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El Rosario por el Papa en Santa María la Mayor, Reina: Transformando el dolor en esperanza

El día del traslado de sus restos a San Pedro, el vicario general de la diócesis de Roma dirige la oración mariana por Francisco. En el cementerio de la basílica liberiana, las velas al pie de la Salus Populi Romani arden como los corazones de los fieles: aunque probados, todavía iluminados por la luz de la “fe”. La vida, no la muerte, subraya el cardenal, “es la última palabra”.

Edoardo Giribaldi – Roma

Los discípulos de Emaús, figuras perdidas en el crepúsculo de la fe, se convierten en el rostro de la Iglesia en camino, cansada por el dolor y a veces incapaz de reconocer al Resucitado «en el momento de la prueba». Así describe hoy el cardenal Baldo Reina, vicario general de la diócesis de Roma, a la comunidad cristiana reunida en oración en torno al Papa Francisco, que el lunes 21 de abril regresó a la Casa del Padre. En el silencio lleno de recuerdos que acompaña estos días, el amor del pueblo no se desvanece. Se convierte en un gesto, en una voz, se convierte en Rosario. En la escalinata de la Basílica de Santa María la Mayor –donde el Papa pidió ser enterrado– los fieles se reúnen en torno a la Salus Populi Romani , el icono mariano tan querido por él, que también esta tarde vela por las oraciones junto a su imagen.

«La experiencia pascual», afirmó el cardenal Reina al introducir los Misterios Gloriosos del Rosario, «ofrece una respuesta siempre nueva a quienes se preguntan sobre el sentido del sufrimiento y de la muerte». Palabras que se convierten en caricia para un pueblo probado, un “corazón” colectivo ciertamente “probado”, tal vez “apagado”, pero que deja filtrar la luz cuando se deja “iluminar por la fe”. La Salus , ante la cual el Papa rezaba antes y después de cada Viaje Apostólico, se invoca ahora con más fuerza que nunca . Para que ese “dolor” se transforme en “esperanza”. Porque – recuerda el vicario – “la vida”, y no “la muerte”, “es la última palabra”.

Durante todo el día, una fila silenciosa y emocionada pasó por la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, como una peregrinación del alma hacia una última e íntima despedida del Papa. Incluso para los visitantes de la Capilla Paulina, corazón renacentista de Santa María la Mayor, los pasos se vuelven más lentos y el silencio más profundo. Aquí, entre lapislázuli y recuerdo, los fieles visitan el lugar donde descansará Francisco. Y se abrazan, como para darse el coraje de volver a creer. Transformar el vacío en camino, el duelo en horizonte. Tal como enseñó el Papa Francisco, hasta el final.

¿Por qué el papa viste de rojo en el féretro? ¿Es novedad que sea enterrado fuera del Vaticano?

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La muerte de Francisco viene con cambios. Y muchos de ellos los estableció él. Quiso simplificar su #funeral. Aunque no todo se ha modificado.
La muerte de Francisco viene con cambios. Y muchos de ellos los estableció él. El pontífice quiso simplificar todo lo relacionado con su funeral. Aunque no todo se ha modificado.

P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgia

Lo encontramos directamente en el féretro, descubierto. Esta también es una diferencia a muchas cosas que se pensaban que no iban a ser de este modo, descubierto igualmente, digamos, podemos observar, mirar al papa Francisco. Y siguen, sin embargo, no modificados los ritos que tienen que ver con la celebración de la misa exequial.

Antes, como se vio con Juan Pablo II o Benedicto XVI, los papas se exponían ante los fieles en un catafalco; una estructura elevada donde se depositaba el cuerpo del pontífice para su veneración.

Francisco fue el primer papa en eliminar este elemento. Y, de hecho, cuando lo trasladaron a la basílica se le vio así: directamente en el féretro, que iba recubierto por una tela de terciopelo roja.

El ataúd es otro de los cambios. Previamente, se usaban tres distintos: el de ciprés, el de zinc y uno de madera de olmo. El pontífice argentino prefirió tener uno solo.

Lo que sigue igual es que el papa va vestido de rojo. Es un color muy importante para la Iglesia por este motivo.

P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgia

El rojo, desde los primeros siglos de la era cristiana, ha sido siempre el color litúrgico de la muerte o de un funeral en la ciudad de Roma. ¿Por qué? Porque Roma es la ciudad de los mártires. En efecto, los cardenales usan también este color porque están llamados a entregar completamente su vida por amor a Jesucristo. Y el papa, por supuesto, no puede estar exento de esta condición.

Y, probablemente, una de las novedades de los entierros papales de los últimos tiempos es esta. El papa no quiso que su sepulcro estuviese en el Vaticano, sino en Santa María la Mayor. Aunque no es el único que ha tomado esta decisión.

P. LEONARDO CARDOZA
Doctor en Liturgia

Tenemos también no muy reciente, pero sí en los últimos siglos, en las últimas décadas, algunos papas enterrados fuera de la Ciudad del Vaticano como, por ejemplo, Pio Nonno, que está sepultado en la basílica de San Lorenzo ‘fuori le mura’. Digamos que no es normal, pero no es una absoluta excepción. Digamos que es una novedad para nuestra generaciones, sí, después de haber visto la sepultura de Benedicto XVI o Juan Pablo II.

En la basílica donde está la Salus Populi Romani, la patrona de Roma y a la que Francisco le tenía tanta devoción, hay otros siete papas.

CA

Así se introdujo el cuerpo de Francisco en la Basílica de San Pedro

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(SOLO VIDEO) Este fue el momento en el que los restos del papa Francisco recorrieron por última vez la Plaza de San Pedro hasta entrar a la basílica vaticana.

El féretro estará hasta el sábado, día del funeral.
Durante tres días, todos los fieles que lo deseen podrán acercarse a darle el último adiós al que fue su papa durante 12 años.

CA

El papa Francisco entra por última vez a la basílica de San Pedro

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Dos días después de su muerte, el cuerpo del papa Francisco se despedía de la que fue su residencia durante 12 años.

Fue el cardenal camarlengo el que presidió el que se conoce como “rito de traslación”. El féretro del pontífice salió en procesión desde Casa Santa Marta, acompañado, entre otros, por el cortejo de cardenales.

Pasó por la plaza de San Pedro, donde miles de fieles lo esperaban para verlo por última vez en ese lugar que fue escenario de algunos de los mejores momentos de Francisco.

NATS (46:57-47:10 aprox)

Y así, de forma solemne, los restos del papa entraban por última vez a la basílica de San Pedro.

NATS (50:50-51:03 aprox)

Tras una pequeña ceremonia, los altos cargos de la curia, cardenales y personal del Vaticano se fueron acercando uno a uno para mostrar su respeto al papa y darle el último adiós.

CA

El Vaticano prevé el comienzo del cónclave entre el 5 y el 10 de mayo

Las novendiales, el periodo tradicional de nueve días de luto que siguen a la muerte de un Papa, terminarán el próximo 4 de mayo. Así lo ha establecido este miércoles por la tarde la segunda Congregación General del Colegio de Cardenales, que se ha reunido en el Aula del Sínodo del Vaticano.

Una vez superado este periodo de nueve días podrá convocarse el cónclave para elegir un sucesor. El plazo no puede superar los 20 días desde la muerte del Pontífice, por lo que su inicio se prevé entre el 5 y el 10 de mayo.

El primer día de luto está fijado para el sábado 26 de abril, cuando se celebrará a las 10:00 horas el funeral de Francisco en la basílica de San Pedro. A partir de ahí, la segunda congregación -a la que le seguirá una tercera que se celebrará este jueves por la mañana-, ha decidido que los días de luto se organicen de esta manera:

Día 2: Domingo 27 de abril, 10:30 horas, frente a la basílica vaticana: los empleados y fieles de la ciudad del Vaticano. La concelebración estará presidida por el cardenal Pietro Parolin, ex Secretario de Estado.

Día 3: lunes 28 de abril, 17:00 horas, en la basílica vaticana: Iglesia de Roma. La concelebración estará presidida por el cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma.

Día 4: Martes 29 de abril, a las 17:00 horas, en la basílica vaticana: los capítulos de las basílicas papales. La concelebración estará presidida por el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro en el Vaticano.

Día 5: miércoles 30 de abril, 17:00 horas, en la basílica vaticana: Capilla papal. La concelebración estará presidida por el cardenal Leonardo Sandri, vicedecano del Colegio Cardenalicio.

Día 6: jueves 1 de mayo, a las 17:00 horas, en la basílica vaticana: Curia romana. La concelebración estará presidida por el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

Día 7: viernes 2 de mayo, a las 17:00 horas, en la basílica vaticana: las Iglesias orientales. La concelebración estará presidida por el cardenal Claudio Gugerotti, exprefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales.

Día 8: Sábado 3 de mayo, a las 17:00 horas, en la basílica vaticana: miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica. La concelebración estará presidida por el cardenal Ángel Fernández Artime, exp roprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Día 9: Domingo 4 de mayo, a las 17:00 horas, en la basílica vaticana: Capilla Papal. La concelebración estará presidida por el cardenal Dominique Mamberti, protodiácono del Colegio Cardenalicio.

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El Obispo de Roma y los líderes ortodoxos: una foto de Bartolomé y un «no me pongáis contra Cirilo»

«Mejorar las relaciones con las Iglesias ortodoxas y orientales fue una gran prioridad para el Papa Francisco», asegura Peter Anderson, experto en las Iglesias ortodoxas, en la última edición de su boletín sobre estos temas. Una de las formas en las que lo manifestó fue su interés por visitar países con una presencia significativa de estos fieles o con sedes de algún patriarcado. Entre ellos destacan Turquía, Albania, Bosnia y Herzegovina, Grecia, Armenia, Georgia, Bulgaria, Rumanía o Chipre. El experto destaca también cómo «besar la panagia [medallón occidental, N. d. R.] de los obispos ortodoxos se convirtió en una tradición».

Anderson revela que Francisco y el patriarca de Constantinopla, Bartolomé, «tuvieron una amistad personal más cercana de lo que ha existido nunca» entre sus predecesores «al menos en los últimos mil años». Prueba de ello es que «Francisco siempre tuvo en una esquina de su escritorio una foto» del líder ortodoxo. Bartolomé afirmaba en su comunicado con motivo del fallecimiento del Santo Padre, entre otras cosas, que «en los doce años de su pontificado fue un amigo fiel, un compañero peregrino y un apoyo del Patriarcado ecuménico, un amigo genuino de la ortodoxia y un verdadero amigo de los más pequeños de los hermanos del Señor».

Asimismo, el experto expresa su esperanza de que el próximo Santo Padre «esté» con el patriarca ecuménico en Nicea (actual Iznik, Turquía) los días 24 y 25 de mayo para conmemorar los 1.700 años del inicio del primer concilio ecuménico. Este había sido un deseo compartido por Francisco y Bartolomé.

Encuentro histórico

Por otro lado, Anderson cita el histórico primer encuentro el 12 de febrero de 2016 en La Habana (Cuba) entre un Sucesor de Pedro y un patriarca de Moscú, Cirilo. Este, en su comunicado por la muerte del Pontífice, destacaba que «para los cristianos de todo el mundo» su «compromiso para vivir en solidaridad con los que sufren y los marginados tenía un significado particular».

Cuenta también que Cirilo ha desvelado tras su muerte cómo en una ocasión, «cuando le estaban presionando con fuerza» para distanciarse del patriarcado de Moscú por su apoyo a la guerra en Ucrania, respondió a sus interlocutores: «No me pongáis en contra de Cirilo». Luego «se dio la vuelta y se fue», continuaba la narración del patriarca ruso, aunque sin desvelar la fuente de esta información. Lo relató durante un encuentro el pasado martes con el patriarca Porfirio, de Serbia, y el presidente ruso, Vladimir Putin.

Anderson ve en estas anécdotas la prueba de que «tal vez uno de los mayores legados del Papa Francisco es que lo respetaban personas que campos contrarios en importantes cuestiones políticas (como Putin y los líderes occidentales) o eclesiales». Cabe recordar que desde 2018 los patriarcados de Constantinopla y Moscú están prácticamente en cisma después de que este declarara rota la comunión por la decisión de Bartolomé de permitir la creación de la Iglesia ortodoxa ucraniana. El abogado concluye manifestando su deseo de que «el Espíritu Santo guíe a los cardenales para elegir a un Papa santo y sabio que traiga mayor unidad dentro de la Iglesia católica y para católicos, ortodoxos y protestantes».

También con los protestantes

El prior de la comunidad ecuménica de Taizé, hermano Matthew, destacó el lunes otros logros ecuménicos del Papa Francisco. Entre ellos, además de la ya citada amistad con Bartolomé «y muchos líderes ortodoxos y protestantes», está la «fraternal acogida al Papa [copto] Tawadros en Roma en mayo de 2013».

En unas palabras durante la oración de la mañana, citó además «su viaje a Sudán del Sur con el arzobispo anglicano de Canterbury y el moderador de la Iglesia de Escocia». En el ámbito de las relaciones con las comunidades reformadas se encuentra asimismo «su presencia en las ceremonias conmemorativas de los 500 años de la Reforma luterana en Lund (Suecia), donde expresó su gratitud “por los dones espirituales y teológicos recibidos” a través de ella».

Con todo, el hermano Matthew se mostró especialmente agradecido por «la vigilia ecuménica de oración Together», en vísperas de la apertura de la primera Asamblea General del Sínodo sobre la sinodalidad. Nacida de una idea del anterior prior de Taizé, hermano Alois, y con el «pleno apoyo» del Obispo de Roma, reunió en la Ciudad Eterna a los líderes de doce confesiones cristianas y a 3.500 jóvenes para rezar por esta cita eclesial.

Más en general, este anglicano de origen británico subrayaba cómo Francisco «con valentía, nos ha impulsado a escuchar hoy la voz del Espíritu Santo y a ir a las periferias de la Iglesia y a los marginados de la sociedad para vivir el signo de un amor más grande».

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Francisco murió pobre porque donó sus últimos 200.000 euros a la cárcel

Francisco murió como había vivido: desprendido de los bienes materiales. Pocos días antes de su fallecimiento, entregó los últimos 200.000 euros de su cuenta personal a varios proyectos de ayuda a presos. Lo han revelado este miércoles La Repubblica y Corriere della Sera. Así, cuando vio la luz aquel testamento espiritual que escribió en 2022, ya no tenía posesiones personales. De hecho, su entierro será financiado por un benefactor anónimo.

«Hace pocos días, el Santo Padre se desplazaba a Regina Coeli para gritar al mundo con toda su fuerza la necesidad de prestar atención a los presos. Les donó sus últimos bienes, 200.000 euros de su cuenta personal», ha explicado Benoni Ambarus, director de la oficina para la pastoral carcelaria y encargado de asuntos caritativos en Roma, a La Repubblica. De acuerdo con Corriere della Sera, esta particular herencia se empleará en proyectos de apoyo y reinserción social en la prisión de Rebibbia, la más grande de Italia, y en el centro de menores Casal del Marmo.

El gesto resume la implicación directa que Francisco mantuvo siempre con los presos. No solo visitaba cárceles con regularidad, sino que hizo de sus encuentros un símbolo de su pontificado. Cada Jueves Santo repetía el lavatorio de pies en prisiones italianas, como Jesús en la Última Cena. Este año visitó Regina Coeli días antes de morir, aunque no pudo lavar a los internos por sus problemas de salud.

La implicación del Papa con el mundo carcelario ha sido especialmente visible durante este año jubilar. El 26 de diciembre de 2024 abrió —después de la de la basílica de San Pedro— una segunda Puerta Santa en la cárcel de Rebibbia en respuesta a la petición escrita de los propios internos. La ubicó en esta prisión «para que todos tengan la posibilidad de abrir de par en par las puertas del corazón y vean que la esperanza no decepciona», explicó entonces el Pontífice.

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La monja que llevaba transexuales al Papa se salta el protocolo y llora frente a su féretro

Sor Geneviève Jeanningros, una religiosa francesa de 81 años de las Hermanitas de Jesús, ha protagonizado este miércoles uno de los gestos más conmovedores durante la despedida al Papa Francisco en la basílica de San Pedro. Era amiga personal del Pontífice y él la llamaba cariñosamente enfant terrible. No ha podido contener la emoción al acercarse al féretro y, con una pequeña mochila a la espalda, ha roto el protocolo y se ha detenido en una esquina del recorrido para rezar entre lágrimas.

Durante siete minutos, sor Geneviève ha permanecido junto al Papa Francisco llorando discretamente. Mientras, ha continuado a sus espaldas el paso de cardenales, obispos, funcionarios vaticano y peregrinos que se han acercado hasta la basílica de San Pedro para darle un último adiós. Aunque la actitud espontánea de la hermana ha alterado mínimamente la solemnidad prevista, nadie ha interrumpido su recogimiento.

Sor Geneviève lleva 56 años dedicada a asistir a los más vulnerables, en especial a transexuales y feriantes de Ostia, un pueblo costero cerca de Roma muy abandonado por las instituciones y donde el crimen organizado amasa un gran poder. Durante la pandemia de la COVID-19, la religiosa colaboró con el rector de la iglesia de la Santísima Virgen Inmaculada de Torvaianica, Andrea Conocchia, para pedir ayuda para los perfiles marginados en la zona. Ambos llamaron a la puerta del cardenal limosnero Konrad Krajewski para solicitar apoyo para unas 50 personas vinculadas al mundo feriante.

Desde 2022, la francesa acude habitualmente a las audiencias generales de los miércoles. En vida del Pontífice solía llevar a pequeños grupos de personas homosexuales y transexuales que deseaban encontrarse con él. Su despedida silenciosa, marcada por la oración y las lágrimas, ha reflejado de manera sencilla pero elocuente el afecto profundo que Francisco suscita entre quienes encontraron en su pontificado un rostro acogedor de la Iglesia.

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Francisco. Impronta Humana y Religiosa de un Papado

En la «bolsa de viaje», como denominaba a su autobiografía nuestro querido y llorado papa Francisco, hay sobrados testimonios de la fe de un hombre humano y religioso. Humanidad y fidelidad a la vocación a la que fue llamado por Cristo son, a mi modo de ver, dos de los rasgos característicos de una personalidad alimentada por el respeto y cariño hacia los suyos, la memoria de sus raíces, el reconocimiento del ímprobo esfuerzo que debieron hacer para salir adelante en un nuevo mundo tras haber superado la difícil y dolorosa travesía que les alejó de su tierra natal: Italia, y la gratitud, siempre la gratitud en sus labios, como hemos tenido ocasión de comprobar durante sus doce años de pontificado.

Sin respeto, sin gratitud y sin conciencia de fragilidad humana y espiritual se tuerce el crecimiento personal cual árbol herido por los huracanes del día a día. El pequeño Jorge tuvo como escenario un barrio humilde, un crisol de culturas en las que se entrelazaban diversas creencias y circunstancias, vinculadas en su mayoría por un nexo común: la emigración. Vio de cerca el drama de la pérdida en su más amplio espectro, involucrándose directamente en la tutela de vidas torturadas por diversos motivos. Experiencias personales de su infancia y juventud en las que profundizó al observar pecados que merman la grandeza con la que hemos sido creados los seres humanos, con el Evangelio en la mano le dispusieron a comprender y acoger en su corazón misericordioso a los desvalidos fueran cuales fueran las razones que les llevaron a sumergirse en los profundos océanos del error. Unos atormentados por sus equivocaciones, y otros al ser víctimas de pasiones ajenas. A ninguno les faltó su consuelo, y el afecto entrañable y cercano les acompañó siempre, también desde las estancias vaticanas. Eran llamadas telefónicas, cartas, mensajes… Los rostros del dolor que tuvo cerca los sepultó entre sus brazos queriendo enjugar sus lágrimas. La compasión fue otro de los signos externos de su humanidad.

El hombre religioso no fue sin el humano. No existe tal separación. Proyectamos en otros lo que somos. Y el papa Francisco trajo consigo a Roma el aire fresco del consagrado que ha sido fiel al fiat que pronunció al ser llamado por Cristo. Era un asceta. La vivencia de sus votos era diáfana. La pobreza caracterizó su vida. Hasta su testamento final pone de manifiesto la sencillez, la humildad y sobriedad conocidas. Pobreza que vivió con alegría, característica del auténtico desprendimiento interno y externo. No sólo el nombre elegido al iniciar su pontificado traslucía su amor por los pobres y marginados. Al no ser un teórico de la pobreza, ya desde el primer momento puso los signos que le han caracterizado: los hábitos corales que eligió y su preferencia por vivir en familia, lo propio de una comunidad religiosa.

Como Vicario de Cristo íntimamente debió abrazarse muchas veces a una cruz que vendría envuelta en múltiples sinsabores, además de la soledad que conllevaba su altísima misión: el descrédito, la desobediencia, la crítica malsana, lo que supone ir contracorriente, las incomprensiones y maledicencias, etc., pero se mantuvo firme y actuó con fe y fortaleza. Nunca se le ha oído quejarse de los que mostraban agrio desacuerdo con sus decisiones. Miraba siempre adelante. Y así obedeció a la voz del Espíritu Santo que marcaba una época nueva en la Iglesia. Y en doce años ha llevado la barca por otras sendas. No hay que temer a los cambios porque conllevan enorme riqueza; entre otras, socavan las rutinas que destruyen todo a su paso. La obediencia de Francisco era la de un religioso, la de un misionero. Estaba marcada por la disponibilidad, el espíritu de servicio, el ardor de un apóstol que no entiende de fronteras.

Hablaba del diálogo y de la escucha porque sabía bien el peso crucial que tienen para la convivencia. Fue una adalid de la paz y de la unidad, valoró y respetó otras creencias cerrando muros y abriendo puentes. No le tembló el pulso cuando se trató de denunciar y erradicar crímenes contra la vida, la inocencia, la vulneración de conciencias… Siempre en el horizonte personal, que trasladaba por activa y por pasiva a cada uno de nosotros, la vivencia incansable de la santidad.

De su admiración por el papel de las mujeres en la familia y en la sociedad él mismo ha dado cuenta ensalzando la presencia femenina a la que ha abierto puertas en el Vaticano antes vedadas para ellas. Los calificativos que les ha dedicado están en las hemerotecas. Nunca ha ocultado su satisfacción al ver los frutos de su trabajo. Eso también lo aprendió en el seno familiar. Su abuela, su madre y otras mujeres cercanas le hicieron ver su valía. Lo iba a recordar a tiempo y a destiempo. Habiendo experimentado las mieles del enamoramiento juvenil, maduró emocionalmente manteniendo intacta su vocación, consciente de que todo sirve para discernir de una vez por todas el verdadero camino al que Cristo llama cuando elige a una persona para seguirle. Y tuteló la virtud de la castidad con determinación y fortaleza. Así, cuando de manera fortuita saltaron en la pantalla del televisor imágenes improcedentes que le causaron cierta turbación, actuó como indica el Evangelio: si tu ojo te escandaliza… sácatelo. Cumpliendo a rajatabla la promesa que hizo, jamás volvió a ver la televisión. Toda palabra dada a Dios se alimenta con la oración; es lo que hizo Francisco que durante toda su vida se encomendó a la Virgen María y a san José.

Son pequeños destellos de la espiritualidad de este gran pontífice que hoy velamos y por el que damos gracias a Dios que nos permitió ser bendecidos por él horas antes de llevárselo consigo. Gratitud que sentiremos siempre por este amado Papa que se dio a sí mismo entregándonos sus oraciones y sufrimientos hasta exhalar su último aliento. Descansa en paz, querido Francisco.

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El último viaje de un Papa: El cuerpo de Francisco es trasladado a San Pedro

El miércoles por la mañana, en un ambiente de recogimiento y solemnidad, el cuerpo del Papa Francisco fue trasladado desde la Casa Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, en un rito presidido por el cardenal Kevin Farrell, Camarlengo de la Santa Iglesia Romana, y acompañado por el Colegio Cardenalicio reunido en Roma.

La ceremonia comenzó con una oración en la capilla de la residencia donde el Santo Padre vivió sus últimos años. En sus palabras iniciales, el cardenal Farrell agradeció a Dios los frutos del pontificado de Francisco, que durante más de una década sirvió a la Iglesia con entrega y cercanía.

«Abandonamos este hogar con gratitud por los dones que el Señor concedió a su pueblo a través de su siervo, el Papa Francisco», rezó el cardenal. «Pedimos que lo acoja en su Reino y que conforte a la Iglesia y a los creyentes de todo el mundo con la esperanza del Cielo».

El féretro fue conducido en procesión a través de la Plaza Santa Marta, pasando por el Arco de las Campanas hasta llegar a la Plaza de San Pedro, donde más de 20.000 personas aguardaban en silencio. Cuando el ataúd cruzó la explanada, una suave ovación rompió la quietud: era el homenaje respetuoso de un pueblo que despide a su pastor.

Ya en el interior de la Basílica Vaticana, el féretro fue colocado frente al Altar de la Confesión. Allí resonaron las voces del coro entonando la Letanía de los Santos en latín, mientras los fieles se unían en oración por el alma del Papa.

Durante la breve Liturgia de la Palabra, se proclamó el Evangelio de Juan (17,24-26), donde Jesús eleva su plegaria al Padre por sus discípulos y por todos aquellos que creerán en Él. Como cierre del rito, se cantó la Salve Regina, tradicional himno mariano que invoca a la Virgen como Madre de Misericordia.

Tras este momento, los cardenales se acercaron para rendir homenaje al Santo Padre, seguidos por miles de fieles que comenzaron a desfilar por la Basílica.

Horarios de visita y funeral

La Basílica permanecerá abierta para visitas hasta la medianoche del miércoles, de 7:00 a 24:00 horas el jueves, y de 7:00 a 19:00 horas el viernes.

El funeral del Papa Francisco se celebrará el sábado 26 de abril a las 10:00 de la mañana en la Plaza de San Pedro. La Misa será presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, acompañado por representantes de toda la Iglesia: patriarcas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos venidos de distintos países.

Una vez finalizada la celebración, el cuerpo será llevado de nuevo al interior de la Basílica de San Pedro y posteriormente trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor, donde será enterrado, en cumplimiento de su deseo mariano.

Este viernes 25 de abril se cerrará el féretro del Papa Francisco

Este viernes 25 de abril, a las 20:00 horas, en la Basílica de San Pedro, el cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, presidirá el rito del cierre del féretro del Romano Pontífice Francisco, tal y como lo establece el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis. En esta ceremonia participarán importantes figuras eclesiásticas, como el cardenal Giovanni Battista Re, Decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Roger Michael Mahony, el cardenal Dominique Mamberti, y el cardenal Mauro Gambetti, Arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro.

Estarán presentes también el cardenal Pietro Parolin, exsecretario de Estado, el cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma, y el cardenal Konrad Krajewski, Limosnero de Su Santidad, junto con otros miembros de la jerarquía eclesiástica y personalidades de la Santa Sede.

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