Inicio Blog Página 50

¿A quién ha sido confiado el depósito de la fe? | Mons. Munilla

0

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica comentado por Mons. Munilla | 15

El depósito de la fe ha sido confiado por los Apóstoles a toda la Iglesia.

Todo el Pueblo de Dios, con el sentido sobrenatural de la fe, sostenido por el Espíritu Santo y guiado por el Magisterio de la Iglesia, acoge la Revelación divina, la comprende cada vez mejor, y la aplica a la vida.

«Sin un verdadero desarme» no será posible la paz, asegura el Papa en su mensaje pascual

En este Domingo de Resurrección, Francisco ha salido al balcón pontificio después de la Eucaristía pascual para estar presente durante el pronunciamiento del tradicional mensaje de Pascua y otorgar la bendición Urbi et Orbi. Después de que el propio Francisco hubiera dicho: «Queridos hermanos y hermanas, ¡Buena Pascua!», arrancando los aplausos de los presentes, el maestro de ceremonias pontificias, Diego Ravelli, ha procedido a la lectura del mensaje pascual.  

«El perdón venció a la venganza. El mal no ha desaparecido de nuestra historia, pero ya no tiene poder sobre quien acoge la gracia de este día», ha comenzado la reflexión, en la que el Santo Padre ha asegurado a todos los que están sufriendo el dolor y la angustia, que «sus gritos silenciosos han sido escuchados» y ninguna de sus lágrimas se ha perdido. Además, esta esperanza «no es evasiva, sino comprometida; no es alienante, sino que nos da responsabilidad», ha añadido.  

En este mensaje pascual, el Papa Francisco ha vuelto a lanzar un grito contundente contra las guerras y la violencia en el mundo. «Cuánta violencia percibimos a menudo en las familias, contra las mujeres o los niños. Cuánto desprecio se tiene hacia los más débiles, los marginados y los migrantes». Ante esto, ha pedido que «volvamos a confiar en los demás, también en quien no nos es cercano o proviene de tierras lejanas, con costumbres, estilos de vida, ideas y hábitos diferentes», porque todos somos hijos de Dios.  

El Pontífice ha reiterado su deseo de paz en Tierra Santa, especialmente este año que ortodoxos y católicos celebramos la Pascua el mismo día. «Me siento cercano al sufrimiento de los cristianos en Palestina y en Israel, así como a todo el pueblo israelí y a todo el pueblo palestino. Es preocupante el creciente clima de antisemitismo que se está difundiendo por todo el mundo», ha añadido. Tampoco ha olvidado a la población de Gaza, «donde el terrible conflicto sigue llevando muerte y destrucción, y provocando una dramática e indigna crisis humanitaria». En este sentido, el Papa ha pedido «a las partes beligerantes que cese el fuego, que se liberen los rehenes y se preste ayuda a la gente, que tiene hambre y que aspira a un futuro de paz». 

El Santo Padre durante su recorrido saludando a los fieles. Foto: Vatican Media.

Líbano, Siria, Yemen, cuyo pueblo una de las peores crisis humanitarias, Ucrania o el Cáucaso Meridional, adonde Francisco ha deseado «que llegue pronto la firma y a la actuación de un acuerdo de paz definitivo entre Armenia y Azerbaiyán». Son algunos de los países en conflicto que han estado presentes en el mensaje pascual del Santo Padre, donde también ha recordado a Myanmar y a las víctimas del devastador y reciente terremoto. 

También ha mostrado su preocupación por el continente africano, especialmente por la República Democrática del Congo, Sudán y Sudán del Sur o el Sahel, regiones azotadas por los conflictos y el hambre, así como «también por los cristianos que en muchos lugares no pueden profesar libremente su fe». 

«Allí donde no hay libertad religiosa o libertad de pensamiento y de palabra, ni respeto de las opiniones ajenas, la paz no es posible», ha expresado. Y tampoco será posible «sin un verdadero desarme» porque «la exigencia que cada pueblo tiene de proveer a su propia defensa no puede transformarse en una carrera general al rearme». De hecho, «la luz de la Pascua nos invita a derribar las barreras cargadas de consecuencias políticas y económicas y a hacernos cargo los unos de los otros».  

A todos los que tienen responsabilidades políticas, el Papa les ha instado a «no ceder ante la lógica del miedo que aísla sino a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo». Estas, según el Santo Padre, son las verdaderas armas para la paz. Además, ha insistido en que, en este Año jubilar, la Pascua es también «una ocasión propicia para liberar a los prisioneros de guerra y a los presos políticos»

Tras la lectura del mensaje, el Papa Francisco ha pronunciado la bendición Urbi et Orbi extendida, tanto a todos los fieles en la plaza de San Pedro como a los que han seguido el evento por los canales de comunicación. Seguidamente, se ha subido al papamóvil para saludar a los fieles congregados y bendecir a algunos niños que le han acercado.   

Vance se reúne con el Papa

Según han informado fuentes vaticanas, en la mañana de este domingo ha tenido lugar en la residencia de Santa Marta un encuentro privado entre el Papa Francisco y el vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance, quien ya mantuvo una conversación con Pietro Parolin este sábado. Su visita al Papa, que ha durado unos minutos, «ha servido para intercambiar saludos pascuales». 

La entrada «Sin un verdadero desarme» no será posible la paz, asegura el Papa en su mensaje pascual se publicó primero en Alfa y Omega.

«¡Cristo ha resucitado, está vivo! Debemos salir a su encuentro en el rostro de los hermanos» 

Más de 35.000 fieles y un manto de miles de flores han arropado este Domingo de Resurrección la Misa de Pascua celebrada en la plaza de San Pedro. Una Eucaristía que ha comenzado con el tradicional canto Resurrexit y donde también se han entonado los cantos del Stichi y Stichirà de la liturgia bizantina, ya que este año Oriente y Occidente celebran la Pascua en la misma fecha. 

En la homilía, que ha sido leída por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste emérito de la basílica de San Pedro y vicario general emérito de la ciudad del Vaticano, el Pontífice nos ha invitado a no buscar a Jesús resucitado en el sepulcro, sino «en otra parte». «¡Cristo ha resucitado, está vivo! La muerte no lo ha podido retener, y por tanto no se le puede encerrar en una bonita historia que contar, no se le puede reducir a un héroe del pasado ni pensar en él como una estatua colocada en la sala de un museo», ha reflexionado el Papa.  

Para ello, debemos ponernos en movimiento y salir a su encuentro en la vida cotidiana y en el rostro de los hermanos del día a día, porque «habita entre nosotros y se revela en las situaciones más anónimos e imprevisibles de nuestra vida», ha asegurado el Santo Padre. «Llorando las lágrimas de quien sufre y multiplicando la belleza de la vida en los pequeños gestos de amor de cada uno de nosotros». 

Las palabras del Pontífice en esta Misa de Pascua han sido un llamamiento contundente a «sumergir en la esperanza nuestros sufrimientos e inquietudes y contagiar con ella a quienes encontramos en el camino, a confiarle a esta esperanza el futuro de nuestra vida y el destino de la humanidad».  

Al finalizar la lectura de la homilía escrita por el Santo Padre, el cardenal Comastri añadió espontáneamente: “Gracias, Papa Francisco, por este llamado tan fuerte a despertar nuestra fe en Jesús resucitado, vivo y siempre presente a nuestro lado. ¡Feliz Pascua!».

La entrada «¡Cristo ha resucitado, está vivo! Debemos salir a su encuentro en el rostro de los hermanos»  se publicó primero en Alfa y Omega.

Francisco aparece en la bendición Urbi et Orbi pero no lee el mensaje

0

La Pascua en el Vaticano inició con una vigilia en donde se bautizaron varios adultos.

Al día siguiente el exarcipreste de la basílica de San Pedro presidió la misa que precedía la bendición Urbi et Orbi. El papa solo salió al final, para impartir la bendición.

Era el momento más esperado por los fieles.

FRANCISCO
Queridos hermanos y hermanas: feliz Pascua. Pido al maestro de ceremonias que lea el mensaje.

El mensaje, como suele ser habitual, se centró en la paz. Aunque este año puso el acento en la necesidad de que la comunidad internacional fomente el diálogo antes que el rearme.

Ninguna paz es posible sin un verdadero desarme. La exigencia que cada pueblo tiene de preparar su propia defensa no puede transformarse en una carrera general de rearme.

En el mensaje el papa citó algunos de los lugares del mundo más castigados por la guerra o las crisis humanitarias; aunque no hizo mención alguna a los países en crisis de América Latina. También criticó el aborto o la eutanasia porque dijo que para Dios cada vida es preciosa.

Al terminar el papa realizó un gesto inesperado: salió en papamóvil para saludar a los fieles más de cerca, en la plaza.

Fue un esfuerzo importante en un día bastante atareado para el pontífice, porque además de la bendición Urbi et Orbi, también tuvo un encuentro privado con el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance.

JRB

El Papa Francisco clama por la paz global en su mensaje de Pascua

En una mañana luminosa de Pascua, marcada por la esperanza que brota del anuncio de la Resurrección, el Papa Francisco se dirigió al mundo entero con un mensaje cargado de compasión, humanidad y firmeza. A pesar de sus recientes problemas de salud, que le han mantenido en reposo por una neumonía, el Santo Padre quiso estar presente espiritualmente en uno de los momentos más significativos del año litúrgico: la bendición “Urbi et Orbi”.

Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, la voz del Papa se hizo presente a través de su mensaje, leído en su nombre por Monseñor Diego Ravelli. La ausencia física del Pontífice no restó fuerza ni profundidad a sus palabras, que resonaron con urgencia en medio de un mundo herido por el dolor de tantas guerras y divisiones.

Francisco centró su reflexión pascual en el clamor universal por la paz. Con voz profética, alzó su súplica: “¡No más estruendos de armas!”. Fue una llamada clara y directa a los responsables de las naciones para que prioricen el diálogo, el entendimiento y la diplomacia sobre la violencia y la destrucción. El Papa denunció el sinsentido de un mundo que sigue alimentando la industria armamentística mientras millones de personas sufren hambre, persecución y desplazamiento.

En particular, expresó su cercanía al sufrimiento de las poblaciones de Gaza, pidiendo con insistencia un alto el fuego inmediato, la liberación de quienes permanecen secuestrados y el acceso humanitario sin trabas para aliviar la tragedia de tantas familias atrapadas en medio del conflicto. Igualmente, recordó con dolor la prolongada guerra en Ucrania y renovó su deseo de que se produzca cuanto antes un intercambio de prisioneros como gesto concreto de humanidad.

Pero su mirada no se detuvo ahí. Mencionó las numerosas heridas abiertas en África, con especial atención a Sudán, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. Recordó también la situación en Siria, Yemen y la región del Cáucaso, donde las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán continúan provocando sufrimiento. En todos los casos, el Papa insistió en que sólo el compromiso auténtico por la justicia y el respeto mutuo puede abrir caminos hacia la paz duradera.

El mensaje del Papa no fue sólo geopolítico. Francisco habló también al corazón de cada persona. Invitó a todos los cristianos y hombres y mujeres de buena voluntad a ser sembradores de paz en su entorno más cercano: en la familia, en el trabajo, en las redes sociales, en la vida cotidiana. La Pascua, recordó, es un tiempo en el que la luz vence a las tinieblas y donde la esperanza puede renacer incluso en los contextos más marcados por el odio y el rencor.

Con este mensaje, el Papa Francisco volvió a poner a la Iglesia en actitud de servicio al mundo, como voz de los que no tienen voz, como consuelo para los que sufren, y como guía para aquellos que anhelan un futuro más humano y más fraterno. La Pascua de 2025, bajo su pontificado, no fue solo una celebración litúrgica: fue un verdadero clamor por la paz que atraviesa fronteras y toca conciencias.

La entrada El Papa Francisco clama por la paz global en su mensaje de Pascua se publicó primero en Exaudi.

El Papa: Cristo resucitado, abre nuestra vida a la esperanza

A las 10.30 de esta mañana, Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor. La Plaza de San Pedro se llenó de flores y alegría para acoger el anuncio más hermoso de la historia: ¡Cristo ha verdaderamente resucitado!

Más de 35.000 fieles se congregaron este domingo 20 de abril de 2025 para celebrar la Misa de Pascua, presidida este año por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste emérito de la Basílica de San Pedro y vicario general emérito de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano. Por deseo del Papa Francisco, aún convaleciente en Casa Santa Marta, fue él quien ofició la celebración

A la celebración, que comienza con el rito del «Resurrexit», asisten fieles romanos y peregrinos de todo el mundo con ocasión de las festividades pascuales y del Jubileo.

Publicamos a continuación la homilía preparada por el Santo Padre Francisco

***

Homilía

María Magdalena, al ver que la piedra del sepulcro había sido retirada, salió corriendo para avisárselo a Pedro y a Juan. También los dos discípulos, al recibir la desconcertante noticia, salieron y —dice el Evangelio— «corrían los dos juntos» (Jn 20,4). ¡Todos los protagonistas de los relatos pascuales corren! Y este “correr” expresa, por un lado, la preocupación de que se hubieran llevado el cuerpo del Señor; pero, por otro lado, la carrera de la Magdalena, de Pedro y de Juan manifiesta el deseo, el impulso del corazón, la actitud interior de quien se pone en búsqueda de Jesús. Él, de hecho, ha resucitado de entre los muertos y, por eso, ya no está en el sepulcro. Hay que buscarlo en otra parte.

Este es el anuncio de la Pascua: hay que buscarlo en otra parte. ¡Cristo ha resucitado, está vivo! La muerte no lo ha podido retener, ya no está envuelto en el sudario, y por tanto no se le puede encerrar en una bonita historia que contar, no se le puede reducir a un héroe del pasado ni pensar en Él como una estatua colocada en la sala de un museo. Al contrario, hay que buscarlo, y por eso no podemos quedarnos inmóviles. Debemos ponernos en movimiento, salir a buscarlo: buscarlo en la vida, buscarlo en el rostro de los hermanos, buscarlo en lo cotidiano, buscarlo en todas partes menos en aquel sepulcro.

Buscarlo siempre. Porque si ha resucitado de entre los muertos, entonces Él está presente en todas partes, habita entre nosotros, se esconde y se revela también hoy en las hermanas y los hermanos que encontramos en el camino, en las situaciones más anónimas e imprevisibles de nuestra vida. Él está vivo y permanece siempre con nosotros, llorando las lágrimas de quien sufre y multiplicando la belleza de la vida en los pequeños gestos de amor de cada uno de nosotros.

Por eso la fe pascual, que nos abre al encuentro con el Señor Resucitado y nos dispone a acogerlo en nuestra vida, está lejos de ser una solución estática o un instalarse tranquilamente en alguna seguridad religiosa. Por el contrario, la Pascua nos impulsa al movimiento, nos empuja a correr como María Magdalena y como los discípulos; nos invita a tener ojos capaces de “ver más allá”, para descubrir a Jesús, el Viviente, como el Dios que se revela y que también hoy se hace presente, nos habla, nos precede y nos sorprende. Como María Magdalena, cada día podemos sentir que hemos perdido al Señor, pero cada día podemos correr a buscarlo de nuevo, sabiendo con seguridad que Él se deja encontrar y nos ilumina con la luz de su resurrección.

Hermanos y hermanas, esta es la esperanza más grande de nuestra vida: podemos vivir esta existencia pobre, frágil y herida, aferrados a Cristo, porque Él ha vencido a la muerte, vence nuestras oscuridades y vencerá las tinieblas del mundo, para hacernos vivir con Él en la alegría, para siempre. Hacia esa meta, como dice el apóstol Pablo, también nosotros corremos, olvidando lo que se queda a nuestras espaldas y proyectándonos hacia lo que está por delante (cf. Flp 3,12-14). Apresurémonos, pues, a salir al encuentro de Cristo, con el paso ágil de la Magdalena, de Pedro y de Juan.

El Jubileo nos llama a renovar en nosotros el don de esta esperanza, a sumergir en ella nuestros sufrimientos e inquietudes, a contagiar con ella a quienes encontramos en el camino, a confiarle a esta esperanza el futuro de nuestra vida y el destino de la humanidad. Y por eso no podemos aparcar el corazón en las ilusiones de este mundo ni encerrarlo en la tristeza; debemos correr, llenos de alegría. Corramos al encuentro de Jesús, redescubramos la gracia inestimable de ser sus amigos. Dejemos que su Palabra de vida y de verdad ilumine nuestro camino. Como dijo el gran teólogo Henri de Lubac, «debe bastarnos con comprender esto: el cristianismo es Cristo. No es, en verdad, otra cosa. En Jesucristo lo tenemos todo» (Las responsabilidades doctrinales de los católicos en el mundo de hoy, Madrid 2022, 254).

Y este “todo”, que es Cristo resucitado, abre nuestra vida a la esperanza. Él está vivo, Él quiere renovar también hoy nuestra vida. A Él, vencedor del pecado y de la muerte, le queremos decir:

“Señor, en la fiesta que hoy celebramos te pedimos este don: que también nosotros seamos nuevos para vivir esta perenne novedad. Límpianos, oh Dios, del polvo triste de la costumbre, del cansancio y del desencanto; danos la alegría de despertarnos, cada mañana, con ojos asombrados al ver los colores inéditos de ese amanecer, único y distinto a todos los demás. […] Todo es nuevo, Señor, y nada se repite, nada es viejo.” (cf. A. Zarri, Quasi una preghiera).

Hermanas, hermanos, en el asombro de la fe pascual, llevando en el corazón toda esperanza de paz y de liberación, podemos decir: contigo, Señor, todo es nuevo. Contigo, todo comienza de nuevo.

La entrada El Papa: Cristo resucitado, abre nuestra vida a la esperanza se publicó primero en Exaudi.

¿Cuándo celebraremos una verdadera Pascua?

0

La Pascua ha sido secuestrada.

Nos la robaron los rituales sin alma, los saludos protocolares, las liturgias perfectamente ordenadas que esquivan el clamor del mundo.

Pero lo más grave es que la robamos nosotros mismos, los cristianos domesticados, tibios, funcionales al sistema.

Seguimos cantando “Aleluya” mientras niños mueren de hambre.
Seguimos encendiendo cirios en templos pulcros mientras afuera, las calles gritan violencia, soledad, exclusión.

Por Néstor Ojeda

¿Dónde está la Pascua?

¿Dónde está la resurrección cuando las guerras no cesan, cuando la sangre sigue mojando el polvo de esta tierra?

¿Dónde está cuando se aprueban leyes para matar a los más indefensos, cuando el aborto se celebra como victoria cultural, cuando los ancianos son desechados, cuando los jóvenes vagan vacíos de sentido?

¿Dónde está cuando nuestros templos callan, cuando nuestros pastores se enmudecen para no incomodar, cuando nuestros medios católicos se vuelven vitrinas piadosas pero inofensivas?

Y no es la piedra del Imperio Romano.
Es la piedra de nuestros miedos.
La piedra de nuestra cobardía eclesial.
La piedra de nuestras buenas intenciones jamás convertidas en acción.

“No podemos acostumbrarnos al mal ni dejar de llorar delante de la tragedia de la humanidad. El cristianismo no es una moral cómoda, es una revolución del amor y de la verdad.”
Papa Francisco

Cristo ha resucitado, sí.
Pero su Resurrección no es un final feliz, es una provocación.
Una sacudida.
Una bomba que estalla en nuestras estructuras.
Porque el Resucitado no salió del sepulcro para que lo contemples como una postal, sino para incendiar el mundo con su fuego.

¿Y nosotros?
¿Dónde estamos?

La piedra sigue ahí. . .
Grande.
Fría.
Infame.
Bloqueando el sepulcro del mundo.

Estamos enredados en discusiones litúrgicas mientras la humanidad se desangra.
Estamos gestionando horarios de misa, retiros cómodos, eventos bien producidos, mientras el Reino sigue esperando su revolución.
Estamos contando “me gusta” y reproducciones en redes, mientras el Evangelio exige dar la vida.

Y en medio de todo,
el incienso sube.
Bello, místico, solemne…
pero a veces esconde el silencio cobarde de quienes no se atreven a denunciar.
El humo asciende, pero nuestras acciones no.

Nuestras oraciones suben, pero no se convierten en justicia.
Como dice Isaías: “Tu incienso me repugna… buscá la justicia, defendé al huérfano, abogá por la viuda.”
Ese es el incienso que agrada a Dios.

La Pascua no se celebra: se vive.
No se canta: se encarna.
No se recuerda: se arremanga.

¿Querés Pascua?
Entonces defendé la vida con uñas y dientes.
Perdoná a tu enemigo.
Renunciá a tu comodidad.
Salí a las periferias.
Callate un rato para escuchar el dolor de los otros.
Y cuando escuches, respondé con tu vida.

Cuando abandonemos nuestras comodidades, las pasiones,vicios, adicciones y egoísmos que nos convierten en prisioneros en vida en la torre del egocentrismo, de la avaricia y de la triple concuspicencia, para abrirnos al mundo, para sembrar el amor, la justicia, y la fraternidad, sólo ahí podremos decir y gritar a los cuatro vientos:

Jesús es el Señor!!!

La Pascua no ha llegado todavía para el mundo.
Llegará cuando las espadas se conviertan en arados.  Isaías 2:4 / Miqueas 4:3
Cuando las manos que hoy fabrican máquinas de muerte siembren y cosechen trigo para alimentar a los hambrientos.

Cuando los cristianos dejemos de buscar poder y empecemos a lavar pies.
Cuando seamos escándalo de compasión, fuego de coherencia, puño en la mesa del mundo que grite: “¡La muerte no tiene la última palabra!”

La verdadera Pascua será cuando vos y yo dejemos de vivir para nosotros y empecemos a vivir como Él.
Entonces sí. Habrá Pascua.
Entonces sí. La piedra caerá.
Entonces sí. El mundo verá la luz.

©Catolic.ar

Vía Crucis en el Coliseo: condena de “la cantera del infierno”

0

Aunque el papa no participó en el Vía Crucis, su pensamiento estuvo muy presente porque las meditaciones que acompañaron cada estación fueron escritas por él mismo.

Fueron reflexiones muy espirituales, aunque con algún que otra crítica a la mentalidad de hoy que el papa comparó con la de los constructores de la Torre de Babel.

Nos cuentan los constructores de Babel, que no hay sitio para las equivocaciones y que quien se cae está perdido. Esa es la cantera del infierno. La economía de Dios, en cambio, no mata, no descarta, no aplasta.

Las meditaciones reflexionaron sobre la necesidad de un mundo que sea como Cristo, paciente, humilde y lleno de bondad.

Deshumana es la economía en la que noventa y nueve valen más que uno. Sin embargo, hemos construido un mundo que funciona de ese modo; un mundo de cálculos y algoritmos, de lógicas frías e intereses implacables. La ley de tu casa, economía divina, es otra, Señor.

El papa también pidió oraciones por la unidad de la Iglesia, aunque sobre todo se centró en la necesidad de una conversión personal. Dijo que el egoísmo propio es más pesado que la Cruz de Jesús.

Y hablando de cruces; el encargado de llevar la cruz en la estación principal, la de la muerte de Cristo, fue un migrante.

Quien ocupó el lugar del papa en este evento fue su vicario para la ciudad de Roma, el cardenal italiano Baldassare Reina.

JRB

Así ha sido la celebración del Viernes Santo en el Vaticano

0

El cardenal Claudio Gugerotti presidió la celebración de la Pasión de Cristo como delegado del papa. Como manda la tradición nada más entrar se postró en el suelo ante el altar.

Tras la lectura del Evangelio, el Predicador de la Casa Pontificia pronunció una homilía donde animó a contemplar lo que llamó la “Inteligencia de la Cruz”.

ROBERTO PASOLINI
En un tiempo como el nuestro, tan rico en nuevas inteligencias —artificiales, computacionales, predictivas— el misterio de la pasión y muerte de Cristo nos propone otro tipo de inteligencia: la inteligencia de la Cruz, que no calcula, sino que ama; que no optimiza, sino que se entrega.

Esta “inteligencia de la Cruz” la tradujo como no solo aceptar la realidad cuando sea dura, sino dar un paso más: amarla.

ROBERTO PASOLINI
Esta actitud no cambia, casi nunca, el curso de los eventos. De hecho, a Jesús lo arrestan inmediatamente después, pero si se viven con fe en Dios y fe en la historia que Él conduce, nos permite permanecer interiormente libres y firmes.

Uno de los momentos culmen de la celebración es la adoración de la Cruz. Entre los presentes estaba el vicepresidente de Estados Unidos, ocupando uno de los puestos de honor, cerca del delegado papal.

BAM

Mitad del clero polaco afirma haber sido víctima de agresiones solo por ser sacerdotes

(ZENIT Noticias / Varsovia).- Un estudio reciente muestra que la mitad de los sacerdotes católicos en Polonia asegura haber sufrido algún tipo de agresión en el último año. Las causas parecen estar en el deterioro de la imagen del sacerdocio promovido por los medios de comunicación social y el ambiente tenso en la sociedad y en la política.

La población de Polonia es de 41 millones de habitantes, con 92% de católicos. El Instituto de Estadística de la Iglesia Católica es un centro científico autofinanciado con sede en Polonia que realiza investigaciones en el campo de la religiosidad, el catolicismo y sus contextos sociales. Se sustenta al exclusivamente por su actividad para garantizar la independencia. En un informe reciente, encontró que uno de cada dos sacerdotes diocesanos en Polonia ha sido víctima de alguna agresión en el último año.

El informe “¿Misión peligrosa? Agresiones contra personas consagradas, lugares y objetos de culto en Polonia” fue presentado el 3 de abril en la sede de la Conferencia Episcopal Polaca en Varsovia. La mayoría de los casos son burlas, amenazas e insultos. La tercera parte del clero declaró recibir las agresiones por internet.

El estudio se realizó por una encuesta digital entre octubre y noviembre de 2024. Respondieron 966 sacerdotes. 614 completaron el cuestionario. Además de agresiones personales, se registraron ataques contra iglesias, vandalismo, profanaciones de tumbas y perturbaciones de celebraciones religiosas.

La mayoría, 80,8%, no denunció las agresiones por considerar que los hechos no fueron graves y para evitar entrar en formalidades. 14,6% de los encuestados expresaron falta de confianza en las autoridades. También notaron que la inseguridad disminuye cuando usan distintivo clerical. Un 85,9 % siente que la violencia contra los sacerdotes ha aumentado en la última década.

El director del ISKK, doctor Marcin Jewdokimow, señaló que el estudio fue motivado por la «desproporción entre las experiencias cotidianas del clero y su escasa presencia en los medios de comunicación». Destacó que «los informes periodísticos son solo la punta del iceberg de un problema social creciente, que afecta tanto a las personas consagradas como a los espacios y objetos religiosos».

Jewdokimow informó que el estudio abordó cuatro aspectos: 1) las diversas formas de violencia experimentadas, 2) las reacciones del clero, 3) la sensación de inseguridad en su labor pastoral, así como 4) las causas y la evolución de las agresiones a los sacerdotes diocesanos. El estudio continuará en próximas fases, con el objetivo de establecer un seguimiento permanente del fenómeno.

El profesor Krzysztof Koseła, presidente del Consejo Científico del ISKK, opinó que desde 2020 los sacerdotes son un grupo de riesgo como los periodistas. Ve los factores clave detrás en la mala imagen del clero, el conflicto entre el cristianismo y el liberalismo, y los errores cometidos por los propios sacerdotes.

El portavoz de la Conferencia Episcopal Polaca, padre Leszek Gęsiak, SJ, calificó los resultados como inquietantes y llamó a la solidaridad de los fieles con sus sacerdotes: «Es importante que los sacerdotes sepan que no están solos, que hay personas que se alegran con ellos en los buenos momentos y los apoyan en los malos, especialmente cuando se enfrentan a situaciones tan hostiles como las reflejadas en este informe».

The post Mitad del clero polaco afirma haber sido víctima de agresiones solo por ser sacerdotes appeared first on ZENIT – Espanol.