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jueves, febrero 5, 2026
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Papa Francisco reaparece en público: se confiesa y atraviesa Puerta Santa de Basílica de San Pedro

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- Dos semanas después de la salida del hospital, el Papa volvió a aparecer en público: esto sucedió en torno al medio día del domingo 6 de abril en el contexto del Jubileo de los enfermos y del mundo de la sanidad.

En efecto, miles de personas se congregaron en la Plaza de San Pedro, la mañana del domingo 3, para la misa presidida por Monseñor Rino Fisichella, quien sustituyó al Papa en la presidencia de la misa tras habérsele prescrito dos meses de reposo. Sin embargo, poco antes de la bendición final, el Papa Francisco ingresó al “sagrato” de la basílica. Eran evidentes las canulas nasales y la dificultad para moverse del Papa Francisco (de hecho, apenas si podía mover la manos). No obstante que en la rueda de prensa antes de la salida del hospital del Papa los médicos invitaron a las personas a no acercarse ni saludar al Papa tocándolo, el consejo fue desoído.

Tras la bendición final de la misa se pasó el micrófono al Papa quien, con una voz muy debilitada, dijo: “buen domingo a todos. Muchas gracias”.

Antes de saludar a los peregrinos y a los fieles presentes en la plaza, a quienes dirigió su agradecimiento, recibió el sacramento de la reconciliación en la Basílica de San Pedro, se recogió en oración y atravesó la Puerta Santa. La homilía para este día fue preparada por el Papa, aunque leída por otra persona. En una parte dice:

El saludo del Papa al final de la misa

“Queridos hermanos y hermanas enfermos, en este momento de mi vida comparto mucho con ustedes: la experiencia de la enfermedad, de sentirnos débiles, de depender de los demás para muchas cosas, de tener necesidad de apoyo. No es siempre fácil, pero es una escuela en la que aprendemos cada día a amar y a dejarnos amar, sin pretender y sin rechazar, sin lamentar y sin desesperar, agradecidos a Dios y a los hermanos por el bien que recibimos, abandonados y confiados en lo que todavía está por venir. La habitación del hospital y el lecho de la enfermedad pueden ser lugares donde se escucha la voz del Señor que nos dice también a nosotros: «Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?» (Is 43,19). Y de esa manera renovar y reforzar la fe”

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Le Pape François est apparu place Saint-Pierre pour saluer les pèlerins.

Papst Franziskus als Überraschungsgast bei der Jubiläumsmesse für die Kranken auf dem Petersplatz

Papst in strahlender Aprilsonne auf dem Petersplatz

Franziskus in der Menschenmenge

Franziskus durchmisst im Rollstuhl die Heilige Pforte

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Haití: «El país está ardiendo. ¿Quién vendrá a ayudarnos?»

En un mensaje a los medios de comunicación vaticanos, monseñor Leroys Mésidor, arzobispo de Puerto Príncipe y presidente de la Conferencia Episcopal Haitiana, relata cómo la situación en su archidiócesis es cada vez más dolorosa: «Aquí se han cerrado completamente 28 parroquias y el trabajo pastoral de otras 40 continúa a paso lento porque muchas partes de la ciudad están en manos de bandas armadas». Fuerte condena de los obispos por la violencia en Mirebalais y el asesinato de las dos monjas

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

“Haití arde y se desangra: espera ayuda urgente. ¿Quién vendrá a ayudarnos?”

Con un mensaje confiado a los medios de comunicación vaticanos, el arzobispo de Puerto Príncipe y presidente de la Conferencia Episcopal Haitiana, monseñor Max Leroys Mésidor, lanza un sentido llamamiento en el que pone en conocimiento del mundo entero el dolor que asola su corazón sangrante por el recrudecimiento de la violencia que asola cada día más a la nación caribeña.

En los últimos días, el prelado denunció con firmeza la situación en su archidiócesis que también ha empeorado dramáticamente: veintiocho parroquias han sido cerradas por completo y la labor pastoral de otras cuarenta continúa a cámara lenta porque muchos barrios de la ciudad están en manos de bandas armadas. «Nuestra Cuaresma – escribió – es ciertamente una prueba, pero la ofrecemos en comunión con los sufrimientos de Cristo».

La indignación de los obispos

Profunda tristeza e indignación expresó también ayer oficialmente la Conferencia Episcopal de Haití, que condenó sin ambages el ataque de bandas armadas en Mirebalais, populosa ciudad a pocos kilómetros de Puerto Príncipe, capital del país caribeño, que el lunes pasado costó la vida a varias personas, entre ellas dos religiosas de la congregación de las Hermanitas de Santa Teresita del Niño Jesús: Los pistolero, unidos en el cártel criminal llamado Vivre Ensemble, habían atacado una comisaría de policía y la penitenciaría local, de la que supuestamente se habían fugado decenas de reclusos, enzarzándose en un largo y sangriento enfrentamiento con las fuerzas del orden.

Crimen atroz

«Estos trágicos acontecimientos enlutan una vez más a nuestra nación y a nuestra Iglesia», advirtieron los obispos, que juzgaron el asesinato de las dos monjas, Evanette Onezaire y Jeanne Voltaire, «un crimen atroz que nos recuerda la magnitud del mal que aflige a nuestra sociedad. Su vida de servicio al Evangelio y a los más vulnerables sigue siendo un testimonio luminoso del amor de Cristo».

La inercia de las autoridades

Pero los obispos fueron aún más lejos: denunciaron la inacción de las autoridades que, a pesar de tener ante sus ojos la escalada de violencia que está sumiendo a toda la nación en el caos, «no han tomado todavía las medidas necesarias para evitar esta tragedia. La falta de una respuesta eficaz a la continua inseguridad es un grave fracaso que pone en peligro a una nación abandonada a merced de fuerzas destructivas».

Cólera creciente

Tratando de apaciguar la cólera creciente entre el pueblo haitiano que acusa a las autoridades de no hacer lo suficiente para poner fin a los enfrentamientos, ayer el líder del Consejo presidencial de transición, Fritz Alphonse Jean, prometió nuevas medidas drásticas para detener el derramamiento de sangre tras reconocer públicamente que el país se ha convertido en un infierno para todos.

«Comprendemos su miseria. Conocemos su dolor y su sufrimiento. Pueblo haitiano: han hablado y los hemos escuchado», dijo Jean al margen de la multitudinaria manifestación celebrada el miércoles pasado en la capital, que movilizó a miles de personas ante las oficinas del gobierno.

Fuente: Vatican News

Universidad Lateranense, llamada a ser un “laboratorio cultural”

La Universidad del Papa se prepara para numerosas citas con conferencias y congresos, respondiendo cada vez más a la carta enviada por Francisco a las Nunciaturas de todo el mundo para recordar «el papel especialísimo que desempeñan las Pontificias Instituciones Académicas Romanas», que desde hace siglos «realizan un servicio de educación e investigación en beneficio de toda la Iglesia».

La Pontificia Universidad Lateranense, fiel a su misión educativa en todo el mundo, trata siempre de responder con creatividad y clarividencia al desafío educativo que está tan cerca del corazón del Papa Francisco. Y es precisamente el Papa quien ha dirigido a los obispos del mundo una “Carta para el sostenimiento de la Pontificia Universidad Lateranense”, escrita antes de su hospitalización en el Policlínico Gemelli y enviada recientemente a todas las nunciaturas del mundo. La finalidad era que estas, a su vez, la hicieran llegar a las distintas Conferencias Episcopales y, posteriormente, a cada uno de los obispos. En el texto, Francisco recuerda que “el impulso constante y renovado a la evangelización, que anima la misión de la Iglesia en contextos diversos y siempre nuevos, no puede realizarse sin el apoyo de una sólida y cualificada formación teológica y espiritual”.

El lugar comunitario “llamado a ser un ‘laboratorio cultural’ para la elaboración de dicho pensamiento, escribe además el Pontífice, está constituido principalmente por las Universidades y Facultades eclesiásticas, hoy difundidas en todos los continentes”. Francisco recuerda “el papel especialísimo desempeñado por las instituciones académicas pontificias romanas”, que desde hace siglos “prestan un servicio de formación e investigación en beneficio de toda la Iglesia”. Entre estas instituciones, el Pontífice menciona la Pontificia Universidad Lateranense, “que desde hace más de 250 años desarrolla su servicio formativo y, en virtud del vínculo especial que la une al Papa, goza del título de Universidad del Obispo de Roma”. 

“Por tanto, es deseable -subrayó el Pontífice- que cada año las diócesis, los institutos religiosos y las agregaciones laicales, al enviar estudiantes a las Universidades y Facultades Pontificias de Roma, tengan especialmente en cuenta a la Pontificia Universidad Lateranense, donde los jóvenes pueden profundizar en el estudio de la filosofía, la teología, la pastoral, el derecho canónico y el derecho civil comparado, las ciencias de la paz y la ecología”. 

“Al mismo tiempo, incluso cuando no sea posible enviar estudiantes a Roma -concluye el Papa Francisco-, les pido que participen en la misión formativa de la Iglesia, apoyando activamente -mediante proyectos de investigación, becas u otras iniciativas- a nuestra Alma Mater”.

La prestigiosa casa de estudios ya se prepara para los próximos eventos de primavera, que finalizarán el 15 de mayo con la “Jornada de Puertas Abiertas” para explicar a los futuros estudiantes sus facultades, los cursos de grado y mostrar las instalaciones. Además, ese mismo día se realizará la conferencia “El profesor de teología hoy”, promovida por la Facultad de Teología sobre la identidad y la misión del profesor de teología, a la luz de lo surgido en el Congreso Internacional sobre “El futuro de la teología: legado e imaginación”, organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación en diciembre de 2024 en Letrán.

Asimismo, el próximo 28 de abril se celebrará una jornada de estudio sobre el tema “El Concilio de Nicea y la autoconciencia eclesial”, con ocasión del 1700 aniversario del evento en el que se definió el Credo, recordado repetidamente por su importancia por el Papa Francisco, también en términos de diálogo ecuménico.

Desde el Ateneo, aseguran que “la rica oferta académica y cultural de la PUL incluye otros dos eventos dignos de mención: la jornada sobre la Sinodalidad, el 10 de abril, organizada por el Instituto de Pastoral, y la Conferencia por el 50 aniversario de los Acuerdos de Helsinky, el 6 de mayo, organizada por el Ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz”.

Algunos datos

En el año académico 2023-2024, la Universidad Lateranense contaba con 1.137 estudiantes y 139 profesores. Su estructura académica comprende: las Facultades de Teología y Filosofía, el Institutum Utriusque Iuris, las Facultades de Derecho Canónico y Derecho Civil, el Instituto Pastoral Redemptor Hominis, el Programa de Estudios en Ciencias de la Paz y de la Cooperación Internacional y el Programa de Estudios en Ecología y Medio Ambiente – Cuidado de la Casa Común y Protección de la Creación.

Además, alberga varios institutos afiliados con gestión académica autónoma, como el Pontificio Instituto Superior de Teología Moral – Academia Alfonsiana; el Pontificio Instituto Patrístico Augustinianum, y el Pontificio Instituto de Teología de la Vida Consagrada Claretianum, reforzando su posición como centro educativo polifacético.

Fuente: Vatican News

Padre Martín: el afecto por el Papa como un padre para nosotros

El misionero argentino que acogió a Francisco en Vanimo, habla del amor y de la gratitud de la gente por quien consideran un miembro de la familia. La noticia de la canonización del primer santo papú, Peter To Rot, es un estímulo para perseverar en el testimonio de la caridad: «Me gusta el Jubileo porque está dedicado a la esperanza. Debemos conocerla y vivirla en nuestra vida cotidiana, de ella sacaremos paz, belleza, consuelo, alegría»

Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano

“Es como un padre para nosotros”

Es un afecto sincero y genuino el que llega desde Papúa Nueva Guinea al Papa Francisco, nunca interrumpido desde la espera del Pontífice en aquella tierra el pasado mes de septiembre, constante y muy fuerte tanto durante el tiempo que Jorge Mario Bergoglio se vio obligado a pasar en el hospital como durante su convalecencia en la Casa de Santa Marta.

El padre Martín Prado, sacerdote del Verbo Encarnado y fraternal amigo del Papa, misionero argentino desde hace diez años en Vanimo, la remota aldea del archipiélago que visitó el Sucesor de Pedro, es el portavoz. Desde la selva, junto a los nativos, llega el agradecimiento por la reciente aprobación del Vaticano de llevar a los honores de los altares a Peter To Rot, nativo de la isla de Rakunai – Rabaul, el primer santo de FPa.

Los niños papúes han escrito al Papa al que aman

Frágiles y aprensivos, los papúes que tuvieron la oportunidad de conocer a Francisco y de conocer a esta figura «paterna» siguieron desde lejos, como pudieron, las informaciones sobre la salud del Papa.

«Le enviamos una nota esta semana. No sabemos si la recibió», dice el sacerdote, quien también fue testigo de las lágrimas de algunos jóvenes que evidentemente en los momentos más críticos no sabían qué pensar, a veces a merced de noticias falsas sobre el estado real de salud del Pontífice.

«Los niños le han escrito para decirle que lo quieren, que están felices de que haya vuelto a Santa Marta y que pensamos en él cuando estamos en la selva». Porque el Papa es uno más de la familia:

“Siempre se ha mostrado muy cercano a todos nosotros, le estamos muy agradecidos y la gente le quiere mucho, le aprecia mucho. Se emociona cuando se entera de que está enfermo. Sí, aquí la gente es muy sensible y está dispuesta a querer”

La canonización de To Rot

Enterarse de que el Papa desde el hospital pudo decidir autorizar el decreto sobre la canonización de Peter To Rot el 31 de marzo impresionó mucho al padre Martin.

“Para nosotros es una muestra más de cercanía a las periferias del mundo. Hace tiempo me encontré con el Papa y me dijo: ‘Qué bonito, este catequista me encanta, hay que conocerlo, es un bello ejemplo para el mundo porque es catequista, laico y padre de familia y murió mártir. Fue fiel a Jesús hasta el final’”

«Era como San Juan Bautista, catequista cuando todos los sacerdotes y religiosos estaban en la cárcel, dando siempre buen ejemplo de Iglesia ante su pueblo y ante los que se oponían a la acción evangelizadora de los primeros misioneros. Verdaderamente una gran persona, un modelo a contracorriente», destacó el misionero.

“Significa mucho para nosotros que sea nuestro primer santo. Es el patrón de Baro, nuestro pueblo. El fundador de nuestra comunidad fue el primero en conocerlo y le tenía una gran devoción cuando fue bendecido y quiso que nuestra comunidad estuviera dedicada a él”

La esperanza, esa desconocida

«Lo que me gusta del Jubileo es el nombre, el hecho de que el espíritu del Jubileo sea la esperanza», prosigue el padre Martin, lidiando con un compromiso pastoral que no es fácil, expuesto a todas las criticidades de un ámbito todavía inexplorado en muchos aspectos.

Admite que es necesario conocer esta virtud, «para vivirla realmente». Porque «la esperanza es una virtud un poco olvidada. Se habla poco de la esperanza”. Prado subraya – y lo hace con gran humildad, acostumbrado como está no tanto a la reflexión teológica y académica como al campo y a la dimensión contemplativa de la caridad – cómo la esperanza es fruto de la caridad y de la fe».

Su lenguaje es sencillo, de pocas palabras y a menudo atravesado por el cansancio. Al fin y al cabo, es consciente de que se siente fuera de los circuitos del mainstream mediático, quizá una condición privilegiada para practicar con concentración la opción preferencial por los pobres.

«Debemos esperar en Él, que es vivir como en otro nivel en el mundo. No confiar en la fuerza, en los poderosos, sino esperar en Dios. Y esperar no sólo en la vida eterna, sino en el día a día, en lo cotidiano, en cada momento. Saber que Dios nos mira, que nos ama, que está presente en todo. De ello obtendremos paz, belleza, consuelo y alegría».

Obispos del Uruguay piden legislar a la luz de la dignidad

La Conferencia Episcopal del país latinoamericano ha divulgado un aporte a la reflexión y al debate público vinculado al proyecto de ley de eutanasia, exhortando a respetar y proteger el valor fundamental de la dignidad de la vida humana.

Vatican News

“Nuestra sociedad necesita apoyar las leyes que prevengan y desestimulen cualquier género de eutanasia”. Es el contundente planteo de la Conferencia Episcopal del Uruguay en su documento “Afrontar con amor el final de la vida”, hecho público tras la Asamblea Plenaria de los obispos del 31 de marzo al 4 de abril de 2025. En el marco del debate público sobre la eutanasia, ante el tratamiento de un proyecto de ley sobre esta materia en el Parlamento, los prelados valoran las leyes que han permitido el acceso universal a programas de salud mental, a la medicina paliativa y al sistema nacional de cuidados. No obstante, consideran que es necesario desarrollar propuestas que faciliten su cumplimiento y la accesibilidad real a toda la población.

El proyecto obtuvo media sanción en la Cámara de Representantes durante la legislatura anterior (en 2022), pero no fue aprobado en el Senado. Cabe destacar que el 15 de febrero pasado se inauguró el nuevo período legislativo, previo al inicio de la nueva administración del Frente Amplio el 1 de marzo.

La declaración sostiene que “no es éticamente aceptable la obstinación terapéutica que consiste en la instauración de medidas de tratamiento no indicadas, indeficientes, desproporcionadas o extraordinarias con el fin de querer prolongar la vida del paciente a toda costa, sabiendo que no se proporciona un real beneficio”. A su vez, postulan que no es éticamente aceptable “causar la muerte de un enfermo”. Incluso manifiestan que “el médico nunca debería ser partícipe de una conducta que cause activamente la muerte a otro ser humano”.

“Matar al enfermo no es ético ni siquiera para evitarle el dolor y el sufrimiento, aunque él lo pida expresamente, en cambio, sí lo es la “sedación paliativa” como se mencionó previamente. Ni el paciente, ni el personal sanitario, ni los familiares tienen el derecho de decidir o provocar la muerte de una persona.”

En última instancia, sentencian que “esa acción constituye un homicidio llevado a cabo en contexto clínico”.

La dignidad humana

El documento subraya el principio de la dignidad humana, entendida como un valor absoluto e irrenunciable. Esta dignidad no depende de las circunstancias ni de la condición en que se encuentre una persona, sino que se basa en el simple hecho de pertenecer a la especie humana. Los creyentes, en particular, entienden que cada ser humano es amado infinitamente por Dios, quien le confiere una dignidad que es inquebrantable y no se pierde bajo ninguna circunstancia.

Desde una perspectiva filosófica y ética, este principio resalta que la vida humana no es solo un proceso biológico, sino un don que trasciende la mera existencia física. La vida, por su naturaleza, está llena de belleza, pero también de limitaciones, sufrimiento y, en última instancia, de muerte. Es imperativo, entonces, que la sociedad refuerce una conciencia colectiva que acoge, protege y acompaña a las personas, especialmente en la etapa final de su vida, promoviendo la ayuda de la familia, la medicina paliativa y una sólida experiencia espiritual.

El papel de la medicina paliativa

Los obispos uruguayos expresan su fuerte apoyo a la medicina paliativa, destacándola como una de las mejores maneras de acompañar a los pacientes en su proceso de morir de manera digna. La medicina paliativa se distingue por su enfoque humanizado, buscando aliviar el sufrimiento y brindar consuelo tanto al paciente como a sus familiares, sin intentar prolongar innecesariamente la vida a costa de la calidad de la misma.

En este sentido, la sedación paliativa se presenta como una alternativa ética y científica en situaciones en las que los síntomas del paciente son refractarios al tratamiento y causan un sufrimiento intenso. Esta práctica permite disminuir el nivel de conciencia del paciente de manera controlada y ética, con el consentimiento necesario de él o de su familia. A diferencia de la eutanasia, la sedación paliativa no tiene como fin causar la muerte, sino aliviar el sufrimiento sin poner en peligro la vida.

Implicaciones jurídicas y sociales

Acompañar, sanar y cuidar: una luz de esperanza al final de la vida

La vicepresidenta de la asociación “Paliativos sin Fronteras”, Carmen de la Fuente Hontañón, reflexiona sobre el profundo propósito de la medicina paliativa: aliviar el sufrimiento físico y emocional en los momentos finales de la vida. Un llamado a la comunidad para abrazar la dignidad y la esperanza hasta el último aliento.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Apoyar acciones destinadas a aliviar el sufrimiento de los enfermos y de sus familias, en particular de aquellos con una enfermedad avanzada, progresiva y/o en fase terminal, es el propósito con el que se creó la asociación “Paliativos sin Fronteras” en 2009. La entidad desarrolla programas de docencia, cooperación internacional y voluntariado con profesionales de la salud, cuidadores y familiares de pacientes, como explica su vicepresidenta, la doctora Carmen de la Fuente Hontañón.

En una profunda reflexión sobre el final de la vida, explica cómo el personal sanitario juega un papel esencial no solo en aliviar el sufrimiento físico, sino también en brindar apoyo emocional y psicológico a quienes atraviesan estas situaciones tan complejas.

La profesional ibérica sostiene que el personal sanitario tiene una responsabilidad crucial en la generación de esperanza y en el manejo del dolor. Sin embargo, recalca que no solo el paciente requiere atención, sino también su familia, que frecuentemente atraviesa un proceso de adaptación emocional con cada etapa de la enfermedad.

Según la experta, uno de los mayores desafíos es acompañar a los familiares, quienes a menudo se encuentran perdidos, confusos y, en muchos casos, incluso en desacuerdo entre ellos acerca de la mejor forma de afrontar la situación. Este acompañamiento requiere una paciencia infinita, tanto por parte del personal médico como de los familiares, quienes deben aprender a lidiar con el sufrimiento y la cercanía de la muerte de sus seres queridos.

Ella describe que, en muchos casos, el enfermo está más preparado que la familia para afrontar su situación. Mientras que algunos pacientes aceptan su diagnóstico y la cercanía de su final, los familiares pueden encontrarse en diferentes fases del duelo, desde la negación hasta la tristeza profunda o la desesperación. En su experiencia, el personal sanitario debe ser capaz de identificar estas diferencias emocionales y responder con una comunicación empática que permita que todos los miembros de la familia comprendan la situación y, poco a poco, aprendan a aceptar lo inevitable.

Además de resaltar la importancia del acompañamiento, de la Fuente hace hincapié en la necesidad de un enfoque integral de la medicina paliativa. No solo se trata de aliviar el dolor físico, sino también de ofrecer un espacio de apoyo emocional y social. En este sentido, menciona las enseñanzas del Papa Francisco, quien, a través de su Red Mundial de Oración, ha enfatizado que “no siempre se consigue la curación, pero siempre podemos cuidar al enfermo, acariciar al enfermo”.

De la Fuente reconoce que estas palabras del Santo Padre resonaron profundamente entre sus colegas y estudiantes, quienes vieron en ellas una invitación a humanizar aún más la atención sanitaria, especialmente en el ámbito de los cuidados al final de la vida.

El Papa Francisco, en sus discursos, ha insistido en la necesidad de cambiar el enfoque de una medicina tecnificada y centrada en la cura, a una medicina que, sin descuidar los avances tecnológicos, nunca olvide que lo fundamental es la persona y su dignidad. Esta visión se alinea con la reflexión que De la Fuente ha promovido durante su carrera: la medicina paliativa no debe ser vista como una “pérdida de tiempo”, sino como un acto profundamente humano y esencial.

Otro tema importante que De La Fuente aborda es la falta de formación en medicina paliativa en muchos países y en algunas facultades de medicina. Con la experiencia adquirida en su trabajo con la organización “Paliativos Sin Fronteras”, ha podido implementar programas de formación en lugares como la República Dominicana y Ecuador, donde la medicina paliativa es todavía una disciplina emergente. En este sentido, relata cómo, a través de estos programas de formación, muchos profesionales de la salud han aprendido a cambiar su perspectiva sobre la atención al final de la vida, pasando de una visión puramente curativa a un enfoque más integral y humano.

Uno de los ejemplos más inspiradores que la médica evoca es el trabajo de una oncóloga pediátrica de la República Dominicana, quien ha logrado obtener recursos para la atención paliativa infantil a pesar de las dificultades en su país. Gracias a su dedicación y a los recursos que le ha proporcionado Paliativos Sin Fronteras, ha establecido un hospital de referencia en medicina paliativa pediátrica, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los niños con enfermedades terminales. Esta experiencia resalta la importancia de la formación y la disponibilidad de recursos en países en desarrollo para poder ofrecer una atención digna y humana a los pacientes.

Carmen de la Fuente también reflexiona sobre la situación de muchas personas que, al llegar al final de su vida, prefieren estar en casa rodeados de su entorno familiar y social. En muchas ocasiones, el hospital no es el lugar donde los pacientes se sienten más cómodos. Por ello, en regiones como Castilla y León, se han implementado programas de soporte social que permiten a los pacientes recibir cuidados paliativos en sus hogares, con el apoyo de los recursos de la comunidad.

Esta idea de “comunidades compasivas”, que ha sido implementada en otros países como Canadá, busca garantizar que nadie muera solo y que cada persona tenga el acompañamiento necesario en su entorno.

Finalmente, la vicepresidenta de “Paliativos Sin Fronteras” hace un llamado a la sociedad en general para que se involucre más en el cuidado de los enfermos terminales. No se trata solo de la labor de los profesionales de la salud, sino de un esfuerzo colectivo que permita ofrecer apoyo emocional, social y espiritual a quienes enfrentan la muerte. La creación de redes de apoyo comunitario es esencial para que nadie se sienta desamparado al final de su vida.

“Semillas de paz y esperanza”, tema del Tiempo de la Creación 2025

El Papa Francisco ha elegido el tema para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación en 2025. El Pontífice invita a rezar por la creación de las condiciones para la paz, una paz duradera y construida conjuntamente que inspire esperanza.

Vatican News

El Santo Padre ha elegido como tema para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación de este año: «Semillas de paz y esperanza». Lo ha informado el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en un comunicado divulgado el lunes 7 de abril de 2025.

Dicha Jornada abre el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica que se está convirtiendo en costumbre y tiene lugar del 1 de septiembre al 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. El tema de la edición de 2025, año jubilar y décimo aniversario de la publicación de la Encíclica Laudato si’, es «la paz con la creación» y se ha elegido Isaías 32, 14-18 como texto bíblico de referencia para esta iniciativa. Como se ha subrayado en el Magisterio del Papa Francisco y de sus recientes predecesores, el vínculo entre la paz y el cuidado de la creación es muy estrecho (cf. Mensajes para las Jornadas Mundiales de la Paz de 1990 y 2010).

“Del mismo modo, es muy estrecha la conexión entre la guerra y la violencia, por una parte, y la degradación de la casa común y el despilfarro de recursos (destrucción y armamento), por otra.”

El mensaje que preparará el Papa, explica el Dicasterio, “insta a rezar por la creación de las condiciones para la paz, una paz duradera y construida conjuntamente que inspire esperanza. La metáfora de la semilla indica la necesidad de un compromiso a largo plazo”. En él también “se ilustran buenas prácticas y semillas de paz y esperanza de distintos continentes”.

En la página oficial del Tiempo de la Creación se ofrecen recursos promocionales, litúrgicos, para la incidencia y se sugieren otras actividades para individuos e iglesias. Asimismo, se invita a utilizar y adaptar los materiales de la manera más conveniente.

“Esperar y actuar con la creación”

En el mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación de 2024, el Papa Francisco planteó que la creación no es solo ética, sino también teología, porque concierne el entrelazamiento del misterio del hombre con el misterio de Dios. Un entrelazamiento “generativo”, acotó, pues “se remonta al acto de amor con el que Dios crea al ser humano en Cristo”

A su vez, invitó a “esperar y actuar con la creación” viviendo “una fe encarnada, que sabe entrar en la carne sufriente y esperanzada de la gente, compartiendo la espera de la resurrección corporal a la que los creyentes están predestinados en Cristo Señor”.

El Papa a los Salesianos: «Sirvan a los demás sin guardar nada para sí mismos»

Mensaje de Francisco a los participantes en el 29º Capítulo General de la Congregación. Los mejores deseos para el buen trabajo del nuevo Rector Mayor P. Attard y el agradecimiento al Cardenal Artime por su servicio a lo largo de los años. A continuación, el aliento a ser «apasionados» en medio a desafíos diferentes a los del pasado: «La fe y el entusiasmo siguen siendo los mismos, enriquecidos con nuevos dones como la interculturalidad».

Vatican News

«Aunque a distancia, deseo animarlos a vivir con confianza y compromiso este tiempo de escucha del Espíritu y de discernimiento sinodal». Así comienza el mensaje del Papa Francisco a la Congregación Salesiana, que del 16 de febrero al 12 de abril celebra su XXIX Capítulo General y también el 150 aniversario de la primera expedición misionera de Don Bosco a Argentina.

Saludo al nuevo Rector Mayor

El Pontífice, que se encuentra convaleciente en la Casa Santa Marta, lamenta no poder encontrarse con los participantes en el Capítulo y, en la misiva, saluda al nuevo Rector Mayor, el padre Fabio Attard, elegido el pasado 25 de marzo, a quien desea un buen trabajo. En la ocasión, el Papa agradece también al cardenal Ángel Fernández Artime, Rector Mayor durante diez años de la Congregación (2014-2024) «por el servicio que ha prestado a lo largo de los años al Instituto y que ahora ofrece a la Iglesia universal».

Apasionados y entregados

Francisco se detiene después en el lema elegido para la obra: “Salesianos apasionados por Jesucristo y entregados a los jóvenes”. «Es un hermoso programa – señala – ser “apasionados” y “entregados”, dejarse implicar plenamente por el amor del Señor y servir a los demás sin guardar nada para sí, como hizo su fundador en su tiempo». Hoy, en comparación con el pasado, «los desafíos que hay que afrontar han cambiado un poco», pero, subrayó el Papa, «la fe y el entusiasmo siguen siendo los mismos, enriquecidos con nuevos dones, como el de la interculturalidad».

Un médico peregrino: «En la familia soy el único que lleva el rosario»

Entre los peregrinos que llegaron a San Pedro con motivo del Jubileo de los enfermos y del mundo de la salud, también se encuentra Alexander Darbinjan, un otorrinolaringólogo protestante de 42 años que trabaja en un hospital de Bautzen, en Sajonia, al este de Alemania. Está casado y tiene tres hijos. «Estoy agradecido de poder ayudar a los demás con mi trabajo»

Gudrun Sailer – Ciudad del Vaticano – Vatican News

¿Qué hace especial al Dr. Alexander Darbinjan, otorrinolaringólogo de 42 años de Bautzen, Sajonia, entre los veinte mil peregrinos del Jubileo de los enfermos y del mundo de la salud?

Es protestante y procede de una de las regiones más secularizadas del planeta. En la antigua Alemania del Este, sólo una pequeña minoría pertenece a la Iglesia católica.

“Siento cierta gratitud por poder ayudar a la gente cada día con mi trabajo”

El Jubileo, añade, es para él una oportunidad de «expresar gratitud, hacer penitencia y pedir esperanza».

En cada paciente intento ver la imagen de Dios

Alexander tiene 42 años, trabaja en un hospital de Bautzen, está casado y tiene tres hijos. Su forma de vivir la profesión médica está profundamente arraigada en la fe. «Realmente intento ver casi la imagen de Dios en cada paciente», explica.

“Intento reunirme con todo el mundo con el corazón abierto, con respeto, con todo el tiempo que permite el sistema sanitario alemán”

Darbinjan no es ajeno a la peregrinación: una vez recorrió el Camino de Santiago, por etapas, junto con su madre y su hermano. Roma es ahora una etapa diferente, quizá más intensa. Aunque partió solo, no se siente solo.

“También estoy aquí por mi familia y unido a ellos en la oración. Y, por supuesto, por mis pacientes. Y, en definitiva, por todas las personas”

Un Papa que se confía completamente a Dios

En su familia, es el más cercano a la práctica religiosa. «Soy el que reza todos los días, el que recita el rosario», dice con una sonrisa.

“También quería tener este tiempo aquí, sin forzar a nadie con tantas visitas a la iglesia y tanta oración”

Confiesa que esperaba ver al Papa Francisco en la misa del domingo. «Hace poco leí su biografía», dice el médico, y confía plenamente en Dios, incluso con su enfermedad, y confía en que está bien como está.

Pequeños signos de fe en una Sajonia secularizada

En una tierra como Sajonia, donde la fe cristiana es a veces invisible, Darbinjan encuentra sin embargo pequeños signos de luz en la vida laboral cotidiana: un colega rumano ortodoxo con el que puede compartir su fe, un paciente anciano que esta misma semana le ha dado las gracias diciéndole «que Dios lo bendiga» son todos momentos sencillos, pero preciosos.

«Los cristianos se encuentran», dice con sencillez Alexander Darbinjan. Y en Roma, estos días, se siente parte viva de algo grande. Con un rosario en el bolsillo, el corazón ligero… y gratitud en los ojos.

Antonio Quarracino: el cardenal que incomodó al poder (y al conformismo)

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En tiempos en que el catolicismo se debate entre la superficialidad de una religiosidad de gestos vacíos y la pasividad ante una Iglesia encerrada en su propio aparato, recordar a Antonio Quarracino es mucho más que un ejercicio de memoria. Es una provocación.

Por Néstor Ojeda | catolic.ar

Casi tres décadas después de su muerte, el cardenal sigue generando reacciones encontradas. Algunos lo evocan como un “conservador” de mano dura. Otros, como un pastor con la valentía de enfrentarse al poder sin perder su pertenencia eclesial. Quarracino no encajaba en las etiquetas fáciles. Su vida y acción exigen una lectura a fondo.

Un pastor sin obediencia ciega

Designado arzobispo de Buenos Aires en 1990 y creado cardenal un año después, llegó al cargo como figura de transición tras el complejo episcopado de Aramburu. Pero no se limitó a administrar. Intervino públicamente sobre temas clave, desde la corrupción política hasta el rol de los medios y el vaciamiento espiritual de la sociedad argentina posdictadura. Su predicación no esquivaba los temas duros.

Criticó el neoliberalismo sin tapujos, denunció la pobreza estructural, alertó sobre la decadencia ética del sistema judicial. A su modo, fue una voz profética. No fue simpático a todos. Ni falta que hacía.

Reformista de base tradicional

Quarracino fue también promotor de una visión eclesial preconciliar en varios aspectos. Reivindicó la figura del sacerdote como pastor, y no como animador sociocultural. Apostó a una formación teológica seria. Sin embargo, nunca se refugió en la nostalgia. Fundó estructuras pastorales modernas, alentó el diálogo interreligioso y abrió espacios a la prensa. Comprendió, como pocos, que no se trata de cambiar dogmas, sino de revitalizar convicciones profundas en nuevos contextos.

Maestro de un futuro Papa

No se puede hablar de Quarracino sin mencionar a su obispo auxiliar y sucesor, Jorge Mario Bergoglio. Fue él quien lo propuso como auxiliar y quien, con los años, heredaría una parte significativa de su diagnóstico eclesial. Francisco ha reconocido que su mirada sobre la realidad argentina y latinoamericana se moldeó en parte bajo la sombra de Quarracino. ¿Cuánto de su parresía actual se explica por esa escuela de fuego que fue Buenos Aires en los 90?

Transparencia y contradicciones

No todo fue coherente en su trayectoria. Fue criticado por algunos gestos rígidos o posiciones excesivamente verticalistas. Su estilo frontal le valió enemigos dentro y fuera de la Iglesia. Pero nunca se lo pudo acusar de cobardía ni de complicidad con los intereses del poder.

En un tiempo donde la Iglesia argentina es percibida muchas veces como burocrática, silenciosa, miedosa de incomodar, la figura de Quarracino se recorta como un recordatorio: el silencio no siempre es prudencia, y la prudencia sin verdad, termina siendo traición.

Una ausencia que interroga hoy, cuando los debates sinodales parecen haber entrado en una larga pausa local, cuando la transparencia en el manejo de fondos sigue siendo una deuda dolorosa, cuando el clericalismo asfixia las voces laicales y las comunidades esperan pastores con coraje, el legado de Quarracino vuelve a golpear la conciencia.

No fue un santo. No fue un diplomático. Fue, ante todo, un hombre de Iglesia con la capacidad de decir lo que muchos callaban.

Y eso, en la Argentina de hoy, ya es una forma de santidad.

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