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El 72º milagro en Lourdes: la curación de una mujer italiana con esclerosis

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¡Un nuevo milagro en Lourdes! El padre Daubanes, rector del santuario de Lourdes, anunció el miércoles 16 de abril, al final del rosario en italiano, el reconocimiento del 72º milagro de Lourdes. Se trata de Antonietta Raco, una italiana de 67 años afectada de esclerosis lateral primaria (ELP), que se curó en 2009 tras su peregrinación al santuario mariano.

Nuevo milagro en Lourdes! El padre Daubanes, rector del santuario de Lourdes, anunció el miércoles 16 de abril, al final del rosario en italiano, el reconocimiento del 72º milagro de Lourdes. Se trata de Antonietta Raco, una italiana de 67 años afectada de esclerosis lateral primaria (ELP), que se curó en 2009 tras su peregrinación al santuario mariano.

Originaria de Francavilla in Sinni (Basilicata), esta mujer padecía desde 2004 PLS, una enfermedad del sistema nervioso que afecta exclusivamente a las neuronas motoras cerebrales y una enfermedad considerada incurable. Utilizando una silla de ruedas y habiendo visto sus capacidades motoras, respiratorias y de deglución severamente deterioradas, Antonietta Raco llegó a Lourdes en 2009, acompañada por la Unión Nacional Italiana para el Transporte de Enfermos a Lourdes y Santuarios Internacionales (Unitalsi).

Una sensación inusual de bienestar

Durante esta peregrinación, se sumergió en las piscinas del santuario. Al salir, admitió sentir un intenso dolor en las piernas seguido de un profundo alivio y una inusual sensación de bienestar. Más tarde dijo que también escuchó una voz femenina tranquilizadora que le decía: “No tengas miedo”. Pero no habló de lo sucedido hasta que llegó a casa.

De regreso en Italia, se levantó y caminó sin ayuda. En agosto y septiembre del mismo año fue sometida a una serie de controles que demostraron que los síntomas de su enfermedad habían desaparecido… Los médicos, entre ellos el profesor Adriano Chiò, del Hospital Molinette de Turín, confirmaron la ausencia de cualquier explicación científica para esta regresión de la enfermedad.

En julio de 2010, Antonietta Raco declaró su supuesta recuperación ante el Servicio de Informes Médicos de Lourdes. Se convocó una primera reunión, seguida de varias otras en 2012, 2013, 2016 y 2017. En noviembre de 2024, después de un consenso internacional sobre el diagnóstico de PLS, el Comité Médico Internacional de Lourdes (CMIL) votó para reconocer la curación como inexplicable según los conocimientos médicos.

Hoy, Antonietta Raco lleva una vida normal y colabora activamente como voluntaria con Unitalsi, demostrando su gratitud y su fe renovada. “¡Esta es una gran noticia para el santuario! Inspira fe, alegría y esperanza, y nos permite conectar con el corazón de este año jubilar“, declaró a Aleteia el padre Daubanes, rector del santuario de Lourdes. “En cuanto Antonietta Raco llegue a Lourdes, tendremos la oportunidad de dar gracias juntos a Dios por este milagro

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Resucitar a la vida: un llamado a la alegría y a la valentía

Solemos asociar a la resurrección con nuestra fe, con el regreso a la vida después de la muerte, de nuestro Señor Jesús, pero es mucho más que eso, pues resucitar genera un cambio que nos trae alegría y valentía.  Todos hemos atravesado etapas oscuras. Pérdidas dolorosas, fracasos, enfermedades, traiciones.

Pero así como en la tradición cristiana la muerte no tiene la última palabra, en nuestra vida cotidiana el dolor tampoco la tiene. Siempre hay un margen para reiniciar.

Renacer implica volver a intentarlo, incluso cuando el fracaso aún duele. Es abrirse a una nueva perspectiva, dejar de centrarse en lo que se perdió y comenzar a valorar lo que aún es posible. A veces, basta con mirar desde otro ángulo para descubrir que la vida sigue ofreciéndonos caminos que no habíamos notado antes.

La verdadera alegría

Hay quienes creen que la alegría solo llega cuando todo va bien. Sin embargo, la verdadera alegría es, muchas veces, un acto de resistencia. Surge como una chispa en medio de la oscuridad.

Es la risa que nace tras las lágrimas, el gozo de un abrazo sincero, la calma de una tarde soleada después de una tormenta interior. Cultivar alegría no significa negar el dolor, sino abrirle espacio al alma para respirar.

Es reconocer que, incluso en el caos, hay motivos para agradecer, para celebrar, para seguir vivos. Y es justamente en los momentos más difíciles cuando elegir la alegría se convierte en un acto de profunda valentía.

Miedo a la muerte

Uno de los grandes temores humanos es la muerte. Pero vivir con el miedo constante a dejar de existir nos impide, paradójicamente, vivir de verdad. Parte de nuestra resurrección interior consiste en reconciliarnos con nuestra mortalidad, no como una amenaza, sino como una invitación a saborear intensamente el presente.

Aceptar que la vida tiene un final nos impulsa a valorar cada día como un regalo irrepetible, con sus desafíos y sus sorpresas, a decir lo que sentimos, a perdonar lo que nos han hecho, a realizar lo que anhelamos, sin seguir postergando.

Nos lleva a actuar con propósito, conectados con lo que realmente importa. A vivir con pasión, sabiendo que cada instante puede ser el inicio de algo nuevo. Cuando dejamos de centrar nuestra energía en el temor, aparece la fuerza para vivir con plenitud.

Inicio de una nueva vida

Cada amanecer encierra la promesa de un nuevo comienzo. Cada momento puede ser una oportunidad para dejar atrás lo que nos oprime y abrazar lo que nos hace vibrar. La vida, con todo su misterio, nos sigue llamando a levantarnos, a reconstruirnos, a redescubrirnos con más ternura, más sabiduría y más coraje.

Tal vez no podamos cambiar muchas de las circunstancias externas, pero sí podemos transformar nuestra actitud interior. Y en ese pequeño gran giro se esconde la libertad más poderosa: la de elegir cómo es que quieres vivir a partir de ahora.

Hoy es un buen día para resucitar. Para mirarnos con nuevos ojos, para sacudirnos el polvo sucio del alma, para recordar que aún podemos vivir con alegría, sin miedo y con propósito. Es tiempo de retomar nuestra luz interior, esa que jamás se apaga, aunque la noche parezca interminable.

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Continúan los bombardeos israelíes sobre campamentos de refugiados en Gaza 

Al menos 24 palestinos han muerto, cinco de ellos eran miembros de una misma familia, en la madrugada de este viernes como consecuencia de dos ataques del ejército israelí. Además, los servicios de rescate de la Franja de Gaza han informado este jueves de un nuevo bombardeo israelí que ha dejado, por el momento, una treintena de muertos, la mayoría de ellos mujeres y niños. Las víctimas estaban alojadas en carpas dentro de un campamento de refugiados.

Pero no ha sido el único ataque en la zona este Jueves Santo, ya que la Defensa Civil de Gaza también ha denunciado varias masacres, entre ellas la de la ciudad de Jan Yunis, en el sur del enclave, que ha dejado quince muertos. Como consecuencia de este ataque también se ha provocado un incendio en una de las tiendas y las víctimas han llegado al hospital carbonizadas, según recoge Europa Press.

Además, se cumple un mes desde que Israel decidió reanudar los intensos bombardeos en la zona de la Franja de Gaza, alegando falta de voluntad por parte de Hamás para aceptar las condiciones que proponía Estados Unidos de cara a ampliar el alto al fuego.

De hecho, el Ministerio de Salud gazatí ha informado este jueves del balance de esta ofensiva militar de Israel: las víctimas mortales ascienden a más de 50.000 personas y más de 110.000 heridos desde octubre de 2023.

La fotografía de un niño palestino mutilado, premiada con el World Press Photo 2025

Un niño gazatí de apenas nueve años sin brazos, mutilado como consecuencia de los bombardeos israelíes en marzo de 2024. Esta es la fotografía de la palestina Samar Abu Eloufque ha ganado el prestigioso premio de fotoperiodismo World Press Photo 2025, cuya fundación ha anunciado este jueves los ganadores y finalistas. La imagen, que muestra al pequeño Mahmoud Ajjour, se ha alzado con el primer premio por ser un grito contra la guerra.

Campaña contra el asesinato de periodistas

Desde que comenzó la guerra en Gaza, al menos 180 periodistas y profesionales de la información han sido asesinados, según el Sindicato de Periodistas Palestinos. Los más recientes se llamaban Hossam Shabat, que trabajaba para Al Jazeera Mubasher, y Mohammed Mansour, para Palestine Today. Ambos muy jóvenes, acusados de ser terroristas por el ejército israelí.

«Como periodistas, no podemos guardar silencio ante esta realidad», señala el comunicado de la asociación Periodistas Internacionales en Oriente Próximo, que ha puesto en marcha una recogida de firmas en la plataforma Change.org que enviarán a al Comité Especial de Peticiones Públicas del Parlamento israelí. «El asesinato de nuestros compañeros no es solo una tragedia personal: es un crimen contra la libertad de prensa, un ataque directo al derecho a la información, una amenaza a la democracia».

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Perdono pero olvido

¿Qué es más difícil?, suelo preguntar en la Carpa de María a los peregrinos que caminan hacia el Santuario de la Virgen en Luján… ¿caminar 400 km. hasta un santuario lejano de la Virgen, o perdonar lo imperdonable?

Las respuestas no fallan. Nunca. Más difícil, si no imposible, es perdonar lo imperdonable.

¡Qué difícil es educar nuestra naturaleza!

¡Qué difícil es la autoeducación! Proponerse crecer, y cumplir lo propuesto.

¡Qué difícil es perdonar!

Yo he descubierto que trabajando en dos campos distintos, el perdonar se va haciendo un estilo de vida.

Un campo es el humano. Cuanto más seamos capaces de entender nuestra propia limitación y pobreza, tanto más fácil será comprender la limitación y pobreza del otro. El desafío consiste en hacer el esfuerzo de quitarse todo el ropaje propio, para ponerse en el corazón y la mente del otro. Si evaluamos al otro en base a las cosas buenas que hacemos nosotros, nunca lograremos avanzar. Se trata de comprender al otro desde su propia naturaleza, desde su historia, desde su riqueza y sus limitaciones. Así podremos comprender (no digo justificar) sus falencias, y aquellos actos que nos duelen del otro. Si entendiéramos esto y lo viviéramos, nuestra vida sería mucho más feliz.

Consiste en un ejercicio diario. Cuanto más trabajamos este campo, tanto más sencillo nos resultará ser empáticos con aquellos que sentimos que nos ofenden.

El otro campo es el de la fe. La teoría es muy fácil. Si Jesús nos perdonó todo, cómo no vamos a perdonar nosotros. Pero la ecuación no es tan fácil. Siempre necesitamos de un apoyo humano, natural, para fortalecer el plano de la fe. Siempre van ambos integrados. Naturaleza y gracia. Espiritualidad y humanidad. Dios y la comunidad. Siempre deben ir entrelazados orgánicamente. 

Cuando la mente quiere perdonar, pero el corazón no acompaña

Me ha sucedido que me costó mucho perdonar de corazón a una persona que me hizo mucho daño, aunque la mente, la voluntad, ya le habían perdonado. En el fondo, aunque no estaba feliz con esta dicotomía, estaba muy tranquilo con mi conciencia, porque la voluntad estaba firme en el perdón, pero ese perdón del corazón ya no estaba bajo mi control. Necesitaba ayuda del cielo. Y esto duró por mucho tiempo.

Hasta que en un retiro de Semana Santa, Dios me regaló la gracia que yo le estaba pidiendo, y mi corazón pudo perdonar. Y quedé liberado.

¿Perdono pero no olvido?

Lo hemos escuchado miles de veces. Perdono pero no olvido. Pero esto no es lo que nos plantea Jesús el Viernes Santo.

Cuando Dios perdona, olvida, y esa debe ser la meta del cristiano. El amor radical, pero respetando nuestros procesos humanos.

Teniendo presente la importancia de comprender al otro en su propia realidad, y abriendo el corazón a Jesús, que se encuentra colgando en la cruz para salvarme, perdonar y olvidar, no es imposible. Y el tiempo ayuda. 

Ir al encuentro del otro

Dios nos moviliza a ir al encuentro del otro, a pesar de sentirnos nosotros los ofendidos. 

Todos tenemos un momento en el que Dios nos dice: Llámala. Ve a visitarla. Háblale de algo. Haz algo. Dale un café. Pregúntale si hace frío.

El sentirte inocente no te exime del esfuerzo. 

Hay alguien que dio mucho más por ti y por mí.

Tocar el timbre

En una ocasión había una persona muy enojada conmigo. Yo en mi corazón no tenía nada en su contra. Pero me llegó el mensaje de que no se me ocurriera volver a su casa. Cuando pude, me acerqué a su casa, y toqué timbre. Me abrieron, entré, nos saludamos, hablamos un poco, y todo se solucionó, como si no hubiera pasado nada.

Al tocar el timbre, al llamar por teléfono, uno sabe que podemos “fracasar” en el intento. Lo tenía muy claro. Y la pregunta es ¿qué es lo peor que puede suceder? La respuesta: que no me abra, que no me atienda. ¿Y? ¿Qué problema hay? Solo un poco el orgullo personal está en juego… pero en el fondo, si me encuentro seguro, no pasa absolutamente nada. Y así, un eventual fracaso solo puede llevar a una victoria, más allá de los resultados. ¡Porque lo hicimos!

Es indescriptible la libertad interior que regala el perdón.

Señor, ayúdame a perdonar y a olvidar

Relata Lucas que estando Jesús en el Monte de los Olivos, sufriendo una terrible angustia de muerte, sudando sangre, porque iba a comenzar su pasión, se le apareció un ángel para fortalecerlo.

Cuentan (no Lucas) que un señor se preguntó por años qué le habría dicho el ángel a Jesús, para que tuviera la fuerza de ir a la pasión y a una terrible muerte en la cruz. Le carcomía la duda. El hombre oraba con insistencia para poder entender qué palabras el ángel pudo haberle dicho, como para levantarse, e ir camino a la cruz. 

Al fallecer, el señor llega al cielo. Lo primero que hace es preguntar a Pedro si sabía dónde se encontraba el ángel que le dio fuerza a Jesús para ir al Calvario. Pedro entonces le informa qué camino tomar para llegar donde se encontraba este ángel. Nuestro amigo atraviesa valles, sube montañas, cruza ríos celestiales, hasta que se encuentra con un grupo de ángeles, y averiguando, encuentra al ángel de Getsemaní. 

Y le dice: Dime por favor, te lo ruego, ¿Qué le dijiste a Jesús para que tuviera fuerzas en ese momento tan terrible, para ir a la cruz? Y el ángel le responde: “Le dije tu nombre”.

Señor, ¡qué impresionante es tu amor por mí!

Señor, dame la fuerza para amarme en mi miseria, porque tú me amas muchísimo más.

Señor, dame la fuerza para amar a quien no amo.

Dame la fuerza para perdonar y olvidar. 

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Viernes Santo: el día en que el Amor se entregó por todos

¿Qué se celebra en el Viernes Santo?

El Viernes Santo es el segundo día del Triduo Pascual y uno de los momentos más solemnes del año litúrgico cristiano. La Iglesia no celebra la Eucaristía; en cambio, contempla y medita el misterio más profundo del amor de Dios: la Pasión y Muerte de su Hijo, Jesucristo. En este día se conmemora su entrega total en la Cruz para la redención del mundo.

A diferencia de otras celebraciones, en el Viernes Santo se impone un ambiente de silencio, penitencia y adoración. El color litúrgico es el rojo, símbolo del martirio y del amor ardiente de Cristo.

¿Por qué se celebra?

Se celebra porque en la Cruz se cumple el plan salvífico de Dios: Jesús, el Cordero sin mancha, ofrece su vida libremente por nuestros pecados. Es el día en que se manifiesta de modo definitivo la Misericordia divina. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica:

“El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son un único sacrificio” (CIC 1367).

Jesús, con su muerte, restablece la comunión rota por el pecado. El Viernes Santo no es una tragedia, sino un misterio de amor: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Juan 15,13).

Historia del Viernes Santo

Desde los primeros siglos del cristianismo, los fieles han conmemorado la Pasión del Señor con ayuno, oración y peregrinaciones a los lugares santos. En Jerusalén, ya en el siglo IV, los cristianos se reunían en el Calvario para leer la Pasión según san Juan, rezar y adorar la Cruz.

En la liturgia romana, la celebración del Viernes Santo adquirió su forma actual en la Edad Media y se ha conservado con pocos cambios:

1. Liturgia de la Palabra, con la lectura solemne de la Pasión.

2. Oración universal, donde la Iglesia ruega por toda la humanidad.

3. Adoración de la Cruz, signo de victoria y salvación.

4. Comunión, con el Pan consagrado el día anterior.

En este día, además, muchas comunidades realizan el Vía Crucis, reviviendo el camino de Jesús hacia el Calvario, meditando cada estación como un acto de amor redentor.

Oraciones para el Viernes Santo

Oración ante la Cruz

“Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.”

Oración personal

Señor Jesús, en este día de tu Pasión, me uno a tu dolor y a tu entrega. Enséñame a amar como Tú, a perdonar como Tú, a confiar en el Padre como Tú. Que la Cruz no me escandalice, sino que me transforme. Amén.

Oración por la humanidad

Dios todopoderoso y eterno, que has querido que tu Hijo muriera por nosotros para darnos la vida, concede al mundo la paz, a los pecadores la conversión, a los enfermos el consuelo y a los fieles la gracia de vivir con amor este misterio. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

El Viernes Santo no es solo el recuerdo de un hecho histórico: es una llamada a contemplar el amor sin medida de Cristo por cada uno de nosotros. En el silencio del Calvario se escucha con fuerza la voz del Redentor: “Todo está cumplido” (Juan 19,30). Y con esa entrega comienza nuestra esperanza.

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Francisco bajo la cruz del siglo XXI

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Un testigo silencioso en la hora del Calvario

En este día en que el mundo calla ante la muerte del Inocente, resuena el eco de una figura solitaria que ha llevado sobre sus hombros muchas de nuestras contradicciones. No como héroe. No como mártir. Sino como discípulo.

Francisco

Ciudad del Vaticano — El Viernes Santo no admite discursos triunfalistas. Es el día del silencio de Dios, de la cruz erguida en el corazón del mundo. Y sin embargo, incluso hoy, la historia nos susurra el nombre de un hombre que —como Pedro en Roma— ha aprendido a amar con las rodillas dobladas.

Por Néstor Ojeda

Jorge Mario Bergoglio, el Papa que vino del fin del mundo, no será recordado por grandes reformas estructurales ni por alianzas estratégicas.
Será recordado, tal vez, por algo más escandaloso:
👉 haber encarnado, en tiempos de cinismo, el estilo crucificado del Evangelio.


🌧️ Bajo la lluvia, bajo la cruz

El 27 de marzo de 2020 quedará como una de las imágenes icónicas de este pontificado.
Un hombre solo, en una plaza vacía, ante un mundo en pandemia.
No fue una performance. Fue una súplica.
Bajo la lluvia, el Papa no alzó la voz para dominar, sino para rogar.

“Señor, no nos abandones en la tormenta.” — Francisco, Urbi et Orbi, 2020

Allí se reveló el núcleo del papado de Francisco:
🕊️ una espiritualidad de la fragilidad.


🤲 El Evangelio de los gestos

Francisco no ha buscado controlar el relato. Ha dejado que sus gestos hablen.

  • Lavó los pies de mujeres musulmanas.
  • Abrazó a niños con deformidades.
  • Besó los muros heridos del Mediterráneo.

Estos signos no fueron sentimentalismos.
Fueron sacramentos de un cristianismo encarnado, que no teme mancharse con el barro de la historia.

“Prefiero una Iglesia accidentada por salir a las calles, que enferma por encerrarse en sí misma.” — Evangelii Gaudium, 49


📖 Un magisterio de heridas

Sus textos no han sido cómodos:

  • 🟢 Laudato Si’ denunció un modelo económico depredador.
  • 🟣 Fratelli Tutti propuso una fraternidad sin fronteras ideológicas.
  • 🟠 Amoris Laetitia pidió mirar con compasión las zonas grises de la vida familiar.

Su teología no es de laboratorio.
Es de campo de batalla.
Como Jesús, ha hablado desde las heridas.
Y por eso ha sido resistido.


🕳️ La cruz de las incomprensiones

Pocos papas han sido tan malinterpretados en tiempo real.
Acusado de progresista por unos y de tibio por otros,
Francisco ha cargado con la cruz de no ser entendido ni por sus amigos ni por sus enemigos.

“Muchos no me escuchan con el corazón libre. Algunos ya escribieron mi carta de despido.” — Francisco

Su fuerza ha estado en la resistencia.
Ha amado incluso a quienes lo han golpeado con palabras.
Y no ha devuelto el golpe.


🌅 Una Pascua que aún no vemos

Muchos lo han dado por vencido.
Pero el cristianismo no mide la victoria por la eficacia.
En la cruz, todo parece perdido… hasta que amanece.

Y quizá ese sea el mayor legado de Francisco:
haber vivido estos doce años como un largo Viernes Santo,
con la mirada fija en el horizonte pascual.

“Cuando me vaya, tal vez me critiquen menos.” — Francisco


🙏 Bajo la cruz, un testigo

Este Viernes Santo, mientras miramos al Crucificado,
no veamos en Francisco un salvador.
Veámoslo como un eco humano, imperfecto, pero veraz,
del Amor que se entregó hasta el fin.

Y quizás —quizás— el mundo lo entienda mejor…
cuando el sepulcro quede vacío.

©Catolic.ar

Pablo Delgado de la Serna, un enfermo crónico enamorado de la VIDA: «estoy en el aperitivo de lo mejor»

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Acompáñanos en esta charla con Pablo Delgado de la Serna, también conocido en redes sociales como @untrasplantado Enfermo desde su niñez, ha pasado por 37 intervenciones quirúrgicas, 3 trasplantes de riñón (los 3 fallidos), tiene una pierna amputada y frecuentes problemas con la otra.

Esclavo de su diálisis diaria, se considera muy afortunado porque cada sesión es un poco más de vida.

El de Pablo es un perfil resiliente y creyente, o viceversa, que va dejando su huella por dónde pasa.

Y es por su amor a la Vida, que proclama su incansable lucha por alcanzar la plenitud que sabe que le está esperando porque «estoy en el aperitivo de lo Mejor».

Una lucha que libra sostenido firme por su fe, los Sacramentos y el apoyo en otros dos pilares fundamentales: su esposa Sara y su hija Amelia que – dice – le dan la fuerza que la salud le quita.

El equipo SAP crece junto

Pablo nos habla, desde su experiencia de conversión diaria, de perdón, agradecimiento y ofrecimiento del sufrir que tan bien conoce.

Invita a «vivir cada día una vez», pero su carpe diem no es un canto al sol, no es banal, sino coherente y realmente espiritual.

Garantizar la dignidad humana

Y porque vive en la profundidad y el compromiso, Pablo sabe qué responder, con plena conciencia y desde el mayor respeto, si le preguntan sobre la eutanasia o cualquier «iniciativa» en contra de las vidas pensadas por Dios. En este charla, lo responde. 

Este es el tercer vídeo de ‘La vida después de una conversión’, que no es otra cosa que conocer cómo se puede vivir en (y con) Verdad en el mundo hoy.

“La resurrección es cada día” en América Latina, donde la Semana Santa se convierte en una escuela de sinodalidad, comunión y esperanza viva

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Susana Nuin, socióloga, comunicadora y referente continental en procesos pastorales. Comparte desde su experiencia en comunidades de base, redes eclesiales y procesos de acompañamiento sociopastoral, su mirada sobre cómo la Semana Santa, con toda su fuerza simbólica y espiritual, puede convertirse en una escuela de sinodalidad, fraternidad y transformación social para nuestra Iglesia latinoamericana.

A través de esta conversación, invita a redescubrir las expresiones de la fe popular, los valores de la espiritualidad latinoamericana y, sobre todo, el llamado a caminar con los excluidos, a escuchar activamente y a vivir la Pascua como impulso para una misión más comunitaria, cercana y comprometida.

Uruguaya de origen y residente en el sur de Colombia, Susana ha trabajado por más de 20 años en distintos departamentos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y actualmente coordina el Programa Latinoamericano y Caribeño de Tierras Hacia una Fraternidad Posible. También integra redes interinstitucionales como Ciudad Nueva Interamericana, presente en 17 países.

El amor recíproco se manifiesta en Semana Santa

Pregunta: ¿Cuáles cree que son las principales expresiones de fe popular en Semana Santa que reflejan la identidad del pueblo latinoamericano?

Respuesta: Me parece que podemos hablar antes que nada de que son todas celebraciones donde el pueblo participa con mucha vocación, con mucho interés y con mucha devoción.

En segundo lugar, me parece que se genera un espíritu fraterno que tiene que ver con la socialidad típica, no sociabilidad, sino socialidad típica que propone el mandamiento nuevo del amor recíproco, que se manifiesta el Jueves Santo.

Creo que, también, en la religiosidad popular cada vez más se logran divisar los rostros fuertes de dolor que atraviesan nuestros pueblos y ya no se tratan de celebraciones religiosas distantes, sino cercanas a los dolores de nuestra gente.

“La resurrección es cada día”

Y la resurrección es la resurrección de un pueblo que siempre mantiene resiliencia, que es típico de lo latinoamericano, donde la esperanza tiene sus raíces profundas, donde la resurrección es cada día, es cada día para una mamá pobre que tiene que seguir mandando niños al colegio, a la escuela, que tiene que darles de comer, que tiene que seguir viviendo.

Hay una resurrección que yo creo que se da en todos los cristianos, pero particularmente se vivencia en esa resiliencia esperanzadora, en esa certeza que hay en el pueblo de Dios de que la resurrección es el momento más importante de la Semana Santa y de la Pascua porque justamente esa vida de resucitado en medio de su pueblo.

El servicio, la reciprocidad y la resiliencia, valores visibles de la espiritualidad latinoamericana  

P.: En su experiencia, ¿qué valores de la espiritualidad latinoamericana se hacen más visibles durante la Semana Santa y la Pascua?

R.: Yo creo que uno de los valores muy fuerte, que es también netamente cristiano, pero al mismo tiempo muy latinoamericano, es el servicio, el estar disponible hacia los demás, el estar atento a las necesidades de los otros.

Yo veo a veces en países o en situaciones muy límites, pero veo la atención de las personas hacia el hacia otros que quizás necesitan todavía más. Esto me hace mucha impresión; el servicio, la reciprocidad, porque esto es un valor que tiene que ver inclusive que viene de las culturas originarias y que se manifiesta fuertemente en el cristianismo, como decía antes. El Jueves Santo es un día de servicio, como es la voz de los pies y de reciprocidad en el mandamiento nuevo.

Y esto también lo encontramos inclusive en las religiones ancestrales, que impregnan también la vida de la Semana Santa. También me parece que la capacidad de asumir el dolor, acogerlo y transformarlo, como decía antes, en resiliencia, en esperanza en fuerza para seguir adelante, para construir, para ser para para la diría para la vida. Y este es un gran valor que Latinoamérica tiene.

Susana Nuin Núñez

La Semana Santa y la sinodalidad, nos llevan a la esencia de la vida de Jesús

P.: ¿Cómo puede la experiencia de la Semana Santa ayudarnos a comprender mejor la sinodalidad en la Iglesia?

R.: Creo que es porque nos lleva a la esencia de la vida de Jesús, a la esencia de la vida de los primeros tiempos, a la esencia de ese Jesús que en la Tierra constituye una comunidad.

No es un solitario, es una es alguien que le reza al Padre, está en comunión permanente con el Padre, pero tiene y genera a su alrededor una comunidad que son la de sus seguidores y yo creo que la sinodalidad pasa por allí, esas comunidades que viven en comunión. Y la Semana Santa es un foco, faro de luz justamente en el vivir la comunión.

Entonces, si algo creo que tenemos que decirnos, es que la gran enseñanza de la Semana Santa, la sinodalidad, es la reciprocidad, la comunión, la capacidad de enfrentar las dificultades, los conflictos y los dolores; y la capacidad de salir juntos de el mismo dolor, de las mismas dificultades, que eso es resurrección.

La propuesta de Semana Santa es la de caminar juntos

P.: En el proceso sinodal, se habla de una Iglesia que camina junta. ¿De qué manera la liturgia y las celebraciones pascuales pueden reforzar esta idea en nuestras comunidades?

R.: Las celebraciones litúrgicas en muchas iglesias, cada vez más, representan ese vivir junto al otro, junto a los otros. No ser solo personas que van al templo a vivir la Semana Santa en forma aislada con una religión personal, sino que es personal porque es un seguimiento de Jesús que se nos propone a cada uno de nosotros, a cada una, pero al mismo tiempo es una propuesta la de la Semana Santa, de caminar juntos; yo diría atravesar el arco de la muerte y la vida, atravesarlo justamente y poder juntos resucitar y seguir caminando.

El desafío de integrar las voces de los excluidos

P.: ¿Cómo integrar las voces de los excluidos (migrantes, indígenas, mujeres, jóvenes) en la vivencia de la Pascua desde una perspectiva sinodal?

R.: Cómo incluir las voces de las minorías, las voces sufrientes, las voces de los excluidos en todo esto. A mí me parece que hay todavía mucho por hacer.

Hay comunidades en distintos países de América Latina muy vivenciales donde se hace la experiencia de integración, intercultural, de los migrantes, de los sectores más desfavorecidos, de los excluidos, de las familiares de desaparecidos, pero también, digamos, la verdad, que queda, yo diría, mucho por hacer, porque hay todavía bastante formalismo y porque hay también una concepción todavía litúrgica muy vinculada al templo, más que al templo de Dios en cada hermano y en las comunidades necesitadas.

Creo que es todavía un reto, creo que es un desafío y una disciplina todavía para cumplir, para madurar.

Semana Santa un momento de práctica de sinodalidad

P.: ¿Ve usted en las celebraciones de Semana Santa una oportunidad para profundizar en la escucha y el discernimiento comunitario que el Sínodo nos invita a practicar?

R.: Yo creo que sí, que la Semana Santa tiene una posibilidad, nos ayuda fuertemente a caminar de una manera de escucha en el discernimiento en las comunidades.

Hay sectores, iglesias locales, iglesias diocesanas que tienen mayor sensibilidad a hacer de la Semana Santa un momento de práctica de sinodalidad, de práctica de comunión, y hay otras más rituales.

Creo que en esto debemos crecer cada vez más para que la Semana Santa sea un espacio justamente de discernimiento, de diálogo, de escucha.

Mirar hacia los que tenemos al lado

P.: ¿Cómo podemos pasar de una vivencia individualista de la fe a una Pascua que nos impulse a una misión comunitaria y comprometida?

R.: Bueno, yo creo que es un deber fuerte de toda la Iglesia hacer comprender que la Pascua no es la Semana Santa, no es un evento individualista, un evento de una religión intimista, sino que es un evento que nos hace mirar de forma maravillosa hacia la humanidad, hacia los que tenemos al lado, hacia todos.

Creo que un ejemplo de esto ha sido Jesús lavando los pies a los discípulos, pero también ha sido y es el ejemplo de los papas que han lavado los pies a los encarcelados, a distintos sectores aparentemente marginados de la sociedad.

No solo eso, también el reconocimiento de los migrantes, el reconocimiento del sufrimiento de la migración, y todo esto en la Iglesia hace, nos hace salir de una religión que se puede volver inclusive una Semana Santa intimista, pero no comunitaria, no vivencial, no de proximidad, no de cercanía hacia el otro.

Renovación testimonial de la catequesis pascual

P.: A la luz del Sínodo, ¿cómo se puede renovar la catequesis pascual para que las nuevas generaciones se sientan más interpeladas y comprometidas con la Iglesia?

R.: El primer elemento me parece es que sean los jóvenes que digan cómo quieren vivirla, que la diseñen, que la piensen, que la sueñen, que la puedan discernir.

Creo que muchas veces, estas celebraciones vinculadas con el mundo litúrgico están más en manos de los párrocos, los vicepárrocos o inclusive laicos que ocupan casi lugares sacerdotales muy clericalizados. Lo primero que se debería hacer es recurrir a los jóvenes para pensar junto con ellos cómo puede ser una Semana Santa vivencial, cercana, próxima, una Semana Santa sinodal, una Semana Santa creativa, llena de vida. La única forma creo es escuchándolos y trabajando con ellos, no para ellos, sino con los jóvenes y entre los jóvenes.

Al respecto, de lo que pueda ser la catequesis pascual, debería ser una catequesis que sí celebra la cruz, se pueden presentar testimonios de cómo la cruz es asumida por tantas personas. Si se habla del amor recíproco, del mandamiento nuevo de Jesús del Jueves Santo, se puedan presentar testimonios en los cuales realmente se pueda tocar con la mano ese tipo de amor que viene y que va, que es de proximidad, que es recíproco.

Si hablamos de resurrección, experiencias realmente de la comunidad que se ha resucitado personalmente, comunitariamente. La catequesis pascual debería estar mucho más surtida, enriquecida, favorecida por el mundo testimonial, por los testimonios, por las experiencias por las prácticas que existen en la vida de la comunidad, pero que no siempre se les da relevancia y se opta más por el mundo homilético de la homilía, que por el mundo testimonial.

La comunicación que tiene que vivir la sinodalidad

P.: ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la transmisión del mensaje de Pascua y en la construcción de una Iglesia sinodal?

R.: Son fundamentales los medios de comunicación para generar justamente comunión y sinodalidad; obviamente vivimos un momento muy feroz en materia de la hegemonía de los grandes grupos mediáticos. Por lo tanto, hay poco interés de cultivar la sinodal y de cultivar lo que sean digamos realidades comunales.

Todos los periodistas de vocación cristiana deberíamos realmente llamarnos en causa y decir qué comunicación hacemos, qué estamos comunicando, con quién y a quién. Realmente, aún el mundo cristiano es un mundo de las comunicaciones que tiene que evangelizarse y vivir la sinodalidad caminando junto a otros comunicadores, a una verdadera comunidad de comunicadores.

Redescubrir el mensaje Pascual

P.: En un continente donde se vive la desigualdad y la injusticia, ¿cómo podemos redescubrir el mensaje pascual como un llamado a la transformación social?

R.: Bueno, el mensaje Pascual nos llama, nos grita, nos apela, nos interpela a vivir para poder generar otro tipo de realidad, otro tipo de dignidad de la persona humana, de las comunidades humanas, donde la transformación social sea incidente, tenga incidencia.

Tenemos que salvarnos de un gran pecado en la Semana Santa y en toda la vida cristiana, que es la de separar lo espiritual de lo integral, de lo que supone.

Me encanta cómo el Papa, refiriéndose al Jubileo 2025, plantea que prácticamente no es una conversión únicamente espiritual, es una conversión también económica, es una conversión que tiene un desarrollo integral. Él habla de la deuda externa, de que se perdonen las deudas externas, pero esto me parece muy importante, porque sin querer nosotros hemos separado el mensaje cristiano, el mensaje del evangelio en un mundo espiritual, y por otro lado las prácticas que no siempre son muy cristianas.

Un camino de conversión integral

Si tuviera una impresión más de conclusión, diría que veo un gran esfuerzo en el Papa Francisco en que todas las prácticas religiosas, las celebraciones, las prácticas litúrgicas, las grandes celebraciones como la Pascua y la Navidad, la Semana Santa y la Navidad sean vivenciales, sean cercanas, estén codo a codo con las personas; él mismo, mientras ha tenido fuerzas, así lo ha hecho con los detenidos, con tantas expresiones que realmente nos ha demostrado con su amor por la creación, con su ida a Lampedusa, con su preocupación por la migración.

Entonces, veo que hay un gran sector, que no es solo el Papa, sino también obispos, personas que han dado la vida en nuestros pueblos –obispos, religiosos, religiosas, sacerdotes, laicos–, que realmente han sido mártires por una transformación social. Veo que hay sectores muy avanzados, muy comprometidos, y veo que hay sectores muy acomodados en todavía en la zona de confort, que es la zona de lo netamente litúrgico.

Y lo litúrgico no vinculado a lo relacional, a lo comunal, a lo sinodal. Y esto creo que más que una preocupación debería ser una ocupación de todos nosotros cristianos comprometidos para hacer que Semana Santa y Navidad sean siempre más celebraciones vitales que nos ponen en relación con los otros, que nos ponen al lado codo a codo de los otros y que nos permiten comprender un camino de conversión integral, de conversión en el cual todos sean partícipes del banquete del Reino.

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Equipo Sinodal de la Conferencia Episcopal Paraguaya trabaja por una Iglesia de la escucha, de la participación y de la misión compartida

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En un clima de comunión, escucha y discernimiento, el pasado viernes 11 de abril de 2025 se llevó a cabo en la ciudad de Villarrica la reunión del Equipo Sinodal de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP). La jornada tuvo como objetivo principal reflexionar sobre los próximos pasos del camino sinodal en Paraguay, en el contexto del proceso de implementación propuesto por el Vaticano tras la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

El encuentro contó con la participación de Mons. Pedro Jubinville, Obispo de San Pedro y presidente de la CEP, y de Mons. Miguel Ángel Cabello, Obispo de Villarrica y vicepresidente del episcopado. También estuvieron presentes miembros de la Secretaría de la Comisión Episcopal para el Sínodo, el Padre Óscar Martí y la Hermana Fabiola Camacho en representación de la CONFERPAR (Conferencia de Religiosos del Paraguay), así como representantes de las pastorales de Laicos, Juventud, Comunicación y Clero.

La reunión se desarrolló a la luz de la carta orientativa emitida para esta nueva etapa del proceso sinodal, que propone un acompañamiento cercano y comunitario. Esta fase de implementación se inspira en las conclusiones del Documento Final de la XVI Asamblea Sinodal, que llama a consolidar una Iglesia sinodal: una Iglesia de la escucha, de la participación y de la misión compartida.

Iglesia que camina unida

Durante la jornada, los participantes intercambiaron experiencias, impresiones y propuestas con el objetivo de animar, desde las bases, una Iglesia que camina unida. En el marco del Año Jubilar que vive la Iglesia universal, el equipo manifestó que continuará trabajando por una mayor corresponsabilidad eclesial, y por un testimonio renovado del Evangelio en el contexto paraguayo.

Este espacio de articulación pastoral demuestra que el Sínodo es un proceso permanente de conversión, diálogo y renovación. En palabras compartidas durante la reunión: “La sinodalidad no es una estrategia, sino el rostro mismo de una Iglesia que se pone en camino con todo el Pueblo de Dios”.

La reunión en Villarrica es una muestra de que la Iglesia paraguaya está en camino hacia una Iglesia más cercana, participativa y en constante discernimiento, fiel al llamado del Papa Francisco de construir comunidades vivas donde todos tienen voz y misión.

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