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Oficial: Papa está reanudando encuentros. Este es su estado de salud oficial según Vaticano

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano).- Al medio día del martes 8 de abril, la Oficina de Prensa ha dado a la prensa acreditada una actualización sobre la convalecencia del Papa Francisco.

“La situación es estacionaria con las ligeras mejorías que vimos el domingo en la parte motora y respiratoria y en la voz”, dice la nota. Se evidencia que el Papa usa la oxigenación de alto flujo por las noches “sólo cuando es necesario”. Desde el punto de vista de exámenes clínicos, el cuadro estacionario permanece.

Con relación a las terapias, el Papa continúa recibiendo tanto terapia motora como respiratoria.

Acerca del trabajo, la Sala de Prensa de la Santa Sede destaca que “El Papa sigue trabajando, está en contacto con los distintos Dicasterios, recibe documentación y en los últimos días, poco a poco, retoma gradualmente algunos encuentros”. Se destaca, de hecho, el último de ellos: el tenido el lunes 7 de abril con el cardenal Parolin, Secretario de Estado.

Finalmente, no se da por descontada su participación en las ceremonias de Semana Santa, si bien tampoco se confirma: “Todavía no hay indicaciones sobre la Semana Santa”, dice el comunicado.

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Obispos estadounidenses sobre programa migratorio: no renovaremos acuerdos de cooperación vigentes con gobierno federal

(ZENIT Noticias / Washington).- La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) anunció su decisión de no renovar los acuerdos de cooperación con el gobierno federal relacionados con los servicios para niños y el apoyo a los refugiados. Citando la suspensión de los acuerdos de cooperación para el reasentamiento de refugiados por parte del gobierno, el arzobispo Timothy P. Broglio, presidente de la USCCB, explicó cómo las decisiones del gobierno han obligado a la Conferencia a reconsiderar la mejor manera de atender las necesidades de quienes buscan refugio ante la violencia y la persecución. A continuación la declaración:

“Desde su fundación, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) se ha preocupado por ayudar a las familias que huyen de la guerra, la violencia y la opresión a encontrar un hogar seguro. Lo que eventualmente se convertiría en la USCCB se fundó en 1917 como el Consejo Nacional Católico de Guerra para apoyar el esfuerzo bélico y cuidar a los católicos en las fuerzas armadas. En 1920, estableció una Oficina de Inmigración para ayudar a las familias desplazadas a encontrar nuevas oportunidades en Estados Unidos. Muchos de nosotros podemos rastrear a nuestros padres, abuelos o bisabuelos hasta estas mismas familias.

A lo largo de los años, las colaboraciones con el gobierno federal ayudaron a expandir programas que salvan vidas, beneficiando a nuestros hermanos y hermanas de muchas partes del mundo. Todos los participantes en estos programas fueron recibidos por el gobierno estadounidense y se sometieron a rigurosos exámenes antes de su llegada. Son almas desplazadas que ven en Estados Unidos un lugar de sueños y esperanza. Algunos apoyaron las iniciativas estadounidenses en el extranjero por su cuenta y riesgo, y muchos más buscan un lugar seguro para orar y adorar, pues saben que Dios los llama. Nuestros esfuerzos fueron actos de cuidado pastoral y caridad, generosamente apoyados por el pueblo de Dios cuando los fondos recibidos del gobierno no cubrieron el costo total.

La USCCB anuncia con tristeza que no renovaremos los acuerdos de cooperación vigentes con el gobierno federal relacionados con los servicios para niños y el apoyo a refugiados. Esta difícil decisión surge tras la suspensión por parte del gobierno de nuestros acuerdos de cooperación para el reasentamiento de refugiados. La decisión de reducir drásticamente estos programas nos obliga a reconsiderar la mejor manera de atender las necesidades de nuestros hermanos y hermanas que buscan refugio ante la violencia y la persecución.

Como esfuerzo nacional, simplemente no podemos sostener el trabajo por nuestra cuenta con los niveles actuales ni en la forma actual. A medida que finalicen los acuerdos de cooperación de la USCCB para el reasentamiento de refugiados y los programas para niños, trabajaremos para identificar alternativas de apoyo para las personas que el gobierno federal ya ha admitido en estos programas. Les pedimos sus oraciones por el personal y los refugiados afectados.

Si bien esto marca un doloroso final para una colaboración vital con nuestro gobierno, que se ha extendido durante décadas a lo largo de las administraciones de ambos partidos políticos, ofrece a cada católico la oportunidad de buscar en nuestro corazón nuevas maneras de ayudar. La USCCB seguirá abogando por reformas políticas que faciliten procesos de inmigración ordenados y seguros, garantizando la seguridad de todos en nuestras comunidades. Mantenemos firme nuestro compromiso de defender a los hombres, mujeres y niños que sufren el flagelo de la trata de personas.

Durante medio siglo, hemos colaborado voluntariamente en la implementación del programa gubernamental de reasentamiento de refugiados. El llamado del Evangelio a hacer todo lo posible por los más necesitados sigue siendo nuestra guía. Les pedimos que se unan a nosotros en oración para que la gracia de Dios nos permita encontrar nuevas maneras de llevar esperanza donde más se necesita”.

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Krajewski en Ucrania: “Muchos pobres en fila desde las cinco de la mañana para recibir pan”

El cardenal Limosnero del Papa llegó al país del este de Europa con las cuatro ambulancias donadas por el Papa y entregadas a los lugares a los que estaban destinadas. Esta mañana, en Zaporiyia, distribuyó ayuda alimentaria junto con los franciscanos albertinos que durante la semana elaboran pan para donarlo a la población.

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Es una humanidad sufriente, quizá agotada por tres años de guerra, la que encuentra el cardenal Konrad Krajewski, limosnero del Papa, en su décima misión en Ucrania. En Zaporiyia, donde fueron entregadas tres ambulancias donadas por Francisco mientras que la cuarta llegó a Járkov, mil personas esperan desde las 5 de la mañana la distribución de ayuda alimentaria que fue adquirida gracias a las donaciones recibidas por la Limosnería Apostólica.

La gente tiene hambre

En la plaza frente a la Concatedral de Dios Padre Misericordioso, muchas personas, especialmente mujeres, llegaron con una bolsa de plástico en la mano para llenarla de comida. La fila está ordenada, nadie empuja porque sabe que no se irá a casa con las manos vacías. También el cardenal Krajewski trabaja duro, al igual que los voluntarios, que siempre están ocupados distribuyendo lo que pueden para apoyar a esta población probada por la guerra. Mucha gente dice gracias estrechando la mano o asintiendo. Recibieron pan, latas de carne y sopa. Junto al limosnero están también los hermanos de la Tercera Orden de San Francisco Siervos de los Pobres que, explica el cardenal a Vatican News, “distribuyen un poco de comida tres o cuatro veces por semana pero esto significa que la gente tiene hambre, hay pobreza en esta zona de guerra”.

Un nuevo horno

Los frailes recibieron ayuda del Papa para poder llevar a cabo su misión, preparando el pan durante la semana y luego distribuyéndolo. “Fui a la panadería donde trabajan”, añade Krajewski. “Tienen un horno de unos 15 años y, por lo tanto, deberían cambiarlo. Les prometí que el Papa se encargaría de esto y que podrían seguir horneando con seguridad”.

Ambulancias entregadas

Las ambulancias donadas por el Papa, anunciadas ayer a través de un comunicado del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, llegaron a su destino tras cuatro días de viaje. Además del cardenal, los conducían otros tres conductores procedentes de Ucrania, entre ellos monseñor Jan Sobilo, obispo auxiliar de la diócesis latina de Járkov-Zaporizhzhya, el padre Tomasz Nadbereżny, sacerdote que antes de la guerra sirvió en Melitopol, y el padre Wojciech Stasiewicz, director de Cáritas-Spes de la diócesis de Járkov-Zaporizhzhya. “Gracias a Dios”, dice el limosnero, “llegamos después de 3.300 km de viaje. No tuvimos mayores dificultades, salvo las debidas a la nieve; tuvimos que ir más despacio porque la carretera estaba helada”. Tras la entrega de los medios, el cardenal expresó su intención de estar cerca de los que sufren, visitando algunas estructuras, donando lo necesario, llevando así el consuelo del Papa a la “atormentada Ucrania”.

La pena de muerte y el “no” cada vez más prolongado de los Papas

La evolución a lo largo de los siglos de la posición de la Iglesia católica sobre esta práctica y los vigorosos llamamientos de los tres últimos Pontífices, hasta el “punto de inflexión” de Francisco con la decisión de modificar el Catecismo sobre la pena de muerte pidiendo su abolición, a la luz del último informe de Amnistía Internacional que destaca un aumento global de las ejecuciones capitales en 2024.

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

Han pasado unos 500 años desde el Catecismo del Concilio de Trento, según el cual los jueces al dictar la pena de muerte «son ejecutores de la ley divina», hasta la Spes non confundit en la que el Papa Francisco pide la abolición de la pena de muerte, «medida contraria a la fe cristiana y que destruye toda esperanza de perdón y de renovación». Y, en medio, muchos cambios sociales, políticos, de mentalidad y de derecho consuetudinario que, de alguna manera, han influido en la enseñanza de la Iglesia. Una Iglesia que no siempre ha estado en contra de la pena capital, como lo demuestra la frase antes citada del Catecismo Tridentino.

La dirección se ha invertido completamente en los últimos siglos y todos los Papas del siglo XX han condenado esta práctica, todavía hoy muy extendida en muchos países de África y Oriente Medio, así como en Estados Unidos (según el último informe de Amnistía, 2024 registró un pico de más de 1500 ejecuciones), reafirmando la dignidad de todo hombre, sea cual sea el delito que haya cometido, además de la posibilidad de redención.

El “punto de inflexión” de Francisco

Ciertamente Francisco fue el Papa del “punto de inflexión” en este sentido cuando, a través de un Rescriptum de 2018  , aprobó la modificación al número 2267 del Catecismo de la Iglesia Católica  respecto a la pena de muerte: «La Iglesia enseña a la luz del Evangelio que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo», estableció el Papa argentino. El mismo pensamiento lo ha pronunciado o escrito muchas otras veces durante su pontificado, a través de sentidos discursos, llamamientos, mensajes de vídeo, llamadas telefónicas a los jefes de Estado y, por último pero no menos importante, la bula que anuncia el Jubileo de la Esperanza que, como durante el Jubileo de la Misericordia de 2016, pide a los líderes del mundo un gesto concreto, es decir, detener la ejecución de las condenas durante el Año Santo. La petición fue inmediatamente aceptada por algunos países, encabezados por Estados Unidos con el presidente saliente Joe Biden quien, tras una conversación telefónica con el Papa, conmutó 37 condenas a muerte por cadena perpetua.

El cambio de perspectiva con Juan Pablo II

La clarísima postura de Jorge Mario Bergoglio es, sin embargo, fruto de un proceso iniciado por sus predecesores, respaldado por modificaciones, aclaraciones o, mejor dicho, “refinamientos” de la enseñanza de la Iglesia sobre este delicado punto, formulada por primera vez en la edición del Catecismo publicada en 1992. El Catecismo recogía textualmente: “La enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido como fundado el derecho y el deber de la legítima autoridad pública de infligir castigos proporcionados a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, la pena de muerte”.

Amnistía Internacional: Récord de condenas a muerte en 2024

El año pasado se registraron al menos 1.518 ejecuciones, la cifra más alta desde 2015. Irán, Irak y Arabia Saudita fueron responsables del 91% de las ejecuciones. La pena de muerte utilizada como herramienta de represión contra manifestantes y grupos étnicos

William Gallone – Ciudad del Vaticano

1.518: ésta es la enorme y dramática cifra de personas condenadas a muerte en todo el mundo en 2024, según el informe habitual de Amnistía Internacional. Una cifra que por un lado es la más alta desde 2015, por otro lado pone de relieve cómo el número de Estados que han ejecutado condenas a muerte es el más bajo jamás registrado.

Dónde se concentra el mayor número de condenas

Una tímida esperanza, esta última, que sin embargo debe afrontar una realidad mucho más amplia y sangrienta, sobre todo en una zona tan compleja como Oriente Medio. Según Amnistía Internacional, aquí se concentra el mayor número de condenas a muerte. En particular, el informe destaca que “Irán, Irak y Arabia Saudita fueron responsables del aumento general de las ejecuciones conocidas”. En conjunto, estos tres países registraron 1.380 ejecuciones. Irak casi cuadriplicó sus ejecuciones (de al menos 16 a al menos 63), Arabia Saudita duplicó su total anual (de 172 a al menos 345), mientras que Irán ejecutó a 119 personas más que en 2023 (de al menos 853 a al menos 972), lo que representa el 64 por ciento de todas las ejecuciones conocidas.

Estimaciones aún parciales

Sin embargo, continúa Amnistía, “las cifras conocidas no incluyen las miles de personas que se cree que han sido ejecutadas en China, que sigue siendo el país con el mayor número de ejecuciones del mundo, así como en Corea del Norte y Vietnam, donde se cree que la pena de muerte todavía se aplica ampliamente”. Además, continúa el informe, las crisis actuales en Palestina y Siria no permitieron a Amnistía confirmar cifras precisas. Los temores de que estas cifras sean inferiores a la realidad se deben también al caso de la República Democrática del Congo, donde el gobierno ha anunciado su intención de reanudar las ejecuciones, y de Burkina Faso, donde las autoridades militares han declarado su intención de reintroducir la pena de muerte para los delitos comunes. En general, los cinco países con el mayor número de ejecuciones registradas en 2024 fueron China, Irán, Arabia Saudita, Irak y Yemen.

El riesgo de instrumentalización

A pesar de que el derecho internacional de los derechos humanos exige que la pena de muerte se limite a los “delitos más graves”, más del 40 por ciento de las ejecuciones en 2024 fueron por delitos relacionados con las drogas, que están fuera del umbral establecido por los estándares internacionales. De hecho, una tendencia bastante peligrosa —observada también en el informe— es la instrumentalización de la pena de muerte como pretexto para mejorar la seguridad pública o sembrar miedo entre la población. En un mundo cada vez más caracterizado por la necesidad de “seguridad” e “independencia”, Amnistía Internacional citó a Estados Unidos, donde “las ejecuciones han aumentado constantemente desde el final de la pandemia de Covid-19, con 25 personas ejecutadas, en comparación con 24 en 2023” y “el recién elegido presidente Donald Trump ha pedido repetidamente la pena de muerte contra “violadores violentos, asesinos y monstruos””.

Sólo 15 países ejecutaron sentencias de muerte

Pero entre muchas sombras, hay una luz cada vez más brillante: en 2024, solo 15 estados ejecutaron sentencias de muerte, la cifra más baja jamás registrada. El frente abolicionista crece: 113 países han eliminado completamente la pena de muerte y un total de 145 ya no la aplican, ni en la ley ni en la práctica. Zimbabwe marcó un punto de inflexión histórico al abolir la pena de muerte para los delitos comunes, mientras que Malasia redujo la población condenada a muerte en más de mil gracias a reformas de gran alcance. En Japón, Hakamada Iwao ha sido absuelto después de casi cincuenta años en el corredor de la muerte. Y en 2025, en Alabama, a Rocky Myers le conmutaron la pena de muerte por cadena perpetua. Señales claras de que el cambio es posible, como se vio en la ONU, donde, por primera vez, más de dos tercios de los Estados miembros votaron a favor de la resolución a favor de una moratoria mundial sobre la pena de muerte. No es casualidad que este signo de esperanza llegara el pasado 17 de diciembre, en vísperas del Jubileo, el año de la esperanza.

Una tregua lejana: La ira crece en Israel y la Franja de Gaza

Los ataques israelíes continúan incesantemente y ayer causaron nuevas víctimas. La población está agotada por la escasez de alimentos. Los ciudadanos israelíes claman por un acuerdo del gobierno de Netanyahu que podría conducir a la rápida liberación de los rehenes que aún están en poder de Hamás, mientras que los palestinos acusan al grupo islámico de provocar represalias israelíes.

Paola Simonetti – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Los ataques israelíes han golpeado el corazón más frágil de Gaza, que ayer, lunes 7 de abril, mató, según las autoridades sanitarias locales, al menos a 30 personas, la mitad de las cuales eran mujeres y niños que hacían cola en un comedor social activo para la distribución de comidas a los desplazados; una de las pocas guarniciones cruciales para el sustento de la población en el contexto de una dramática situación humanitaria provocada por la prohibición israelí, vigente desde hace al menos un mes, de entrar mercancías en el territorio.

Una situación fuertemente denunciada también por los líderes de las Naciones Unidas quienes reportan cómo bienes vitales han sido bloqueados en los pasos fronterizos durante semanas, con acumulación de alimentos, medicinas, combustible, refugios, poniendo en riesgo la supervivencia de al menos 2,1 millones de personas hambrientas. El sufrimiento que padecieron especialmente los niños: 1.000 de ellos fueron asesinados o heridos sólo en la primera semana tras romperse la tregua.

“Los líderes mundiales deben actuar con firmeza, urgencia y decisión”, dijo Philippe Lazzarini, Comisionado General de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA, “para defender los principios fundamentales del derecho internacional humanitario”, ya que en Gaza “los actos de guerra muestran un total desprecio por la vida humana, ante los ojos del mundo”.

Intentos de mediación 

El Papa prosigue su gradual mejoría en la convalecencia en Casa Santa Marta

En un briefing este martes 8 de abril de 2025, la Oficina de Prensa de la Santa Sede reporta que el Pontífice continúa su recuperación según las indicaciones médicas.

Sínodo, un “plan de trabajo” para el proceso de acompañamiento

Ayer por la tarde tuvo lugar la tercera reunión del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo. Enfoque sobre el itinerario aprobado por el Papa a mediados de marzo para la fase de implementación de la asamblea y una reflexión en vista del Documento de apoyo, que se publicará a finales de mayo.

Vatican News

En la tarde del lunes 7 de abril, tuvo lugar la tercera reunión del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo. El tema central de la reunión fue el proceso de acompañamiento y verificación de la fase de realización del Sínodo: un «plan de trabajo» que el Consejo presentó al Papa al día siguiente de su última reunión, el 10 de febrero, y que Francisco aprobó a mediados de marzo.

Tras un momento de oración dirigido por el padre Matteo Ferrari, OSB Cam, durante el cual los participantes rezaron también por la salud del Pontífice, los miembros del Consejo iniciaron una reflexión con vistas al Documento de apoyo para la fase de implementación, cuya publicación está prevista para finales de mayo de 2025. Las actividades relacionadas con el Jubileo de los Equipos Sinodales (24-26 de octubre de 2025) fue otro de los temas tratados. La reunión fue dirigida por el Cardenal Mario Grech, Secretario General del Sínodo.

Durante la reunión, los participantes felicitaron al cardenal Jean-Marc Aveline por su reciente nombramiento como Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa. La próxima reunión del Consejo Ordinario tendrá lugar en la segunda quincena de mayo para debatir el borrador del Documento de apoyo.

Japón, en Shinmeizan las religiones se enfrentan para entenderse

La historia de un centro de espiritualidad y diálogo interreligioso en Japón: el testimonio del padre Franco Sottocornola y Maria De Giorgi.

Guglielmo Gallone – Ciudad del Vaticano – Vatican News

Envuelto en los frondosos bosques de la isla de Kyushu, una de las cuatro islas principales del suroeste del archipiélago japonés, en el pueblo de Heboura o “claro de la libélula”, se encuentra un lugar donde las religiones se enfrentan no para afirmarse, sino para comprenderse. Se llama Shinmeizan, que en japonés significa “la montaña de la vida verdadera”. Es un centro de espiritualidad y diálogo interreligioso que nació en 1987 del sueño compartido de un misionero católico, el padre javeriano Franco Sottocornola, y un monje budista, el venerable Tairyu Furukawa, de crear una “rama cristiana” del templo Seimeizan-Schweitzer. 

Sí, un lugar de oración, pero sobre todo un espacio de convivencia entre confesiones, donde la vida cristiana se entrelaza con la espiritualidad japonesa, en un diálogo cotidiano donde el Evangelio se convierte en una presencia discreta, capaz de dialogar en profundidad con el sintoísmo y el budismo. Y esto sucede gracias al compromiso de una pequeña comunidad compuesta por el padre Claudio Codenotti, javeriano y actual director, el padre Pietro Sonoda Yoshiaki, franciscano conventual japonés, el padre Franco y Maria De Giorgi, misionera javeriana. Todos ellos viven y trabajan en Shinmeizan, donde se reúnen con monjes, sacerdotes, peregrinos y lugareños.

Diálogo con el mundo sintoísta

En primer lugar, con el mundo sintoísta porque, según dijo el padre Franco a los medios de comunicación vaticanos, “el sintoísmo es el alma del pueblo japonés. Y es un alma totalmente espiritual. No tiene libro sagrado, ni leyes, ni autoridad central. No se entra en el sintoísmo a través de rituales o inscripciones: es más un sentimiento, una pertenencia cultural, una forma de vivir en armonía con la naturaleza y los espíritus que la habitan”. 

A pesar de ello, el padre Franco señala cómo existen muchas similitudes entre el sintoísmo y el cristianismo.

“El primer libro escrito en japonés, que data del año 720, presenta el principio del mundo en términos similares al Génesis, relatando la creación del cielo y de la tierra. Según este punto de vista, todo procede de las deidades: la naturaleza, las ocho islas de Japón, el propio pueblo japonés. Por eso los templos sintoístas están siempre rodeados de vegetación. También nosotros, en Shinmeizan, hemos optado por sumergirnos en el bosque. Siempre que es posible, rezamos al aire libre mirando al este por la mañana y al oeste por la tarde, siguiendo el ritmo del sol. Esta experiencia también conmueve a los japoneses, creando un puente entre su espiritualidad ancestral y la visión cristiana de la naturaleza como don y mensaje de Dios. Muchos japoneses cristianos, durante las oraciones al aire libre, se han emocionado al exclamar: ‘Por fin me siento cristiano y japonés juntos'”.

Cómo está cambiando Japón

Una tarea nada fácil en un país donde los cristianos no representan hoy más del 2% de la población y han sido perseguidos durante siglos. “Llegué a Japón en 1978”, nos cuenta el Padre Franco, “y en las últimas décadas he visto surgir algunos fenómenos profundos que están cambiando su fisonomía. En primer lugar, la cuestión demográfica. La población disminuye y envejece. En nuestro pueblo, por ejemplo, la escuela primaria ha cerrado por falta de niños. Las Navidades que organizábamos para ellos ya no se pueden hacer. Son pequeños signos de un gran cambio. Luego está la secularización: tras el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995 por parte de la secta religiosa Aum Shinrikyō, la religión se ve como algo sospechoso.

Los jóvenes se alejan, no por controversia, sino por desinterés. Es un fenómeno llamado shukyo banare. Por último, la globalización, que aporta una cultura ‘distinta’ de la japonesa: tecnología, modos de vida, consumo… Incluso el kimono ya sólo se usa para ceremonias. La cultura tradicional se desvanece”.

Sin embargo, según el Padre Franco, no todo está perdido porque “hay una constante que admiro mucho en los japoneses: su extraordinaria capacidad para la coexistencia pacífica. La armonía (wa) es la base de su psicología social. Aquí las huelgas son muy raras, los conflictos se evitan con disciplina, el individuo se sacrifica por el bien colectivo. Y, por último, está el artículo 9 de la Constitución, por el que Japón renuncia a la guerra: un mensaje profético, sobre todo hoy en día”.

La relación con los budistas

Más que con el mundo sintoísta, Maria De Giorgi nos recuerda cómo el diálogo principal en Shinmeizan tiene lugar sobre todo con el mundo budista, que tiene profundas raíces en Japón: “Aunque llegó en el siglo VI a través de China y Corea, no fue hasta los siglos XIII y XII, en el periodo Kamakura, cuando el budismo se hizo verdaderamente ‘japonés’, con el nacimiento de escuelas como Terra Pura, Zen, Nichiren… En nuestro centro nos encontramos con monjes y monjas de estas tradiciones. El diálogo se ha desarrollado a través de las relaciones personales, siguiendo la intuición de monseñor Pietro Rossano: ‘No hay diálogo entre religiones, sino entre personas que practican religiones diferentes’.

Es un diálogo de vida, hecho de amistad, confianza y camino compartido. Hemos colaborado con el Venerable Tairyu Furukawa, con templos de la prefectura de Saga, con comunidades Tendai y Zen. Y también hay historias conmovedoras, como la de una monja budista que, antes de morir, pidió que nos trajeran sus cenizas”.

El significado del diálogo interreligioso en Shinmeizan

Aquí surge el verdadero significado del concepto de diálogo interreligioso: “La clave es siempre el diálogo de la vida», prosigue De Giorgi, es decir, auténticas relaciones personales sobre las que construir puentes. No es sincretismo. El diálogo es escucha, es ponerse en profundidad, es deseo sincero de comprender y dejarse interpelar por el otro. Y, en la medida en que se escucha, se crea el espacio para hablar y dar testimonio de la propia fe. También acogimos a grupos de jóvenes bonzos budistas que nos preguntaron: ‘¿Qué enseña la Iglesia católica sobre el diálogo?’ y tuvimos reuniones mensuales en línea durante el Covid estudiando el Sutra del Loto y la Biblia con monjes de la corriente budista Nichiren. Así es como el diálogo se entrelaza con la proclamación. Y comprendemos cómo la misión y el diálogo son dos caras del mismo amor al otro”.

Una revista laboratorio de la convivencia entre israelíes y palestinos

La revista, fundada en 2010 por periodistas israelíes y palestinos, es un ejemplo de coexistencia entre dos pueblos enfrentados desde hace mucho tiempo. +972 es el título de la publicación, que toma su nombre de un prefijo telefónico común entre Israel y los territorios palestinos

Roberto Cetera – Tel Aviv

Israelíes y palestinos tienen al menos una cosa en común: el prefijo telefónico, +972. Sobre la base de este raro punto en común, un grupo de jóvenes periodistas israelíes y palestinos decidió embarcarse en una nueva iniciativa editorial bajo la bandera de la coexistencia pacífica entre los dos pueblos y la denuncia de la violencia asociada a la ocupación militar, llamándola +972.

El testimonio del columnista Meron Rapoport

Meron Rapoport, israelí, es uno de los columnistas más conocidos de la revista, junto con el redactor Ghousoon Bisharat, palestino con ciudadanía israelí, que es su director. “En los primeros años cubríamos sobre todo las experiencias que mostraban la posibilidad de una coexistencia en paz entre los dos pueblos, pero también el carácter agresivo y violento de la ocupación militar israelí en Palestina y de los colonos. Luego, con el paso del tiempo, aumentó la parte dedicada al periodismo de investigación, que es lo que ha propiciado su creciente popularidad”.

El inglés como lengua para una mayor audiencia internacional

La revista web +972, escrita en inglés, ha generado desde entonces un componente en hebreo que se llama igualmente Local Call y del que Meron es director. “Desde luego, Local Call no tiene los números de +972, que se ha convertido en un punto de referencia esencial para los periodistas europeos y occidentales que quieren saber más sobre el conflicto palestino-israelí. Local Call no es simplemente una traducción al hebreo de +972: tiene, además de artículos en común, su propia especificidad sobre temas más inherentes a la dinámica de la sociedad israelí. «La lengua inglesa, por otra parte, nos permite una amplia audiencia internacional y una buena difusión también en los círculos palestinos; somos probablemente el medio editado en Israel que se lee con más interés en los territorios palestinos», afirma.

La redacción permanente está compuesta por poco más de 10 periodistas profesionales, pero la red de colaboradores es muy amplia, con corresponsales también en varias ciudades y capitales extranjeras. El auge editorial de +972 coincidió obviamente con el comienzo de la guerra en Gaza: «Nuestro trabajo -continúa Meron- marcó inmediatamente la diferencia con otros medios de comunicación, tanto por los reportajes de nuestros colaboradores dentro de la Franja (donde hay que recordar que Israel no permite la entrada a los periodistas, ed.) como por las indagaciones sobre el comportamiento del ejército israelí en la guerra».

Las investigaciones más importantes y el Oscar para ‘No other land’

Dos investigaciones importantes, por ejemplo, han tenido mucho eco: la del protocolo ‘Hannibal’ (el controvertido procedimiento que permitiría el ‘fuego amigo’ en caso de riesgo de toma de rehenes, ed.), y la de la plataforma digital ‘Lavender’ (una aplicación de inteligencia artificial utilizada por el ejército israelí presuntamente responsable del elevado número de víctimas civiles en Gaza, ed.). «Esta investigación sobre el Ai utilizado en la guerra», añade Meron, «ha registrado más de un millón de visitas, a las que hay que añadir las numerosas citas de otros importantes periódicos de reputación internacional como el “Guardian” y, recuerdo, también su periódico».

Pero la notoriedad del periódico se hizo mundial cuando dos de los principales redactores de +972, el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham, realizaron el docufilm «No other land», sobre la destrucción sistemática de viviendas palestinas en el pueblo de Masafer Yatta, que ganó un Oscar el pasado marzo en Hollywood. No other land es un documento terrible«, continúa Rapoport, »y es una vergüenza que a los israelíes no se les permita verlo. Y eso dice mucho del nivel de libertad de información en este país. Muchos israelíes desconocen lo que está ocurriendo realmente tanto en Gaza como en los territorios ocupados de Cisjordania, y Local Call se creó precisamente para suplir este déficit, del mismo modo que desconocen el aislamiento internacional que Israel ha construido ahora a su alrededor, porque los periódicos israelíes no hablan de ello”.

Compromiso por la Paz, la Democracia y la Justicia Social

+972 y Local Call no cobran publicidad ni reciben subvenciones de organismos públicos para mantenerse independientes. «El sistema mediático israelí está bajo presión», sigue explicando Meron Rapoport, “los canales privados de televisión están condicionados por el mercado publicitario en el que a los anunciantes no les gusta que se les asocie con posiciones políticas contrarias al gobierno, el canal público está en el punto de mira de la privatización, y no es diferente la situación de los periódicos que no gustan al gobierno. A «Hareetz», el periódico histórico de la zona progresista y democrática, por ejemplo, se le ha retirado toda la publicidad institucional. Y de todos modos -quizás sea poco conocido en Occidente- los periódicos están sometidos a la censura militar; lo que obviamente también afecta a nuestros reportajes desde Gaza. Todos nuestros artículos pueden consultarse en www.972mag.com. Pero estas dificultades no disminuyen nuestro compromiso con la democracia, la paz, la justicia social, la transparencia y la libertad de información”. Los periodistas de +972 y Local Call estarán en Italia en los próximos días, donde participarán, entre otras cosas, en el Festival Internacional de Periodismo de Perugia.