crianza más positivos, tanto de madres como de padres, indican menos dificultades religiosas/espirituales, la crianza del padre no predijo tanto dichas dificultades. Entonces, ¿qué podría significar esto? Probablemente, simplemente significa que nuestra relación con Dios es mucho más, mucho más, que la experiencia de nuestra relación con nuestros padres. Estas relaciones pueden contribuir (como todo lo demás) a la calidad de la relación, pero ciertamente no lo son todo, ni parecen suplantar nuestra capacidad autónoma de tener una relación correcta con Dios Padre.

Se nos enseña, por un lado, que debemos ver a Cristo en la otra persona y a los demás a través de los ojos de Cristo. Así, nuestra perspectiva de nuestros padres debe seguir un patrón similar: es decir, debemos verlos, con toda su humanidad, a través de los ojos de Dios Padre (literalmente, como hijos pródigos en el contexto de esta parábola) y orar por ellos, para que, por su gracia, alcancen la perfección que Él desea para ellos. Ellos, como cada uno de nosotros, son una obra en progreso en el camino de toda la vida hacia la santidad, y solo podemos esperar y orar que, si han pasado a la otra vida, hayan muerto intentándolo.

Sin embargo, en estas homilías que se centran en cómo nuestra relación con Dios Padre está influenciada por nuestros padres terrenales, lo que escuchamos parece sugerir lo contrario: es decir, sutilmente, o quizás menos sutilmente, animamos a las personas a considerar a Dios Padre a través de los ojos de los padres imperfectos que todos somos (para quienes son padres), que todos hemos tenido desde la Caída y que seguiremos teniendo hasta el regreso de Cristo. ¿Cómo puede alguien ver a Dios como el Padre que es con este enfoque? Ya estamos limitados por la Caída. Todo lo que se necesita para hacerlo aún más difícil son esas «sugerencias» que enfatizan que nuestra percepción de Dios se forma a través de nuestra experiencia con nuestros padres terrenales. Todos conocemos el poder de la sugestión: di algo suficientes veces y la gente llega a creerlo. Esto me lleva al segundo punto.

Este enfoque fomenta la desestimación de la responsabilidad personal, desviando mis fracasos, de los cuales soy el único responsable, hacia otros. Esta es la tendencia generalizada en el mundo actual. ¡Es mucho más fácil culpar a otros de mis problemas que admitir mis deficiencias! Es mucho más fácil hacerse la víctima que admitir la responsabilidad. Y, lamentablemente, la raíz de esta enseñanza es la psicología, explícita o implícitamente, en todos los niveles; ha penetrado todos los aspectos de nuestra sociedad e incluso ha dejado huella en la enseñanza de la Iglesia o, mejor dicho, en cómo se enseña.

Para concluir, no pretendo restarle importancia a la relación entre padres e hijos en nuestra interacción y percepción de Dios. Sin embargo, también debemos reconocer las importantes limitaciones y las posibles consecuencias negativas de estos enfoques de enseñanza.

Cuando mi relación con Dios es personal y entre Él y yo, lo que está escrito en Jeremías 1:5: «Antes de formarte en el vientre materno, te conocí», se vuelve muy personal. Sin embargo, esta relación personal se vuelve más difícil y complicada cuando buscamos a una tercera persona (en este caso, nuestro padre terrenal), ya que nubla nuestra visión de Dios al verlo cada vez más a través de las imperfecciones de nuestro padre terrenal. Además, puede comprometer nuestra relación con nuestro padre terrenal al empezar a percibirlo cada vez más como la causa de  nuestros propios problemas en nuestra relación con Dios.

Oremos por nuestros padres y por cada uno de nosotros que es padre, como hijos pródigos, para que busquemos imitar a nuestro Padre Celestial, el Padre reflejado en la parábola del hijo pródigo.

Traducción del original en lengua inglesa bajo responsabilidad del director editorial de ZENIT.

The post La psicología y su influencia en la religión appeared first on ZENIT – Espanol.

Parolin: el encuentro entre el Evangelio y China, convivencia entre pueblos diferentes

En el prefacio del libro escrito por el misionero Antonio Sergianni «El camino del Evangelio en China. Tras las huellas del padre Matteo Ricci», el cardenal secretario de Estado vaticano invita a captar “en toda su amplitud” la historia del pueblo oriental, recordando la constante “solicitud” de la Santa Sede por los asuntos de la Iglesia local.

Vatican News

«Con su mirada de fe, el padre Antonio capta y nos ayuda a captar en toda su amplitud la grandeza humana del itinerario del pueblo y de la civilización china a lo largo del tiempo». Es un pasaje del prefacio del cardenal secretario de Estado Pietro Parolin al libro del misionero y sacerdote Antonio Sergianni, La cavalcata del Vangelo in Cina. Tras las huellas del padre Matteo Ricci (Edizioni la conchiglia di Santiago, San Miniato, Pisa). El libro es un precioso y apasionado testimonio sobre la aventura del cristianismo en China, realizado también atesorando sus propios encuentros con obispos, sacerdotes y laicos católicos chinos.

El padre Sergianni, de 84 años, hijo espiritual del padre Divo Barsotti, ingresó de joven en el Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME) y fue ordenado sacerdote en 1965. De 1980 a 2003 ejerció su ministerio misionero en Taiwán, visitando durante largos periodos varias provincias de China continental. Después siguió los asuntos de la Iglesia católica en China como Oficial de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, hoy Dicasterio para la Evangelización.

«Hay muchas maneras de mirar a China. Y es legítimo para un cristiano -escribe el cardenal- mirar a China ‘a la luz de la Palabra de Dios’. Así escribe el padre Antonio Sergianni, sacerdote y misionero, al comienzo de este libro, insinuando la fuente de la fuerza singular e incomparable que recorre sus páginas. La fe en Cristo Jesús -repite el teólogo ortodoxo Olivier Clément- no es un «pietismo temeroso de la vida».

«Tampoco es un idealismo empeñado en imaginar y construir mundos alternativos. Del mismo modo que reconoce que el Reino de Dios «no es de este mundo, cuya figura pasa» (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios), la fe en Cristo Jesús, casi como un ‘efecto secundario’, por gracia y con humildad, también puede hacer que nuestra mirada sobre las cosas del mundo sea más lúcida y penetrante. Puede hacernos captar con realismo dinámicas ignoradas por los análisis geopolíticos, factores no considerados por las lecturas economicistas que no suelen contar con las expectativas de grandeza y bondad que vibran de manera misteriosa en las historias y en la vida de los pueblos».

«Con su mirada de fe, el padre Antonio -subraya Parolin- capta y nos ayuda a captar en toda su amplitud la grandeza humana del itinerario del pueblo y de la civilización china a través del tiempo. Una grandeza vertiginosa, una especie de misterio de la Historia, con su continuidad milenaria que parece atravesar y sortear las cesuras entre épocas históricas. Una agregación humana sin igual, a partir de su escritura y formas de organización social, que siempre ha atribuido a sus autoridades la tarea de mediar y asegurar el equilibrio entre la sociedad de los hombres y el orden natural. Una realidad que ha heredado de la tradición confuciana la convicción de su propia misión universal, de la centralidad y fuerza de atracción de su civilización, y que ahora aparece con un nuevo protagonismo en la escena mundial, suscitando reacciones diversas, que van de la admiración a la inquietud, de la hostilidad a la simpatía».

«Con su mirada de fe, el padre Antonio recorre todos los pasajes históricos que han marcado el encuentro del anuncio de Cristo con China, desde la llegada a suelo chino de los monjes de la antigua Iglesia de Oriente, en los primeros siglos del cristianismo, hasta nuestros días. Con lucidez histórica y al mismo tiempo con conmovedora participación, el autor sigue el hilo de oro de los encuentros entre el ‘misterio’ de China y el Misterio cristiano que tantas veces han tenido lugar en el curso de esta larga aventura. El hilo de oro que entreteje misteriosamente fracasos y nuevos comienzos, oportunidades perdidas y reinicios gratuitos, tribulaciones y momentos de gracia. Donde cada pasaje aparece como depósito y promesa de algo grande que está a punto de desplegarse. Ya, y todavía no».

«Precisamente por su visión de la fe y su amor a los católicos chinos, el padre Antonio documenta también de forma adecuada y objetiva la solicitud de los Papas y de la Sede Apostólica por los asuntos de la Iglesia en China».  La documentación recogida -añade el Cardenal- por el padre Sergianni en el apéndice del volumen es un instrumento precioso y útil para quien quiera recorrer de forma objetiva y al mismo tiempo apasionada los pasajes clave del inigualable recorrido de la comunidad católica china en las últimas décadas, a partir de la proclamación de la República Popular.

El Papa en oración en la Basílica Santa María la Mayor

Francisco acudió a la Basílica de Liberia para rendir homenaje a la Salus Populi Romani antes del inicio de la Semana Santa. Así lo informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Vatican News

«A primera hora de la tarde de hoy, el Papa Francisco se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor y, en vísperas del Domingo de Ramos y de la Semana Santa, se detuvo a rezar ante el icono de la Virgen, Salus Populi Romani». Así lo ha anunciado la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Esta es su visita número 126  a esta advocación mariana en Roma.

El vínculo entre el Papa Francisco y la Salus Populi Romani siempre ha sido filial. Al final de su hospitalización en el Hospital Gemelli, hace tres semanas, el Pontífice se había detenido en la plaza frente a la Basílica de Santa María la Mayor antes de regresar a la Casa Santa Marta, para entregar flores que se colocarían delante del icono de la Virgen, entregándoselas al cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste coadjutor de la Basílica. Un ramo de flores amarillas que la señora Carmela Mancuso había enviado al Papa después de que Francisco le diera las gracias públicamente y la reconociera entre la multitud al salir de Gemelli.

El homenaje al icono de María Salus Populi Romani es una costumbre del Papa Francisco desde el 14 de marzo de 2013, al día siguiente de su elección, y se ha mantenido antes y después de cada viaje apostólico. Y, después de todo, acercarse a Ella el 23 de marzo fue como marcar el final de un viaje al hospital y el comienzo de un nuevo viaje con la convalecencia en Santa Marta.

La última visita a la basílica liberiana de las más de cien que se produjeron fue el 14 de diciembre de 2024, cuando el Papa fue a rezar por el 47º Viaje Apostólico a Ajaccio, Córcega, para la conclusión del Congreso ‘La Religiosité Populaire en Mediterranée’.

Nueva luz en la Basílica de San Pedro, se presentan las últimas obras de restauración

La Fabbrica di San Pietro (Fábrica de San Pedro) ha supervisado la renovación de la iluminación de la necrópolis, las salas arqueológicas y las grutas vaticanas, así como los trabajos en los monumentos de Pablo III y Urbano VIII. En cuanto a la seguridad, el Cuerpo de Bomberos italiano, de acuerdo con la Comandancia del Cuerpo de Bomberos del Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano, ha puesto en marcha un nuevo plan de evacuación.

Eugenio Murrali – Ciudad del Vaticano -Vatican News

Una restauración que no sólo da nueva luz a las salas y monumentos, sino que ilumina la historia, el arte, la espiritualidad y promueve la conservación. «La Fabbrica di San Pietro proverbialmente nunca se detiene y busca corresponder a la fe y al amor de los peregrinos y visitantes que entran en la Basílica», dijo el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro, vicario general de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano y presidente de la Fabbrica di San Pietro, que supervisó las operaciones de conservación e innovación, durante la conferencia de presentación en la sala de prensa del Vaticano.

Gestos de luz y memoria

«En el corazón del Jubileo de la Esperanza, la restauración de los monumentos funerarios de los Pontífices Pablo III y Urbano VIII, así como la nueva iluminación de la necrópolis y de las grutas vaticanas, son gestos de luz y de memoria, que acompañan y acompañarán siempre al peregrino en una experiencia de belleza, contemplación y fe», dijo el Cardenal. No se trata, pues, de un mero viaje artístico, sino de una travesía que es oración». El arcipreste de la Basílica Vaticana prosiguió explicando: «Queremos ofrecer una inmersión en la historia y en la experiencia profunda de lo sagrado. Veremos los espacios arqueológicos como los vieron los primeros cristianos, los Papas de siglos pasados, en el esplendor del claroscuro que recuerda la luz de las antorchas que iluminaron el nacimiento de la Iglesia y nuestro camino».

Y en una Basílica que acoge ordinariamente a 12 millones de visitantes al año, probablemente el doble en este Jubileo, también el nuevo plan de éxodo, un proyecto que podría convertirse en referencia, es «una expresión concreta de la solicitud pastoral que cuida del bienestar de cada visitante». Card. Gambetti, concluyendo, citó el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2025: «Instados por el Papa Francisco a ser “artesanos de esperanza y restauradores de una humanidad a menudo distraída e infeliz”, consideremos estas obras no sólo como intervenciones técnicas necesarias, sino como signos de una Iglesia viva, acogedora y atenta a las cosas de Dios, a los hombres y mujeres de nuestro tiempo sedientos de amor, de paz y de alegría, sedientos de una auténtica espiritualidad».

Una trilogía de luz

Las intervenciones realizadas en los monumentos sepulcrales, la de Urbano VIII de Gian Lorenzo Bernini y la de Pablo III de Guglielmo della Porta, completan una «trilogía de la luz», como la ha definido el ingeniero Alberto Capitanucci, responsable del área técnica y de patrimonio cultural de la Fabbrica di San Pietro. Sobre la intervención, explica: «Me gusta recordarla como el tercer acto de una trilogía, que comienza con el baldaquino, pasa por el monumento de la Cátedra y llega a los dos monumentos funerarios». La idea es volver a una luz emocional, que no sólo muestra, sino que es en sí misma una expresión. Y la luz es la «propia» de los monumentos restaurados: «Si se piensa en el baldaquino, en la Cátedra y en los dos monumentos, la eclosión dorada es en realidad un signo de luz, de orientación, de acento».

Nuevos descubrimientos de arqueología en las catacumbas cristianas de Roma

0

Este volumen recoge los últimos treinta años de estudios y descubrimientos realizados en las catacumbas romanas. Se trata de una versión que actualiza los contenidos de la que se publicó hace más de dos décadas.

VINCENZO FIOCCHI NICOLAI
Coautor del libro

Puedo, por ejemplo, mencionar el descubrimiento un santuario hecho para un grupo de mártires en la catacumba de Marcelino y Pedro, que fue un hallazgo sensacional porque fue algo completamente inesperado. También se descubrieron pinturas importantes y por último diría que este volumen aporta novedades sobre el debate que hubo en los últimos tiempos sobre la identidad de las catacumbas y sus características.

Otro de los descubrimientos realizados fue en la catacumba de San Calixto, en la cripta de Santa Cecilia, una de las mártires más veneradas de los primeros siglos. La devoción que suscitó esta joven obligó a adaptar la cripta.

MONS. PASQUALE IACOBONE
Presidente, Pontificia Comisión de Arqueología Sagrada

Los descubrimientos están relacionados con las obras que hicieron en la cripta para hacerla más accesible a los peregrinos. Porque se difunde el culto de Santa Cecilia y esta se suma a la veneración de los nueve pontífices del tercer siglo y, por tanto, con el aflujo de peregrinos que quieren visitarla deben hacer obras para agrandar y embellecer la cripta. Y esto no se sabía antes.

Lo que trata de demostrar esta nueva edición de “Las catacumbas cristianas de Roma. Historia, Imagen y epigrafía” es que aún queda mucho por estudiar y conocer sobre las primeras comunidades de seguidores de Cristo.