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Ucrania, la paz pasa por San Pedro: Trump y Zelensky reanudan las negociaciones

Los funerales del Papa Francisco, en la Basílica Vaticana, fueron la ocasión de un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Ucrania, sobre el futuro del país atormentado por más de tres años de guerra y constantemente en las oraciones del difunto Pontífice. Una reunión que, según Zelensky, tiene el potencial de “convertirse en histórica” ​​si se logran “resultados conjuntos”.

Valerio Palombaro – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Entre las muchas imágenes que quedarán del último adiós al Papa Francisco, además de las del funeral del Pontífice, hay seguramente una que retrata al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, sentados uno frente al otro en un rincón de la Basílica de San Pedro. Una reunión anunciada, luego puesta en duda por una posible ausencia del segundo y, finalmente, se produjo. Se trata del primer encuentro cara a cara entre ambos, que duró 15 minutos, tras el dramático ocurrido por televisión mundial en la Oficina Oval de la Casa Blanca, del que Zelenski salió sin participar en la rueda de prensa.

Una entrevista “muy productiva”

La reunión, según el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steve Cheung, fue “muy productiva”. La presidencia ucraniana también publicó una fotografía de otra breve conversación entre Trump y Zelensky en el Vaticano, esta vez extendida para incluir al primer ministro británico, Keir Starmer, y al presidente francés, Emmanuel Macron. Según el portavoz presidencial ucraniano, Sergei Nikiforov, Zelensky y Trump acordaron continuar las negociaciones. Zelensky, escribiendo en X, habló de una “buena reunión” que “podría volverse histórica si se logran resultados conjuntos”. El presidente ucraniano pidió, en particular, “un alto el fuego completo e incondicional” y “una paz fiable y duradera que impida el estallido de otra guerra”.

La contraoferta ucraniana

Según el New York Times, en la reunión también se discutió la contraoferta de Ucrania a la propuesta de la Casa Blanca para poner fin a la guerra. Un plan que incluiría el despliegue de un “contingente de seguridad europeo” apoyado por EEUU, sin mencionar la restitución total de los territorios ocupados por Rusia, ni la adhesión de Kiev a la OTAN, dos cuestiones que Zelensky ha declarado desde hace tiempo no negociables.

Mientras tanto, desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció que el jefe del Estado Mayor ruso había informado a Putin sobre la “finalización de la operación” para liberar la región rusa de Kursk, parcialmente ocupada por los ucranianos desde agosto de 2024. Hoy se mantuvieron otras breves reuniones bilaterales con motivo del funeral de Francisco. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, compartió hoy una foto de su apretón de manos con Trump en sus perfiles de redes sociales.

El jefe del ejecutivo europeo y el presidente estadounidense, en su breve intercambio en la Plaza de San Pedro, acordaron volver a reunirse, subrayó la portavoz de Von der Leyen, Paula Pinho. Señales alentadoras sobre la elección de la vía del diálogo, particularmente significativas en el contexto actual marcado por deberes y tensiones internacionales.

Santa María la Mayor, las tumbas de los Papas y la devoción popular

La basílica de Santa María la Mayor ha estado siempre presente a lo largo del pontificado de Jorge Mario Bergoglio: desde su elección hasta el alta tras su última hospitalización en el Policlínico Gemelli de Roma. Francisco no es el primer Papa que es enterrado en esta iglesia tan vinculada al pueblo de Roma. Monseñor Lonardo: «El amor a Dios pasa por la Virgen».

Paolo Ondarza – Ciudad del Vaticano – Vatican News

«Una elección que expresa el amor a la Virgen y cuánto la fe tiene de dimensión popular, carnal, material. El amor a Dios pasa a través de Ella, que nos dio a Jesús». Así comenta monseñor Andrea Lonardo, director de la Oficina para la Catequesis y el Catecumenado de la diócesis de Roma, el deseo expresado por Francisco de ser enterrado en la basílica de Santa María la Mayor. Una expresión del amor del Papa por la «Iglesia popular».

«Nuestra teología -observa Lonardo- es a veces aristocrática, desdeñando el rosario, la oración de la gente sencilla que se dirige a la Virgen. Pensemos también en la estatua de San José dormido, el santo que oye los sueños: el Papa la tenía sobre su escritorio y le confiaba notas con sus oraciones. Todo esto no está en contradicción con la cultura. En una entrevista reciente, el Papa Francisco dijo que no quería «sacerdotes burros». Dijo: ‘No podemos formar sacerdotes que no conozcan la literatura, a Dostoievski, porque la literatura ayuda a comprender al hombre’. Durante la Convención Nacional de la Iglesia italiana en Florencia, en 2015, invitó a mirar a don Camilo que hace equipo con Peppone: un personaje inventado, pero que, subrayó, hace muy bien»

Monseñor Andrea Leonardo, hablando de Santa María la Mayor, hay que recordar que es la primera basílica construida por voluntad de los Papas. ¿Qué significa esto?

Por encargo y con el dinero de los papas, porque las basílicas anteriores, constantinianas, habían sido pagadas por el emperador. Fue reconstruida un año después del Concilio de Éfeso, en 431. Sixto III quiso dedicarla al culto de la Virgen María en el 432, porque la terminología «María, Madre de Dios» había sido defendida en Éfeso.  En el dogma cristológico de Nicea en 325, cuyo aniversario cae este año, se afirmaba que Cristo es verdaderamente Dios. María no es sólo la Madre de Jesús, sino que es la Madre del Hijo de Dios hecho carne, por lo que hay que decir que la Virgen es la Madre de Dios. El Papa quiso reconstruir esta iglesia en el año 432 para que toda Roma recordara con una basílica la importancia de Nuestra Señora, Madre de Dios, de Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre.

En Santa María la Mayor están enterrados varios papas, algunos de ellos particularmente vinculados a la espiritualidad franciscana. ¿Los recordamos?

Hay siete Papas enterrados en la Basílica y el Papa Francisco será el octavo. Es hermoso pensar que será enterrado junto a Honorio III, el Papa aprobó la regla de los franciscanos. San Francisco acudió a Honorio III, que aprobó su regla y le pidió la indulgencia de la Porciúncula. En el documento de proclamación del Jubileo, el Papa Francisco recuerda que el Jubileo llega después de la experiencia del Papa Celestino, de la experiencia de Santiago de Campostela y de la experiencia de Francisco de Asís.

También está enterrado en Santa María la Mayor el primer Papa franciscano, Nicolás IV, que encargó los mosaicos del ábside a Jacopo Torriti, un mosaiquista que quizá perteneció a la Tercera Orden franciscana.

Esa coronación es una imagen esponsal. Describe la ternura de la que habló el Papa Francisco: una imagen nupcial. La Virgen representa a toda la Iglesia que celebra sus nupcias con Cristo. Cristo tiene un libro en el que están las palabras del Cantar de los Cantares: «Ven elegida mía y te pondré en mi trono».

Hablando de los sepulcros en Santa María la Mayor, hay uno muy especial. En este caso no se trata de un Papa. ¿Quiere contarnos la historia?

Esta historia es muy interesante: se trata del embajador del rey del Congo que vino a Roma en 1607, también durante los años de Caravaggio. Se llamaba Antonio Emanuele Ne Vunda. Tuvo una serie de percances en su viaje, fue saqueado por piratas y llegó febricitante a Roma, donde murió en 1608. El Papa decidió hacerle una tumba justo dentro de la Basílica, en la antisacristía, donde hay un mármol negro para representar su tez con dos ojos muy blancos. Vino a pedir al Papa protección contra los colonizadores portugueses y, de hecho, el reino del Congo es el primer reino cristiano de África después de Etiopía.

El Papa Francisco escribió en su testamento: «Pido que se prepare mi tumba en el nicho de la nave lateral entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza de la citada Basílica Papal». Es decir, junto a la Salus Populi Romani, «Virgen de la ternura y del consuelo»…

Sí, la Salus Populi Romani es un icono muy antiguo, aunque menos de lo que se creía hace muchos siglos: se creía que era una imagen acheropita, no pintada por manos humanas, atribuida a San Lucas. Representaría a la Virgen con el Niño, pintada directamente por el evangelista. Probablemente data de finales de la Edad Media. Representa precisamente una síntesis de la imagen conocida como Glicofilusa, es decir, de la ternura. Es una Virgen dulce con el Niño, con una mirada, también él, muy dulce. Es la ternura de la que tantas veces nos ha hablado el Papa Francisco, pero también es la Odigitria, la que señala la salvación. Cristo es la Palabra, de hecho, tiene el libro: significa que por primera vez el Verbo se hace carne.  Ella es la Salus Popoli Romani, la imagen a la que el Papa Francisco está muy unido porque pedía la salvación para sí mismo, para la Iglesia, para el mundo entero, para los pobres, para los emigrantes. Es la imagen a la que todo el pueblo romano hizo voto en 1944, cuando pidió que Roma se salvara en el paso de la guerra, como de hecho sucedió.  Es la imagen para pedir, de esta manera «popular», verdadera, porque la Virgen es verdaderamente la Madre del Hijo, la salvación de la humanidad.

Homolía completa del funeral del Papa Francisco

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En esta majestuosa plaza de San Pedro, en la que el Papa Francisco ha celebrado tantas veces la Eucaristía y presidido grandes encuentros a lo largo de estos 12 años, estamos reunidos en oración en torno a sus restos mortales con el corazón triste, pero sostenidos por las certezas de la fe, que nos asegura que la existencia humana no termina en la tumba, sino en la casa del Padre, en una vida de felicidad que no conocerá el ocaso.

En nombre del Colegio de Cardenales agradezco cordialmente a todos por su presencia. Con gran intensidad de sentimiento dirijo un respetuoso saludo y un profundo agradecimiento a los Jefes de Estado, Jefes de Gobierno y Delegaciones oficiales venidas de numerosos países para expresar afecto, veneración y estima hacia el Papa que nos ha dejado.

La masiva manifestación de afecto y participación que hemos visto en estos días, después de su paso de esta tierra a la eternidad, nos muestra cuánto ha tocado mentes y corazones el intenso pontificado del Papa Francisco.

Su última imagen, que permanecerá en nuestros ojos y en nuestro corazón, es la del pasado domingo, solemnidad de Pascua, cuando el Papa Francisco, a pesar de los graves problemas de salud, quiso impartirnos la bendición desde el balcón de la Basílica de San Pedro y luego bajó a esta plaza para saludar desde el papamóvil descubierto a toda la gran multitud reunida para la Misa de Pascua.
Con nuestra oración queremos ahora confiar el alma del amado Pontífice a Dios, para que le conceda la felicidad eterna en el horizonte luminoso y glorioso de su inmenso amor.

Nos ilumina y guía la página del Evangelio, en la cual resonó la misma voz de Cristo que interpelaba al primero de los Apóstoles: “Pedro, ¿me amas más que estos?”. Y la respuesta de Pedro fue inmediata y sincera: “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Y Jesús le confió la gran misión: “Apacienta mis ovejas” (cf. Jn 21,16-17). Será esta la tarea constante de Pedro y de sus sucesores, un servicio de amor a imagen de Cristo, Señor y Maestro, que «no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud» (Mc10,45).

A pesar de su fragilidad y sufrimiento final, el Papa Francisco eligió recorrer este camino de entrega hasta el último día de su vida terrenal. Siguió las huellas de su Señor, el buen Pastor, que amó a sus ovejas hasta dar por ellas su propia vida. Y lo hizo con fuerza y serenidad, cercano a su rebaño, la Iglesia de Dios, recordando la frase de Jesús citada por el Apóstol Pablo: «La felicidad está más en dar que en recibir» (Hch 20,35).

Cuando el Cardenal Bergoglio, el 13 de marzo de 2013, fue elegido por el Cónclave para suceder al Papa Benedicto XVI, llevaba sobre sus hombros años de vida religiosa en la Compañía de Jesús y, sobre todo, estaba enriquecido por la experiencia de 21 años de ministerio pastoral en la Arquidiócesis de Buenos Aires, primero como Auxiliar, luego como Coadjutor y después, especialmente, como Arzobispo.

La decisión de tomar por nombre Francisco pareció de inmediato una elección programática y de estilo con la que quiso proyectar su Pontificado, buscando inspirarse en el espíritu de san Francisco de Asís.

Conservó su temperamento y su forma de guía pastoral, y dio de inmediato la impronta de su fuerte personalidad en el gobierno de la Iglesia, estableciendo un contacto directo con las personas y con los pueblos, deseoso de estar cerca de todos, con especial atención hacia las personas en dificultad, intregándose sin medida, en particular por los últimos de la tierra, los marginados. Fue un Papa en medio de la gente con el corazón abierto hacia todos. Además, fue un Papa atento a lo nuevo que surgía en la sociedad y a lo que el Espíritu Santo suscitaba en la Iglesia.

Con el vocabulario que le era característico y su lenguaje rico en imágenes y metáforas, siempre buscó iluminar con la sabiduría del Evangelio los problemas de nuestro tiempo, ofreciendo una respuesta a la luz de la fe y animando a vivir como cristianos los desafíos y contradicciones de estos años de cambio, que él solía calificar como “cambio de época”. Tenía gran espontaneidad y una manera informal de dirigirse a todos, incluso a las personas alejadas de la Iglesia.

Lleno de calidez humana y profundamente sensible a los dramas actuales, el Papa Francisco realmente compartió las preocupaciones, los sufrimientos y las esperanzas de nuestro tiempo de globalización, buscando consolar y alentar con un mensaje capaz de llegar al corazón de las personas de forma directa e inmediata.

Su carisma de acogida y escucha, unido a un modo de actuar propio de la sensibilidad de hoy, tocó los corazones, tratando de despertar las fuerzas morales y espiritualesEl primado de la evangelización fue la guía de su Pontificado, difundiendo con una clara impronta misionera la alegría del Evangelio, que fue el título de su primera Exhortación apostólica Evangelii gaudium. Una alegría que llena de confianza y esperanza el corazón de todos los que se confían a Dios.

El hilo conductor de su misión fue también la convicción de que la Iglesia es una casa para todos; una casa de puertas siempre abiertas. Recurrió varias veces a la imagen de la Iglesia como “hospital de campaña” después de una batalla con muchos heridos; una Iglesia determinada y deseosa de hacerse cargo de los problemas de las personas y los grandes males que desgarran el mundo contemporáneo; una Iglesia capaz de inclinarse ante cada persona, más allá de todo credo o condición, sanando sus heridas. Innumerables son sus gestos y exhortaciones a favor de los refugiados y desplazados. También fue constante su insistencia en actuar a favor de los pobres. Es significativo que el primer viaje del Papa Francisco fuera a Lampedusa, isla símbolo del drama de la emigración con miles de personas ahogadas en el mar. En la misma línea fue también el viaje a Lesbos, junto con el Patriarca Ecuménico y el Arzobispo de Atenas, así como la celebración de una Misa en la frontera entre México y Estados Unidos, con ocasión de su viaje a México.

De sus 47 agotadores Viajes Apostólicos quedará especialmente en la historia el de Irak en 2021, realizado desafiando todo riesgo. Esa difícil Visita Apostólica fue un bálsamo sobre las heridas abiertas de la población iraquí, que tanto había sufrido por la obra inhumana del ISIS. Fue tambié un viaje importante para el diálogo interreligioso, otra dimensión relevante de su labor pastoral. Con la Visita Apostólica de 2024 a cuatro países de Asia-Oceanía, el Papa alcanzó “la periferia más periférica del mundo”.

El Papa Francisco siempre puso en el centro el Evangelio de la misericordia, resaltando constantemente que Dios no se cansa de perdonarnos: Él perdona siempre, cualquiera sea la situación de quien pide perdón y vuelve al buen camino. Quiso el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, destacando que la misericordia es “es el corazón del Evangelio”.

Misericordia y alegría del Evangelio son dos conceptos clave del Papa Francisco. En contraste con lo que definió como “la cultura del descarte”, habló de la cultura del encuentro y de la solidaridad. El tema de la fraternidad atravesó todo su Pontificado con tonos vibrantes. En la Carta encíclica Fratelli tutti quiso hacer renacer una aspiración mundial a la fraternidad, porque todos somos hijos del mismo Padre que está en los cielos. Con fuerza recordó a menudo que todos pertenecemos a la misma familia humana.

En 2019, durante su viaje a los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco firmó un documento sobre la “Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común”, recordando la común paternidad de Dios. Dirigiéndose a los hombres y mujeres de todo el mundo, con la Carta encíclica Laudato si’ llamó la atención sobre los deberes y la corresponsabilidad respecto a la casa común. “Nadie se salva solo”.

Frente al estallido de tantas guerras en estos años, con horrores inhumanos e innumerables muertos y destrucciones, el Papa Francisco elevó incesantemente su voz implorando la paz e invitando a la sensatez, a la negociación honesta para encontrar soluciones posibles, porque la guerra —decía— no es más que muerte de personas, destrucción de casas, hospitales y escuelas. La guerra siempre deja al mundo peor de como era en precedencia: es para todos una derrota dolorosa y trágica. “Construir puentes y no muros” es una exhortación que repitió muchas veces y su servicio a la fe como sucesor del Apóstol Pedro estuvo siempre unido al servicio al hombre en todas sus dimensiones. En unión espiritual con toda la cristiandad, estamos aquí numerosos para rezar por el Papa Francisco, para que Dios lo acoja en la inmensidad de su amor. El Papa Francisco solía concluir sus discursos y encuentros diciendo: “No se olviden de rezar por mí”.

Querido Papa Francisco, ahora te pedimos a ti que reces por nosotros y que desde el cielo bendigas a la Iglesia, bendigas a Roma, bendigas al mundo entero, como hiciste el pasado domingo desde el balcón de esta Basílica en un último abrazo con todo el Pueblo de Dios, pero idealmente también con la humanidad que busca la verdad con corazón sincero y mantiene en alto la antorcha de la esperanza.

Trump y Zelensky llegan al funeral

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Los jefes de Estado de todo el mundo llegan al Vaticano para despedirse del papa Francisco.

Antes de que comenzará la Misa de exequias del Santo Padre, los jefes de Estado, la monarquía y las delegaciones se despidieron del pontífice una última vez.

No pasó desapercibida la llegada de Trump, presidente de Estados Unidos y Zelensky, presidente de Ucrania.

SA

Así se colocó el féretro de Francisco en la Plaza de San Pedro

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El féretro del Papa Francisco sale a la Plaza de San Pedro por última vez donde miles de fieles le esperan para dar su último adiós.

Un grupo de mayordomos del Vaticano llevaron solemnemente el ataúd y según entraron en la plaza los asistentes recibieron al difunto pontífice con un aplauso.

SA

Despidiendo a Francisco

No se va del todo quien deja tanto amor detrás. Hoy, 26 de abril, en la Basílica de San Pedro, tendrá lugar la Misa de sufragio por el alma de Francisco. Tras la celebración, sus restos serán trasladados a la Basílica de Santa María la Mayor. Será un momento de profundo recogimiento, pero también de gratitud serena, de lágrimas que no solo duelen, sino que también agradecen.

Francisco —el amigo, el hermano, el pastor, el consagrado, el alma luminosa que tantos corazones tocó— deja un hueco inmenso en la tierra y una huella imborrable en el cielo de cada uno de nosotros. En él, muchos vieron a un testigo fiel del Evangelio, alguien que amó sin medida, que entregó su tiempo, su risa y sus silencios, su oración y su escucha, su vida entera.

Quienes le conocieron de cerca saben bien que su fe no era estruendosa, sino firme; su bondad, silenciosa pero constante; su mirada, siempre capaz de consolar. Francisco fue, para muchos, una presencia de Dios en medio del ruido, una brújula en tiempos de confusión. Y ahora, con el alma en paz, nos deja este legado: vivir con sencillez, amar con profundidad y caminar con esperanza.

En Santa María la Mayor descansará su cuerpo, en esa casa de la Madre donde tantas veces acudió en vida. Qué apropiado que allí, bajo la protección de María, repose quien tantas veces confió a Ella su ministerio, su misión, sus preocupaciones, sus sueños.

No decimos adiós, Francisco. Te decimos gracias. Gracias por haber sido transparencia de Cristo, por habernos ayudado a mirar al cielo sin dejar de caminar en la tierra. Gracias por haberte dejado moldear por la Gracia. Gracias por seguir acompañándonos, ahora desde lo alto.

Hoy nos unimos en oración. Rezaremos por ti, aunque sabemos que ya intercedes por nosotros. Que brille para ti la luz perpetua. Que el Señor te conceda el descanso eterno. Y que nosotros no olvidemos nunca todo lo que aprendimos contigo.

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El Papa Francisco Regala una Estatua de la Virgen de Luján al Gemelli y a la Universidad Católica del Sagrado Corazón

Una estatuilla que representa a Nuestra Señora de Luján adornada con el típico manto blanco y celeste es el regalo que recibió, tras el fallecimiento del Papa Francisco, la rectora de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, Elena Beccalli, que la encontró en la Casa Santa Marta adonde había acudido para el homenaje a los restos del Pontífice. Se trata -se lee en un comunicado de la universidad- de un último regalo del Papa, una señal de agradecimiento tras el afectuoso encuentro del pasado 16 de abril, durante el cual había expresado una vez más su gratitud a los responsables y al personal de la Fundación Policlínica «A. Gemelli», de la Universidad Católica y de la Dirección de Salud e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano por los cuidados recibidos durante su larga estancia en el hospital en las últimas semanas. La presencia de Nuestra Señora de Luján ahora en la Universidad vuelve aún más memorable ese momento.

«La miraré una vez más -había dicho Francisco en el mensaje de 2020 durante la pandemia, al arzobispo de la diócesis de Mercedes Luján, monseñor Jorge Scheinig- y una vez más, me dejaré mirar por ella». Nuestra Señora de Luján, localidad situada a 70 kilómetros de Buenos Aires, es la Patrona de Argentina, y pronto comenzará la novena preparatoria de la fiesta de la Morenita, como se la llama familiarmente. El aniversario del 8 de mayo es particularmente querido por el Papa, que como arzobispo de la capital no dejó de participar en la tradicional peregrinación. Incluso después de su elección, había mantenido un vínculo muy estrecho con el santuario, vínculo reafirmado por el mensaje de 2020 en el que había escrito: «contaremos nuestras preocupaciones y alegrías». Imposible, en estas horas, no captar la analogía con la devoción al icono de la Salus Popoli Romani conservado en la basílica papal de Santa María la Mayor, en cuyo interior Francisco ha elegido ser enterrado.

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La tumba de Francisco: un legado de humildad y cercanía

El Papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025 a los 88 años, dejó una huella indeleble en la Iglesia Católica y en el mundo entero. Conocido por su cercanía, humildad y compromiso con los más necesitados, su partida ha conmovido a millones. En vida, Francisco expresó su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, alejándose de la tradición que dicta que los papas sean enterrados en las grutas vaticanas. Esta decisión lo convierte en el primer pontífice en más de un siglo en elegir un lugar de descanso fuera del Vaticano.

La tumba, ubicada cerca del altar de San Francisco, en una capilla lateral entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza, ha sido construida con mármol proveniente de Liguria, la región italiana de donde eran originarios los abuelos del Papa. Sobre ella, se encuentra una inscripción en latín que reza «Franciscus», acompañada de una reproducción de su cruz pectoral.

Este gesto refleja la sencillez y el profundo sentido de pertenencia del Papa Francisco hacia su familia y sus raíces italianas. Su elección de Santa María la Mayor también tiene un significado personal, ya que era un lugar que visitaba con frecuencia y en el que sentía una conexión especial. En su última voluntad, pidió que su funeral fuera sencillo, sin los rituales pomposos que suelen acompañar a los papas, y que su tumba fuera modesta, sin las tradicionales tres cajas funerarias. Optó por una caja de madera recubierta de zinc, siguiendo su deseo de simplicidad.

El funeral del Papa Francisco se llevará a cabo el sábado 26 de abril en la Plaza de San Pedro, con la participación de dignatarios de todo el mundo. Tras la ceremonia, su cuerpo será trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor, donde descansará en paz, en un acto que simboliza su vida dedicada a la humildad y al servicio de los demás.

La elección de su lugar de descanso final es un testimonio más de su legado: un Papa cercano, accesible y profundamente humano, que siempre buscó estar cerca de su pueblo y vivir conforme a sus principios de sencillez y compasión.

El viernes 25 de abril, a las 20:00 horas, el cardenal Camarlengo presidirá el rito del cierre del féretro del Papa Francisco en la Basílica de San Pedro. Al día siguiente, sábado 26 de abril, al finalizar la Misa exequial, el féretro será trasladado a la Basílica Papal de Santa María la Mayor para su sepultura.

El anuncio del cardenal Makrickas, arcipreste coadjutor de la basílica liberiana, conmovió profundamente a la comunidad de Cogorno, un pequeño pueblo costero, donde se encuentran las raíces de la familia de Francisco. En este pueblo, se extrae la pizarra, una piedra «del pueblo», cálida y versátil, capaz de armonizar con cualquier material, a menudo utilizada para trazar caminos: un símbolo que parece reflejar los rasgos de su pontificado.

La pizarra de Lavagna, originaria de las canteras situadas en el golfo de Tigullio, en la Liguria oriental, es dura y resistente, pero se adapta fácilmente bajo las manos expertas de los «spacchini». Esta piedra, negra como la tinta de los recuerdos, encarna la esencia del alma ligur: angulosa por fuera, pero propensa a ceder a la emoción. Así, la tumba del Papa Francisco ha sido realizada con materiales de Liguria, con la inscripción «Franciscus» y la reproducción de su cruz pectoral. Esta tumba se encuentra cerca del Altar de San Francisco, en un nicho situado entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza de la basílica liberiana.

Este último deseo del Papa Francisco refleja sus profundas raíces familiares en Liguria, su tierra natal. Como él mismo expresó, quería descansar en una tumba hecha de la piedra de Liguria, la tierra de sus abuelos. Los lazos con esta región habían estado ocultos durante mucho tiempo, pero cuando el vínculo fue revelado, sorprendió y emocionó a quienes lo conocían. «Nos hizo un gran regalo. Una última sorpresa», expresó Cristina Cogorno, quien relató cómo la familia del Papa había descubierto el origen liguriano del Pontífice gracias a un árbol genealógico enviado desde Buenos Aires.

La pizarra, como piedra del pueblo, tiene una significación especial para el Papa Francisco. No es una piedra noble, sino humilde y resistente, capaz de adaptarse a todo y, al mismo tiempo, de dar calor. Como el Pontífice, quien siempre estuvo cerca de los más necesitados, la pizarra no se impone, sino que acompaña, ofreciendo una presencia reconfortante, cálida, como la ternura con la que Francisco guió al mundo. Así, la tierra de sus abuelos, convertida en piedra, será el último descanso de un Papa que, al igual que esa piedra, siempre fue un puente entre la gente y el amor de Dios.

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La familia: una escuela de amor, perdón y esperanza

Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha dedicado especial atención a la familia, considerándola como el núcleo de la sociedad y la Iglesia. En un mundo marcado por la inestabilidad relacional y la fragilidad de los vínculos, sus palabras han sido bálsamo y luz. A través de la exhortación Amoris Laetitia, numerosas catequesis y cartas, el Santo Padre ha trazado un camino concreto para vivir la vocación familiar con alegría y fidelidad.

1. Amoris Laetitia: el documento clave

Publicado en 2016, Amoris Laetitia («La alegría del amor») es el fruto de dos Sínodos sobre la familia y de una profunda reflexión pastoral. En este texto, el Papa afirma:

“La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia” (Amoris Laetitia, n. 1).

Francisco insiste en que cada familia, a pesar de sus imperfecciones, puede ser un espacio donde florece el Evangelio:

“La familia no es un ideal abstracto, sino un ‘arte’ paciente, un trabajo artesanal” (AL, n. 16).

También subraya que los pastores están llamados a acompañar, discernir e integrar, no a juzgar desde la distancia.

2. Catequesis sobre la familia: una visión cercana y concreta

Durante el año 2015, el Papa dedicó más de 30 catequesis a la familia, tratando temas como el matrimonio, los hijos, los abuelos, el perdón o la educación. En una de ellas, expresó:

“La familia es una gran riqueza social que otras instituciones no pueden sustituir” (Audiencia general, 9 de septiembre de 2015).

Francisco presenta a la familia como un verdadero “hospital de campaña” donde se aprende a amar, a sufrir y a levantarse. Y recuerda que “ninguna familia cae del cielo hecha” (Audiencia general, 14 de octubre de 2015).

3. Una carta en tiempos de pandemia

En diciembre de 2021, el Papa escribió una carta a los matrimonios con motivo del Año “Familia Amoris Laetitia”. Reconocía el sufrimiento y los desafíos vividos durante la pandemia, pero también animaba a redescubrir la gracia del matrimonio:

“Dios tiene un sueño para nosotros: el amor conyugal, fecundo, abierto a la vida y a los demás” (Carta a los matrimonios, 26 de diciembre de 2021).

El Papa exhortaba a no rendirse ante las dificultades, y a recordar que “la vocación al matrimonio es una llamada a mirar más allá de uno mismo, hacia la misión de construir una Iglesia y una sociedad más humanas”.

4. Las tres palabras que sostienen una familia

En múltiples ocasiones, el Papa ha insistido en que hay tres palabras clave para mantener la armonía en la vida familiar: permiso, gracias y perdón. Según él, estas palabras no son solo “normas de cortesía”, sino fundamentos de una convivencia auténticamente cristiana:

“Si en una familia no se piden permiso, no se da gracias, y no se pide perdón, la familia se viene abajo” (Audiencia general, 13 de mayo de 2015).

5. Consejos sencillos con sabiduría profunda

En un encuentro con jóvenes en Filipinas (2015), el Papa ofreció un consejo espontáneo y muy comentado:

“Los esposos pueden pelearse, incluso tirarse los platos, pero nunca terminar el día sin hacer las paces”.

Francisco suele repetir esta idea: que el perdón rápido es clave para evitar la “guerra fría del día siguiente” que tanto daña las relaciones familiares.

Para el Papa Francisco, la familia no es solo una estructura natural o social: es un verdadero “camino de santidad”. En ella se encarna el amor de Dios, se vive la fe y se transmite de generación en generación. Frente a un mundo que a menudo cuestiona el valor del compromiso y la fidelidad, el mensaje del Papa es claro y lleno de esperanza: la familia es buena noticia para el mundo.

Fuentes documentales y oficiales
  1. Exhortación apostólica Amoris Laetitia (2016):
    https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html
  2. Carta a los matrimonios (2021):
    https://www.vatican.va/content/francesco/es/letters/2021/documents/20211226-lettera-sposi-anno-famiglia-amorislaetitia.html
  3. Catequesis del Papa Francisco sobre la familia (2015):
    https://es.catholic.net/op/articulos/60702/cat/130/las-catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-familia-.html
  4. Audiencias generales sobre la familia (2015):
  5. Consejo a matrimonios jóvenes:
    https://www.huffingtonpost.es/virales/piden-papa-consejo-matrimonios-jovenes-responde-el-da-vuelta-mundo.html

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