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Estado judío de Israel presenta al fin condolencia por muerte del Papa

(ZENIT Noticias / Roma).- Tres días después del fallecimiento del Papa Francisco, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ofreció sus condolencias oficiales. El mensaje, compartido por la Oficina del Primer Ministro a través de redes sociales, decía: «El Estado de Israel expresa sus más sinceras condolencias a la Iglesia Católica y a la comunidad católica mundial por el fallecimiento del Papa Francisco. Que descanse en paz».

La reacción de Israel ante la muerte del Papa se ha desarrollado con notable moderación. Inicialmente, solo el presidente Isaac Herzog reconoció públicamente el suceso. Un comunicado previo del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, que ofrecía oraciones y una imagen del Papa Francisco en el Muro de las Lamentaciones, fue publicado y luego misteriosamente eliminado. Fuentes del ministerio restaron importancia al incidente, explicando que los «tuits erróneos» son habituales y enfatizando que la eliminación no tenía relevancia política. Sin embargo, el homenaje eliminado llamó la atención de varios medios de comunicación, lo que planteó dudas sobre sensibilidades internas.

Para mayor complejidad, la asistencia de Israel al funeral papal fue discreta pero respetuosa. Yaron Sideman, embajador de Israel ante la Santa Sede, representó al país en las solemnes ceremonias celebradas en la Plaza de San Pedro. Fuentes diplomáticas destacaron los desafíos prácticos que enfrentó Israel: el funeral coincidió con el Shabat, el día sagrado de descanso según la tradición judía, lo que complicó la participación de altos funcionarios.

El tono discreto de la reacción israelí refleja tanto las limitaciones logísticas como el delicado equilibrio de las relaciones entre la Santa Sede e Israel. Durante su pontificado, el papa Francisco mantuvo una cálida relación con el pueblo judío, visitando con frecuencia lugares emblemáticos judíos y promoviendo el diálogo entre religiones. Su memorable momento de oración en el Muro de las Lamentaciones sigue siendo un poderoso símbolo de ese compromiso.

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Cardenal Zen obtuvo permiso de China para ir Roma donde cuestiona decano de los cardenales

(ZENIT Noticias / Roma).- El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong de 93 años y ferviente defensor de la libertad religiosa, recibió permiso para viajar a Roma para asistir al funeral del papa Francisco. Este viaje marca un momento significativo para el prelado, cuyo pasaporte le fue confiscado tras su arresto en 2022 en virtud de la estricta ley de seguridad nacional de Hong Kong.

El secretario de Zen confirmó la noche del miércoles 23 de abril que el cardenal había solicitado con éxito ante un tribunal de Hong Kong la devolución temporal de sus documentos de viaje. El jueves por la mañana, Zen ya había partido hacia Roma, listo para rendir su último homenaje al papa al que defendió durante mucho tiempo y, en ocasiones, cuestionó respetuosamente.

A lo largo de su dilatada carrera, el cardenal Zen ha sido una voz firme para los católicos chinos leales al Vaticano, a menudo crítico con el controvertido acuerdo de la Santa Sede con Pekín sobre el nombramiento de obispos. Lamentó que el acuerdo comprometiera a la Iglesia clandestina en China, acusando abiertamente al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano y principal artífice de las negociaciones, de falta de fe y valentía.

Fiel a su carácter franco, Zen ha seguido expresando su preocupación incluso en estos días de duelo. Desde Roma, cuestionó por qué la primera Congregación General de cardenales —una reunión esencial antes del cónclave— se convocó con tanta prisa, comenzando el 22 de abril. En una carta dirigida al cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, Zen protestó porque la programación perjudicaba a los cardenales mayores y lejanos, insinuando sutilmente que la participación plena es tanto un derecho como un deber. «¿Cómo pueden llegar a tiempo los ancianos de las periferias?», preguntó, sugiriendo que el proceso debería haber sido más flexible.

La presencia de Zen en Roma tiene una carga emocional y simbólica. Alguna vez privado de viajar y ensombrecido por problemas legales, ahora se encuentra de nuevo entre sus compañeros príncipes de la Iglesia en uno de los momentos más significativos de la historia católica reciente. Para el cardenal Zen, asistir al funeral del papa Francisco no es solo una despedida personal; es una reafirmación de su compromiso de toda la vida con los principios de conciencia, justicia y fidelidad, incluso en momentos incómodos o políticamente conflictivos.

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Julian Assange en funeral del Papa. Afirman que le propuso darle asilo

(ZENIT Noticias / Roma).- El sábado 26 de abril, una escena que antes se creía improbable se desarrolló en Roma: Julian Assange, ahora libre tras años de confinamiento, caminó junto a su esposa Stella y sus dos hijos pequeños hacia la Basílica de San Pedro. Estaban allí no solo como dolientes en el funeral del Papa Francisco, sino como familia que llevaba un mensaje de profunda gratitud.

En una publicación compartida en la red social X, Stella Assange capturó el momento con una sencilla fotografía: la familia de pie en la Via della Conciliazione, con la majestuosa basílica alzándose tras ellos. «Ahora que Julian es libre, todos hemos venido a Roma para expresar la gratitud de nuestra familia por el apoyo del Papa durante su persecución», escribió.

Su presencia en el Vaticano tuvo un profundo significado personal. En junio de 2023, mucho antes de que la libertad fuera siquiera una posibilidad para Assange, Stella y sus hijos fueron recibidos en privado por el Papa Francisco. El Pontífice no solo ofreció palabras de consuelo, sino que incluso llegó a escribir directamente a Assange durante su encarcelamiento en Belmarsh, e incluso -según sus afirmaciones- propuso la idea de concederle asilo en el Vaticano, una decisión sorprendente desde cualquier punto de vista diplomático.

Aunque la atención mundial este fin de semana se ha centrado en el fallecimiento de un Papa, la discreta asistencia de la familia Assange añadió otra dimensión al complejo legado de Francisco. Para ellos, no era solo un líder mundial o una figura religiosa. Era un defensor de la dignidad humana, que se extendía por encima de muros y alambradas cuando pocos se atrevían.

La imagen de Julian Assange —antes aislado, ahora de pie libremente al aire libre en la Plaza de San Pedro— era, en sí misma, un testimonio silencioso de la clase de esperanza que el Papa Francisco defendió a lo largo de su pontificado: la esperanza de que la misericordia prevaleciera sobre la venganza, de que se pudieran tender puentes incluso entre las divisiones más profundas.

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La adolescencia “rebelde” descubre la esperanza

Vida y pérdida se entrelazan en la experiencia de las nuevas generaciones, llegadas a Roma para el Jubileo tras el funeral de Francisco: sin “respuestas” seguras, pero con la fuerza de la cercanía. La Iglesia “vuelve a empezar” confiándoles su nuevo camino.

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Las “paradojas” de nuestro tiempo han sido a menudo acogidas, casi acariciadas, por la atenta mirada del Papa Francisco, capaz de leerlas sin juzgar, con la comprensión de quien camina entre los hombres. La más evidente, la más cruel, sigue siendo la de la desigualdad: “Cuando unos pocos festejan opíparamente y demasiados no tienen pan para vivir”. Y, sin embargo, quizá también haya paradojas buenas, capaces de desquiciar el statu quo, como a menudo ha pretendido Francisco, y de devolver el sentido incluso al dolor. Paradojas que brillan bajo la frágil luz de la esperanza, ese mismo valor que parece paradójico en un mundo tan acostumbrado a la fealdad.

Gritos, sonrisas, alguna que otra palabrota lanzada para sentirse mayor. La Via della Conciliazione no ha cambiado, pero hoy, domingo 27 de abril, caminar por ella transmite una sensación diferente. Ayer mismo, en esa misma calle, el mundo saludó al Papa Francisco. Sólo un día después, decenas de miles de jóvenes, procedentes de todos los rincones del mundo, la recorren festivamente en dirección a la Plaza de San Pedro, haciendo ese “ruido” que el Papa tantas veces les ha instado a hacer.

“Nada será demasiado grande”

La tensión entre memoria y horizontes de futuro se lee en las palabras del cardenal Pietro Parolin, que en la homilía de la segunda Misa de los Novendiali en sufragio del Pontífice exhorta a los jóvenes:

“No olviden nunca alimentar vuestra vida con la verdadera esperanza que tiene el rostro de Jesucristo. Nada será demasiado grande ni demasiado desafiante con Él”.

Cuando el deporte se convierte en inclusión y amistad

Con motivo del Jubileo de los Adolescentes, la historia de un vínculo cultivado en las canchas de una variante del baloncesto abierta a todos. Una relación capaz de ir más allá de las discapacidades motrices y de la desconfianza, porque «gana quien sabe seguir siendo un niño de corazón. No es fragilidad, es esperanza»

Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano – Vatican News

«Algunas personas esperan que ocurran cosas buenas. Otras, hacen que ocurran». Con estas palabras, Michael Jordan – una leyenda del baloncesto – trazó una fina línea entre desear y actuar. Una frontera que Edoardo Levanja, de 12 años, originario de Monterotondo Scalo, en la ciudad metropolitana de Roma, cruzó con el corazón en la mano, haciendo realidad una esperanza tan concreta como espontánea.

Un mérito por el que, el pasado 5 de abril, el presidente italiano Sergio Mattarella le concedió el título de honor de Alfiere della Repubblica, reconociéndolo entre los 29 jóvenes italianos que se han distinguido por su compromiso y sus virtudes cívicas. Junto a él, en esta historia de esperanza, está Gaia Nur, su compañera de escuela y de equipo, que vive con una discapacidad motriz.

La ternura como clave de un vínculo

Su amistad no tiene origen en un proyecto, un gran gesto o una misión educativa. Se originó, como suele ocurrir con las cosas más auténticas, por casualidad. «En la guardería, solía ver a Gaia de pie, sola. Y me resultaba muy tierna. Me acerqué a ella, y ahí empezó todo», cuenta Edoardo a los medios vaticanos, con la dulzura de la infancia que ve y siente lo que los adultos suelen ignorar.

«Baskin», baloncesto inclusivo

Aunque la escuela los separó en secciones distintas, Edoardo y Gaia encontraron un nuevo campo donde seguir caminando codo con codo: el baskin, una modalidad de baloncesto inclusivo, en el que juegan juntos discapacitados y personas sin discapacidad, cada uno con un papel calibrado a sus posibilidades, no a sus limitaciones.

«El baskin es el abrazo entre deporte y humanidad». Lo cuentan Edoardo y Michela Oriella, madre de Gaia y presidenta de Asd Baskin Sabina, una asociación que da forma a la inclusión, transformándola en un juego, un equipo, una vida compartida.

La ilusión de los límites y los temores

«¿Qué me gusta de Gaia? Que siempre está sonriendo», confiesa el recién nombrado Alfiere della Repubblica. En esa sonrisa se esconde una complicidad hecha de gestos sencillos que incitan a ir más allá de esos límites que, como decía Michael Jordan, «al igual que los miedos, a menudo no son más que ilusiones». Déjala probar un trozo de chocolate, enséñale a pelotear, entrénala con paciencia. «Soy un poco su entrenador personal», confiesa de nuevo «Edo».

«Ayudo a las personas»

Sin embargo, no todo el mundo lo entiende. Algunos intentaron herirlo: «Si juegas con discapacitados, entonces tú también eres discapacitado». La respuesta de Edoardo no deja lugar a réplica: «Ayudo a las personas».

Comprenderse sin necesidad de palabras

La amistad con Gaia fue también un regalo para sus padres, Michela y Tevfik, originarios de Turquía. «Nuestra hija no habla. Sin embargo, hay quien la entiende incluso así. Con Edoardo, pero también con otros compañeros sensibles, la comprensión nació enseguida».

«Comprenderse sin palabras es una forma rara de amor. «Se trata de querer entrar en el mundo de alguien que, por sus características, corre el riesgo de ser olvidado. Cuando se hacen fotos de grupo, a veces se olvidan. Pero hay niños como Edoardo, que no sólo se dan cuenta, sino que van a buscarla. La acogen».

La compañía, antídoto contra el miedo

Gaia habla a través de sonrisas, abrazos y risas. Comparte todo lo que puede, sin reservas. Pero el futuro a veces asusta. «Las niñas y los niños como ella corren el riesgo de quedarse solos al crecer. De niños, es más fácil acercarse. Luego, con la adolescencia, si no hay un alma sensible a tu lado, corres el riesgo de aislarte». Michela invita a las familias a buscar alianzas, a abrirse, a confiar fragilidades, porque hay redes, personas, posibilidades. Hay historias como la de su hija.

La revolución de la gentileza

Y todavía hay muchas cosas que Edoardo y Gaia esperan que puedan suceder. Su esperanza se compone de pequeños y grandes gestos. La del obispo de la República es clara: «Que podamos seguir así». La de la presidenta de Asd Baskin Sabina, igualmente: «Que historias como las suyas puedan inspirar. Porque la verdadera fuerza reside en la normalidad de la bondad. Gana quien sabe seguir siendo niño de corazón, quien va contracorriente con bondad. No es fragilidad. Es esperanza. Y se la deseo a todos».

Diez palabras del vocabulario de Francisco

Balconear, lío, hermandad, periferia, descarte, orfandad, ternura, clericalismo, mundanidad. Estas son algunas de las palabras, en el centro del podcast «Las llaves de Pedro», con las que releer el Pontificado del Papa Bergoglio

Amedeo Lomonaco -Ciudad del Vaticano – Vatican News

Muchas palabras han acompañado el magisterio de Jorge Mario Bergoglio. Tras el sencillo «buenas noches» pronunciado la noche de su elección, el 13 de marzo de 2013, se ha hecho cada vez más evidente que el lenguaje de Francisco, sencillo y directo, es también rico en creatividad. El vocabulario personal del Pontífice argentino se ha ido enriqueciendo con el tiempo con términos, frases, expresiones y neologismos que poco a poco se han ido haciendo familiares.

Diez palabras del Pontificado

En el podcast «Las llaves de Pedro» las palabras se convierten en llaves, en claves espirituales para abrir caminos de fe, para reflexionar sobre los términos que utiliza el Pontífice, el Obispo de Roma. Diez palabras de Francisco pueden verse, en particular, como una filigrana que permite releer, a través de diversos ángulos y perspectivas, su Pontificado.

Balconear

El mayor riesgo para el corazón humano es el de ser indiferente a la realidad que le rodea, el de ver pasar la vida. En una palabra, este peligro es el de «balconear».

Lío

Hay una palabra en el vocabulario de Francisco que se convierte en exhortación, dirigida en particular a los jóvenes. Con ocasión de su viaje apostólico a Río de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud, Francisco exhortó a las nuevas generaciones a hacerse oír, a armar alboroto.

Chismes

Una de las expresiones más utilizadas por el Papa argentino advierte contra un mal que, a través del chisme, puede convertirse en una cuchilla cortante, en una «bomba» capaz de herir, incluso de matar.Esta palabra es chismorreo.

Hermandad

Hay una palabra que se ha convertido en uno de los pilares del pontificado de Francisco.Esta palabra es un camino hacia la paz entre los hombres, un puente entre las religiones y las naciones. Es la fraternidad.

Periferia

De Lampedusa a Juba, en Sudán del Sur, de Mongolia a la República Centroafricana. Entre los últimos, los pobres, los prisioneros, los más frágiles. En el vocabulario y en el Pontificado del Papa Francisco otra palabra vivida y amada es «periferia».

Descartar

Una de las categorías centrales del pensamiento del Papa Francisco se refiere a «uno de los fenómenos más dramáticos de nuestro tiempo, por el cual la sociedad humana tiende a descartar todo lo que no responde a criterios de eficacia, de productividad». En una palabra, este fenómeno es el del despilfarro.

Orfandad

Hay una palabra que expresa la sensación de estar privado de un guía, pero también la ausencia de «un camino seguro que seguir, de un maestro en quien confiar». El Papa Francisco expresa esta condición con un término preciso: orfandad.

Ternura

Sentirnos amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y miseria. Esto para el Papa Francisco significa «ser transformados por el amor de Dios», es decir, experimentar la ternura.

Clericalismo

El magisterio del Papa Francisco también puede releerse como un desafío a la actitud del creyente que se centra en el signo, en la institución, y olvida a Cristo.Puede releerse como un desafío a otra palabra del vocabulario del Papa Bergoglio, clericalismo.

Mundanidad

Finalmente, hay una palabra, usada varias veces por el Papa Francisco durante su pontificado, que expresa una perversión de la vida espiritual, que tiene en Cristo muerto y resucitado la única medicina.Esta cultura de lo efímero y de las apariencias que extravía al hombre es la mundanidad.

Estas diez palabras son sólo algunas de las utilizadas por el Papa Francisco durante su pontificado. Palabras que han entrado en el léxico popular y en el corazón de muchos fieles.

El legado del Papa es una vida vivida en la misericordia

En la homilía de la Misa en sufragio de Francisco, en el segundo de los Novendiales, el cardenal Parolin recordó que el propio Pontífice había dicho al mundo que «nunca podrá haber paz si no aprendemos a perdonarnos unos a otros». A los numerosos jóvenes presentes en la Plaza de San Pedro, la invitación a mirar a la verdadera esperanza que es Jesús

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Un día soleado como el de ayer, una multitud de fieles y muchos jóvenes, unos doscientos mil, que acudieron a Roma con motivo del Jubileo de los adolescentes. Es como si, aún hoy, en el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia, aquel abrazo al Papa Francisco que comenzó con el homenaje a sus restos por parte de miles de personas en la Basílica Vaticana, continuara en la Misa funeral celebrada el sábado por la mañana, en la procesión que lo acompañó hasta la Basílica de Santa María la Mayor donde fue enterrado.

En su homilía, el cardenal Pietro Parolin, en el segundo de los Novendiales en sufragio del Pontífice, se detuvo en un rasgo del magisterio de Francisco: la misericordia que inspira «su intensa actividad apostólica, junto con el ansia de anunciarla y compartirla con todos y que ha sido el programa de su pontificado». La misericordia, como subrayó repetidamente el Papa, «es el nombre mismo de Dios» y nadie puede poner límites al amor del Padre que «quiere resucitarnos y hacer de nosotros personas nuevas».

“Nuestro afecto por él, que se manifiesta en estas horas, no debe quedarse en una mera emoción del momento; debemos acoger su legado y hacer que se convierta en una vida vivida, abriéndonos a la misericordia de Dios y haciéndonos también misericordiosos los unos con los otros

No hay paz sin misericordia

La Iglesia de Jesús está hecha, subraya Parolin, de discípulos que se hacen «instrumentos de misericordia para la humanidad».

“El Papa Francisco ha sido testigo luminoso de una Iglesia que se inclina con ternura hacia los heridos y cura con el bálsamo de la misericordia; y nos ha recordado que no puede haber paz sin reconocer al otro, sin cuidar a los más débiles y, sobre todo, nunca podrá haber paz si no aprendemos a perdonarnos unos a otros, usando entre nosotros la misma misericordia que Dios tiene hacia nuestra vida”

Un mundo nuevo que nace del perdón

La misericordia, subraya el ex secretario de Estado vaticano, es el «corazón de la fe», que nos llama a repensar nuestra relación con Dios, no según categorías humanas o mundanas, «porque la buena noticia del Evangelio es ante todo el descubrimiento de ser amados por un Dios que tiene entrañas de misericordia y de ternura para cada uno de nosotros, independientemente de nuestros méritos». De ahí la invitación a vivir las relaciones en el signo del diálogo con el otro y en el perdón de sus debilidades y errores.

“Sólo la misericordia cura, sólo la misericordia crea un mundo nuevo y apaga el fuego de la desconfianza, del odio y de la violencia: ésta es la gran enseñanza del Papa Francisco”

Tristeza por la muerte del Papa

Refiriéndose al Evangelio de hoy con el desconcierto de los apóstoles tras la muerte de Jesús, que luego se les muestra con la luz de la Resurrección, el cardenal recuerda que también hoy con el fallecimiento de Francisco se sienten los mismos sentimientos.

“El dolor por su partida, el sentimiento de tristeza que nos asalta, la agitación que sentimos en el corazón, el sentimiento de pérdida: todo esto lo experimentamos, como los apóstoles afligidos por la muerte del Señor”

Alegría pascual en los rostros de los jóvenes

Hay una alegría pascual que se mantiene en la prueba; una alegría, subrayó Parolin entre aplausos, que «hoy es algo que casi se puede tocar en esta plaza; se ve impresa sobre todo en sus rostros, queridos jóvenes y adolescentes que han venido de todo el mundo para celebrar el Jubileo».

Les dirijo un saludo especial, que dirijo también a los obispos que los acompañan, a los sacerdotes, a los catequistas, a los animadores de sus grupos. Un saludo especial con el deseo de hacerles sentir el abrazo de la Iglesia y el afecto del Papa Francisco, a quien le hubiera gustado encontrarlos, mirarlos a los ojos y pasar entre ustedes para saludarlos.

Mirar a Jesús, verdadera esperanza

Dirigiéndose a los numerosos jóvenes presentes, el cardenal recordó que son muchos los desafíos a los que están llamados, como «el de la tecnología y la inteligencia artificial, que caracteriza de modo particular nuestra época». Hay un aliado más en este camino y es Jesucristo, «el amor que todo lo comprende y todo lo espera».

Él viene a tu encuentro allí donde estás, para darte el valor de vivir, el valor de compartir tus experiencias, tus pensamientos, tus dones, tus sueños, el valor de ver en el rostro de los que están cerca o lejos a un hermano y una hermana a los que amar, a los que tienes tanto que dar y, al mismo tiempo, tanto que recibir, el valor de ayudarte a ser generoso, fiel y responsable en la vida que te espera, y para hacerte comprender lo que es más valioso en la vida: el amor que todo lo abarca y todo lo espera.

El abrazo de Francisco

Al concluir su homilía, el cardenal Parolin dirigió un pensamiento a los empleados y fieles de la Ciudad del Vaticano que mantienen viva la memoria de Francisco, y luego les agradeció el servicio que prestan diariamente.

“A ustedes, a todos nosotros, al mundo entero, el Papa Francisco extiende su abrazo desde el Cielo”

Por último, la encomienda a María a la que el Papa estaba ligado, «tanto que eligió descansar en la Basílica de Santa María la Mayor».

«Que nos proteja, interceda por nosotros, vele por la Iglesia y sostenga – concluyó el cardenal –el camino de la humanidad en paz y fraternidad».

 

Misioneros digitales unidos en oración por el eterno descanso del Papa

Diversos influencers católicos que tenían previsto acudir a la canonización del beato Carlo Acutis se reunieron para rezar por el difunto Pontífice y reflexionar sobre su legado evangelizador en la era digital. El encuentro fue un testimonio de unidad, ternura y misión.

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano – Vatican News

En el corazón de la Ciudad Eterna, a pocos pasos de la Plaza de San Pedro, misioneros digitales de diversos países se encontraron, este sábado 26 de abril de 2025 por la tarde en el Centro Internacional Juvenil San Lorenzo, para orar por el eterno descanso del Santo Padre Francisco y reflexionar sobre su legado para la misión digital.

La actividad comenzó con un programa espiritual cuidadosamente preparado: adoración eucarística, oración en silencio, la lectura de la parábola del buen samaritano (frecuentemente citada por el Papa en sus discursos), cantos del Padre Cristóbal Fones SJ, director de la Red Mundial de Oración del Papa, peticiones, la oración a la Virgen María y la bendición. Todo ello envuelto en un ambiente de recogimiento y amor fraterno, donde cada gesto y palabra resonaban con la memoria viva de un Papa que transformó la forma de evangelizar en nuestro tiempo.

Asimismo, se invitó a los participantes a escribir en un papel una palabra por la que agradecieran a Dios por el pontificado de Francisco, creando un gesto simbólico de agradecimiento y reflexión, colocándolo debajo de una imagen de Francisco.

Uno de los momentos más conmovedores fue la intervención del escritor y biógrafo Austen Ivereigh, quien compartió su testimonio sobre el legado de Francisco. “Nos mostró el estilo de Dios —afirmó—, no como teoría, sino con su vida. Lo encarnó con humildad, ternura y paciencia”. Ivereigh recordó cómo el entonces cardenal Bergoglio, en su intervención durante las congregaciones generales antes del cónclave de 2013, habló de una Iglesia encorvada sobre sí misma, que necesitaba volver a salir, a evangelizar, a mirar más allá de sus propios muros.

“Francisco no lamentó la pérdida de poder de la Iglesia; vio en ello una oportunidad para volver a ser una Iglesia pobre para los pobres”” añadió. Y concluyó con un llamado claro a los presentes: “Ustedes son parte de esa transformación. Son testimonio de que evangelizamos no desde el poder, sino desde el amor, desde abajo, como comunidad”.

La segunda intervención, a cargo de Monseñor Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación, fue un llamado a la unidad y al compromiso valiente. Explicó cómo por primera vez en la historia de la Iglesia, el reciente Sínodo dedicó un capítulo entero a la misión en los ambientes digitales, reconociendo su urgencia y su fuerza transformadora. “La Iglesia ha abrazado la misión digital como verdadera misión —declaró—. Es una nueva página misionera en la historia de la Iglesia”.

Con pasión, Monseñor Ruiz instó a los misioneros digitales a salir de sus “sacristías digitales”, a no conformarse con los likes o los seguidores, sino a ir al encuentro del que sufre, del que busca, del que necesita.

“No se trata de números, sino de amor. Prefiero mil influencers con un follower, que lo cuidan, que lo conocen, que lo aman, a un influencer con mil seguidores que no sabe quiénes son”.

Tras el encuentro, se renovó con entusiasmo la invitación a participar del Jubileo de los Misioneros Digitales, que se celebrará en Roma los días 28 y 29 de julio, como un momento de gracia, formación e impulso en la misión.

Varios de los asistentes a la reunión tenían previsto participar al día siguiente en la canonización del beato Carlo Acutis, originalmente programada para el domingo 27 de abril, pero suspendida tras el fallecimiento del Santo Padre. La figura de Carlo —adolescente apasionado por la Eucaristía y por la evangelización en internet— sigue siendo un faro para muchos, un verdadero pionero en los aerópagos digitales a los que hoy la Iglesia se siente llamada a entrar con valentía y ternura.

En este tiempo de espera, mientras la Iglesia se prepara para discernir al próximo sucesor de Pedro, este encuentro fue una luminosa manifestación del fruto más hermoso del pontificado de Francisco: una Iglesia en salida, sencilla, paciente, capaz de escuchar y de ir al encuentro.

Sobre el féretro, el símbolo de Teresita que lo «escuchó»

A lo largo de su vida y de su pontificado, el Papa Francisco ha subrayado su vínculo con la mística carmelita, a la que, según ha contado, confiaba un problema, pidiéndole «no que lo resolviera, sino que lo tomara en sus manos y me ayudara a aceptarlo». Como «señal» recibía la flor. Así ocurrió también durante su hospitalización en el Gemelli. Y ahora una rosa blanca descansa sobre la lápida de mármol de la basílica de Santa María la Mayor

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano – Vatican News

En una mesita de mármol, bajo cuadros e iconos, fuera de su piso particular de Santa Marta, había siempre una rosa blanca y fresca. Era el símbolo de su vínculo con «Teresita», Teresa de Lisieux, la santa a la que siempre acudía para pedir gracias y a cuya intercesión confiaba sus dificultades personales y las de los demás.

Y una rosa blanca reposa desde anoche sobre otro mármol, el de la placa de origen ligur con la inscripción Franciscus en la Basílica de Santa María la Mayor bajo la que descansan los restos mortales del Papa Francisco. No es una elección artística, sino de continuidad y devoción.

Esa flor ha acompañado toda la vida de Jorge Mario Bergoglio. Él mismo había hablado de ella en el libro-entrevista El Jesuita, escrito por los periodistas argentinos Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti, quienes, al describir la biblioteca del entonces arzobispo de Buenos Aires, observaron un jarrón lleno de rosas blancas en un estante, frente a una foto de la mística carmelita fallecida con sólo 24 años en 1897, canonizada por Pío XI y proclamada Doctora de la Iglesia por Juan Pablo II en 1997.

«Cuando tengo un problema – había explicado el entonces futuro Papa a los dos periodistas – pido a la santa, no que lo resuelva, sino que lo tome en su mano y me ayude a aceptarlo, y como señal casi siempre recibo una rosa blanca».

También había ocurrido al inicio de su pontificado, en septiembre del 2013, cuando convocó una vigilia de oración en la plaza de San Pedro por la paz en Siria, que en ese momento corría el riesgo de caer en el abismo de un sangriento conflicto. Durante la vigilia se leyeron fragmentos de la poesía de Santa Teresa de Lisieux y el Papa Francisco, de regreso a Santa Marta, recibió como regalo sorpresa una rosa blanca recogida por un jardinero en los Jardines Vaticanos.

El Papa recibió el mismo regalo pocos días después de su última hospitalización en el Policlínico Gemelli por una pulmonía bilateral: una rosa blanca de Santa Teresa, envuelta, procedente de la casa de Lisieux. La guardaba en una mesilla junto a su cama. Una «señal» de que la mística lo acompañó hasta los últimos momentos de su vida.

¿Dónde habita Dios? Reflexiones sobre el Pueblo de Dios en el siglo XXI

Cuando escuchamos que “Dios está en el obispo, los sacerdotes y los diáconos”, es necesario hacer una pausa, especialmente en este primer cuarto del siglo XXI. No para negar esa verdad en su justa dimensión —porque ciertamente el ministerio ordenado es signo visible de la acción de Cristo en la Iglesia—, sino para no caer en una visión reduccionista, clerical y empobrecedora del Misterio de Dios entre nosotros.

Néstor Ojeda

La pregunta más profunda es:
¿Dónde habita Dios hoy? ¿En quiénes? ¿Cómo lo reconocemos?

Dios habita en todo su Pueblo,el Pueblo de Dios

El Concilio Vaticano II, particularmente en la constitución Lumen Gentium, nos enseñó que toda la Iglesia es el Pueblo de Dios, y que cada bautizado es portador del Espíritu Santo. No existe una “élite” espiritual: el Espíritu de Dios sopla donde quiere, fecundando a obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos y laicas por igual.

La misión de los ministros ordenados es real y sagrada: son servidores de la comunión, no dueños de ella. Su existencia tiene sentido en función del Cuerpo entero de Cristo. No son una prolongación mecánica del cielo en la tierra, sino signos sacramentales de Cristo Servidor, que se arrodilló ante sus discípulos para lavarles los pies.

2. El riesgo del clericalismo

El papa Francisco ha advertido muchas veces contra el clericalismo, esa enfermedad que convierte a los ministros en una casta separada, superior, privilegiada.
Cuando se sugiere que “Dios está” solo o principalmente en el clero, se corre el grave riesgo de oscurecer la dignidad bautismal de todos los fieles. Se olvida que Cristo mismo dijo: “Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20).

Dios no ha atado su presencia exclusivamente a los sacramentos ni al ministerio ordenado, aunque ciertamente actúa en ellos. Su Espíritu habita también en el corazón de los humildes, en las periferias, en los que sufren, en los sencillos que oran y aman.

3. Una nueva conciencia eclesial

En el siglo XXI, en medio de un mundo fragmentado, secularizado y muchas veces desconfiado de las instituciones, la Iglesia está llamada a vivir una nueva conciencia eclesial:

  • Una Iglesia donde todos, ministros y fieles, caminemos juntos (sinodalidad).
  • Una Iglesia que escuche al Espíritu hablar a través de todo el Pueblo de Dios, no sólo desde la jerarquía.
  • Una Iglesia donde ser sacerdote, obispo o diácono no sea un privilegio de poder, sino un humilde servicio que levanta y acompaña a cada persona hacia Dios.

La grandeza de la vocación cristiana no está en las vestiduras, ni en los cargos, sino en la medida del amor que se vive.

4. Servidores, no propietarios

Recordemos siempre que los ministros son pastores para el rebaño, no “gestores” de la gracia, ni “administradores exclusivos” de la presencia divina.
El verdadero pastor huele a oveja, camina entre su pueblo, se deja enseñar y evangelizar por los pequeños y los pobres.

Como dice San Pablo: “Tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros” (2 Cor 4,7).

5. Un llamado para todos

En esta etapa de la historia, más que nunca, necesitamos una Iglesia:

  • Donde cada bautizado se sienta corresponsable de la fe.
  • Donde el Pueblo de Dios sea protagonista de la misión.
  • Donde la autoridad no sea imposición, sino servicio amoroso.

Que nadie —ni ministro ordenado ni fiel laico— olvide que Dios habita en todos, que el Espíritu sopla en todos y que Cristo vive en medio de todos.


Conclusión:

Dios no habita en un “selecto grupo” sino en toda su Iglesia.
La belleza de la fe cristiana consiste en reconocerlo en el rostro del hermano, en la comunidad reunida, en el susurro del Espíritu que atraviesa cada corazón abierto.
Ministros y fieles somos compañeros de camino, portadores de un mismo fuego: el amor vivo de Dios entre nosotros.

©Catolic.ar